Revista Mensual | Número: Febrero de 2018
Bajar en formato pdf
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
[<< Volver a la primera plana]

Sin brújula, hacia la Ruta

Fracturado, moribundo
¿Y si no hay Gobierno qué?
La pesadilla americana
Ideograma en construcción


El enfrentamiento al interior del capital conduce a todos hacia Pekín

Sin brújula, hacia la Ruta

“El camino era largo y la carrera era rápida,
Poco a poco me quede atrás.
Eran los ciegos guiando a los ciegos,
era el ciego guiando a los ciegos.
Sobre las colinas, sobre las praderas,
Abajo en las pampas, arriba en la tundra
Y en Paris en primavera, y en el viejo Pekín…”

(Estallando desde el Océano, SUMO)

 


Durante el mes de enero de 2018, la fractura al interior del bloque imperialista continuó profundizándose, evidenciada en el desgranamiento del entramado de alianzas que los monopolios supieron vertebrar a la salida de la Segunda Guerra Mundial. Como venimos señalando mes a mes, en la medida en que las contradicciones que desgarran intrínsecamente al capitalismo no pueden resolverse porque son inherentes a su lógica de reproducción, el resquebrajamiento político no puede más que ahondarse.

El viaje por China del presidente francés Macron, mandatario de la segunda economía europea, engarzado en el largo derrotero del abandono de Estados Unidos del Acuerdo contra el Cambio Climático de Paris, la fractura del G-7, el documento inconcluso de la cumbre del G-20 en Hamburgo, la incesante guerra de sanciones cruzadas entre popes industriales norteamericanos y europeos y la fallida cumbre de la OMC en Buenos Aires del mes pasado, sintetizaba en el arranque del año, la fractura que señalamos y la consecuente “búsqueda hacia Oriente”.

En simultáneo, China continúa manteniendo su posición en el escenario mundial y la conducción política del Partido Comunista Chino (PCCh) se muestra dispuesta a llenar el vacío que los monopolios occidentales dejaron con sus pasos hacia atrás. Pasemos a ver cómo se sucedían los hechos del mes.

Fracturado, moribundo

El proceso de fragmentación del bloque hegemónico imperialista que describimos cada mes, como manifestación de la lucha al interior de las 147 corporaciones que controlan la economía global, se evidenciaba en el mes de enero en dos hechos centrales.

Por un lado, en continuidad con las sanciones cruzadas de las autoridades europeas contra empresas insignia estadounidenses y de las instancias yanquis contra los popes del Viejo Continente (Apple, Volkswagen, por ejemplo), los tribunos comerciales galos iniciaron una investigación sobre Apple,acusándola de obsolescencia programada. Por el otro, el presidente francés Emmanuel Macron concretaba un viaje a China en donde hacía explícita la intención de que su país pase a integrar el corredor económico llamado “Cinturón y Ruta de la Seda”, bajo la comandancia oriental. Sobre el primer punto, la fiscalía de París decidía actuar ante las acusaciones de que la empresa norteamericana manipuló las baterías de las versiones más antiguas del iPhone para disminuir la velocidad de los procesadores y así forzar a los ciudadanos europeos a comprar nuevos teléfonos móviles. “Nunca hicimos y nunca haremos nada que intencionalmente reduzca la viabilidad de un producto de Apple o que aminore la experiencia del usuario a fin de llevar a los clientes a comprar productos actualizados”, señalaba la empresa en su portal de Internet (LN 10/1).

Desde que el capitalismo ingresa en su etapa imperialista, con el dominio del monopolio y el capital financiero, los Estados nacionales de los países centrales no son más que personeros de esas corporaciones. El grado de concentración y centralización actual, donde las nueve personas más ricas del mundo tienen tanta riqueza como los casi 4.000 millones más pobres y el 1% de la población se queda con el 82% de la riqueza producida anualmente (informe de Oxfam, reproducido en CR 22/1), sin duda implica la profundización de esa tendencia.

Según la lista elaborada por la ONG Global Justice Now comparando las ganancias de las principales empresas con los ingresos presupuestarios de los países, si la cadena norteamericana de grandes almacenes Walmart fuera un Estado, ocuparía el 10º puesto, por detrás de EEUU, China, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido, Italia, Brasil y Canadá. En total, 69 de las 100 principales entidades económicas del mundo son empresas, no países (ET 9/11/2017).

Sin embargo, lo que sí es necesario remarcar es que la estructura estatal francesa, siguiendo a la del conjunto europeo, actúa de manera defensiva, intentando hacer un torniquete jurídico a la imposibilidad de reproducirse en escala ampliada con los actuales niveles de concentración y centralización económica. Este rasgo es el mismo que describíamos en los meses anteriores a partir de la reforma fiscal de Trump, y el que analizamos en general cuando los escribas del gran capital intentan contraponer una supuesta visión proteccionista encarnada por Trump a una supuesta visión librecambista encarnada por el gobierno demócrata de Obama.

De fondo, el agotamiento del tiempo de trabajo socialmente necesario para producir el conjunto de las mercancías que saturan el mercado global y, con él, del valor que el capital se apropia, es lo que torna necesariamente “defensivos y proteccionistas” a los monopolios y sus personeros.

De forma oficial, la misma Unión Europea que condena el repliegue de la política comercial de Trump, publicaba este mes las nuevas reglas antidumping que eliminan la antigua distinción entre “economías de mercado y de no mercado”, y que rápidamente China denunció como contrapuestas a las normas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). “Solo mediante la salvaguardia de la autoridad de los sistemas multilaterales de comercio puede atenderse a los intereses comunes de todos los países, señalaba un comunicado del gobierno de Xi Jinping (XH 22/12). El achicamiento de la torta, desde la lógica de la lucha por la reproducción en escala ampliada, conlleva el “todos contra todos”, necesariamente.

La hoy debilitada canciller alemana Ángela Merkel (hace más de 120 días no logra constituir gobierno) había sentenciado, pos fractura del Grupo de los 7 y abandono de la administración estadounidense de Donald Trump del Acuerdo Climático de París, que “los europeos ya sólo pueden confiar en sí mismos, en nadie más”, en una clara alusión a la fractura del bloque histórico imperialista que supo cinchar al Viejo Continente detrás de Estados Unidos. Sin embargo, no menos palpable que la fractura en el Atlántico Norte, fue la exposición de esta pelea entre las 147 corporaciones transnacionales, quienes rápidamente desmintieron la posibilidad de una “salida europea”, en el sentido de que esa misma contradicción desgarra al grupo en su interior. Cuando el conglomerado Siemens, de origen alemán, avanzó sobre el pulpo galo Alstom quedó expuesto que no hay posibilidad de acuerdo en la lógica de competencia capitalista, ni de detener la lucha al interior de la burguesía monopolista.

¿Y si no hay Gobierno qué?

Por un lado, el desmembramiento del Bloque Imperialista objetivado en la pelea entre los 147 conglomerados económicos y, por el otro, la hoja de ruta trazada por la cooperación China que empuja el crecimiento planetario al 3,1% año apuntalado por el 6,9% propio, son la base material del reacomodamiento de las relaciones de fuerza. Engrosando el caudal que se escapa como agua entre los dedos de la hegemonía monopolista, Turquía expresaba oficialmente su disposición a promover las relaciones con China y avanzar en la cooperación bilateral en el marco de la iniciativa del Cinturón y la Ruta de la Seda durante la visita de cuatro días a Ankara que hizo una delegación del PCCh para presentar conclusiones del XIX Congreso Nacional del Partido (XH 30/12).

Por otra parte, Pakistán anunciaba el inicio de un proceso de reemplazo del dólar por el yuan en las transacciones comerciales bilaterales con China (HTV 4/1), en lo que constituye otro signo inexorable de resquebrajamiento, dado que Pakistán no sólo es socio histórico del imperialismo en la región sino que incluso su creación fue fruto de la estrategia de los monopolios para penetrar en el mercado del subcontinente indio.

Otra muestra cabal de la fractura de las alianzas vertebradas por el imperialismo a la salida de la Segunda Guerra mundial es la reducción decretada por la gestión Trump, a fines de diciembre del año que acaba de culminar,de la contribución norteamericana al presupuesto de la ONU: una poda de más de U$S 285 millones para el período 2018-2019, en represalia al absoluto aislamiento en que el resto de los países de la organización dejó la medida republicana de reconocer la capital de Israel en Jerusalén (LN 27/12).

La construcción de una hegemonía, de la capacidad de revestir el interés particular como interés general, supone –además de bases materiales que el imperialismo tiene caducas, como ya hemos señalado– la construcción sobre éstas de consensos mínimos. Cuando la única oferta es el apriete cuasi mafioso y el mecanismo extorsivo queda desnudo, la debilidad que se exhibe es enorme. Sobre todo si tenemos en cuenta que una parte de los 147 grupos aplica mafia ni más ni menos que en la ONU, la estructura supranacional que construyó como órgano de gobernanza mundial en la posguerra.

Sin embargo, sin duda el hecho más destacado en este sentido fue, como decíamos, la gira de Macron por China. Desde nuestras páginas venimos señalando hace años que no existe tal cosa como la “salida europea” a la larga crisis en que se halla sumido el capital y cuya punta más visible fue el estallido financiero de 2008. O se controlan las fuerzas productivas desde una planificación que contemple los intereses de las mayorías, en una relación sostenible de los hombres con la naturaleza y de los hombres entre sí, o el capital continúa en su escalada de concentración y centralización, liquidando fracciones enteras de burguesía y sumergiéndose cada vez más en la irresoluble contradicción entre el desarrollo de las fuerzas productivas y la socialización de la producción y el carácter cada vez más privado de la apropiación de esa riqueza creada, acercándonos cada día a la hecatombe nuclear y al colapso del planeta fruto de la depredación humana. En ninguna de las dos opciones (y queda claro que la segunda es una no-opción), existe margen para una entidad supranacional que responda a la necesidad de un espacio vital para la reproducción en escala ampliada de un conjunto de capitales, como lo es la Unión Europea para los monopolios germanos o francos.

Dicho en términos criollos, Europa toma conciencia que Estados Unidos necesita objetivamente liquidar sus bases materiales de existencia, y en ese marco debe inscribirse la visita de Macron a tierras orientales. “Esta iniciativa es muy importante. Estoy convencido que puede desempeñar un gran papel en la estructuración del espacio euroasiático y que representa una oportunidad real”, declaraba Macron sobre la Ruta de la Seda (TS 8/1). “Mi voluntad es que Francia y Europa (…) digan presente frente a lo que ofrece China”, agregaba (www.elnuevoherald.com/noticias/finanzas/article193620834.html). Al mismo tiempo, el presidente francésalertaba: “Estas rutas son compartidas y no pueden ser unívocas. No pueden ser las rutas de una nueva hegemonía que conviertan en vasallos a los países que atraviesan” (http://www.elnuevoherald.com/noticias/finanzas/article193620834.html). Francia tiene un déficit comercial de 30.000 millones de euros con China, y eso explica su repentina preocupación por los pueblos sometidos del mundo, con su historial de potencia colonial y décadas de esquilmar una buena parte del continente africano, e incluso con la invasión militar y destrucción de la Libia de Muammar Gadafi en 2011 a cuestas. Además, teniendo en cuenta el blindaje económico disfrazado de medidas antidumping que la UE anunciaba en el mismo mes de la visita de Macron, el acercamiento debe leerse no como un acuerdo estratégico, sino como una rendición forzada a regañadientes.

La pesadilla americana

Del lado Oeste del Atlántico, el panorama no pintaba mucho mejor. Este mes, el analista internacional del Grupo Clarín, Jorge Castro, advertía que el recorte de impuestos resuelto por el Congreso de EEUU acorde a la Ley enviada por Trump implicará una ganancia neta para las empresas norteamericanas de US$ 200.000 millones en 2018, que proyectado a 10 años llegaría a US$ 2,4 billones. Sin embargo, lejos del mentado despegue de los sectores económicos yanquis retrasados en materia de productividad que surtiría como efecto principal la reforma, más de un tercio de este beneficio irá a parar a las arcas de las compañías transnacionales radicadas en los Estados Unidos que cotizan en Wall Street, donde disponen de 35% de los activos accionarios del mayor mercado bursátil del mundo (CL 31/12). A su vez, durante enero,la FED continuaba el camino de alza en la tasa de interés de los bonos a diez años que viene sosteniendo desde 2017, en que experimentó una suba del 2,30% hasta los 2,48% actuales, un salto de 18 puntos básicos (CR 22/12).

Sin embargo, como señalamos cada vez que la FED eleva las tasas de interés, lejos de obedecer a un vigoroso crecimiento y una sólida estabilización de la economía, la medida llega ante la evidencia de que el conjunto de las medidas adoptadas para salir del pozo depresivo de 2008, basadas en el apalancamiento auspiciado por la FED, no sólo no resolvieron el descalabro, sino que lo agravaron, siendo todos los indicadores de burbujas especulativas hoy incluso mayores a los previos al estallido de aquel año. El economista francés Thomas Piketty, reporta el incremento dramático en la concentración de riqueza en EEUU comparado con Europa. Mientras en Europa el 1% ahora acapara alrededor de 12% del ingreso nacional, en EEUU el 1% más rico ahora concentra 20% del ingreso nacional. El ingreso anual del 1% estadounidense se ha incrementado 205% desde 1980; y para el 0,001% más rico, el auge ha sido de 636%! Mientras tanto, el salario promedio anual del 50% de la población más pobre se estancó desde 1980.

La nación gobernada por Trump hoy ocupa el último lugar de los 10 países más ricos del mundo en torno a sus mercados laborales, pobreza, red de bienestar social, desigualdad de la riqueza y movilidad económica, según el Centro Stanford sobre Desigualdad y Pobreza. Dentro de la OCDE, EEUU es el país 35 de 37 en términos de pobreza y desigualdad. La tasa de mortalidad infantil en 2013 fue la más alta del mundo desarrollado. El sueño americano se está volviendo rápidamente la ilusión americana, ya que Estados Unidos tiene hoy la tasa más baja de movilidad social de todos los países ricos”, sentenciaba el relator especial para extrema pobreza y derechos humanos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Philip Alston (CD 20/12). En medio de este ostensible deterioro de la hegemonía yanqui, y con ella, del imperialismo como sistema organizador del mundo, el Pentágono señalaba que China y Rusia son “economías competidoras que intentan alterar el status quo que favorece a los EEUU (XH 20/12). En el siguiente artículo analizaremos exhaustivamente las implicancias de esta abierta declaración de guerra contra el eje sino-ruso.

Ideograma en construcción

El reacomodamiento de las fuerzas productivas a nivel mundial le exige a China –a los BRICS en su conjunto pero esencialmente a la nación comandada por el PCCh– no sólo el desarrollo de una estructura económica social acorde a las necesidades de la nueva época en ciernes fronteras adentro –la sociedad “modestamente acomodada” producto de la planificación del “Socialismo con características chinas para una nueva era”–, sino también construir órganos de cooperación a escala global que llenen la vacancia en que el estallido de la hegemonía imperialista deja a la economía mundial, altamente trasnacionalizada e integrada en las llamadas Cadenas Globales de Valor.

La delantera en Innovación más Desarrollo (I+D) emprendida por la conducción del PCCh en la última década profundiza la debacle de los monopolios occidentales, ya que al achicamiento de la torta de nueva riqueza creada a repartir, se le agrega que China disputa y gana en algunos sectores estratégicos del mercado mundial. Esta es la condición de posibilidad de la política de reducción de la pobreza al interior de las fronteras orientales (de 1.400 millones de habitantes, solo restan sacar de la pobreza a 25 millones) y de las múltiples iniciativas de cooperación bajo la lógica ganar-ganar. En consonancia con asumir el rol de liderazgo en la economía mundial que el repliegue de los estados imperialistas –por impotencia y omisión– plantea a China, y del cual el PCCh viene recogiendo el guante, este mes el gobierno oriental anunciaba que incrementará el monto de sus importaciones. El incremento viene acompañado por la baja en los aranceles, con el fin de promover un comercio equilibrado, en un contexto donde el superávit comercial chino alcanza récords como 288 mil millones de dólares con Estados Unidos (CR 17/1) y llega a los 442 mil millones de dólares en el balance global (www.efe.com/efe/america/economia/china-cierra-2017-con-un-alza-de-su-comercio-exterior-tras-dos-anos-caidas/20000011-3489913).

En el mismo sentido, Pekín anunciaba su decisión de incrementar el número de zonas de libre comercio piloto, de acuerdo con un comunicado difundido por la Conferencia Central de Trabajo Económico (XH 20/12). Otra medida en el mismo sentido es la evidente profundización del relajamiento de las restricciones sobre el acceso al mercado con respecto a la inversión extranjera. En el periodo de enero a noviembre 2017, la inversión directa extranjera en la parte continental de China aumentó un 9,8% interanual (XH 22/12). Como es manifiesto año tras año, la principal economía que empuja para arriba los índices de crecimiento mundial es la china.

La apropiación cada vez más privada de una producción cada vez más social es la contradicción irresoluble en que se desangra el orden mundial imperialista. En la transición entre el derrumbe del estado de cosas vigente y la construcción de una gobernanza global basada en otras premisas, China está asumiendo un rol primordial. Aun cuando participa en los marcos del mercado mundial, objetivamente el desarrollo propuesto por la nación oriental confronta con las necesidades de los 147 grupos que pugnan por continuar reproduciéndose en escala ampliada a costa de la destrucción de las dos fuentes de toda riqueza: la naturaleza y el trabajo.

Pasemos a ver cómo se materializaba este enfrentamiento en el plano político mundial.



[ << Volver a la primera plana ]