Revista Mensual | Número: Febrero de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Tinta china

Esfuerzos sin sentido
Beneficiados por el cipayaje
Cuando nada alcanza
Cocinando estallidos
Con aires de transformación
Trazando estrategias y horizontes
Los ejemplos y los logros


Los grupos económicos mundiales no pueden reproducir a sus brazos locales,
mientras que las fuerzas del pueblo y los trabajadores buscan plan asociados con los vientos orientales

Tinta china

“Se trata de construir no sólo el jardín trasero de China,
sino uno compartido por todos los países”.
Xi-Jinping

“Nuestra política consiste en profundizar las relaciones
con todos los países del mundo
–monarquías, los reinos, las grandes potencias–,
queremos respetar todas las diferencias
y tenemos nuestras relaciones basadas en el respeto mutuo.”
Hugo Chavez Frías

 


Durante el primer mes de 2018, seguimos observando la agudización de la lucha entre los distintos sectores del capital concentrado mundial, apareciendo en nuestro continente su correlato regional. Las fracciones burguesas latinoamericanas, las históricas oligarquías terratenientes, mineras y petroleras dependientes de los centros imperiales, se ven paulatinamente desplazadas por el avance de los grupos concentrados, que deben repartirse cada vez menos valor creado y por ello les resulta extremadamente necesario, ya sin la intermendiacion de sus socias locales, controlar y disponer directamente de las riquezas que nuestro continente posee y genera. Como analizamos en meses anteriores, la imposibilidad de concretar acuerdos supranacionales de libre comercio entre los bloques americanos y europeos o norteamericanos es una manifestación de que no hay repartija viable para todos. La contradicción florece cuando los grandes capitales mundiales exigen a los países que dichos acuerdos garanticen la libre entrada de productos y de inversiones con rápido retorno, mientras impiden el ingreso a sus propios países de productos primarios que las oligarquías históricamente colocaban. Estas últimas, a su vez, se ven cada vez más obligadas a negociar bajo peores condiciones ya que su reproducción se sujeta justamente a la renta obtenida de la explotacion de riquezas generadas en nuestros suelos y subsuelos.

En este sentido, los gobiernos lacayos y representantes de los intereses del monopolio deben aplicar planes económicos con medidas de ajuste que arrasan a las grandes mayorías en pos de la llegada (que nunca se concreta) de la llamada “lluvia de inversiones”. Así, en aquellos países donde los grupos económicos controlan el rumbo político económico, como Brasil, Argentina, México y Colombia, las sucesivas implementaciones (o sus intentos) de las reformas laborales, fiscales y previsionales aparecen como condición necesaria de las oligarquías para mantener su status quo, profundizando más el manejo de los sectores estratégicos de las economías por parte del monopolio y garantizando la reducción del “costo laboral”, necesario para mantener sus márgenes de ganancia. Pero, inevitablemente, este proceso liquida cada vez más aceleradamente a los capitales pequeños y medianos, que no encuentran lugar en la reproducción capitalista ampliada y que desplazan, a su vez, a grandes masas de trabajadores, por lo tanto la posibilidad de aplicar estos planes a medida del imperio tienen cada vez menos consenso entre las distintas capas y fracciones de clases de cada uno de los países, lo cual desata conflictos cada vez más irreconciliables desde las relaciones capitalistas.

Al mismo tiempo, como contracara de la dificultad de cerrar los tratados de libre comercio, se abren posibilidades al proyecto mundial alternativo encabezado por China y Rusia. Esto encontró su hecho trascendente en la ciudad de Santiago de Chile, donde se realizó la cumbre entre la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) y China, que permitió profundizar las bases de intercambio y desarrollo económico entre los dos polos, haciendo foco en la premisa oriental del “ganar-ganar” y de la planificación económica centralizada. Si bien esto en sí mismo no impide que esta oportunidad sea usada por los capitales dominantes a escala nacional y regional para cerrar sus negocios, abre posibilidades al desarrollo un plan económico que esté en manos de la clase trabajadora. En este sentido, aparece Venezuela como el primer país de la región en recibir con buenos augurios la iniciativa china de la Franja y la Ruta de la Seda.

En este escenario, emerge el papel que vienen jugando a escala mundial los países del ALBA, pese a los ataques constantes que reciben por parte del imperio. En Venezuela se reanudaron los ataques mediante la guerra económica, pero esto, lejos de detener el desarrollo del plan de los trabajadores, empuja a los pueblos a continuar avanzando en nuevas relaciones entre los hombres, donde el control productivo esté en función de los intereses comunes, haciendo que el desarrollo productivo no quede en manos de las fuerzas que encarnan el caos, el hambre y la miseria que llevan a la destrucción total del hombre y la naturaleza. Veamos a continuación los hechos económicos que signaron este último mes a nuestro continente.

Esfuerzos sin sentido

Como si fuera una sesión continuada, los capitales concentrados siguen sin poder cerrar con sus súbditos regionales los acuerdos de libre comercio que garantizarían el avance sobre el control de las economías del continente. La situación de fractura quedó expuesta claramente en la reunión cumbre de la OMC realizada en Buenos Aires, donde se esperaba una definición por parte del bloque europeo para homologar las condiciones del tratado, pero la negativa europea en voz de la propia comisaria de comercio del bloque, Cecilia Malmstrom, dejaba perplejas las esperanzas de los funcionarios del Mercosur. Los persistentes reparos de la UE sobre volúmenes de cuotas de algunos productos agrícolas y de biocombustibles, la cuestión de la propiedad intelectual, las compras gubernamentales y ciertos temas de servicios financieros y marítimos frenaron la discusion donde están en juego más de US$ 80.000 millones en comercio y unas 10.000 posiciones arancelarias con un 90% de ofertas de intercambio sobre productos de ambos bloques (LN 22/12).

Esta situación obligó a redefinir la táctica en el bloque continental tras el revés con Europa. Así, durante la 51° Cumbre, que el bloque sudamericano realizaba en Brasilia, donde se esperaba anunciar de manera rimbombante el acuerdo, los cancilleres de la Argentina, Jorge Faurie, de Brasil, Aloysio Nunes, de Paraguay, Eladio Loizaga, y de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa se reunieron para “continuar la revitalización del grupo y su apertura al mundo, con el objetivo de adaptar el anquilosado bloque al siglo XXI”. El argentino Jorge Faurie afirmó que “no hemos llegado aún al acuerdo final, pero nadie podrá decirnos que no estamos negociando con esfuerzo, aceptando los desafíos y defendiendo los intereses de nuestra región”, en tanto su par brasileño planteó que “es necesario que el Mercosur sea una realidad de un bloque dinámico y estimular la inserción del Mercosur en el mundo” a lo que Nin Novoa agregó que el Mercosur, “como gran proveedor de alimentos, debe sentar los cimientos de una conjunción política y económica que le permita aprovechar su posición, sumamente privilegiada, en la realidad del comercio mundial” (LN 21/12). A su vez, se miran nuevamente las opciones que el bloque contiental tendría si no se firma el acuerdo con los europeos: negociaciones de libre comercio con Canadá, Corea del Sur y la Asociación Europea de Libre Comercio (Noruega, Suiza, Islandia y Liechtenstein) como también con la Alianza del Pacífico (Chile, Perú, Colombia y México) para liberalizar el comercio entre ambos bloques para 2019 (LN 21/12).

Bajo la misma tónica, los presidentes intentaron ocultar el fracaso de las negociaciones con sus pares europeos. El brasileño, Michel Temer afirmó que “progresamos mucho en las negociaciones entre el Mercosur y la UE. Por la primera vez en 20 años de tratativas, hay una perspectiva realista de que se concluya el acuerdo abarcador y equilibrado que todos buscamos” y cargó con la falta de apertura del bloque durante los últimos años: “el Mercosur es el bloque más aislado y proteccionista que existe en el mundo y eso no ayudó a resolver la pobreza en nuestros países, la profundizó” (LN 22/12). Por su parte, el presidente uruguayo Tabaré Vázquez responzabilizó a la UE de las frustradas negociaciones: “que no se responsabilice a este bloque de poner obstáculos para llegar a un acuerdo. Ahora es la UE quien tiene la palabra. Esperamos que la usen con responsabilidad; sería una gran frustración si no fuera así” (LN 22/12). Como analizamos permanentemente, la imposición de las condiciones por parte de los capitales concentrados para reproducirse en escala amplida en la etapa monopolista, no deja lugar a las distintas fracciones de la burguesía que históricamente han dependendido de los centro imperiales. La concentración económica a nivel global, resultado del acelerado proceso de expropiación por parte de los capitales con mayor desarrollo de las fuerzas productivas, impiden sobrevivir a vastos sectores de las oligarquías locales, quedando en funcionamiento solo los que puedan disponer de grandes masas de capital acumulado siendo, por lo tanto, muy pocos los que se beneficiarían con los acuerdos de librecomercio en los términos que se plantean actualmente.

Beneficiados por el cipayaje

Mientras tanto, en los países donde los gobiernos representan los intereses de los grupos económicos, intentan garantizar la influencia en el control de los recursos e industrias estratégicas que estuvieran en manos estatales –o de empresas nacionales o regionales– pero que no disponen de las grandes masas de capital necesarias para competir a nivel global. Posteriormente a la operación judicial contra la empresa frigorífica brasilieña JBS, por la adulteración de los productos que ocasionó la venta compulsiva de su paquete accionario a la multinacional Minerva Foods, la producción de carne creció y las empresas que controla directamente como subsidiarias se posicionaron como los establecimientos que mayor faena realizaron durante todo el 2017. Los casos emblemáticos son los de las marcas Swift y Cabaña Las Lilas que operan en Argentina, con record en faenación y que adquirieron también, por alrededor de u$s 300 millones, empresas de la rama en Paraguay y Uruguay (CR 4/1).

Con respecto al problema de la tierra, durante este mes se mostraron datos regionales. En Argentina, a través del grupo Almarai, Arabia Saudita posee 35.306 hectáreas de tierras agrícolas en el país desde 2011, mientras que Alkhorayef Group, del mismo origen, compró 200.000 ese mismo año. También el fondo de inversión norteamericano Calyx Agro (que representa a Pacific Century Group, TRG Management LP, Said Holding, Pictet Private Equity Investors, Solvia Investment Management, Louis Dreyfus Group) explota 9.083 hectáreas desde 2007. Ante este proceso de concentracion de tierras en propietarios vinculados a las grandes industrias alimentarias y petroleras, varias empresas chinas también adquirieron tierras cultivables en diferentes partes del continente. En Bolivia, el Shanghai Pengxin Group adquirió 12.448 hectáreas en 2005; en Cuba, Suntime International posee 5.000 desde 2008; en Venezuela, Beidahuang tiene 60.000 desde 2013; en Jamaica, China National Complete Plant Import & Export Corporation adquirió 18.000 en 2011; en Nicaragua, el HKND Group Management Limited compró 300.000 en 2016. En Guyana, la Bai Shan Lin International Forest Development explota 627.072 hectáreas de bosques tropicales desde 2011. En Argentina, Oro Esperanza Agro SA, que representa a los chinos de Chongqing Red Dragonfly Oil y Chongqing Grain & Oil Group Dazu Grain & Oil Purchase and Sales tiene 13.000 hectáreas de tierras cultivables (LN 22/12).

En este sentido, en Perú estalló la protesta de agricultores de varias regiones con un paro por 72 horas en defensa de la producción agraria, pidiendo declarar en estado de emergencia el sector de la producción de papa y la agricultura a escala nacional, condonar las deudas, reducir los intereses bancarios, indemnizar a los agricultores por pérdidas de cosechas, así como ampliar la cobertura seguro agrario para la papa y otros productos. Jesús Aliaga Peña, presidente de la Junta de Usuarios de la Cuenca Cunas, señalaba: “La importación de papa está afectando la industria. La papa importada precocida entra a S/ 0,70 por kilo y la traen grandes empresas procedentes de Holanda. Lo compran las grandes pollerías y dejan de adquirir la producción nacional. Del total del consumo nacional de papa, el 14% es importado” (TS 10/1).

A su vez, Brasil cosechará en el ciclo 2017/2018 unos 112,3 millones de toneladas de soja y tuvo una fuerte expansión de la superficie cosechada. Desde 2012/2013, Brasil creció de 27,7 a 35,1 millones de hectáreas, según los datos de Agritrend. En cuanto a los rindes, en la campaña 1977/78, en Brasil era de 1.230 kilos y hoy con variaciones se mantiene, excepto en situaciones de sequía, en 3.370 kilos por hectárea (LN 15/1), dos veces y medio más productivo. La aplicación de desarrollo tecnológico, como la siembra directa, junto al crecimiento de las areas explotadas y apropiadas cada vez en menos manos, desplaza a los pequeños y medianos terratenientes (y hasta grandes también), dado que las actuales técnicas de cultivo solo se pueden realizar en grandes extensiones de tierra. Estos saltos productivos, que permiten producir más en menos tiempo, son absorbidos netamente por los grandes propietarios y por las empresas globales dedicadas a la producción de semillas y maquinaria agrícola de alta tecnología. A su vez, esto acentua el carácter primarizado de las economías del continente, dedicadas cada vez más a producir lo que necesita el capital mundial y su moribunda division internacional del trabajo.

El otro aspecto de los planes del imperio en la región, mediante reformas laborales, es garantizar el bajo costo de la mano de obra. Así, la industria automotriz, controlada por firmas del capital mundial, es un indicador ejemplificador en el continente. En Brasil registró su mayor incremento mensual de exportaciones en noviembre y envió 700.000 unidades al extranjero en los primeros 11 meses de 2017, 53% más que el año anterior, según Anfavea, la asociación nacional de fabricantes de automóviles. Brasil exporta vehículos a Argentina (registraron un aumento de 30,5% interanual en noviembre de 2017) y Colombia (más de 60% de los Volkswagen que se venden en Colombia se fabrican en Brasil). João Momesso, director de comercio y mercadeo de Maersk Line para la costa este de Sudamérica: “Ahora casi uno de cada tres coches que se producen en Brasil se está exportando” (CR 8/1). Por su parte, la producción de vehículos en México creció un 8,9% en 2017 y llegó a totalizar 3.773.569 unidades fabricadas, aumentando las exportaciones en un 12,1% y alcanzando las 3.102.604 unidades. En ambos casos fijaron un máximo histórico, según informó la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA). En el mes de diciembre las empresas produjeron un 1,5% más en la medición interanual con un crecimiento del 16,7% de las exportaciones (CR 9/1). Si miramos el caso mexicano, debemos recordar que su escala salarial figura como una de las más bajas de la región, mientras que en Brasil el abaratamiento del costo salarial para los empresarios fue impuesto a través de la reforma laboral draconiana el año pasado. Así, las ganancias obtenidas a partir la explotación de mano de obra a costos muy bajos pueden ser transferidas a sus empresas matrices de origen para ser reinvertidas en el proceso productivo, garantizando la reproduccion ampliada de los grandes conglomerados de capital.

Cuando nada alcanza

Pero la rapidez con la que los 147 grupos mundiales deben actuar ante el peligro del regreso al gobierno de las fuerzas populares, ya que en 2018 Brasil, México, Colombia, Venezuela y Paraguay celebrarán elecciones presidenciales, hace que los órganos financieros a su servicio aumenten la presión sobre los países latinoamericanos. Por su parte, Standard & Poors ratifica su decisión de bajarle la calificacion a Colombia, y lo atribuye a una falta de rapidez en el ajuste. Un analista que participó en la calificación, Joydeep Mukherji dijo “esperamos que haya continuidad en las políticas económicas después de las elecciones y no consideramos que la política fiscal o monetaria vayan a cambiar fundamentalmente” (ET 27/12). El de Colombia no es más que otro ejemplo del dominio que ejerce el capital global sobre los resortes económicos de nuestras economías, utilizando los mecanismos especulativos para condicionar a las fracciones de la burguesía locales y empujar a que profundicen los ajustes necesarios para su reproducción como tales.

Pero no se puede ocultar el sol con la mano y las consecuencias socioeconómicas aparecen claramente. Según el Informe de la Cepal “Panorama Social de América Latina 2017”, de 168 millones de personas en situación de pobreza en la región en 2014, se pasó en 2015 a 178 millones, para llegar en 2016 a más de 180 millones de personas (30,7% de la población regional), afectando también al 46,7% de los niños entre 0 y 14 años. La pobreza extrema subió del 8,2% en 2014 (48 millones de personas) al 10% en 2016 (61 millones). Por otro lado, las mujeres sufren esta situación hasta un 25% más que los hombres. Las proyecciones para 2017 estiman que los niveles de pobreza se van a mantener y aumentará en un millón el número de pobres. La principal razón del aumento de la pobreza estuvo en el freno en el crecimiento económico a nivel regional y, sobre todo, por el incremento de la pobreza en grandes países de la nación, entre ellos, Brasil (TS 20/12). En otras palabras, en la mayoría de los países donde los gobiernos populares sostuvieron hasta llegar a los límites que tenía el desarrollo de los “capitalismos nacionales”, conducidos por las capas del empresariado que se sostenían a base de la transferencia de riquezas desde el sector rentístico y que revitalizaron el consumo interno, la pobreza se redujo aunque no desapareció. Pero esto chocó con los límites que la actual etapa del capitalismo, el monopolio, impone, ya que esas capas empresarias no pueden competir en el mercado mundial sin depender de la renta, por tener un productividad muchísimo más baja que sus pares concentrados y centralizados.

En cuanto a la evolución del empleo, las cifras tampoco son alentadoras. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en el informe “Expectativas de un repunte del empleo en América latina”, el desempleo promedio de la región de América latina y el Caribe aumentó por tercer año consecutivo. El dato promedio del desempleo regional para 2017 fue de 8,4% contra un 7,9% del año previo, influenciado por la situación de Brasil, ya que en ese país se concentra casi el 40% de la fuerza de trabajo de la región. Y el porcentaje de la población activa que no encuentra ocupación resultó del 13,1%, muy superior al promedio y en la región son 26,4 millones las personas que buscan un puesto de trabajo y no encuentran, dos millones más que en 2016. Para el año 2018, la estimación es que la tasa de desocupación será, para el conjunto de los países, del 8,1%, proyección que está en línea con el pronóstico de un crecimiento del producto bruto cercano al 2%. Persiste la amplia desigualdad de género, los problemas de acceso al empleo para gran parte de los jóvenes, y muchas falencias en cuanto a la calidad de los puestos de trabajo (LN 24/12). Estos son los resultados (buscados) de las políticas de ajuste aplicadas por los gobiernos que responden a los intereses de los grupos económicos, donde el desplazamiento de grandes masas de trabajadores pasó a ser, ya no solo ejército de reserva de mano de obra que la burguesía utiliza como medio coercitivo de abaratar el costo laboral, sino que se trata de población sobrante para el capital, sin posibilidad de reinsertarse al mercado laboral.

Cocinando estallidos

Así, durante noviembre, en Brasil, un mes después de la puesta en marcha de la reforma laboral, se perdieron 12.292 empleos netos. Este dato negativo puso fin a siete meses consecutivos de contrataciones e incumplió la estimación de la creación de 22.000 empleos que suponían los analistas consultados por Reuters. Según los datos del Registro General de Empleados y Desempleados (Caged), siete de ocho sectores de actividad económica tuvieron destrucción de vacantes en noviembre. Sólo el comercio registró saldo positivo. En el acumulado del año, el saldo neto de contrataciones hasta noviembre quedó en 299.635 plazas, considerando el ajuste estacional. La ley ya fue judicializada y existen al menos 11 acciones directas de inconstitucionalidad en el ámbito del Supremo Tribunal Federal, siete de ellas firmadas por confederaciones y federaciones de trabajadores, fundamentalmente respecto al fin de la obligatoriedad de pago de la contribución sindical (CR 28/12). Estos números en el empleo carioca contrastan con el aumento del superávit comercial que tuvo el pais en 2017, que con U$S 67 mil millones batió un record histórico sobre la base de las exportaciones de commodities agrícolas, hierro y petróleo, materias primas que registraron el año pasado una mejora en los precios (CL 2/1), lo cual indica que con menos fuerza de trabajo empleada, los grupos económicos operando en el país obtuvieron más ganancias, un resultado inherente al proceso de concentración económica y primarización de las economías del continente. Al mismo tiempo, las tarifas básicas del subte, tren y autobús subieron 5,26% en San Pablo (CR 8/1), empeorando aun más las condiciones de vida de la clase obrera brasileña.

Mientras tanto, los distintos sectores de la clase obrera salen a luchar para detener la confiscación que los sectores concentrados del capital les propinan. A las reacciones desencadenadas por la aplicación de reforma laboral en Brasil, que movilizaron y paralizaron el país como nunca en su historia, y a las movilizaciones en Argentina en contra de la reforma previsional, se le suman estallidos y protestas por todo el continente. Tiempo después del llamado “gasolinazo” en México, que aumentó considerablemente el precio de los combustibles, transfiriendo así esos valores a todos los productos de la canasta básica, se produjeron saqueos luego de que la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas) informó que el precio de la nafta subirá nuevamente debido a la actualización de un impuesto especial en las tarifas, de casi un 7%. Varios comercios y supermercados fueron asaltados e incendiados y hubo más de 80 detenidos. Los saqueos se habrían organizado a través de las redes sociales y de las aplicaciones de mensajería (LN 6/1). A su vez, en Colombia comenzó la puja entre el empresariado y la CGT por el salario mínimo de 2018, donde los primeros ofrecen 5,1 % y los trabajadores (tanto la CGT como la Confederación Democrática de Pensionados-CPD) presentaron una propuesta unificada de 7%. Julio Roberto Gómez, presidente de la CGT, aseguró que dicha iniciativa la hacen con el fin de que “de una vez por todas, el Gobierno fije una posición y para que el sector empresarial tenga en cuenta que no se puede desarrollar un país a expensas de un mayor empobrecimiento de la clase trabajadora”. Esta decisión no la compartió la CUT (Central Unitaria de Trabajadores) que se mantuvo en el 9%. Luis Alejandro Pedraza, presidente de esta central explicó: “La CUT se mantendrá, en cuanto a que nuestra sustentación para justificar el 12 por ciento ni siquiera fue debatida. De hecho, el Gobierno nunca ha tomado una posición concreta, aparte de decir que el salario debe estar alrededor de la inflación causada”. Guillermo Botero, presidente de la Federación Nacional de Comerciantes (Fenalco) declaró: “Estamos esperando que el Ministerio y el Gobierno en general fijen una posición; que yo conozca no han dicho nada. Sin que haya pronunciamiento, la reunión de mañana es estéril, y si se van a quedar callados, mejor es dejar así”. La ministra del Trabajo, Griselda Restrepo, afirmó que “es importante destacar que hay voluntad entre las partes y está claro que, hasta el último momento, buscaremos que haya acuerdo, y no tenga que decretarse el aumento para el próximo año” (ET 27/2), pero finalmente se decretó el 7% de aumento como pedían los empresarios, hecho que sigue confirmando los limites que tiene la lucha sindical en tanto detener los procesos confiscatorios que los monopolios necesitan realizar, en una etapa donde la matriz productiva esta en manos de estos, que controlan todas las ramas productivas y donde la robótica suplanta a la mano de obra humana, es donde la lucha por la mejora de condiciones de venta de la fuerza de trabajo queda obsoleta. A pesar de ello, el crecimiento de las luchas económicas en el continente, van tomando matices de lucha política a medida que se acrecienta el carácter del saqueo y expulsión de grandes masas de población del mercado. Esto brinda un importante piso, no solo a los trabajadores latinoamericanos, sino a la clase obrera mundial, para resolver los problemas planteados desde los intereses de la clase trabajadora, aunque todavía falten horneadas a la nueva conducta que los hombres deben desarrollar entre sí y con la naturaleza, donde los trabajadores se deben poner a la cabeza como única clase que no se reproduce explotando a otra.

Con aires de transformación

Pero en donde se juega el futuro de la posibilidad de resolver la crisis por parte de la clase trabajadora es en los países del ALBA, con Cuba como faro ideológico y moral y con Venezuela que actualmente, como repetimos hasta el hartazgo, viene enfrentando los constantes ataques de las fuerzas imperialistas, que bajo ningún punto de vista pueden permitir el avance de las fuerzas populares que van contra sus intereses y su reproducción como clase hegemónica. En este sentido, durante este último mes, se sintieron los coletazos que provocaron los casos de corrupción a los que estaba sometida PdVSA con una conducción vinculada a una red de sabotaje y espionaje que atentaban contra la fuente más grande de divisas que posee el pais, a la vez que el boicot estadounidense impedía la colocación de petróleo en ese país y que las calificadoras de riesgo declararan el default de la empresa estatal. A tal punto habían llegado las maniobras que en Paraguaná, que fuera el complejo refinador más grande del mundo, sólo funcionan siete de sus 84 plantas, con capacidad para producir 50.000 barriles de combustible crudo, para un mercado nacional que necesita 200.000 barriles (LN 28/12). Ante esta situación, que se suma a los tristemente celebres desabastecimientos alimentarios y medicinales, el gobierno bolivariano ha tenido que racionarlo en los distintos estados, lo cual dejó el camino allanado a la oposición oligárquica para empujar manifestaciones que se hicieron llamar “espontáneas”. Pese a estas persistentes dificultades que el imperio impone, y lejos de retroceder en las medidas económicas encaradas desde hace más de un año y medio, el gobierno bolivariano continúa con el proceso de tranformación hacia una economía que no dependa exclusivamente de la renta petrolera.

En este sentido, Hugbel Roa, ministro para la Educación Superior, Ciencia y Tecnología de Venezuela, indicó que a través de la tecnología descentralizada, como el Blockchain, que regirá la criptomoneda El Petro, Venezuela podrá realizar transacciones, contrarrestar el bloqueo y acceder a nuevas formas de financiamiento internacional. “En medio de la guerra no convencional que enfrenta el pueblo venezolano, el Gobierno Bolivariano ha adoptado los mecanismos necesarios para romper con las cadenas que intentan imponer los amos del sistema financiero mundial”, declaró en su intervención en el foro El Petro y la Ola Tecnológica Blockchain. Además, aseguró que se ha demostrado que es una tecnología transparente, la cual busca romper con cualquier cerco que se le intente imponer a un país. Esto fue remarcado por el responsable de la superintendencia de la Criptomoneda Petro, Carlos Vargas, subrayó que “La criptomoneda permitirá encarar los índices de especulación inducidos desde otras partes del mundo contra la moneda venezolana” (TS 22/12). Días más tarde Maduro firmó el decreto que declara como sustento material de la criptomoneda Petro al campo número 1 del Bloque Ayacucho, de la Faja Patrolífera del Orinoco, que alberga cinco mil millones de barriles de crudo, afirmando que “el Petro nace con riqueza, con solidez, como ninguna otra petromoneda ha nacido” (TS 27/12). En dicha resolución también se establece que la cotización de la criptomoneda es equivalente a un barril de petróleo y se ordenó la emisión de 100 millones de petros (TS 5/1). Por estar respaldada por las reservas de petróleo, gas, oro, diamantes y demás minerales naturales de un país, el Petro pone a Venezuela por delante de las diferentes criptomonedas en el mundo, por lo cual comienza a representar una salida al ahogo especulativo que impone el capital concentrado mundial. Pero también Maduro, durante su intervención en la clausura de la VII Reunión Extraordinaria del ALBA-TCP, propuso este a los países que integran la alianza asumir la criptomoneda Petro como mecanismo de integración económica afirmando que el objetivo de la propuesta es crear "un sistema monetario y financiero regional e independiente" (XH 13/1) emujando claramente a que las economías del continente se vayan desembaranzando de la dependencia rentística que históricamente tienen.

Por otra parte la ANC aprobó este martes la Ley Constitucional contra la Guerra Económica para la Racionalidad y Uniformidad para la adquisición de bienes y obras públicas (TS 9/1), para limitar la corrupción en esa esfera. Complementando esto, Maduro presentó el informe de gestión 2017 y las proyecciones para 2018 frente a la ANC, donde afirma que Inversión social pasó a 74,1%, mientras que el empleo formal se ubicó en 60,8%, y el desempleo bajó 6%. A su vez, a través de la Gran Misión Vivienda Venezuela se entregaron 1.932.869 hogares y para 2018 llegarán a 2 millones. También la creación del Carnet de la Patria, para detectar las necesidades del pueblo y canalizarlas mediante un programa social, que ya lo poseen 16.595.140 personas. Sobre los jubilados, en 2017 se cubrió el 93,1% de los pensionados del país y adelantó Maduro que en el primer cuatrimestre de 2018 llegarán al 100%. Otra meta en 2018 es llegar a atender a 6 millones de hogares a través de los CLAP. A través del Carnet de la Patria se detectaron pacientes y se realizaron 419.000 operaciones. También realizó algunas declaraciones sobre la guerra económica y violenta que vivió el pueblo venezolano: "Verdaderamente las glorias pasadas, sin lugar a dudas, hoy están bien recogidas y representadas por un pueblo que sabe cual es su destino y está dispuesto a defenderlo", no dejando lugar a dudas sobre cual es la dirección del proceso bolivariano. En este sentido, mediante las declacaciones del presidente de la Comisión Permanente de Trabajadores y Trabajadoras de la ANC, Francisco Torrealba, los trabajadores venezolanos respaldaron las medidas económicas y sociales anunciadas por Maduro, con respecto al aumento salarial decretado a finales de diciembre de 2017. Afirmó que "en nombre de los 545 constituyentes expreso que apoyamos los anuncios económicos del presidente Nicolás Maduro. Respaldamos de forma unánime todas la medidas, que son respuesta correcta a la presión de la inflación criminal inducida y a la forma brutal como ha sido atacado el salario de los y las trabajadoras" (5/1).

Como venimos afirmando, el papel que juega entonces el proceso bolivariano es central para la clase trabajadora, a raíz de que el desarrollo de su historia lo ha colocado al frente de la disputa contra el imperialismo. En este sentido, se profundiza cada vez más la comprensión de resolver la crisis mundial como una necesidad histórica planteada y que solo puede ser resuelta desde la clase trabajadora. Para ello, las batallas por el control de la economía en función de los intereses obejtivos de la humanidad, la preservación de la naturaleza y el desarrollo del hombre en su integralidad, tienen que ser libradas por los trabajadores comportándose como productores y creadores de lo necesario y dejando atrás el consumismo impuesto desde los intereses de la burguesía y sus grupos economicos mundiales. En su expresión latinoamericana, la superación de la economía rentista que historicamente nos impuso el imperialismo, está como eje de la construcción de nuevas relaciones de producción, del control y desarrollo de esas fuerzas productivas con una organización en las bases y una direccion centralizada que puedan resolver la actual crisis. En este sentido, la experiencia venezolana viene brindando conclusiones concretas a través de los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Produccion) y los CPT (Consejos Productivos de los Trabajadores) como base de ese control productivo, institucionalizado luego por el proceso de la Asamblea Nacional Constituyente. A su vez, esto implica trazar horizontes de integración regional y mundial, para superar las propuestas imperialistas de librecomercio y de otros tratados que solo respoden a las necesidades de los grupos econ0micos mundiales dejando en ruinas a la mayoría de nuestras sociedades.

Trazando estrategias y horizontes

Bajo la premisa de construir esas nuevas relaciones necesarias es que se va profundizando el grado de acuerdo entre los países latinoamericanos y China, fundamentalmente a partir de los lazos tejidos desde hace algunos años con los miembros del ALBA. En este sentido, el canciller venezolano Jorge Arreaza afirmó que “el megaproyecto de la Franja y la Ruta, es un plan renovado de lo que fue la Ruta de la Seda, muy útil para China en otro momento histórico” (XH 23/12), apoyando la iniciativa e manifestando la necesidad de ampliarla hacia América Latina. Esto concuerda con la línea que siguen las relaciones sino venezolanas, fundamentalmente desde las inversiones en infraestructura y tecnología como el apoyo que recibió el gobierno bolivariano por parte de su par Chino, cuando el imperio declaró el default de la estatal PDVSa, accediendo al refinanciamiento de las deudas que la petrolera tiene con las empresas chinas y afirmado la capacidad de pago venezolana.

Pero no sólo con los países del ALBA se están construyendo esas relaciones. Ante la impotencia del capital concentrado de reproducir a todas sus fracciones subalternas y las dificuldades de esto expresadas en las faltas de acuerdo en la aplicación de los TLC, se van presentando como alternativa, inclusive para sectores de las oligarquías latinoamericanas, los acuerdos estratégicos entre los bloques regionales y China. Respecto de ello, durante enero se realizó la segunda Reunión Ministerial del Foro China-CELAC en Santiago de Chile. Antes de concretarse dicha reunión, el portavoz Chino Lu Kang afirmó que “China está dispuesta a promover proyectos de interés” en temas como la “capacidad de producción o construcción de infraestructuras” (TS 19/1). Pero más preciso fue el canciller de la República Popular China, Wang Yi afirmando que el evento “da inicio a una nueva era de nuestras relaciones… caracterizada por el avance paralelo y el fomento recíproco entre la cooperación bilateral y la en conjunto, materializando la cobertura total de los mecanismos de cooperación en conjunto entre China y los países en desarrollo” (CL 20/1). Concretamente se está implementando un paquete de financiamiento chino que cubre más de 80 proyectos sociales de más de 20 países de la región, además de que el gigante oriental posee Asociaciones Estratégicas Integrales con 7 países de la región y hasta estableció relaciones diplomáticas con Panamá en 2017. La activa participación de las empresas chinas en los megaproyectos, de acuerdo con las necesidades reales locales, ha coadyuvado a los países de la región a superar los cuellos de botella en su desarrollo, aumentar la competitividad económica y mejorar el bienestar social.

En conjunto, America Latina y el Caribe es el segundo destino de las inversiones chinas en ultramar (CL 20/1). Pero además el funcionario chino agrega: “China y América Latina comparten el mismo sueño de lograr el desarrollo de sus naciones y la felicidad de sus pueblos (…) [debemos] contribuir juntos a la construcción de un nuevo tipo de relaciones internacionales basadas en el respeto mutuo, la equidad, la justicia, la cooperación y el ganar-ganar, así como de una comunidad de destino de la humanidad caracterizada por la paz duradera, la seguridad universal, la prosperidad de todos, la apertura, la inclusión, la limpieza y la hermosura” mostrando el carácter necesario de esas nuevas relaciones en tanto superen las que el capitalismo monopólico lleva adelante, destruyendo todo lo que se le ponga por delante. Para último, el pensador argentino Enrique Dussel afirma que la relación de China con la región “ha planteado desde hace más de una década una estrategia de largo plazo hacia América Latina y el Caribe (...) y si bien China presenta un interés histórico y económico específico hacia la región, este también es parte de su estrategia global, ya como una potencia mundial” (TS 19/1). Desde luego que esto se presenta como resultado del agotamiento de las relaciones capitalistas en tanto no pueden superar desde su lógica la contradicción entre la socializacion cada vez más grande de la producción y el carácter cada vez más privado y en menos manos de su apropiacion. Pero, como siempre afirmamos, la positivización de estas relaciones depende del grado de organización que tengan los trabajadores en cuanto a la construcción de relaciones económicas y políticas dentro de cada uno de los países que pongan en el centro el problema del control de la producción por parte de la clase y la puesta a disposición de ella para resolver los problemas de la humanidad en su conjunto.

Los ejemplos y los logros

Además de lo ocurrido en Venezuela con los avances contra el imperio, aparecieron datos de Cuba y de Bolivia que también son resultado de la pelea contra las imposiciones del imperio y el desarrollo del plan político de los trabajadores en cuanto a la planificación económica. En este sentido, pese a los pronósticos de los órganos burgueses, la economía cubana creció 1,6 por ciento en 2017, superando el crecimiento estimado por la CEPAL del 0,5 por ciento en 2017 y 1 por ciento para 2018, saliendo de su primera recesión en más de dos décadas. Los datos fueron precisados por el ministro de Economía y Planificación, Ricardo Cabrisas, al presentar el informe sobre la economía cubana a la Asamblea Nacional del Poder Popular y el presidente Raúl Castro (TS 21/12). A su vez, el ministro indicó que el bloqueo de EEUU nuevamente afectó negativamente el crecimiento y que pese a esto “ha sido posible garantizar la sostenibilidad de los servicios básicos a la población y los principales niveles de actividad planificados, en tanto se continúan las labores de recuperación ante los daños provocados por el huracán Irma”. También indicó que para 2018 se espera un crecimiento del 2 por ciento de la economía, aunque con dificultades respecto a la disponibilidad de divisas; “La situación financiera tensa persistirá en 2018, por lo tanto, se debe diseñar un plan realista para garantizar los ingresos esperados, eliminar gastos innecesarios, avanzar en programas de inversión cruciales y asegurar el uso racional de los recursos”.

Por último, Cabrisas detalló que en 2018 turismo, transporte ferroviario y fuentes renovables de energía serán prioridad para Cuba, así como las inversiones de infraestructuras, potenciar los ingresos en divisas y las obras en la Zona Especial de Desarrollo Mariel (TS 21/12). Otro importantísimo avance es la baja de la tasa de mortalidad infantil a 4,1 por cada mil nacidos vivos y según el ministro de Salud Pública, Roberto Morales, explicó que la tasa de mortalidad bajó de 42,6 a 38,0 por cada cien mil nacidos vivos, es decir, seis muertes maternas menos. Además también informó que gracias al Programa Integral para el Control del cáncer bajó la mortalidad por esta enfermedad; las acciones emprendidas por el Gobierno permitieron aumentar la atención médica a los pacientes y se aumentó la producción de medicamentos naturales en 71 millones de unidades (TS 29/12). Desde el ministerio afirmaron que “Exhibir este indicador representa, ante todo, el esfuerzo, sacrificio, entrega y compromiso de miles de profesionales que laboran en los servicios de atención materno infantil del país. Nos habla de la unidad constante de los cuadros en el sistema de salud y de un trabajo sistemático entre cada una de sus áreas. Es la expresión de la intersectorialidad en función del derecho a la vida” (CD 3/1). También en Bolivia se registró un importante crecimiento económico durante 2017, el presidente Evo Morales destacó que estudios preliminares lo ubican en un 3,82, record para el país, y aseguró que este año se mantendrá el avance. Esto debió ser reconocido, inclusive por varios organismos internacionales como la Cepal, el FMI y el Banco Mundial ratifican a Bolivia como líder en crecimiento económico de la región (CD 3/1).

Con la conciencia de que el problema del capitalismo es justamente el último momento histórico de la competencia entre los hombres por la apropiación de la naturaleza y su reproducción, por el nivel de socialización productiva al que ha llegado la humanidad, es como los trabajadores en el continente y en el mundo se disponen a afrontar la descomposición de un sistema que destruye y envilece todo lo que alcanza en función de un sector cada vez más reducido de la población y que objetivamente no puede hacer otra cosa. Así, con la experiencia histórica cubana como faro ideológico y moral, con la pelea librada por el pueblo venezolano, los trabajadores latinoamericanos avanzan hacia la necesaria planificación económica y social como eje del desarrollo de las sociedades. Esto, sin embargo, no puede lograrse sin entenderse como parte de una pelea mundial donde también se están proponiendo nuevas relaciones de producción e intercambio, lo que expresa fundamentalmente China y en este sentido la cumbre de Santiago es importante porque comieza a aparecer más claramente la pérdida hegemónica del imperio y, en contraste, el surgimiento de estas nuevas relaciones. No obstante, el problema de las economías rentísticas no se resuelve mecánicamente por la simple intervención del gigante asiático, sino que debe corresponderse con el cambio de conducta de la clase trabajadora, tomando las riendas económicas en sus manos y poniéndolas en función de los intereses de toda la sociedad. Veamos ahora en el siguente artículo, cómo se expresa esta pelea en el orden político del continente.



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