Revista Mensual | Número: Junio de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Falsas expectativas y crudas verdades

Falsos crecimientos
Falsas esperanzas
Verdaderos conflictos
De verdad y a fondo    
Poder de verdad


La necesidad de los grupos concentrados mundiales por devorarse sus brazos locales. El avance de las fuerzas de los trabajadores construyendo nuevas relaciones económicas y sociales.

Falsas expectativas y crudas verdades

“Algunos hablan de que la crisis económica es el fin del imperialismo;

quizás habría que plantearse si no significa algo peor para nuestra especie.

A mi juicio, lo mejor siempre será tener una causa justa que defender

y la esperanza de seguir adelante.”

Fidel Castro

 


Como se analizaba en los artículos precedentes, en Latinoamérica también como se derrumban las bases materiales donde se sostiene el capitalismo, siendo una de sus principales manifestaciones la fractura cada vez más expuesta entre los grupos rentísticos dominantes en la región con sus aliados a nivel global. En los marcos de esta disputa, durante este mes se puso sobre el tapete nuevamente en discusión si hay crecimiento en las economías del continente que se hallan bajo gobiernos (neo)liberales y, si lo hubo, quiénes son los únicos beneficiados por ello. Los casos de Colombia y Brasil, donde la disputa política arrecia, dejando solo proyectos de país por izquierda o por derecha, sin medias tintas, nos sirven para analizar de manera más clara cómo es el enfrentamiento entre las fuerzas del imperio en decadencia global y las pujantes potencias de los pueblos en creciente organización, pasando de la “resistencia” a la propuesta y construcción de nuevas relaciones entre nuestras naciones y de toda ella con el resto del mundo.

Por ello, frente al panorama de descomposición sistemática que presentan los grupos económicos monopólicos, aparece cada vez más fortalecida la fuerza social antimperialista que, con los países del ALBA a la cabeza, y con la experiencia de la clase trabajadora en la lucha contra el imperio, continúa batallando en pos de construir nuevas relaciones que permitan resolver el conjunto de los problemas que aquejan a la humanidad. En este sentido, este mes se destaca nuevamente la profundización del proceso bolivariano en Venezuela, adoptando medidas de contraataque frente a la guerra económica propiciada desde los capitales concentrados, sobre la base de la organización de los trabajadores en cada uno de los lugares de trabajo y vivienda: las comunas. Junto con ellos, el pueblo boliviano avanza con fortaleza económica tejiendo lazos de intercambios complementarios con otras naciones de Suramérica, mientras el mapa electoral del subcontinente latinoamericano entra en ebullición.

Falsos crecimientos

Como venimos analizando, ante la necesidad de reproducirse a escala ampliada, los grupos económicos mundiales siguen profundizando su avance en el continente, allí donde las condiciones garantizadas por gobiernos a su servicio lo permiten, aunque esto signifique lisa y llanamente la expropiación de fracciones nacionales que otrora participaban junto a ellos del reparto de las ganancias producidas por nuestros trabajadores. Durante el mes de abril, los índices de crecimiento presentados por distintos organismos internacionales y regionales han mostrado una “recuperación” de las economías latinoamericanas y una proyecccion de crecimiento que contrasta con el tendal de desplazados que van dejando en el camino las fusiones y adquisiciones empresariales por parte del capital global en los sectores estratégicos de la economía continental. Por un lado, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), dependiente de la ONU, estimó un crecimiento del 2,2% como promedio de todos los países del continente para 2018 (ET 11/4). Al mismo tiempo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) concluyó que la previsión de crecimiento para América Latina y el Caribe para 2018 será del orden del 2% (ET 17/4). Estos guarismos intentan ser correspondidos con el que mostraron las principales balanzas comerciales de nuestra región: en Brasil, se registró un superávit de u$s 6.142 millones durante abril, aunque en la medición interanual las exportaciones cayeron un 3,4% y las importaciones crecieron un 10,3% respecto de abril de 2017. Si se toma en cuenta el primer cuatrimestre de 2018, la cuenta da un superávit superior a los u$s 20.000 millones (exportaciones por u$s 74.299 millones e importaciones por u$s 54.209 millones). En petróleo y derivados también fue positivo y creció en los primeros cuatro meses del año un 7,1% interanual, aunque la producción de petróleo cayó en marzo un 2,3% a un promedio de 2,55 millones de barriles por día frente al mes previo. En tanto, la producción de gas totalizó 107 millones de metros cúbicos por día en promedio en el mes, un 2,6% por debajo de los niveles de febrero (CR 3/5).

Para Colombia, se presenta un panorama similar. El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) reveló que se redujo el déficit en la balanza comercial colombiana para marzo en un 39,8 %, a 384 millones de dólares, frente a igual mes del año pasado. Cayeron las importaciones a 3.728 millones de dólares y las exportaciones repuntaron a 3.344 millones de dólares. El valor de las ventas externas de bienes y servicios aumentó un 1,4% interanual, el de las importaciones bajó 5,3%. En el acumulado de los tres primeros meses, las exportaciones subieron un 9,8% a 9.660,4 millones de dólares, mientras que las importaciones avanzaron un 1,3% a 10.928,5 millones de dólares. La mayor reducción se vio en la actividad agrícola, en la cual se presentó una disminución del 10,6% (574 millones de dólares), debido al recorte en las importaciones de cereales y preparados de cereales (29%), así como de productos y preparados comestibles diversos (32%) (ET 11/5). Pero estos números, en lugar de reflejar mejoras para el conjunto de las economías domésticas, muestran los aumentos en las ganancias exclusivamente en los sectores más concentrados (controlantes de las exportaciones de “commodities”), que mediante los planes de ajuste logran ocupar cada vez más los resortes económicos estratégicos que nuestros países tienen: la renta del suelo, las industrias agroalimentarias y de bienes de consumo con desarrollo de punta, por dar dos de los principales ejemplos. De esta manera, la aplicación de tecnología en aquellos sectores garantiza condiciones de reproducción solamente para una cada vez más reducida capa de la burguesía local. Ricardo Balistiero, el coordinador del Instituto Mauá de Tecnología (IMT), una organización privada con sede en San Pablo, opina que en Brasil “hay muy poca gente y mucho terreno… la productividad es muy elevada”, y eso sería la clave del crecimiento del PBI de Brasil en un “sorprendente” 1% durante el año pasado; en el mismo periodo, la actividad agropecuaria, por sí misma, se expandió 13% durante el mismo periodo (CR 11/5).

Esto provoca, a su vez, cortocircuitos y rupturas en las alianzas históricas que las oligarquías rentísticas y los grandes capitales nacionales tienen con los grupos económicos transnacionales, en la competencia por quién obtendrá los beneficios de ese crecimiento (y por quiénes perecerán en la misma medida). Así lo deja en claro la puja entre el fondo canadiense Brookfield y la local Empresas Públicas de Medellín (EPM) por adquirir la mayoría accionaria de Gas Natural Fenosa de Colombia a partir del comienzo de la oferta pública. Actualmente, el conglomerado canadiense tiene de forma directa o indirecta más del 35% de la distribución nacional de gas y si gana la disputa accedería en un sólo movimiento a otra tercera parte de la distribución de gas natural de Colombia (ET 24/5). Cabe recordar que en el país cafetero la magnitud de las fusiones y adquisiciones de fondos de pensiones, firmas de energía, mineras, aerolíneas, aseguradoras, y estaciones de servicio por parte de empresas multinacionales dependiendes de grupos económicos mundiales viene creciendo rápidamente en lo que va de 2018. Así, el sector puntero en expansión económica sigue siendo el de actividades financieras y seguros (6,1%), en detrimento de dos de los sectores que más generan empleo: industria (-1,2%) y construcción (-8,2%). En el caso del agro, fue impulsado por la ganadería, que creció 4,4%, mientras que agricultura, que es generadora de empleo, solo se expandió un 1,6 por ciento. La caída del segmento que ahora se conoce como construcción de carreteras y vías de ferrocarril también fue visible (-6,4%). Similar fue la baja por la disminución en la fabricación de textiles (-4,6 %) y la fabricación de productos metalúrgicos básicos (-4,2 %). Solo nueve de las 24 actividades que conforman la industria manufacturera presentaron crecimiento positivo durante el primer trimestre de 2018 en Colombia (ET 16/5).

De esta manera, la necesidad cada vez más imperiosa de los grupos económicos globales de succionar el valor producido por otros capitales más pequeños que usan más tiempo de trabajo para producir, ante la caída de la tasa de ganancia que provocan los saltos tecnológicos a nivel global, sigue reduciendo las posibilidades de supervivencia a sus fracciones locales de capitales manufactureros e incluso de capitales vinculados con la producción primaria pero de escala nacional o a lo sumo regional.

Por otra parte, ante la suba de tasas en la plaza estadounidense, el Banco Central de Brasil (BCB) sustuvo la tasa de interés de referencia en 6,50%, intentando impedir con ello la retirada de capitales que provocarían un colapso de la economía carioca. Con esta decisión, el comité de política monetaria (Copom) cerró un ciclo de 12 bajas consecutivas, que redujeron la tasa en 775 puntos básicos desde octubre de 2016. Con respecto a la inflación, el BCB observó que el comportamiento de los precios sigue siendo favorable para las metas de 4,5% y 4,25% (más, menos 1,5%) para este año y el próximo, respectivamente. Hasta ahora, las proyecciones rondan el 3,6% para 2018 y el 3,9% para 2019 (CR 17/5). De esta manera, el mecanismo financiero que asegura las ganancias de los sectores más concentrados de la economía es parte crucial en los planes de saqueo. Al vaciamento que garantizan las privatizaciones y la entrega de recursos estratégicos (y de los sectores mas competitivos de nuestras economías) se suma el flujo constante de capitales especulativos que remiten a los centros imperiales rápidos retornos a altas tasas de interés, luego descargados a toda la población a través del endeudamiento, llevándose en sus vencimientos e intereses usurarios todo el valor generado en nuestras economías.

 

 

 

 

Falsas esperanzas

En su inevitable fuga hacia adelante, los sectores rentísticos locales siguen insistiendo vanamente en buscar alguna posibilidad de sobrevivir en el mercado mediante los tratados de libre comercio con los centros imperiales, aunque esto signifique sacrificar a sus propios miembros, profundizando aún más el grado de fractura entre las distintas fracciones de clase en el orden local. En Colombia se cumplieron seis años de la firma del TLC bilateral con EEUU, en medio de la polémica por la aplicación de aranceles por parte del gobierno de Donald Trump al acero y aluminio. Ante esta situación, el jefe de la Asociación Nacional de Exportadores (Analdex), Javier Díaz Molina, afirmó: “si bien nosotros somos muy pequeños en esta pelea de grandes, la verdadera amenaza para la industria nacional está por el lado del TLC. Se abre la posibilidad de que lleguen productos a bajo precio, afectando el mercado nacional. El reclamo de Colombia es más en cuestión de principios. Nuestro país tiene en vigencia un acuerdo de libre comercio con EEUU, y este no lo está respetando”. Este reclamo se suma a las quejas que la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia (Andi) sostuvo durante el mes pasado sobre los aranceles impuestos por Estados Unidos que significarían una perdida de 226 millones de dólares anuales. A pesar de ello, con esta situación lo que en realidad peligra es la colocación en el mercado yanqui de una gran cantidad de productos de origen colombiano, ya que el pais del norte es el comprador de casi una tercera parte de las exportaciones colombianas. En este sentido, Martín Gustavo Ibarra, una de las autoridades colombianas en TLC y presidente de Araújo Ibarra & Asociados, afirma que la afectación por los aranceles al acero y el aluminio en Colombia (59 millones de dólares) es irrelevante frente a ventas a exportaciones anuales a EEUU por 10.500 millones de dólares, por lo que considera que sería un error recurrir el tratado por ese tema (ET 6/5). Así, ante la cada vez más feroz disputa entre capitales a nivel mundial se profundizan tambien en los países del continente las riñas entre las fracciones locales al quedar en pie solamente (con marcadas limitaciones) las ramas productivas más competitivas mundialmente, en su mayoría las ligadas a la renta del suelo y a la explotación de recursos naturales, que a su vez se concentran en menos manos, en detrimento de las industrias de capital local y regional con insuficiente escala para competir a nivel mundial.

Por otro lado, pero siempre con el mismo problema de fondo, se sigue complicando la negociacion comercial entre el Mercosur y la Unión Europea. Hubo otra semana de negociaciones en Bruselas que no sirvió para destrabar los capítulos que tiene bloqueado el acuerdo, como el de las exportaciones de autos europeos al subcontinente y gran parte del capítulo agroalimentario. Con respecto a los automoviles, se estaría negociando aún cuándo entraría en vigor la reducción de aranceles y qué porcentaje de las piezas del auto debería ser de fabricación local. En cuanto al agro, todavía no hay acuerdo sobre la cuota de carne del Mercosur que podrá entrar en la Unión Europea sin aranceles (la última oferta europea alcanzó las 99.000 toneladas anuales, insuficiente para el Mercosur pero excesiva para países como Francia o Irlanda), ni sobre la entrada de los productos lácteos europeos al Mercosur. Agravando la situacion, se presentó otra condición por parte del bloque europeo: la inclusión en el acuerdo de un capítulo para que empresas europeas accedan a los servicios marítimos de los países del Mercosur y a las licitaciones de contratos públicos tanto a nivel nacional como regional (CL 28/4). En otras palabras, las oligarquías locales tienen cada vez menos margen de colocación de productos a cambio de mayores concesiones para los capitales europeos.

Pero a esta imbrincada situación se le sumó otro hecho que complica aún más el escenario, ya que el bloque económico europeo impuso restricciones al ingreso de la carne brasileña a partir de un nuevo escándalo en la mayor exportadora de carnes de pollo del mundo, Brasil Foods (BRF), que fue objeto en marzo pasado de una operación policial que detectó en Brasil una red que falsificaba los resultados de los exámenes de calidad que se hacían a las muestras de productos de la compañía. De acuerdo con la Asociación Brasileña de Proteína Animal (ABPA), la caída de las exportaciones de pollo de Brasil a la Unión Europea podrían generar pérdidas del orden del 30% en 2018 por el embargo del bloque a 20 plantas productoras (DW 24/4). De esta manera, como sucedió durante 2017 con el llamado escándalo de la “carne fraca”, se relanza el ataque contra las empresas de envergadura regional que nuevamente son empujadas a ceder sus posiciones en el mercado para ser controladas desde los grupos económicos mundiales, acudiendo a mecanismos legales que dejan al descubierto la imposibilidad de sostenerse en el mercado a los capitales locales y regionales que tienen una menor capitalización, impidiendo por ello diversificarse en distintas ramas productivas, condición básica para subsistir en el mercado en la etapa monopolista-imperialista.

Ante este panorama, los representantes de las oligarquías locales que están en el gobierno intentan con desesperación buscar alternativas para poder sobrevivir al proceso objetivo de concentración económica. En este sentido, el presidente chileno Sebastián Piñera fue recibido por Michel Temer en Brasil para la concreción de acuerdos económicos y comerciales, donde el mandatario trasandino instó al brasileño a “tomar ambos el liderazgo de la integración en el continente de América Latina”, y a su vez le propuso unirse a Macri “para sellar la amistad” entre los tres países. Por su parte, Temer aseguró que “seguiremos el Consejo del Presidente @sebastianpinera para negociar un nuevo y ambicioso acuerdo de libre comercio. Nuestro objetivo es superar las barreras regulatórias en el comercio entre el Gobierno brasileño y el Gobierno de Chile”. En el encuentro también se trató el posible acuerdo Mercosur-Alianza del Pacífico, acerca del cual Piñeira anunció que era necesario para “tener una verdadera integración en nuestro continente” (TS 27/4). Más alla de estas expresiones de deseo, lo cierto es que las oligarquías rentísticas se ven cada vez más acorraladas ante la necesidad de los capitales globales de succionar el valor producido en América Latina por la imparable tendencia mundial de caída en sus tasas de ganancia. En el mismo orden de cosas, en medio de la feroz disputa entre los capitales norteamericanos y los europeos por su permanencia en el mercado y el dominio de los “nichos” productivos lationamericanos, la experta Sigrid Zierbel, de la poderosa Confederación de la Industria Alemana (BDI), que reúne a 40 asociaciones industriales y más de 100.000 empresas con unos 8 millones de trabajadores, se pronunció a favor de profundizar la inversion automotriz en México, señalando que podría pasar de ser el séptimo productor a nivel mundial para ocupar la quinta posicion en 2020, considerando que para ello debe mantener bajos los salarios (DW 26/4). En otras palabras, la obtención de mayores márgenes de ganancia y de condiciones propicias para la reproducción de los capitales concentrados estaría garantizada si México sigue manteniendo barata su mano de obra, imponiendo ajustes permanentes sobre la clase obrera.

De esta manera, las contradicciones inherentes a la etapa monopólica del capitalismo, con la creciente socialización de la producción y la caída del tiempo de trabajo necesario para producir las mercancías, llevan a sus principales impulsores a ir contra sus propias leyes de libre mercado, deglutiéndose lisa y llanamente a sus ramas subalternas productoras de materias primas, rompiendo las alianzas que las sostenían, y asestando golpes de muerte a la división internacional del trabajo impuesta por ellos en tanto centros financieros mundiales. De esta manera, quedan cada vez más acotadas las posibilidades de reproducirse sobre la base del dominio de la renta del suelo y de la explotación de la mano de obra “barata” que proporcionan nuestras economías, sin dejar un tendal de empobrecidos y desplazados que son empujados a construir nuevas relaciones para producir sin depender de su (des)orden mundial.

 

Verdaderos conflictos

Así las cosas, el proceso confiscatorio que significan los planes de ajuste aplicados por los gobiernos que responden a las fracciones más concentradas del capital se contrapone fuertemente con los “crecimientos” rimbombantemente pronosticados por los organismos multilaterales. Los índices de los propios estados indoiberoamericanos señalan ya las consecuencias fatales de tales medidas, aunque al mismo tiempo siguen afirmando que todavía faltan “reformas” por concluir. En este sentido, el jefe del Gabinete Federal brasileño, Eliseu Padilha, reveló que en vista de los datos del primer trimestre, donde la actividad productiva registró un retroceso al igual que el empleo, la previsión actual para 2018 es de 2,5% de aumento del producto bruto interno, menor al 3% previsto a comienzos del año (CL 17/5). Al mismo tiempo la actividad económica de Brasil cayó un 0,13% en el primer trimestre del año, con algunos sectores que continúan en números negativos, como el de servicios, uno de los motores económicos del país, que presentó una caída del 1,5% en el primer trimestre (CR 17/5). De esta manera, el “crecimiento” sólo está relacionado con los sectores de donde los grupos económicos mundiales succionan nuestras riquezas. Así, las medidas de privatización de recursos estratégicos, las reformas previsionales y laborales, junto con el endurecimiento de la política fiscal y la apertura hacia las “inversiones” que son meramente especulativas, lejos de resolver el problema de la crisis, profundizan del desplazamiento de grandes masas de población, incluyendo de sectores de capitales medios y pequeños, donde las oligarquías locales tienen cada vez menos capacidad de construir los concensos necesarios para continuar aplicando ajustes a medida del capital monopolico.

Para la clase trabajadora esto se traduce en aumento de pobreza y desigualdad. En Perú, según el informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), durante 2017 aumentó a 21,7 por ciento el índice de pobreza, un 1% más que en 2016 (20,7%). Los mayores valores del incremento se han registrado en las regiones Sierra Rural (48,71%), la Costa Rural (24,6 por ciento), la Selva Rural (41,4 por ciento) y en las zonas metropolitanas fue de un 15 por ciento en promedio (TS 24/4). Mientras tanto en Brasil, según los datos del IBGE, el índice de desocupación subió a 13,1% durante los primeros 3 meses del 2018, afectando a 13,7 millones de personas, cuando en los últimos 3 meses de 2017 era de 11,8%, un crecimiento del 11,2% si se comparan los trimestres. El número de personas con empleo también descendió en 1,7 por ciento respecto del trimestre anterior y se situó en 90.6 millones de personas. El número de personas con empleo formal también decayó en un 1,2 por ciento frente al último periodo del año pasado, lo que afectó a 32.9 millones de personas (CR 27/4). En la región metropolitana de San Pablo, la más industrializada del pais, hay más de 700.000 personas viviendo en pobreza extrema, lo que representa un 35% más de lo que se computó en 2016. Alrededor de 180.000 traspasaron el umbral según un análisis de la empresa LCA Consultores, a partir de datos divulgados por el IBGE. La consultora privada adoptó el criterio del Banco Mundial, según el cual están en situación de pobreza extrema quienes tengan un ingreso menor a u$s 1,90 por día y por persona. Este valor era equivalente a R$ 133 mensuales en 2016 y en 2017 llegó a R$ 136, conforme el cálculo. Según Cosmo Donato, economista da LCA, el aumento de la indigencia ocurre a pesar de la reducción de la tasa de desempleo en la región. (CR 26/4). Estas son las consecuencias del tendal que van dejando los planes de ajuste, siendo la única manera que tiene el capital de reproducirse sin posibilidad de sostener a las mayorías, fundamentalmente a la clase trabajadora que bajo las reglas de la acumulación de capital y sus niveles de concentración y centralización actuales, la reduce cada vez mas a ser población sobrante sin posibilidad de volverse a insertar en el mercado laboral.

Ante esta situación de desasosiego, las organizaciones obreras y sindicales continuan ganando las calles aunque todavía de manera sectorial y aislada. En Colombia, miles de docentes del país marcharon por Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Barranquilla y Cartagena para protestar por el incumplimiento de los acuerdos por parte del Ministerio de Educación a los que llegaron en el paro nacional del año pasado, que duró 37 días. De acuerdo con Luis Fernando Yepes, presidente de Adida, Asociación de Institutores de Antioquia, el “Gobierno Nacional está dando un mensaje antiético, pues firma acuerdos cuando protestan los maestros, pero luego los incumple”. Asimismo, expresó que están preocupados por la disminución de los recursos para la educación pública, entre lo que se cuenta la disminución de presupuesto para la alimentación escolar, que a su vez hace que se reduzcan los cupos de niños y adolescentes beneficiados con esta. Los profesores expresaron su apoyo a FECODE (Federación Colombiana de Trabajadores de la Educación), que realizó una huelga de 48 horas (ET 10/5). Esta situación recrudece el clima electoral donde hay chances que las fuerzas de izquierda encabezadas por Gustavo Petro enfrenten mano a mano a Iván Duque, un discípulo del ex presidente Álvaro Uribe, en la carrera por la presidencia con posibilidades de ser el primer gobierno progresista en Colombia luego de décadas de dominio político de derecha, asestando otro duro golpe al imperio, luego de los acuerdos de paz con las FARC.

En Brasil, un grupo de trabajadores de la industria de alimentación protestó ante la sede de la cárnica BRF, en San Paulo, contra la decisión de la Unión Europea de imponer nuevas restricciones a la importación de carne de Brasil. Unas cincuenta personas se reunieron a primera hora de la mañana ante el edificio de BRF, la mayor exportadora de carnes de pollo del mundo, para defender sus empleos ante “posibles despidos” por parte de las empresas tras la decisión de la UE. En la protesta de este martes participó el exministro brasileño Aldo Rebelo, quien señaló que la decisión de la Unión Europea es una “medida proteccionista” contra la carne de Brasil que tiene como pretexto la cuestión sanitaria. Rebelo, ministro durante los mandatos de Dilma Rousseff y Luiz Inácio Lula da Silva, instó al Gobierno del presidente Michel Temer a recurrir la decisión de la Unión Europea ante “todos los organismos internacionales” (DW 24/4). Estos climas de lucha, si bien logran juntar fuerzas, todavía tienen la limitación de ser sectoriales y de intentar negociar con los monopolios condiciones laborales y salariales, en una etapa donde el control de todas las ramas de la producción se concentra en pocas manos, y el grado de socialización productiva requiere una lucha por cambiar esas condiciones de apropiación sobre la base de la construcción de nuevas relaciones para producir.

En este sentido, también quedan cortos e insuficientes los planteos que realizan los organismos mundiales, de los cuales vastos sectores y fracciones de la burguesía que no tienen chance de reproducirse a escala global toman sus postulados como eje para sus proyectos politicos. Así, durante la XXXVII cumbre de la CEPAL, se presentó el documento de posición llamado “La ineficiencia de la desigualdad”, a cargo de Alicia Bárcena, Secretaria Ejecutiva de este organismo. En tal escrito se afirma que “la igualdad está en el centro del desarrollo porque provee a las políticas de un fundamento último centrado en un enfoque de derechos y una vocación humanista que recoge la herencia más preciada de la modernidad. La igualdad es también una condición propicia para avanzar hacia un modelo de desarrollo centrado en el cierre de brechas estructurales y en la convergencia hacia mayores niveles de productividad, la sostenibilidad económica y ambiental de cara a las futuras generaciones (…). En contraposición podemos asegurar que la igualdad es una condición necesaria para maximizar la eficiencia dinámica de la economía al crear un ambiente institucional, de políticas y de esfuerzos que prioriza la innovación y la construcción de capacidades. Desde esta perspectiva, la igualdad es más relevante en la actualidad que en el pasado, debido al impacto de la revolución tecnológica, que torna a la construcción de capacidades y el cierre de brechas en una tarea más urgente y necesaria (…). La cultura del privilegio puede entenderse a partir de tres rasgos básicos que se remontan a la lógica colonial y que en la historia republicana se transfiguran y a la vez se preservan. El primero es la naturalización de la diferencia como desigualdad; el segundo rasgo es que quien establece esta jerarquía no es un juez imparcial, sino un actor entre otros que procura apropiarse de beneficios, para lo cual se constituye a la vez en juez y parte y por último es que, para operar y perpetuarse, la jerarquía tiene que difundirse a través de actores, instituciones, reglas y prácticas. En este marco, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) reafirma su tesis de que los países de la región deben poner en marcha un nuevo paradigma de desarrollo” (CD 10/5). Tal exposicion, aunque sea bienintencionada, no tiene posibilidad de ser llevada adelante en la situación actual de concentración y centralización económica, porque solo intenta remendar un sistema que ya está deshilachado por doquier y donde solamente la clase trabajadora, sobre la base de un cambio de conducta con respecto a la naturaleza y a los hombres, puede resolver el caos y el desorden ocasionados por las fuerzas anárquicas del capital.

De verdad y a fondo

Como siempre afirmamos, es en Venezuela donde se viene dando más abiertamente esta disputa entre las fuerzas populares y de los trabajadores encabezadas por Nicolás Maduro y las fuerzas de la descomposición de los grupos económicos, que intentan mediante la guerra económica y la violencia callejera desestabilizar y derrotar los avances del proceso bolivariano que se propone controlar, a través de una férrea voluntad política, los mecanismos económicos estratégicos. El desarrollo del Petro como criptomoneda (cuyo respaldo son los recursos energéticos venezolanos) y su exitosa colocación en los mercados mundiales fue seguido por una serie de medidas que lo afirman en el escenario regional financiero. Entre ellas estuvo el lanzamiento del petro oro, como incentivo para el ahorro de los venezolanos, en forma de láminas de oro: “selladas y clasificadas en 10 gramos, 20 gramos, 30 gramos, 40 gramos, 50 gramos, hasta un kilo y usted podrá invertir en bolívares, en criptomoneda, o en divisas convertibles en su oro”, explicaba Maduro. A su vez, internacionalmente el petro puede ser comprado a través de las criptomonedas: Bitcoin, Xem y Ethereum; también es posible adquirirlo con yuanes, rublos, liras turcas y euros (XH 27/4). Al mismo tiempo, fueron inyectados mil millones de dólares a sus reservas internacionales, provenientes de la venta del criptoactivo, fortaleciendo el Sistema de Divisas de Tipo de Cambio Complementario Flotante de Mercado (Dicom). A su vez, el Banco Central de Venezuela desarrolla un plan de inversión con el Petro para “estabilizar el ingreso de divisas convertibles por exportaciones, petróleo, oro, diamante, coltán, todos los productos de la industria pública y privada, y las importaciones no tradicionales”. De esta manera, se busca consolidarlo como un mecanismo de pago para contrarrestar los efectos de las tasas de cambio del dólar paralelo: “Debemos establecer un sistema de cambio real, sano y estable a través de los sistemas de subastas del Dicom, que se hacen de acuerdo al precio del dólar implícito real y a través de la oferta del petro, para combatir las mafias y la economía criminal”, puntualizó Maduro (XH 27/4).

Pero el hecho más relevante ocurrido durante mayo, en el sentido de la profundización del control económico centralizado, fue la operación “Manos de Papel” para contrarrestar el contrabando de dinero en efectivo bloqueando 1.133 cuentas bancarias por presuntos delitos financieros, de las cuales un 90% pertenece a Banesco-Banco Universal, el banco privado más grande de Venezuela. Mediante irregularidades relacionadas con no efectuar las comprobaciones de domicilio de sus clientes, “facilitaba el funcionamiento de empresas de maletín dedicadas al tráfico del billete y la fijación criminal del dólar”. Al mismo tiempo, tampoco el banco ha reportado a la Superintendencia de las Instituciones del Sector Bancario (Sudeban) a clientes cuyos movimientos bancarios no corresponden a sus perfiles financieros. El vicepresidente, Tareck El Aissami, afirmó que “estamos frente a una gran operación criminal que tiene el objetivo de dejar sin billetes a la familia venezolana, extrayendo nuestro cono monetario hacia Colombia; y en segundo lugar, fijar una tasa marcadora especulativa para desestabilizar y boicotear el sistema financiero venezolano” (TS 2/5). De esta forma, el desbaratamiento de esta red de corrupción deja en claro nuevamente cómo son los mecanismos para dañar a la economía venezolana y la importancia que tiene para el imperio el detener el desarrollo de nuevas relaciones económicas, donde quede atrás la dependencia de la renta petrolera. Allí también es donde las fuerzas del capital concentrado atacan, siendo que la compañía norteamericana de exploración y producción Conoco Phillips obtuvo órdenes judiciales (de tribunales yanquis) que le otorgan el control de los activos de refinería y almacenamiento que son propiedad de PDVSA y se encuentran en el Caribe, un centro desde donde se exporta crudo venezolano hacia Asia. El cumplimiento de una sentencia arbitral por u$s 2.000 millones, relacionada con la nacionalización de proyectos de Conoco en 2007, llevó a PDVSA a suspender el almacenamiento y transporte de petróleo desde las terminales en el Caribe y ordenó el regreso de los buques cargueros a aguas nacionales para evitar embargos (CR 11/5). Las pérdidas por las presiones y el boicot a la petrolera estatal venezolana ocasionaron que, durante el primer trimestre de 2018, la producción tuviera una baja de 28% y que las refinerías operen a un tercio de su capacidad (LN 16/5).

No obstante esta situación, los acuerdos estratégicos que posee Venezuela con China y Rusia le permitieron abastecerse de productos refinados para el consumo interno, como también seguir abasteciendo de crudo a Cuba que, entre otras cosas, lo hace con condiciones flexibles de pago. Por otra parte, en otro intento por fogonear el desabastecimiento alimentario, la empresa Kellogg (de capitales norteamericanos) cerró sus puertas en Maracay, 130 km al oeste de Caracas, después de 57 años de actividades en el país, aduciendo en un comunicado que “el deterioro de la situación económica y social en el país ha obligado a que la compañía detenga sus operaciones y salga. (…) La distribución de los productos Kellogg en Venezuela ha sido suspendida” (LN 16/5). En respuesta, Maduro afirmó que la empresa, que cubre 50% del mercado venezolano, “está produciendo con la clase obrera” (ET 15/5), tras ser puesta bajo control del gobierno.

Así, aunque los grupos económicos tengan la capacidad de presionar para dificultar la entrada de divisas al país y con ello provocar la tan evocada –por los voceros del imperio– “crisis humanitaria”, en términos reales Venezuela viene desarrollando las bases de una economía soberana para no depender solamente de la renta petrolera, superando por la positiva los hilos que la ataron históricamente a la división internacional del trabajo impuesta por los países centrales. Es así como el desarrollo de los comités productivos y de abastecimiento son el resultado de esa firme voluntad por tomar los trabajadores en sus propias manos el control de la produccion. Los CLAP (Comités locales de Abastecimiento y Producción) son actualmente 32.600 y de esos 11.000 producen alimentos de ciclo corto como legumbres, tubérculos y raíces, además de artículos de higiene y limpieza. A partir de estos se distribuyen más de 60 mil toneladas de alimentos, teniendo como objetivo que 12 millones de familias reciban los productos CLAP cada 15 días (TS 3/5). De esta manera, además de las medidas centralizadas por parte del gobierno, se profundiza el control en las cadenas “largas” de producción y distribución de mercancías necesarias para la población, sobre la base del armado de las comunas que controlan directamente los trabajadores de todos los rincones del país. En estos desarrollos se monta Venezuela para pelear contra el imperio y, a medida que va avanzando el proceso, se va coordinando con fuerzas continentales a través del ALBA, como también en conjunto a la necesidad global de control de las fuerzas productivas, actualmente encabezado por China y Rusia, principalmente. Para que esto suceda, la clase trabajadora pelea por quitarse de encima la conducta consumidora, asumiendo su papel real en el mundo, como productora y rectora de todo lo hay en él.

Poder de verdad

El momento continental de la estrategia de la clase trabajadora tiene otros pilares además de Venezuela, aunque allí son las batallas más virulentas contra el imperio actualmente. Bolivia es uno de ellos, con un crecimiento económico que se corresponde con el desarrollo de sus habitantes y con la resolución de problemas que necesita la clase obrera. En este sentido, luego de nacionalizar los recursos estratégicos (el gas y el petróleo principalmente), su renta fue puesta a disposición de la sociedad toda sobre la base de una definición que el presidente Evo Morales afirma constantemente, esta vez en desde la Escuela Antiimperialista de las Fuerzas Armadas de Bolivia, donde señaló: “si queremos tener dignidad y soberanía el camino es ser antiimperialista” (HTV 8/5). Con esta premisa, Morales se encontró con el comisario de Cooperación Internacional y Desarrollo de la UE, Neven Mimica, y firmó un acuerdo de Estrategia Conjunta de Cooperación que establece el financiamiento de la UE con 687 millones de dólares para impulsar proyectos agrícolas, tecnológicos y comerciales para el mejoramiento de cultivo de coca en el trópico. “Quería venir en persona para reafirmar y reanudar el compromiso de la UE con Bolivia como lo hecho en el pasado (...) reconfirmar para mí que mejorar las condiciones de vida mediante la diversificación (...) está teniendo éxito en proveer a 30 familias medios de subsistencia gracias a la UE”, dijo Mimica. A su vez, Morales, lejos de reproducir las actitudes de sus pares del Mercosur, afirmó: “Nuestras luchas no son solo del Trópico sino de toda Bolivia y qué bueno que la UE acompañe a estas políticas económicas, sociales y productivas. (…) Es nuestra obligación con estos recursos económicos demostrar resultados para bien de las familias que necesitan presencia del Estado como también cooperación internacional (...) no condicionada a la privatización de nuestros recursos naturales” (TS 4/5). A su vez, con el presidente peruano Martín Vizcarra inauguraron el primer Centro Binacional de Atención en Frontera (Cebaf), con el objetivo de optimizar el control migratorio y el flujo comercial entre ambos países. El Cebaf agilizará el ingreso de 100.000 camiones y 8.800 vehículos al año, además de facilitar el paso de al menos 1.500 personas por día y 572.000 anualmente. Vizcarra afirmó que seguirán instalando infraestructura de ese tipo y ratificó el interés de concretar la construcción del Corredor Bioceánico Ferroviario, que pretende unir los puertos de Santos (Brasil) y el de Ilo (Perú) pasando por Bolivia. Por su parte, Evo Morales manifestó el interés de seguir integrando Bolivia con Perú y planteó a Vizcarra convertir al puerto peruano de Ilo en un punto de exportación de gas natural licuado desde territorio boliviano a otros continentes (TS 28/4). De esta manera, la economía boliviana también desarrolla acuerdos con las demás naciones, pero sobre la base de disponer soberanamente sus recursos energéticos y productivos. Asimismo, el crecimiento se reflejó internamente cuando el gobierno acordó junto con la Central Obrera Boliviana (COB) decretar un aumento salarial del 5,5% en el básico y 3% en el salario mínimo nacional. Evo afirmó en ese sentido que la obligación del estado es cuidar el sector laboral y resguardar la inversión pública: “si Bolivia crece económicamente es justo reconocer el esfuerzo de los trabajadores con un doble aguinaldo” (TS 26/4). Así también se va afirmando el carácter de las nuevas relaciones a contruir, esto es la comprensión de que las masas trabajadoras y sus organizaciones deben ser actores económicos concientes de que la única forma de resolver los problemas que se le presentan es dominando las fuerzas productivas, controlándolas y asumiéndolas como propias.

Por lo tanto, ante el caos, el hambre y la miseria expansiva que encarnan las fuerzas del imperio, es indispensable ese cambio de conducta, ya que las condiciones materiales son hartamente suficientes, dado el carácter de socialización que tiene la producción actual. Estas nuevas relaciones sociales se corresponden con el fin de la competencia como medio de obtener los productos necesarios para nuestra reproducción como especie. En este sentido, el sucesor de Raul Castro en Cuba, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, en la inauguración del Trigésimo Séptimo Período de Sesiones de CEPAL, declaró que “reiteramos en este foro el compromiso de Cuba con la cooperación solidaria hacia otros países, sobre la base del respeto mutuo, la ayuda desinteresada y la complementariedad. Pese a carencias y dificultades, mantendremos esta voluntad, siguiendo el principio de compartir lo que tenemos, no lo que nos sobra” (CD 9/5).

Con estas definiciones como faro ideológico indestructible es que la clase trabajadora en Latinoamérica enfrenta este periodo de transición, donde se juega no solamente su futuro como clase, sino el futuro de toda la humanidad, ante la colisión permanente en el capitalismo entre el carácter cada vez más social de la producción con el carácter privado de su apropiación, beneficiando exclusivamente a los 147 grupos económicos y a sus cada vez más reducidos representantes locales oligárquicos. Veamos cómo en este concierto confrontan políticamente estas fuerzas antagónicas, las del futuro en los trabajadores y las del pasado en las descompuestas corporaciones económicas mundiales.



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