Revista Mensual | Número: Marzo de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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¡Ni Gradualismo-Ni shockismo, el problema es el capitalismo!

¿Y el norte, donde está?
Desde oriente, el Sol comienza a calentar
“Vamos a ver como es, el reino del revés”
La entrega está en su genética
El espacio… para las corporaciones globales
La energía… para las corporaciones globales
La investigación científica y tecnológica… Para las corporaciones globales
Infraestructura… Para las corporaciones globales
“Navidad” for sale: a precio de saldo para las corporaciones globales
Un sentido común anticapitalista recorre Argentina…
La deuda: el principal instrumento de succión
Las cuentas al rojo vivo
Inflación y consumo
Industrial Nacional… Cada vez entran menos
Conclusión:


La concentración y centralización del capital a escala planetaria elimina las bases del Estado Nacional

 

¡Ni Gradualismo-Ni shockismo, el problema es el capitalismo!

El capitalismo (…) ha enseñado la lógica de las ganancias a cualquier costo,
de dar con el fin de conseguir sin pensar en la explotación de las personas (…)
 y vemos los resultados en la crisis que estamos viviendo
El ser humano está en peligro y en el mundo no manda el hombre, sino el dinero.
***
“Poner a la economía al servicio de los pueblos.
 Los seres humanos y la naturaleza no deben estar al servicio del Dios dinero".

Papa Francisco

En el análisis del mes anterior veíamos cómo el fracaso del plan económico del macrismo agudiza las contradicciones entre las distintas fracciones del capital, incluso en el seno de la misma gran burguesía, manifestándose en las en los desacuerdos y contrariedades al interior de la fuerza gobernante. Las fracciones de capital local se ven empujadas hacia el abismo –aunque a distinta velocidad dependiendo de su grado de desarrollo y concentración- por el proceso expropiatorio que comandan los grupos financieros transnacionales. Los capitales locales, tanto los medianos y los pequeños así como también los “grandes” grupos económicos, se ven en peligro de extinción dada la necesidad del capital monopólico de apropiarse directamente de las fuentes de riqueza (tanto de la naturaleza como del trabajo) de nuestras naciones dependientes. Las corporaciones trasnacionales, amenazadas por la inminencia del estallido de una nueva burbuja especulativa (creada durante una década de apalancamiento tras la crisis del 2008) se vuelven progresivamente más violentas e intransigentes en el ataque no sólo a los trabajadores, sino a todas la fracciones nacionales-medias del capital. Como consecuencia de esta ofensiva externa, los capitales locales se ven cada vez más imposibilitados para armonizar, en una estrategia común, sus intereses como capitales individuales con los de la clase en su conjunto.

Frente a este escenario, la gran burguesía local impelida a elevar su tasa de ganancia para soportar mejor la presión de la competencia, se divide en la tendencia “gradualista” o en la “shockista” expresándose en las facciones que disputan al interior del gobierno. Ambas partes coinciden en la preeminencia del interés de la fracción más concentrada de capital por sobre el interés del resto del país, aunque difieren en los plazos y el método de su implementación. Pero detrás del debate entre “apresurados” y “cuidadosos” lo que se encuentra, en profundidad, es el movimiento de un capitalismo declinante y en descomposición, cada vez más incapaz de garantizar la reproducción de la propiedad privada dentro del contrato social (democrático-liberal) que enmarca el estado de derecho del país burgués.

Los hechos de diciembre -que hemos analizado en el número anterior- muestran a las claras un cambio cualitativo en la conducta de las masas y los objetivos que organizan su enfrentamiento al programa económico-político de la oligarquía financiera-terrateniente. La meta de enfrentar el conjunto de la política macrista comienza a primar por sobre las reivindicaciones económico-corporativas parciales. Este cambio (salto en la conciencia) modifica profundamente el quehacer de todos los sectores, produciendo un fuerte giro en la política nacional. Con lo dicho, repasemos los hechos del mes de febrero.

¿Y el norte, donde está?

Mauricio Macri tuvo una agitada  y variada agenda internacional marcada por su participación en el Foro Económico Mundial de Davos, una gira por Europa y Rusia, la visita del Ministro de Finanzas Chino y la rimbombante llegada a nuestro país del Secretario de Estado Norteamericano, Rex Tillerson. Veamos algunas de estas instancias.

Durante su visita al Foro de Davos, nuestro presidente fue a convencer al mundo (una vez más), o sea a los capitales monopólicos y a sus estados imperialistas, de las excelentes oportunidades de inversión que presenta la Argentina. Una vez más, no le creyeron. Durante su alocución Macri afirmó: "La Argentina está en un camino de sustentabilidad y estabilidad de desarrollo inclusivo” (…) “Cada día tomamos decisiones que nos conducen hacia nuestro objetivo primario de reducir la pobreza” (…) “Hoy ningún otro país tiene tanta potencialidad como la Argentina. Somos ricos en recursos naturales. La inconsistencia política y moral es tan evidente que pocos días después las expresiones del capital monopólico reunidas en el Foro de marras, le preguntaron al Ministro de Economía argentino por qué le pedían a ellos (empresarios extranjeros) confiar en la Argentina cuando ni si quiera sus propios funcionarios invierten en el país y tiene todos sus ahorros en cuentas off shore. El ministro no pudo responder ni por él ni por ningún miembro del gabinete (LN 31/1).

Luego del fracaso en el Foro económico, Macri viajó a Francia para reunirse con su par galo y continuar con la negociación del tratado de libre comercio entre el Mercosur y la Unión Europea (UE). Los resultados aquí tampoco fueron los esperados y son más los desencuentros que los puntos de coincidencia. Uno de los puntos centrales de la disputa, que terminó por hacer naufragar el acuerdo (al menos hasta ahora), es el que atañe a la cuota de carne con la que el Mercosur pretende ingresar al mercado europeo. De haber un acceso irrestricto la UE representaría un destino de exportación de entre 70 y 99 mil toneladas. Claro está que esto destruiría a los productores franceses, quienes están en pie de guerra contra la iniciativa y presionan a su gobierno para que sólo autorice un acuerdo “mínimo” en cuanto a la cuota de ingreso de carnes argentinas. Este no es un tema menor, Francia es el primer país agrícola de la UE con el 18% del producto agrícola y agroalimentario del continente; representando, dicho sector, en la economía francesa el 4,5% de su PBI, es decir poco más de 72.000 millones de euros. De ahí el peso histórico que la burguesía rural tiene en la política francesa (LN 26/1).

Pero los cortocircuitos no sólo detonan en el campo europeo. También lanzan chispas en Latinoamérica. Porque Europa se resiste a abrir el mercado agrícola a los productos del Mercosur, al tiempo que demanda la apertura del mercado industrial sudamericano para sus exportaciones. Uno de los rubros que más controversia genera es el automotriz y el autopartista que, aunque retrasados, cuentan con importante despliegue en Argentina y Brasil.  De concretarse el libre comercio en estos renglones la ineficiente industria de ambos quebraría, mandando a la calle a más de 180 mil obreros industriales (según datos publicados en P12 10/2). Esta situación motivó un fuerte llamado de atención por parte de la Unión Industrial Argentina (UIA) hecho manifiesto en un documento con 14 exigencias al Gobierno en torno a las condiciones de un TLC con la UE, en el que afirma que de no tenérselas en cuenta implicaría la quiebra de miles de empresarios argentinos (P12 8/2).

Además de los industriales, otros sectores prendieron las luces de alarma. Desde la Federación Olivícola Argentina (FOA) se solicitó la exclusión del aceite de oliva de las negociaciones que se dan en el marco del acuerdo entre la Unión Europea (UE) y el Mercosur. La entidad manifestó su preocupación por considerar al aceite de oliva un producto "sensible", debido a la imposibilidad de competir con los aceites de oliva elaborados en Europa: "La consecuencia clara y directa es la desaparición a la industria olivícola nacional”, sintetizaron los empresarios del sector (CR 31/1).

Sumado a las tensiones existentes que retrasan el acuerdo, aparece una nueva amenaza externa. El biodiesel argentino que hace muy poco volvió a ingresar al viejo continente podría nuevamente verse privado de dicho mercado, debido a una presentación que hizo la European Biodiesel Board (principal entidad empresaria del rubro), acusando al país de beneficiar con subsidios a los productores locales (el mismo argumento empleado por Estados Unidos para arancelar la importaciones argentinas en 2017). De concretarse esta amenaza los productores de biodiesel argentinos se quedarían sin destino para su producción (CL 28/1).

Aparte del “capítulo europeo” uno de los hechos más importante del mes, en cuanto a la agenda internacional, fue la visita del Secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson en el marco de su gira latinoamericana. Más allá de las aspiraciones de la tilinguearía nacional dicha gira se enmarcó (como ya la hemos analizado en el artículo 3 y 4 de esta publicación) en la redefinición de la política de defensa norteamericana y su renovada Doctrina Monroe para la región. Así es como Estados Unidos intenta recuperar “su espacio” perdido frente a China y Rusia, a quienes declaró como enemigos número uno, y controlar el ascenso de la protesta social mediante la represión interviniendo directamente en ella.

Para la región, el primer asunto en agenda del gobierno yanqui es la cuestión venezolana. Es vital para la estabilidad del Imperio derrotar la experiencia obrera y popular que se está desarrollando en el país de Chávez y Maduro. Para ello, EE.UU. necesita encontrar apoyos en la región que catalicen su política de agresión contra el país hermano. Y es lógico que los primeros países donde busque adhesión a su programa sean aquellos en los que sus gobiernos de turno se han manifestado desembozadamente a favor de la entrega y el cipayage pro-yanqui.

Esto explica por qué a pesar del interés argentino por profundizar los vinculo comerciales y financieros, la comitiva norteamericana ignoró este asunto y todos  los comunicados y anuncios públicos de la visita de Tillerson a al país se remitieron, casi exclusivamente, al tema “Venezuela” y el deseo de Estados Unidos de ir más a fondo en el castigo contra el denominado “régimen Chavista”. "Ya no podemos ver la destrucción de la democracia venezolana sin hacer nada. Venezuela merece otro gobierno", sentenció Tillerson en la conferencia de prensa conjunta de ambos países; una verdadera amenaza a la paz continental, de la que el gobierno de Macri fue cómplice (LN 5/2).

Además de hacer caso omiso a los pedidos argentinos (según los medios, Macri tenía una lista enorme de solicitudes de ingreso de productos industriales a EE.UU.) el delegado de Washington volvió a demandar la apertura del mercado argentino a la importación de carne de cerdo norteamericana (LN 6/2). A todas luces, la reedición macrista de las “relaciones carnales” de la década del noventa implica una situación sodomización para la propia gran burguesía argentina. La imposición de compromisos políticos y militares contra el pueblo argentino y venezolano, de altísimos costos materiales y simbólicos, será, evidentemente, a cambio de nada.

Como broche de oro para el creciente aislamiento internacional del gobierno de Macri, se conoció que el Departamento de Comercio norteamericano declaró como “amenaza a la seguridad nacional” la importación de aluminio y acero desde el extranjero, lo que atenta directamente contra el emblema de la industria nacional argentina, el grupo Techint -con su empresa Tenaris- y el grupo Aluar. Las nuevas medidas proteccionistas para el acero comprenden: arancel de 24% a las importaciones de acero, tarifa de al menos 53% para 12 países, más 100% para “otros” entre los cuales se incluye a la Argentina, a lo que se suma una cuota uniforme de 63% de las exportaciones de 2017. Mientras que para el aluminio se establece un arancel del 7,7% a todas las exportaciones de aluminio de todos los países (incluida la Argentina); una tarifa del 23,6% a China, Hong Kong, Rusia y Venezuela, con una cuota equivalente a las ventas de 2017 para el resto, o una cuota del 86,7% sobre las exportaciones del año anterior a todos por igual. Para dimensionar lo que está en juego en 2017 la Argentina exportó más de 500 millones de dólares en aluminio y unos 220 millones de dólares en acero, operaciones que se volverían imposibles con las nuevas tarifas (CR 19/2).

En resumidas cuentas, por todos lados se van cerrando las alternativas occidentales para el comercio de los productos argentinos. Augurando un agravamiento aun mayor de la ya catastrófica situación de balanza comercial que padece el país desde que asumió el gobierno que venía a sacarnos del aislamiento “populista” y a reinsertarnos en el mundo.

Desde oriente, el Sol comienza a calentar

Otro cantar es el que se escucha cuando se marcha hacia el Este. A diferencia de las malas noticias que se recibieron desde el norte, tras la visita de Macri a Rusia se conocieron declaraciones de Putin: “Con el nivel de relaciones históricas que hay entre la Argentina y Rusia no tiene sentido este poco comercio que tenemos. Queremos aumentarlo". Esta bienvenida obligó a Macri, muy a pesar de su vocación pro-yanqui, a declarar: “Hay que reconocer que Putin es un dirigente con un fuerte liderazgo, con un acompañamiento de su gente casi único en el mundo. Y que si uno llega con él a acuerdos claros, [él] los respeta. Eso es importante para construir una relación a largo plazo" (LN 28/1). Macri contrastaba así el desaguisado protagonizado con Tillerson y la administración norteamericana. Quien le puso cifras al acuerdo con Rusia fue Horacio Reyser, secretario de Relaciones Económicas Internacionales de Cancillería, hombre que estuvo al frente de la comitiva de funcionarios y empresarios que estuvieron en el país euroasiático: "En lo que tiene que ver con la relación de comercio, estuvimos muy de acuerdo con que la prioridad es aumentar los US$900 millones de comercio total, ya que eso está por debajo del potencial de ambos países". Según un informe publicado por Cancillería, como primeros pasos en la realización de los acuerdos comerciales, se obtuvo la habilitación de 28 empresas pesqueras argentinas para exportar sus productos al país donde nacieron los soviets. Además, se fijaron los requisitos fitosanitarios para colocar frutas argentinas en ese país y se negoció la apertura del mercado de huevos fértiles, así como el de harina de pescado. Por otro lado, Trenes Argentinos, representada por su presidente, Guillermo Fiad, cerró un acuerdo de cooperación en materia ferroviaria con Ferrocarriles Rusos (RZD), la segunda empresa de Rusia en cantidad de empleados y en facturación, detrás de Gazprom. Además, se anunció la voluntad de avanzar en materia de cooperación espacial, para lo cual se desarrollará el sistema de “posicionamiento satelital ruso Glonass” en la Argentina (LN 9/2).

Al mismo tiempo, desde el gigante asiático se sumaban buenas noticas. Héctor Huergo, director del suplemento campo del diario Clarín, y cuadro de los pooles de siembra (fondos de inversión), explicaba a sus lectores: “Con la apertura plena del mercado chino para la carne vacuna argentina, se abre una perspectiva comparable a la llegada el buque frigorífico, a mediados del siglo XIX.  Así como en la expansión ganadera de hace 150 años el motor fue la demanda británica, ahora es China quien fogonea el boom de la soja. Pero ahora también vienen por la carne. La apertura plena es el primer gran logro de Luis Miguel Etchevehere al frente del Ministerio de Agroindustria (coronando el esfuerzo de años del Senasa y sus antecesores). China ya era el principal cliente para la carne sudamericana. Esta semana se anunció un récord de faena de más de 6 millones de cerdos para aliviar la presión de la demanda sobre la carne vacuna. Es lo que hace falta para poder exportar más sin la remanida tribulación de la “mesa de los argentinos” (CL 3/2).

Y en eso llegó la visita del ministro de Finanzas de la República Popular China quien celebró un encuentro con Mauricio Macri para avanzar con el plan "Un cinturón, una ruta ", que contempla obras de infraestructura millonarias. En ese marco, un conjunto de compañías chinas están interesadas en desarrollar el proyecto “Túnel de Agua Negra”, que conectaría a Argentina y Chile. Esa obra uniría a las provincias de San Juan y Coquimbo (Chile) con un costo de 1500 millones de dólares. Un ejemplo del principio diplomático chino de ganar-ganar (CR 31/1).

 

“Vamos a ver como es, el reino del revés”


“Si Estados Unidos retrocede, China avanza; y eso es lo que estamos viendo en todos lados".
Madeleine Albright, ex secretaria de Estado de EEUU.

Analicemos las implicancias que tiene este “raro” escenario que se le plantea al gobierno de Macri, en donde los que dicen ser aliados lo atacan y los “enemigos de siempre” parecen ser los únicos con los que se puede contar. La etapa del imperialismo es, por definición, la negación de la libre competencia, no por ello debe entenderse el fin del libre comercio; sino que hay que entender que el mercado, como ámbito de circulación de las mercancías, está sometido a los acuerdos celebrados y a la guerra económica librada entre los monopolios.

Por eso, el sistema de dominio imperialista se impuso y se impone usualmente (no exclusivamente) en las economías dependientes bajo la forma, o por medio, de tratos comerciales formalmente “libres”, en los que la economía industrial desarrollada previamente y más concentrada despedaza los brotes industriales del país periférico. Otras veces, mediante el libre comercio se garantizó la conformación de una oligarquía rentística, especializada en la exportación de determinados productos (de la tierra) para los cuales tiene ventajas “naturales” mientras se compromete a adquirir bienes industrializados de la metrópolis. Este fue el caso de la Argentina y de su oligarquía terrateniente a fines del siglo XIX. A su vez, el fortalecimiento de los lazos financieros, remacharon los lazos comerciales que condenaban a la economía dependiente a la primaria especialización. Con todo, ha sido y es condición para desplegar el vínculo de dependencia que la metrópoli garantice a la oligarquía nativa (que opera como su “agente” local) la continuidad de su función en la división internacional del trabajo, ya que la misma oligarquía viabiliza la acumulación del capital monopólico imperialista al tiempo que acumula renta y utilidades en sus arcas locales. La situación actual de crisis capitalista deja en evidencia las trabas irremediables del propio mecanismo imperialista de dominio al impedir que las “burguesías nacionales” (oligarquías pro imperialistas) se reproduzcan. Los actuales centros financieros e industriales del mundo cierran sus fronteras a la presión comercial que la antigua periferia (otrora rural) ejerce con sus mercancías sobre sus sobrecargados mercados nacionales. Los antiguos países industriales erigen barreras proteccionistas para defenderse de sus periferias, a cuyas economías les imponen sujeciones mayores. De manera que la vieja alianza imperial con las oligarquías dependientes que ellos mismos crearon como destacamentos de ocupación en la periferia rural del mundo se convierte en un sistema más bien colonial, donde esa mediación entre las fuentes de la riqueza y el capital monopólico se ha convertido en una traba. Pero, insistimos, esa “traba” ha sido y es condición para la realización del sistema de dependencia y, por lo tanto, de la acumulación del capital imperialista. La contradicción es flagrante y no tiene solución dentro de la lógica de acumulación capitalista. Es el fin de un orden mundial al igual que de los órdenes nacionales engendrados por él. Con la crisis del Centro se derrumba la hegemonía de la oligarquía dentro de cada país. 

Sintetizando y profundizando, este escenario descripto en su aspecto comercial tiene a su vez una raíz más honda. La crisis del sistema, es siempre crisis de reproducción social. En este caso, crisis de valorización del capital. La sostenida caída de la tasa de ganancia empresaria -por efectos de la reducción del tiempo de trabajo necesario, consecuencia del aumento de la productividad del trabajo- empuja de forma cada vez más violenta a la concentración y centralización de los capitales en unidades de tamaño ciclópea. Estos monstruos descomunales necesitan, para seguir viviendo, engullirse a la fracción agroindustrial local, sembrando el desconcierto y el pánico entre sus filas. A su vez, esta violencia del centro sobre sus antiguos “protegidos”, profundiza aun más el  aislamiento político del imperio y el divorcio con sus antiguos dependientes en un círculo vicioso, lo que lo fuerza a emprender una violencia aun mayor, para seguir resguardando sus intereses. La construcción de hegemonía, la capacidad de presentar el interés particular de una clase como interés general de todo el conjunto, o sea la construcción de consensos mínimos, supone la capacidad de los monopolios de reproducir materialmente a las fracciones que se alienen en ese interés. Cuando la única oferta es el despojo, el mecanismo extorsivo queda al desnudo, y la debilidad del “amo” se vuelve enorme.

En esta situación China o Rusia aparecen como un mercado alternativo para el complejo agroindustrial local. Consideremos que tan solo durante el 2017 el gigante asiático representó el 70% del envío de carne congelada al exterior. Los acuerdos con los países no imperialistas del BRICS forman una vía transitoria que no resuelve el problema de la dependencia y de la explotación a los que solamente la clase productora, la clase obrera coaligando a los pueblos oprimidos puede sentar las bases de un nuevo acuerdo global o sea de  una nueva sociedad.

La entrega está en su genética

El apetito imperialista por nuestras riquezas, continúa siendo satisfecho por el gobierno quien profundiza la entrega nacional. Mencionemos algunos ítems de la entrega en marcha.

El espacio… para las corporaciones globales

En lo que va del año, el gobierno autorizó nueve satélites extranjeros a operar en el país. Desde que Mauricio Macri asumió la presidencia las autorizaciones ya suman 23 (P12/2). A su vez, estas nuevas autorizaciones se agregan a las otorgadas durante 2016 y 2017 por el ex ministerio de Comunicaciones (absorbido por el de Modernización, a cargo de Andrés Ibarra) a la francesa Eutelsat, a la estadounidense DirecTV y a la española Hispasat, en detrimento de la firma estatal Arsat. Dicho accionar es una violación directa de la Ley de Desarrollo Satelital (noviembre de 2015), cuyo espíritu era priorizar a Arsat y su cadena de proveedores nacionales y que preveía la construcción de ocho satélites para 2035 (CR 6/2).

La energía… para las corporaciones globales

El Ministerio de Energía y Minería dispuso poner en marcha el procedimiento de privatización de las centrales térmicas Ensenada de Barragán y Brigadier López, así como la venta de la participación accionaria del Estado en la empresa Transener, operadora de la red nacional de transmisión eléctrica. La misma resolución le otorga a la Secretaría de Energía Eléctrica un plazo de 120 días para presentar el proyecto de contrato de concesión de la explotación de las centrales hidroeléctricas de la provincia de Santa Cruz ex “Néstor Kirchner” y “Jorge Cepernic”, actualmente denominadas “Cóndor Cliff” y “La Barrancosa”. El presidente del bloque de diputados FPV, Agustín Rossi denunciaba que “en poco tiempo la producción energética del país pasará a regirse en forma total por las reglas del mercado, deslindando al Estado de cualquier tipo de intervención y perdiendo todo tipo de soberanía sobre un elemento estratégico de la vida nacional” (P12 24/1).

Por su parte YPF cerró el acuerdo para la venta del 24,99% de su subsidiaria Energía Eléctrica a la norteamericana General Electric (GE) por 276 millones de dólares. Según indicó la petrolera argentina, GE hará un pago contingente de  35 millones de dólares, con fecha de cierre el 28 de febrero (P12 5/2). Como en los años 90, la compañía de servicios financieros Credit Suisse bajó la calificación de las acciones de YPF a “neutral” desde la categoría “superior al mercado” (“Outperform”) que le asignaba previamente (CR 8/2). Este mecanismo prepara la venta de la compañía a un precio inferior al real de mercado. El mecanismo es conocido, en estos últimos dos años la empresa pionera del capital nacional no deja de caer en sus reservas y utilidades. El derrumbe de su rendimiento justifica una menor calificación lo que desploma el precio de las acciones. La mala gestión del gobierno, no es entonces un defecto de su comando, si no por el contrario una acción deliberada de entrega del patrimonio nacional.

La investigación científica y tecnológica… Para las corporaciones globales

A los despidos en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) y en Fabricaciones Militares (FM) se suma el cierre definitivo de la planta de Azul de esta última. Según un comunicado emitido por una consultora del gobierno: “Como resultado de los estudios realizados, informamos que se concluyó que no es posible mantener la continuidad de la planta FM de Azul, por lo que en consecuencia comunicamos que ha dejado de producir en forma definitiva en todas sus líneas de producción” (CL 1/2).

Además del cierre en Azul, este mes redujeron el plantel de la Fábrica Militar de Aviones Brigadier San Martín (Fadea) en 68 empleados, que se suman a los 350 que se fueron en los últimos dos años con el programa de retiros voluntarios. Además de los despidos se suspendió a 550 operarios, que cobrarán el 75% de su sueldo (LN 5/2). Todas estas medidas tienden a volver inviable la compañía.

Lo mismo que en FM, en el INTI se despidió a 250 empleados de las áreas de ciencia y técnica. Los trabajadores realizaron una protesta en la colectora de la avenida General Paz y emitieron un comunicado en donde ponían blanco sobre negro lo que estaba en juego: “Las corporaciones multinacionales, que no hacen desarrollo tecnológico en el país, no tienen ningún interés en que los conocimientos del INTI se difundan entre las pequeñas empresas. O sea, quieren tener al INTI apenas como una fuente de reconocimiento para ellas mismas, porque el INTI tiene representación en la oficina de pesas y medidas a nivel global, por ejemplo, o las instituciones de meteorología. Eso es lo que tiene valor para las multinacionales, no el desarrollo tecnológico industrial (…) El Gobierno son ellos…tienen este criterio” (P12 30/1). Clarísimo.

Infraestructura… Para las corporaciones globales

En lo que respecta al tan anunciado plan de inversión en infraestructura vial, el Gobierno pretende implementarlo a través del nuevo Programa de Participación Público-Privada (PPP). El Ejecutivo defiende el sistema de PPP porque argumenta que “incentiva al contratista a finalizar las obras con mayor calidad y en menor tiempo”. De acuerdo con un análisis publicado en el suplemento Cash del diario Página 12 en diciembre de 2016, el especialista José Luis Calvo señalaba que la Asociación Público-Privada “define un nuevo paradigma para la contratación pública en la Argentina; la apertura indiscriminada de la economía argentina a la inversión privada extranjera en detrimento del interés público” (P12 29/1).

El mismo sistema que en Argentina se presenta como una virtuosa herramienta para provocar la lluvia de inversiones externas, en el mundo resultó el vehículo de fabulosas estafas contra el Estado, destapadas, por ejemplo en Reino Unido y en España. La National Audit Office (NAO), que supervisa las cuentas y contratos estatales publicó un informe en el que estima que el estado británico deberá pagar alrededor de 200 mil millones de libras (unos 225 mil millones de dólares) al sector privado en los próximos 25 años por los proyectos montados con la Private Financial Initiative, modelo original de las PPP argentino. En España tuvieron que anunciar la estatización de las autopistas construidas con la PPP (Participación Pública Privada), luego de que las constructoras se declararan en bancarrota con pérdidas de 2500 millones de dólares que deberá asumir el fisco (P12 29/1). Bienvenida la modernización de la prehistoria de la humanidad.

“Navidad” for sale: a precio de saldo para las corporaciones globales

Como sumun de la abusiva y grotesca entrega de las riquezas nacionales, se asistió en febrero a la intentona imperial de avanzar sobre el denominado proyecto “Navidad” a cargo de la empresa Pan American Silver. Según diferentes estudios, el “Proyecto Navidadse ubica en el denominado Macizo Norpatagónico en la provincia de Chubut y es la reserva de plata más grande del mundo, pero está suspendido desde 2003 por la ley provincial 5001 que prohíbe la nociva minería a cielo abierto y el uso de cianuro para la extracción. Para revertir esta decisión soberana del pueblo de Chubut, el gobierno de Macri, sin ningún disimulo, actuó como un gánster de las multinacionales y decidió suspender la provisión de gasoil (con el que la provincia alimenta centrales eléctricas que atienden a los pueblos del interior provincial), amparado en una deuda  que sostiene la provincia de Chubut con YPF y que el gobierno nacional se abstiene de rescatar por el déficit fiscal de $5000 millones este año. Claro que si la provincia revierte la decisión de prohibir la minería hiper tóxica, los recursos estarían disponibles de la noche a la mañana (LN 20/2).

El negociante del Vito Corleone porteño fue el ministro de Energía, Juan José Aranguren, quien viajó a la provincia de Chubut con la intención, en primera instancia, de reunirse con los intendentes que promueven la explotación minera en el centro de esta provincia. Rápidamente el gobernador Mariano Arcioni salió a desmarcarse de la iniciativa nacional y a dejar las cosas claras: "Vamos a estar acompañando la visita de Aranguren, pero no formando parte del debate” ya que en la provincia el veredicto esta dado (LN 19/2).

Lo que el gobierno pensó como “una propuesta que no se puede rechazar” se le transformó en un contra golpe mortal. Sin amedrentarse ante la extorción (todo un clima de época), en el acto por el 117 aniversario de Comodoro Rivadavia, capital petrolera, el gobernador Arcioni anunció que, por contaminación y falta de inversión le quitará concesiones a la empresa nacional YPF y se rescindirán sus contratos: "He dado las instrucciones al ingeniero Martín Cerdá (ministro de Hidrocarburos) para revertir dos áreas de YPF (...) Le quiero decir a YPF, a los comodorenses, a la provincia del Chubut, que la Provincia sí tiene una deuda con YPF, pero ellos tienen una deuda aun mayor con nosotros. (…) Que hoy la empresa emblemática del país, de la provincia, de Comodoro, no nos esté acompañado no es solamente un revés para las autoridades sino también para todos los ypefianos que han dado durante décadas lo mejor de sí para el crecimiento de Comodoro, la Provincia y el país. Es una falta de respeto para todos nosotros, espero que emitan las disculpas del caso. (…) Vamos a aplicar las multas que les tenemos que aplicar por todos los desastres ambientales que vienen realizando y el último, del pozo que ustedes ya saben, que ha contaminado más de 150 hectáreas de nuestra provincia" (Ámbito Financiero 23/2).

Por su parte el ministro de Infraestructura chubutense, Alejandro Pagani, había cuestionado "la falta de sensibilidad" de YPF por dejar de enviar el combustible a las localidades del Chubut profundo. "A partir de una deuda de no muchos meses, YPF está demorando y en algunos casos interrumpiendo el suministro de combustible para los generadores del interior provincial (…), ésta es una decisión que demuestra la falta de solidaridad y sensibilidad de una empresa que hace más de 100 años que se está llevando la riqueza de la provincia" (…). Con la decisión de interrumpir el suministro no solamente se afectó a los pobladores de las localidades del interior, que ya de por sí es grave, sino que además la falta de suministro eléctrico puede llegar a afectar a servicios esenciales y básicos como es la prestación de Salud. Debería haber otro tipo de trato por parte de la empresa petrolera porque ellos no desconocen que con esas decisiones están perjudicando a los sectores más desprotegidos de nuestro interior provincial" (Ámbito Financiero 23/2).

En línea con este planteo, el secretario general del Sindicato del Petróleo y Gas Privado del Chubut, Jorge "Loma" Ávila, dijo: "Hoy no hay energía en los pueblitos porque YPF ha cortado el suministro de combustibles nefastamente. Esto hace que los pueblitos más necesitados de la Provincia este pasando una nueva crisis. Esto no se puede permitir, se nos plantea un debate serio y consistente" (CR 23/2).  

Como dice Ávila, el debate está abierto y lo están protagonizando las amplias masas que componen el pueblo argentino. Repasemos un importante antecedente de esta situación que se prefigura como un límite infranqueable para la perdurabilidad de la intentona entreguista de los Ceos.

Un sentido común anticapitalista recorre Argentina…

Apenas se iniciaba el tan esperado segundo semestre del gobierno de cambiemos, allá por julio del 2016, en una nota de opinión titulada “La batalla cultural que debe ganar el capitalismo”, dirigida como advertencia a toda la línea de mando del empresariado nacional y la élite argentina, el diario La Nación reproducía preocupada los siguientes resultados de una investigación internacional: “En 2014, un estudio de la Pew Research Center, una entidad privada de investigaciones con sede en Washington, dio a conocer el resultado de una encuesta realizada en medio centenar de países. Los entrevistados debían contestar a la siguiente afirmación: La mayoría de las personas están mejor en una economía de mercado, aunque algunas personas sean ricas y otras pobres. El país más anticapitalista, donde las respuestas afirmativas, 35%, fueron muy inferiores a las negativas, 48%, fue la Argentina(LN 19/7/2016).

Manuel Mora y Araujo ha demostrado en sus trabajos que Argentina ha pasado de ser una sociedad mayoritariamente privatista, pro-libre mercado, desde la mitad de la década del 80 hasta fines de los 90, a una primordialmente estatista, centralmente desde la década del 2000 en adelante. En la serie histórica de Ipsos Public Affairs y Mora y Araujo sobre Estatismo y Privatismo, publicada en noviembre del 2017, los resultados muestran que la preferencia por la actividad estatal persiste 47% a 29% a pesar de haberse achicado la brecha máxima que se dio en el 2012 con un 62% a 20% a favor de la actividad Estatal, periodo que coincide con los límites de acumulación con el que se encontró el modelo de desarrollo Industrial mercado internista del Kirchnerismo (www.ipsos.com/es-ar/dato-de-la-semana-estatismo-privatismo).

Así mismo, una investigación del Centro de Estudios en Comunicación Aplicada (CECAP) de la Universidad Austral aporta datos para analizar esta cuestión. Según Máximo Reina (uno de los investigadores junto a Juan Pablo Cannata y Augusto Reina) los resultados a los que llegaron no generan grandes cambios en la tendencia de la opinión pública de las últimas décadas: “Los argentinos tienen una visión que privilegia el accionar del Estado por sobre el de la empresa privada. Por ejemplo, ante la pregunta ‘¿Usted cree que es preferible un país donde la mayor parte de las cosas las hace el Estado o las empresas privadas?’, el 61% respondió por el Estado, mientras que un 23% optó por las empresas privadas. Luego ante la pregunta ‘¿A usted qué le genera mayor confianza una empresa pública o una empresa privada?’, el 53% respondió la empresa pública y el 34% eligió la empresa privada” (LPO 2/2-www.lapoliticaonline).

En la investigación de marras se realizaron 22 focus groups en distintos puntos del país para profundizar la perspectiva cualitativa de la misma, de manera que, frente a los resultados, los investigadores concluyeron: “Los argentinos definen a un empresario como a alguien que trabaja para maximizar su beneficio personal sin pensar en el trabajador e incluso muchas veces a costa de ellos. Según esta visión, las personas son solo variables de ajuste de una ecuación donde lo único importante es el lucro o la rentabilidad empresarial. Prevalece la idea de que en el empleo privado el lucro es el fin último del empresario y por lo tanto las personas pierden la centralidad. La imagen del empresario está asociada a una especie de ‘hombre de negocios de Wall Street’ más que al dueño de una fábrica del conurbano. Cuando se menciona la palabra ‘empresario’, la imagen que se evoca es la de una empresas grande, multinacional, eficientista. Y estas entran en el marco previo de organizaciones impersonales, calculadoras, enfocada en la ganancia antes que en el trabajador. Los estereotipos moldean la fantasía del mundo privado” (LPO 2/2-www.lapoliticaonline).

Lo que los investigadores no logran comprender es que la imagen en la conciencia de los argentinos que asocia al “empresario” con el villano de Wall Street y no con el “don Carlos dueño de una fábrica del conurbano” está determinado por el predominio social del capital financiero, de la oligarquía financiera, a partir del genocidio realizado en 1976. Es un reflejo ideal que se corresponde sin fisuras con la situación de clases real. Digamos que es racional. Digamos, también, que el sentido común anti-empresarial, anti-capitalista, aunque todavía se defina por la negativa (“anti”, “contra”, etc.) es un sustrato de ruptura respecto de la ideología dominante que anticipa un proceso de conmoción social.

Los “estereotipos que moldean las fantasías del mundo privado” no provienen de la construcción de un discurso de campaña, o de la idea de tal o cual gurú de marketing político que se impone a las grandes mayorías, al margen de la vida material en que se inscriben,  sino más bien todo lo contrario. Esa idea del capitalista emprendedor era un reflejo del desarrollo de las fuerzas productivas de toda una época, que se correspondía con la etapa manufacturera del capitalismo, en donde el hombre estaba en el centro y la maquina/herramienta eran solo una extensión del él, y en la que el empresario cumplía una función de dirección productiva. Con el paso de la manufactura a la gran industria el hombre queda subordinado a la máquina. En la Argentina, la gran industria pasa a ser dominante (existía desde antes pero no predominaba en el conjunto de la estructura económica) recién con el triunfo del capital financiero, durante la última dictadura militar, se constituye en hegemónica la fracción más concentrada, monopólica, del capital financiero, en la que predominan los fondos financieros parasitarios. El crecimiento del sector rentístico-parasitario comienza en esos años de dictadura genocida y pega un salto a partir del gobierno de Carlos Menem (disolución de la URSS mediante).

Aún más, el final del artículo que citamos, del año 2016 alertaba a los cuadros empresariales, lectores de La Nación, que el peligro “populista” no había sido derrotado definitivamente: “Con el tiempo y con otros nombres surgirán de sus propias cenizas para expresar un pensamiento que sólo será superado cuando la democracia capitalista pueda demostrar también en la Argentina, que en ella reside la mejor forma de combatir la pobreza” (LN 19/6/2016). “Democracia capitalista”, esa contradicción en los términos.

La deuda: el principal instrumento de succión

La deuda pública en moneda extranjera con privados y organismos internacionales aumentó 135 mil millones de dólares entre diciembre de 2015 y junio de 2017.  Tomando en cuenta la última colocación de enero, la deuda ya ronda los 145 mil millones con lo que supera los 136 mil millones de diciembre de 2001 (144 mil millones era la deuda bruta), o sea antes de la declaración de default. En términos de las exportaciones esta deuda pasó de 129 a 232% en sólo dos años. Si consideramos los pasivos en moneda extranjera del Banco Central (encajes en dólares y otros conceptos),  los compromisos se elevan a 163 mil millones. Pero si además tomamos los depósitos bancarios en dólares, en lugar de los encajes, se arriba a la temeraria cifra de 175 mil millones (P12 29/1).

Según los datos del Observatorio de la Deuda del Instituto de Trabajo y Economía de la Fundación Germán Abdala (de ATE Capital), durante 2017 el Gobierno nacional realizó emisiones de deuda por un total de 94.800 millones de dólares. En relación con las emisiones de 2016, que fueron aproximadamente de 65.600 millones, implicó un aumento del 45%. Este año se deberá cancelar deuda por un total de 57 mil millones de dólares. De los cuales 37 mil millones de dólares se explican por las colocaciones de nueva deuda hecha el año pasado (P12 17/2).

La suba inflacionaria en los Estados Unidos reavivó los pronósticos de un aumento de las tasas de interés que fija la Reserva Federal por encima de lo inicialmente esperado. De concretarse esa tendencia los intereses de la deuda se dispararían casi con la misma velocidad en que se fugarían los dólares especulativos que inundan el mercado cambiario. Según un informe del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés), compuesto por las entidades financieras más importantes del mundo,  Argentina y Turquía son los países emergentes que está en peor situación para hacer frente al cambio de tendencia global que significaría un alza de tasas en los países centrales y el aumento de la ya alta volatilidad que caracteriza a la economía mundial (CR 16/2). En este sentido, Ricardo Kirschbaum, jefe de redacción del diario Clarín sumaba voces de preocupación por la inestabilidad que genera el alto grado de endeudamiento: “Cualquier aumento en las tasas de interés internacionales es preocupante para la Argentina. La cuenta de intereses de la deuda aumentó 71% y escaló a $ 225.000 millones; si se prefiere, 11.300 millones de dólares. Esto se traduce en que, a mayores tasas, mayores costos. No son ninguna buena noticia ni la perspectiva de un aumento de la tasa de interés norteamericana ni la caída de las bolsas de los últimos días (…) Desde que el Gobierno resolvió dejar de cubrir el déficit con emisión y taparlo con deuda externa, volvimos a ser deuda-dependientes” (CL 7/2). Así un redactor de uno de los grupos locales más importantes descubre el mecanismo en que el capital monopólico succiona las riquezas de los países dependientes, y sobre lo cual ya dijimos bastante más arriba. La preocupación del grupo Clarín es un síntoma evidente de que los grandes grupos locales, chicos a escala mundial, están en la cuerda floja.

Las cuentas al rojo vivo

En 2017 el déficit comercial fue el más alto de la historia nacional con un resultado negativo de 8.471 millones de dólares. Según los informes del Indec, en doce meses las importaciones alcanzaron los 66.899 millones de dólares, con una suba del 19,7% frente a 2016. En cambio, las exportaciones terminaron apenas 0,9% por encima del año previo, con un total de 58.428 millones de dólares, o sea unos 25 mil millones de dólares por encima del record de 2011 (84.269 millones). Martín Alfie, economista de la consultora Radar, calculó que el déficit comercial en términos del PBI es del 1,5%, el más alto desde 1998, cuando había sido 1,7%. En términos nominales, el rojo del 2017 es el más abultado de la historia económica argentina (P12 24/1).

Entre 2011 y 2017, el total de exportaciones de bienes argentinos cayó más del 30%. En ese período, las ventas externas pasaron de un récord de u$s 84.268.700 a u$s 58.424.250 el año pasado. Desde la consultora Radar ya proyectan para 2018 un déficit aún mayor, en torno a los u$s 11.000 millones. La Argentina se destaca por lo frágil de su situación aún si se la compara con otros países de la región. Un informe de la consultora Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI) advierte que en 2017 nuestro país fue el de peor performance exportadora de la región (CR 19/2). Como cualquiera puede imaginarse, la escases de dólares para el funcionamiento de la economía, si no se cubre por medio de las exportaciones, o la inversión extranjera directa, solo puede suplirse con más deuda externa, lo que termina agravando la demanda de dólares para afrontar sus erogaciones. Todo argentino mayor de 35 años sabe que dicho mecanismo es tan recomendable como arrojarle nafta a una hornalla rebelde.

El economista del establishment, Daniel Artana, jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL) expresaba la dura realidad que enfrenta la Argentina: “Si uno mira el déficit de cuenta corriente, el pago para los próximos tres años de intereses puede llegar a los 100.000 millones de dólares en vencimientos de capital del sector público y privado. No digo que no se pueda lograr, pero será complicado (…) Y lo complicado es qué es lo que está financiando este déficit, porque no se trata tanto de inversión extranjera directa, sino que lo que me preocupa es que nos estamos endeudando para financiar que los argentinos podamos veranear en el exterior. De nuevo, el problema es el déficit de cuenta corriente, aunque el problema de fondo es el déficit fiscal (LN 21/1).  Sobre este último punto cabe llamar la atención: el déficit fiscal tan sólo en enero aumentó un 338% por el incremento en el pago de intereses de la deuda externa (CR 2/3).

Otro agravante ha sido la sistemática fuga de capitales al exterior. Solo en enero la compra de dólares para la “formación de activos externos” un eufemismo de “fuga y evasión” llegó a los 3124 millones de dólares. Y esto tan solo es lo registrado.

Inflación y consumo

Por último, la inflación no ceja en su tendencia alcista. Según Martín Vauthier, director de la consultora Eco Go estamos como empezamos: “En enero hubo una baja con respecto a diciembre, pero de todas maneras el dato de inflación núcleo en la zona de 1,5 % te ratifica las dificultades que está teniendo el proceso de desinflación, ya que estamos más o menos en los niveles que se registraban hasta 2015” (P12 16/2). Por su parte, Sergio Chouzas, del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad de Avellaneda opinaba: “El primer trimestre va a terminar en torno al 6 y 7 por ciento acumulado, sobre todo por la suba de febrero. Luego, en el año, la inflación se podría estabilizar entre el 1,4 y 1,5 por ciento mensual. Pero el problema son las expectativas, porque el primer trimestre se estaría llevando prácticamente la mitad de la pauta oficial del 15 por ciento. Esto va a tener impacto en las negociaciones paritarias. Se vuelve a correr el riesgo de que el año se parezca más a 2016 que a 2017 (P12 16/2). Con una inflación en alza y una pauta salarial estancada, o más bien regresiva, es lógico que caiga el consumo. Según un informe del Observatorio de Políticas Económicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), "La Argentina es el país de la región de mayor caída en el poder adquisitivo del salario mínimo (-6,1%), en los últimos dos años”. El resultado es una crisis persistente en el mercado interno.

Un relevamiento realizado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) demuestra que en enero las ventas minoristas de los comercios pymes cayeron el 1% frente a igual mes del año pasado, con el agravante de que en los primeros 31 días de 2017 las ventas habían bajado un 2,5% interanual, con lo cual el declive, a pesar de ser leve, se vuelve más significativo. Algunos de los rubros más afectados fueron: alimentos y bebidas (-1,2%), bazar y regalos (-1,6%), bijouterie (-2,8%), calzados (-3,4%), deportes y artículos de recreación (-2,3%), ferretería (-0,9%), golosinas (-1,7%), joyerías y relojerías (-1,6%), marroquinería (-2,2%), materiales eléctricos (-2%), muebles (-1,1%), perfumería y cosmética (-0,2%), textil-blanco (-2,3%) y textil-indumentaria (-1,5%) (CR-LN 5/2).

Industrial Nacional…  Cada vez entran menos

Si bien los indicadores industriales vienen subiendo, aunque de manera desigual, aun no se recuperan los niveles del 2015. La actividad industrial completó el año 2017 con una suba de 1,8%, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) lo que recortó en parte el retroceso de 4,6% que se había registrado en 2016, por lo que la situación continúan considerándose como mala.

Desde la UIA, cada día son más los reclamos. La conducción de la entidad se reunió con más de 400 empresarios de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba para tomar sus reclamos. Los rubros más afectados son: calzado, textil, bienes de capital, alimentos y bebidas, papel y cartón y química. Según la crónica periodística, el presidente de la entidad, Miguel Acevedo, escuchó durante los encuentros de más de dos horas, casi sin interrupciones, la preocupación de las industrias de las provincias por el avance de la apertura a las importaciones, el impacto de la suba en las tarifas y combustibles, la baja de líneas de créditos, la retención de impuestos, y un mercado interno débil, entre otros puntos. Al finalizar, Acevedo transmitió el malestar y la preocupación de los capitales medios y grandes locales: "Como entidad estamos preocupados por las importaciones porque no tenemos previsibilidad, la decisión de la AFIP en julio pasado de dejar de publicar el detalle del movimiento de importaciones y exportaciones es algo que aun el gobierno no nos ha podido explicar (…) Nosotros estimamos un crecimiento entre 1,5% y 2%, con lo que no estaríamos recuperando los niveles de 2015” (CL 7/2).

Por su parte, la usina ideológica vinculada a la oligarquía financiera, Ieral-Fundación Mediterránea expuso: “Las exportaciones de las economías regionales se redujeron un 2% en 2017 respecto de 2016. Los problemas de competitividad (presión impositiva o déficit de infraestructura) y de la macroeconomía (inflación elevada, costos en alza y tipo de cambio bajo) frenaron el crecimiento de las economías regionales (…) la reducción de las retenciones y la unificación del tipo de cambio no fueron suficientes para impulsar la recuperación de las economías regionales” (LN 10/2).

También desde los pequeños y medianos productores agropecuarios salieron a advertir sobre la incompatibilidad que tiene el sector con el curso del modelo económico trazado por el Gobierno de Cambiemos. La conducción nacional de la Federación Agraria Argentina (FAA) advirtió en un comunicado que la reforma tributaria, promovida en diciembre último, lejos está de beneficiar a los pequeños productores y que por el contrario sí lo hace para los grandes. Omar Príncipe, presidente de la entidad alertó: "Son reformas impositivas que benefician a los más grandes. Así, las pymes del campo y la ciudad se verán más debilitadas de lo que ya están frente a los actores más concentrados. A los grandes contribuyentes les bajan los impuestos, mientras a los pequeños productores nos seguirá impactando la enorme presión tributaria que no cede. Si a esto le sumamos la suba de costos como el gasoil o tarifas, más los problemas climáticos y un Estado ausente a la hora de dar respuestas, la verdad el panorama es muy complicado". El panorama trazado por la FAA se completa con la caída de exportaciones que se vivió el año pasado, donde el complejo agroalimentario terminó con una baja del 3% en promedio, y en el que algunos sectores padecieron caídas muy pronunciadas, como la lechería cuyas exportaciones cayeron un 24% (CR 16/2).

A su vez,  las expresiones de la pequeña y mediana industria reclamaron al gobierno para ser integrados al esquema de beneficios tarifarios que está contemplado para otros usuarios electro-intensivos. Daniel Rosato, titular de IPA (Industriales Pymes Argentinos) reclamó: “Esta iniciativa permitiría desandar el fuerte aumento del costo energético que sufrió el sector en el último año y que lo llevó a ser el más caro de América Latina e incluso por encima de países europeos. Las grandes corporaciones pagan a Cammesa en el mercado eléctrico mayorista únicamente el equivalente al 35% del valor del kilovatio/hora que debe afrontar el resto de las pymes industriales". La demanda de las Pymes viene con la crítica a los ingentes beneficios que reciben los capitales más concentrados en detrimento del resto de los capitales medios y pequeños. Otro descubridor del imperialismo y sus mecanismos de succión del valor que los trabajadores producen no sólo en las fábricas que forman parte de los conglomerados monopólicos sino, fundamentalmente, de los obreros y obreras que trabajan en las pequeñas empresas de los suburbios de la economía mundial. 

En el mismo sentido, Silvio Zursolo, presidente de Adiba, que agrupa a los industriales bonaerenses dijo: “No estamos bien las pymes, dentro de cada sector hay empresas que están mal y están despidiendo personal por varios factores, como el aumento de la electricidad” (P12 14/2). Según datos de la CAME, en 2016 la boleta de gas para las pymes aumentó en promedio un 277%, mientras que el costo de la electricidad trepó al 211% en promedio. El año pasado, los incrementos fueron del 40 y del 54%, respectivamente, y otro tanto se agregó durante este verano.

Conclusión:

En primer lugar, el programa económico implementado por la alianza de gobierno Cambiemos, ya ha fracasado. No hay un solo indicador que permita afirmar la posibilidad de estabilización del régimen y a su programa de gobierno. Se podrá decir, no sin razón, que este programa nació fracasado o que su éxito no consistió nunca en estabilizarse si no en facilitar el desguace de la Nación por el imperialismo decadente, y la rapiña de las migajas por los grupos económicos nacionales devenidos en verdaderos capitales lúmpenes. De todas maneras, lo cierto es que hacia adelante sólo puede esperarse un deterioro de las condiciones presentes. En segundo lugar, algunos datos aquí presentados, permiten entrever cómo se va consolidando la fractura de parte de grandes sectores del capital, del núcleo más concentrado incluso (tanto en sus expresiones corporativas como políticas y estaduales) acrecentando día a día el aislamiento de la oligarquía financiera y terrateniente. Por otra parte, en forma concurrente la clase obrera despierta a la vida política (de su análisis nos ocuparemos en el articulo siguiente de este volumen), como en otros momentos gloriosos de la lucha nacional, la movilización general va emparentándose con su ascenso de lucha. Tan sólo su disposición combativa termina actuando de catalizador de todos los otros descontentos y articula lo hasta entonces desarticulado. Resta ver si será capaz de formular y ejecutar un plan que le de salida a la actual situación de opresión neo colonial en el camino de emancipación histórico.



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