Revista Mensual | Número: Marzo de 2017
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Desencuentros y Encuentros

Amo se busca…
El Proyecto anti-nacional
Si esa moneda hablara…
La entrega
Pedigüeños
La ex mesa de enlace y la SRA
Non-sancta
La Unión Industrial Argentina
Automotores, Funes de Rioja y la Copal
El caso Clarín
Concentración
El mercado interno
Tarifas y movilización.
La movilización obrera cocina el paro nacional
Los límites de la movilización


La desorientación de la Oligarquía ante el nuevo escenario mundial y las tendencias que cohesionan el Frente Nacional

Desencuentros y Encuentros

“Estás desorientao, y no sabés
que trole hay que tomar
para seguir,
y en éste desencuentro con la fe
querés cruzar el mar
y no podés.”

“Desencuentro”, Catulo Castillo

Amo se busca…

El cambio de rumbo de la política de los Estados Unidos descolocó al gobierno de Macri. Este aspiraba a revivir el sepultado ALCA a través de la incorporación de la Argentina a la Alianza para el Pacífico como trampolín para incluirse en el Tratado de Asociación Transpacífico (TTP). Pero el triunfo de Trump dio por tierra esta posibilidad. El presidente norteamericano en su primer acto de gobierno denunció el tratado, retirando a EEUU de él y declaró la voluntad de su gobierno de renegociar todos los acuerdos comerciales precedentes.

Las declaraciones de la Canciller Argentina, Susana Malcorra, expresan diáfanamente el desconcierto de la oligarquía criolla frente a este nuevo escenario: Trump “Ha descolocado al mundo”, dijo la canciller, “es evidente que las señales generan preocupación” (CL 6/2).

Es claro, para nuestro análisis, que el abandono de los EEUU del libre comercio entraña consecuencias mucho más serias que una simple modificación en las políticas comerciales de la principal potencia del orbe. Son ante todo la confesión de parte de la incapacidad de esta potencia de liderar el proceso de mundialización del capital. Es lisa y llanamente la manifestación más palpable de la crisis en la que se encuentra el sistema imperialista en su conjunto.

Trump "tiene una mirada desde adentro de Estados Unidos”, continuó la canciller. Es decir: EEUU no tiene una política capaz de conducir al mundo.

Hay que recordar que la oligarquía terrateniente y financiera en la Argentina (como otras oligarquías del resto del mundo periférico) es una burguesía dependiente. Su proyecto nacional responde a las necesidades de la metrópolis, es un apéndice del exterior incapaz de concebir una política de real soberanía nacional. Su reproducción tanto política como económica está condicionada por su participación subordinada al proyecto imperialista global. Por eso es que resulta tan preocupante para estos sectores la retirada de los EEUU del liderazgo mundial. Porque pierden la brújula de su propia política.

La Argentina necesita proyectarse al mundo (…). Tenemos en cuenta la reacción en cascada que provoca la llegada de Trump, pero seguimos privilegiando un mundo multipolar”, sostuvo la diplomática argentina. Aunque Malcorra diga “multipolar” en lo que está pensando es en la “multilateralidad” es decir, un sistema de gobierno global edificado sobre un conjunto de acuerdos entre potencias y países dependientes, pero basado en el proyecto del Imperio, cimentado sobre los organismos y los foros de gobernanza global, de la globalización financiera y comercial. Pero la crisis capitalista mundial empujó a los EEUU a abandonar esta política, creando un desconcierto general en las Malcorra de la vida. La “multipolaridad”, en cambio, es lo que está destruyendo el sueño irrealizado del macrismo al quitarle protagonismo a los Estados Unidos en el plano internacional. Haciendo surgir competidores en lo económico, político y militar; cuestionando gravemente la hegemonía norteamericana, y obligando a la antigua potencia a replegarse sobre sí misma.

La súbita vacancia dejada por EEUU obliga a la oligarquía criolla a buscar un nuevo amo. Por eso apostamos ahora aún más por Europa, por el avance del vínculo de la Unión Europea con el Mercosur”, insistió Malcorra; Hay conexión de valores con Europa: diálogo, puente, integración. Es un buen momento para reforzar esos valores. La relación [entre España y la Argentina] ha avanzado mucho este año. Ahora hay que restaurar esa enorme corriente de inversión que tuvo España en Argentina” (CL  6/2).

Precisamente Mauricio Macri fue a España con el objetivo de abrir nuestras puertas al ingreso del capital europeo. El problema radica en que Europa, hundida profundamente en una crisis económica y política, no parece la más indicada para sustituir a EEUU. A lo más que puede aspirar es al comportamiento que ya tuvieron los capitales españoles –los más lúmpenes de Europa– una década atrás: la rapiña y el saqueo del patrimonio nacional como fue el caso de Aerolíneas Argentinas e YPF.

Esta misma contradicción continúa desplegándose también a nivel regional. La visita de Macri a su par Temer de Brasil pretende reactivar el Mercosur que se encuentra en su peor momento en años. Según cifras publicadas por Brasil en 2016, el intercambio de bienes Brasil-Argentina sumó u$s 22.506 millones, y alcanzó el nivel más bajo de los últimos diez años (CR 8/2). El objetivo continúa siendo, pese a los malos presagios que vienen desde el norte integrar los mercados de los países del Mercosur a los de la Alianza del Pacifico –incluido México que se encuentra desahuciado por el triunfo de Trump– y proyectarse en conjunto hacia el mercado del eje Asia-Pacífico. Para ello, es menester la realización de obras en infraestructura y comunicaciones que unifiquen los flujos comerciales. Por ello, Macri también se reunió este mes en Chile con Bachelet, para acordar medidas en este sentido, en un intento por remachar el proyecto económico “neocolonial” de puertos casi exclusivamente para la exportación de productos primarios.

Es evidente que los mercados con más demanda de materias primas y alimentos se encuentran en el Este. Es razonable, por tanto, que los gobiernos pro oligárquicos de nuestro continente busquen su inserción allí. La duda que queda planteada es que, con el abandono de Estados Unidos del TTP, ¿quién ocupará el lugar de conducción del sistema? La respuesta más obvia es China. Pero ¿qué implicancias tendrá eso sobre el sistema de alianzas que vertebra el mundo interno de la oligarquía? Eso está por verse.

El Proyecto anti-nacional

La desorientación de la que sufre el gobierno nacional en materia de política internacional es fruto de sus límites a la hora de concebir otro proyecto que no sea el de la inserción primario-dependiente dentro de las cadenas de valor imperialistas. Esto no podría ser de otro modo ya que los intereses de la clase que representan no permiten más que ese horizonte, lo contrario sería esperar que se liquiden a sí mismos colocando la renta al servicio del desarrollo del conjunto del país y sus habitantes. Veamos a continuación algunos números que demuestran cómo se sostiene la tendencia a la “denominada” primarización de la economía.

A fines de enero se conoció el desempeño de la balanza comercial. Durante el 2016 las exportaciones totalizaron US$ 57.737 millones y registraron un crecimiento de 1,7% frente al acumulado de 2015. La comercialización al exterior de productos primarios tuvo un alza del 17,7%, informó el Indec, mientras que las de manufacturas de origen agropecuario (MOA) subieron 0,2%. En tanto, cayeron 11,5% las exportaciones de combustibles y energía, y 6,6% las de manufacturas de origen industrial (MOI). Las importaciones, en tanto, totalizaron US$ 55.610 millones el año pasado, con una caída interanual de 6,9% en montos. Según el Indec, en 2016 se redujo 30,7% la importación de combustibles y lubricantes, mientras que también cayó la llegada del exterior de bienes intermedios (14,4%) y la de piezas y accesorios para bienes de capital (10,8%). No obstante, durante 2016 sí se incrementó la importación de vehículos automotores de pasajeros (33,5%). En tanto, también subió la importación de bienes de consumo (9,1%) y la de bienes de capital (2,2%) (LN 25/1). Pero esta última, el incremento en la importación de bienes de capital se explica por la inversión en el sector agrícola. Durante el período la compra de cosechadoras se incremento un 157% en unidades vendidas, las sembradoras un 71%, un 21% en implementos y 12% en tractores con un promedio general del 27% (CR 21/2). En tanto que el patentamiento de Pick ups se incrementó 85% durante enero pasado si se lo compara con el primer mes de 2016 (CR 7/2).

El agro generó dos de cada tres dólares por exportaciones. Ésas son las principales conclusiones de un trabajo elaborado por la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), que analizó las cifras de exportaciones de 2016 del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). Del total ya citado de US$ 57.737 millones, un 66% se originó en lo que la estadística oficial considera como “productos primarios” –cereales, oleaginosas, hortalizas y legumbres, pescados, entre otros– y “manufacturas de origen agropecuario (MOA)” –carnes, biodiesel, harinas, cueros y productos lácteos (LN 27/1). La suma de las exportaciones del complejo oleaginoso (soja más girasol) y las de los complejos maíz, trigo, cebada, arroz y sorgo, totalizan 26.500 millones de dólares. Esto significa que el 46% de las exportaciones en Argentina son generadas directamente por la producción de granos y su industrialización posterior. De esos uno de cada tres dólares que entran a Argentina por exportaciones, lo aportan exclusivamentela soja y el girasol (CL 3/3).

Pero no sólo crece el volumen de exportaciones, también lo hace la productividad del sector. Según la Bolsa de Comercio de Rosario, la principal provincia productora, Córdoba, incrementó la estimación de rendimientos de sus campos en 3,6 quintales por hectárea respecto del informe del mes pasado. Allí se alcanzarían 84,8 quintales por hectárea. Mientras que en la provincia de Buenos Aires, se calculan 2,1 quintales más que en el informe anterior (LN 9/2).

El éxito del sector puede medirse a su vez por el desarrollo de las industrias conexas. Así mientras durante el 2016, para la fabricación de maquinaria agrícola se requirió un 60% más de mano de obra (LN 28/1), el resto de la industria registra once meses consecutivos de caída (P12 1/2).

A su vez, los terratenientes y exportadores se vieron fuertemente beneficiados a lo largo de todo el año pasado por la disminución impositiva. A lo largo del 2016 la presión impositiva cayó por primera vez desde 2002, según informó la consultora Ecolatina, que la ubicó en 2016 en un 31,4% del Producto Bruto Interno (PBI), en comparación con 2015, cuando llegó a un récord de 32% del PBI (CR 13/2).

El aumento de ingresos del sector se ve reflejado en el comportamiento de algunos mercados. Así por ejemplo, según datos del Colegio de Escribanos porteño, en 2016 la compraventa de inmuebles creció un 20,3% respecto de 2015 (CR 2/2). Según el matutino Página 12 la compra de dólares para ahorro se ubica en los niveles más elevados desde la crisis financiera internacional en 2008. En diciembre pasado sumó 3.474 millones; en enero, 2.520 millones. A su vez la compra de dólares para hacer turismo en el exterior es la más alta de los últimos 20 años (P12 16/2). El ahorro en ladrillos o en dólares es parte del destino del dinero que se embolsa los que ganan con el proyecto agroexportador.

Si esa moneda hablara…

La merma de dólares del tesoro no solo se explica por el ahorro o el turismo. El año pasado la remisión de dividendos a las casas matrices superó al ingreso de dólares vía inversión extranjera directa. Es más, en el mes de febrero del 2017 el stock de divisas en reserva del Banco Central (BCRA) fue igualado por el monto de la deuda contraída durante el año de gestión de Cambiemos, lo que equivale a decir que toda la plata que se tiene atesorada es sólo nueva deuda. Esto da una idea de la magnitud de la fuga de capitales sufrida en 2016.

Así como el “campo”, otro de los sectores ampliamente ganadores a partir de la imposición del programa económico oficial fue el bancario. Durante 2016 los bancos ganaron un 24% más que en 2015, registrando ganancias por 74.464 millones de pesos. Los ingresos computados por los bancos en el rubro títulos valores, donde se anotan las ganancias asociadas con las Lebacs, fueron de 112.103 millones de pesos en 2016, con un alza del 35,5%. La autoridad monetaria, sobre todo en la primera mitad de 2016, se obsesionó en mantener una tasa de interés en pesos de casi el 40 por ciento, mientras el dólar mostró poca variabilidad, lo que le permitió a los bancos obtener beneficios mensuales en divisas por encima del 2%, que anualizados superaron el 35%. (P12 16/2).

Otro rasgo importante del comportamiento de la moneda fue la sostenida paridad peso/dólar pese al progresivo efecto inflacionario ocurrido tras la devaluación de 2015. Mientras el dólar se mantuvo relativamente estable, el peso perdió más del 40% de su poder adquisitivo durante 2016. Este fenómeno fue acompañado por el persistente aumento de la masa monetaria (la cantidad de dinero circulante) fruto del ingreso de divisas vía endeudamiento (los dólares que entran son canjeados por el BCRA a pesos aumentando la moneda circulante). En los últimos tres meses la tasa de expansión de la base monetaria pasó del 26% al 41% anual (LN 8/2). Esto quiere decir que los Bancos, los fondos de inversión y los exportadores se encuentran actualmente en posesión de una enorme cantidad de pesos. Pesos que, aunque devaluados para utilizar en el mercado interno, a las siderales tazas que el BCRA pagó por las Lebac, fueron ganando capacidad de comprar más dólares.

Demos un ejemplo hipotético para ilustrar el fenómeno: si Juan tiene $100 que equivalen a u$s 10 con los que puede comprar 10 vasos (es decir: $10 cada vaso o u$s 1) y vive en un país donde la inflación es del 40% al cabo del año si tiene la plata guardada en el colchón podrá comprar 4 vasos menos. Pero como Juan es un especulador consciente decide colocar sus $100 a interés para no perder su dinero. Al cabo del año, el interés le dio 40% (lo mismo que la inflación), es decir que ahora tiene $140 con los que puede comprar igual cantidad de vasos que antes, sin embargo, en igual periodo el dólar aumento solo un 10%, ahora u$s 10 equivalen a $110 (o a 7 vasos y un vuelto). Por eso si Juan decide ahora comprar dólares con sus $140 ¡¡¡compraría casi tres dólares más que antes!!! Esto explica el porqué del éxito de los nuevos bonos en pesos emitidos por el BCRA tan demandados por los accionistas extranjeros.

Si bien puede predecirse que, en un plazo eventual, los inversores decidirán “tomar ganancias” –es decir, convertir sus pesos “caros” en muchos dólares “baratos” vaciando las arcas del Estado–, en el mientras tanto, las reservas artificiales del BCRA (producto del endeudamiento) actúan como una barrera frente a las fuerzas que buscan una nueva devaluación de la moneda y perjudicarían a los especuladores que tienen el dinero en pesos.

La consecuencia secundaria de esta burbuja es que el peso se aprecia, mejorando cada día su poder de compra internacional, estimulando aún más las importaciones de bienes de consumo que liquidan a la industria sustitutiva domestica. Tendencia que se ve agravada por la voluntad explícita del gobierno de quitar las trabas a la importación de mercancías. Como expresó el ministro de Producción, Francisco Cabrera, el Gobierno abrirá más las importaciones para “fomentar la competencia” (CL 26/1). Más adelante, en este artículo, veremos los efectos devastadores de la instrumentación de estas políticas antinacionales sobre los sectores industriales y del trabajo.

 

La entrega

 

“Y así, por lo bajo, las viejas del barrio,

 Comentan la cosa, con admiración...

  - ¿Ha visto señora, qué poca vergüenza?

 ¡Vestirse de blanco, después que pecó!”

“Padrino Pelao”, Tita Merello

 

El Estado garantiza los negocios especulativos de la burguesía financiera, pero la entrega no se detiene ahí, sino que avanza sobre los recursos estratégicos y los activos públicos.

Simultáneamente que el gobierno nacional cierra un nuevo “Acuerdo Federal Minero” con las provincias y las compañías mineras –que abriría una etapa de inversión de 25.000 millones de dólares y 40.000 nuevos puestos de trabajo, según prometen las mineras–, el Poder Ejecutivo anunciaba la intención de reformar la ley de glaciares para favorecer emprendimientos mineros en áreas donde actualmente están vedados. La reforma pretende modificar la definición del ambiente periglaciar –como se denomina a las zonas que rodean a los glaciares– para restringir los criterios que califican a dichas áreas “reservas estratégicas de recursos hídricos” y, por lo tanto, objeto de protección. Asociaciones ambientalistas denunciaron en un comunicado conjunto que: “La ley establece que el ambiente periglaciar es el área con suelos congelados que actúa como regulador del recurso hídrico, pero este decreto pretende modificar esto dejando afuera los glaciares de escombros, decisión no prevista por la ley, y permitir así el avance de las mineras en estas zonas” (LN 30/1).

Se entregan los recursos mineros y ecológicos, pero también se continúa con el desguazamiento de YPF. El Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), amparado en la Ley de Emergencia, solicitó a YPF la “adecuación” de la composición accionaria de Metrogas, obligándolo a abandonar su posición como principal accionista. YPF tendrá que analizar una eventual desinversión en una firma con 2,2 millones de clientes en Capital Federal y GBA, donde posee 70% de Gas Argentino (GASA), holding controlante de Metrogas. Y dichas acciones serán puestas a la venta para ser adquiridas por privados.

A la par que se enajenan los recursos del subsuelo, se entregan los cielos. A un mes y medio de la audiencia para evaluar los pedidos de rutas domésticas e internacionales de cinco compañías aéreas, la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) aprobó, el mes pasado, la concesión de 135 rutas por 15 años a todas las empresas que se presentaron: Andes Líneas Aéreas; Avian (de la colombiana Avianca en cuya composición accionaria participa la familia Macri); American Jet; Alas del Sur y FB (FlyBondi). Estas empresas entrarán a competir con Aerolíneas Argentinas a costos mucho menores preparando la “inviabilidad de la compañía” y una futura reprivatización, tal como denunciaron los sindicatos de la rama a fines de 2016.

Pedigüeños

A fines de enero, Luis Miguel Etchevehere, presidente de la Sociedad Rural Argentina (SRA), se reunió con Nicolás Dujovne, ministro de Finanzas, para solicitarle una baja en la carga impositiva: “Necesitamos condiciones de producción similares a las de nuestros competidores, en cuestiones como el sistema impositivo, la infraestructura, el precio del combustible, el costo del transporte y los seguros agrícolas”, le dijo el terrateniente (CL 30/1). La comitiva que acompañó a Etchevehere (el vice y el director de la entidad) le presentó al ministro un trabajo sobre competitividad de la Argentina respecto de países que tienen una fuerte oferta exportable de alimentos. Según la SRA, la Argentina ocupa el lugar número 15 entre los principales exportadores de productos agropecuarios, mientras que en el ranking de competitividad aparece en el puesto 104. El informe enumera los ítems que  determinarían el denominado “problemas de competitividad”: el costo del gasoil, de 1,14 centavos de dólar, mientras que en Australia y en Brasil sale US$ 0,93; los “costos laborales” (léase salario); y la presión impositiva (LN 31/1). Nada le alcanza a esta oligarquía local que recibió del gobierno de Macri una baja de retenciones, una favorable devaluación y una prolongación en los tiempos para liquidar los dólares.

Incluso, en febrero se conocieron los números sobre los costos de exportación del trigo que registraron una caída del 80% desde enero de 2016 (CR 30/1). La reducción de estos costos estimuló las exportaciones llevándolas al nivel más alto de los últimos diez años (LN 16/2). También la faena de enero fue la mayor en siete años: un total de 1.065 millones de cabezas bovinas se faenaron en enero pasado, resultando ser la más alta para un primer mes del año desde 2010 (CR 13/2).

La ex mesa de enlace y la SRA

En meses anteriores analizamos el deterioro de las relaciones de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) con su antiguo socio de la Mesa de Enlace, la SRA. Esta contradicción se ha venido expresando en los últimos meses como un conflicto entre la CRA, entidad que nuclea a las Sociedades Rurales de las provincias (zona “no núcleo”), y el gobierno nacional (que expresa predominantemente el interés de los grandes terratenientes de la SRA) por el problema de la lechería o el incumplimiento de la quita del 5% en las retenciones a la soja. El fondo del conflicto estriba en la necesidad de los grandes propietarios de tierra de acaparar más y más porciones de suelo agrario, apropiándoselo directamente o controlando el negocio arrendando la tierra de los pequeños y medianos (paso previo para la compra de éstas). Los grandes propietarios de la SRA y los fondos de inversión dedicados al negocio agrario (“pooles de siembra”) controlan el 70% de la producción agropecuaria. La aplicación de las innovaciones tecnológicas, a su vez, impone una escala territorial mayor para garantizar la rentabilidad de la inversión. De esta manera, los medianos y grandes propietarios cuyas tierras no pertenecen a la zona núcleo se ven imposibilitados de aplicar dichas innovaciones, de manera que su producción decrece en relación a los rindes de la pampa húmeda o de los pooles que concentran centenares de miles de hectáreas. En esta ecuación la CRA se ve como el pato de la boda.

En lo cotidiano esto se expresa, pese a la transferencia realizada por el Estado al sector, en una presión sobre los márgenes de rentabilidad de los medianos propietarios rurales al final de cada ciclo agrícola. Fundamentalmente en relación a los desembolsos que deben hacerse cada nuevo ciclo para mantener los estándares de productividad. Esto explica las quejas de los sojeros de fuera de la zona núcleo, cuando el gobierno decidió desconocer el acuerdo que establecía una reducción del 5% a las retenciones. El deterioro de las condiciones económicas de estas capas de propietarios rurales, debilita la capacidad de liderazgo de la SRA, por la manifiesta situación de que su proyecto no puede contener los intereses de quienes sucumben. En ese proyecto los pequeños y los medianos son expropiados; y éstos tienden a perecer o, en el desarrollo, a escindirse de sus verdugos.

Por todo esto, en febrero se conocieron tres medidas tendientes a contrarrestar dicha tendencia.

Primera: El Gobierno otorgó $ 1.000 millones en subsidios a productores de soja del NOA, tras poner en marcha un programa de subsidios para los productores agrícolas de 10 provincias que comercialicen su cosecha gruesa entre marzo y agosto. El Ministerio de Agroindustria precisó que “el sistema de compensaciones” comenzará a regir en marzo para los productores de soja de Salta, Jujuy, Formosa, Santiago del Estero, Tucumán, Corrientes, Misiones, Catamarca, La Rioja y Chaco (CR 17/2), o sea, aquellos que se vieron perjudicados con la prórroga a la reducción de las retenciones.

Segundo: El lanzamiento de un Fondo Fiduciario de Agroindustria (Fondagro) con un monto de $ 1.700 millones destinado a la mejora de la competitividad, sanidad y capital de trabajo de las actividades agropecuarias en todo el país (CR 17/2).

Tercero: El Fondagro será administrado por Ernesto Ambrosetti, economista jefe de la Sociedad Rural (SRA); es una herramienta clave para componer vínculos con los productores medios del interior del país, es decir, para que la SRA intente recomponer la descolada mesa de enlace. En síntesis, las tres medidas están destinadas a fortalecer a los propietarios medios, eslabón fundamental que conecta a la oligarquía con las ciudades y pueblos del interior del país. Sin los cuales la SRA se vería sin base social para sostener su hegemonía.

Non-sancta

El mes pasado parecía haberse solucionado la controversia que mantienen los sojeros con la multinacional agrotecnológica Monsanto, con el compromiso del Estado de controlar el uso de semillas patentadas. Sin embargo, este mes se supo que sólo el 15% de los terratenientes y empresarios sojeros declararon el origen de las semillas utilizadas en la campaña 2015/16, según un informe del Instituto Nacional de Semillas (Inase). De hecho, el principal origen declarado por los productores se circunscribió al denominado “Uso Propio” –con 78,3% del total– y solamente el 21,7% dijo haber comprado semilla fiscalizada. De 6.001 productores que representan cerca del 55% de la soja sembrada, sólo 611 hicieron la declaración (CL 14/2). Es decir, no hay nada resuelto, la pelea por la renta diferencial continúa.

Un apartado en este conflicto lo constituye el hecho de que, mientras se agudiza la contradicción entre los sojeros y Monsanto, la competidora SYNGENTA elevó sus ventas en el país un 29%, impulsado sobre todo por la venta de semillas (CR 14/2). Dicho rendimiento va a contramano de la tendencia global de la compañía, cuyas ventas cayeron de u$s 13.411 millones en 2015 a u$s 12.790 millones en 2016. Cabe desatacar que la colosal Syngenta fue adquirida por la compañía estatal China, ChemChina. El gigante asiático vuelve a aparecer en el horizonte nacional como socio cada vez más necesario mientras se cae a pedazos la mampostería del imperialismo.

La Unión Industrial Argentina

En el mes de febrero la UIA presentó un informe donde se recoge el desempeño de las diferentes ramas industriales durante el 2016. Según consigna, el crecimiento fue del 4,9%, pero si a esta tasa se le descuenta el resultado positivo de la molienda de oleaginosa, el índice desciende hasta un 5,8%. Según la entidad empresaria la caída se explica por el “difícil contexto internacional; el freno de la economía brasileña -principal socio comercial-; la contracción del mercado interno; el aumento de los costos y las elevadas tasas de interés en conjunto de una mayor presión importadora en determinados rubros” (CR 17/2).

Considerado por rubro, la caída se explica por la contracción en la producción de metales básicos, con un derrumbe de 15,1%; por la menor producción de acero, que cayó 17,9%; y el desplome de la producción de minerales no metálicos (13,1%), de la construcción (12,7%) y de la industria automotriz (10,2%); además el tobogán de las exportaciones de bienes industriales (MOI) se expresó en una baja del 20,8%. También se vieron afectados los sectores metalmecánico, con una baja de 8,5%; el de edición e impresión, que se contrajo 6,2% por el retroceso del 49% en la producción de libros; y el de plásticos, papel y cartón, cuya retracción fue de 4%. A su vez, se anotó una baja del 1,2% en alimentos y bebidas.

Los sectores que dependen más del mercado interno como calzado y madera y muebles presentaron disminuciones de producción del 11,2% y 15%, respectivamente. Lo mismo ocurrió con la cadena textil-indumentaria que, según fuentes del sector, está un 25% abajo en sus niveles de producción (CR y P12 del 17/2). Esta última rama mencionada, seguramente una de las más afectadas por la contracción del mercado interno y la apertura de las importaciones, registra actualmente una disminución de la utilización de la capacidad instalada del 58%, con más de 11.000 suspensiones y 5.000 despidos en el interior del país (CR 1/2).

En un contexto inflacionario que rondó el 40%, la estructura de costos varió según la entidad de la siguiente manera:la logística aumentó un 41,3% el año pasado, al tiempo que los energéticos subieron entre 60% y 300% y los salarios de personal anotaron un alza del 33%. Además, los insumos importados tuvieron un avance del 32,7% y el gasoil lo hizo en un 33%.

Para la entidad industrial “si se repite esta dinámica con los precios de la energía que ya aseguran un piso de un 60 por ciento de incremento en este año, en un contexto de comercio global estancado y exceso de producción en Asia, particularmente por el menor crecimiento de China, la recuperación industrial será aún más complicada” (P12 17/2).

Automotores, Funes de Rioja y la Copal

Es más que transparente que el proyecto económico impulsado por Cambiemos supone la destrucción de ramas industriales no competitivas frente a los monopolios. Entre ellos, empero, no se encuentra ni la industria automotor ni la de alimentos. Ambos sectores han sido reiteradamente señalados como parte del nuevo “modelo económico”. Sin embargo, considerado el desempeño durante el año 2016, ambos cayeron. La industria automotriz 10,2%, mientras que la de alimentos lo hizo en un 1,2%. Esta situación motivó la reunión entre las cámaras de ambos sectores y el gobierno de los CEOs.

En el caso de la industria automotriz, la reunión se realizó con la participación del ministro Francisco Cabrera junto con el secretario de Industria, Martín Etchegoyen; por el sector empresario (que no está ocupando cargos públicos, ¡se entiende!) estuvieron las 11 terminales automotrices y referentes de la Asociación de Fabricantes de Automotores (Adefa), de la Asociación de Fábricas Argentinas de Componentes (AFAC) y de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (Adimra). La línea del gobierno fue clara: que las compañías “logren mayor eficiencia y competitividad en el sector”. Según trascendió, el objetivo de la reunión fue avanzar por la misma senda que la de Vaca Muerta, acordando con el complejo automotor, los sindicatos y las autopartistas, una feroz flexibilización laboral para lograr una “mayor eficiencia y productividad”. Adefa, la entidad más importante, al finalizar el encuentro expresó en un comunicado: "A partir de este encuentro se abre un nuevo proceso de trabajo que consistirá en elaborar una agenda público-privada que permitirá la articulación de medidas y metas que contribuyan a aumentar la producción, promover el empleo, fomentar el desarrollo de proveedores y la apertura de nuevos mercados” (LN 27/1). El acuerdo patronal se cerraba en liquidar las conquistas obreras: descargar el ajuste en los hombros de los trabajadores.

Por su parte, la influyente Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), también estuvo reunida con el gobierno el mes pasado. Su titular y vice presidente de la UIA, Daniel Funes de Rioja, centró sus reclamos en los costos fiscales y los costos laborales no salariales. En el encuentro la Copal pidió “encarar una segunda generación de reformas para volver a crecer, alcanzando la competitividad hoy resentida” (LN 3/2). El gobierno por su parte se comprometió a llevar la iniciativa adelante, pero recién el año próximo.

Para Funes de Rioja, el principal problema de competitividad que sufre la industria no se encuentra en sus costos internos, sino en los denominados costos “externos” a su administración, impuestos por el Estado, y que es necesario reducir o eliminar para recuperar la productividad perdida. En una entrevista posterior al encuentro oficial el empresario se expresó de la siguiente manera: “La industria de alimentos y bebidas es tremendamente competitiva. Hoy no somos competitivos por la circunstancias de la macroeconomía, por la política tributaria, por el costo de la logística, por los costos laborales no salariales y por las limitaciones al acceso de financiamiento” (LN 11/2).

Ambos sectores, la industria automotriz y la Copal, representan la parte de la industria cuyos capitales más concentrados podrían tener un futuro dentro del proyecto imperial, de ser protegida por la oligarquía. Estos sectores no pueden empero, sobrevivir por sí solos en el contexto actual, sin la transferencia de una parte de la renta agraria, y que toma la forma de subsidios, descuentos impositivos, etc., por parte del Estado. Los miembros de las respectivas cámaras les reclaman a los funcionarios del gobierno oligárquico un trato similar al recibido por los otros sectores que vieron aliviados su presión tributaria. Y piden a su vez, la intervención del poder ejecutivo en leyes y convenios que faciliten la precarización del empleo como un medio para reducir sus costos. La dificultad de la situación radica en que esto debe hacerse en desmedro de otros que deberán pagar sus beneficios.

El caso Clarín

Otro que demanda prerrogativas especiales es el multimedio de la trompetita. En esta ocasión el gobierno le autorizó la utilización de las bandas de frecuencias de 900 MHz y 2,5 GHz para servicios de telefonía móvil. En esas porciones del espectro podía brindarse hasta ahora sólo servicios fijos de transmisión de datos, pero ahora se podrá operar telefonía móvil 3G y 4G. Es la razón por la que el Grupo Clarín compró meses atrás Nextel, porque contaba con la adjudicación de parte de esa banda. Al trámite solo le resta la aprobación de Clarín como operario.

Lógicamente Telefónica cuestionó la medida porque considera que el multimedios terminará pagando menos de lo que le hubiera correspondido abonar por ese espectro en caso de que se hubiese licitado. Incluso amenazó con demandar al Estado (P12 22/2).

Concentración

Las maniobras de los Grupos Económicos Nacionales, incluido el caso de Clarín, hay que entenderlas en el contexto de una profunda precariedad. El avance imparable de la socialización de la producción a escala mundial se  expresa en el lenguaje de la propiedad privada como concentración y centralización del capital, y en el lenguaje doméstico como extranjerización de dicha propiedad. La amenaza a su supervivencia es una realidad cierta y cercana. Si no que alguien le pregunte al otrora poderoso grupo Pescarmona, hoy debilitado, y que el mes pasado tuvo que contratar a un asesor financiero para vender los activos del grupo y poder pagar una deuda que asciende a u$s 1.136 millones (CR 6/2). O a los propietarios de la tradicional empresa de conservas enlatadas, Alco, que se encuentra en las vísperas de vender la fábrica a los “Buitres” de Greylock Capital Management LLC. (CR 14/2). O al Grupo de Narváez que también en febrero fue absorbido por el fondo de inversión “L Catterton” (la mayor empresa global de capital privado dedicado al sector de consumo con más de u$s 14.000 millones invertidos en todo el mundo) para expandir su marca de ropa a nivel mundial (CR 21/2).

El mercado interno

Como ya hemos señalado, la actividad industrial en el país registra 11 meses ininterrumpidos de caída. En la Provincia de Buenos Aires, región que concentra el mayor número de empresas, la actividad industrial cayó un 4,6% según un informe de la Federación Económica de Buenos Aires (FEBA) (CR 15/2). 

Medido según “Capacidad Instalada en la Industria” (UCII), el año cerró en 64,5%, una cifra que los dueños de las pymes consideran muy baja. Las ramas en peor situación son: metalmecánica excepto automotores (54,7% y 53,5%), edición e impresión (58,6% y 56,9%) y la industria de productos textiles, la cual utilizó su capacidad instalada al 48,9% en diciembre (CR 8/2).

Si consideramos la demanda interna, de la que estos sectores dependen absolutamente, los números son contundentes, por lo negativo. Según la CAME los comercios minoristas cerraron en enero con una caída del 2,5% en relación a enero del 2016 (un mes bajo donde la caída ya había sido del 2,3% anual). De 21 rubros relevados, 20 mostraron una baja ensus ventas, entre los que destacan: Alimentos y bebidas -0,9%; Bazar y regalos -3,9; Bijouterie -5,6%; Calzado -2,2%; Deportes -3,5%; Electrodomésticos y electrónica -3,8%; Ferretería - 2,4% (P12 6/2).

En términos interanuales, la facturación de los comercios se desplomó: cayó casi 20 puntos en shoppings y casi 15 en supermercados. De los rubros afectados, los electrónicos y artículos para el hogar fue el más castigado con una caída de más de 30 puntos (CR 17/2).

La capacidad de compra de los hogares se vio igualmente afectada. Según la consultora Kantar Worldpanel, ocho de cada diez hogares redujo su consumo el año pasado, siendo solo las categorías más altas las que tuvieron un comportamiento distinto. Este fue el primer año en doce que las familias, además, redujeron el volumen de sus compras (no sólo compraron marcas más baratas sino que compraron menos cantidad) con una contracción del 4% (CR 10/2). Este comportamiento se explica por la pérdida del poder adquisitivo del salario, que en un promedio anual se redujo en un 7% (P12 28/1).

Este proceso de contracción del mercado interno se combina con políticas activas de apertura comercial que traen aparejado un masivo ingreso de importaciones, liquidando, ambos fenómenos, a los capitales medianos y pequeños mercado-internistas. Para dar un solo ejemplo al respecto, según la Cámara Industrial Argentina de Indumentaria (CIAI), las importaciones de productos textiles aumentaron en el mes de enero en 1.600.000 kilos, un 71% más respecto de enero de 2016. Iguales efectos se perciben en otros rubros como los electrónicos con la reducción a 0% del arancel a la importación, lo que prácticamente declara la muerte de esa industria en el país (P12 13/2 y CL 20/2).

Tarifas y movilización.

En el contexto de quebranto actual de la industria doméstica, el gobierno ratificó su voluntad de continuar con el retiro de los subsidios a la energía y la aplicación de un nuevo tarifazo, en este caso para el consumo eléctrico. La suba sería de hasta el 148% sobre el aumento consumado el año pasado de entre el 300% y el 500%. Esta situación desató las críticas de las cámaras que agrupan a la pequeña y mediana industria, que ven agravarse su situación día a día.

El presidente de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (Uipba), Mario Gualtieri, expresó: “Nos presentamos con la Unión Industrial Argentina y la Unión Industrial de Gran La Plata al organismo que ejerce el control de la energía eléctrica, que es Oceba, en la figura de su titular, Jorge Arce, y le dijimos que no estamos de acuerdo con la propuesta de aumentos porque son desmedidos (…) va a haber zonas en la provincia que se van a ver perjudicadas con respecto a otras jurisdicciones, como Entre Ríos (…) Enersa, en Entre Ríos, cobra 103,44 el kilowatt, y lo que propone Edelap es llevarlo a 383,42 pesos, lo cual es desmesurado y no estamos dispuestos a aceptarlo” y advirtió: “esto afectará principalmente a las pymes, que no pueden hacer frente a semejante valor de la energía” (LN 28/1). La Uipba iniciaba una serie de reclamos de las entidades industriales del interior que habría de desplegarse hacia comienzos de marzo.

Por su parte, los pequeños empresarios, con menos espalda para la negociación, fueron mucho más allá en sus definiciones políticas. La Asociación de la Pequeña y Mediana Empresa (APYME) expresó: “Nos ponen a competir con el resto del mundo en un contexto de aumento de costos y caída de la demanda. Los principales beneficiados en este esquema son los sectores con estructuras monopólicas y las colocaciones financieras” (P12 1/2). En tanto que la Confederación Empresaria de la República Argentina (CGERA) advertía: “Estamos frente a un combo muy complicado para las pymes y la producción nacional. Este fue el primer aumento pero vienen más en distintos servicios. Las subas se registran además en un momento de caída del mercado interno y apertura importadora. El panorama para las ventas y para sostener las fuentes de trabajo no es optimista en ninguno de los semestres de 2017. No vamos a poder aguantar mucho más si se sostiene esta combinación de políticas que atentan contra el corazón de la actividad industrial” (P12 1/2).

Claudio Boada, Secretario General de la Cámara de la Pequeña y Mediana Industria Metalúrgica (Camima) y dirigente de CGERA, fue el encargado de publicitar las opiniones del sector. En un artículo publicado en Página12 y titulado “Shock para pymes y pobreza energética” vertía los siguientes conceptos: “el Gobierno nos escucha pero no nos hace caso, ni tiene en cuenta nuestras sugerencias. Convoca a reuniones, le planteamos el problema y después el ministro de Producción sale a decir que ‘si los precios no bajan vamos a abrir más las importaciones’ (…) el índice de caída de la industria metalmecánica está entre el 4,8 y el 5,2 %, ¡pero las ventas han caído nada menos que un 30%! (…) hay empresarios que no se animan a decirlo en voz alta por temor a sufrir represalias, tenemos casos de despidos y suspensiones en el sector. Y, como sucedió en los 90, esto también impacta negativamente en la economía, porque ese desocupado y su familia dejan de consumir, el cóctel explosivo se activa y de ahí a que se disparen aún más los niveles de pobreza, marginalidad, violencia e inseguridad hay un trecho corto (…). Pero en lugar de debatir sobre los crecientes niveles de inflación o de desempleo, por mencionar apenas algunos de los acuciantes desafíos de estos tiempos, hay quienes dicen que el problema en la Argentina son los salarios de los trabajadores o las cargas patronales. Ahora, resulta que tanto a los empleados como a los dueños de las empresas los costos que más nos preocupan son otros, como los alimentos o la energía” (P12 13/2).

Como puede observarse, los pequeños empresarios, conscientes del proceso expropiatorio que se cierne sobre ellos, se desligan completamente de las posiciones sostenidas por los monopolios y van en busca de una alianza con el movimiento obrero. Su programa puede resumirse en: protección a la industria nacional y estímulo de la demanda vía expansión de la capacidad de consumo popular. Las consignas con que el Movimiento Obrero Organizado convocó a la movilización del 7 de marzo al Ministerio de Industria coinciden totalmente con aquellas. Es así que Marcelo Fernández, presidente de CGERA, manifestaba la adhesión de su organización al acto de la central obrera: “Desde Cgera acompañamos la marcha de los trabajadores ya que las pymes argentinas no podemos seguir soportando estas políticas. No hacemos esto desde un lugar de opositores sino porque creemos que el Gobierno se equivoca en el rumbo”, expresó (P12 15/2).

La movilización obrera cocina el paro nacional

El mes de febrero termina como una olla a presión lista para estallar en marzo. Un número importante de conflictos parciales van confluyendo hacia medidas unificadas de lucha.

A fines de enero, una reunión en la CGT en la que participaron más de 70 organizaciones gremiales concluyó con una moción para tratar el llamado a un paro general. Al finalizar la reunión, el triunvirato que dirige la confederación obrera se quejó del gobierno: “Firmaron que no iba a haber más despidos ni suspensiones y es todo lo contrario a lo que están haciendo”. En declaraciones a la prensa, Héctor Daer expresaba: “No vamos a dejar que caigan los convenios colectivos de trabajo ni a permitir que se ponga tope a las paritarias”; mientras el dirigente de Dragado y Balizamiento, Juan Carlos Smith, amenazaba: “Con este panorama de despidos y suspensiones no podemos entablar ningún diálogo, y menos discutir paritarias hasta que no se terminen los despidos”. El propio Smith reconocía que “muchas comisiones internas” les están exigiendo a los líderes sindicales la realización de un paro para intentar torcer el rumbo de la política económica (LN y P12 27/1).

Por su parte, ese mismo día se reunían las dos CTA para avanzar en un acuerdo con el objetivo de sellar “la unidad de acción permanente”, con un “programa común de reivindicaciones y un plan de acción para enfrentar los despidos, suspensiones y la flexibilización y precarización laboral que se está llevando adelante desde el gobierno nacional” (P12 27/1).

A modo de crónica cabe mencionar que el 1 de febrero se reunió el Consejo Directivo de la CGT y decidió romper con la mesa de diálogo que sostenía con el gobierno y los empresarios. El encargado de hacer conocer la decisión fue el triunviro Smith: “Estamos en condiciones de afirmar que vamos a suspender nuestra participación en la Mesa de Diálogo por la Producción y el Trabajo porque se quebró la confianza”, y explicó las razones que motivarondicha decisión: “En agosto, cuando el triunvirato que integro se hizo cargo de la CGT, había de parte del Gobierno una voluntad de diálogo. Discutimos el tema de Ganancias y logramos que se aprobara en el Congreso la emergencia social. Pero ahora el panorama cambió. Los precios podrán ser transparentes, pero si los sueldos son flacos no se puede hacer nada (…). Hemos dialogado con los funcionarios de la cartera de Trabajo, pero acá hay cosas que los exceden. Estamos frente a una apertura de importaciones que perjudica el trabajo de los argentinos y la producción nacional. Así no podemos seguir (…). En el movimiento obrero existe mucho malestar y enojo con las medidas tomadas por el Gobierno desde que empezó este año. Suben las tarifas, los precios, y siguen las suspensiones y despidos (…). Nos encontramos ante el incumplimiento de los empresarios y la apatía del Gobierno a la hora de hacer respetar los acuerdos que se alcanzaron” (P12 2/2).

Un día después, la CGT convocaba a una movilización al Ministerio de Producción para el 7 de Marzo debido a los despidos y las suspensiones, en defensa de las “paritarias libres” y los convenios colectivos de trabajo y en contra del “aumento indiscriminado de tarifas”, mientras dejaba flotando la posibilidad de realizar un paro general para fines de marzo a partir de las doce del mediodía. Para que no quedase duda de que el reclamo tiene un carácter político, Smith nuevamente declaraba: “El diálogo está roto en tanto el Gobierno no reaccione y tenga otro enfoque económico. No ha habido acierto en la implementación de las medidas económicas, y están erosionando el poder adquisitivo de los trabajadores” (LN 3/2).

La movilización del 7 de marzo será encabezada por los gremios industriales, los más afectados por las medidas económicas, y junto a ellos marcharán los gremios del transporte, construcción, educación y estatales tras la consigna de “en defensa del trabajo y la producción, por paritarias libres y en contra de la flexibilización y el aumento indiscriminado de tarifas” (P12 17/2).

En este marco de preparación del “paro general” se desarrollaron una serie de conflictos parciales de trascendencia. Uno de ellos fue el de los Bancarios por la negociación paritaria que enfrentó las pretensiones del gobierno de fijar un tope del 18%; y que culminó con el triunfo de los trabajadores tras el llamamiento a un paro de 72 hs. El otro, de destino aún incierto pero que promete continuar escalando, es la pelea docente por paritarias nacionales que logró aglutinar a los seis sindicatos con representación federal (tanto de la CTA como de la GGT) en un nucleamiento unificado para enfrentar al gobierno nacional.

A mediados de febrero, en una entrevista realizada por el diario la Nación a Emilio Pérsico y Juan Grabois (CTEP); Daniel Menéndez (Barrios de Pie) y Federico Mariño (CCC), los dirigentes sociales confirmaron su alianza con la CGT y su voluntad de activar un plan de lucha “no sólo por reivindicaciones concretas, sino contra la política económica del gobierno”. A su vez, anunciaron que el 13 de marzo, en un nuevo aniversario de la elección de Francisco como Papa, realizarán una multitudinaria movilización a Plaza de Mayo (LN 19/2).

A medida que se fueron sucediendo los acontecimientos, la movilización propuesta para el 7 de marzo fue cobrando cada vez mayor envergadura. A ella se sumó la adhesión y participación de las dos CTA; de las cámaras Pymes: Apyme y Cgera; y de los partidos políticos opositores (FPV y FR) con la convocatoria explicita de Cristina Kirchner y el compromiso de movilizar de los intendentes del conurbano (LN 20/2).

Los límites de la movilización

“…te busco por el centro,
te busco y no te encuentro,
siguiendo este calvario
con la cruz del mismo error.”

“Mariposita”, de Francisco García Jiménez

 

“En defensa del trabajo y la producción, por paritarias libres y en contra de la flexibilización y el aumento indiscriminado de tarifas.”

Un análisis de la consigna con la que se convoca a la movilización nos muestra que ésta no supera el punto de vista esbozado por las cámaras industriales Pymes: Protección de la industria nacional por vía de la restricción a la importación; defensa del rol institucional del sindicato (libre negociación paritaria); y defensa del poder de compra de los trabajadores. Ni es capaz de precisar el contenido profundo que amenaza a los trabajadores y el pueblo, predominando el contenido de la lucha inter-burguesa.

Cuando lo que se viene en el país y en el mundo es una avanzada fenomenal del capital financiero más concentrado, que en su indetenible proceso de concentración económica ataca los medios de vida de toda la población, liquidando vía competencia todas las formas precedentes de propiedad y la organización social que se le asocian, desalojando de sus medios de vida a masas gigantescas de la humanidad; el movimiento obrero no puede esperar encontrar soluciones desde su rol de asalariado, sino que debe asumir plenamente su papel histórico de productor para reencausar las relaciones que gobiernan al mundo.

Pese a que los acontecimientos demuestran que el Movimiento Obrero es la única fuerza capaz de aglutinar a toda la oposición en una acción común contra el régimen, los límites ideológicos de la dirección lo condenan al degradado papel de actuar como brazo ejecutor del programa de su aliado burgués asumiendo como propios los límites de estos, en lugar de reversar ese estrecho corsee y cambiar (como lo hiciera en el 45) para siempre los límites de lo posible a los que puede arribar la política en la Argentina.



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