Revista Mensual | Número: Enero de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Vísperas de transformación

Sin final feliz
A paso re(contra) doblado
Endeudate que me gusta
Año nuevo, arrastrando problemas viejos
Te conozco mascarita
Paso a paso
Hay acuerdo


Se profundizan las grietas entre los bloques económicos dominantes y se agrandan las posibilidades de la clase trabajadora latinoamericana de construir nuevas relaciones

Vísperas de transformación

“Maradona: -Comandante, usted dijo, refiriéndose a Latinoamérica que

‘pudimos ser todo y no somos nada’. ¿A qué se refería?

Fidel: -Me atrevería a ratificarlo. Pudimos ser todo y no somos nada.

Pero seremos mucho… añadiría muchos seremos muchos…

La unidad depende cada vez menos de los hombres y

depende un poco más de las crisis. No hay otra alternativa que unirse.”

(Entrevista de Maradona a Fidel Castro, 2005)


En un mundo donde el grado de socialización de la producción crece a ritmos desenfrenados, y la disminución del valor generado lleva a una lucha intercapitalista cada vez más encarnizada por la supervivencia en el mercado, también en América Latina los capitales concentrados estadounidenses y europeos tienen la necesidad de arrasar con todo a su paso. Así, para poder sostener sus márgenes de superganancias, los 147 grupos económicos globales están obligados a avanzar con el saqueo indiscriminado de riquezas de nuestro continente, a una escala donde es cada vez más insostenible reproducir incluso a las fracciones locales rentísticas locales que históricamente fueron sus aliadas, cuestión que confirma aún más el desplazamiento de los pequeños y medianos capitales dependientes de los centro imperiales. Durante este mes, este problema insoluble quedó nuevamente sobre el tapete mediante un nuevo atolladero en la relación entre la Unión Europea, que representa los intereses de sus capitales concentrados, y el Mercosur, que expresa las más rancias posiciones oligárquicas desde la llegada al gobierno de las “reediciones neoliberales” (Macri en Argentina, Temer en Brasil, Cartes en Paraguay). Durante la XI Conferencia Ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) realizada en Argentina se intentó, nuevamente sin éxito, cerrar el “acuerdo” de librecomercio entre ambos bloques.

Pese a esta imposibilidad, y con un grado altísimo de fractura hacia su interior ante la exacerbación de la lucha entre ellos, los grupos económicos siguen intentando el control directo de nuestros recursos naturales y de la mano de obra barata a través de las condiciones que generan las medidas de ajuste promovidas desde aquellos gobiernos que responden a sus intereses. En este sentido, continúa al orden del día la adquisición de empresas estratégicas energéticas o alimenticias, desplazando a los capitales nacionales o regionales de menor escala (las brasileras Odebrecht y JBS), cómo también a aquellas que son estatales (Petrobras, Ecopetrol, Pemex, entre otras). A su vez, las reformas tributarias, previsionales y laborales intentan abrir paso al ingreso de las tan ansiadas “inversiones” por parte de los grupos económicos, recortando cada vez más los “costos productivos” en términos de mano de obra, es decir, ajustando sobre la clase trabajadora.

Ante este panorama, la fuerzas continentales de la clase trabajadora y los pueblos encabezadas por Cuba, Bolivia y Venezuela, lejos de plantear la resistencia como estrategia, avanzan a todo motor por las sendas de la construcción de nuevas relaciones que nieguen las capitalistas y contribuyan al desarrollo pleno de la humanidad. En el caso bolivariano, desbaratando los intentos de desestabilización que el imperio propagó a través de la guerra económica (desabastecimiento, sanciones y guerra de monedas), y que durante diciembre se repitieron bajo la forma de corrupción en PdVSA. A su vez, el avance del control productivo ya legitimado en el proceso de la Asamblea Nacional Constituyente, se complementa con el lanzamiento del “Petro”, una criptomoneda que intenta profundizar la soberanía económica, no sobre bases especulativas, sino con los recursos estratégicos como respaldo a aquel medio de cambio en soporte informático. Del mismo modo, el resto de los países del ALBA también continúan fieles al objetivo que tiene la clase trabajadora, en tanto única clase que puede resolver las contradicciones históricas de la humanidad y derrotar por completo a los grupos económicos globales que, como siempre afirmamos, no son más que la encarnación de la destrucción de la humanidad y de la naturaleza toda.

Sin final feliz

Como venimos analizando mes tras mes, los tratados de libre comercio tienen cada vez menos consenso entre los grupos económicos y las oligarquías regionales. A la dificultad de la reformular el TCLAN empujada desde EEUU, resistida por sectores de la oligarquía mexicana y por las fracciones del capital estadounidense que se benefician con los términos actuales de intercambio y de uso de mano de obra barata, se suma la falta de acuerdo entre los capitales europeos y las oligarquías locales para cerrar un nuevo tratado entre el Mercosur y la Union Europea. Luego de las idas y vueltas a lo largo del año, tanto el gobierno argentino y como el brasileño esperaban que durante la conferencia ministerial de la OMC se terminaran las diferencias y sea posible firmar el tan ansiado tratado. Lejos de que esto ocurra, salieron a la luz diferencias más profundas. Por un lado, Alemania reclamó a la Comisión Europea que el Mercosur reduzca las canastas que protegen del ingreso de bienes industriales en plazos que van de los cinco a los 15 años. Las discusiones de los negociadores hacen al resguardo de patentes, datos de prueba, secretos comerciales y demás. También, el viejo continente exige que no se comercien productos que en Europa están resguardados con denominaciones de origen protegidas (como ocurre con el queso roquefort), algo que el Mercosur no acepta (CR 29/11). A su vez, los europeos exigían que el bloque sudamericano presente una oferta clara con sus expectativas y, aunque los términos de aquella permanecen reservados, el nuevo petitorio sudamericano contiene una exigencia de mayores cupos para la exportaciones de carnes, biocombustibles y frutos de estación, algo que hasta ahora fue negado por la férrea oposición de Francia, Irlanda y Polonia, que buscan resguardar al máximo a sus productores agrícolas y ganaderos (CR 13/12).

En este sentido, tanto en el etanol como en la carne se concentra la mayor sensibilidad, porque Brasil no se da por satisfecho con la cuota de 600.000 toneladas de etanol libres de aranceles. Al mismo tiempo, aunque la UE aceptaría ampliar de 70.000 a 90.000 toneladas/año la cuota de carne vacuna que puede acceder al mercado europeo sin aranceles (el 1% del consumo europeo), los negociadores sudamericanos no lo ven aún suficiente (DW 14/12). Como frutilla del postre, los empresarios argentinos, sobre todos los industriales, manifestaron su temor a que el Mercosur acepte atenuar los criterios sobre qué es y qué no un producto de origen, lo que se determina por el valor agregado, por la cantidad de componentes europeos, o por el valor bruto de producción. Hoy, la mayor preocupación pasa por evitar que Europa “triangule” productos de China, India o el sudeste asiático (CR 6/12). Así, al nivel actual de competencia entre capitales, en un mercado mundial donde la torta de valor producido es cada vez más pequeña, tanto en los centros imperiales como en los bloques controlados por las oligarquías locales, no hay posibilidad de acordar una política unificada con respecto a sus contrapartes, ya que solo pocos se beneficiarían con las condiciones que la etapa monopolista del desarrollo capitalista impone. En esta lógica que niega la librecompetencia, sólo están en condiciones de sobrevivir los capitales con mayor desarrollo de sus fuerzas productivas, es decir, quienes producen más en menos tiempo, quedando espacio en el continente sólo para aquellos sectores más concentrados de las oligarquías locales, desplazando a los pequeños y medianos capitales y profundizando la primarizacion de las economías americanas.

Por otro lado y con este escenario, este acuerdo deberá tener la homologación en cada congreso federal y en los parlamentos supranacionales del viejo continente, antes que empiece a ejecutarse cláusula alguna. Además del acuerdo en materia económica, el tratado consta de dos ejes más, el político y el de cooperación internacional (CR 13/12). Pero, ante la necesidad que tienen los capitales europeos de garantizar un acceso sin barreras a la porción del mercado americana antes que vuelvan al gobierno las fuerzas populares, la comisaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, durante su estadia en Buenos Aires, afirmó que “no están aún todos los elementos políticos para un acuerdo, pero confiamos que podemos hacerlo en cuestión de semanas, muy pronto, a inicios del próximo año… en principio necesitamos básicamente barrer con todas las dificultades políticas, faltan algunas cosas aún en algunas áreas muy importantes para nosotros como automóviles y normas fitosanitarias, entre otras” (DW 14/12). Pero es tal el grado de disputa entre los capitales que enseguida salen a la luz las contradicciones entre ellos. El vicepresidente del Parlamento Europeo y miembro de la comisión de comercio, Marcel De Graff, decía que “el sector agrícola europeo quedará en situación de desigualdad: la UE impone reglas de medio ambiente y sanidad muy estrictas, mientras que los países del Mercosur no. Nuestra producción de carne de ave y vacuno se mermará en un 30%”. Así, según el eurodiputado, “las primeras víctimas de este acuerdo serán los agricultores. Pero la UE en general no se verá beneficiada, sólo Alemania y empresas como la Mercedes o la Siemens a las que el acuerdo abre, efectivamente grandes mercados”. Tambien hubo algunas voces menos optimistas en el parlamento europeo, inclusive proclives a la posición sudamericana. Francisco Assis, presidente de la delegación para la relación con los países del Mercosur planteó que “la parte sudamericana ha hecho un esfuerzo tremendo. La parte europea no está respondiendo de la misma manera” y agregó que “el problema radica en que algunos gobiernos europeos están mirando más a sus sociedades que al interés general de Europa” aludiendo a Francia, Polonia e Irlanda, que son los principales productores de ganado en Europa. A su vez, afirmó que “no tenemos mucho tiempo” porque los cambios políticos que se avecinan en Brasil y Paraguay y la finalización del mandato de esta Comisión Europea cambiarían el impulso político positivo que llevan estas negociaciones (DW 14/12). Así, en la necesidad de los capitales concentrados de profundizar la succión de valor desde la periferia hacia sus centros industriales, los acuerdos con la participación de sus fracciones rentísticas locales quedan cada vez más empantanados, al reducírseles las cuotas de mercado que tenían históricamente, mientras se intenta el avance en el control de la renta de la tierra, que cada vez es manejado por menos intermediarios.

A paso re(contra) doblado

Pese a la imposibilidad de cerrar acuerdos de libre comercio, los capitales monopólicos siguen ampliando sobre el continente su influencia en los recursos estratégicos allí donde los gobiernos aliados empujan las condiciones necesarias para que ello ocurra. En Brasil, comenzó la explotación efectiva del crudo presal de Santos, luego de que grandes corporaciones internacionales como la holandesa Shell, la estadounidense Exxon-Mobil, la británica British Petroleum y la española Repsol, acudieron a la subasta ofrecida por el gobierno de Temer donde, a pesar de que el Estado brasileño se quedará con el 41,65% de todo lo extraído, a través de estas operaciones se harán del control directo de gran parte de las reservas submarinas brasileñas, calculadas entre 8.000 y 12.000 millones de barriles, que se calcula están entre las ocho mayores del mundo (CR 28/11). En Colombia, el plan de inversiones de Ecopetrol (principal petrolera colombiana) se sostiene sobre esta base ya que, luego de asociarse con capitales internacionales, estipula un incremento de entre un 35% y un 55% frente a los recursos del año pasado, invirtiendo entre 3.500 y 4.000 millones de dólares el próximo año, para alcanzar una producción de al menos 715 mil barriles de petróleo equivalentes por día. Desde la compañía afirmaron que “tras dos años de un exitoso plan de transformación focalizado en la reducción de costos y la disciplina de capital, el plan aprobado por la Junta Directiva para 2018 está dirigido a incrementar las reservas y la producción de hidrocarburos, capturar los beneficios de un entorno internacional más favorable para el sector y continuar el camino de la eficiencia” (ET 22/11). Sumando a esto, la petrolera estatal colombiana descubre un nuevo yacimiento de crudo en Santander, corazón de la industria petrolera. Ante esto, su presidente, Felipe Bayón Pardo, afirma que “este nuevo hallazgo muestra que vamos por buen camino en nuestro objetivo de incrementar las reservas. Estamos satisfechos con los resultados de esta alianza con Parex”, empresa multinacional de construcción de estructuras para la producción. La entrega de los recursos energéticos a las manos del capital global es, junto con la concentración de la tierra en pocas manos, un aspecto fundamental para la dominación imperial, en la medida que se les presenta como necesidad objetiva el primarizar aún más nuestras economías latinoamericanas, permitiendo con ello obtener más y mejores ganancias con sus inversiones, reduciendo costos de la producción y apropiándose de los esfuerzos del conjunto de la sociedad a través del control de la renta del suelo por parte de grupos oligárquicos locales cada vez más reducidos, objetivamente, en su poder de “aguantar” la absorción por parte de aquellos monopolios de escala global.

Endeudate que me gusta

Como complemento de estos “logros”, los grupos económicos, a través de sus organismos multinacionales y sus calificadoras de riesgo siguen presionando a los gobiernos afines para que las condiciones de su reproducción a escala ampliada continúen garantizadas. Reforzando esta línea, el Fondo Monetario Internacional (FMI) renovó a México por dos años una línea de crédito flexible por u$s 88.000 millones, tras destacar la solidez de sus políticas económicas y el compromiso de seguir reduciendo su deuda con relación al PBI. El país nunca utilizó la línea de crédito que el organismo le otorgó por primera vez en el 2009 y ahora es vista como un blindaje adicional para la economía. Ante esto, la directora gerente del FMI, Christine Lagarde, dijo que “las políticas macroeconómicas y los marcos de políticas de México siguen siendo muy sólidas”, y agregó que “las autoridades están comprometidas con una trayectoria de consolidación que llevará a una reducción de la relación de la deuda pública a PBI en el mediano plazo” (CR 1/12). Es decir, la condición para el endeudamiento debe ser la profundización de las políticas de recorte de gastos, una receta constante para la tranferencia de recursos desde los sectores de la clase trabajadora hacia los sectores concentrados del capital. Al mismo tiempo, la agencia calificadora Standard and Poor’s (S&P) redujo la calificación crediticia de Colombia a 'BBB, el más bajo grado de inversión, debajo del cual las inversiones se consideran “especulativas”. De acuerdo con S&P, la combinación de un crecimiento más débil de lo esperado en 2017 y la dependencia parcial de ingresos extraordinarios para compensar el bajo desempeño de la reforma tributaria de 2016 demuestran la dificultad de reducir gradualmente los déficit generales del Gobierno para cumplir con la regla fiscal de Colombia (ET 11/12).

Esta “nota soberana”, se suma a la baja que la misma calificadora propinó a Brasil hace dos meses, encareciendo el crédito para ambos y, por lo tanto, obligándolos a pagar más interés por los prestamos adquiridos a la banca mundial, así como también a aumentar las tasas del crédito interno. En este sentido, el banco central colombiano terminó el año con un 4,75% en tasa de interés, ante lo cual el ministro de hacienda, Mauricio Cardenas, dijo que “probablemente lo conveniente sería tomarse una pausa, analizar la decisión, evaluar el momento y retomar las bajas (de la tasa) a partir de enero del próximo año” (ET 14/12). Ante esta situación, los analistas financieros siempre vinculados a los intereses de las grandes corporaciones, advierten al país cafetero las tareas que deben llevarse a cabo para evitar otra baja en la calificación de deuda. Las recomendaciones: reforma tributaria estructural, porque la que se hizo “solo tapo un hueco”, corregir el deficit pensional, mayor recorte en el gasto público (como recomendó S&P) (ET 17/12), entre otras medidas regresivas que posibilitarían la suba de la calificación crediticia. Mientras tanto, un informe de Oxfam advierte que la utilización de paraísos fiscales se multiplicó por cinco en Latinoamérica en un periodo de quince años, en un contexto de internacionalización de las economías en el que fondos billonarios han escapado especialmente a Europa, más precisamente a Holanda, Suiza y Luxemburgo, junto con Panamá. La organizacion afirma a su vez que de los 170.000 millones de dólares que los países en desarrollo dejan de recaudar cada año, 100.000 millones se deben a la evasión fiscal de las grandes empresas (ET 26/11). Así, el encarecimiento del crédito internacional para las naciones latinoamericanas se formula desde el déficit presupuestario de ellas, generado por la fuga de divisas de las grandes empresas. Este método de especulación financiera “circular” no es más que uno de los principales mecanismos que utilizan las multinacionales y la banca concentrada a ellos asociada para esquilmar, históricamente, a nuestras economías. En la actualidad, con la burbuja financiera mundial fagocitando riquezas de manera acelerada, el mecanismo se torna, necesariamente, de una crudeza inusitada, por la virulencia que toma la competencia entre aquellos.

Año nuevo, arrastrando problemas viejos

Los indicadores de crecimiento dejan en claro que las recetas propagadas por los organismos internacionales, lejos de resolver los problemas, agudizan aún más las contradicciones en el seno de los países latinoamericanos. A pesar de que la CEPAL  pronosticó un contexto externo “más favorable” que en los últimos años para América Latina y el Caribe, con crecimientos de 1,3% al cierre de 2017 y de 2,2% para todo el 2018, y de subrayar mediante su secretaria ejecutiva, Alicia Bárcena, la necesidad de impulsar políticas públicas activas para sostener el ciclo expansivo priorizando “un gasto con mayor impacto sobre el crecimiento y la desigualdad, y evitar fuertes ajustes en la inversión pública para proteger el crecimiento en el mediano plazo” (ET 14/12), el crecimiento económico durante 2017 no fue el pronosticado. Según el informe semestral de Perspectivas de la OCDE, Colombia incrementó 1,7 su PBI en 2017, pero lo hizo en cinco céntimas menos que lo anunciado hace 6 meses. El organismo planteó que la reforma tributaria de 2016, la baja de la confianza de los consumidores, el declive de las exportaciones de petróleo y la tasa de desempleo elevada (de 9,2 en 2016) pesaron sobre el consumo de los hogares (ET 29/11). Mientras tanto, la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) de Colombia concluyó, a través de un estudio hecho por la contratada Cedetrabajo, que el DNP (Departamento Nacional de Planeacion) lleva unos 11 años midiendo mal la productividad de los trabajadores subestimando la tasa a la que se debió incrementar el salario mínimo. Es una pérdida por trabajador de 89.800 pesos por año (29,86 dólares), acumulados durante 12 años del periodo de estudio, que significan en total 1’077.588 pesos (358,35 dólares) (ET 12/6).

En tanto, luego de las corridas económicas que los grupos económicos hicieron en Brasil durante el último año del gobierno popular de Dilma Rouseff, la pobreza volvió a crecer en Brasil después de una década. En el año 2015, más de nueve millones de brasileños cayeron por debajo de la línea de pobreza (u$s 5,50 per cápita por día), según un estudio del Instituto de Estudios del Trabajo y Sociedad, como consecuencia del deterioro del empleo y del ingreso. De esa cantidad, unos 5,4 millones están, según el criterio del Banco Mundial, en situación de extrema pobreza, es decir, viven hoy con menos de u$s 1,90 por día por cada persona de la familia. El IBGE reveló que 52,2 millones de personas vivían por debajo de la línea de pobreza en 2016, el equivalente al 25,4% de la población y 13,35 millones en pobreza extrema, es decir el 6,5% de la población (CR 19/12). Estos números se verán seguramente recrudecidos luego de las draconianas medidas de ajuste que propinó el gobierno de Temer durante los últimos 15 meses y que lleva acumulados solamente en 2017 un déficit de u$s 32.000 millones, siendo el peor resultado para los primeros 10 meses de año desde el inicio de la serie en 1997. Además, empezó a regir la reforma laboral que, según Graça Costa, secretaria de Relaciones del Trabajo de la Central Unica dos Trabalhadores (CUT) de Brasil, “en cuatro meses se eliminó todo lo que el sindicalismo brasileño construyó en cien años de lucha. No se puede rescatar ni una de las 300 modificaciones. La reforma es agresiva y perjudicial para los trabajadores. Es la destrucción del derecho del trabajo” (P12 1/12).

Bajo el mismo tono, las empresas estatales brasileñas perdieron 26.336 empleados en 2017 con los planes de dimisiones voluntarias promovidos por el gobierno para reducir la maquinaria pública, y tienen el menor número de funcionarios desde 2010, llegando a tener, a fines de septiembre último, 506.852 trabajadores, el menor nivel desde los 497.036 que hubo a finales de 2010, según el Ministerio de Planificación (XH 5/12). Así, estas cifras y datos son consecuencia los ajustes sistemáticos llevados adelante por los gobiernos que son la expresión de un proceso urgente de expropiación que tiene como beneficiaria a una fracción minoritaria del empresariado, dejando sistematicamente el tendal de trabajadores desplazados, conviertiéndolos en una mayoría creciente de “población sobrante” para el capital, es decir, que no podrá volver a reinsertarse en el mercado laboral bajo las condiciones impuestas por los grupos concentrados. Ante esta situación, la clase trabajadora choca con las limitaciones de negociar mejoras en las condiciones de venta de su fuerza de trabajo, la única mercancía que disponen para ofrecer en el mercado. En la situación actual de la etapa capitalista, donde el control de todas las ramas productivas por parte de los monopolios es su principal rasgo, se plantea una organización distinta por parte de los trabajadores, superando el momento sindical y estableciendo nuevas conductas entre los hombres y con la naturaleza, no ya como meros consumidores sino como productores que toman y resuelven los problemas de toda la sociedad. El clima de lucha en el contienente, ocasionado por lo insoportable que se torna la confiscación de los grupos económicos, son solo condiciones de posibilidad para generar esas nuevas relaciones. Allí donde esto se profundiza, los monopolios intentarán detener a cualquier costo su desarrollo, ofreciendo como respuesta a la humanidad solo lo que encarnan, la miseria, el hambre y el caos.

Te conozco mascarita

Como analizamos incansablemente, donde el imperio necesita atacar es en el corazón y en la cabeza de los pueblos donde esas nuevas relaciones están desarrollándose más firmemente. En nuestro continente eso está encarnado en los países del ALBA, con epicentro actual en Venezuela. En este sentido, es el proceso bolivariano el enemigo más peligroso al que se enfrenta el imperio y por eso es agredido con cada vez mayor virulencia. Por un lado, mediante la desestabilización política hacia el interior, generando violencia directa en las calles y en los barrios y también desde el exterior, intentando fallidamente propagar entre el conjunto de los países latinoamericanos una intervención militar. Por otro, con una violencia en principio menos visible, a través de la guerra económica impuesta desde el imperio en sus distintas formas: desde el desabastecimiento alimentario y medicinal, hasta el cerco financiero y bloqueo de las ventas de petróleo, recurso fundamental para la obtención de divisas. Durante este mes y seguidamente al intento de golpe económico que se orquestó desde EEUU para forzar la quiebra del Estado venezolano, a través de la deuda contraída por la empresa estatal PdVSA, salió a la luz una estructura de sabotaje y espionaje en su subsidiaria, Citgo Petroleum Corporation, que opera en territorio estadounidense. Investigaciones realizadas por el Ministerio Público y solicitadas por Maduro, terminaron en la detención del presidente de la empresa, José Ángel Pereira Ruimwyk, el vicepresidente de Operaciones de Refinación, Tomeu Vadell, como también otros funcionarios de la junta directiva; según informó Jorge Rodriguez, ministro de Comunicación e Información de Venezuela, “quien fungía como presidente de Citgo pasaba información a agencias financieras y petroleras norteamericanas”.  El 15 de julio de este año los seis miembros de la alta gerencia de la subsidiaria de Pdvsa firmaron un acuerdo internacional con las empresas financieras Frontier Management Group LTD y Apollo Global Management LLC, señaladas como fondos buitres, para una presunta refinanciación de los programas de deuda de los años 2014 y 2015. La empresa que actuó como intermediaria entre Citgo y las trasnacionales fue Mangoré S, de la cual es directivo el venezolano Juan Carlos Gudiño Espinel, acusado por el ministro Rodríguez de ser un líder de la oposición y de “montar una patraña financiera” a través de su empresa radicada en Weston, Florida, Estados Unidos, “que le permitía llevar recursos a los paraísos fiscales y a los bancos suizos”. Ante esto, Maduro designó un nuevo presidente para la empresa subsidiaria, confirmando que “Asdrúbal Chávez de Barinas se va directo como presidente de Citgo a estructurar, a recuperar y fortalecer Citgo en Estados Unidos, que es una empresa nuestra con capital venezolano”. Chávez fue electo como diputado a la Asamblea Nacional entre el período 2015-2020 y estuvo al frente del Ministerio de Petróleo y Minería en 2014 (CD 22/11).

Pero el caso de Citgo fue solo el comienzo. Con la investigación salieron a la superficie también las operaciones que el imperio hizo en PdVSA, haciendo caer la productividad a los niveles más bajos en 28 años, por debajo de los dos millones de barriles diarios, según hizo publico la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP) (LN 27/11). Así, el presidente Maduro nombra a Manuel Quevedo, quien fungía como ministro de Vivienda, como nuevo director de Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa), de la cual demandó una transformación revolucionaria contra la corrupción. Quevedo sustituye a Rafael Ramírez, antiguo zar económico y estará también al frente del Ministerio para el Petróleo. Maduro adelantó también que el próximo martes firmará con trabajadores del sector el plan para recuperar la principal industria petrolera del país. Asimismo reclamó el apoyo de la clase obrera, a la cual calificó de guardiana de las riquezas del pueblo, para defender a Pdvsa de los intereses imperiales (CD 26/11). Un extenso y preciso informe publicado en Cubadebate explica bien cómo se dio este nuevo ataque por parte de las fuerzas del capital concentrado. Intentaron, sin exito hacer la misma operación que en otros países americanos, “con el propósito de someter a las empresas y a los recursos de los países a nuevos designios. En América Latina hay dos casos que han tenido lugar en los últimos tres años. Petrobras, que ha perdido 85% de su valor desde 2008 hasta el presente mediante operaciones de corrupción interna y fuga planificada y masiva de capitales que han colocado a esta empresa a las puertas de su privatización. Por otro lado Pemex, desmembrada en sus procesos operativos y que ha implementado reformas para entregar sus operaciones y yacimientos a transnacionales concretando una pérdida enorme de soberanía para México (CD 7/12). Pero como si esto fuera poco, las empresas subsidiarias atacadas son las llamadas empresas “petro”, “empresas mixtas donde confluye el apresto financiero y operativo de socios claves, como Rusia y China” (CD 7/12), atacando también a la alianza estratégica que el pueblo bolivariano tiene con los países miembros del BRICS, que expresan mundialmente el intento de construir nuevas relaciones. Se trata de una actuación quirúrgica sin precedentes para proteger el corazón de la economía venezolana, el punto medular más sensible, que ahora es atacado dentro y fuera del país mediante acciones de sabotaje interno y asedio financiero y legal desde el extranjero… La participación extranjera mediante las alianzas financieras y técnicas que PDVSA sostiene con socios claves, las remociones internas de posiciones altas e intermedias y los compromisos políticos que ha asumido la clase trabajadora, serán claves en el rescate integral de las operaciones de la estatal, corazón de la economía venezolana. Un proceso que solo generará resultados al mediano plazo, luchando contra una inercia negativa y pesada (CD 7/12).

En este sentido, otro conflicto con una de las petroleras estatales más grandes de China fue resuelto sin grandes sobresaltos. Una subsidiaria norteamericana de Sinopec demandó a Pdvsa, la compañía estatal venezolana, por u$s 23,7 millones más daños punitivos por un contrato firmado en mayo de 2012 para suministrar varillas de acero por u$s 43,5 millones, la mitad de lo cual sigue impago. Sinopec acordó en septiembre de 2013 invertir u$s 14.000 millones en un yacimiento petrolífero venezolano, según Rafael Ramírez, el ahora desplazado ministro de Petróleo de Venezuela que en aquel entonces estaba al frente de la cartera. Esto formó parte de las inversiones y los préstamos chinos a Venezuela que sumaron más de u$s 62.000 millones entre 2007 y 2016 (CR 8/12). Pero ante los problemas que ocasionó de desfinanciamiento y la merma de la producción petrolera Venezuela no pudo cumplir con sus pagos a Beijing, los cuales se efectuan en crudo. Pese a ello, PDVSA llegó a un entendimiento en un tribunal estadounidense con la petrolera china Sinopec “sin que ello implique el reconocimiento de culpa o responsabilidad, sino con el único propósito de ponerle fin a la controversia”, acordando pagar a Sinopec u$s 21,5 millones, liquidando así el contrato acordado en mayo de 2012 (CR 14/12). Así, ante el nuevo intento de colapsar a la economía bolivariana y de intentar desestabilizar las alianzas estratégicas que se plantan contra las fuerzas del caos y la destrucción que encarnan los monopolios, el gobierno central al frente del proceso pudo tomar las medidas para detenerlo sobre la base de la experiencia realizada por el pueblo y los trabajadores en materia de control productivo. A la luz de los hechos queda demostrado, una vez más, que la capacidad de daño que tiene el imperio se ve cada vez más reducida por el proceso abierto por la clase trabajadora desde que se propuso plantarse contra la guerra económica, desarrollando los consejos productivos y organizándose desde la base para avanzar hacia una economía “posrentista”, como única clase capaz de hacerlo, donde el dominio de la renta petróleo sea un aspecto más en el marco del desarrollo total de las fuerzas productivas.

Paso a paso

Como medidas complementarias, para reforzar el trabajo que viene desarrollando, el gobierno central bolivariano renovó también a una parte del gabinete. En sustitución de Quevedo al frente del sector de Vivienda, Maduro designó a Ildemaro Villarroel, a quien conminó a continuar con la exitosa labor de su antecesor, donde está planificada la entrega de 600 mil nuevas viviendas para el proximo mes, además de encargarse de la Misión Barrio Nuevo Barrio Tricolor, encargada de la reparación de casas. Por otra parte, el presidente informó que José Vielma será el ministro para el Comercio Exterior y las Inversiones Extranjeras, con la intención de avanzar aún más en la recuperación de divisas para la consolidación del desarrollo de Venezuela. Destacó la experiencia de Vielma en la esfera de comercio exterior, materia tributaria, en aduana e impuestos, así como su honestidad y patriotismo. Por último, afirmó que Carlos Osorio se encargará del Ministro de Transporte Público para potenciar todavía más ese servicio en el país (CD 26/11). Pero la medida más importante fue el lanzamiento definitivo del “petro”, una criptomoneda venezolana, respaldada en las reservas de petróleo, gas, oro y diamantes del país, y de un Observatorio Venezolano de Blockchain que le otorga base jurídica e institucional. La moneda digital se para desde principios distintos a los del bitcoin, porque este último se basa en la descentralización e independencia respecto a cualquier regulador centralizado. El petro, en cambio, está respaldado por las riquezas naturales del país, es decir, tiene bases tangibles y no se fundamenta desde la especulación. Frente a las críticas, Maduro dijo estar convencido de que el lanzamiento del petro va a permitir a Venezuela “avanzar hacia nuevas formas de financiamiento internacional para el desarrollo económico y social del país” (CL 3/12), y “avanzar en materia de soberanía monetaria, para hacer transacciones financieras y para vencer el bloqueo financiero” (ET 7/12). Esta medida puntual, pero estratégica, se suma a los avances que la clase trabajadora y el pueblo venezolano vienen desarrollando a partir de su lucha contra el capital concentrado como son los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Produccion) y los CTP (Consejos Productivos de los Trabajadores), con la dirección centralizada por parte del gobierno y del órgano de la Asamblea Nacional Constituyente, que les brinda carácter jurídico-político irrefutables. En correspondencia con la necesidad histórica de la humanidad, los pasos dados por el proceso bolivariano en materia del control productivo sientan las bases de las nuevas relaciones que superen a las capitalistas y que puedan dar respuesta a los problemas planteados de la humanidad, esto es el fin de la competencia como medio de garantizar su reproducción, siendo la etapa capitalista su última forma histórica.

Hay acuerdo

En este proceso de transición, sigue siendo Cuba el faro donde los acuerdos entre naciones que tienen al imperialismo como enemigo en común hacen pie, sobre la base de la experiencia histórica que el pueblo cubano puso en común para toda la humanidad. En materia estructural, esto se traduce mes tras mes en acuerdos estrategicos, donde China y Rusia son los más claros en tanto el objetivo de ampliar las relaciones económicas en el marco del ganar-ganar como momento del desarrollo de economías que derroten a los monopolios. Durante diciembre llegan a Cuba siete nuevas locomotoras rusas de las 75 encargadas, que serán paulatinamente entregadas. Se utilizarán en la zona occidental en las labores de transportación de la zafra azucarera y de carga, ambas prioridades del país debido a la necesidad de trasladar tanto las producciones, como el combustible, contenedores o alimentos (CD 22/11). Además, Cuba ya recibió dos mil camiones rusos Kamaz, pronto llegarán más de 300 automóviles Lada del modelo Vesta, y para 2018 las partes acometerán más proyectos que están en fase de materialización (CD 27/11). Así, cada uno de estos acuerdos son fructíferos sobre la base de la economía planificada por parte de los trabajadores, que en los últimos meses ha sido sometida a una profunda crítica en pos de resolver los nuevos problemas que aparecen con la apertura a las iniciativas individuales y a las inversiones extranjeras sin perder el control por parte de los trabajadores cubanos.

Al mismo tiempo, se conmemoraron los 13 años del aniversario del Alianza Bolivariana para los pueblos de América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA-TCP), donde las declaraciones de los mandatarios presentes destacan la importancia que tiene este acuerdo económico entre pueblos hermanos. Maduro afirmó que “el ALBA se ha venido conformando desde su paso inicial como una poderosa alianza moral, espiritual, política, social, económica; como una poderosa esperanza (…) sin la fundación del ALBA, hubiera sido imposible el surgimiento de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en 2011 (…). Fue el ALBA que empezó a compactar las regiones: la sudamericana, la caribeña, la centroamericana. Y el papel de liderazgo de Cuba y Venezuela fueron fundamentales para crear la confianza y la cercanía necesaria para fundar la organización que está llamada a marcar el futuro de nuestro continente: la CELAC” (CD 14/12). Evo Morales también hizo referencia al ALBA como un “hito que marcó nuestra victoria sobre el ALCA y abrió una etapa de dignidad para América Latina. El ALBA es una alianza política, económica y social en defensa de la independencia y la autodeterminación de nuestros pueblos. Recordar a sus creadores, los ya fallecidos Fidel Castro y Hugo Chávez, líderes históricos que nos guiaron en la lucha contra el imperialismo” (CD 14/12).

Teniendo como ejemplos fundamentales la experiencia histórica cubana y más recientemente la venezolana, los trabajadores latinoamericanos, en tanto parte de la clase trabajadora mundial, avanzan hacia la necesaria planificación económica y social como eje del desarrollo de la humanidad. Avanzan creando el necesario “control de las fuerzas” que pueda contraponerse a la anarquía y al desastre que los grupos económicos mundiales, en tanto encarnacion del caos y la miseria, llevan hasta límites irracionales en función de sus intereses de reproducción sobre la base de la apropiación de la riqueza producida por el trabajo de toda la humanidad en la transformación productiva de la naturaleza y sus riquezas. Así, el problema de nuestras economías rentísticas se presenta sólo como el momento continental americano de la contradicción principal de la humanidad entre el carácter cada vez más social de la producción y el carácter cada vez más privado y elitista de su apropiación. Ese nivel de socialización de la producción es el que permite las condiciones de transformación que, sin duda alguna, se están experimentando en el continente con los países del ALBA a la cabeza; la tarea fundamental de las naciones restantes, como nuestro país, es crear las condiciones políticas que permitan también tomar las riendas de los procesos económicos, direccionando el esfuerzo diario de nuestros pueblos hacia la misma senda de futuro que ilumina el alba.



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