Revista Mensual | Número: Abril de 2018
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
[<< Volver a la primera plana]

No te pongas azul

A todo trapo
Siguen mordiendo el polvo
Presiones que agobian
Ajustes que duelen y conflictos que se avecinan
Petro´s
No estamos solos


El Petro sale a la cancha mientras la guerra comercial de Trump hunde todavía más a las oligarquías latinoamericanas.

No te pongas azul

“Canta esta canción,

encuéntreme a mitad de camino,

no es tan largo,

y tal vez encontraremos

que no estamos solos.

No te vuelvas verde con la envidia,

no te vuelvas negro con el odio.

Me estoy moviendo por la carretera

Caminando, caminando...”

SUMO, 1987


Como observamos en los artículos precedentes, la tendencia objetiva a centralizar y concentrar el capital en pocas manos desata, desde algunas fracciones de la burguesía de las potencias, guerras comerciales y militares que solo manifiestan la desesperación por tratar de contener algo de la hegemonía económica y política perdida. Latinoamérica, nuestra tierra grande, no escapa a los efectos de estas luchas acrecentadas, y en cada nación se resquebrajan mes a mes las alianzas que hasta hoy sostenían a diversos gupos económicos “locales” con sus socios foráneos. La primarización de nuestras economías es la única receta que ofrecen las usinas del primer mundo; el costo, además de la enorme pauperización de masas populares, conlleva la desaparición de fracciones enteras de capitales de escala local, mayormente mercadointernistas. La situación se torna así un constante hervidero donde ningún acuerdo es posible, mientras los pueblos, organizando alternativas, van ganando en profundidad en sus programas de liberación social con independencia económica. Donde supo haber “inclusión”, hoy hay mayor pobreza y ebullición social; donde se habían sentado las bases de una estrategía escindida de los cauces de la propiedad privada de las industrias y los recursos estratégicos, hoy hay mayores raíces, conciencia popular y un redoblado paso hacia adelante.

Analicemos entonces los principales acontecimientos del mes de marzo, desde las presiones por cerrar Tratados de Libre Comercio (TLCs) entre las potencias imperiales y nuestras naciones, bajo condiciones leoninas, hasta la explosión del Petro como la novedosa herramienta económica de soberanía bolivariana que enfurece aún más al debilitado “tigre de papel”.

A todo trapo

El proceso objetivo de concentración y centralización económica siguió manifestándose en nuevas fusiones entre empresas, tanto en los sectores estratégicos latinoamericanos para el capital global, a saber, el agropecuario, el minero y el de los recursos energéticos, como también en los sectores financieros, logísticos, infraestructurales y otros derivados y complementarios de las ramas rentísticas. Durante el mes de marzo, nuevamente ha sido Colombia donde más se produjeron fusiones y adquisiciones, a pesar de ser un año electoral, donde las fuerzas políticas que responden a los intereses rentísticos y de los capitales más concentrados se juegan el pellejo contra el avance de las fuerzas populares y la posibilidad de su ascenso al gobierno. En total fueron 18 integraciones y reestructuraciones empresariales producidas durante el tercer mes del año. Entre las más destacadas sobresalen: por 232 millones de dólares, el Grupo Sura vendió su negocio de rentas vitalicias en Chile a las compañías financieras Bicecorp e Inversiones Bice Chileconsult. Por 62 millones de dólares, el conglomerado del correo alemán DHL da los últimos toques a la compra de la empresa colombiana Suppla, que es del Grupo Santo Domingo. Además de esta compañía se incluyó en el acuerdo a las firmas Agencia de Aduanas Suppla, Supla Cargo y Servicéuticos. El monopolio alemán de mensajería mundial también eleva su participación de mercado en el segmento de transporte de carga de 0,14 a 0,75%; en el de consolidación de carga (transporte) de 3,67 a 3,82%; en el de contratos de logística del 1,55 al 6,48%. Por su parte, el grupo Italiana Ferrero avanza posiciones en la rama de las golosinas, elevando su participacion en el mercado del 4,7 al 5,17%. En materia minera, la firma Auxico Resources Canada adquirió los derechos de exploración sobre 13 propiedades, a 75 kilómetros de Bogotá, que cuentan con una superficie de 65.000 hectáreas, donde hay indicios de cobalto y otros metales básicos. La empresa Eléctrica de Portugal (EDP) va a entrar, con 20 por ciento, como socia del proyecto de generación hidroeléctrico Talasa, en Chocó. La ONGC Videsh –subsidiaria de ONGC, la compañía estatal de petróleo de India– y la empresa Geopark anunciaron la creación de una alianza estratégica para la adquisición conjunta e inversiones en proyectos de crudo y gas en Latinoamérica. Las compañías conformarán un grupo de desarrollo comercial con sede en Bogotá (ET 10/3). Esta catarata de adquisisiones por parte de empresas monopólicas se da en una de las naciones donde el imperio históricamente ha combatido más contundentemente a las fuerzas del pueblo y de los trabajadores, empujando conflictos permanentes que, aunque ahora han disminuido fuertemente tras el acuerdo de paz logrado entre el gobierno colombiano y las FARC, generaron las condiciones de caos para que el capital se apropie de importantes riquezas en esa zona del norte de Sudamérica.

Con esta misma tónica, en México el liberal Enrique Peña Nieto, profundizando la privatización de los recursos energéticos iniciada en 2016, aprobó el proceso de “fracking” para la exploración y extracción de gas y petróleo. Para ello, el Gobierno mexicano licitará nueve áreas para la exploración y extracción de gas shale y oil ubicadas en la Cuenca de Burgos. El secretario de Energía, Pedro Joaquín Coldwell, señaló que “aprovecharemos la riqueza petrolera que yace en el subsuelo de nuestro país” (TS 2/3). De esta manera, los sectores oligárquicos rentísticos tradicionales van quedando cada vez más atados ante el avance de los capitales trasnacionales, que por su necesidad de reproducirse a escala ampliada se degluten a sus antiguos socios continentales y se hacen del control directo de sectores clave de las economías de la región, como son los rentísticos y sus ramas derivadas. Esto se produce primarizando aún más las matrices económicas locales.

En Brasil, aunque posee el mayor complejo industrial de Sudamérica, los efectos primarizantes se aceleraron luego de las leoninas reformas económicas propiciadas por la gestión del presidente de facto Michel Temer, mediante la entrega de tierras a los grupos monopólicos y la aplicación de los últimos avances en materia tecnológica. Así, la producción de maíz alcanzó una tasa de crecimiento de 21% anual, aumentando 7 veces desde 2005, con una superficie sembrada de 15.8 millones de hectáreas (31% de la cosecha de granos brasileña), convirtiendo a Brasil en el tercer productor global de maíz y en el segundo exportador mundial de este grano, después de EEUU, en solamente dos décadas (CL 23/2). Antes de ese periodo Brasil era un gran importador de alimentos y ahora es una potencia mundial agroalimentaria, siendo el principal exportador global de carnes y el mayor vendedor de soja en el mundo y se encuentra solo en 40% de su potencial (CL 17/3); como en otros aspectos de la pujanza económica de Brasil, gran parte si no la totalidad de esos logros se ha debido a la potencia de los gobiernos nacional populares del PT, con Lula y Dilma a la cabeza.

Según el analista imperial Jorge Castro, “un componente esencial del éxito es Embrapa, el organismo de investigaciones científicas y tecnológicas del agro brasileño. El resultado ha sido que se produjo 138% más en 2006 que en 1985, con igual porcentaje de insumos por unidad de producto. El aporte crucial del organismo técnico brasileño ha sido el descubrimiento y desarrollo de las tecnologías que permitieron la expansión de la producción agrícola en los suelos ácidos del Cerrado brasileño, en los Estados del noreste (Piauí, Ceará, Rio Grande do Norte, Paraíba, Pernambuco, y Bahía), que posee una superficie estimada en más de 100 millones de hectáreas, y donde la productividad es entre un 20% y un 30% superior a la del centro - oeste (Matto Groso) y sureste (San Pablo, Minas Gerais, Paraná) (CL 17/3). De esta manera, el empresariado local que manejaba la rama agroindustrial no tuvo mucho que hacer, basta recordar el caso de la productora de carne JBS cuando, después del famoso escandalo de la carne adulterada ocurrido en 2017, debió vender todos sus activos a la multinacional Minerva Foods, una de las principales empresas frigoríficas mundiales. Como venimos señalando, estos avances de los capitales concentrados sobre sus brazos locales son inevitables ante el achicamiento del valor mundial. La velocidad en que se tienen que desplegar y la capacidad de diversificación que deben tener para reproducirse como tales, dejan a aquellas fracciones nacionales cada vez más reducidas o, en otras palabras, sobran. Pero en esta disputa interburguesa, al no poder sentar en la mesa a sus brazos subalternos abastecedores de materias prima, se agota la division internacional del trabajo en la cual se asienta el imperio, por lo tanto la posibilidad de succionar las riquezas del continente cada vez son más acotadas bajo esa matriz económica.

Siguen mordiendo el polvo

Mientras tanto, las oligarquías domésticas siguen intentando, sin éxito, sobrevivir al sombrío panorama que las agobía, mediante la desesperada búsqueda de los tratados de libre comercio. Ahora, a la imposibilidad de cerrar acuerdos con la Union Europea, se le suma a los rentistas del Mercosur las voces en contra de los industriales nacionales. En este sentido, las camaras empresariales de todos los países del Mercosur con la UIA (Union Industrial Argentina) y la CNI (Confederacion Nacional de la Industria) brasileña se pronunciaron contra el acuerdo con la UE, afirmando que (esta negociacion) “es mucho peor a la del año 2004 que se rechazó; la actual es un certificado de defunción para muchos sectores industriales”. A buen entendedor… También pidieron modificaciones a varios aspectos centrales del acuerdo, como ser la extensión del período de desgravación de las canastas de bienes, ampliación satisfactoria de cuotas de importación por parte de la Unión Europea para bienes agroindustriales y la remoción de tarifas intracuotas para tales bienes, como parte de un “trato especial y diferenciado” a favor de la parte firmante menos desarrollada y la eliminación de subsidios europeos a la producción de bienes agrícolas. A su vez, pidieron la aplicación de reglas y mecanismos de certificación de origen que impidan la triangulación, el mantenimiento de límites al acceso al mercado de compras y contrataciones públicas como herramienta de desarrollo industrial nacional, rechazo a la extensión de las patentes y a la protección de los datos de prueba (P12 25/2). Esta evidente pérdida de consenso entre los distintos sectores de la burguesía nacional en cada país muestra el nivel de fractura que hay entre la oligarquía retística y los industriales de capital local, porque la primera, aunque cada vez con menos miembros, es la única fracción que puede competir a nivel mundial y que están dispuestas a sacrificar a sus socios locales subalternos en pos de su propia reproducción, aunque esto implique aceptar las condiciones leoninas que intentan impulsar desde Europa.

A la vez, también llegan malas noticias desde el viejo continente, con las declaraciones y acciones en contra del acuerdo. En este sentido, el ministro de Economía francés, Bruno Le Maire, aseguró que, por el momento, las negociaciones entre Mercosur y UE están bloqueadas. “Estamos esperando decisiones de varios países de América del Sur que al momento hacen que las negociaciones estén bloqueadas. (…) También otras reglas merecen una compensación: nosotros tenemos que producir con reglas muy exigentes en Francia, Alemania, España o Italia, y exportamos los mismos bienes que no se producen del mismo modo en este continente. ¿Qué estamos pidiendo? Reciprocidad. Nosotros creemos en el libre comercio, basada en reciprocidad y en un campo de juego equilibrado” (CR 20/3). A su vez, los productores agrícolas galos ven el acuerdo como una amenaza a la calidad de su cultura alimenticia, a su estilo de vida, a su manera de producir y competir, en tanto se encaminan a una revolución ecológica agrícola, con diferentes formas de producción, reducción de pesticidas y alimentación biológica. Así, los productores, agricultores, consumidores y el propio gobierno de Francia, están de acuerdo en llevar adelante esa transición armoniosamente, con ayudas financieras y orientación, realizando una petición donde han juntado más de 52.000 firmas en pocos días, para que el Acuerdo Mercosur-Unión Europea no entre en vigor bajo ningún pretexto (CL 4/3). De esta manera, los sectores rentísticos locales quedan más a merced de las imposiciones de los grupos económicos mundiales, que intentan imponer sus condiciones de reproducción mediante el intercambio libre solo de sus productos y la limitación de la colocación de la producción agraria proveniente de nuestras economías.

Con parecidos inconvenientes choca también el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan, o Nafta por sus siglas en inglés). La séptima ronda de negociaciones para actualizarlo fue desarrollada en Ciudad de México a fines de febrero pasado, pasando nuevamente sin pena ni gloria, y la posibilidad de acordar la reformulación del tratado se hace cada más difícil. En primer lugar, se reavivó la tensión existente en materia de producción automotriz, por las intenciones yanquis de elevar el porcentaje de contenido regional para autos a 85 por ciento, con un 50% producido en Estados Unidos, lo que tuvo como respuesta la negativa de los negociadores de Canadá y México, insistiendo en mantenerla en el 62,5 por ciento para automóviles y en el 60 por ciento en autopartes, cifras que han estado operativas desde que el pacto entró en vigor en 1994 (XH 5/3). Justamente, este aumento de producción “regional” sería absorbido solo por las plantas industriales estadounidenses. En segundo lugar, durante marzo se suma el intento de imponer, por parte de la administracion yanqui, aranceles a las importaciones de acero y aluminio, de 25 y 10 por ciento, respectivamente, dos de los metales básicos en la fabricación de automoviles (XH 5/3). El propio presidente afirmó que estas medidas deben realizarse porque sus industrias “están muertas”. Ante esto, el titular de la Secretaría de Economía de México, Idelfonso Guajardo Villarreal, aseguró que si el EEUU impone esos aranceles al acero y aluminio que exportan, su país se verá obligado a responder con medidas similares. Además, indicó que internamente evalúan una lista con los productos estadounidenses “políticamente sensibles”, ya que cuentan con la “capacidad para responder”, enfilando esa respuesta sobre “aquellas cosas que ellos exportan” (TS 6/3). Al mismo tiempo, tratando de bajar tensiones entre las partes, el jefe negociador adjunto de México, Salvador Behar, consideró hay que abordar los temas por separado, porque “es un marco diferente de la negociación… no son procesos ligados” (XH 5/3). Pero esta disputa, no es solo entre estados nacionales, sino también entre las grandes fracciones de capitales mundiales por el control productivo de la economía mexicana, que asegura condiciones propicias para la reproducción de aquellos, por sus bajos “costos” en la mano de obra, en detrimento de las fracciones del capital que operan en Estados Unidos.

A esta contradicción, en un escenario parecido al que se presenta en el sur del continente, se le suma el problema que suscita la modificación del acuerdo hacia el interior del empresariado mexicano. En este sentido, la industria lechera mexicana está dividida entre quienes apoyan la continuidad del TLCAN y los que por el contrario ven su modernización como negativa. El presidente del Frente Nacional de Productores y Consumidores de Leche, Álvaro González, aseguró que la política comercial ha privilegiado a los grandes productores a costa de la desaparición de los pequeños, considerando su efecto como “devastador" sobre todo para los productores que no están integrados a esa cadena, ya que más de 60.000 pequeños productores han abandonado el negocio desde la puesta en marcha del TLCAN. El sector lechero agrupa a 150.000 productores, de los cuales solo 1.000 tienen nexos con las grandes plantas pasteurizadoras. Inclusive, en 2017, México importó 330.000 toneladas de leche en polvo, una cifra histórica para un producto que González calificó como un “sobrante” del mercado estadounidense. Contrariamente, el presidente de la Cámara Nacional de Industriales de la Leche (Canilec), Miguel Ángel García, se inclina por mantener el TLCAN porque México exporta a Estados Unidos y a Centroamérica al menos 1.000 millones de litros equivalentes de productos lácteos. En sentido inverso, México importa 15.000 millones de litros en lácteos, de los cuales un 70 por ciento proviene de Estados Unidos mediante productos como leche en polvo y quesos. “Esto muestra que tenemos una relación muy estructurada y de complementariedad con Estados Unidos”, dijo el representante del organismo lechero (XH 5/3).

Por otra parte, pero con la misma cuestión de fondo, la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) estimó que cerca de unos 226 millones de dólares anuales se perderán con la imposición arancelaria estadounidense sobre el aluminio y acero, por lo que pidió denunciar el Tratado de Libre Comercio bilateral que tienen las dos naciones y la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham Colombia) dijo que el país aún se puede aferrar a una cláusula del decreto que firmó el presidente Trump, donde las naciones con las que se tienen firmados TLC pueden solicitar la exención o reducción del arancel (ET 12/3). Al igual que sus pares del Mercosur, los capitales medianos y pequeños e inclusive grandes capitales nacionales, quedan a merced de los grupos concentrados a escala mundial, en negociaciones que llevan a su extinción, ya que no se encuentran en condiciones de competir en el mercado en la actual etapa del capitalismo monopólico, donde solo aquellos capitales con mayor capacidad productiva y de diversifcación se pueden sostener, con una urgente necesidad de concentrar y centralizar aún más la producción, desplazando incluso a sus aliados locales.

Ante el cierre de todos los caminos para sostener la moribunda división internacional del trabajo, donde las fracciones locales rentísticas de la burguesía mundial se reproducían a la sombra de sus pares más desarrollados, los gobiernos que representan a las oligarquías domésticas intentan armar bloques alternativos para poder sobrevivir en el mercado mundial. En este sentido, los países del Mercosur han iniciado nuevamente un proceso de acercamiento acelerado al bloque del Pacífico que tiene como antecedente la cumbre realizada en abril de 2017 en Buenos Aires, cuando se declaró “la importancia de un sistema multilateral de comercio abierto, previsible, transparente, inclusivo y basado en reglas internacionales” (CD 15/3). El presidente Juan Manuel Santos habló sobre la posibilidad de una integración entre el Mercosur y la Alianza del Pacífico en donde “la integración debe seguir siendo el objetivo común para la región. Estamos invitando a los presidentes del Mercosur a la próxima cumbre de la Alianza del Pacífico, prevista para julio en México, justamente para explorar esa posibilidad” (ET 18/3). Esta expresion de intenciones del mandatario colombiano, se produce en el marco de la firma del Tratado Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (Cptpp o TPP-11) en Chile, donde los cancilleres de Australia, Brunei, Canadá, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y el anfitrión, lo realizaron sin la participación de EEUU. La presidenta Bachelet, a pocos días de entregar el poder al liberal Sebastian Piñeira, afirmó que “es un momento histórico, con un mensaje fuerte a la comunidad internacional, donde los mercados, la integración y la cooperación son la mejor herramienta para generar oportunidades y prosperidad”. Al mismo tiempo, el canciller chileno Heraldo Muñoz comentó que la firma “es una fuerte señal en contra de las presiones proteccionistas, en favor de un mundo abierto al comercio, sin sanciones unilaterales, sin la amenaza de las guerras comerciales” (LN 9/3).

Así podemos observar cómo el mundo encuadrado en una división internacional del trabajo, donde las naciones centrales eran las exportadoras de productos manufacturados y de capitales para desarrollar industrias subalternas en los países dependientes, estalla por los aires ante el achicamiento del valor mundialmente producido. De allí viene la imposibilidad de formar acuerdos de libre comercio, dado que esas potencias en decadencia ya ni siquiera pueden permitir el ingreso de materias primas desde la periferia mundial, por lo tanto las oligarquías locales como sus ramas subordinadas tienen cada vez menos posibilidades de sobrevivir.

Presiones que agobian

A la vez que se cierran las puertas a los intentos de aplicación de los TLC, los órganos de ejecución de las políticas imperiales agudizan las presiones sobre las economías latinoamericanas. Así, la agencia calificadora de riesgos Moodys sostuvo que “la incertidumbre en torno al futuro del Tlcan continúa nublando la perspectiva para México” en tanto su calificación crediticia y explicó que la elevada dependencia comercial que México tiene con EEUU sería la “principal vulnerabilidad” del país latinoamericano en el caso de que su socio abandone de manera unilateral el acuerdo. En 2017, México creció 2% (en 2016 se expandió 2,9%), impulsado por las actividades primarias y terciarias. En el mismo año, la inflación en México cerró en un 6,77%, y fue así la más alta desde el año 2000: se prevé que sólo descienda gradualmente y que no llegue al objetivo del 3% hasta 2019, entre otras cosas, por el incremento en energéticos, frutas y verduras, la volatilidad en torno a los comicios y la incertidumbre del Nafta (CR 26/2). Así como ocurrió en Colombia durante diciembre, cuando la calificación crediticia se vio reducida, la calificadora al servicio del capital global empieza a poner sus grilletes sobre la economía azteca para que resuelva lo antes posible la situación de revisión del TCLAN. Cómo bien observamos mes a mes, esto significa profundizar los planes económicos adecuados a los intereses de los grupos monopólicos. En esta misma dirección, una fraccion de ellos pidió bloquear el ascenso de Colombia a la OCDE (Organización para la Cooperacion y Desarrollo Economico). La Asociación Nacional de Manufactureros (NAM), Investigadores Farmaceuticos y manufactureros de América (PHRMA) y el Consejo empresarial Internacional de EEUU (USCIB) pidieron mediante una carta a Trump que su administración bloquee en ingreso de Colombia a la OCDE si el país no cumple con los compromisos bilaterales que se establecieron con la firma del TLC (ET 7/3). Esta petición es, en realidad, una presión para asegurar que Colombia cumpla con reformas de vieja data que constituyen barreras al comercio y que afectan las manufacturas farmacéuticas estadounidenses. Así, sus nucleamientos afirmaron que estas “barreras comerciales” restringen el acceso al mercado y son inconsistentes con los compromisos internacionales de Colombia y con los principios básicos de la OCDE sobre “transparencia, participación pública y no discriminación” (ET 7/3) y declararon que para que el país cafetero ingrese a la organización mundial debe solucionar primero problemas que consideran que traban la competencia, como el control de precios a las medicinas, el uso de patentes, las ventas de camiones y el tratamiento de los derechos de autor. Ante ello, la ministra de Comercio, Industria y Turismo, María Lorena Gutiérrez, debió explicar que el país no tiene obstáculos para el libre comercio y viene haciendo su tarea normalmente (ET 12/3). Estos hechos ponen de manifiesto el papel que juegan para los monopolios los TLC, en tanto garantizar los intereses de aquellos sin ningún tipo de tapujos, sacando del camino cualquier obstáculo que impida la reproducción del capital en cada uno de los países implicados, impidiendo el desarrollo de “capitalismos nacionales”, pregonados por algunos sectores del empresariado continental.

Ajustes que duelen y conflictos que se avecinan

A la vez que se empantanan las burguesías nacionales en la búsqueda de alternativas dentro del mundo capitalista en crisis, hacia el interior de cada una de las naciones gobernadas por fuerzas políticas liberales los planes de ajuste aceleran el proceso de empobrecimiento de sus pueblos, en función de sostener a esas moribundas fracciones del capital, las cada vez más reducidas oligarquías locales, que son ramas de la industria foránea, dominada por los 147 grupos económicos. De esta forma, en Brasil las consecuencias del draconiano plan económico impuesto por el presidente Temer y su (muy reducido) sequito siguen saliendo a la luz. A pesar del optimismo con que se presentaron los datos macroeconómicos –ya que el PBI creció un 1% en 2017, con el agro a la cabeza creciendo un 13% por la cosecha récord de soja y maíz, el aumento de las exportaciones en 5,2% y el área de servicios 0,3%–, la industria quedó estancada con 1,8% de reducción de las inversiones (LN 2/3) y la caída no se detiene desde la llegada de Temer al poder. Esto agravó la situación de la clase obrera, ya que según el estudio “El desempleo y la búsqueda de recolocación en Brasil”, realizado por SPC (Servicio de protección del crédito) y la CNDL (Confederación Nacional de Dirigentes), los brasileños tardan un año y dos meses en conseguir empleo y la mayoría de los desempleados alegan causas externas como la reducción de costos por parte de la empresa, la reducción de la mano de obra ociosa y hasta los cierres de la empresas. Vagner Freitas, presidente de la CUT, afirmó que “En la crisis económica todos los trabajadores sufren pero los primeros en ser alcanzados son los que tienen empleos precarios, salarios más bajos y menor organización sindical” (TS 23/2). Mientras tanto, el presidente del Banco Central do Brasil, Ilan Goldfajn, aseguró que la economía del país mostrará este año una “recuperación consistente” junto a una inflación controlada, aunque alertó que existen riesgos. Durante el acto de apertura de la Cámara Española de Comercio en Sao Paulo, Goldfajn dijo que “Brasil necesita continuar en el camino de ajustes y reformas para mantener la inflación baja, la caída de la tasa de interés y la recuperación sostenible de la economía” (CR 28/2). Así, confirmaría el rumbo que seguiría la economía brasileña: la privatización de los recursos estrategicos hasta ahora en manos del estado, el recorte presupuestario en sectores sociales, el permisivo ingreso de capitales especulativos, la reforma previsional como produndizacion de la reforma laboral aprobada el año pasado garantizando tasas de ganancia mas altas para el empresariado y la llegada de inversiones por parte de los grupos económicos. Ante este panorama, los trabajadores de la estatal Empresa Brasileña de Correos y Telégrafos iniciaron una huelga indefinida para protestar contra algunas medidas por el gobierno, como el intento de privatizar la compañía, la suspensión de las vacaciones, el incumplimiento de una cláusula para acceder a servicios médicos, entre otros. Según el sindicato (Fentect) que convoca a la huelga, “Tenemos el peor sueldo entre las empresas públicas y estatales brasileñas. Para empeorar la situación, la empresa también anunció el cierre de más de 2.500 oficinas propias por todo Brasil” (TS 12/3).

Por otra parte, en Colombia, otro conflicto que resurgió fue el que produjo el despido de trabajadores por parte de la empresa Avianca. La Asociacion Colombiana de Aviadores Civiles (ACDAC) afirma que Avianca ya ha despedido a 20 trabajadores, entre ellos el capitán Jaime Hernández, presidente de la ACDAC, por su participación en la promoción y ejecución de la huelga. La empresa ha citado a audiencias a unos 232 pilotos que participaron de los 52 días de huelga el año pasado. Avianca alega que las audiencias y los castigos a los pilotos es una acción interna de la compañía, que está libre de tomar al haberse declarado ilegal la huelga por parte de la Corte Suprema de Justicia (ET 26/2). La Asociación Europea de Pilotos (ECA) aseguró en un comunicado que “El objetivo de la empresa con sus sanciones ejemplarizantes y desproporcionadas es aterrorizar al colectivo y anular así cualquier intento futuro de defensa de los derechos laborales”, además de manifestar su apoyo a “unas condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo”. La Asociación hizo también un llamado al Gobierno colombiano, al que exige que garantice “el pleno respeto de los Convenios de la Organización Internacional del Trabajo (OIT)” y los principios en materia de gobierno corporativo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), “a la que Colombia ha solicitado la adhesión” (ET 5/3).

La aplicación de procesos disciplinatorios hacia los trabajadores en la empresa aérea sumaron un total de 91 despidos (ET 5/3) y es una manifestacion más de la política que la burguesía implementa en pos de resolver el problema de la caída mundial de las tasas de ganancia, empujando a miles de trabajadores al desempleo crónico, siendo este rasgo uno de los problemas que bajo las relaciones capitalistas es imposible de resolver. Es por ello, como siempre afirmamos, que la disputa sindical encuentra un límite objetivo, ya que al ser solamente por mejora en las condiciones de venta de la mano de obra y, hasta por conservarse como mercancía que se puede vender en el mercado, choca de bruces con el actual proceso de concentración y centralización económica que llevan adelante los grupos económicos mundiales. No obstante, tanto a las fracciones rentísticas como al empresariado subalterno de los países latinoamericanos les es imposible sostener las políticas de ajuste que se exigen desde los 147 grupos mundiales sin provocar, cada vez, mayor organización en la clase trabajadora.

Petro´s

Donde empiezan a sedimentar los avances de un programa de la clase trabajadora es en Venezuela. Luego de la fracasada gira por el continente del (ex) secretario de estado norteamericano en los intentos del imperio por desestabilizar el plan bolivariano, principalmente mediante la aplicación continental de sanciones al petróleo para provocar un default en las obligaciones venezolanas, quedó al descubierto que el plan sistemático que el imperio tiene contra Venezuela no tiene consenso ni siquiera en sus socios oligarquicos más cercanos. La profundización de la guerra económica corre por cuenta solo de los vecinos del norte y todo lo que realicen contra Venezuela fortalece aún más el plan emancipatorio político y social bolivariano. En este sentido, al exitoso lanzamiento de la criptomoneda Petro le siguió la orden de Nicolás Maduro para que las empresas básicas nacionales, encargadas de la gran mayoría de las actividades que generan entradas de divisas, deban incluirla en sus carteras para comenzar a recibirla como forma de pago por sus productos. Empresas como Venalum, la CVG, PDVSA y su filial Pequiven deberán incluirse tempranamente en el ecosistema del Petro, ampliando la apuesta con una oferta diversificada de materias primas y procesadas que podrán ser adquiridas internacionalmente con el criptoactivo venezolano. Y frente a la realidad del contrabando fronterizo de gasolina y dada la dependencia de las ciudades limítrofes de Colombia y Brasil del combustible venezolano, el Presidente dejó clara la intención de usar exclusivamente el Petro para la compra de combustible en las bombas surtidoras que se encuentren cerca de la frontera. Hizo referencia a los altos costos que tiene la gasolina en Colombia, donde recientemente se realizó otro aumento, dejando ver que está consciente de lo que significaría cerrar completamente el flujo de combustible hacia Colombia para ambos lados de la frontera, pero al mismo tiempo le da una salida que favorecerá tanto al Estado venezolano como a PDVSA. A su vez, se obtuvo el equivalente a 4.777 millones de yuanes, mediante la colocacion de criptoactivos, un equivalente a U$s 735 millones, y también se firmó un acuerdo con la empresa rusa de Blockchain, Aerotrading (CD 21/2). También se podrán abonar con el Petro los servicios consulares en todas las embajadas de Venezuela en el mundo; la Asociación Nacional de Aerolíneas podrá pagar en Petro o en cualquier criptomoneda el combustible y los servicios asociados a las aerolíneas en la prestación de sus servicios en Venezuela; servicios turísticos en Venezuela con cualquier criptomoneda (TS 21/2). Como venimos afirmando el Petro, a diferencia de la mayoría de las criptomonedas que hay en el mercado, cuenta con respaldo físico: las reservas nacionales de oro, petroleo, gas y diamante de Venezuela. Además, tampoco se define como el resto de las criptomonedas que son activos descentralizados que no están regulados por ningún ente digital con un precio es volátil y fluctuante, sujeto a especulación en los mercados a futuro de criptomonedas y que operan al margen del sistema financiero mundial, de los Bancos Centrales y de la Banca Comercial. Contrariamente a ello, es el primer criptoactivo emitido y regulado por un Estado por lo tanto depende de la producción real que garantiza Venezuela.

Por esta razón, solamente en los dos primeros días de operaciones, la colocación de la criptomoneda superó los mil millones de dólares, siendo los países más interesados Colombia, China, España y Palestina. Maduro afirmó que “se han observado 292.000 ofertas con intención de compra del Petro, de las cuales 36 por ciento son en dólares, 15 por ciento en euros, 18 por ciento en ethereum y 31 por ciento en bitcoin” (TS 23/2). A su vez, indicó que el Petro no genera deuda, porque es una criptomoneda limpia que sirve en el mundo de las criptomonedas para que el país tenga recursos financieros, que se le niegan con la persecución financiera del imperialismo, para invertir en la compra de alimentos, materia prima, medicametos, insumos, sin endeudarse (CD 27/2). En total, el Petro ha recibido ofertas de compras de 127 países. De las 171 mil 015 ofertas de intención de compras certificadas, provenientes de 87 mil 284 usuarios, 3 mil 523 son empresas en todo el mundo y 83 mil 761 son personas naturales. Según el vicepresidente ejecutivo, Tareck El Aissami, las operaciones de la criptodivisa abrirán para el país “un nuevo tiempo” económico para superar el bloqueo financiero denunciado por el gobierno venezolano (RT 1/3).

Sin duda alguna, la posibilidad de lanzar al mercado un equivalente de cambio de tal magnitud, además de ser una necesidad en tanto corta la dependencia de las divisas controladas por el capital global, es un aspecto centralo del proceso encarado por Venezuela para superar la economía rentística y poder controlar el desarrollo productivo desde los intereses de la clase trabajadora. En este sentido, un Informe de la agencia financiera China Dagong Internacional Credit Rating Group, cataloga al Petro como una “genialidad y creación histórica”. El mismo informe indica que desde Bretton Woods el sistema monetario internacional estuvo dominado por el dólar estadounidense, pero que las recurrentes crisis crediticias evidencian la incapacidad del dólar para desempeñarse como moneda de reserva internacional. Y que la razón es la emisión de divisas que exceden la capacidad de creación de riqueza (XH 28/2).

Ante esto, la respuesta de los voceros del imperio no se hizo esperar. Los senadores estadounidenses, Robert Menéndez y Marco Rubio, formalizaron una carta de petición al Departamento del Tesoro de EEUU para que el órgano tome las mediadas necesarias contra al lanzamiento del Petro (26/2 HTV), por lo que el presidente Donald Trump prohibió las compras estadounidenses de la criptomoneda venezolana, como parte de una campaña para presionar al gobierno del presidente Nicolás Maduro, prohibiéndole a los ciudadanos estadounidenses realizar transacciones utilizando la moneda respaldada por petróleo así como cualquier moneda digital venezolana (ET 19/3). Al mismo tiempo, autorizó al secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, a emitir las regulaciones necesarias para hacer cumplir su orden (CR 20/3). La respuesta bolivariana fue inmediata y mediante un comunicado Maduro señaló que las acciones del mandatario estadounidense Donald Trump violan la Carta de las Naciones Unidas y los principios elementales del derecho internacional. “Una nueva agresión imperial orientada a intensificar el ataque a nuestro pueblo, pretendiendo por la vía del bloqueo comercial, la persecución financiera y el boicot económico, caotizar nuestra economía, y con ello quebrar la voluntad de nuestro Pueblo y su resolución de libertad, paz y esperanza” (TS 19/3).

Pero también, durante el mes de marzo, los ataques al proceso bolivariano se produjeron sobre las remesas que se envían desde el exterior a Venezuela, en el marco de la campaña llevada adelante por el imperio, acusando al gobierno de Maduro de no reconocer la “crisis humanitaria” que estaría atravesando el país. Un Informe de la BBC indica que Venezuela, pese a que aún está muy por debajo de países que tradicionalmente reciben remesas como El Salvador, Honduras o México, la tendencia es creciente y los principales envios provienen de Estados Unidos, Francia, Panamá, Colombia, Argentina. También señala que el 80% de los envios se realiza por fuera de los medios oficiales debido a los controles cambiarios del gobierno, con lo cual se cambian dólares a precios del mercado negro, unas cinco veces más caro que el oficial, generando inflación inducida. De acuerdo a las estimaciones de Ecoanalítica, en 2017 las remesas alcanzaron entre US$ 1.200 y US$ 1.500 millones, en torno a un 1% del Producto Interno Bruto (PIB) (ET 5/3). Este aspecto de la guerra económica impulsada desde el imperio, es combatido a través de las medidas centralizadas que toma el gobierno bolivariano, ya que, como bien se sabe, el proceso inflacionario afecta directamente a la clase trabajadora. Por eso, el vicepresidente Tareck El Aissami en la entrega del informe de gestión del 2017 ante la ANC, donde anunció que la pobreza extrema disminuyó al 4,4 por ciento en 2017; en 1999 era del 9,9 por ciento, dijo en relación a quienes promueven el intervencionismo en su país que “la mejor ayuda es que saque su garras de Venezuela (...). La mejor ayuda es que el imperialismo respete la voluntad sagrada del pueblo venezolano” (TS 16/3).

Así, una vez más, queda palpable el papel que juega el proceso bolivariano ante la desidia y la impotencia de las fuerzas del desorden, el caos y la muerte que encarnan los 147 grupos económicos mundiales y sus secuaces locales. El desarrollo del Petro, como medio de cambio que no está atado a la lógica especulativa generada por estos grupos, en función de seguir reproduciéndose, no es más que el resultado de la conducta asumida por Venezuela en tanto prepara las relaciones necesarias para el control de las fuerzas productivas. La oportunidad histórica, dada la crisis hegemónica del bloque de poder dominante a nivel global, pone cada vez más de manifiesto que la resolución pasa por la organización desde los trabajadores, en sus bases y por una dirección centralizada de ese proceso. De esta forma, los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción), los CPT (Consejos Productivos de los Trabajadores) y el desarrollo de las comunas son los pilares donde se asienta la construcción de relaciones que den respuesta al grado de crisis actual y resuelvan los problemas desde los intereses de toda la humanidad con los trabajadores a la cabeza.

No estamos solos

Pero el proceso bolivariano, si bien marcha adelante en la construcción de la nueva sociedad basada en el control de las fuerzas productivas, lo hace también desde un escenario de unidad con la región y con las naciones que están jugando a nivel mundial, en tanto construcción de nuevas relaciones que superen a las capitalistas. En esta dirección, luego de expandirse durante febrero en el foro China-CELAC, la llamada “franja económica de la ruta de la seda”, como modo de vinculación global por parte de China y los países asiáticos y ahora también América Latina, se sumaron proyectos e inversiones en el continente, inclusive en bastiones que históricamente ha tenido como propios el imperio. Así, los gobiernos de Panamá y China acordaron la realización de visitas de misiones panameñas al país asiático en marzo y abril próximos, para avanzar en la profundización en la cooperación entre los dos países en los campos turístico y agropecuario (XH 21/2). Por este hecho, se pronunció el embajador panameño, Nelson Escobar, afirmando que “nosotros ofrecemos el Canal, ofrecemos todos nuestros proyectos de infraestructuras, los puertos, tenemos la conectividad aérea de parte de las aerolíneas que llegan, principalmente de Copa Airlines, que es nuestra aerolínea bandera, y además estamos haciendo el proyecto del tren, que en este momento estamos haciendo el estudio de factibilidad, desde la Ciudad de Panamá hasta la frontera con Costa Rica, que también es obviamente parte de esta iniciativa” y también que no considera que China esté actuando como una nación depredadora, ante las acusaciones del (ex) Secretario de Estado yanqui Tillerson. “Nosotros tenemos mucho que ofrecer y obviamente China, al ser una potencia mundial, también tiene mucho que ofrecernos a nosotros” (XH 18/3).                                                                                                                                  

Bajo está misma lógica, se produjo una reunión entre el embajador de Ecuador en China, Carlos Larrea, y el director general chino para América Latina y el Caribe, Zhao Ben Tang. En la misma hablaron sobre la presentación del nuevo modelo de Convenio Bilateral de Inversiones (CBI) que propone Ecuador. El ministerio de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana de Ecuador informó que impulsará la Alianza Estratégica Integral con China “a un nivel de pragmatismo” y de cooperación para el desarrollo del país. También señaló que su país está interesado en la propuesta del presidente chino Xi Jinping “Una franja, una ruta” (TS 13/3) en el marco de las relaciones que se están proponiendo con la CELAC.

Al mismo tiempo, el país oriental formalizó la entrega a Cuba este viernes de fondos de ayuda equivalente a unos 36 millones de dólares para el desarrollo de varios sectores estratégicos para la nación caribeña como la agricultura, los recursos hidráulicos, las energías renovables y la tecnología. Incluyen equipos para el programa de recuperación de la ganadería, equipamiento para la modernización tecnológica de la Aduana General de Cuba en sus puertos y aeropuertos, suministros de arroz, materias primas para la producción de paneles solares fotovoltaicos, y entre otros. Respecto a la participación de Cuba en la iniciativa china de la Franja y la Ruta, El viceministro Primero del Ministerio del Comercio Exterior y de la Inversión Extranjera, Antonio Luis Carricarte, indicó que en la recién concluida reunión de la Asociación de Estados del Caribe (AEC) en Venezuela se manifestó la voluntad de Beijing de incluir a los países caribeños en este proyecto. “En las bases del programa de desarrollo cubano hasta el 2030 hay sectores importantes que a nuestro juicio pudieran enlazarse con esta iniciativa sobre todo los vinculados con la logística, las conexiones marítimas y portuarias”, destacó. El viceministro cubano explicó que, por la localización geográfica de Cuba, situada en el centro del Mar Caribe, La Habana aspira a ser un nodo importante de comunicación para la región. “Pensamos que esto se puede vincular con este proyecto chino. La Franja y la Ruta constituye una forma diferente de integrarnos en el mundo, un proyecto inclusivo, de beneficio mutuo, de respeto a nuestras identidades y vemos muchas posibilidades que tenemos para trabajar”, aseveró (XH 17/3).

No es casual ni novedoso este acercamiento, hace ya tiempo que China viene manteniendo relaciones económicas y políticas con la Cuba, por el papel estratégico que juega la Isla, no sólo en lo económico, sino también en lo ideologico y político, en tanto lleva casi 60 años de construir relaciones sociales que ponen en el centro el control de la producción por parte de la clase trabajadora, lo que hace más posible su desarrollo a nivel global, pudiendo responder a la necesidad histórica de suplantar a la competencia como medio de obtención de recursos que permitan la reproducción humana. Las fuerzas de cooperación al alcanzar niveles de socialización como nunca en la historia necesitan de esas nuevas relaciones de los hombres con la naturaleza y entre sí, que puedan controlarlas y desrrollarlas aun más. Desde luego que, estas alianzas estratégicas son el pilar fundamental de ellas y únicamente es posible hacerlas si los trabajadores toman en sus manos esa tarea, no ya desde la conducta de consumidores sino como productores. Ahora, damos paso al desarrollo político de esta disputa, donde los grupos económicos no tienen tiempo para generar concensos entre su propia clase, desgranándose y posibilitando el despliegue de la estrategia de la clase trabajadora.



[ << Volver a la primera plana ]