Revista Mensual | Número: Febrero de 2018
Bajar en formato pdf
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
[<< Volver a la primera plana]

Las andanzas del Capitán Buscapina

Estemos de acuerdo en no estar de acuerdo
La grasa de las capitales cubre ya tu corazón
No vuelvo ni a palos
Si vas a la derecha, y cambias hacia la izquierda, adelante
Vencedores vencidos
Son los tira piedra
Quédate con el vuelto mula de la enfermedad
La ceniza no caía desde su cigarro


El pase a la ofensiva del eje China-Rusia-Irán profundiza el derrumbe
y el aislamiento imperialista

Las andanzas del Capitán Buscapina

“Su princesita, ay!, se transformó en sapito
y sus minutos de gloria no aparecen.
Así, el fiestero Rey Garufa viaja solo
y vaga con su corazón entre las manos.
ey! ey! ey!”
Los Redondos


Los hechos que pasaremos a analizar ponen en evidencia (una vez más) el cambio en la correlación de fuerzas que señalábamos con la recuperación de la ciudad de Aleppo en 2016 por parte de las fuerzas gubernamentales sirias y sus aliados anti imperialistas. Visto en perspectiva, la conformación en Medio Oriente de una alianza entre Siria, Irak, Rusia e Irán, junto a la milicia libanesa Hezbolá y otras que se han ido formando en la confrontación contra el terrorismo entrenado y financiado por EEUU y sus aliados, constituyó una de las primeras manifestaciones tanto de la debilidad extrema del imperialismo yanqui como de la toma de conciencia de las masas sirias y de alrededores acerca de la necesidad de subsumir las contradicciones secundarias a la lucha contra aquel.

La debilidad extrema de los grupos económicos que controlan el gobierno yanqui se expresa en su creciente incapacidad para presentar su interés como el del conjunto de la humanidad. Esto quedó expuesto con la decisión por parte de Washington de desfinanciar organismos internacionales así como también a países aliados. Si bien tales decisiones fueron presentadas como reprimendas ante acciones contrarias a sus intereses por parte de los involucrados, son otra muestra más de la imposibilidad de la alicaída potencia de organizar el mundo de acuerdo a su necesidad.

La contracara de este retroceso en la arena política internacional lo constituye la creciente belicosidad a que esos pulpos económicos se ven empujados, en pos de intentar retener un dominio que se desmorona. En otras palabras: la radicalización en el plano militar e incluso diplomático por parte de EEUU e Israel no es más que otra expresión de esa debilidad que describíamos más arriba. Como nuestro lector ya sabe, esa escalada bélica apunta –como no podía ser de otra manera– a las fuerzas que encabezan el proceso de transición en ciernes: Rusia, China e Irán Asía-Pacífico; Venezuela y Cuba en Latinoamérica.

Estemos de acuerdo en no estar de acuerdo

Sumado a esta debilidad en los frentes externos, durante el mes que estamos analizando, el gobierno de EEUU volvía a quedar “paralizado”, producto de los desacuerdos entre las fuerzas políticas dominantes –demócratas y republicanos– en torno del presupuesto de gobierno. La parálisis supuso la interrupción de todo el aparato estatal, excepto las dependencias consideradas esenciales (como el ejército o el propio Congreso en donde se discute cómo resolver dicha crisis). De esta manera, la ejemplar democracia yanqui mostraba una vez más su impotencia, producto de la feroz disputa entre las distintas facciones políticas, expresión de la lucha intercapitalista.

Esta parálisis ni siquiera es algo novedoso en EEUU ya que desde el año 1974 han sufrido 18 interrupciones en el funcionamiento del Estado por situaciones similares, es decir, que en promedio cada 2 años y medio todo su aparato estatal deja de funcionar. Esta vez la imposibilidad de aprobar el presupuesto se debió a que el proyecto enviado por el gobierno de Trump incluía una partida de 18.000 millones de dólares para la construcción del muro en la frontera con México, mientras se recortaban gastos mediante la eliminación del plan DACA, consistente en permitir la estadía en el país de inmigrantes que ingresaron siendo menores de edad, siempre y cuando cumplan ciertos requisitos de estudio y trabajo (LN 23/1).

Lo sugestivo de la nueva parálisis del gobierno estadounidense radica en ser la primera vez que el oficialismo (en este caso el Partido Republicano) es mayoría en el Senado, es decir, que ni sus propios parlamentarios acuerdan con el presupuesto del gobierno de Trump. Tras la parálisis de 72 horas después del bloqueo, el Senado aprobaba –con 81 votos a favor y 18 en contra– la financiación del gasto estatal hasta el 8 de febrero, momento para el que deberán haber alcanzado un acuerdo presupuestario integral para lo que queda de 2018 (CD 22/1).

Este proceso en el que durante los últimos 42 años se ve sumergido el Gigante del Norte expone el grado al que ha llegado la disputa al interior de la clase dominante yanqui. Como señalamos mes tras mes, en la base de dicha disputa se encuentra la imposibilidad objetiva de que toda la masa de capitales existentes se reproduzca a escala ampliada. Para sobrevivir a la competencia, los capitales necesitan permanentemente incrementar su productividad, mediante el desarrollo tecnológico y el desplazamiento de mano de obra. Ese movimiento, a la vez que concentra y centraliza el capital, reduce permanentemente el tiempo de trabajo necesario para producir las mercancías que consumimos diariamente. Dicha reducción no hace más que intensificar la competencia entre capitales por absorber dicho tiempo, única fuente de valor. En esa dinámica, cada capital necesita concentrarse y centralizarse permanentemente, para no desaparecer frente a sus competidores. Se trata de una feroz disputa entre grandes capitales concentrados por quedarse con todo, no por una cuestión “voluntaria” o de “avaricia”, sino como movimiento necesario de una lógica a la que no pueden escapar.

147 son los grupos económicos trasnacionales que controlan la mitad de la producción y circulación de los bienes y servicios que el conjunto de los trabajadores del mundo realizamos día a día. Para poder dimensionar la envergadura de la concentración basta agregarle el dato que estas 147 pertenecen al 1% más rico del planeta.

Es esa reducción del tiempo socialmente necesario para producir los bienes que abarrotan el mercado mundial la que determina que esos grupos económicos trasnacionales pueden cada día menos “sentar a la mesa” a enormes porciones de población y sectores sociales, desplazando continuamente mano de obra para abaratar sus costos reemplazándola por el imparable desarrollo tecnológico (robotización y digitalización), pero también dejando fuera de juego a fracciones enteras de capitales mediante un continuo proceso de quiebras, compras y fusiones al que asistimos diariamente. En su disputa colisionan así gigantescos pulpos económicos entre sí, devorándose todo lo que se les pones a su paso.

La grasa de las capitales cubre ya tu corazón

No obstante, esta vorágine tiene como principales perjudicados a los trabajadores, ya que somos los primeros en convertirnos en “parias” de la sociedad al ser destruidos nuestros puestos de trabajo por el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el control de los capitales. Precisamente porque lo que entra en crisis son las relaciones a través de las cuales la humanidad produce y reproduce sus condiciones de existencia, dicha crisis no sólo se expresa como descomposición de la clase dominante. Tal como enseñaba Lenin apenas triunfada la Revolución de Octubre del 17, el capitalismo es un muerto que se descompone entre nosotros, y al hacerlo, nos infecta a todos con su podredumbre.

Es desde esta perspectiva que podemos analizar los niveles de violencia en la sociedad yanqui. Sólo en 2017, EEUU registró un total de 61.089 tiroteos, que se cobraron 15.488 vidas y dejaron a 31.058 personas heridas, entre ellos, 727 niños menores de 11 años y más de 3.200 adolescentes de entre 12 y 17 años (XH 2/1). Esto significa un aumento del 17% en las muertes por armas de fuego en los últimos nueve años (HTV 18/1).

En este contexto, el informe recoge que los mayores índices de muertes por armas de fuego se registraron en los estados en los que la proporción de propietarios de armas es mayor y las normas de prevención de la violencia con armas son más débiles: Alaska (noroeste de EEUU) es el territorio con mayor índice de posesión de armas de fuego, con un 56,4 % de la población, y el mayor índice de muertes por esta causa, con 23,86 por cada 100.000 muertes. Le sigue Alabama (sureste), con un 49,5 % de sus habitantes teniendo armas en casa y un índice de muertes del 21,51. En otro lado de la tabla se encuentran los dos estados nororientales de EEUU que, según la citada fuente, lideran las regulaciones más duras en este sentido: Massachusetts, con apenas un 14,3 % de personas con un arma y un 3,55 en el índice de muertes, al que le sigue Nueva York, con un 22,2 % y un índice de 4,56 (HTV 18/1).

Es necesario tener en cuenta que el gobierno central de EEUU tiene una política que promueve la portación de armas casi sin controles por parte la población. En un país que ha hecho del “hacerse a uno mismo” la piedra angular de la idiosincrasia nacional, en momentos en que –independientemente de sus aptitudes– la realización de su vida se vuelve cada vez más imposible para millones de estadounidenses, es fácil que el vecino parezca un enemigo, ya que disputa los codiciados y cada vez más escasos trabajos.

Sin embargo el aspecto más delicado sobre la grave crisis que atraviesa la sociedad estadounidense es que la esperanza de vida –uno de los principales indicadores de la calidad de vida de una población– ha disminuido por segundo año consecutivo. Esto se debe a las tasas de mortalidad más altas entre los jóvenes y los estadounidenses de mediana edad, incluso a pesar de que las personas mayores viven más tiempo. Las sobredosis de drogas mortales aumentaron un 21% y la tasa de muertes por opioides sintéticos se duplicó entre 2015 y 2016, según el Centro Nacional de Estadísticas de Salud. Los estadounidenses tienen vidas más cortas que los ciudadanos de otras naciones ricas como Japón, Alemania o Canadá, y la brecha en la esperanza de vida ha ido en aumento, según un informe de las Academias Nacionales de Ciencias 2013. Las lesiones accidentales, una categoría que incluye sobredosis de drogas, eclipsando a las enfermedades respiratorias para convertirse en la tercera causa de muerte en los EEUU en 2016, representan casi el 6% de todas las muertes. Solo el cáncer y las enfermedades del corazón matan a más estadounidenses. La esperanza de vida al nacer en EEUU ha disminuido aproximadamente 10 semanas en dos años. En 2013 esas sustancias representaban sólo una muerte por cada 100.000 personas. La tasa en 2016 fue de 6.2 por 100.000 según el informe (CD 24/12).

La competencia entre los grupos económicos trasnacionales, en busca de recursos naturales, de materias primas, de reducir el costo laboral a lo más mínimo, y de obtener más mercados donde colocar los bienes y servicios, no puede causar otra la cosa que situación en la que vivimos. Un mundo dominado por la miseria, el hambre, las guerras, las migraciones forzadas, el narcotráfico, la trata de personas y la exclusión social, es decir, el caos. La desaparición del “sueño americano” exhibe que ese caos es también el único destino que dichos capitales pueden ofrecer a la sociedad yanqui, todavía “adormecida” por el “sopor americano” y las variopintas formas de escape del espanto presente y las tareas futuras.

No vuelvo ni a palos

Esta crisis estructural de las relaciones mercantil capitalistas corroe permanentemente la superestructura política y jurídica forjada sobre esa base, tal como se evidencia en la crisis de las instituciones supranacionales y de los Estados-nación. Claro que estas fracturas, al ser manifestaciones de su crisis, sólo ahondan su actual debilidad, por lo que los vaivenes son continuos dado los incontables tirones entre las diversas facciones.

La Unión Europea (UE) tuvo su propio capítulo este mes: pese a que venía sosteniendo que no había vuelta atrás con el brexit –separación británica–, diversas autoridades del bloque emitían señales en el sentido opuesto. Donald Tusk, presidente del Consejo Europeo, expresaba su entrañable afecto por los británicos afirmando: “nosotros en el continente no hemos cambiado de opinión. Nuestros corazones siguen abiertos para ustedes” (LN 17/1).

En tanto, el presidente francés, Emmanuel Macron, resaltó en una entrevista concedida a la cadena británica BBC que la puerta al retorno británico a la UE sigue abierta. Mucho más terrenal que Tusk, también dejaba en claro a Londres que solo podría retornar aceptando todas las normativas del bloque. Según Macron, Gran Bretaña no puede tener pleno acceso al mercado único europeo sin contribuir al presupuesto comunitario y sin aceptar libertades básicas como la libre circulación de trabajadores o someterse a la jurisdicción del Tribunal de Justicia de la UE (LN 21/1).

Pero la invitación de Tusk y Macrón no parece encontrar eco en el gobierno de Theresa May: “Creo que hemos sido absolutamente claros. El pueblo británico ha votado por dejar la UE y eso es lo que vamos a hacer”, señalaba el vocero de May al ser consultado sobre la oferta de la UE. En línea coincidente y en declaraciones a The Guardian, el canciller Boris Johnson desechaba la posibilidad de un segundo referéndum, esgrimida por diversas voces en Gran Bretaña. Por si estas declaraciones no fueran suficientes, Theresa May, remataba cualquier posibilidad de retorno al declarar que “no habrá un segundo referéndum sobre la salida de la Unión Europea”, poniendo fecha a la salida del bloque, que se concretará el 29 de marzo del año próximo (LN 21/1).

Este rechazo deja al descubierto principalmente la debilidad de la UE, no porque no puede seducir a Gran Bretaña, sino porque en realidad no se trata de seducirlo, sino de qué condiciones reales tienen para incorporarlos. Hecho que parece cada vez más lejano.

Por su parte, tampoco debemos suponer por esto que el gobierno británico tiene el suficiente consenso interno para pregonar la ruptura con el bloque. Hace meses veíamos la derrota electoral que sufría el gobierno de May en manos del Partido Laborista, hecho que dejó al borde de la disolución al actual gobierno, que se sostiene a duras penas. De hecho, las ofertas de la UE surgieron en momentos en que crecen al interior de Gran Bretaña las voces a favor de un segundo referéndum. El diario Daily Mirror publicó una encuesta según la cual si hoy se hiciera un nuevo referéndum el 55% se los británicos optaría por permanecer dentro del bloque comunitario dejando en claro que tampoco el gobierno inglés goza de consenso interno.

Pero la debilidad de la UE no se reduce al brexit. De hecho, mientras algunos funcionarios del bloque intentan convencer a Gran Bretaña de que revea su posición, la presidenta de Suiza, Doris Leuthard, informaba de la posibilidad de celebrar un referéndum en su país sobre las relaciones con la UE. “…debemos precisar más nuestras relaciones con Europa, debemos saber en qué dirección marchar, un referéndum sería útil”. Distintos partidos políticos abogan por la realización de un referéndum para abandonar la Unión, argumentando que países como Alemania y Francia dictan sus políticas y regulaciones a otros Estados miembro (HTV 25/12).

Como si los hechos descriptos no fueran ya bastante, también con Polonia se agudizaban las contradicciones. Varsovia ha comenzado hace algunos años una serie de reformas políticas consideradas anti democráticas por Bruselas. Durante el mes de diciembre el gobierno polaco encaró una nueva reforma, esta vez a su sistema de justicia. Dos de las leyes aprobadas otorgan al parlamento la potestad de determinar quiénes pueden formar parte del Consejo Nacional de la Judicatura, y al presidente del país a decidir qué jueces pueden seguir formando parte de la Corte Suprema tras cumplir 65 años. Ante esto, la Comisión Europea puso en marcha un proceso legal que retira a Polonia el derecho a voto en la UE.

El proceso iniciado consta de la aplicación de la cláusula democrática, en la que el estado penado queda excluido de las decisiones del bloque. El vicepresidente de la Comisión Europea, Frans Timmermans señalaba que “la Comisión ha concluido que hay un claro riesgo de una ruptura seria del Estado de derecho en Polonia”, agregando que dichas reformas “ponen en tela de juicio la separación de poderes y la independencia judicial”, poniendo “en peligro los valores fundamentales de la Unión Europea” (RT 20/12 y DW 22/12). Lejos de amedrentarse, el presidente polaco, Andrzej Duda, respondía al dictamen de la Comisión Europea afirmando que igualmente firmará las dos leyes de reforma del poder judicial (DW 22/12).

Esta debilidad creciente que afronta la UE para sostener a sus miembros también deja sobre el tapete que cada vez más socios comienzan a pregonar políticas en las que intentan salvarse solos, haciendo cada vez más explícito que el grado de concentración excluye a incluso a las burguesías de naciones enteras. A su vez, también es notoria la creciente incapacidad de las burguesías más concentradas continentales para poder sostener el consenso de todos sus socios. Tal es el grado de concentración de estos capitales que en incluso en las potencias seerosionan las bases para su dominación, ya que ni siquiera allí pueden “sentar a la mesa” a los antiguos comensales.

Si vas a la derecha, y cambias hacia la izquierda, adelante

Si bien la crisis de los partidos políticos es otra de las manifestaciones a que nos tiene acostumbrados el derrumbe imperialista, hasta no hace mucho Alemania parecía mantenerse al margen de dicho proceso. Sin embargo, las elecciones que coronaron a Merkel con una victoria insuficiente para poder formar gobierno tiraron por la borda dicha ilusión.

Recordemos que en la Alemania existe una democracia parlamentaria, en la que es el parlamento quien elige a uno de sus miembros como cabeza del Ejecutivo. Precisamente por esto, para hacerse con el cargo de Canciller, es necesario ganar las elecciones con el margen suficiente para que el propio partido pueda imponer el candidato o bien establecer alianzas con otras fuerzas para lograrlo. Habiendo pasado más de 100 días de las elecciones, el partido de Ángela Merkel, que no pudo mantener el gobierno por el primer camino, tampoco lograba los acuerdos necesarios para hacerlo mediante la segunda opción.

En este escenario, luego de haber desarrollado su campaña defenestrando las políticas de ajuste que él mismo había promovido, el candidato socialdemócrata Martin Schulz –con el triste récord de haber protagonizado la peor elección de su partido desde la Segunda Guerra– accedía a negociar con la democracia cristiana de Merkel las bases para una nueva coalición.

El débil compromiso firmado entre la democracia cristiana (CDU) encabezada por la actual canciller, sus aliados ultraconservadores de la rama bávara (CSU) y los socialdemócratas (SPD) prevé entre sus puntos más sensibles la cuestión migratoria: los ultraconservadores bávaros exigieron una línea dura para otorgar el asilo. La solución de compromiso consistió en poner como tope 220.000 refugiados por año y limitar el reagrupamiento familiar a1.000 personas por mes. Por otra parte, el SPD puso sobre la mesa una reforma del seguro médico que había sido rechazada anteriormente por el partido de la canciller, llegando finalmente a un acuerdo sobre la financiación. Merkel y sus aliados de la CSU se negaron a la creación de un llamado “seguro de salud ciudadano” por parte del SPD quienes tampoco obtuvieron el aumento de impuestos que solicitaban para los ingresos más altos (LN 13/1).

Las dificultades de Merkel para formar gobierno exhiben el mismo elemento que venimos analizando a lo largo del artículo: el grado de concentración alcanzado por el capital expone de forma cruda la incompatibilidad de su necesidad y la del conjunto de los desposeídos. A su vez, la feroz disputa entre grupos económicos que analizamos más arriba impide que las distintas fracciones de burguesía puedan acordar un programa común. Así todas las fuerzas en disputa no hacen más que debilitarse.

Esto quedó en evidencia por una encuesta realizada por el periódico Die Welt y la cadena de televisión pública ARD. El resultado fue que los alemanes, respecto a la canciller Angela Merkel, consideran en un 67% que la líder alemana ya no tiene el liderazgo que tuvo hace unos años. Respecto a la posibilidad a que deje su lugar a un rostro nuevo, el 45% cree que debería hacerlo, mientras que el 49% considera que la canciller debe completar este último periodo. Una formación de gobierno con la socialdemocracia (SPD), contaría con el 45% de respaldo, aunque la mayoría de los consultados, un 52%, lo ve sólo como lo menos malo, es decir, que ante el desmantelamiento de su modo de vida, las masas están dejando de confiar en cualquiera de las formaciones tradicionales (DW 4/1).

A su vez, la socialdemocracia se veía obligada a realizar un congreso para que todos sus militantes se expidan sobre el compromiso alcanzado con el CDU. Esa fue la forma en que la dirigencia socialdemócrata intentó justificar la decisión de sentarse a negociar, algo que había sido descartado de cuajo durante toda la campaña.

Dicho congreso evidenció las divisiones al interior del SPD, ya que la juventud partidaria manifestó su rechazo al acuerdo. En ese marco, el líder del partido, Shulz intentaba presentar la decisión de favorecer un nuevo gobierno de la CDU con argumentos “progresistas”, señalando que un liderazgo socialdemócrata en las cuestiones europeas ayudará a “terminar con una política en la cual Alemania solo tenía un no para proponer. Para dar vuelta la página del neoliberalismo”. Sin embargo, la mayoría los 600 delegados reaccionó con escepticismo. El líder estudiantil Kevin Kühnert, de 28 años, surgió en esta interna como la nueva figura nacional del SPD, extendiendo el apoyo de los 70.000 jóvenes del partido a todo el ala popular. Esos sectores son hostiles a una nueva gran coalición que convertirá al SPD en socio menor de Merkel y le hará “perder definitivamente su identidad de partido progresista”, según dijo Kühnert (LN 22/1).

Esta división no solo contiene los elementos que venimos analizando sobre la fractura en la superestructura burguesa, sino que aporta un elemento distintivo. La fractura de la socialdemocracia debe enmarcarse en el largo proceso histórico a través del cual dicho partido, nacido como herramienta revolucionaria de la clase obrera alemana durante el siglo XIX, terminó convirtiéndose en mediación de los intereses imperialistas, tras la derrota del ala revolucionaria y el triunfo del reformismo. El quiebre generacional muestra, entonces, que más temprano que tarde, la clase obrera alemana deberá desandar el camino iniciado con la aprobación de los créditos de guerra para que su burguesía conquistara nuevos mercados en la Primera Guerra Mundial, retomando la senda marcada por Rosa Luxemburgo y Karl Liebknecht, asesinados bajo el gobierno de ese mismo partido.

Veamos ahora cómo se desenvolvía la crisis política en España. Este país, que representa la cuarta economía del bloque europeo, se ha convertido en la máxima expresión de la crisis de los Estados nación y el sistema de partidos. En 2015, la imposibilidad entre las diversas fuerzas de formar gobierno tras el dividido resultado electoral dejó al país acéfalo durante un año. Y a lo largo del 2017 estalló la fractura, con el intento independentista de Cataluña.

Como hemos analizado los últimos meses, las elecciones en la región catalana convocadas tras la intervención de las autoridades que habían impulsado el referéndum independentista sólo profundizaron la fractura, al dar como ganadoras a las mismas fuerzas que habían sido destituidas.

La dificultad para los partidos que pugnan por la independencia catalana radica en que su prenda de unidad, el destituido Carles Puigdemont, se encuentra exiliado en Bélgica, acusado de sedición y malversación de fondos por el gobierno de Madrid. Ante los intentos de encontrar vías jurídicas para investirlo en ausencia y que pueda entonces retornar al país, con las inmunidades del cargo, el presidente español Mariano Rajoy se encargó de dejar en claro que “se ponga como se ponga, no volverá a gobernar”, argumentando que en España las leyes no contemplan una investidura a la distancia (LN 17/1).

Desde Bélgica, Puigdemont, desafiaba a Rajoy: “como presidente, exijo al Gobierno español y a quienes le dan apoyo que rectifiquen lo que ya no funciona, que reparen el daño causado y que restituyan todo aquello que han destruido sin el permiso de los catalanes” (HTV 30/12). Tal como venimos señalando desde la realización del referéndum, la crisis política desatada en torno a las pretensiones independentistas catalanas pone en evidencia cómo, sumidas en la feroz disputa por ser quien sobreviva, las fracciones de burguesía corroen sus propias bases de sustentación, en este caso, el Estado nación tal como lo conocemos y su correspondiente andamiaje jurídico.

Para culminar este capítulo, hay que mencionar que en los últimos días de enero el Consejo de Estado (un órgano consultivo dependiente de la justicia española) no encontró argumentos para impugnar la postulación del prófugo Puigdemont, que el Parlamento regional debatirá el 30 de enero. Si bien la opinión de este organismo no es vinculante, el hecho representa una nueva muestra de la profunda fractura dentro del estado español.

Vencedores vencidos

En las primeras páginas señalábamos el carácter objetivo, determinado por la lógica intrínseca de la reproducción de capital, de la crisis que estamos analizando. La imposibilidad de los grandes grupos económicos de encolumnar tras de sí a otras fracciones de capital, genera mejores condiciones para que las fuerzas que asumen abiertamente el enfrentamiento con éstos puedan aglutinar a esos sectores que se desprenden del bloque imperialista, impelidos por su voracidad. Esa es la esencia del reagrupamiento de fuerzas en el escenario internacional, donde distintos aliados de EEUU comienzan a desmarcarse y a pedir “paraguas” al eje Rusia-China e Irán.

El cambio de doctrina de la Seguridad Nacional de EEUU, donde el enemigo principal ha dejado de ser el terrorismo, abandonando con esto la posición adoptada tras los atentados a las Torres Gemelas en 2001, a partir de la cual Washington intentó justificar su intervención en las más diversas regiones del globo, da cuenta precisamente de ese cambio en la correlación de fuerzas que mencionábamos en los primeros párrafos de este artículo.

El Secretario de Defensa yanqui, James Mattis, se ocupaba de aclarar que la Casa Blanca continuará “la campaña contra los terroristas, pero ahora es la gran competición por el poder (y no el terrorismo) el foco principal de la seguridad nacional de EEUU”. Junto con esto, señalaba que la “ventaja competitiva [de EEUU] en todos los ámbitos de la guerra… se está erosionando” (RT 19/1). El documento del Pentágono desarrolla en qué consiste dicha erosión: “el principal desafío a la prosperidad y seguridad de EEUU es el resurgimiento de la competencia estratégica a largo plazo (…) durante décadas EEUU ha disfrutado de una superioridad indiscutible… podíamos desplegar nuestras fuerzas cuándo queríamos, reunirlas dónde queríamos, y operar cómo queríamos”, termina el fragmento (XH 20/1), reconociendo que actualmente esta capacidad ya no está disponible.

La mentada “competencia estratégica” no es otra que “las crecientes amenazas de potencias revisionistas tan diferentes como China y Rusia”, agregando que estos países suponen para EEUU una amenaza más grave que el terrorismo (RT 19/1).

En lo que se refiere a la estabilidad global, Mattis ha señalado a Corea del Norte e Irán como las principales amenazas, según reseña The Washington Examiner. El alto funcionario ha explicado que Moscú tiene como objetivo destruir la OTAN y modificar las agendas de seguridad de Europa y Oriente Medio para que le sean favorables, mientras que China recurre a su “economía depredadora” para “intimidar a sus vecinos” y “militarizar” la infraestructura en el Mar de China Meridional (RT 19/1).

De “combatir al terrorismo” –que en realidad, como hemos analizado en infinidad de oportunidades, el propio EEUU desarrolla, financia y estimula para utilizarlo en función de sus intereses en distintas partes del globo– a disputar la superioridad mundial con Rusia y China, he allí el derrotero de la pérdida de hegemonía de la alicaída potencia. Mientras que el supuesto combate al terrorismo mantenía, al menos en apariencia superficial, cierta pretensión de interés general, la asunción explícita de que el objetivo es mantener el poder “amenazado” por Rusia y China da por tierra con los pocos harapos de “bien común” con que el imperialismo ocultaba sus colmillos.

Son los tira piedra

La primera manifestación de este cambio de doctrina la encontramos en la heroica República Árabe Siria. Tres aspectos han resaltado en este sentido en el último tiempo.

El primero es la ampliación de las bases militares norteamericanas ubicadas de forma ilegal en territorio sirio. Según un informe publicado por el portal de noticias Defense News, Washington mantiene presencia militar en varios sitios clave en Siria, pero hay dos lugares con gran presencia de tropas norteamericanas que se están convirtiendo en bases militares. “La primera se encuentra en Al-Tabqah, cerca de Al-Raqa, en el norte de Siria, donde las fuerzas especiales estadounidenses están entrenando a los grupos kurdos; la otra está construida en Al-Tanf (en el sureste sirio y cerca de la frontera con Jordania e Irak), donde las tropas estadounidenses impiden movilizaciones de las fuerzas armadas sirias y rusas” (HTV 18/1).

El segundo hecho son los ataques coordinados mediante drones y cohetería directamente contra dos bases rusas en Siria. Si bien ambos ataques fueron repelidos por las baterías anti aéreas (RT 28/12), el gobierno ruso ha resaltado el carácter de los ataques ya que en los mismos se han utilizado una veintena de drones con tecnología que puede ser operada por el Estado Islámico, pero sólo pueden haber sido producidos por potencias con cierto grado de desarrollo tecnológico. Este hecho entonces adquiere especial envergadura porque sería la profundización de los ataques contra fuerzas rusas e iraníes en Siria. Recordemos que hace 3 meses asesinaron a un general ruso y comandantes iraníes durante la recuperación de Deir Ezzor quedando al descubierto que para realizar tal ataque era necesaria una inteligencia que tampoco posee la agrupación del EIIL.

El tercer aspecto es que en la escalada bélica que intentan imponer EEUU e Israel contra las fuerzas anti imperialistas, es que vienen pergeñando, ante la inevitable caída de su armado encabezado por el EI y Al Nusra, una nueva fuerza con base en el norte de Siria e Irak, en las regiones controladas por la etnia kurda. Recordemos que en la parte iraquí del Kurdistán hace ya cuatro meses hubo una intentona separatista patrocinada por Israel que fue rápidamente sofocada por el estado central de Irak. En el caso de Siria, hace más de un año, las fuerzas de EEUU vienen armando y entrenando a milicias kurdas con las que han ocupado todo el norte del país, incluso Al Raqa, una de las principales ciudades sirias.

Durante el mes de enero salió a la luz que está preparando una tropa compuesta por 30.000 soldados. El propio gobierno turco desenmascaraba la jugada a través del portavoz del gobierno, Ibrahim Kalin, quien señalaba: “EEUU está tomando medidas que legitiman a la organización terrorista (señalando a las milicias kurdo-árabes contra las que lucha Ankara), algo que es preocupante e inaceptable” (HTV 14/1). Lo destacable en la formación de esta fuerza que se apoya en los intereses norteamericanos es que es rápidamente repudiada por todas las facciones anti imperialistas, y principalmente por Turquía, que tiene intereses propios en juego. De hecho, Ankara anunciaba el inicio de una operación militar en el norte de Siria, para atacar esas fuerzas, pero sin el consentimiento del gobierno sirio. En este sentido, Erdogan declaró en los días previos al lanzamiento de la operación militar que “EEUU confesó que está formando un ejército terrorista en nuestra frontera y a nosotros nos corresponde eliminarlo de raíz” (HTV 15/1). De esta manera, si bien la contradicción con el eje Rusia-Siria e Irán es innegable, en el centro del accionar turco aparece la disputa con su antiguo aliado.

En menos de un mes, Erdogan pasó de amenazar que tomaría medidas contra las fuerzas kurdas apoyadas por EEUU a invadir el norte de Siria, principalmente en la región de Afrín, con la llamada operación “Rama de Olivo”. Sólo en las primeras horas más de 70 aeronaves han participado de gran cantidad de bombardeos en toda la región, mientras que fuerzas terrestres avanzaban por distintos flancos (RT 12 y 19/1). Esta invasión fue ampliamente repudiada por el eje ruso-sirio-iraní. Además de la flagrante violación a la soberanía siria, los mencionados países señalaron que las acciones de Turquía sólo servirían para ahondar las contradicciones entre las distintas fuerzas que empujan el proceso de paz en la República Árabe Siria, hecho que favorece los intereses imperialistas en la región (HTV 22/1).

La operación bélica iniciada por Ankara pone de manifiesto los límites de la unidad “contra”. Como hemos analizado en múltiples oportunidades, el desmarque de Turquía respecto a la política yanqui responde al hecho de que aquél, dada la crisis que hemos ya explicado, no puede ofrecer a sus otrora aliados nada a cambio de su sumisión. Esto supone, entonces, que Turquía se ve empujado hacia el eje China-Rusia-Irán, pero sus intereses coinciden sólo parcialmente con los de dicho bloque. Es decir, ese movimiento está guiado por el intento de la burguesía turca de no perecer, algo que ni rusos, ni chinos ni persas pueden ofrecer. Contener bajo plan propio aquello que se desprende del bloque imperialista supone, entonces, subordinar por la fuerza intereses que siguen siendo contradictorios.

El movimiento de Turquía resulta entonces central tanto para comprender la pérdida del control por parte de EEUU de sus aliados, así como la capacidad de contención por parte de las fuerzas lideradas por Rusia, China e Irán. Si bien estos países no pudieron evitar la invasión turca, sí han podido convertir a uno de los enemigos del gobierno sirio en baluarte de las negociaciones de paz que han avanzado a fines del 2017.

Durante el mes que estamos analizando, tenía lugar la octava ronda de conversaciones en Astaná –capital de Kazajstán– en la cual el tema kurdo apareció entre los más polémicos. De acuerdo con la Cancillería kazaja, unos 20 grupos de la oposición siria participaron de la reunión, dando cuenta de la profundidad del proceso. En la medida que avanzó la ofensiva de las tropas sirias, con apoyo de vastas fuerzas regionales, la posición de las formaciones kurdas adquirió otros matices, sobre todo, cuando el mando militar ruso denunció como EEUU protegió a miembros del EI en la provincia de Deir-Ezzor. De acuerdo con el diario Nezavisimaya Gazeta, los destacamentos kurdos dominan un área de 185 mil kilómetros cuadrados, no sin la ayuda directa del Pentágono, y desean crear allí una autonomía (CD 24/12). Pese al despliegue imperialista, la mesa de Astaná ha logrado reunir a casi todas las facciones políticas de Siria, incluso a fuerzas kurdas, con la única exclusión de los grupos terroristas EIIL y Frente Al Nusra. El otro gran ausente –como no podía ser de otra manera– es precisamente EEUU, confirmando así –una vez más– quién es el que se encuentra cada vez más aislado en la arena internacional.

Quédate con el vuelto mula de la enfermedad

Dando cuenta de ese aislamiento, durante el mes de enero EEUU e Israel anunciaban su decisión de quitar el financiamiento a organismos multilaterales, en reprimenda por las posturas “anti israelíes” de dichos órganos.

Según un comunicado difundido por la embajadora de EEUU ante la ONU, Nikki Haley, su gobierno ha decidido disminuir en 285 millones de dólares, de los 3.300 de sus aportes al presupuesto de la organización (HTV 25/12). A su vez, Israel anunció su salida de la UNESCO por los “ataques sistemáticos” en su contra, según informaba el diario israelí Haaretz. Tel Aviv abandonará efectivamente la organización para fines de 2018, en conjunto con Washington. El argumento esgrimido refiere alos “intentos de la agencia dirigida por la ONU de desconectar la historia judía de la tierra de Israel”, según indicó el portavoz de la Cancillería israelí, Emmanuel Nahshon (RT 23/12). En criollo: la negativa del organismo de reconocer la flagrante usurpación israelí de territorios palestinos. También se ha denunciado a EEUU de retener 65 millones de dólares de su asistencia a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (HTV 16/1).

Todas estas represalias adoptadas tanto por EEUU como por Israel pretenden castigar a organizaciones díscolas de sus políticas. Sin embargo, el pretendido gesto de fortaleza esconde la creciente debilidad por parte de dichos países para continuar utilizando dichas instituciones en función de sus intereses. El otro punto fundamental que podemos analizar es que el financiamiento que brindan estas potencias no responde a necesidades ni de la comunidad internacional, ni de ningún pueblo. Dejar de financiar la UNESCO supone, entonces, reconocer que ya no se puede subordinarla.

En este escenario, el gobierno de Israel radicalizaba su accionar. El gobernante partido Likud, encabezado por el primer ministro Benyamin Netanyahu, exigía la anexión formal de algunas partes de la Cisjordania ocupada, llamando a los representantes electos a trabajar para que se permita una construcción sin obstáculos y se extiendan la ley y la soberanía israelíes en todas las áreas de Judea y Samaria (Cisjordania). El Movimiento Palestino de Liberación Nacional (Al-Fatah), por su parte, condenaba la resolución considerándola como el “fin unilateral” del proceso de paz entre Palestina y el régimen de Israel (HTV 1/1).

Esta radicalización tiene como efecto la caída de los aliados históricos de EEUU, tal como lo venimos analizando con lo sucedido con Turquía, que de ser un alumno ejemplar en la ejecución de sus políticas paso a formar parte del proceso de paz en Siria, evidentemente no por “gusto” sino por necesidad para poder sostenerse. Y lo propio pasó en el 2016 con Filipinas. Este mes se profundizó la fractura con Pakistán cuando EEUU congeló 255 millones de dólares en financiamiento a Pakistán, alegando una postura contradictoria del país asiático en torno al terrorismo.“Hay razones claras para esto. Pakistán ha jugado un doble juego durante años”, aseveró la embajadora de EE.UU. en la ONU, Nikki Haley, al anunciar ante ese organismo la retención de los fondos (RT 2/1).El propio presidente de EEUU no se quedó atrás y mediante la red social Twiter publicó que los pakistaníes son unos mentirosos y estafadores que habilitan a los terroristas (CD 5/1).

Lejos de arrodillarse ante la agresión, el portavoz de la Oficina de Comunicación del Ejército de Paquistán, el mayor general Asif Qafur declaró que “en caso de [una] acción de EEUU contra Paquistán, se responderá [en consonancia con] las aspiraciones del pueblo de Paquistán” (HTV 4/1). Junto con esto, se anunciaba la suspensión inmediata de la cooperación militar y de inteligencia con Washington, así como el cierre del uso de su territorio para el tránsito de tropas y equipos militares de EEUU (HTV 10/1). Como decíamos en el apartado previo, la quita del financiamiento no cumple ya una función coercitiva, mostrando una vez más la inmensa debilidad en la que se encuentra EEUU.

El siguiente aspecto de interés respecto a la crisis con Pakistán es que este país rápidamente fue contenido por China y Rusia, que apoyaron la posición del gobierno paquistaní a la vez que China demostró interés en construir en Pakistán su segunda base militar en el extranjero (la primera esta en Yibuti, África). El proyecto prevé la instalación de la base en el puerto de Gwadar, sobre el mar arábigo (RT 6/1).

La ceniza no caía desde su cigarro

“Sí, conozco a mis enemigos
son los que me enseñaron a luchar”

Rage Against the Machine

En párrafos anteriores analizábamos la nueva Doctrina de Seguridad de EEUU, en la que se ponía en el centro de la mira a Rusia y China, en lugar del terrorismo, ya que según relata el documento estas potencias representan la amenaza más real para sus intereses. Si bien el documento es reciente, este solo “blanquea” lo que de hecho ya venía sucediendo hace años, como muestran el continuo rearme en Europa Oriental y en la región de Asia Pacífico, con epicentro en la península coreana.

En el caso ruso, desde que se desató el conflicto en Ucrania en el que se destituyó al presidente Yanukovich y se impuso en su reemplazo a un hombre del FMI, la escalada bélica por parte de la OTAN no ha cesado, pudiendo contarse desde la guerra interna en Ucrania patrocinada por las potencias de Europa del Este para arrinconar a Rusia, el aprovisionamiento continuo de armas a Polonia, y las incontables maniobras militares provocativas cada vez más cerca de las fronteras del enclave de Kaliningrado. Este mes, destacó nuevamente la venta de misiles aire-aire por parte de EEUU a países, de los cuales varios son cercanos a las fronteras rusas: Japón, Polonia, Corea del Sur, Marruecos, Indonesia, Rumania, España, Turquía, Bahréin y Catar (RT 22/12).

Sería nada menos que el presidente ruso Vladimir Putin quien se ocuparía de poner en evidencia las profundas diferencias entre el eje sino-ruso y Washington, al declarar que Rusia no participaría en ninguna carrera armamentista “agotadora” y “sin sentido”. Además agregaba que el gasto militar del país disminuirá gradualmente ya que Moscú no busca convertirse en el “gendarme mundial”, diferenciándose de EEUU con respecto a su doctrina de seguridad.

Por otro lado, trazaba los lineamientos de su propia doctrina de seguridad, señalando que Moscú se apegará a fortalecer sus capacidades defensivas, y que las piedras angulares de la doctrina militar del país deben ser “inteligencia, astucia, disciplina y organización”.

Sin embargo, el líder ruso hizo hincapié en que las capacidades de defensa de su país “definitivamente e incondicionalmente” serán aseguradas, por eso es que el desarrollo de la tríada nuclear seguirá siendo una prioridad en la política rusa en materia de defensa. Actualmente, las armas modernas constituyen el 79% del arsenal nuclear ruso, un porcentaje que deberá aumentar hasta el 90% para 2021, ha planteado el presidente (RT 22/12). Esto significa que Rusia no está ampliando su arsenal nuclear sino modernizándolo, convirtiéndolo así en una fuerza disuasiva de envergadura.

También Irán se encuentra en el ojo de la tormenta, ya que el país persa es el principal promotor de la paz en Medio Oriente, y su papel es cada vez más vital en la organización de las fuerzas que comienzan a derrotar a EEUU y sus aliados.

A partir del 1 de enero del 2018 se han vivido jornadas de protesta en las principales ciudades iraníes con un tinte claramente opositor a la revolución islámica. El propio mandatario, Rohani, reconocía las contradicciones internas existentes al declarar que “los problemas de la gente no son simplemente de naturaleza económica, están pidiendo más libertades”, agregando que “el gobierno no tiene todo bajo su control”. Claro que esto no significa que la revolución esté dispuesta a claudicar antelas protestas. Para disuadir a cualquier iluso, el mandatario señalaba “el pueblo iraní responderá a los alborotadores, una pequeña minoría que insulta los valores revolucionarios” (LN 2/1), dejando en claro que el movimiento contrarrevolucionario será sofocado.

Este movimiento golpista fue ampliamente apoyado por EEUU, Israel y Arabia Saudita. Rápidamente quedaba en evidencia que dichos países no sólo “apoyaban” las protestas. Desde Washington, el presidente norteamericano Donald Trump, escribió en su cuenta de Twiter que Irán “está fallando en todos los niveles, pese al acuerdo terrible que hicieron con el gobierno de Obama (por el acuerdo JPCOA) ¡Es tiempo de cambiar!”, arengando a las movilizaciones. Por su parte, Rohani contestó que los norteamericanos, “entre otras cosas, no pueden soportar el éxito de Irán en la lucha contra el terrorismo y en el fortalecimiento de la estabilidad regional, en especial en Siria, Irak y Líbano”, dejando en claro que detrás de los manifestantes hay intereses extranjeros (LN 2/1).

Sin embargo, el que se ocupó de despejar las dudas sobre la posible injerencia imperialista en Irán fue el jefe del servicio de inteligencia de Israel (Mossad), Yossi Cohen, quien confesó la implicación del régimen de Tel Aviv en las protestas al afirmar: “Israel tiene ojos, oídos e incluso más”, añadiendo –por si algún distraído no lo había notado– que a Israel “le gustaría ver una revolución” en el país persa (HTV 10/1).

Pese a este reconocimiento explícito del papel sionista en las revueltas, el gobierno de Trump intentó llevar el conflicto tanto al CSNU como a la ONU, fracasando en ambos intentos ya que no logró que ninguna de las instituciones emitiera ningún tipo de comunicado al respecto sobre la situación interna iraní.

Pero esta no sería la única derrota diplomática que sufriría Washington respecto a Irán en un mismo mes, ya que después de amenazar durante todo diciembre con no refrendar el acuerdo nuclear con Irán que fuera establecido por su predecesor, Barack Obama y las grandes potencias nucleares, no tuvo más remedio que prorrogarlo, aunque con el mote de ser “uno de los peores jamás alcanzado por su país”.

Sin embargo, la Casa Blanca aclaró que esta sería la última vez que Trump extienda la exención de sanciones si los países europeos no “ayudan a superar las fallas desastrosas del acuerdo” intentando condicionar a la UE, y amenazó con retirarse del pacto en caso de que su demanda no sea atendida (LN 13/1).

 Previamente, varios aliados de la Casa Blanca habían llamado a extender el acuerdo: el presidente francés, Emmanuel Macron, que tuvo una conversación telefónica con Trump, le manifestó “la determinación de Francia a favor de una estricta aplicación del acuerdo y la importancia de que sea respetado por todos sus signatarios”; también la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Federica Mogherini, defendió que “el acuerdo funciona y cumple su objetivo principal, que es mantener el programa nuclear iraní bajo control y bajo una estrecha vigilancia”. También en los días previos hubo expresiones de apoyo al JPOCOA tanto del canciller británico, como del ministro de relaciones exteriores de Alemania.

Todas expresiones de apoyo responden a la creciente debilidad que goza actualmente EEUU, ya que le resulta cada vez más difícil arrastrar a sus aliados a sus interminables conflictos (LN 13/1), evidenciando que estos carecen de medios para encabezar una coalición que pueda derrocar a los ayatolas en Irán. Claro que al estar obligado a empujar a un conflicto con Irán, la guerra no es de carácter opcional para EEUU, solo es opcional cuan en soledad la va a pelear.

El último capítulo del mes sobre la radicalización de EEUU se dio en la península de Corea. Este frente es el que está con el máximo grado de tensión impulsada continuamente por la presión tanto económica como militar que ejerce EEUU en las fronteras de República Popular Democrática de Corea. Para poder resistir a la presión de años, tras la invasión que en la década del 50 arrasó literalmente su territorio, debió desarrollar la tecnología suficiente para poder construir armas nucleares y misiles balísticos intercontinentales capaces de trasladarlos. En el marco de crecientes tensiones que hemos analizado durante los últimos meses, el gobierno comunista encabezado por el líder Kim Jong-un lograba separar a EEUU de su vecina Corea del Sur. A través del mensaje dede fin de año, el mandatario norcoreano señaló que “cuando se trata de las relaciones Norte-Sur, deberíamos bajar la tensión militar en la península coreana para crear un ambiente pacífico -declaró Kim-. Tanto el Norte como el Sur deberían hacer esfuerzos”. En un rotundo gesto de distensión, anunció su disposición a enviar una delegación a los Juegos Olímpicos de Invierno que se celebrarán el mes próximo en Pyeongchang, Corea del Sur. Tras el anuncio, Corea del Sur, a través del vocero de la presidencia aseguraba que “siempre hemos manifestado nuestra voluntad de conversar con Corea del Norte en cualquier momento y en cualquier lugar si eso puede ayudar a restaurar las relaciones entre las Coreas y llevar a la paz en la península” (LN 2/1).

Mientras extendía una mano a su vecina del sur, Pyongyang apuntaba con el puño cerrado a la alicaída potencia, aseverando que “este año debemos centrarnos en la producción masiva de ojivas nucleares y misiles balísticos y acelerar su despliegue (...). No se atrevan a iniciar una guerra ahora porque siempre hay un botón nuclear en mi escritorio (...). Toda el área de EEUU continental está bajo el alcance de acción nuclear” (LN 2/1) dejando claro que el enemigo es EEUU, mientras que Corea del Sur es una parte de una desmembrada nación después de una sanguinaria guerra patrocinada por los intereses imperialistas.

Pocos días después, se producía la primera reunión entre ambas Coreas, tras dos largos años de tensión. Con el objetivo de garantizar la participación norcoreana en los Juegos Olímpicos mencionados, ambas partes pudieron acordar que en el marco de promover una baja en la tensión militar mermarán los ejercicios militares al menos durante los juegos, a la vez que ambos países desfilarían bajo la misma bandera en la ceremonia inaugural.

Quedando nuevamente aislado, EEUU anunciaba su intención de mantener los ejercicios militares durante los Juegos. Un ex funcionario del Pentágono se ocupaba en aclarar la profundidad de los hechos, señalando que tras la reunión de ambas Coreas “EEUU queda en el aire, y él [en referencia al líder norcoreano Kim Jong-un] mantiene sus armas nucleares y al mismo tiempo se reconcilia con el Sur, lo cual está bien y trae un poco más de calma a la situación” (HTV 13/1).

Como los hechos ponen de manifiesto, la única paz posible –y por lo tanto, la única garantía para la vida en el planeta– supone la derrota del imperialismo que, en su ocaso, no puede ya más que intentar convertir su final –necesario e inevitable– en el del conjunto de la humanidad. La verdadera historia empezará cuando logremos enterrar definitivamente ese cadáver putrefacto que se descompone entre nosotros. Pasemos ahora a ver los gigantescos esfuerzos que en esa dirección llevaban adelante los trabajadores y pueblos de Nuestramérica.



[ << Volver a la primera plana ]