Revista Mensual | Número: Marzo de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Este es tu último show, y estás tan ciego

¿No hay ninguno de los nuestros?
Otra vez esa sandia echándole la culpa al empedrado
No sé lo que quiero pero sé cómo conseguirlo
Para siempre con vos
¿El imperio contraataca?
Turco en la Neblina
Hava Nagila
Dónde estás querido General


Las lecciones de Siria y Corea del Norte en pos de superar la debacle imperialista

Este es tu último show, y estás tan ciego

“Rey de la oscuridad,

rey del miedo,

no trate de atraparme,

usted no se me acercará”

(Sumo)

El dominio impuesto por el capital en todo el globo ha profundizado su declive, dado el grado de concentración que caracteriza la etapa imperialista. Esto significa que lo que otrora fue una división internacional del trabajo a través de la cual las fracciones de burguesía de los países centrales lograban apropiarse del fruto del trabajo de los desposeídos a lo largo y ancho del globo, mediante la formación –en cada rincón del globo– de una capa subalterna, expresión nacional del interés de la gran burguesía mundial, ha saltado por los aires. Dicha implosión no es otra cosa que la consecuencia necesaria de la permanente reducción del tiempo necesario para producir las mercancías que abarrotan el mercado mundial. Es esa reducción del valor –que analizamos pormenorizadamente en nuestro primer artículo– la que determina la imposibilidad para los grandes grupos económicos de garantizar a las fracciones subalternas que históricamente han actuado como sus tentáculos las condiciones para su reproducción. La feroz disputa inter capitalista elimina toda posibilidad de construir algún mínimo de consenso, dejando para esos pulpos transnacionales la coerción como única vía para intentar mantener su dominio.

El actual escenario no es más que el desarrollo de la contradicción intrínseca de las relaciones mercantil capitalistas: de un lado, creciente socialización de la producción; del otro-concentración y centralización del capital mediante el carácter cada vez más privado de la apropiación del fruto de esa gigantesca cooperación. De este modo, los 147 grupos que controlan más del 47% de la producción y circulación de mercancías a nivel mundial, se ven obligados a avanzar sobre sus antiguos capataces, otrora garantes de la ejecución de sus políticas.

Es partiendo de esta visión coherente y unificada del desarrollo de los acontecimientos a escala mundial que es posible identificar, en conflictos que a primera vista parecen tan distintos como la guerra en Medio Oriente y la creciente tensión en la península de Corea, una serie de elementos comunes. Como veremos en el desarrollo de este artículo, en esa lista destacan, por un lado, la pérdida de aliados por parte de los países imperialistas; y por el otro, la radicalización de la intentona belicista, cada vez más descoordinada y débil.

Este derrumbe, de carácter objetivo, genera a su vez las condiciones de posibilidad para que se resquebraje el sistema de valores y representaciones con el cual las amplias mayorías de la humanidad nos explicamos la realidad y nuestro papel en ella. Sistema que, como no podía ser de otra manera, responde a la necesidad de esa burguesía agonizante, ya que en cada momento histórico la clase dominante materialmente impone, también, su visión del mundo como natural e inmutable. Precisamente, al calor de las luchas contra esa fuerza que todo lo caotiza, los trabajadores y pueblos a lo largo del orbe van también redefiniendo su concepción sobre la realidad en que viven y luchan. Este elemento también lo encontramos en todos los frentes de batalla abiertos por el imperialismo, con las características propias que, en cada caso, imprime al presente la historia de cada una de las formaciones sociales en cuestión. Pasemos entonces a analizar los ingentes esfuerzos en pos de construir un mundo nuevo, asentado sobre el exterminio de la conducta propia de la burguesía.

¿No hay ninguno de los nuestros? 

Durante el mes que estamos analizando, el gobierno de EEUU nuevamente se mostraba incapaz de acordar en el Congreso el presupuesto federal, llegando con ello a la vigesimoséptima “parálisis” en los últimos 42 años. Tras un mes de arduas negociaciones demócratas y republicanos pusieron fin a las disonancias, aprobando un nuevo techo de deuda, logrando con ello garantizar el funcionamiento de la maquinaria estatal por ¡un mes!

Con el grado de fractura que exhiben las facciones de capitales concentrados estadounidenses –cuya expresión política la constituyen los partidos demócrata y republicano– puede resultar contradictorio el hecho de que hayan llegado a un acuerdo. Analicemos más en detalle el asunto.

En primer lugar, cabe destacar el carácter provisorio del compromiso alcanzado, ya que sólo permite elevar el gasto público hasta el 23 de marzo, fecha en la que deberá ser revisado nuevamente. Pese a su escaso alcance en el tiempo, el micro acuerdo implica un aumento del gasto público de 400.000 millones de dólares (LN 2/10), mientras otros 700 mil millones se destinan al presupuesto militar, lo que representa un incremento del 10% respecto de 2017 (CD 10/2). Por otro lado, el pacto incluye una sensible pauperización del programa para inmigrantes denominado DACA –destinado a unos 800.000 jóvenes que llegaron siendo menores de edad a EEUU– mientras que habilita 25.000 millones de dólares para la construcción del famoso muro fronterizo con México (LN 14/2).

La votación esta vez no fue tan cerrada, ya que se aprobó por un amplio margen de 240 votos a favor contra 186 en contra. La oposición al acuerdo estuvo en manos del sector ultra conservador del Partido Republicano, denominado Tea Party y los sectores progresistas del Partido Demócrata (LN 2/10).

En segundo lugar, la extrema debilidad de la clase dominante yanqui también se expresaba en la preponderancia del elemento de coerción en el acuerdo de marras. Los ejes principales del mismo muestran hasta qué punto se ha vuelto imposible para los capitales que controlan el gobierno estadounidense intentar una estrategia de poder que no sea puramente coercitiva. Por un lado, señalábamos que para sólo un mes el acuerdo prevé un incremento del gasto militar del 10%. Por el otro, la insistencia en la política anti inmigratoria, da cuenta del proceso de expulsión propio del capital en la etapa imperialista. En ese marco, los grupos económicos saben que, tarde o temprano, esa creciente población que se ve expulsada de sus condiciones de vida se verá empujada también a enfrentarlos. Ese es el verdadero contenido de la construcción de los inmigrantes como “amenaza”. Claro que, como pasaremos a ver a continuación, no son sólo los extranjeros los que sobran para el capital.

Otra vez esa sandia echándole la culpa al empedrado

El 14 de febrero se produjo un tiroteo dentro de una escuela del estado de Florida, cuando un estudiante, portando un fusil automático de venta libre, comenzó un tiroteo en el que asesinó a 17 personas. El hecho se convertía en el vigésimo octavo tiroteo del año en el país del norte, emulando la tendencia de los últimos cuatro años.

La respuesta del gobierno de Trump fue aludir a “la difícil cuestión de la salud mental” (LN 16/2) individualizando el hecho en los trastornos de un joven. Pero no se puede tapar el sol con un dedo: según datos del Archivo de Violencia de Armas –que registra los tiroteos masivos en EEUU– en apenas dos meses transcurridos de 2018, sólo en este tipo de episodios murieron 1.829 personas, mientras otras 6.447 resultaron heridas (LN 28/2). Como si fuera poco, el país también tiene la mayor cantidad de armas de fuego en manos privadas del mundo, ya que hay 89 armas por cada 100 personas, según el Small Arms Survey (LN 20/2).

Sin embargo, tampoco bastaría que Trump tuviera estos informes sobre su escritorio para que pudiese superar su diagnóstico sobre la raíz del problema. Reconocer la descomposición de la sociedad estadounidense supondría, para el interés de clase que encarna el inquilino de la Casa Blanca, reconocer la necesidad histórica de superar definitivamente dicho interés. En otras palabras: reconocer la necesidad de su desaparición como clase.

Desde este punto de vista, no resulta para nada extraño que la única medida que ha podido proponer el gobierno es incrementar la seguridad dentro de las escuelas, incluso al punto de plantear que los docentes deben estar armados. No hace falta ser Nostradamus para adivinar que la implementación de dicha propuesta sólo lograría elevar el número de víctimas, profundizando la confrontación al interior de la clase trabajadora estadounidense.

Este crudo panorama llevaba al senador republicano Marco Rubio a reconocer que las matanzas ocurren “a un ritmo acelerado” y que “probablemente” alguien cometerá otra. El legislador agregó que se trata de un “tema difícil” de prevenir, ya que la prohibición de rifles de asalto tampoco resultaría eficiente, dado que “ya hay millones de esas armas en las calles. Duran 100 años”. Por su parte, en una editorial del canal FOX, su comentarista estrella Tomi Lahren, acusaba a “la izquierda” (vale aclarar que aludía al Partido Demócrata) de politizar la tragedia, argumentando: “¿quieren una solución? La verdad es que quizá no haya una. El mal siempre estará en este mundo, y la gente malvada siempre encontrará la forma malvada de hacer cosas malvadas” (LN 21/2). Con este planteo, los voceros del capital concentrado presentan la violencia social nacida de la explotación de clase como una esencia natural, desligando así a la clase responsable de destruir los medios de vida de millones hombres y mujeres.

De todas maneras, no son todas malas noticias, ya que el comentarista de FOX tiene un plan para garantizar el fin de la crisis que atraviesan: “los pensamientos y plegarias pueden parecer risibles para algunos de ustedes. Pero tal vez, solo tal vez, más Jesús, más Dios, más plegarias y más compasión es lo que nos falta” (LN 21/2).

Pero no fueron estas las únicas voces que se alzaron en torno de la masacre. David Hogg, estudiante de la escuela secundaria donde se produjo el tiroteo, se dirigía al presidente Trump en los siguientes términos: “usted es el presidente. Es quien debería unir a la nación, no dividirnos”. Los estudiantes han convocado una movilización para el próximo 24 de marzo, para exigir al gobierno que se implementen controles en la venta de armas (LN 19/2). Evidentemente pese a los intentos de aislar el contenido de semejante violencia, hay sectores, entre los que destacan los jóvenes, que ya no aceptan que la maldad es parte de la esencia de la humanidad y dan señales de entender que el problema al que se enfrentan no está al interior de la clase trabajadora. En este sentido, la cita del estudiante que reproducíamos más arriba es más que significativa, en tanto ubica el problema en la división de la sociedad, atribuyéndole al gobierno del Estado la responsabilidad de dicha situación.

No sé lo que quiero pero sé cómo conseguirlo

El Reino Unido tiene su capítulo en la fractura política de la burguesía, ahondada a partir de la decisión del brexit. Este mes, luego de que se filtrara la información de que sea cual fuere el resultado de la negociación sobre la desvinculación del bloque las pérdidas económicas serán cuantiosas para Londres, en la Cámara de los Lores, un sector del Partido Laborista, dirigido por Andrew Adonis, presentó una enmienda para realizar un nuevo referéndum una vez finalizadas las negociaciones, para que el pueblo se expida sobre la decisión conociendo el verdadero impacto de la misma (CD 31/1).

Para poder dimensionar la hondura de la fractura en la superestructura británica, conviene recordar algunos elementos del funcionamiento de su sistema de gobierno. Mientras que los miembros de la Cámara de los Comunes son elegidos mediante sufragio universal, los miembros de la Cámara de los Lores no acceden a sus cargos a través del voto popular. Dicha cámara se conforma por los denominados “Lores Espirituales” –26 obispos elegidos dentro de la estructura de la iglesia anglicana– y los llamados “Lores Temporales”, que suman 707 miembros. En la mayoría de los casos, se trata de cargos vitalicios, aunque no hereditarios, nombrados por la Reina con asesoramiento del primer ministro, entre un selecto grupo de intelectuales y empresarios.

Se trata, entonces, de una cámara compuesta exclusivamente por miembros de la clase dominante británica, que no dependen de la voluntad popular para ejercer su mandato. Con estos elementos, el planteo del laborista Adonis  adquiere un significado mucho más profundo. Por un lado, cabe suponer que la fractura política en Gran Bretaña es de tal magnitud que incluso en una cámara que no depende de la elección popular aparece la necesidad de construir algún tipo de consenso. Por el otro, podemos inferir bajo el manto de “respetar la voluntad popular”, los intereses en pugna son en verdad los de distintas fracciones de burguesía británica, que intentan disfrazar su interés particular de interés general, en pos de legitimar sus decisiones.

Esta profunda crisis política no es, sin embargo, una propiedad exclusivamente británica. Como veíamos el mes pasado, Alemania lleva cinco meses sin poder dirimir qué fuerza política se hará cargo del gobierno.

Hagamos un breve racconto de los hechos. Si bien Merkel se impuso en las elecciones de septiembre de 2017, lo hizo pasando de ser la candidata que ganaría cómodamente –según la mayoría de las encuestas– a imponerse con una ventaja insuficiente para poder formar gobierno. A la semana de las elecciones iniciaba negociaciones con el Partido Verde y la CSU, pero finalmente no lograron llegar a un acuerdo para conformar gobierno. Ante este fracaso, el partido de Merkel se dio a la tarea de reflotar la llamada “gran coalición”, buscando sumar a la socialdemocracia encabezada por Schulz.

El primer acuerdo alcanzado entre estas fuerzas reservaba para el partido de Merkel todos los lugares centrales del gobierno y no accedía a ninguna de las solicitudes de reformas favorables a los trabajadores planteadas por los socialdemócratas. Si bien el ala liberal del SPD (Partido Socialdemócrata Alemán) accedió al acuerdo, el propio Shulzse vió obligado a poner ciertos reparos, debido centralmente a la fuerte oposición de sectores de su partido –jóvenes y trabajadores. En este marco, Schulz accedía a sentarse a negociar garantizando que cualquier acuerdo alcanzado con la centroderecha de Merkel debería ser antes refrendado a través de una votación de todos los militantes del SPD.

Ante el riesgo de que termine de diluirse la posibilidad de que Merkel accediera a convertirse nuevamente en canciller, la CDU modificó la inicial postura, abriéndose a varias de las demandas del SPD. El nuevo acuerdo  incluye un reparto de los principales ministerios en el que los socialdemócratas se harían cargo del Ministerio de Finanzas, que en las últimas dos mandatos fue dirigido por Wolfgang Schuble, correligionario de Merkel y artífice de la política de la austeridad alemana.

Junto con esta cartera, el SPD se alzaría con los ministerios de Exteriores, Interior (ministerio que bajo esta nueva política, se encargara de limitar la inmigración y la política de refugiados), Justicia, Familia y Trabajo y Asuntos Sociales. Mientras, la Unión Cristianodemócrata (CDU) que lidera Merkel retendría los Ministerios de Defensa, Economía y Energía, Sanidad, Educación y Agricultura (CD 7/2).

El pacto aún debe ser aprobado por los 460.000 militantes del SPD, hecho que amenaza la posibilidad del acuerdo ya que los llamados Jusos (la juventud partidaria) encabezan un proceso de afiliación al partido para impedir la realización del acuerdo. Esos “jóvenes” que encabezan la resistencia a formar parte de un mismo gobierno con la derecha, no son otra cosa que la capa de la clase trabajadora alemana que presenta mayores dificultades para garantizar sus medios de vida, debido a la flexibilización laboral con los llamados “mini Jobs”, trabajos de horarios reducidos y salarios aún más reducidos, lo que obliga a que cada trabajador deba tener más de un trabajo o resignarse a la dependencia económica de los padres.

Esta crisis que afecta principalmente a los sectores jóvenes nos explica por qué estos son los que encabezan la pelea contra la continuidad del gobierno de Ángela Merkel, principal impulsora del ajuste y flexibilización laboral a través de sus políticas de austeridad.

Para siempre con vos

En claro contraste con el derrumbe político en el centro del sistema imperialista, aquellos países que encabezan la lucha contra el decrépito bloque imperialista dan muestras de creciente cohesión y consenso en torno a sus políticas.

Tal es el caso de Rusia, que este año tendrá elecciones presidenciales. Según las encuestas, al menos el 67% de la población planea votar por el actual presidente Vladimir Putin. Según una encuesta realizada por la Fundación de Opinión Pública de Moscú el 20 y 21 de enero entre 3.000 personas de 207 zonas, los rivales más cercanos de Putin, Pavel Grudinin apoyado por el Partido Comunista, y Vladimir Zhirinovsky, líder del Partido Democrático Liberal, podrían recibir cada uno 6 por ciento de los votos (XH 27/1). Recordemos que la fuerza que representa Putin se mantiene en el gobierno desde el año 2000 y según parece lo hará hasta el 2022.

Cabe destacar, además, que la estabilidad política que atraviesa Rusia se da nada menos que en el marco del creciente cerco que le tienden los países de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), encabezados por EEUU. Serguéi Lavrov, ministro de Relaciones Exteriores ruso, señalaba en una entrevista: “EEUU utiliza el programa nuclear de Corea del Norte como pretexto para desplegar sus sistemas de defensa antimisiles en Corea del Sur y ahora también en Japón. Junto con el segmento europeo del escudo antimisiles global (...) es un sistema que rodea a Rusia en todo el perímetro, de forma casual o no, y ahora apunta también hacia China” (HTV 11/2).

También la República Islámica de Irán viene soportando heroicamente los embates a través de los cuales el imperialismo yanqui intenta corroer la estabilidad política adquirida tras la revolución islámica del 79. El mes pasado analizábamos la injerencia extranjera en los disturbios internos que intentaron derrocar al gobierno. Estas movilizaciones, si bien se asentaron sobre contradicciones existentes en la sociedad persa, fueron abiertamente patrocinadas por EEUU e Israel. Recordemos al jefe del Mosad, ufanándose de tener en Irán “oídos y algo más”.

Durante el mes de febrero, la mismísima jefa del grupo contra revolucionario y terrorista Muyahedin Jalq (MKO, por sus siglas en inglés), señaló que los individuos y redes vinculados a esta organización, que actúa en la región kurda del país persa, desempeñaron “un papel importante” en los disturbios habidos a principios de enero en algunas ciudades de Irán (HTV 14/2). A su vez, los servicios de inteligencia iraníes han descubierto y neutralizado dos cargas de material explosivo y municiones preparados para llevar a cabo atentados terroristas y grandes explosiones en lugares públicos del país, también en la provincia occidental de Kurdistán (HTV 24/1). Al respecto del MKO, basta recordar que la misma es financiada y apoyada principalmente por Israel y EEUU, quienes abiertamente utilizan las reivindicaciones del pueblo kurdo con la intención de derrocar el gobierno revolucionario.

Tanto en el caso de Rusia como en el de Irán es necesario tener en cuenta que estos países pueden soportar los continuos embates y el cerco que se tiende en torno a ellos solo construyendo fuerzas que conscientemente se plantean la necesidad de acabar con la injerencia imperialista. Si bien esta construcción tiene un momento militar, como lo veremos más adelante, las armas solo son efectivas cuando se sabe a dónde deben apuntar, es decir, cuando se comprende quién es el enemigo al que se está enfrentando. Es esa comprensión la que pone al eje China-Rusia e Irán en el centro de la disputa.

En los párrafos que sigue analizaremos las implicancias de “asumir al enemigo”, ya que sólo a través de analizar esto podremos comprender por qué los gobiernos de esta triada de naciones goza de estabilidad y es capaz de incorporar nuevas fuerzas en la pelea que está planteada.

¿El imperio contraataca?

Durante el mes de enero, la encuestadora Gallup realizó una consulta para medir la aprobación que tiene la supremacía estadounidense en todo el mundo. Los resultados muestran una caída de más del 30% en la aceptación de la misma, entre más de 130 países donde se realizó la encuesta, representando el nivel más bajo de liderazgo desde que la medición se realiza (XH 28/1).

EEUU es consciente de esto, por lo que intenta revertir esta (in)capacidad de liderazgo con las herramientas de las que dispone. En la cumbre de Davos, el propio presidente Trump daba cuenta de ello al afirmar que su gobierno está realizando “inversiones históricas en el Ejército estadounidense, porque no se puede tener prosperidad sin seguridad” (RT 26/1). En otras palabras, la prosperidad yanqui depende exclusivamente de su capacidad represiva, evidenciando lo que la encuesta muestra con sutileza: que su capacidad de cohesionar tanto a su propia fuerza, como al resto de la humanidad es nula, y solo le queda la coerción.

En las primeras líneas del artículo, cuando analizamos la interna política yanqui, mencionábamos que uno de los temas sensibles que se aprobó en el presupuesto, fue el aumento del presupuesto militar para el ejercicio 2018. Además de los 700.000 millones de dólares aprobados, se publicó el segundo plan presupuestario en el que ha considerado un aumento de 191 millones de dólares para el año fiscal 2019, que se destinará a operaciones militares en Irak, Siria y Afganistán (HTV 12/2). Este aumento del presupuesto para financiar la insostenible guerra de Medio Oriente, generó suspicacias incluso dentro del propio Partido Republicano al que pertenece el presidente… ¡pero por insuficiente! El senador McCain declaró al respecto que el ya de por si abultado presupuesto militar que posee EEUU, que en 2017 significó un 41% del gasto militar total que se realizó en el globo, no es suficiente para cubrir las necesidades estadounidenses (HTV 12/2).

En las líneas que siguen analizaremos esta radicalización imperialista, es decir, si las palabras de McCain, sobre la inadecuada financiación de la tropa es certera o no. A lo largo del mes se produjeron tres hitos en la confrontación global que marcan el curso de la lucha anti imperialista. Analicemos cada uno de ellos.

Turco en la Neblina

El primer hito es la invasión turca a la región kurda del norte de Siria, más precisamente, la región noroccidental de Afrín. La invasión se produce en el marco de las denuncias que el gobierno turo realizó acerca de la presencia de un ejército kurdo de 30.000 soldados, armado, entrenado y financiado por EEUU. Ya entonces, el gobierno de Erdogan advertía que no dejarían pasar por alto el hecho, ya que la amenaza de un Kurdistán independiente afecta directamente los intereses turcos, ya que esta etnia además de estar presente en el norte de siria, está en Turquía, Irak e Irán, por lo que la animosidad independentista apoyada por intereses imperialistas amenaza con la integridad territorial de estos 4 países de Medio Oriente. El propio presidente turco Erdogan, en los días previos a la invasión, desenmascaraba el papel de Washington en la formación de esta fuerza al declarar que “EEUU confesó que está formando un ejército terrorista en nuestra frontera y a nosotros nos corresponde eliminarlo de raíz” (HTV 15/1).

María Zajarova, portavoz del Ministerio de Exteriores de Rusia, en una rueda de prensa dejaba en claro el objetivo de la estrategia de Estados Unidos en Siria al declarar que tiene como objetivo la desintegración del mismo (RT 25/1).

A un mes de la invasión, las fuerzas turcas han comenzado a rodear la región de Afrín por todos los flancos dejando solo un corredor que la comunica con la provincia de Aleppo, que se encuentra bajo control del gobierno sirio. En los enfrentamientos, se han producido cientos de muertos y más de mil heridos, sólo entre la población civil.

Ante la invasión turca, el gobierno estadounidense tomaba partido por las fuerzas kurdas, instando a Ankara a “limitar sus actividades militares” en Afrín contra las milicias kurdas. El jefe de Estado norteamericano también ha solicitado a su par turco “ejercer precaución y evitar acciones que puedan poner en riesgo un conflicto entre fuerzas turcas y estadounidenses” (HTV 24/1). Esta advertencia del gobierno de Trump no pasaría inadvertida para los turcos. El gobierno turco redobló la apuesta y anunció que “si los terroristas no abandonan Manbiy (la ciudad y el distrito en la gobernación siria de Alepo), lanzaremos una operación en este distrito también y asimismo en la región al este del río Éufrates” (RT 4/2), provincia en la que las fuerzas de EEUU mantienen una base militar desde la que organizan las fuerzas kurdas que le son aliadas. Los turcos, consientes de esto avisaron que “los militares de EEUU uniformados como YPG también serán objetivos para la operación de nuestras Fuerzas Armadas” (RT 4/2) dejando en claro que el foco del ataque turco lo constituye la amenaza de EEUU.

Si bien entonces el contenido de la invasión es contra EEUU, hay que reconocer que ésta tampoco es funcional a los intereses del bloque anti imperialista, que enfoca sus esfuerzos en combatir al EI y el Frente Al Nusra, principales grupos terroristas que actúan en Medio Oriente bajo el amparo de Israel y EEUU. En contraste, el accionar turco obliga a atender el problema de la aspiración independentista kurda en la inmediatez y hasta la posibilidad de enfrentarse militarmente con un aliado.

Sin embargo, esta invasión empujó a los kurdos a acercarse al gobierno de Siria. A semanas de iniciada la campaña turca, las milicias kurdas emitían un comunicado a través de una cadena televisiva libanesa afirmando “damos la bienvenida a la entrada del Ejército sirio en la región de Afrín, dado el acuerdo que tenemos con el Gobierno sirio para solucionar todos los problemas que existen entre nosotros” (HTV 24/1).

De esta manera, las milicias kurdas, que han intentado utilizar la lucha contra los grupos terroristas para construir las condiciones de su separación de la República Árabe Siria, terminan acercándose a quien definían como enemigo –el gobierno sirio-, asegurando ahora que tomaron las armas para “defenderse” [de los grupos terroristas] y no para usarlas contra el Ejército del país (HTV 24/1).

Rápidamente estas palabras se convirtieron en hechos, ya que los kurdos devolvieron el control del norte de Aleppo al ejército sirio, y permitieron que las tropas gubernamentales entren en la ciudad de Afrín, que casi de inmediato tomó medidas para defender la soberanía nacional e inicio ataque de artillería contra posiciones turcas (HTV 5/2).

El acercamiento de las fuerzas kurdas con el gobierno sirio, a solo tres meses de que los combates entre ambos parecían inevitables en la provincia de Deir Ezzor, solo muestran la incapacidad por parte de EEUU de construir nuevas fuerzas para defender sus intereses. Dicho de otra manera, las fuerzas que los EEUU construyen para defender sus intereses rápidamente se convierten en díscolas, incluso, como en este caso, aliándose con el enemigo  que deberían vencer.

El segundo elemento que resalta es el estado de la alianza anti imperialista que actúa en Medio Oriente, de la que tanto Turquía como Siria son parte. Claro que una alianza implica que las partes que la componen solo coinciden de forma parcial en la defensa de determinado interés. En este caso, la coincidencia es la pelea contra las fuerzas que controlan los EEUU y sus aliados, pero hacia el interior de la alianza Turquía intenta derrocar al enemigo para ocupar su lugar. Es el agotamiento de las bases materiales para que ese interés de la burguesía turca se realice lo que posibilita al eje China-Rusia e Irán subordinar a Ankara.

Hava Nagila

El segundo hito está vinculado a la radicalización de Israel, que se ha acelerado a partir del reconocimiento por parte de EEUU a Jerusalén (Al Quds para los árabes) como capital única del estado sionista. Tras los continuos reveses no solo en Medio Oriente, sino a escala global, que repudiaron la decisión del gobierno de Trump, estos solo pueden intensificar su accionar para intentar imponer por la fuerza lo que ya no pueden construir por consenso.

Es por eso que en los últimos meses se han intensificado los ataques contra Siria, superando en el último año las mil incursiones en territorio sirio, según declaraciones del general israelí Amnon Ein Dar (HTV 12/2). Sin embargo, su accionar terrorista no quedó impune. Durante el mes que estamos analizando, el  presidente sirio Bashar Al Assad anunciaba que respondería cualquier ataque sufrido por su país. Según fuentes de la República Árabe Siria, las baterías anti aéreas han podido interceptar dos tercios de los misiles que han lanzado las fuerzas israelíes, encontrando un punto culminante el día 10 de febrero cuando una batería anti aérea derribó un avión F-16 de la fuerza aérea israelí y un helicóptero de ataque de clase Apache, ambos de fabricación estadounidense.

El Estado sionista no dejaría pasar por alto el primer derribo de un avión suyo en más de 30 años ya que, según el diario israelí Haaretz y el New York Times de EEUU, los altos mandos de Israel planearon lanzar una masiva ola de ataques contra el país árabe. Sin embargo, este plan, que podría haber desencadenado una guerra con Irán en Siria, fue abandonado tras la intervención del presidente ruso Vladimir Putin. En una conversación telefónica con el premier israelí, Benyamin Netanyahu, Putin advirtió que sus acciones podrían conllevar “peligrosas consecuencias para toda la región” (HTV 15/2).

Al mismo tiempo, surgían diferentes datos sobre la extrema debilidad israelí. El mismo general que se vanagloria de los miles de ataque que realiza Israel contra Siria reconoce también la incapacidad de Tel Aviv para dejar fuera de combate los sistemas antiaéreos sirios (HTV 12/2).

Lo que resta analizar entonces es cuáles son las condiciones reales que tiene Siria para poder enfrentarse de forma determinante a Israel. Para comprender esto, debemos comprender el papel que tiene el proceso de paz que se viene discutiendo hace tiempo, con la participación de Rusia, Irán y Turquía. Recordemos que el proceso comenzó en la ciudad de Astaná, con la sola participación de las partes beligerantes –a excepción del EI y el Frente Al Nusra. En el mes de enero se realizó la continuación de esta mesa negociadora de paz, pero esta vez se realiza en la ciudad rusa de Sochi, y su principal novedad es la participación no solo de los sectores beligerantes, sino que también se reunieron alrededor de 1.600 representantes de las diferentes facciones y fuerzas políticas de Siria. Participaron 680 miembros del Gobierno de Siria, mientras que la oposición envió a 400 representantes de los partidos Frente Democrático de Siria, Pueblo de Siria y el Consejo Popular de Siria. Además participaron los  movimientos Qamh, la comunidad cristianoasiria, el Frente para el Cambio y la Liberación y organizaciones sindicales y juveniles. También asistieron varios miembros de la sociedad civil, incluidos ancianos tribales de todas las provincias del país y representantes de minorías nacionales: kurdos, yazidíes, drusos y turcomanos. Este proceso de paz cuenta también con el aval de la ONU ya que participó su enviado especial Staffan de Mistura (RT 29/1).

Este proceso de paz resulta fundamental para comprender por qué Siria pudo derribar el avión israelí, ya que las armas de sus baterías anti aéreas están en condiciones técnicas de operar hace años. Lo que ha cambiado,  además de la creciente debilidad de su enemigo, es la creciente cohesión en torno al gobierno de Al Assad, que pasó de estar contra las cuerdas en 2011 a tener un apoyo popular que le permite enfrentar al EI y Al Nusra en las provincias de Guta Oriental e Ildeb, apoyar a los Kurdos en la región de Afrín y defender su espacio aéreo de ataques sionistas en la provincia de Damasco.

Dónde estás querido General

“Los impacientes del puticlub, 
Perdieron tiempo y la salud. 
El gas coreano de pronto arribo. 
Llego del norte y todo acabo.” 

(Los Redondos)

Los acercamientos en la península de Corea son el tercer hito que marcábamos, y el hecho más significativo del mes por lo delicado de su situación. El primer aspecto a analizar sobre la situación en Corea también radica en la pérdida de protagonismo imperialista en la escena, ya que el histórico acercamiento entre Pyongyang y Seúl se da sin la participación ni de Japón ni de EEUU, que siguen pregonando la opción militar.

En este sentido, cabe también destacar los esfuerzos del secretario de estado yanqui por reubicar a su país en la escena. Mientras el mundo asiste emocionado al “sorpresivo” acercamiento entre Corea del Norte y del Sur, en el marco de los Juegos Olímpicos de Invierno, el funcionario yanqui señalaba que “no estamos usando una zanahoria para convencerlos de que hablen. Estamos usando grandes palos y eso es lo que necesitan entender” (RT 18/2) adjudicando a la política de sanciones y cerco militar el mérito del acercamiento por parte del gobierno de Kim Jong Un.

Por su parte, el presidente surcoreano Moon se ocupaba de “poner en caja” al belicista Japón, rechazando los llamados del primer ministro japonés Shinzo Abe para reanudar los ejercicios militares conjuntos con EEUU. El presidente de Corea del Sur calificó de violación a la soberanía de su país la realización de ejercicios en su territorio sin el consentimiento de Seúl (RT 10/2). A su vez, también se filtró a la prensa que el gobierno surcoreano quiere suspender los ejercicios militares con Washington para que puedan proceder las negociaciones con los hermanos del norte (LN 10/2).

Esta postura del gobierno surcoreano no significa la ruptura de las relaciones con EEUU ni Japón, pero sí revela que incluso un histórico aliado yanqui como Seúl ha tomado nota del papel que las fuerzas encabezadas por EEUU desempeñan en la región. A su vez, también echa por tierra el argumento de Tillerson, ya que deja en evidencia que no se sientan a negociar por las presiones imperialistas, de hecho, esta resulta un escollo para la paz.

Pese a los intentos de empantanar las negociaciones, las mismas prosiguen su curso. Durante los Juegos Olímpicos de Invierno realizados en Corea del Sur, en las que las comitivas de ambas partes de Corea desfilaron juntas en la inauguración ante el estallido de aplausos de los 35.000 asistentes, se realizaron por lo menos cuatro encuentros entre las comitivas, encabezadas por el propio Moon Jae-in y la hermana de Kim Jong Un, Kim Yo-jong. De hecho, la hermana del líder norcoreano le transmitió a Moon el deseo de Kim de que éste visite Pyongyang lo antes posible (CD 11/2).

Entonces, si los avances diplomáticos no son necesidad de las fuerzas imperialistas, entonces se corresponden a una necesidad de su enemigo de clase, los trabajadores. En este marco cobra profunda relevancia las palabras que el presidente norcoreano dirigió a su pueblo  instando a “todos los coreanos en casa y en el extranjero” a lograr un avance para la reunificación de las dos Coreas sin ayuda de otros países. Todos los coreanos deberían “promover contactos, viajes y la cooperación entre Corea del Norte y Corea del Sur”, reza el mensaje de Pyongyang, que se compromete a “aplastar” todos los desafíos que se interpongan en el camino de la reunificación de la península (RT 25/1).

Estas palabras expresan las tareas que la clase trabajadora coreana tiene por delante, única capaz de conseguir la reunificación y la paz. Este punto resulta central ya que aparece con claridad cuál es el sujeto responsable de enfrentar al enemigo, y si bien esta tarea es de todos los trabajadores del globo, los trabajadores norcoreanos han podido desarrollarse durante los últimos 70 años de revolución mientras que sus hermanos del sur han sufrido de la represión y la descomposición del sistema capitalista, por lo que las tareas de los habitantes de la República Popular Democrática de Corea son enormes, y apuntan en el sentido correcto, como sostiene su gobierno al dejar de manifiesto que la pelea es contra EEUU, principal artífice y responsable del caos al que intentan someter al globo entero.



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