Revista Mensual | Número: Agosto de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Planes necesariamente acelerados

Lo necesario para unos pocos
Incertidumbres provocadas
Las cosas no salen como quieren
Se recalienta rápido    
La lucha continúa
Lo necesario para los pueblos


Los capitales globales cada vez con menos tiempo para llevar adelante su plan de saqueo total en el continente ante el nuevo avance de las fuerzas populares y de los trabajadores.

Planes necesariamente acelerados

“Venimos llenos de verdades surgidas de la inmensa batalla
que dan nuestros pueblos por abrirse paso a un tiempo de dignidad.”
Nicolás Maduro. Intervencion en la Asamblea de la ONU, 2015



A medida que se agudiza la disputa entre capitales a nivel mundial, en el continente esta crisis se manifiesta en la necesidad creciente de los grupos económicos por ejecutar planes que garanticen su reproducción, mediante el control total de los recursos naturales y productivos que aquí tenemos y la destrucción acelerada de las condiciones de vida y reproducción de las fuerzas trabajadoras de nuestros pueblos. Pero como venimos analizando mes a mes, esto choca de lleno con los efectos que su accionar provoca necesariamente: imposibilidad de reproducir a todas sus fracciones locales, desplazamiento de grandes masas de población e implantación del caos y el desorden social como base para el saqueo y la expropiación del conjunto de la sociedad.

Durante julio asistimos ya a la caída del crecimiento económico en la totalidad de los países de la región según los organismos internacionales al servicio del gran capital mundial, siendo su voz más fuerte los diagnósticos del FMI. Dicho estancamiento se debe, según ellos, a la falta de profundidad en los planes de ajuste que promueven y que deben ser aplicados sin titubeos por sus lacayos más fieles, como sucede hace poco más de dos años en Argentina y Brasil. Pero recorriendo el espinel regional veremos que, en realidad, la crisis económica y la creciente confictividad social ocurren inevitablemente ante la magnitud del saqueo al que están expuestos nuestros pueblos; es decir, las crisis en cada una de nuestras naciones se agudizan en realidad por el grado de expropiación al que somos sometidos mediante los acelerados procesos de privatización, endeudamiento y entrega lisa y llana de los recursos estrategicos a manos de los grupos económicos trasnacionales. En otras palabras, ante el achicamiento del valor a nivel mundial hasta las fracciones de capital locales son fagocitadas por aquellos capitales globales en pos de profundizar su concentración y centralizacion.

En este sentido, cada vez es más notoria la existencia de un plan político previo para reproducir a los sectores más concentrados, pero que choca de bruces con el nivel de expropiación que generan porque se efectua mediante la expropiación de fracciones de capital que deberían ser, contradictoriamente, el mecanismo de succión predilecto a escala local. Esta situación acelera la emergencia de estallidos y protestas en los sectores desposeídos que son confiscados en gran escala. A su vez, se acrecienta la reacción desde las fuerzas políticas, sindicales y sociales que intentan resolver la crisis desde el conjunto de la sociedad, lo cual desespera cada vez más a las fuerzas del imperio, que solo pueden intentar acelerar aún más la realización de sus condiciones de reproducción. Así está ocurriendo en México con la llegada al gobierno de Andres Manuel Lopéz Obrador o con el ascenso de la intención de voto popular que tiene Lula Da Silva en Brasil.

A la vez, la fractura que ocaciona la concentración económica en los sectores oligárquicos tradicionales ensombrece aún más el panorama para el bloque económico dominante, ya que son cada vez más las fracciones de capital de escala local y regional que no pueden reproducirse a escala ampliada y que buscan, desesperadamente, acordar mecanismos de libre comercio, con China o con quien sea, para colocar sus primarizados productos y “tirar un tiempo más”.

Ante esta situacion, desde algunos rincones (crecientes) de Nuestramérica se siguen profundizando, no sin difíciles luchas, los procesos emancipadores que son el sostén del futuro posible en la región, en tanto la creación de relaciones para producir y reproducir la vida común que superen a las decadentes capitalistas. Como ya sabemos, estos son los países del ALBA con Cuba, Venezuela y Bolivia a la cabeza quienes, junto con China y Rusia como referencia mundial, son los que se aprestan a encabezar la pelea.

Lo necesario para unos pocos

Los capitales globales siguen intentando imponer su dominio total sobre las economías latinoamericanas, aunque esto ocasione conflictos y fracturas con sus subsidiarias oligarquías locales, que intentan reducirse lo menos posible. De esta forma, los planes de ajuste impuestos por sus representantes más disciplinados continúan agravando la situación de saqueo en nuestras economías, proceso que inevitablemente agudiza las contradicciones latentes entre los distintos actores económicos. Durante el mes pasado, se conocieron datos macroeconómicos que brindan un panorama de los resultados de aquellos planes draconianos. En Brasil, en lo que va del año, se fugaron 2.700 millones de dólares, siendo la mayor sangría de capitales desde la crisis de 2008 (CL 28/6). Al mismo tiempo, la moneda brasileña, el real, siguió su derrotero devaluatorio llegando a niveles comparables con la corrida sufrida durante el impeachment a Dilma Rousseff en 2016, además de padecer también un déficit fiscal primario gigantesco de 28.000 millones de dólares en los últimos 12 meses, equivalente al 1,6% de su Producto Bruto Interno, que es financiado, como no puede ser de otra manera bajo el recetario liberal, desde el Estado mediante emisión de deuda interna, que crece a niveles “explosivos”.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), la deuda bruta de este año ascenderá a 87% del PBI y alcanzará en 2019 el 90%, cuando en los países emergentes la relación “deuda-producto bruto interno” es del 49% promedio y en América Latina es del 61,8% (CL 28/6). Con estas cifras, el mismo organismo multilateral al servicio de los grupos concentrados continúa pronosticando caídas en las previsiones de crecimiento en el país carioca, que ahora se ubican en 1,8 y 2,5%, para 2018 y 2019 respectivamente, con una reducción de 0,5 puntos para este año, según el Word Economic Outlook (WEO) (CR 17/7). Este panorama se extiende a todo el continente ya que en el mismo informe se pronostica una baja de cuatro décimos con respecto al mes de abril para el crecimiento de 2018, ubicándose en 1,6% y 2,6% para 2019, dos décimos abajo con respecto a la anterior proyección. Según los analistas imperiales, estas bajas se deben a “la incertidumbre” que genera la transición política en algunos países de la región, como Brasil o México (CR 19/7). Pero lo cierto es que la merma del crecimiento en la región no es más que la manifestación que tiene la concentración y centralización económica. Ante la inevitable tendencia de la caída del valor a escala global, los grupos económicos globales se ven en la necesidad de succionar cada vez más aceleradamente las riquezas naturales que dispone o genera el continente. Pero este saqueo choca contra sus propias limitaciones, ya que por la exacerbada competencia en la actual etapa monopólica del capitalismo –donde a cada innovación o salto tecnologico en la producción se disminuye más la creación de valor– la intensificación de los planes de ajuste hace que no solamente sean los capitales más concentrados los únicos beneficiarios de los crecimientos sino que, a la vez, estos sean cada vez más exiguos, por la liquidación de fracciones propias o aliadas sin la envergadura suficiente para sostenerse en el mercado.

En este sentido, luego de augurar incansablemente por parte de los gobiernos ajustadores la llegada de inversiones externas para el crecimiento económico, la CEPAL afirmó que se produjo una nueva caída del 3,6% en la Inversión Extranjera Directa (IED) realizada en el continente comparando 2017 frente a 2016, siendo su tercer año consecutivo en baja. La secretaria ejecutiva del organismo, la mexicana Alicia Bárcena, dijo que “la caída continua se puede explicar por los menores precios de los productos básicos de exportación, que han reducido significativamente las inversiones en las industrias extractivas, y por la recesión económica que se registró en 2015 y 2016, principalmente en Brasil”. El mismo panorama presentó Chile, con una caída del 48%, y México con 8,8%. Pero el informe menciona a la Argentina como el lugar donde se amortiguó la caída, ya que recibió flujos de IED por 11.517 millones de dólares en 2017, lo cual representa un aumento del 253 por ciento con respecto a 2016 (XH 6/7), siendo no casualmente el país donde se produjo el grueso de los ajustes a medida requeridos por el capital mundial. En otras palabras, solamente allí donde se garantizan los seguros y rápidos retornos para el capital invertido es donde llegan esas “inversiones”, que lejos de representar un desarrollo para toda la sociedad solo están en función de incrementar rápidamente el capital, para volver prontamente a sus arcas de origen.

Es por ello que el patrimonio total de la banca privada en Latinoamérica (los bancos de los capitales concentrados) sigue en aumento y es la que consigue apropiarse de los mayores beneficios en el sistema financiero. El volumen de los activos bancarios en el continente (sin descontar el pasivo de las entidades) alcanzó el año pasado unos cuatro billones de dólares (U$S 4.000.000.000.000). Las utilidades netas (ganancias) en 2017 fueron de 51 mil millones de dólares, con un incremento del 10,8% respecto del año anterior, con cinco países concentrando el 90% de estas ganancias: Brasil (U$S 29 mil millones), México (U$S 7 mil millones), Argentina (U$S 5 mil millones), Chile (U$S 4 mil millones) y Colombia (U$S 3 mil millones). Los 20 bancos con más activos de la región en función del mercado en el que operan y su propiedad son Banco do Brasil (opera en el mercado brasileño y es de propiedad estatal), Banco Itaú (brasileño y privado local), Caixa Económica Federal (brasileño y estatal), Bradesco (brasileño y privado local), Santander Brasil (brasileño y privado extranjero), BBVA Bancomer (mexicano y privado extranjero), Santander México (mexicano y privado extranjero), Banamex (mexicano y privado extranjero), Banorte (mexicano y privado local), Estado (chileno y estatal), Santander Chile (chileno y privado extranjero), De Chile (chileno y privado local), BCI (chileno y privado local), Bancolombia (colombiano y privado local), Safra (brasileño y privado local), Itaú Corporación Banca (chileno y privado extranjero), BTG Pactual (brasileño y privado local), Crédito (peruano y privado local), Nación Argentina (argentino y estatal) y HSBC México (mexicano y privado extranjero). Ante este panorama, las fracciones oligárquicas domésticas van quedando cada vez más atadas a la disputa entre los capitales mundiales, que por su necesidad de reproducirse a escala ampliada se hacen del control directo de los sectores financieros como complemento del dominio de los sectores claves de las economías de la región, la producción de materias primas y sus ramas derivadas, dejando cada vez menos margen de maniobra a los sectores rentísticos locales, que asumen continuar con las políticas de ajuste a su servicio, aunque ello signifique la constante reducción de sus miembros.

Incertidumbres provocadas

De esta manera, se puede apreciar con más claridad cómo delante de los planes económicos, propiciados desde los centros imperiales, marchan las condiciones políticas para que ellos se cumplan y los resultados sean siempre en función de sus necesidades. En Ecuador, según el analista económico Juan Pablo Jaramillo, el acercamiento entre el FMI y el gobierno de Lenin Moreno se da en respuesta a un cambio en la política económica y a las necesidades del sector privado, y no a una “complicada situación económica”, siendo que recibió un país con un crecimiento económico estable y los precios del petróleo en alza. En este sentido, afirmó que durante el mandato de Moreno la deuda externa y el déficit fiscal del país ha crecido, cerrando en 2017 en U$S 5.838 millones, un 43% más que en 2016 según Cordes (Corporación de Estudios para el Desarrollo de Ecuador). Para esta entidad, además de la crisis fiscal hay otros problemas como la pérdida de competitividad y un crecimiento que “además de no generar empleo, depende en gran medida del gasto público, que a su vez se ha venido financiando con nueva deuda” (TS 20/6). Así, en Ecuador, la supuesta continuidad de la “revolución ciudadanana”, encabezada inicialmente por el ex presidente Rafael Correa, terminó siendo nuevamente la apertura a la injerencia de los organismos multilaterales, base sobre la cual los grupos económicos resfuerzan los planes de confiscación. En México, ante el triunfo electoral de Andres Manuel Lopez Obrador (AMLO), la bolsa mexicana cayó 2,12% y su moneda, el peso mexicano, aunque inicialmente se apreció más de un 1,3%, paso enseguida a terreno negativo, luego de que cifras oficiales mostraron que AMLO aventajaba a su más cercano rival por más de 30 puntos. En un reporte de CI Banco, de las más importantes firmas de la banca privada mexicana, se afirmó que “esta composición en el Congreso (...) genera atención y preocupación en los mercados financieros, ya que facilitaría a AMLO realizar cambios (...) y el riesgo de implementar medidas y acciones menos favorable para los mercados (…) además, existe poca claridad sobre cómo llevará a cabo sus políticas económicas” (LN 3/7).

Así, en los países donde tienen garantizado el despliegue de las “fuerzas del mercado” no hay situaciones de “incertidumbre”; por el contrario, allí donde se cuestionen los planes económicos a su disposición y se vean peligrar las condiciones para su reproducción es necesario actuar con rapidez para condicionar a los futuros gobiernos progresistas que nacen como resultado de la insoportable situación que generaron sus propias políticas de privatización, endeudamiento y entrega. En esta línea, las oliagarquías domésticas quedan limitadas a ejecutar los planes de sus socios mayores, obligadas a ceder el control de la renta y sus derivados, generando a su vez mas contradicciones al ya no ser posible su existencia como ramas de la industria de los países centrales sin liquidar a la mayoría de sus miembros, lo que impide el consenso necesario para aplicar las medidas económicas urgidas para los cada vez más reducidos núcleos rentísticos con altos grados de trasnacionalización y de capacidad tecnológica para competir en el mercado mundial, dependientes directamente de los grupos económicos globales.

Las cosas no salen como quieren

Como venimos analizando mes a mes, la fractura entre los grupos económicos mundiales y sus brazos subalternos regionales también se manifiesta en la imposibilidad de acordar tratados de libre comercio, dado que entre los mismos sectores oligárquicos se disputa la orientación que deben tener las economías de la región en tanto colocación de productos primarios. De esta forma, se encuentran por un lado los que se inclinan por cerrar acuerdos con los grupos económicos mundiales, donde sólo sobreviven pequeños núcleos oligárquicos con un gran desarrollo tecnológico y con capitales más desarrollados vinculados directamente con aquellos; por otro lado, los sectores que buscan acuerdos alternativos que les permitan sobrevivir en la sanguinaria disputa entre capitales concentrados. Estas diferencias se vienen presentando claramente al interior del Mercosur, donde el cortocircuito se da entre los sectores que empujan el acuerdo con la Union Europea a cualquier costo y los que desean que el bloque se oriente de lleno hacia China. En este sentido, luego del cierre de la cumbre de mandatarios del Mercosur, el gobierno argentino analizó el estado del acuerdo entre el bloque europeo y el sudamericano. El secretario de Relaciones Económicas Internacionales de la Cancillería argentina, Horacio Reyser, afirmó que “en este momento tenemos la posibilidad de concluir el acuerdo. En julio vamos a poder avanzar. Solo queda la voluntad política de cerrarlo y quizá sea nuestra última chance de lograrlo en el corto plazo”. A su vez, la vicepresidenta argentina Gabriela Michetti dijo: “No podemos dejar escapar la oportunidad de cerrar un acuerdo con la UE. Los líderes del Mercosur y la UE tenemos la responsabilidad histórica de construir nuestro futuro juntos.” Desde el otro lado del Atlántico, la ministra de Relaciones Exteriores de Bulgaria y presidenta del Consejo de Ministros de la Unión Europea (UE), Ekaterina Zaharieva, afirmaba que “todavía tenemos esperanzas de que las negociaciones puedan cerrarse lo antes posible” (LN 21/6). Estas expresiones de deseo, que se repiten agónicamente hace tiempo, se vieron avivadas por el pedido que realizaron los industriales alemanes al gobierno de la canciller Angela Merkel para impulsar un rápido tratado de libre comercio entre el bloque europeo y Sudamérica.

El presidente de la Federación de Industria Alemana (BDI), Dieter Kempf, afirmó que el Mercosur podría modernizar sus propias industrias importando equipos y maquinaria de la UE (DW 24/6). Pero, como venimos analizando, la imposibilidad cerrar el tratado entre ambos bloques radica en la naturaleza misma del acuerdo, donde solamente serían beneficiados pequeños sectores rentísticos del continente al imponer desde Europa un límite a la cuota de oferta de producción primaria a cambio del ingreso casi irrestricto de producción industrial europea. Desde luego que esto afectaría a la gran mayoría de los capitales locales y regionales, inclusive a muchos sectores rentísticos.

Mientras tanto, luego de la ferviente propuesta presentada en la cumbre del Mercosur por el presidente uruguayo Tabaré Vázquez sobre la posibilidad de negociar un acuerdo de libre comercio con China, el ex presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el uruguayo Enrique Iglesias, opinó que el bloque sudamericano podría suscribir un acuerdo preferencial con China en áreas como comercio y servicios como paso previo a la firma de un Tratado de Libre Comercio, afirmando además que “el ideal es que el Mercosur como tal pudiera tener un tratado con China”, aunque reconoció la dificultad de alcanzar un acuerdo en lo sucesivo porque la situación económica argentina “no es fácil” y “hay que esperar el resultado de las elecciones en Brasil” (XH 14/7).

De esta manera, la dificultad de acordar un plan común entre las oligarquías locales es cada vez más profunda ante la necesidad que tienen los grupos económicos mundiales de imponer sus condiciones de reproducción. Los brazos rentísticos que históricamente entraron en la división internacional del trabajo como proveedores de materias primas quedan más limitados en su acción ante el achicamiento de los márgenes de valor que les toca en suerte. Esto implica que, en las actuales de condiciones, solo es posible sostener a sectores oligárquicos cada vez más reducidos de gran concentración de capital, con vínculos directos con el imperio, desplazando a los capitales de menor envergadura, incapaces de sostenerse en los marcos de los acuerdos de libre comercio planteados.

Por otra parte, en el norte del continente, a la crisis desatada en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TCLAN) luego de los vaivenes ocasionados por la posición proteccionista que desató la administración de Donald Trump, como expresión de la cruenta disputa entre las fracciones del capital global, se suma la llegada al gobierno mexicano de Andrés Manuel López Obrador, que propone hacer hincapié en la renegociación de dicho tratado, “de modo conjunto, con mucha unidad”, para defender los intereses del país (LN 4/7). A su vez presentó, a través de una carta enviada al presidente estadounidense, una serie de propuestas tendientes a tratar el problema de la inmigración y a extender el desarrollo económico a los países de centroamerica (TS 22/7). Esta posición disruptiva con respecto a la política que llevaba adelante hasta el momento el gobierno de Enrique Peña Nieto acelera aún más la necesidad de cerrar los acuerdos por parte de los grupos económicos concentrados, donde deben deglutirse lisa y llanamente a sus fracciones locales rentísticas. Estas últimas buscan, al mismo tiempo, alternativas viables que permitan sostener su reproducción, pero les es imposible no descargar la crisis sobre la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto, lo cual genera condiciones para el avance de las fuerzas políticas que expresan a esos sectores sociales, que no solo tienen planteado detener el saqueo continental, sino que necesitan suplantar las relaciones de producción capitalistas por otras nuevas que respondan al actual desarrollo de las fuerzas productivas.

Se recalienta rápido

De esta manera, la situación de hambre y desorden social que generan el saqueo y la concentración económica continúa siendo una maquina generadora de conflictos en la región, desatando protestas de los sectores desplazados por el capital. El Movimiento Sindical Costarricense convocó a la “primera gran huelga” a la administración liberal de Carlos Alvarado, quien solo lleva dos meses en la presidencia. Los trabajadores del sector público rechazan el plan fiscal de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas que implica gravar numerosos servicios que hoy están exentos, como por ejemplo una tasa del 13 por ciento a servicios informáticos, de abogados, gimnasios, espectáculos, alquileres, electricidad, transportes privados, juegos de azar y exposiciones comerciales; una tasa del 4 por ciento para la educación y la salud privadas, así como para los libros en todos sus formatos, los boletos aéreos, la compra de empaques y embalajes y sus materias primas, también a equipo y maquinaria y a los servicios para la producción agropecuaria y agroindustrial; un tope de 5,4 millones de colones (9.590 dólares) en los salarios de los funcionarios públicos y de las autoridades de los poderes del Estado (TS 24/6). Bajo la misma tónica, la Central Única de Trabajadores PIT-CNT uruguaya concretó un paro a dos días de finalizar el plazo al Gobierno para enviar al Parlamento el proyecto de presupuesto, exigiendo el seis por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) para la Administración Nacional de Educación Pública y la Universidad de la República, así como otro uno por ciento para investigación y desarrollo. Rechazan el plan del Ejecutivo para los próximos dos años y propusieron gravar a los sectores más pudientes mediante el impuesto al Patrimonio y a las Rentas de las Actividades Económicas. La iniciativa sindical fue rechazada por el Gobierno y las autoridades del Ministerio de Economía y Planificación, quienes aseguraron que no habrá nuevos impuestos hasta el fin del mandato en 2020 (TS 28/6).

En Haití, luego del anuncio de aumento de combustibles como parte del paquete de ajustes que firmó el gobierno con el FMI, el sindicato de transporte convocó a una huelga que paralizó Puerto Príncipe, la capital haitiana. Los aumentos planeados eran de un 37% en el precio de la gasolina, de un 40% en el gasóleo (diesel) y más de un 50% en el queroseno, este último muy utilizado para alumbrar las casas haitianas de amplios sectores de escaso poder adquisitivo. Aunque el gobierno anunció que suspendería los aumentos, las protestas continuaron (TS 10/7). En Panamá se presenta la misma situación, al realizarse un paro y movilización en rechazo al aumento del 8,4 por ciento en el servicio de energía eléctrica. Pese a que el gobierno de Juan Carlos Valera anunció la semana pasada la suspensión del aumento, varios gremios sostuvieron que éste sólo había sido retrasado en su aplicación, por lo que mantuvieron las medidas de fuerza programadas. Algunos de los convocantes fueron docentes agrupados en la Asociación de Profesores de la República de Panamá (Asoprof), integrantes del Sindicato Único de los Trabajadores de Construcción (Suntracs) y Frente Nacional por la Defensa de los Derechos Económicos y Sociales (Frenadeso) (TS 16/7). Como venimos analizando mes a mes, ante los intentos de sostener las condiciones de reproducción de los sectores más concentrados de la sociedad mediante fuertes ajustes sobre la clase trabajadora, los gobiernos que los ejecutan son obligados a dar marcha atrás con aquellas medidas, apareciendo claramente el FMI como expresión de esos planes draconianos y como enemigo principal al cual se enfrentan los trabajadores a través de toda la región. Sin duda que esto data de un avance en la conciencia de la clase obrera que tiende a superar el momento sindical de su pelea, es decir, de solamente discutir su condicion de vendedora de fuerza de trabajo en un mercado donde las mercancías (incluida la mano de obra) poseen menos valor. Los rechazos a las políticas de ajuste y la identificación del enemigo principal solo son los principios del derrotero en el cual se encaminan los trabajadores ante el grado de socialización productiva y su contradicción con el nivel de concentración económica, donde la lucha política por establecer nuevas relaciones entre los hombres y con la naturaleza se tornan indispensables.

La lucha continúa

De esta manera, el proceso que viene dando el pueblo venezolano sigue marchando a la cabeza del plan de los trabajadores en el continente, proponiendo siempre hacia adelante el plan político que derrote la guerra económica que el imperio ha desatado en su contra, provocando internamente el desabastecimiento alimentario y medicinal y boicoteando, externamente, las ventas de petróleo, fuente principal de divisas de la economía venezolana, como también provocando operaciones financieras para hacer colapsar integralmente al país. Así, luego de rechazar otro embate de los grupos económicos durante el mes pasado, cuando el FMI previó una altísima inflación y una feroz caída del Producto Bruto, el gobierno bolivariano, a través del vicepresidente para el área económica, Tareck El Aissami, anunciaba una ofensiva para estabilizar los precios. Por un lado, realizando jornadas de trabajo con distintos sectores de la sociedad para estructurar los costos de ciertos productos comprendidos en el Plan 50, que busca establecer los precios de 50 bienes, productos y servicios esenciales, entre los que se encuentran café, azúcar, arroz, pasta, granos, carne de res, pollo, pescado, leche (líquida y en polvo), harina de trigo, aceite, queso blanco, jamón, maíz (blanco y amarillo), mayonesa, y diferentes productos de higiene personal y aseo. El Aissami indicó que una vez que acuerden los precios y se publiquen, las agroindustrias, sistemas de comercialización o distribución que violen los precios se les aplicará el peso de la ley, y afirmó que “no vamos aceptar que se siga especulando de manera criminal y delictiva (...). No vamos aceptar la guerra contra nuestro pueblo” (TS 25/7). Por otro lado, se realizaron reuniones con gobernadores y alcaldes para emprender la regulación de la administración y funcionamiento de los mercados mayoristas y municipales. También informó sobre la creación de un manual de procedimiento para que se adecuen en todos los mercados y sigan las normas elementales de funcionamiento, organización y comercialización. “Vamos a estabilizar los precios en el mercado nacional, en los mercados municipales y mayoristas”, puntualizó (TS 25/7). Días mas tarde arengó que “tenemos que lograr que el sistema de mercados municipales, sean un tacita de plata, en su funcionamiento, en su transparencia, en el servicio que prestan ¡Tienen que respetar la Ley!” en el avance de la regularización de las cadenas de distribución y comercialización de productos (TS 6/7). Todas estas medidas no pueden darse por fuera de la organización desde las bases ya que la profundización de la organización comunal a través de los CLAP (Comité Local de Abastecimiento y Produccion) y los CPT (Consejos Productivos de los Trabajadores) en conjunto con la direccion centralizada desde los órganos del gobierno bolivariano son la garantía única que tiene el proceso emancipador.

En estas condiciones se realizó una nueva entrega en el marco de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV), llegando a 2 millones 100 mil casas, lo que significa que se cubren las necesidades habitacionales de un 25% de la población. Maduro anunció que “nos hemos propuesto una meta de cinco millones de viviendas para nuestro pueblo en el 2025”. Además, aprobó recursos para construir 500.000 nuevas casas en el año en curso e instó a las comunidades a organizarse y empoderarse de las misiones sociales, afirmando que “hay que seguir avanzando en todas las misiones y grandes misiones, de manera constante, perseverante. Mientras el imperio nos agrede nosotros trabajamos” (TS 28/6). Esas nuevas inversiones se financiarán con la criptomoneda Petro a través de 33 empresas que están pasando por procesos de validación técnica, de logística de operaciones y de capacidad financiera, para llevar adelante proyectos de construcción de viviendas (TS 29/6).

Por otra parte, otro de los pilares del avance contra el viento y marea que propina el imperio es la confianza que genera en la mayoría del pueblo venezolano el tomar en sus manos los problemas. Así, según un sondeo de la encuestadora Agencia Venezolana de Inteligencia (Hinterlaces), el 62% de los venezolanos prefieren que las transacciones y actividades económicas del país estén controladas por el Gobierno y no por el sector privado. A su vez, un 68% expresó estar de acuerdo con que el Estado establezca métodos trasparentes para que la empresa privada funcione, a la vez que el 66% de los consultados está de acuerdo en que el Gobierno aplique y ejerza el modelo socialista en la economía (HTV 1/7). De esta manera, se aclara mediante la profundización en Venezuela del proceso emancipatorio la comprensión de la necesidad histórica planteada, de cómo es la proposición política por parte de los trabajadores para desarrollar el control de la economía en función de los intereses objetivos que tienen, comportándose como productores y creadores de sus propias condiciones de reproducción, en contraposición con la conducta pasiva propuesta desde las necesidades de reproducción del capital. Así, las condiciones de subordinación que trae consigo la dependencia de la renta y de una clase que se la apropia en detrimento del conjunto de la población van quedando atrás ante el avance del llamado modelo “postrentista”, que tiene como centro ordenador que pone todas las fuerzas productivas en función de las necesidades del conjunto de la sociedad. La guerra económica como plan político imperial para detener el proceso emancipador queda cada vez más expuesto ante el avance, no solo del proceso bolivariano, sino del conjunto de las fuerzas a nivel continental y mundial que se proponen tomar las riendas del proceso productivo y ponerlo en función de resolver el problema de toda la humanidad.

Lo necesario para los pueblos

De esta manera, para consolidar el avance sobre el control de las fuerzas productivas por parte de la clase trabajadora, está planteado más que nunca profundizar las llamadas “asociaciones estratégicas”, ya no desde los intereses del capital sino desde la sociedad en su conjunto. Así, en cosonancia con la tendencia mundial propuesta desde el desarrollo de la Franja o Cinturón de la Seda, donde se propone el desarrollo integrado de las fuerzas productivas mundiales bajo la premisa del “ganar-ganar”, se logran acuerdos cada vez más profundos. Durante fines de junio, en el marco de una gira mundial, Evo Morales visitó China y junto con el mandarario Xi Jinping cerraron una serie de acuerdos entre los que se encuentran las exportaciones por parte de Bolivia de rubros como café, carne, quinua, soya y almendra. A su vez, fijaron un pacto de asistencia técnica, científica y tecnológica que permitirán a Bolivia avanzar en proyectos de industrialización de sus recursos naturales (TS 19/6) y asistieron a la firma de documentos sobre la construcción conjunta de la Franja y la Ruta y la cooperación en otros campos. Por su parte, Xi afirmó que la cooperación China-Bolivia es una parte integral de la cooperación Sur-Sur e indicó que China desea trabajar con países latinoamericanos, incluida Bolivia, para salvaguardar los intereses comunes de los países en desarrollo e impulsar la paz, la estabilidad y el desarrollo del mundo (XH 20/6), mientras que Evo destacó que la cooperación con China no impone condiciones (XH 21/6). Al mismo tiempo, de acuerdo con el mandatario boliviano, el establecimiento de la asociación estratégica elevó las relaciones entre los dos países y facilitará el desarrollo de los lazos entre China y América Latina y el Caribe, a la vez alabó la política de erradicación de la pobreza en el país oriental e informó que Bolivia también tiene una política para el 2025 de tener un cero por ciento de pobreza (XH 21/6). Cómo siempre afirmamos, estas alianzas consolidan e, incluso, no suplantan mecánicamente las relaciones capitalistas, pero es de importancia fundamental la posibilidad de establecerlas en el marco de la disputa abierta que tienen estas naciones contra el dominio de los 147 grupos económicos mundiales. Cada paso dado en esta dirección siempre es un logro, en tanto aquel control de las fuerzas es cada vez más cercano, siempre y cuando la clase trabajadora en cada uno de los países resuelva ese control, tomando en sus manos las riendas de ese proceso.

En esto, sigue siendo Cuba el faro rector del proceso en America Latina, donde todos los procesos de emanciapacion hacen pie tomando su experiencia como ejemplo. Durante el mes de julio, en la apertura de la asamblea nacional y de cara a la reforma Constitucional, el flamante presidente cubano Miguel Mario Díaz Canel reivindicó el plan de la revolución desde el primer día, reafirmando el modelo económico y social ratificado por los congresos sexto y séptimo del partido comunista, y señalaba que “el comportamiento de la economía en el primer semestre cierra con un discreto crecimiento del Producto Interno Bruto del 1,1 %, que no por discreto deja de ser alentador, en medio de tantos factores adversos. Se mantiene una tensa situación en las finanzas externas debido al no cumplimiento de los ingresos planificados por exportaciones, el turismo y la producción azucarera, además de los daños ocasionados por la prolongada sequía, seguida por los destrozos del huracán Irma y posteriormente la ocurrencia de intensas lluvias, todo lo cual ha condicionado afectaciones en los arribos de materias primas, equipos e insumos. Esta situación nos obliga a adoptar en el segundo semestre medidas adicionales de control en los principales aseguramientos del plan 2018, encaminadas a trabajar con mayor precisión las decisiones en materia de importaciones y otros gastos en divisas. Para lograr tales propósitos debemos apelar al máximo aprovechamiento y el uso eficiente de los recursos disponibles.” De esta manera se deben “garantizar los servicios básicos a la población y el desarrollo, lo que presupone orientar el trabajo al estricto control y uso racional y eficiente de todos los recursos materiales y financieros con que contamos, ahorrar por aquí y por allá, dondequiera que se pueda, suprimiendo cualquier despilfarro. Esta actitud debe convertirse en regla de conducta de los cuadros del gobierno”. A su vez, apeló a que los cubanos “mantendremos y a la vez convocamos a desplegar una batalla ética contra la corrupción, las ilegalidades, las adicciones y la indisciplina social”, haciendo énfasis en que estas tareas no corresponden solo a la policía, sino a toda la ciudadanía (CD 23/7).

Con esta firmeza, emanada de las experiencias y conclusiones más desarrolladas por los trabajadores en nuestro contienente y en el mundo, el conjunto de las sociedades latinoamericanas se aprestan a enfrentar los ataques del imperio, no ya en una posición defensiva sino proponiendo alternativas para superar las agotadas relaciones capitalistas de producción, que mediante los planes políticos empujados por los grupos económicos arrasan con el hombre y la naturaleza, a través del caos, el hambre, la guerra y la destrucción. Estos planes cada vez tienen menos asidero ya que las condiciones materiales de su existencia dejaron de ser; la socialización productiva y su contradiccion con el carácter privado de su apropiación generan colisiones que encallan los sucesivos intentos de aplicarlos, dado que bajo la égida del capital no entran vastos sectores de la población. Bajo esta imposibilidad, los mecanismos de dominio quedan obsoletos y se vuelven cada vez más violentos, lo cual obliga a las fuerzas del pueblo y los trabajadores a asumir el control mundial de las fuerzas de cooperación humanas y eso va teniendo expresiones políticas en todos los países latinoamericanos, como ocurrió el mes pasado con la victoria de Andres Manuel Lopéz Obrador en las elecciones presidenciales de Mexico o con la creciente simpatía de los pueblos con los representantes de sus intereses, como pasa en Brasil con Lula Da Silva. Estos movimientos que tienden a tranformarse en plan político de la clase trabajadora, junto con las alianzas estratégicas con las fuerzas mundiales que están disputando la hegemonía al capital concentrado, constituyen la base para la construcción de esas nuevas relaciones que la humanidad necesita, obviamente con la clase obrera a la cabeza.

El derrotero no es fácil, pero es necesario. Veamos ahora cómo se dio durante este mes esta disputa en el plano político-ideológico.



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