Revista Mensual | Número: Agosto de 2017
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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De la mano de los que pueden

Primarizacion y barbarie
Soja Stereo
Corta la bocha
Buscando viejas amistades
Afuera y sin frazada
Jugadas decisivas
Afinando el rumbo


El derrumbe de las fuerzas del ajuste y la clase trabajadora como la única capaz de resolver la crisis

De la mano de los que pueden

“La burguesía nunca le resolverá al pueblo

los problemas que ella misma creó”

Hugo Chávez

En continuidad con los ejes de análisis que presentamos el mes pasado, y en línea con los artículos mundiales precedentes, en el continente americano el desarrollo de los acontecimientos no hace más que confirmar la imposibilidad que tienen los grupos concentrados mundiales de sostener su hegemonía. A pesar de los sucesivos intentos de llevar adelante los planes de ajuste a medida de los 147 grupos concentrados de escala global, los gobiernos que se hicieron responsables de ello se desgastan rápidamente, como lo muestran día a día Michel Temer en Brasil y, quizás en menor medida, Mauricio Macri en Argentina. Las condiciones políticas y económicas que el capital tiene que imponer a los pueblos para garantizar el crecimiento ampliado de su ganancia, en el momento histórico de mayor descomposición de las relaciones sociales que lo rigen, son impracticables sin el desplazamiento estructural de grandes masas de población, donde, además de la clase trabajadora, también son devorados importantes sectores de los empresariados nacionales.

En este sentido, la misma disputa entre los capitales concentrados yanquis y europeos por el reparto de la torta mundial tiene su correlato en la necesidad de dominar de primera mano las fuerzas productivas que hasta el momento delegaban en sus fracciones nacionales subalternas: las oligarquías locales rentísticas y los capitales nacionales a ellas ligados. Obligadas a imponer fuertes ajustes sobre los trabajadores y el conjunto del pueblo para sostener su cada vez más deteriorada tasa de ganancia, y ante el acelerado proceso de centralización y concentración económica que las tiene pendiendo de un hilo, se atan cada vez más a la producción de bienes primarios para el abastecimiento del aparato industrial de los capitales monopólicos. Esta base material las hace enfrentarse a cada vez más sectores desplazados del mercado; ante esta tendencia, se acrecentan las fuerzas populares que se organizan contra los personeros políticos de esas oligarquías, contra la guerra económica y los golpes de estado que, en cualquiera de sus formas, buscan éstas imponer al conjunto de nuestros pueblos.

A su vez, la etapa actual de la crisis enfrenta a estas fuerzas populares y, fundamentalmente, a la clase trabajadora, con el imperativo histórico de escindirse de la matriz productiva rentística impuesta por las necesidades propias de los capitales concentrados, que sobre la base de la explotación de la naturaleza y del trabajo de toda la humanidad son, como siempre decimos, la encarnacion del caos, la destrucción del hombre y de la naturaleza, mediante la apropiación privada de los beneficios que la cooperación genera. En este sentido, es crucial el papel que viene desempeñando la Venezuela bolivariana en la tranformacion de las relaciones de propiedad que puedan superar a las capitalistas, poniendo en discusión nuevamente su propia Constitucion revolucionaria para dar respuesta a los problemas que nuestros pueblos enfrentan hoy. El necesario desarrollo de nuevas relaciones que se propongan construir una matriz económica que suplante a la moribunda etapa imperialista.

Primarizacion y barbarie

En la actualidad, la tendencia al incremento de la concentración y de la centralización económica lleva a que uno de los ejes fundamentales para el imperio sea la necesidad de primarizar aún más las economías subordinadas históricamente a dichos capitales globales. Dicha tendencia se desenvuelve a través del histórico control de la renta de la tierra por parte de las oligarquías locales. Esto responde, antes que a una cuestión meramente voluntaria o conspirativa, a la necesidad de los grupos económicos de obtener más y mejores ganancias con sus inversiones, reduciendo costos de la producción y disminuyeno el tiempo la misma. Para ello tienen que arrasar con todas las mediaciones que hay entre ellos y los propietarios de las tierras, exterminando así a los capitales nacionales que están vinculados a la valorización de esos productos primarios, que son grandes a nivel local, pero que no tienen suficiente escala para competir en el mercado mundial. Hemos mencionado los casos mas emblemáticos, como son la constructora Odebrecht y la alimenticia JBS, empresas brasileñas de magnitudes regionales que están siendo fagocitadas por capitales más concentrados, luego de los destapes –no casuales– de los casos de corrupción (las coimas pagadas a funcionarios en el caso de la primera y la adulteración de productos en el caso de la segunda), que funcionaron como “excusa” para las compras forzosas y el desembarco de cuantiosas inversiones de capitales de mayor envergadura. Con las empresas estatales de recursos estratégicos ocurre la misma situación, como en México con el ingreso de capitales privados en la explotación de pozos petroleros que manejaba la estatal PeMex y en Brasil con el vaciamiento y la venta de activos de Petrobras hacia empresas privadas; de distinta manera, pero con los mismos objetivos, la estatal venezolana PdVsa fue blanco de los ataques del imperio, en medio de la inmensa guerra económica que viene soportando la nación bolivariana.

Así, durante julio esta tendencia ha mostrado datos concretos que dan cuenta del avance de la primarizacion económica, luego de sabotear el control estatal en las empresas energeticas: “Con la caída de producción de petróleo en Venezuela y México, Brasil se convirtió en el mayor productor de petróleo de América latina. Desde el año pasado, la producción nacional superó la de los principales países exportadores de petróleo de la región. Según el ‘BP Statistical Review of World Energy’, Brasil registró una media diaria de 2,6 millones de barriles por día, Venezuela llegó a 2,41 millones, y México a 2,45. La producción de Venezuela cayó a 2,19 millones de barriles según la OPEP, sobre la base de datos del gobierno y la producción de México se quedó en 2,012 millones de bpd, según la estatal Pemex.” (CR 22/6). Brasil estaba en condiciones de producir más petróleo desde el descubrimiento de los yacimientos offshore del Presal en 2008, pero bajo ningún punto de vista (imperial) ese potencial energético debía ser controlado desde un plan político “populista”. Por lo que sacarse de encima el gobierno del Partido de los Trabajadores (PT) era la necesidad acuciante para los intereses de los capitales concentrados. De hecho, las condiciones para ello se generaron tras las acusaciones de corrupción masiva conocidas como bajo el mote periodístico de “petrolao”, transformándose en la base de argumentación para la destitución de Dilma Rousseff, que permitió, ahora sí, el manejo privado de Petrobras.

En este sentido, en México se observa un panorama similar, donde la injerencia del capital privado en la explotación del recurso estratégico es cada vez mayor desde la reforma energética promulgada por el gobierno de Peña Nieto hace dos años. Ahora, el consorcio integrado por las empresas extranjeras Talos Energy y Premier Oil y la compañía mexicana Sierra Oil descubrió un importante yacimiento en el Golfo de México, siendo el primer pozo exploratorio en aguas someras perforado por empresas privadas y tiene entre 1.400 y 2.000 millones de barriles de petróleo crudo. El presidente de Talos, Tim Duncan, aseveró que “este descubrimiento representa exactamente los objetivos de la reforma energética: nuevos capitales, nuevos participantes y un espíritu de innovación que permitirá generar nuevos empleos locales e ingresos para el gobierno mexicano” (TS 12/7). Insistiendo con la teoría del “derrame”, según la cual a mayor ganancia del capital, mayor riqueza se verterá hacia el conjunto de la sociedad, los voceros de los monopolios ocultan sus verdaderos intereses en la región, que los planes económicos de los gobiernos lacayos intentan garantizar. Cabe destacar que también a Pemex alcanzó el escándalo de Odebrecht, a través del supuesto pago de coimas por parte de la empresa brasilera a funcionarios de la petrolera estatal. Así, nuevamente sale a la luz el mecanismo de presión judicial, con causas penales empujadas desde tribunales newyorkinos, como inicio de la andanada, para luego presionar mediáticamente arguyendo que las empresas estatales son ineficientes y deficitarias, que de la única forma que funcionan es bajo la orbita privada. Obviamente, que con esto se ocultan los verdaderos motivos de la desaparición de las empresas estratégicas, controladas por el estado o por capitales nacionales y es que el carácter monopólico de la matriz económica actual no deja lugar a vastas fracciones de las burguesías subalternas, ya que los grupos económicos mundiales necesitan avanzar en el control de todas las ramas productivas para garantizar sus plusganancias.

Soja Stereo

Bajo la misma línea, pero en materia alimenticia, en Brasil vienen perfilándose los efectos buscados por el plan económico impuesto por Temer. A la cosecha record de maíz anunciada durante junio, se le suma que la producción de soja brasileña superará a la estadounidense y posicionará al pais carioca como el mayor productor mundial de la legumbre en la próxima década, según proyectó un estudio de Perspectivas Agrícolas de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agrocultura. Durante el período analizado en el informe, 2017/2026, se espera que la producción global de soja continúe expandiéndose, aunque a un ritmo de 1,9% anual, bastante inferior a la tasa de crecimiento del 4,9% de la última década. Para Brasil se proyecta un crecimiento del 2,6% anual, el mayor de los principales productores, ya que dispone de más tierras. A su vez, América Latina aportará el 28% del aumento total de la producción de maíz, 39 millones de toneladas. De esta cifra, alrededor de un cuarto se debe al aumento de las superficies cultivadas (CL 10/7). Si bien el principal comprador de soja y maiz es China, la escala necesaria de producción solo permite que las plantaciones se den en grandes porciones de tierra, para lo que es necesario disponer de un dominio de la siembra directa y eso solo pueden realizarlo los capitales más concentrados en la materia, con el control de la producción de semillas (las variedades que se plantan están 90 por ciento genéticamente modificadas), insumos (herbicidas, pesticidas) y la producción de maquinaria agrícola (tractores guiados por Gps, cosechadoras, etc). Esto necesariamente tiende a eliminar a los pequeños y medianos productores que, aunque junten sus tierras para poder producir en escalas necesarias, terminan siendo fagocitados por los grandes propietarios asociados con las grandes productoras de semillas.

En América Latina, 47 millones de hectáreas se dedican a la soja, donde Brasil, Argentina y Paraguay figuran como los principales productores –en ese orden– y, como vimos con el caso brasileño, viene creciendo y de igual manera el proceso de repite en Argentina donde la soja ocupa casi el doble de tierra que toda la producción de granos combinada, triplicando desde los 90 se utilizaban cerca de 100 millones de litros de herbicidas, insecticidas, funguicidas; en 2012 el uso se triplicó, llegando a 317 millones de litros. La producción de soja acaparó casi el 62 por ciento del total de los productos aplicados. En Paraguay el cultivo de soja supera los 3,5 millones de hectáreas. El 2 por ciento de la población concentra el 85 por ciento de las tierras; hay un gran conflicto por los miles de campesinos desplazados de sus tierras (TS 23/6). Además de usar el patrimonio que le pertenece a toda la humanidad en función de la reproducción del capital, es decir, de su propia reproducción, las consecuencias de la anarquia productiva que generan, la paga el conjunto de la humanidad, al destrozar la naturaleza y desplazando poblaciones enteras.

Corta la bocha

Esta situación de concentración y centralización económica fractura, necesariamente, a los bloques económicos dominantes de la región; por ello, las oligarquías locales persisten en la profundización de las condiciones que aseguren esta matriz económica primarizante, aunque dejen afuera de ella a la gran mayoría de la población, inclusive a capas crecientes de su propia clase. En un informe regional emitido por el FMI en julio se afirma que “nuestra región pasó por un período de alto crecimiento y profundísima transformación social donde surgió una clase media con grandes demandas de una sociedad activa y conectada, con deseos de continuar progresando”, señala. “Pero hoy nos encontramos en un entorno complejo. Llevamos 6 años de retraso en la recuperación económica, la inestabilidad política y el contagio de las investigaciones sobre corrupción son las mayores fuentes de riesgo que pueden amenazar la agenda de reformas y la recuperación” (LN 14/7). Está claro: un crecimiento en forma de migaja y si te “portas mal”, es decir, si no hay más ajuste, ni eso siquiera.

Siguiendo la misma línea, los órganos privados al servicio del capital también presentan pronósticos. En este sentido, Ed Jones, CEO de World Economics, firma que produce índices de ventas regionales, basados en encuestas a un panel de gerentes vendedores que abarca todos los sectores de servicios y producción, afirmó que “la economía más grande de Latinoamérica [Brasil] creció nuevamente en los primeros tres meses de 2017, con una expansión trimestral de 1%, que oficialmente puso fin a una brutal recesión que se extendió durante dos años”, pero también que “el país está listo para deslizarse hacia otra recesión, posiblemente en el tercer trimestre de este año”. Por lo tanto, el “apoyo” empresario a la “recuperación económica” que Temer anunciara tan rimbombantemente, en medio de una legitimidad que está por debajo del 10% entre la sociedad brasileña, flaquea porque no se corresponde con la necesidad de ajuste drástico que los capitales necesitan para sobrevivir. Para peor, los índices de Actividad Económica del Banco Central de Brasil –apodado “la previa del Producto Bruto Interno (PBI)”– indican que de abril a mayo la producción de manufacturas y servicios se contrajo el 0,51%, siendo la mayor caída desde agosto de 2016 cuando se esperaba que hubiera un crecimiento en torno del 0,3% (LN 15/7). La urgencia por acumular el capital necesario para “resolver” el salto productivo que garantice la repoduccion amplida de dichas inversiones lleva a los grupos económicos a situar en los resortes del aparato estatal a gobiernos sin legitimidad que ni siquiera pueden llevar a término el plan estipulado. Es tal la profundidad con la cual se aplica el ajuste en favor de los capitales concentrados que, sin tiempo histórico para “gradualizar” las medidas expropiatorias, generando consensos acordes entre una mayoría de la población, las medidas se llevan puesto también a una parte del empresariado medio y pequeño, impidiendo así la cohesión política necesaria que sustente el plan económico.

Buscando viejas amistades

Como afirmábamos en meses anteriores, ante tal panorama de exacerbación de la competencia intercapitalista por control de las fuerzas productivas del continente, siguen los intentos de reflotar los acuerdos regionales de librecomercio que darían a los sectores rentísticos oxígeno para poder colocar su producción en un mercado ampliado, a costa de brindar condiciones exclusivas a los monopolios. En este sentido, después del anunciado fin del TCLAN por parte del presidente yanqui Donald Trump, y del intento de redireccionamiento de las políticas económicas por parte de la burguesia mexicana hacia el sur –buscando acordar con Brasil y Argentina y con la UE–, los gobiernos de México y Estados Unidos renegociaron intensificar su cooperación en materia energética con una visita de trabajo que realizó a México el secretario de Energía de Estados Unidos, Rick Perry, quien fue recibido por su par mexicano, Pedro Joaquín Coldwell, por el canciller Luis Videgaray y por el presidente Enrique Peña Nieto. “Es una prioridad absoluta buscar una estrategia energética de Norteamérica que garantice la seguridad, estabilidad y crecimiento económico para Estados Unidos, México y Canadá”, dijo Perry al sostener que las estrategias se construirán “a partir de nuestros nexos actuales” (XH 14/7). Las declaraciones del ministro estadounidense dejan a las claras que hay sectores del capital concentrado yanqui que dependen de lo que México produce a nivel industrial, obviamente por sus bajos costos de mano de obra en relación a los que hay en EEUU, por lo tanto no puede prescindir de ellos. Pero también es una muestra transparente de la tensión energética (es decir, económica) que aumenta en relación con la política de guerra que aplica, in crescendo, EEUU para con Venezuela, su principal fuente externa de aprovisionamiento petrolero. 

En línea con ello, el empresariado mexicano busca en la Alianza del Pacífico –de capa caída también con la fractura que se produce entre los capitales– negociar en bloque pactos comerciales con “estados asociados”, tales como Nueva Zelanda, Australia y posiblemente Canadá y Singapur, ante la imposibilidad de cerrar un acuerdo de mayor escala. La Alianza del Pacífico puede ser potencialmente la novena economía mundial, con un PIB de 1,8 billones de dólares, produciendo en conjunto a nivel regional el 39% del PIB de América Latina; obtienen el 44% de los flujos de inversión extranjera directa de la región y poseen un mercado consumidor de 225 millones de habitantes. Ante este panorama, Enrique Peña Nieto afirma con esperanzas que “la adopción de esquemas para negociar los nuevos tratados de libre comercio permitirá a la alianza pasar a otro nivel, además de generar mayores oportunidades empresariales y para la sociedad” (TS 30/6). Como pidiendo la escupidera, la Alianza destacó la necesidad de llamar a una mayor inversión extranjera, y el presidente colombiano Juan Manuel Santos manifestó, muy candidamente, que “los países compiten por la inversión, ya que la misma genera empleo, riqueza y crecimiento económico”, como si la etapa imperialista todavía no hubiese llegado al mundo, y los capitales fluyeran “libremente” en los mercados. En la misma encrucijada se encuentra el Mercosur, que buscó nuevamente, en la cumbre realizada en Mendoza (donde además se intentó condenar a Venezuela impidiéndole tomar la presidencia protempore), avanzar en el acuerdo de librecomercio con la UE. En este sentido, antes de comenzar la cumbre, el canciller argentino Frauire se reunió en Brasilia con su par local Nunes, quien afirmó que “tenemos la expectativa y la firme determinación de llegar a un entendimiento entre los dos bloques en los próximos cinco meses” (LN 15/7).  

Son por demás conocidas las condiciones en que se realizan estos acuerdos, es decir, cuál es el interés que prima en ellos: los capitales concentrados estableciendo pautas para drenar recursos naturales y los productos realizados con un precio de la mano de obra que permite abultar aún más sus ganancias. A su vez, sólo están en condiciones de sobrevivir en ellos los capitales con mayor desarrollo de sus fuerzas productivas, arrasando con los pequeños, medianos y hasta grandes capitales locales, quedando en pie solamente los nichos más concentrados de las oligarquías locales.

Afuera y sin frazada

Inevitablemente, para poder desplegar estos acuerdos y para poder reproducirse a nivel regional y local, el capital concentrado debe profundizar el ajuste económico sobre la clase trabajadora y sobre las fracciones de la burguesía que no pueden competir a escala global. Los procesos destituyentes a los que fueron sometidos los gobiernos nacionales y populares, como el de Dilma Rousseff en Brasil, fueron seguidos por la ejecución de planes a medida de las 147 corporaciones mundiales, los cuales expulsan sistemáticamente del mercado a la mayoría de los sectores sociales, entre ellos la juventud. Confirmado esta tendencia, en Perú (uno de los “modelos de economía abierta y libre”) aparecieron números sobre la situcion laboral y estudiantil: un informe del Instituto de Economía y Desarrollo Empresarial (Iedep), de la Cámara de Comercio de Lima, afirma que un total de 991.018 jóvenes entre 15 y 24 años no trabajan ni estudian en el país. Este grupo poblacional, denominado “Ni-ni” supone el 19% de la población total juvenil, donde las mujeres representaron el 58,9% en 2016. La Libertad es la región con el mayor nivel de desmpleo entre las mujeres con un 66,8%. En el caso de los hombres, el mayor porcentaje de “Ni-ni” está en las regiones surandinas de Apurímac, con 50,9%, y Puno, con un 49,6% (TS 27/6). A su vez, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) señaló que en America Latina durante 2016, año de retracción económica, el desempleo entre los jóvenes de 15 a 24 años subió del 15,1 al 18,3%, mientras que los que tienen trabajo sufren una tasa de informalidad del 56% (CL 29/6). Pero no solamente en la juventud se produce este fenómeno, ya que, como viene sucediendo hace meses, el desempleo en Brasil escaló al 13,3%, con un panorama de deflación y una caída de 9% de la produccion si es comparada con 2014 (CR 30/6). Muy lejos de poder resolver esta situación, el ilegitimo gobierno de Temer insiste en aprobar un paquete de medidas laborales que favorece los acuerdos por empresa antes que los convenios colectivos, flexibilizando condiciones de contratación y de despidos, lo cual profundiza las medidas de ajuste que vienen tomando contra el conjunto de la población trabajadora. Estas consecuencias sociales, generalizadas por todo el contienente, son el resultado de ese proceso de concentración económica acelerado, donde los sectores de la burguesía en condiciones de reproducirse necesitan cada vez más sus agrandar sus márgenes de ganancia, utilizando para ello los dos principales mecanismos que aplica el capital desde sus inicios: abaratamiento de la mano de obra (que, como cualquier mercancía, su precio es menor si su oferta es mayor) y alargamiento e intensificación de la jornada laboral. Pero, a diferencia de la etapa de la librecompetencia, donde los capitales utilizaban estos “ejércitos de reserva” de mano de obra desocupada para disciplinar a los trabajadores, en la actual etapa imperialista en descomposición esas mayorías pasan de ser “reserva” a convertirse en mera “población sobrante”, mediante su expulsión permanente del mercado.

Ante este escenario, las medidas de fuerza de la clase trabajadora en Brasil, con claro tono resistente, consiguieron posponer la reforma laboral durante dos meses, pero las fracturas en el frente de unidad aparecieron de la mano de la concepción meramente gremial-salarial. Ya para el segundo paro general convocado por la Central Única de Trabajadores (CUT), el gobierno prometió a los sindicatos que no incluiría en su reforma laboral la propuesta de quitar las contribuciones sindicales, logrando así que dos de las centrales gremiales, Fuerza Sindical y la Unión General de Trabajadores, que controlan el transporte de San  Pablo y Rio de Janeiro, retiraran su apoyo a la huelga. No obtante, la medida movilizó a miles de trabajadores, militantes del PT (Partido de los Trabajadores) y de los movimientos sociales que cortaron las principales vías de acceso a las ciudades y protagonizaron enfrentamientos con la policía (LN 1/7).  

Asimismo, en Paraguay, donde la oligarquía local concentra el 85% de las tierras y la situacion de la clase trabajadora y los campesinos desplazados no es ni muchos menos mejor que en el resto del continente, el Frente Guasú, compuesto por las fuerzas de izquierda que llevaron al gobierno a Fernando Lugo, rechazó mediante un comunicado el Informe de Gobierno presentado en el Congreso por el presidente Horacio Cartés, afirmando que el mismo responde a la intención del Gobierno de “instalar la idea de un Paraguay que crece y combate la pobreza por medio de la captación de inversiones para la generación de puestos de trabajo, a través de la aprobación de una paquete neoliberal de leyes. (…) Ese relato contrasta claramente con la realidad que vive hoy nuestro país, donde las propias cifras oficiales ponen en evidencia el aumento de los niveles de pobreza y exclusión social”. También señalaron que el endeudamiento del país se duplicó en apenas cuatro años a causa de la emisión de bonos soberanos, que en parte se utilizan para pagar intereses de otras deudas, “en una preocupante política de 'bicicleteo'” (TS 1/7).

En tanto, los campesinos empobrecidos y desplazados por la concentración de la propiedad de la tierra se manifiestan permanentemente contra el gobierno de Cartés, movilizándose hasta la casa de gobierno para exigir la condonación de sus deudas con entidades públicas y privadas. La Cordinadora Nacional Interinstitucional (CNI), que los reúne en 17 organizaciones y que convocó a la manifestación, pidió subsidios a la producción, legalización y regularización de las tierras, al igual que un plan de reactivación productiva mediante nuevos créditos (TS 17/7). Como mencionábamos para el caso de Brasil, o generalmente para todos las medidas de fuerza adoptadas por clase trabajadora y los movimiento populares, el límite al que llegan esas luchas es la imposibilidad de derrotar a las expresiones del capital concentrado, por estar todavía planificadas sobre la base de “arrancarle” mejoras en una reproducción laboral dentro del marco de posibilidades que ofrecen las relaciones asalariadas capitalistas, basamento de la actual matriz productiva. Sin embargo, toda la creciente emergencia de protestas que se vienen produciendo en el continente tiende a confliuir hacia los lugares donde las posibilidades de controlar el proceso productivo y de salir de la conducta rentística son más cercanas, sin depender de las fracciones de la burguesía que todavía sueñan con entrar en la reproducción del mercado global. A su vez, todas estas manifestaciones también dan cuenta de la incapacidad que tiene el capital para poder llevar adelante su plan político, impedido de generar el consenso necesario.

Jugadas decisivas

Como venimos analizando mes tras mes, es Venezuela uno de los bastiones del desarrollo de nuevas relaciones. Pero esto no es gratis ni fácil. El enfrentamiento entre el capital concentrado global, las fuerzas del pasado que intentan liquidar a la Revolucion Bolivariana, y el pueblo Venezolano que defiende el proceso que viene desarrolandose desde 1999, mientras intenta profundizar todo lo logrado en materia de creación de nuevas relaciones sociales que puedan superar la matriz rentística petrolera impuesta por el imperio, se recrudece cada día. Así, la línea de acción del gobierno bolivariano implica lograr que la economía venezolana supere la dependencia estructural de la renta petrolera, que tiene en su cabeza externa a los grupos concentrados mundiales y su avanzado desarrollo tecnológico. Por ello, nuevas alianzas productivo-científicas se tejen al calor del enfrentamiento con los capitales imperiales.

Por ello, en julio Pdvsa y la petrolera estatal rusa Rosneft inauguraron la empresa mixta Perforosven, en la Faja Petrolífera del Orinoco Hugo Chávez, que prestará servicios a otras empresas mixtas ruso-venezolanas dedicadas a la producción petrolera. Según el presidente de Pdvsa, Eulogio Del Pino, la empresa arrancará con 108 trabajadores petroleros, representando “un ejemplo de cómo enfrentar los tiempos adversos desde el punto de vista de los actuales precios del petróleo. (…) Mientras otras empresas tercerizan las actividades, nosotros tomamos la decisión de que la solución es integrarnos a ir hacia los servicios con nuestros equipos propios en lugar de estar tercerizando” (TS 30/6). Este hecho ejemplifica los avances en materia del control de la renta en función del desarrollo de toda la economía venezolana, y no solo de su oligarquía. Pero el marco de alianzas no es solo “hacia el este”. También se cerró un importante acuerdo con la petrolera estadounidense Horizontal Well Drilling, donde participará de uno de los proyectos que emprende la empresa mixta Petroindependencia, ganando la política venezolana elogios hasta del propio presidente ejecutivo de la compañía, Todd Swanson, quien dijo que “Venezuela tiene un talento humano inmenso, recursos naturales gigantescos y las reservas petroleras más grandes del planeta. De tal manera que estamos muy complacidos en trabajar con ustedes a fin de contribuir a la expansión petrolera del país, a fin de contribuir para que Venezuela se transforme en uno de los grandes productores petroleros del planeta” (TS 14/7). La fractura en el corazón de los capitales es honda. Probablemente, Horizontal no esté de acuerdo con la decisión que pretende empujar el presidente yanqui, Donald Trump, de dejar de comprar petróleo venezolano en caso de realizarse, a fines de julio, la Asamblea Constituyente.

La importancia de poner los recursos estratégicos en manos de los trabajadores es fundamental para la profundizacion del proceso bolivariano, en consonancia con el momento actual de la necesidad del desarrollo de una estrategia continental para el control de las fuerzas productivas por parte de los frentes nacional-populares. En este sentido, Nicolás Maduro mientras anunció, durante el acto conmemorativo por el 14º aniversario de la Misión Robinson, el aumento del 50% para el salario mínimo, al tiempo que llamó al pueblo a mantenerse atento ante los planes golpistas: “Quiero alertar al pueblo porque las condiciones (de hoy) son muy distintas, la revolución de entonces estaba a la defensiva, sin políticas sociales. Hoy es muy distinto porque el comandante Chávez fundó las misiones y hoy el pueblo tiene que defender, a diferencia del año 2002, cuando el pueblo defendió un sueño, hoy defendemos una realidad: las misiones y grandes misiones” (TS 2/7). Con esa conciencia, bajo la dirección del PSUV, el desarrollo de los quince motores productivos estratégicos y el empuje de los Comités Locales de Abastecimiento y Produccion (CLAP), permiten desarrollar la Constituyente como un plan material en los barrios y unidades de producción, organizando desde las mismas bases territoriales una reforma económica con plena participación de la mayoría de la población. Este proceso toma mucho más impulso en la discusión de la reforma constitucional que ratifique y asiente todo aquello que la Revolucion Bolivariana desarrolló, de allí la gran impotancia que tiene la votación del dia 30/7. Es la profundización de la Constitución aprobada en 1999, que ya proponía que la propiedad social esta por encima de la privada, y además determina qué conducta debe tener la clase trabajadora para derrotar a las fuerzas del caos y la destrucción que encabezan los capitales monopolicos. Esto es, sin ninguna duda, el tomar en sus propias manos el problema económico, para resolverlo en la acción cotidiana, sin esperar que la solución “caiga del cielo” de las relaciones caducas.

Afinando el rumbo

Por todo ello, de la mano de los pueblos que están intentando profundizar la pelea con el capital concentrado, es desde donde debe tomar ejemplo toda la clase trabajadora. Los países del ALBA, como siempre decimos, marchan a la cabeza de esta tarea, logrando que el crecimiento económico, en base al control de las rentas, esté a disposición del desarrollo de la sociedad en su conjunto. Pero esto no se puede lograr sin que en las organizaciones de base y las masas de trabajadores haga carne la idea de que, ante tal socialización de la producción, no se puede seguir manteniendo un comportamiento de meros consumidores; la profundidad de la descomposición de las relaciones dominantes exige actuar tomando conciencia de los propios intereses objetivos, es decir, de poder vernos como productores de todo lo que se hace en el mundo, de todo lo que constituye nuestros medios de vida.

En este sentido, el faro continental juega su papel. En total coincidencia con la profundización del control de las fuerzas productivas por parte del pueblo y los trabajadores venezolanos, en Cuba se siguen realizando los cambios necesarios para marchar al frente del proceso regional. En la clausura del IX Período Ordinario de Sesiones de la VIII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, Raúl Castro pronunció un discurso donde, además de anunciar los logros de la Revolucion durante el ultimo periodo económico, en Salud, Educación e Infraestructura, realizó una autocritica en relación al desarrollo del trabajo por cuenta propia, lo que para las fuerzas del caos y la miseria sería la “apertura al capitalismo”. Muy lejos de esto último, el Presidente de los Consejos de Estado cubano se refirió puntualmente al tema, no con ánimo de volver hacia atrás la medida, sino de profundizarla,  recordando que “el ritmo y la profundidad de los cambios que debemos introducir en nuestro modelo deben estar condicionados por la capacidad que tengamos de hacer las cosas bien y rectificar oportunamente ante cualquier desviación. Ello solo será posible si se garantiza una adecuada preparación previa —que no hacemos—, la capacitación y dominio de las regulaciones establecidas en cada nivel y el acompañamiento y conducción de los procesos, aspectos en los que no ha faltado una buena dosis de superficialidades y un exceso de entusiasmo y deseos de avanzar más rápido de lo que somos realmente capaces” (CD 14/7). Esta autocritica, por demás constructiva, afina la idea de que el control de la producción por parte de los trabajadores, ante la anarquía de la producción impuesta por el capital concentrado, debe tener cada vez más precision en su ejecución y en su planificación; es decir, en su autoconcia.

Desde luego que las fuerzas del imperio y del pasado no pueden permitir que se desarrollen los proyectos de emancipación a nivel continental, donde la planificación económica y social es la tarea central de los trabajadores y de toda la sociedad. A su vez, esas fuerzas del pasado tienen muchos problemas para impedirlos, solo pudiendo retrasarlos mediante reproducir lo que son: el caos y la miseria planificados. En este sentido, lo que se juega en Venezuela con la votacion para la Asamblea Constituyente convocada por el Ejecutivo revolucionario es fundamental a nivel local, regional y, también, global. Es una visagra en el desarrollo del proceso emancipador mundial, ya que afirma que solo desde la clase trabajadora se puede proponer y construir una salida a la crisis que la misma burguesía y sus 147 grupos económicos concentrados genera y profundiza. Veamos ahora cómo se manifiesta políticamente esa pelea entre las fuerzas del caos y las del pueblo organizado.



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