Revista Mensual | Número: Septiembre de 2018
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
[<< Volver a la primera plana]

1.000 Boomerangs

El Origen
La sequía
La tempestad
La esencia
La pudrición
El oxigeno


Las políticas yanquis de absorción de capitales agudizan la caotización de la producción en todos los mercados

1.000 Boomerangs

“Pero a la vez existe un transformador

Que te consume lo mejor que tenés

Te tira atrás, te pide más y más

Y llega un punto en que no querés”

(Inconsciente Colectivo, Charly García)


El Origen

Como venimos analizando a lo largo de este año, la política de “Estado Unidos primero”, implementada por la administración de Donald Trump, se asienta en la necesidad de acelerar la succión de riqueza del resto del mundo, en pos de “recuperar” la competitividad y productividad perdida a lo largo del ciclo de globalización, misión imposible si las hay. Es decir, retornar 40 años en la historia, momento de inicio de la decadencia productiva norteamericana, acentuada luego con la caída del Muro de Berlín y las políticas devenidas del Consenso de Washington.

Como referíamos el mes pasado, tres son los mecanismos aplicados por la administración yanqui para hacerse rápidamente de una porción más grande del valor/riqueza en disputa: en primer lugar, la suba de la tasa de interés de la Reserva Federal (FED) para absorber los flujos de capital que pululan líquidos por los mercados emergentes buscando bonos para obtener rentas altas y rápidas; en segundo lugar, la reforma fiscal con una reducción de 20 puntos porcentuales en los impuestos a las empresas; por último, aranceles a las importaciones –centralmente de bienes intermedios– para anclar en territorio estadounidense la mayor cantidad de inversiones productivas posible.

Con estas medidas, en los últimos ocho meses, EEUU logró un aumento de la inversión de un 10,4%, tan sólo en el primer trimestre del año, lo que da como resultado que la economía norteamericana –que computa un PBI de US$ 20.4 billones, igual al 25% del total mundial– creció a una tasa nominal del 7% respecto del mismo trimestre del año anterior. El índice S&P 500, el indicador bursátil de las 500 compañías que cotizan en bolsa más grandes de los EEUU, mostró un aumento en la ganancias del 25% para el trimestre de abril, mayo y junio. Las compañías estadounidenses invirtieron en el segundo trimestre US$ 437.000 millones en recompra de acciones. Esta masa de capitales proviene de los US$ 3.4 billones que las transnacionales norteamericanas repatriaron desde la entrada en vigor de la reforma fiscal (CL 12/8).

Como resultado de este paquete de medidas, también el dólar experimentó un ascenso vigoroso, apreciándose un 15% en solo seis meses (CL 19/8), descalabrándose, por lo tanto, la relación entre las monedas nacionales del resto de los países del mundo y la divisa norteamericana. La lira turca merece distinción, ya que allí, a la devaluación generalizada que pesó sobre el conjunto de las monedas emergentes, se agregó una corrida financiera colosal, luego de que EEUU fijara sanciones comerciales contra el país frente a la negativa del presidente Erdogan de liberar al pastor norteamericano Andrew Brunson, acusado de terrorismo. La depreciación en los últimos seis meses de la lira fue superior al 40%. Lo que significa una pérdida de competitividad de la divisa de más del 63% frente al dólar desde comienzos de año. Además, Turquía atravesó una inflación récord del 15,85% en julio, el mayor nivel en los últimos 15 años (DW 10/8).

Turquía importa más de 80% de sus insumos y la totalidad de los bienes de capital, por lo cual, el deterioro de su moneda frente al dólar encarece abruptamente el costo de toda la cadena de producción. El daño que genera el zarpazo yanqui a los mercados en desarrollo se evidenciaba en la caída de más del 33% del valor de las compañías en la bolsa de Estambul (CL 19/8).

Para evitar profundizar el desequilibro y endeudamiento de su economía, el banco central turco decidió no subir los tipos de interés, manteniéndolos en el 17,75% –un nivel notoriamente alto para cualquier mercado–, a contramano de la medida habitualmente recetada ante un alerta de corrida o fuga de capitales.

Recordemos que la receta con las que se buscaba superar la crisis de 2008 se centró en políticas de apalancamiento, es decir, inyectar dinero permanentemente y sostener tasas bajas de forma tal de fomentar el consumo y la inversión. Este apalancamiento fue aplicado por los bancos centrales de los países núcleo de la producción mundial, con EEUU y la UE a la cabeza, generando un contexto mundial de tasas bajísimas durante casi diez años (aunque la FED viene aumentándolas paulatinamente). Esta política, resultado de la necesidad de los grandes monopolios y la plétora de capitales que no hallan dónde reproducirse, solo logró incrementar la deuda global en su conjunto, tanto de los países centrales como de los llamados “emergentes”. Según el Instituto de Finanzas Internacionales, el endeudamiento de los 30 grandes mercados emergentes se incrementó de 163% de sus PBI, a fines de 2011, a 211% en el primer trimestre de este año (CR 14/8).

Esa masa de capital líquido que inundó los emergentes por su necesidad de obtener velozmente rentas jugosas (condición imperiosa para su reproducción, que incita la “necesidad” de los países emergentes de ser financiados, invirtiendo una vez más el orden de cosas) ahora se retira abruptamente –recordemos los U$S 12.400 millones fugados hacia Estados Unidos sólo en el mes de mayo–, atraída por el canto de sirenas de la aspiradora que encendió Trump. Y desde sus usinas ideológicas amenazan a los países emergentes para que suban las tasas y prometan a los carroñeros de cuello blanco llevarse mayores tajadas de la riqueza producida por sus trabajadores y trabajadoras fronteras adentro de sus naciones. Los mismos que te estrangulan, te diagnostican el asma…

En un acto soberano, decíamos, Erdogan se niega a subir las tasas. ¿El desplome financiero turco obedece a esta negativa? Basta mirar el ejemplo de Argentina, donde el Banco Central las sube a cada ratito, alcanzando niveles exorbitantes, no obstante lo cual,en relación con el peso, el dólar sigue en la punta del Aconcagua (como ya veremos en el quinto artículo de la presente edición).

La estampida del gran capital hacia el mercado norteamericano muestra la ferocidad de la puja al interior de las 147 corporaciones económicas que controlan/caotizan la economía mundial, al tiempo que señala la enorme fractura en el otrora bloque hegemónico imperialista, porque EEUU “crece” –ya profundizaremos en el porqué de las comillas– sobre la base de agudizar y acelerar el enfrentamiento contra TODOS los demás.

La sequía

Decíamos que el desplome de la lira en Turquía fue enmarcado además en la guerra arancelaria que lleva adelante –cual Cruzada– el gobierno norteamericano. Así, duplicando las tarifas fijadas para el acero y el aluminio de cualquier parte del mundo, los metales de origen otomano quedaron obligados a pagar 50% y 20% de aranceles, respectivamente, si quieren ingresar en territorio estadounidense. El líder del gobierno de Ankara llamó al conjunto de la población turca a frenar el ataque cambiando “sus dólares, euros y oro por liras (…). Esta es una batalla nacional, nuestra batalla (…). Esa será la respuesta de mi pueblo a quienes desataron una guerra económica contra nosotros (LN y XH 11/8). En el mismo discurso, el presidente Erdogan responsabilizaba de esa guerra económica al sombrío lobby de las tasas de interés y las agencias calificadoras occidentales, que están intentando hacer caer la economía de Turquía (LN 11/8).

Como expresión de la fractura y la debilidad que implica una política de “EEUU contra todos y sin poder acordar con ninguno”, la respuesta de Turquía –recordemos, hasta hace no mucho tiempo aliado occidental en el estratégico paso de Europa hacia Medio Oriente– iba un poco más allá: “Estamos preparándonos para pasar a los pagos en divisas nacionales con nuestros socios comerciales principales como China, Rusia, Irán y Ucrania, y si los países de Europa quieren librarse del yugo del dólar, Ankara también está dispuesta a pasar a ese tipo de transacciones con ellos”, declaró el máximo mandatario turco ante la prensa (HTV 12/8).

En el mismo sentido, el ministro de Finanzas turco, Berat Albayrak, anunciaba que el banco chino ICBC brindaría un paquete de préstamos de U$S 3.600 millones para auxiliar a dos sectores claves en el desarrollo de su país: energía y transporte (CR 14/8).

Por supuesto que, como señalábamos, en Turquía tuvo una virulencia particular, por el agregado de sanciones comerciales, pero la succión de capitales desde las arcas norteamericanas al resto del mundo, golpeó a varias economías emergentes. La propia China vio depreciarse su moneda un 8% (TE 11/8). El índice de monedas emergentes de JP Morgan retrocedía a un nuevo piso récord desde su creación en 2010. La rupia de India, una de las monedas emergentes más fuertes desde hace años, tocaba un mínimo récord en relación el dólar. La rupia de Indonesia sufría el mismo destino. El rand de Sudáfrica, la moneda del país que más depende de los dólares para financiarse después de Argentina y Turquía, era también golpeado por las mismas maniobras (CR 14/8).

Por lo tanto, las reacciones vinieron del conjunto de los países emergentes, no sólo desde las tierras de Erdogan. El viceprimer ministro ruso y ministro de Finanzas, Antón Siluánov, anunciaba: “Hemos reducido al mínimo y continuaremos reduciendo nuestras inversiones en la economía de EEUU y en los valores estadounidenses (…). Vamos a aumentar los pagos no en dólares estadounidenses, sino en la moneda nacional y en otras monedas, incluida la moneda europea. De hecho, el dólar ―que se consideraba la moneda mundial― ya se convierte en un instrumento de riesgo para los pagos” (RT 12/8).

Entre abril y mayo de este año, Rusia redujo sus activos en bonos del gobierno de EEUU de U$S 96.000 a U$S 15.000 millones (AM 26/7). Por su parte, Pekín posee el 18% –cerca de U$S 1.13 billones– de la deuda emitida por Washington (diario El País, dato a enero de 2018). Si China comenzara a desprenderse de sus tenencias, el dólar podría bajar de un plumazo.

Ahora bien, no es exclusivo de la comandancia BRIICS+ el proceso de desprendimiento de la deuda de EEUU: Japón, aliado por excelencia de EEUU en la región del Pacífico tras la Segunda Guerra Mundial, redujo sus tenencias de deuda soberana yanqui en junio a U$S 1,03 billones de dólares, el nivel más bajo desde 2011. Tokio se deshizo de U$S 82.900 millones, el 7% de sus tenencias en bonos del Tesoro, durante los últimos doce meses (RT 18/8). Turquía también optó por el mismo mecanismo, reduciendo su participación en los bonos estadounidenses a U$S 28.800 millones en junio. Durante la primera mitad de este año, las tenencias turcas de bonos del Tesoro disminuyeron un 42% respecto al año pasado (RT 18/8).

Ahora bien, como venimos analizando la economía norteamericana se encuentra endeudada en casi un 100% de su PBI, que es, además, el producto bruto más grande del mundo. En este sentido, la “fortaleza” del dólar frente al resto de las monedas del mundo se ve fuertemente relativizada, o mejor dicho, desmentida rotundamente. La FED ha apalancado y emitido dólares como remedio para sostener una masa de capitales que, con el estallido de 2008 y la ola de fusiones y compras que le siguió, no hubieran podido subsistir de otra forma. Nadie sabe cuánto vale un dólar en verdad. Sin embargo, allí está toda la economía global sacudiéndose por la aspiradora norteamericana…

La tempestad

Durante este mes, la debilidad de la economía norteamericana y de las finanzas globales en general continuaba en la agenda de preocupaciones. Un análisis de la curva de rendimiento invertido de los bonos del estado anticipa que cuando los rendimientos de los bonos a corto plazo superan los de largo plazo, vendrá una recesión. Lo que “el mercado” indica a través de esos rendimientos es que no hay confianza de que los de largo plazo puedan efectivamente cobrarse, por lo que los de corto plazo son más demandados. Esto fue así en las últimas tres recesiones en EEUU.

Cuando la FED aumentó sus tasas este año, la curva empezó a mostrar estos signos. “Abundan los temores a que la economía norteamericana se derrumbe antes o después de quebrar su récord de los 90. La mayoría de los administradores de fondos consultados por Bank of America cree que la próxima recesión podría llegar en el segundo semestre de 2019 o a principios de 2020, y el mercado de bonos murmura que podría suceder incluso antes” (CR 26/7).

En una entrevista para el Financial Times, publicada en nuestro país por el Cronista Comercial, David Mericle, hombre de Goldman Sachs, analizó las condiciones de la economía yanqui para enfrentar una nueva recesión, y en tres aspectos encontró alarmas: los llamados “estabilizadores automáticos”, que apuntalan el consumo aún en tiempos de recesión, son débiles; EEUU ya tiene un considerable déficit presupuestario, por lo que su capacidad de brindar nuevos estímulos a una economía en problemas implicaría altos costos en este sentido; y las familias norteamericanas se encuentran ya altamente endeudadas y con costos de endeudamiento fijos (CR 26/7).

A priori, algunos datos podrían parecer contradictorios con este panorama. Ya hemos explicado en reiterados artículos cómo, por ejemplo, uno de los indicadores que se exhiben para mostrar el supuesto robustecimiento de la economía norteamericana es una tasa de desempleo tan baja como mentirosa, porque esconde que más de la mitad de la población en edad de trabajar no participa del mercado laboral, ni como ocupada ni como desocupada.

En el mismo sentido, este mes se difundía el dato de que la economía estadounidense se expandió en el segundo trimestre del año un 4,1%, el mayor crecimiento desde 2014, según informó el Departamento de Comercio (LN 28/7). En ese crecimiento, sin embargo, están contabilizadas las desesperadas liquidaciones de grano, que se operaron en masa los días previos a la entrada en vigencia de los aranceles cruzados entre Estados Unidos y China, la principal compradora de la soja norteamericana. Descontando el incremento récord de la venta de soja, algunos estiman el crecimiento real entre un 2,2 y 2,5% (LN 28/7).

Ante la aparente contradicción entre los anuncios de crecimiento en los EEUU y los mercados preparándose para una nueva recesión, es imperioso recordar que la “nueva recesión” no sería tan nueva, si se contempla que aún la economía global no superó la eclosión de 2008.

Como para muestra basta un botón, en la última semana de agosto se anunció el fin del salvataje de Grecia por parte de la troika de “rescatistas” del imperio. Recordemos que los llamados PIGS (Portugal, Italia, Grecia y España) del sur de Europa fueron una de las primeras esquirlas en volar por los aires con el estallido que se precipitó tras la quiebra de Lehman Brothers. A Grecia le giraron casi 300.000 millones de euros desde 2010, desde el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central Europeo (BCE) y la Comisión Europea (CE). Como resultado del ajuste que el gobierno debió aplicar a cambio de los salvatajes, el PBI se evaporó y la economía se contrajo allí en ocho de los últimos diez años. En 2010, la economía griega tenía un valor alrededor de U$S 300.000 millones. Según el Banco Mundial (BM), el año pasado el PBI arañó los U$S 200.000 millones. Lo que muestra una pérdida de 1/3 de su riqueza. Al mismo tiempo, la situación del empleo sigue siendo delicada, persistiendo una tasa de desocupación superior al 20%. Asimismo, se espera que la deuda pública cierre este año en una relación de más del 188% respecto del PBI (CR 21/8). Peor aún, esta situación se profundizará en la medida en que el PBI se siga reduciendo.

Ahora, en estas condiciones, la troika da por finalizado el tutelaje sobre las finanzas griegas y el país vuelve a ser considerado un adulto en el mercado mundial, lo que la habilita salir a… ¡tomar más deuda! Eso sí, con unos intereses siderales, porque el riesgo de los bonos griegos respecto de los alemanes es de 406 puntos (CR 21/8), por lo que endeudarse le costaría un 4% más caro, cosa de garantizar que el 188% siga subiendo…

La crisis griega no está resuelta: ha sido simplemente postergada”, aseguraba el economista francés PhilippeDessertine. En efecto, Atenas deberá comenzar a reembolsar a partir de 2032 la mayor parte de su deuda. “Grecia volverá a conocer una crisis mucho antes de 2032. Pero todos hacen como si lo ignoraran”, señalaba otro especialista francés, Christian Saint-Etienne.

Por supuesto que si fuera sólo Grecia… todavía. Pero en Italia la deuda pública continúa en el 130% del PBI, en España se ubica en el 99%, y en Francia, la segunda economía de la zona euro, alcanza el 96,5%... Como se ve, la crisis de la deuda pública europea (y ya hemos visto cómo anda la cosa cruzando el Atlántico), no sólo no se resolvió entre 2008 a hoy, sino que se agravó.

Por último, hay que machacar una vez más sobre qué es lo que está descomponiéndose en Grecia… Vale recordar que fue Goldman Sachs, pope de la banca de inversión norteamericana y mundial, quien infló los balances griegos para acomodar su ingreso en la UE (que aunque parezca mentira a la luz de los datos actuales, no permite ingresar en la unión con una deuda que supere el 60% del PBI).

En 2002, siguiendo los consejos del banco, Grecia pidió prestados 1.000 millones de euros utilizando una ingeniería financiera compleja que le permitió no inscribir esta operación en sus cuentas, y maquillar los niveles de endeudamiento ante la UE. La buena disposición del gigante norteamericano para oficiar de ladrón para la corona le reportó “honorarios” (con poco de honor) por 800 millones de dólares; sin contar que luego, cuando el desfalco salió a la luz, sólo el sistema bancario francés, por ejemplo, perdió más de 6,7 mil millones de euros (BNP Paribas perdió 3,2 mil millones, el Crédit Agricole 1,3 mil millones, la Société Générale 892 millones, BPCE 921 millones y el Crédit Mutuel 359 millones). Es decir, la deuda griega fue una vía más de desenvolvimiento de la lucha entre los capitales monopólicos a nivel global, no sólo una imprudencia o inoperancia de los mandatarios helénicos. Particularmente, una estocada del establishment financiero norteamericano contra la locomotora alemana.

 

 

La esencia

Ahora bien, ¿por qué el capital actúa de esta manera y continúa aumentando la burbuja especulativa, llevando a la economía mundial nuevamente al borde del abismo? Simplemente porque no puede hacer ninguna otra cosa.

Las últimas mediciones mostraron que cinco empresas superan en sus ingresos a los Productos Brutos de unos cuantos países del mundo. Walmart obtuvo U$S 486.000 millones de dólares en 2017 en concepto de ingresos, cifra que supera a la sexta mayor económica de la Eurozona, Bélgica, con un PBI de U$S 468.000 millones para el mismo período. Si Walmart fuera un país, sería el 24° en el “ranking” por ingresos. La automotriz alemana Volskwagen se hizo de U$S 276.000 millones durante el pasado año, mientras que el PBI de Chile, fue de U$S 250.000 millones. Entre las tecnológicas los balances 2017 arrojan ganancias para: Apple, U$S 229.000 millones; Amazon U$S 118.000 millones; Alphabet U$S 111.000 millones por citar sólo algunas. Estas cifras superan los PBI de países como Portugal, Kuwait o Puerto Rico (RT 18/7).

Durante el mes de agosto, Apple alcanzó una cotización de bolsa de U$S 1 billón de dólares en Wall Street, superando a las demás tecnológicas y convirtiéndose en la primera estadounidense en alcanzar esa capitalización bursátil (DW 2/8).

Al mismo tiempo, una de las cinco fantásticas –como se denomina a las tecnológicas Facebook, Apple, Netflix y Google-Alphabet– sufrió la peor caída en valor de la historia de Wall Street en un día. Las acciones de la red social Facebook se desplomaron un 20%, evaporando U$S 119.000 millones de sus libros, todavía golpeada por la operación que develó que vendió datos de sus usuarios a la consultora Cambridge Analytica (LN 27/7). En cascada, Twitter Inc. se derrumbó 20%, Intel Corp se hundió 8,6%, Microsoft 1,8% y Alphabet 2,5%. La caída del Nasdaq, el índice que mide centralmente a las empresas tecnológicas, arrojó una pérdida de1,4% (LN 28/7), mientras que el índice Fang+,que mide exclusivamente a las primeras compañías tecnológicas, se desplomó casi 10% con respecto a su máximo de junio, pese a los sólidos resultados de Apple (CR 2/8).

¿Por qué traemos estos datos? Por un lado, porque muestran el alto grado de concentración alcanzado en la economía global. Un puñado cada vez más pequeño de empresas cada vez más grandes controla un grueso cada vez más absoluto de la producción, la circulación y la comercialización de las mercancías, producción cada vez más socializada. Hoy día dos tercios del comercio mundial de bienes intermedios y casi tres cuartas partes de los servicios intercambiados en el mundo se realizan dentro de las cadenas globales de valor, formadas por las 88.000 empresas trasnacionales y sus filiales y asociadas. Aproximadamente un tercio del total de exportaciones estadounidenses y la mitad del total de sus importaciones obedecen al comercio intra-empresa. A esto nos referimos cuando señalamos la contradicción entre una producción cada vez más social (el alto grado de división del trabajo y descomposición del proceso de producción a lo largo y a lo ancho del globo) y una apropiación cada vez más privada (147 corporaciones que controlan la mitad de la economía mundial, el 85% de ellas norteamericanas).

Por otra parte, venimos señalando que, en medio del estancamiento generalizado de las finanzas globales tras el estallido de 2008, el único sector que “crece” y apuntala algunos indicadores es el de las tecnológicas, pero que lo hace sobre la base de succionar el valor que se crea en otras ramas de la producción –en la medida que incorporan ínfimo valor–, y, por lo tanto, de agudizar el problema de la economía capitalista, no de resolverlo.

El número de robots industriales en el mundo asciende hoy a 1,7 millones de unidades, que serían de 4 a 6 millones en 2030, sobre todo en China y EEUU. El dato central es que la cantidad de trabajadores reemplazados por cada unidad robótica introducida en el proceso productivo pasó de 3 en promedio en 2016, a 6 en 2017. Por lo tanto, se incrementó un 100% (CL 11/2).

No sólo hay cada vez más robots, sino que cada uno suprime, en el desarrollo, cada vez más horas de trabajo. Por cada trabajador expulsado hay una mano menos para producir valor del cual puedan apropiarse los capitales monopólicos… Por ende, el valor nuevo creado tiende a ser cada vez menor, y las tecnológicas crecen sólo sobre la base de ser las que controlan el eslabón principal de prácticamente la totalidad del proceso de producción global, que tiende cada vez más a informatizarse (porque la propia competencia capitalista exacerba el salto tecnológico, en la medida en que todos buscan producir en menos tiempo que sus rivales y succionar así mayores tajadas de la ganancia global). Este mes, el diario La Nación comparaba: “En 1985, las firmas gastaron en promedio el 7% de su inversión neta (que incluye software, nuevos edificios, I&D) en desarrollos propios, en 2016 alrededor del 24% de la inversión neta de las empresas fue a tecnologías con desarrollo propio” (LN 29/7).

No hay salida a la encerrona a que conducen estas leyes de hierro desde las necesidades y el movimiento de reproducción de los capitales. Pero eso no quiere decir que no haya salida.

La pudrición

El cruce de sanciones entre las naciones imperialistas es la manifestación de esta puja por la apropiación del exiguo valor entre las distintas fracciones de capitales que describíamos más arriba. En dos hechos podemos graficar la escala en la que se encuentra esta disputa y la esencia de la misma. La Comisión Europea multó una vez más a Google, de origen norteamericano, en algo más de U$S 3.400 millones, acusándola de monopolizar los motores de búsqueda en internet. La próxima sanción, por un caso pendiente en Bruselas, podría alcanzar el máximo permitido en esta materia: el 10% de los ingresos globales de la empresa, alrededor de U$S 7.200 millones. Android, el sistema operativo propiedad de Google, alimenta el 80% de los teléfonos inteligentes en Europa (TE 21/7).

La respuesta al otro lado del Atlántico, revestida de repentino interés por la salubridad de los trabajadores agrícolas y de la alimentación de la población en general, vino de la mano del fallo de la justicia norteamericana contra Monsanto, por U$S 285 millones a un particular que desarrolló cáncer por el contacto con el glifosato de los herbicidas de la compañía (HTV 10/8). Monsanto enfrenta más de 5.000 demandas similares en todo EEUU, pero es la primera vez que es sancionada. Justo después de que la ex nave insignia norteamericana fuera adquirida por el gigante alemán Bayer. Las acciones de Bayer en la Bolsa de Frankfurt tras el fallo cayeron hasta 14% y cerraron en su nivel más bajo en casi cinco años. Ese desplome equivaldría a unos U$S 10.000 millones de valor de la compañía en el mercado (CR 14/8).

En este marco, aunque Trump y el presidente de la CE, Jean-Claude Juncker, anunciaron en los jardines de la Casa Blanca una tregua en la escalada de sanciones comerciales con que se tiraron el mes pasado, la situación de fondo continúa sin resolverse.

Hoy acordamos, en primer lugar, trabajar juntos hacia cero aranceles, cero barreras no arancelarias y cero subsidios a los bienes industriales no automotrices (RT 25/7), sentenció el magnate inmobiliario en conferencia conjunta con el belga. Para que no quedasen dudas sobre los intentos bilaterales por volver a pegar lo fracturado, el funcionario europeo vaticinó que la UE importará más porotos de soja y gas líquido de producción americana (DW 25/7).

Sin embargo los vientos conciliatorios no duraban demasiado, y Macron salía al cruce sin vacilaciones: “Tenemos dudas que aclarar con nuestros socios. No estoy a favor de empezar a negociar un amplio acuerdo porque el contexto no lo permite (…). La conversación es útil, porque rechaza la tensión y nadie quiere una guerra comercial, pero el buen diálogo comercial solo puede basarse en una relación de equilibrio y reciprocidad, y en ningún caso bajo la amenaza (DW 26/7).

La puja entre los gigantes con origen en la zona euro y los de suelo yanqui se manifestaba también entorno a la situación abierta tras el abandono de Estados Unidos del Acuerdo Nuclear con Irán. A principios de mes, la compañía petrolera francesa Total canceló sus operaciones y abandonó Irán, por las sanciones prometidas por EEUU las empresas que negocien con Irán, según lo anunció el ministro del Petróleo iraní, Biyán Namdar Zangané (RT 2/8).

Días más tarde, Bruselas decidió aplicar el “Estatuto de Bloqueo” para proteger a las empresas de la UE que hacen negocios en el país persa del impacto de las sanciones extraterritoriales de EEUU. En un comunicado conjunto de la alta representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, y los cancilleres de Francia, el Reino Unido y Alemania, se advertía: Estamos decididos a proteger a los operadores económicos europeos que hacen negocios legítimos con Irán, de conformidad con la legislación de la UE y con la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU (…). Lamentamos profundamente la reanudación de las sanciones (RT 6/8 y HTV 9/8).

Por su parte, la respuesta de Turquía al arancelamiento fue aumentar el impuesto aduanero a las importaciones de arroz; tabaco; vehículos; alcohol; carbón y cosméticos de origen estadounidense. De hecho, el decreto firmado por el presidente turco, Erdogan, indica que las tarifas aumentadas varían entre 40% y 120%, dependiendo del producto. Los aranceles de importación se incrementaron en algunos productos, en el marco del principio de reciprocidad en represalia por los ataques económicos conscientes de Estados Unidos”, anunció el vicepresidente de Turquía, Fuat Oktay (HTV 15/8).

Así, mientras julio cerraba con la supuesta tregua entre Europa y EEUU, como vimos bastó agosto para evidenciar que, bajo las leyes del movimiento del capital y la fractura que resulta del actual grado de concentración económica, no hay tregua.

Y cuando señalamos la fractura, no implica sólo a EEUU y Europa entre sí, sino al resquebrajamiento interno de la fuerza social imperialista en el propio territorio americano. Kirk Leeds, jefe de una asociación de agricultores en Iowa, afirmó que entre los granjeros de ese estado del centro de Estados Unidos hay ansiedad ya que la guerra comercial desatada por el presidente Donald Trump pegó de lleno en sus bolsillos” (LN 28/7). Es que entre el listado de productos norteamericanos con que China “empató” la declaración de guerra norteamericana, se encuentran los frutos del suelo estadounidense, principalmente la soja.

Tras el no-acuerdo con Juncker, el magnate se ufanaba: “Acabamos de abrir Europa para ustedes, granjeros. No van a estar muy enojados con Trump” (LN 28/7). Sin embargo, en los estados agrícolas, como Michigan y Wisconsin, solo un 36% de la gente aprueba su gestión, según una encuesta de la cadena NBC y el Instituto Marist. En Minnesota, el respaldo es del 38% (LN 28/7). Según Leeds, Europa compra más grano norteamericano por la simple razón de que la sequía en la Argentina y las ventas de Brasil a China bajaron la oferta global, y no las gestiones republicanas.

Ante tal situación, el Departamento de Agricultura yanqui anunciaba su plan deU$S 12.000 millones en ayuda a los granjeros afectados por los aranceles (RT 24/7).

La Cámara de Comercio estadounidense calculó que los paquetes de ayuda a los sectores afectados por la guerra comercial pueden costarle U$S 39.000 millones a las arcas públicas. El cálculo se hizo en base al plan de rescate de los agricultores que señalábamos. La proyección arrojó que idéntica suerte correrían pescadores, astilleros y productores de acero y aluminio, con U$S 811 millones, U$S 632 millones y U$S 4.600 millones, respectivamente (CR 31/7).

De locos. La política económica de Trump y el discurso que construye apunta a atacar los déficits de la economía norteamericana: el comercial (para el que implementó la guerra arancelaria) y el fiscal (para el que promovió una reforma fiscal que, aunque recorta en más de 20 puntos el impuesto a las ganancias empresarias, apunta a que más empresas se radiquen en suelo norteamericano o repatríen líneas de producción y a que las que ya están allí puedan pegar un salto en materia de tecnología y productividad, que redunde en que finalmente –siempre según Trump– el estado recaude más). Ahora, por consecuencia de las sanciones que él mismo implementó, el gobierno debe subsidiar a los productores agrícolas y hasta a los de acero y aluminio –supuestos beneficiarios directos de las medidas ejecutadas–, agravando el problema del déficit fiscal, que se encamina a alcanzar el billón de dólares el próximo año, ¡igual que Apple!

La aparente fortaleza no es otra cosa que el reflejo incandescente de su gran debilidad: la integración del mundo en cadenas globales de valor y achicamiento del tiempo de trabajo necesario para la realización del conjunto de mercancías son, a la vez que resultado del desarrollo de los monopolios, su certificado de muerte segura. Claramente es la necesidad de vertebrar algún tipo de fuerza social fronteras adentro de Estados Unidos la que explica estas medidas esquizofrénicas. Pero la capacidad de construir fuerza social supone que haya valor para repartir... ¡y ya no hay más!

El oxigeno

El 60% del comercio mundial se concentra en el Pacífico sur, convirtiendo a esa región del planeta en el motor de la economía mundial. El viraje europeo hacia los países asiáticos es la puerta de escape que encuentran los capitales del viejo mundo a los ataques de su(ex) aliado norteamericano.

En este sentido debe entenderse el histórico acuerdo de libre comercio Japón-UE, sellado en julio y denominado Acuerdo de Libre Comercio de Japón (JEFTA), creándose una zona de intercambio abierto que abarca casi un tercio del PBI mundial y 600 millones de habitantes. En la práctica, se eliminará el 99% de las tarifas de los productos japoneses destinados a Europa, como los automóviles, y el 94% de los derechos de aduana sobre las importaciones europeas a Japón (AM 25/7).

La encerrona para la burguesía europea es inevitable. Son capital financiero trasnacional, son imperialistas, pero la mayor amenaza a su supervivencia como tales viene de ser fagocitados y perecer en la competencia monopolista centralmente contra EEUU. Y si bien las medidas de Trump aceleran este proceso, no lo inventan, como ya hemos señalado en reiteradas ocasiones, alcanza con recordar el fallidoTTIP propuesto por Obama, para hacerse con el mercado alemán, a través del libre comercio y con modos cordiales, pero de igual contenido expropiatorio que las medidas aplicadas por el actual mandatario.

En julio, varias compañías extranjeras anunciaron planes para invertir en China: el gigante de los productos químicos BASF Group construirá una compañía petroquímica con una inversión total de más de U$S 10.000 millones en Guangdong (…). BMW Motors planea aumentar la capacidad de producción de las plantas conjuntas de China en aproximadamente un 16%” (XH 10/8). Para completar la lista de los gigantes alemanes que viran buscando en el mercado oriental estabilizar sus negocios, que en el mundo occidental se sacuden por la guerra abierta al interior de los 147 grupos monopólicos, Siemens cerraba este mes una sociedad con Alibaba para desarrollar un Internet de las Cosas (IoT) industrial y firmaba un pre acuerdo de cooperación con la estatal china State Power Investment Corporation (SPIC) para la fabricación de turbinas de gas (XH 17/8).

Recordemos que en julio Merkel había recibido a Keqiang, en una reunión en que acordaron trabajar por “un sistema multilateral de comercio, fundado en reglas” (XH 10/7), previa a la cumbre China-UE que tuvo lugar el 16/7 en Pekín.

Sin embargo, y al mismo tiempo, el gobierno de Merkel ordenó al banco de desarrollo estatal KFW adquirir un 20% del capital de 50 Hertz, una operadora de energía de alto voltaje, para evitar que fuera adquirida por un inversor estatal chino. Por otra parte, ya había bloqueado la adquisición de Leifeld Metal Spinning (fabricante de máquinas herramienta, especializado en las industrias aeroespaciales y nucleares) por el grupo chino Yantai Taihai (CR 2/8). Para bloquear dicha compra, la administración germana aduce razones de “seguridad nacional”… las mismas que rechaza que Trump utilice contra el ingreso de autos alemanes o del acero y el aluminio europeos… Igual que Trump, Alemania intenta sostener por la fuerza estatal compañías que, bajo las actuales condiciones de mercado, ya no pueden reproducirse.

Europa intenta conservar sus “joyas de la abuela” y mantener en pie una estructura supranacional que, con el grado de concentración y globalización alcanzado por la economía mundial, está acabado. Desde ese intento es que Europa mira hacia China y Oriente, y de allí vienen las contradicciones que señalábamos.

Ello en la medida en que la iniciativa china del Cinturón y la Nueva Ruta de la Seda tiene con qué contenerlos: “Nos preocupan las inversiones que tenemos planeadas para hacer en EEUU a raíz de la fricción comercial (...). Para nosotros, ahora tiene más sentido invertir en Europa. Europa todavía es un socio comercial importante de China, y estamos concentrando nuestros esfuerzos para concretar en Europa más inversiones en las que todos ganan, reveló Tony Dong, del Fondo de Reforma Estructural de China. Las inversiones chinas totales en EEUU y Canadá llegaron a apenas U$S 2.000 millones, 92% menos que el primer semestre de 2017. Europa absorbió cerca de U$S 12.000 millones en inversiones chinas y U$S 20.000 millones en anuncios de operaciones de fusiones y adquisiciones (CR 2/8). El sol sale por el este y no se puede tapar con una mano.

La flor, el fruto, la única vida posible…

Así como los tiempos de la producción se acortan, los tiempos de la transición también. China podría llegar a ser la mayor economía del mundo en el año 2030 superando a EEUU, según el FMI.

“Quieren bajarme y no saben cómo hacer”… Con guerra comercial y todo, China creció el último trimestre un 6,7% en relación con el año anterior, y su PBI se sitúa en torno a los U$S 13 billones de dólares (HTV 30/7). Incluso, y a pesar de las sanciones, AnyangIron & Steel –productora de acero china– registró un espectacular aumento de beneficios en primer semestre de 2018, con ganancias netas mayoresa U$S 149.000 millones y un crecimiento del 36,8% de los ingresos comerciales, según un informe presentado a la Bolsa de Shanghai (XH 6/8).

Una sucinta editorial del Diario del Pueblo funciona a la perfección como síntesis de la capacidad desarrollada por el conjunto de la sociedad heredera de Mao de enfrentar el caos, pasando al frente en el control de las fuerzas que el imperialismo ha desbocado. “Según los datos publicados por el Ministerio de Comercio, en el primer semestre de este año, el uso real del capital extranjero en China fue de U$S 68.320 millones, un aumento interanual del 4,1%. Lo que es particularmente sorprendente es que, de enero a junio, se crearon 29.591 nuevas empresas con inversión extranjera en todo el país, un 96,6% más que en el periodo anterior. En la primera mitad del año, la fuente principal de inversión extranjera en China fue en ascenso, y la inversión real de EEUU, Singapur, Corea del Sur y Reino Unido aumentó un 29.1%, 19.7%, 43.8% y 82.5% interanual respectivamente. Además, la cantidad real de inversión extranjera de los países ASEAN aumentó un 24,4% interanual, y la inversión de los países partícipes en la iniciativa ‘Un Cinturón, Una Ruta’ en China aumentó un 24,9% en relación con el periodo anterior (…). En el primer semestre, 17 sedes regionales de corporaciones multinacionales se establecieron en Shanghai, con un total actual de 642. También se ha establecido recientemente ocho nuevos centros de investigación y desarrollo, sumando un total de 434 (XH 10/8).

Así se entiende por qué el presidente de Turquía, Erdogan, hasta hace poco el niño mimado de Occidente en la región, no dudó en abrazarse al bloque BRIICS. Invitado a la décima reunión de líderes del BRIICS como presidente de la Organización de Cooperación Islámica (OCI), viajó a Sudáfrica junto con sus ministros de Defensa, Exteriores, Hacienda y Tesoro, así como varios funcionarios del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP).“He visto que están considerando involucrar a otros países en esta plataforma (…). Si nos toman, el nombre de la plataforma se convertiría en BRIICST (HTV 30/7).

En la cumbre de fines de julio el presidente anfitrión el sudafricano Cyril Ramaphosa definió con claridad el carácter de la integración del nuevo mundo en construcción y alertó que “a menos que se aborden los problemas sociales, como enfermedades, hambre y degradación ambiental, de forma colectiva, regidos por una agenda de desarrollo, los rápidos cambios tecnológicos podrían servir solamente para afianzar las disparidades existentes dentro y entre países (…). No debemos permitir que las nuevas tecnologías diseñen nuestras sociedades y debemos asegurar que las necesidades de nuestras sociedades adopten las tecnologías que desarrollamos y cerciorarnos de que esta Cuarta Revolución Industrial no sea exclusividad de un grupo de naciones (CD 26/7).

En este sentido, la estratégica alianza de los BRIICS encabezada por China continúa mostrando sus frutos para los pueblos a lo largo y ancho. De acuerdo con las aduanas chinas, de enero a mayo de este año, el comercio entre China y países africanos alcanzó un valor de U$S 81.900 millones, 17,7 % más interanual. “A la población rural le gustan particularmente los sistemas de iluminación solar hechos en China porque muchas partes de nuestro país aún no están electrificadas. Pueden usarse para cargar teléfonos y maquinaria pequeña, comentó Selma Theresa Philemon, secretaria del Comité Permanente de Equidad de Género, Desarrollo Social y Asuntos Familiares del parlamento de Namibia. China nos ha ayudado bastante en educación, infraestructura y salud, agregó (XH 26/7).

Como venimos describiendo mes tras mes, no es que en China esté la panacea a todos los males, sino que el PCCh viene poniéndose al frente de la construcción de un orden global que no implique el repliegue sobre las fronteras nacionales – porque ya no hay base material para ese mundo–, sino la cooperación y la profundización de los principios del multilateralismo. Es por ello que es tarea de los pueblos del mundo comprender el momento histórico que atravesamos y la necesidad de cambiar todo lo que deba ser cambiado ante el desplome indefectible del sistema mundial armado por EEUU-UE a la salida de la Segunda Guerra Mundial. En este contexto, el papel de China viene siendo fundamental, pero será determinante sólo si el resto de los pueblos del globo nos alzamos como fuerza capaz de virar definitivamente el rumbo de la historia…

Pasemos a ver cómo se precipitaba esta lucha feroz entre los monopolios y la necesaria transición en el plano de la política mundial.



[ << Volver a la primera plana ]