Revista Mensual | Número: Noviembre de 2018
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Insoportablemente vivos

Cuando la noche haya llegado
Y la tierra esté oscura
Si el cielo hacia el que levantamos la vista se derrumbara y cayese
O si la montaña se desplomase hacia el mar
Rusia
Salando las heridas, jodiste a todo Cristo y más
Siria
Irán
Giro a Oriente


Mientras se acentúa el derrumbe del imperialismo, se van consolidando las fuerzas que lo pueden reemplazar con China, Rusia e Irán a la cabeza, junto con la Iglesia católica conducida por el Papa Francisco jugando un rol cada vez más crucial

Insoportablemente vivos

“‘Hoy estoy aquí para compartir los progresos que hemos logrado.
En menos de dos años, mi administración
consiguió más que ninguna otra administración
en la historia de nuestro país’
(El público se ríe).
‘No esperaba esa reacción, pero no hay problema’”

 Fragmento del discurso de Donald Trump en la Asamblea Ordinaria Anual de la ONU

 


Este mes recorreremos el itinerario en el derrumbe de las fuerzas imperialistas dirigidas por EEUU. Desde su centro, y arrastrando a todos sus aliados a lo largo del globo a conflictos de los cuales ya no pueden salir victoriosos, pero que tampoco pueden ya detener, incluso llegando al límite de poner en riesgo la existencia de la vida misma ante la posibilidad de una guerra nuclear. Como advertimos mes a mes, la irracionalidad se corresponde con la desesperación frente a la incapacidad de los capitales más concentrados de escala global por continuar reproduciéndose en escala ampliada.

De esta manera, las guerras que despliegan a lo largo del mundo responden a su necesidad de apropiarse del valor aún disponible. Sin embargo, su fracaso en Siria pone en evidencia las crecientes limitaciones para construir la fuerza necesaria para apropiarse de ese valor. Sin aliados, tan sólo puede saquear migajas del resto del mundo… incrementándose por ende su virulencia.

Frente a ello emergen en todos los rincones del globo fuerzas que comienzan a articularse para repeler los embates de los capitales concentrados. Pero solo es posible generar una resistencia cada vez más efectiva si la clase obrera a escala global logra controlar y resolver las crisis desatadas por dichos capitales, como lograr el retorno de los migrantes expulsados por las guerras, la erradicación del hambre y el desarrollo de los pueblos. Así, el giro hacia Asia, con eje en China-Rusia e Irán, permite dar basamento material a las fuerzas que encabezan el cambio de orden mundial.

Cuando la noche haya llegado

 Tal cual analizamos mes a mes, el principal signo de la decadencia y descomposición del sistema capitalista es la implosión en todos los sentidos de EEUU. Durante octubre, la salida de la embajadora de EEUU ante la ONU Nikkie Haley (HTV 10/10), encargada hasta entonces de explicarle al mundo las posiciones del gobierno de Trump, puso en jaque nuevamente al gobierno del magnate. Fundamentalmente porque Haley se hizo conocida a partir de su irrestricta defensa del régimen sionista de Israel, siendo la responsable de gestionar la salida de su país de la comisión de DD.HH. de la agencia internacional y la encargada de amenazar con retirar fondos de países que osen rechazar la reubicación de la embajada norteamericana en Israel en la ciudad de Jerusalén. Si bien en el primer trascendido de la prensa sobre su salida se afirmaba la hipótesis de que la ahora ex funcionaria aspiraba a iniciar su propia candidatura (siendo una de las funcionarias mejor vistas del gobierno), en medio del proceso electoral legislativo su salida no ayuda en nada al partido republicano, por lo que la versión de que su desvinculación de la cartera está relacionada con las diferencias que tenía la funcionaria tanto con el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, como con el secretario de Estado Mike Pompeo (CD 9/10 y HTV 10/10). Esta salida marca entonces una nueva fractura en el gobierno que más contradicciones internas ha manifestado en la historia yanqui, siendo ya más de 22 los funcionarios caídos en desgracia antes de que se cumpla la mitad del mandato (https://elpais.com/internacional/2018/03/01/actualidad/1519896711_549204.html).

Peor aún, el nuevo capítulo que se inició durante el mes de octubre cuando Trump, en una entrevista para la cadena CNN, reconocía el posible despido del (por ahora) Secretario de Defensa James Mattis. Sobre los motivos del mismo simplemente argumentaba que “en algún momento, todo el mundo se va. Todo el mundo. La gente se va. Eso es Washington” (HTV 14/10), reconociendo con estas palabras que esta es la nueva normalidad en la que el gobierno transita continuamente al borde de la fractura, evidenciando que las disputas entre los capitales más concentrados corroen profundamente al partido gobernante. A la vez que pone en jaque la alternancia bipartidista, agudizando la lucha al interior de los principales partidos (el demócrata y el republicano) por la obtención de candidaturas, llegando incluso al sabotaje de determinados candidatos, fraccionando aún más a sus propias fuerzas.

La debilidad de esta disputa entre capitales –“puertas adentro”– genera peores condiciones para enfrentarse tanto a otros capitales concentrados del mundo como a los pueblos cada vez más despabilados y organizados frente a las catástrofes que EEUU genera a lo largo y ancho del globo.

De esta manera, la realidad ha dejado en claro una vez más que, pese a la propia percepción de presidente y de los norteamericanos en general, su hegemonía global está en jaque. Y en la Asamblea de la ONU esto se tradujo en las carcajadas del público a las palabras del primer mandatario norteamericano, hecho que dejó impávido a Trump, como lo hizo saber (“no me lo esperaba”, es lo que atinó a decir).

El que más claramente definió el grado de enfrentamiento de los capitales concentrados, y las implicancias para el resto de la humanidad, fue el presidente de Cuba, Miguel Díaz Canel, quien en su intervención destacó que estamos frente a “un mundo en el que el 0,7% más rico de la población puede apropiarse del 46% de toda la riqueza, mientras el 70% más pobre sólo accede al 2,7% de la misma; 3.460 millones de seres humanos sobreviven en la pobreza; 821 millones padecen hambre; 758 millones son analfabetos y 844 millones carecen de servicios básicos de agua potable (CD 26/9).

Esta radiografía muestra con crudeza cómo es el enfrentamiento de ese 0,7% contra el resto del mundo. Claro está que la mayor parte de los capitales que representan esa ínfima porción de la humanidad se encuentran casi con exclusividad en EEUU y Europa, lo que aún resta analizar es dónde se encuentra el 70% que accede al 2,7% de las riquezas globales.

Y la tierra esté oscura

En el caso de los norteamericanos, la situación social y económica que atraviesan este mes se vio reflejada en un informe publicado por la Iglesia Católica donde advierten que, de una población de 325 millones de personas, 140 millones son pobres, es decir un 43% del total. Este dato surge del análisis comparativo entre los ingresos mensuales de la población y los costos de vida. El desglose de la pobreza es el siguiente: 38,2 millones de chicos menores de 18 años, de 81,5 millones de adultos y 20,8 millones de adultos mayores de 65 años, el 45% son mujeres y niñas. El dato más esclarecedor sin embargo es que solo un tercio de los pobres son blancos, los restantes son negros y latinos, es decir, 92 millones de personas (CL 26/9). Estas cifras muestran claramente que el avance de la pobreza en EEUU afecta principalmente a la parte de su población con orígenes latinos o africanos, y la tendencia es que las futuras generaciones la pasen aun peor, considerando la cantidad de niños pobres (CL 26/9).

Vislumbrar este desgraciado horizonte que le espera a los niños, que ya padecen los adultos, puede ayudar a enmarcar cómo es posible que en ese país se produzcan más muertes de estudiantes y maestros dentro de las escuelas, que de militares en guerras (CD 27/9), o que desde enero a la fecha hayan muerto por armas de fuego 10.480 personas y 20.538 fueran heridas según las estadísticas proporcionadas por Gun Violence Archive (HTV 19/9).

Este panorama se acerca cada vez más a una guerra civil, en la que los trabajadores yanquis son utilizados por ese 0,7% de la población como carne de cañón, convirtiéndose en los verdugos de sus propios vecinos, a costa de intentar conservar los restos de un “sueño” para cada vez menos personas.

Con este sueño de pesadilla cotidiana, los norteamericanos se encaminan a nuevo proceso electoral en el que, según las principales encuestas, el partido demócrata se impondría por un escaso margen de 53% contra 42% (RT 14/10). Pese a la escasa diferencia entre ambas fuerzas, es de destacar que ya en 2016 los comicios habían sido los de menor participación de los últimos 20 años. Se espera que esta vez no se revierta la tendencia en la que, de los 325 millones de habitantes, de los cuales 230 millones son adultos, votarán alrededor de 100 millones, (https://elpais.com/economia/2018/10/25/actualidad/1540460127_565805.html), por lo que el gran ganador será el ausentismo, o mejor dicho el rechazo a la participación de un sistema en el que no hay lugar para la mayoría.

Si el cielo hacia el que levantamos la vista se derrumbara y cayese

Este 0,7% hiper-enriquecido de la población mundial, en gran parte alojado en EEUU, no sólo enfrenta al resto de los capitales y los pueblos del mundo, sino que fundamentalmente enfrenta cotidianamente a su propio pueblo, alzándose con un descrédito del 70% entre la población yanqui. Ello se agudiza cada vez más en tanto esos capitales concentrados no pueden ya garantizar la reproducción de los medios de vida de gran parte de la humanidad, expulsando de sus puestos de trabajo a buena parte de ella por el grado de desarrollo alcanzado por las fuerzas productivas, a la vez que profundizan la expropiación y explotación del valor producido por el conjunto de almas que aún conservan su lugar laboral. Mantener la hegemonía parece ser una tarea titánica para este 0,7%.

Durante el mes de octubre, esto pudo observarse principalmente a través de lo sucedido en la Asamblea de ONU en la que el presidente Trump fustigó, primeramente, contra la agencia defensora de los DD.HH. de este organismo, declarando en pleno discurso que esta se “había convertido en una grave vergüenza para la institución” y que su país no volverá a integrarse en la agencia hasta que esta no se reforme (RT 25/9). La reacción de Trump responde a que dicha agencia de la ONU hace meses que sostiene una crítica pública del accionar sionista en Medio Oriente, particularmente en Palestina, condenando además el exterminio del pueblo palestino así como la decisión del gobierno de Trump de trasladar la embajada de EEUU a Jerusalén. Una vez más se ve la decadencia de la institucionalidad creada por el tándem EEUU-UE, expresando los intereses de los capitales concentrados, para asegurar su hegemonía a la salida de Segunda Guerra Mundial. Pues bien, la agencia de la ONU reconoce la debilidad de estos capitales y expone cómo su marco jurídico, político e institucional ha dejado de corresponderse con las necesidades actuales de la humanidad.

Peor aún, el presidente Trump también fustigó nuevamente a la Unión Europea, afirmando que ésta se creó solo para obtener ventajas de EEUU al igual que la OTAN (RT 15/10), advirtiendo que EEUU rechaza la idea de gobierno global y defiende al patriotismo (DW 30/9). Claro que defiende una idea de patriotismo en la que solo están representados los capitales concentrados de su país, enfrentándose no solo a la UE, como mencionamos en estas líneas, sino también a su propio pueblo, tal y como hemos analizado en el apartado anterior.

Ante semejante ofensa, la canciller de Alemania, Angela Merkel, advirtió que “el orden mundial es más caótico” (HTV 01/10), a la vez que defendió el papel de la ONU al señalar: “por supuesto que la ONU es cualquier cosa menos perfecta, por supuesto que queremos una reforma del Consejo de Seguridad desde hace años. Pero destruir algo antes de desarrollar algo nuevo es peligroso” (DW 30/9). También el presidente de Francia respondió a Trump en su intervención en la Asamblea de la ONU, planteando que se iba a abstener de realizar acuerdos con EEUU mientras éste siga desoyendo el Acuerdo de París, firmado para trazar una hoja de ruta para detener el calentamiento global, y del que el gobierno de Trump se ha salido (HTV 25/9).

Tanto las respuestas de Merkel como las de Macron tienen en común el elemento de defender la vieja institucionalidad que el mandatario yanqui rechaza (la ONU y el acuerdo de París en este caso), pero también expresan y son representativas de los grandes capitales globales, esos que se hallan en franca disputa para ocupar el lugar que los yanquis no pueden ya sostener en escala global. Sin embargo, veremos ahora cómo están las fuerzas de viejo continente para realizar menuda tarea.

Puertas adentro en Europa, hace años que la llegada de refugiados de sus ex colonias ha desatado una gran crisis en el bloque regional. Este mes se abrió un nuevo capítulo, ya que se descubrió que uno de los centros de detención en Grecia alberga en condiciones infrahumanas a 9.000 personas, cuando las instalaciones solo tienen capacidad para 3.000; mientras 700 refugiados quedan varados en las costas del Mediterráneo sin poder arribar a las costas europeas porque las autoridades le niegan asilo; mientras Marruecos se niega a funcionar como chivo expiatorio de las políticas imperialistas instalando centros de detención para evitar que los refugiados y migrantes intenten cruzar el Mar, posibilitando evadir la responsabilidad a la UE de esta manera (RT 21/9 y 30/9, DW 3/10). De esta forma, en el bloque se desgrana la “unidad” ante la imposibilidad de arribar a un acuerdo entre sus miembros sobre cómo resolver esta cuestión.

La posición alemana hace tiempo que viene perdiendo fuerza ya que son cada vez más los países que deliberadamente rechazan cualquier tipo de acuerdo continental que implique la aceptación de migrantes, incluso a costa de desafiar las normas de Bruselas.

En este sentido es que Hungría nuevamente ha desafiado la autoridad de la UE y, pese a las advertencias de ésta, aprobó una ley que impide incluso que las ONG participen en el salvataje de los refugiados, multando impositivamente a los individuos que lo hicieran. Esta situación ha motivado que incluso George Soros, el magnate húngaro con presencia económica a través de sus ONGs en el mundo entero, denunciara al gobierno por su accionar. Denuncia que no surtió ningún efecto (DW 24/9), mostrando así la fragilidad que goza el andamiaje jurídico político e institucional dirigido por Alemania desde hace décadas para garantizar su dominio sobre el resto del continente.

A la cabeza de este desafío a las políticas de la UE se ha puesto la misma Italia, tercera economía del bloque y uno de sus miembros fundadores, ya que durante agosto el flamante gobierno liderado por Mateo Salvini, resultado de la coalición entre el xenófobo partido de la Liga del Norte y el M5E, ha delineado su nuevo presupuesto para 2019 con un incremento del gasto público del 2,4%, oponiéndose a las exigencias de la UE en las que se le reclama al gobierno italiano un presupuesto austero (CL 29/9).

Sobre este aspecto es central tener en cuenta que el gobierno de Salvini se ha opuesto sistemáticamente, desde que asumió, a las políticas del bloque, principalmente en las exigencias de austeridad y en el reparto de inmigrantes, convirtiéndose en uno de los principales críticos de la dirección política del bloque, ejercida desde Berlín con Ángela Merkel a la cabeza.

Durante septiembre se gestó una nueva crisis a partir de la intención de Salvini de postularse como mandatario de la UE, a la que considera en la actualidad como un “muerto que camina” (CL 29/9). Esto resulta significativo ya que expone crudamente la fractura en la dirección política del bloque, en la medida en que, hasta ahora, las principales objeciones a la política impulsada por Bruselas provenían de los países pequeños. Sin embargo, el salto de Italia a la confrontación directa hace tambalear fuertemente la alianza histórica formada con Alemania y Francia, fundadores y principales economías del bloque.

También es menester tener en cuenta que esta disputa hacia el interior muestra a dos facciones que, lejos de no intentar resolver la crisis de los inmigrantes, buscan desembarazarse por todos los medios del problema. Es decir, resulta claro que son las potencias imperialistas las únicas responsables de los masivos desplazamientos de población por la miseria; sin embargo, las dos líneas en Europa se debaten entre encarcelar a los inmigrantes en el propio continente africano o impedir que ingresen al continente europeo y que queden librados a su suerte en el Mar Mediterráneo.

En medio de esta crisis que atraviesa el bloque, la percepción de los trabajadores europeos respecto de la Comunidad Europea resulta esclarecedora para mostrar el grado de disidencia con respecto a los principios fundadores y rectores del mismo. De acuerdo a una encuesta de opinión, publicada por Friends of Europa, el 64% de europeos “no está convencido de que su vida fuera peor sin la UE”, y además un 49% cree que la existencia del bloque es “irrelevante” (RT 13/10), mostrando que el desmembramiento del Estado de Bienestar y el desgajamiento de la otrora alianza hegemónica EEUU-UE implica el reconocimiento de que la propia Comunidad Europea ya no es vital para el desarrollo de sus vidas, en tanto su pervivencia no asegura las condiciones para la reproducción del conjunto de los trabajadores europeos.

O si la montaña se desplomase hacia el mar

Sin embargo, y a pesar de la conciencia de que el bloque no resulta significativo para la mayoría de los europeos, tal cual lo arroja la encuesta de Friends of Europa, la implosión del mismo lejos está de ser una opción viable en la medida que tan sólo agudizaría la confrontación entre los capitales al interior del continente europeo, debilitándolos con respecto al norteamericano. Es por ello que, como venimos analizando, Gran Bretaña observa impávida el naufragio del Brexit, único proyecto político “alternativo” al bloque regional.

Recordemos que en el mes de agosto fueron expulsados de sus cargos tanto el Canciller como el Ministro del Brexit designados por Inglaterra, lo cual significó que el plan de salida impulsado por estos funcionarios, así como las negociaciones realizadas, se paralicen. Por eso el Brexit “blando” que promovían estos funcionarios conservadores ha sido descartado como opción por el gobierno de la UE, principalmente por el conflicto fronterizo latente entre Irlanda del Norte (parte de Inglaterra) y el resto de Irlanda, que pertenece a la Comunidad Europea (LN 21/9 y 18/10). Es decir, el Brexit tal cual se plantea dividiría la isla de Irlanda en dos, generando mucho malestar, fundamentalmente en la parte británica de Irlanda, conquistada a partir de la ocupación. Basta recordar que hasta hace no muchos años en Irlanda del Norte existían movimientos independentistas católicos bastantes fuertes, que incluso llevaron adelante la lucha armada como herramienta de insubordinación a la corona. Si bien estas agrupaciones, entre las que se ha destacado el IRA, depusieron las armas a mediados de los 90, pocos años después de la caída de la URSS, cuando parecía no haber posibilidad de oponerse al imperialismo, sin embargo esa decisión se realizó sin resolver las contradicciones sociales y políticas existentes, por ejemplo la división territorial de un pueblo por satisfacer los intereses británicos. Por ello lo no resuelto emergió con la discusión del Brexit, a partir de la negativa de los irlandeses tanto de salir del bloque como de generar una frontera que los separe.

Al caerse la posibilidad de acuerdo para un Brexit “blando”, o consensuado, llamado “Plan Chequers”, se hace cada vez más probable un Brexit “duro”, de cara a marzo de 2019. Junto con eso, las tensiones sociales se acrecientan, tanto en la isla de Irlanda como en la isla de Gran Bretaña, en la que nuevamente se produjo una movilización masiva exigiendo una nueva elección (RT 19/10), profundizándose la crisis en la fuerza de gobierno que encabeza Theresa May. Recordemos que el partido conservador se ha debilitado duramente, en primer término por la derrota electoral de este año a partir de la cual perdió la mayoría del Parlamento, y en segundo lugar por la amplia lucha facciosa en su interior respecto de cómo llevar adelante el Brexit, lo cual se evidenció con la permanente salida de ministros del gobierno.

A tal punto se ha acentuado la crisis partidaria que la Primera Ministra ha anunciado que, de no lograr un acuerdo interno, no sólo existe riesgo de que fracase tanto una salida negociada del bloque sino fundamentalmente que el propio gobierno caiga antes, debiendo anticiparse una nueva convocatoria electoral (LN 24/9). Este panorama arroja que, para marzo de 2019, fecha límite para la salida británica del bloque, es probable que los encuentre con un gobierno fracturado, o con un gobierno liderado por el Partido Laborista, que no solo se opone en su mayoría al Brexit (85% de sus miembros rechazan la salida), sino que los principales referentes del partido se oponen a la políticas de austeridad y en su programa se plantea abiertamente mayores derechos para la clase trabajadora y se muestran cercanos a la Revolución Bolivariana de Venezuela.

El caso de Gran Bretaña es muy gráfico del empantanamiento en el que están inmersos los capitales concentrados, en la medida de que no importa qué decisión o cuál camino tomen, cada vez se profundiza aún más su fractura. Incluso, el desacuerdo que atraviesan Inglaterra y la UE para negociar la ruptura del bloque, en términos beneficiosos para sus intereses, se profundizará en tanto existen cada vez menos condiciones materiales para que el conjunto de capitales “europeos” logre reproducirse.

Para finalizar este semblante sobre las trifulcas entre los capitales más concentrados de EEUU y Europa, cabe añadir también algunas líneas sobre la situación interna en Alemania, ya que este país, cabeza de la UE, es gobernado por una coalición de gobierno conformada por la democracia cristiana de Ángela Merkel, CSU de Babaría y los socialdemócratas de SPD. Como advertimos en octubre, esta “gran Coalición” a duras penas ha logrado conformar un gobierno y, desde entonces, sus dificultades han ido en ascenso. Primero empezó la crisis en el partido socialdemócrata alemán, ya que su líder Schulz debió renunciar a su presidencia por la interna desatada tras aliarse con Merkel. Este mes fueron las elecciones regionales en la provincia de Baviera y si bien el partido CSU ganó con un 37% de los votos, perdió casi un 11% respecto de las elecciones previas (DW 14/10), debiendo ceder de esta manera la mayoría absoluta en el Parlamento regional.

El siguiente problema que acarrea la “gran coalición” de Merkel es que el vacío que ellos comienzan a dejar en la política alemana implica el avance del partido xenófobo AFD, convirtiendo a esta fuerza en la segunda del país, superando incluso al tradicional partido socialdemócrata en las encuestas por 17% contra 16% en la intención de votos (DW 30/9).

Esta situación merece un análisis, ya que el derrumbe de las fuerzas que representan los intereses del 0,7% de la humanidad, en la mayor parte de los países de UE y en EEUU, tiene su réplica entre la clase trabajadora. Los triunfos electorales de partidos que tienen como estandarte “salvarse solos”, desde lo nacional, como en EEUU, Francia, Austria e Italia, solo por dar resonantes ejemplos. Estas fuerzas también representan los capitales, pero aquellos que se aprestan a ser devorados por los más concentrados, por eso para estos la globalización representa una amenaza, ya que, en ese contexto, pasan de comensales a ser un plato más.

Por su parte, los trabajadores, víctimas de que ese 0,7% de la población concentre la mitad de las riquezas del mundo, son atraídos por estas fuerzas en su intento de retrotraer el mundo a unos años atrás, cuando todavía recibíamos las dadivas de la burguesía, es decir, cuando aún había algo valor –tiempo socialmente necesario de trabajo– para repartir, traduciéndose esto en pleno empleo y en condiciones de vida que nos alejaban de las ideas que combaten al capital.

De todas maneras, 70 años en la historia de la humanidad es solo un pequeño punto que no puede tapar las tareas de la clase trabajadora, solo las posterga, bajo la condición de que nosotros creamos en la ilusión de que es posible vivir bien a costa del sufrimiento de la mayor parte de la humanidad.

Por si fueran pocos los problemas que afrontan las fuerzas imperialistas, además hay que enmarcar que esta crisis que atraviesan en su interior es en el marco de una confrontación global en la que por doquier su hegemonía es desafiada, por lo cual en las líneas que siguen analizaremos las repercusiones en sus principales aliados a la vez que radicalizan sus posiciones militares ante la incapacidad de consolidarse por otros medios.

Rusia

En primer término, analizaremos cómo es la avanzada contra Rusia, ya que en esto se van las principales fuerzas de la OTAN. Recordemos que el mes pasado las fuerzas rusas, en conjunto con China y Mongolia, realizaron un ejercicio militar denominado Vostok-2018 en el que participaron más de 300.000 tropas solo de Rusia, junto con 36.000 vehículos blindados, 80 barcos y 1.000 aviones (BBC 11/9).

Estos ejercicios son en el marco del continuo pertrechamiento de fuerzas de la OTAN mes tras mes en las fronteras de los países balcánicos, Polonia, y ahora también sobre Ucrania. Si a esto se le suman los ataques que realizan a solo cientos de kilómetros de sus fronteras asiáticas en Medio Oriente, queda bastante claro que el carácter de las mismas es centralmente defensivo con la intención de detener a las principales potencias capitalistas en sus intenciones de ir cercándolo.

La OTAN no se quedó de brazos cruzados ante la realización de las mayores maniobras militares rusas desde la época de la URSS, y con Gran Bretaña y Noruega a la cabeza continuó intentando cercar a Rusia, esta vez desplegando tropas en los límites del Ártico, con la participación de 50.000 soldados provenientes de los 30 países miembros de la alianza militar (RT 22/10).

Es notoria así la diferencia militar –y solo hablando del aspecto meramente cuantitativo–, ya que la respuesta a semejante despliegue de fuerzas rusas no resulta simétrico, logrando movilizar apenas 1/6 de las fuerzas desplegadas por Rusia, máxime cuando eso lo consiguieron sumando los esfuerzos de toda la alianza militar. Claro que el grueso de los países de la alianza tienen fuerzas que superan en número los 50.000, sin embargo, al realizarse el ejercicio en el marco de la OTAN, las incapacidades quedan más que expuestas, mostrando en el ejercicio la fractura que sufre el bloque como analizamos mes tras mes.

Otro capítulo de la disputa contra Rusia fue la salida por parte de EEUU del tratado INF, que restringía la producción y desarrollo de misiles balísticos de corto y medio alcance (misiles con alcances entre 500 y 5.500 km). Hasta hoy, este era el único acuerdo que se venía efectivamente cumpliendo para reducir los arsenales de las principales potencias (CD 22/10). La respuesta rusa no se hizo esperar, advirtiendo que si EEUU rompe el acuerdo ellos también se saldrán, pero con la exhortación de los riesgos que implica para la humanidad el aumento de las tensiones que puedan derivar en un choque con armas nucleares. Desde ya los rusos ponen en claro que no motivarán ninguna conflagración de este tipo, aunque sin duda responderán, advirtiendo que mientras los rusos morirán como héroes, los yanquis simplemente morirán… haciendo alusión a que de producirse tal choque lo que se avecina es el fin de la vida en el planeta tierra.

Salando las heridas, jodiste a todo Cristo y más

La radicalización de la conducta imperialista que acabamos de relatar también genera tensiones con los que otrora fueran sus mejores aliados. Recordemos que a lo largo del último año hemos sido testigos de la pérdida de influencia norteamericana en Filipinas, Turquía, Pakistán y hasta Corea del Sur.

Este mes se ha agudizado la tensión en relación con India, a partir de la reversión de la compra de aviones y baterías antiaéreas yanquis, optando en cambio por comprar a Rusia los aviones SU-35 de generación 4++, cuatro fragatas y las baterías antiaéreas S-400 (RT 18/9 y 5/10), desoyendo las advertencias de Trump –hechas también a Turquía– respecto de posibles sanciones si decidieran comprar armas rusas (RT 10/10).

La pérdida de “clientes” en el ámbito de Defensa por parte de EEUU implica principalmente menor dependencia de estos países respecto de la tecnología norteamericana así como del suministro de repuestos y municiones, reduciendo, además, el endeudamiento continuo. Es decir, ante las crecientes tensiones globales, la independencia relativa de EEUU genera mejores condiciones para hacerle frente en tanto hoy los yanquis se han convertido en la principal amenaza contra la humanidad.

En este sentido, durante septiembre la fractura entre las fuerzas imperialistas y sus aliados históricos tuvo como protagonista a Arabia Saudita –hoy es casi el último aliado yanqui, junto a Israel, en Medio Oriente– a partir del asesinato del periodista saudí Jamal Khashoggi, en el consulado de su país en Estambul, capital de Turquía. Para analizar las implicancias del homicidio, lo primero que haremos es hacer un breve repaso por la vida del periodista.

En primer término, este hombre perteneció a una familia muy cercana a la familia real de los Saud, ya que su abuelo era médico personal del rey. Dos generaciones después, esta familia seguía muy de cerca a la familia real. Particularmente Jamal, quien de joven se radicó en EEUU, donde estudió periodismo en la universidad estatal de Indiana, volviendo posteriormente a Arabia para trabajar en uno de los periódicos oficiales.

Durante los años 80 vivió en Afganistán, donde además de cubrir el conflicto armado entre los muyahidines de Al Qaeda contra el gobierno afgano y sus aliados de la URSS, también está documentado que participó activamente de la lucha contra la Unión Soviética, donde se hizo amigo cercano de un joven financiado por la CIA: Osama Ben Laden, con quien sostendría una relación hasta su muerte en 2011, hecho que nunca ha negado.

En los años recientes, Khashoggise ha sido relacionado con el príncipe Al Waleed ben Talal, uno de los postulantes a suceder la monarquía que cayó en desgracia durante 2017, cuando el heredero Mohamed Ben Salman lo encarcela por casos de corrupción, evitando así competencia en la sucesión real. Frente a dicho encarcelamiento, Khashoggi comenzó a ser cuestionado por el gobierno, centralmente porque el periodista descubre en ese mismo período que comienza a expresarse en él una inusitada “vocación democrática”, que no se correspondía con la existencia de una monarquía que no fuera presidida por su príncipe aliado. En este contexto, el flamante periodista demócrata termina yéndose del país, migrando desde Arabia con rumbo a la verdadera tierra de la libertad: EEUU, donde fue acogido en las oficinas del diario The Washington Post, prensa de los capitales financieros yanquis (LN 17/10).

Este historial culmina con su asesinato en una oficina del consulado saudí en Estambul, tal cual lo expuso la investigación realizada por los investigadores turcos. Un punto central a tener en cuenta es el intento de la casa real saudí de desconocer el paradero del periodista. Sin embargo, lo que delató la última ubicación de Jamal fue su reloj marca Apple con posicionador satelital vinculado a su celular, a partir de lo cual se hizo cada vez más difícil eximir al reino de Arabia de la responsabilidad de su desaparición y posterior muerte (LN 16/10).

Frente al homicidio, el presidente Trump intentó defender a sus aliados árabes mencionando que se había comunicado telefónicamente con el rey y que éste le había prometido ocuparse de ir hasta las últimas consecuencias para desenmascarar al autor del asesinato (HTV 15/10). Sin embargo, inmediatamente las repercusiones internacionales no se hicieron esperar, tanto en la UE –que amenazó con sanciones– como en el interior de EEUU, a partir de las declaraciones del ex director de la CIA, quién advirtió que si el periodista hubiera sido asesinado en un bar u hotel lo podrían ocultar, pero habiendo muerto en el consulado es obvia la responsabilidad saudí en el asunto (HTV 15/10). Acto seguido, desde el partido demócrata, Bernie Sanders reclamó la ruptura de las relaciones diplomáticas con la monarquía y miembros de ambas cámaras del congreso yanquis exigieron al presidente Trump que imponga sanciones él o lo harán desde el Congreso sin su anuencia (HTV 15/10 y AM 19/10). Ante la presión, el gobierno de Trump declaró que tomarían medidas, pero no detendrán el contrato firmado para la venta de armas por 110.000 millones de dólares (HTV 22/10).

Estas presiones indujeron a que el príncipe heredero MBS reconociera la responsabilidad de la casa real en el asesinato del periodista, por lo que ordenó la detención de consejeros y colaboradores suyos que estarían directamente implicados en el hecho (HTV 20/10). Sin embargo, la gravedad del suceso engendró movimientos de diversos políticos del reino en busca de destituir al futuro rey saudí (HTV 18/10).

En el plano internacional, las presiones estuvieron vinculadas al sabotaje que hicieron al Foro Económico llamado “el Davos de Arabia”, impulsado desde el reino por segundo año. El objetivo de dicho foro era atraer grandes inversores, para impulsar la “modernización” del reino de la mano de Mohamed Ben Salman. El primero en declinar la invitación fue el secretario del Tesoro norteamericano, Steven Munchin, quien denunció que mientras no se investigue la cuestión de fondo el no participará del encuentro (HTV 18/10). También se sumaron al boicot JP Morgan, CNN, The Financial Times, CNBS, Bloomberg, Uber Technologies, Dara Khosrowshahi, el director ejecutivo de Viacom, Bob Bakish, y el multimillonario Steve Case, uno de los fundadores de AOL, Goldman Sachs Group, Mastercard y Bank of America anunciaron también que no asistirán al evento (RT 15/10).

Este sabotaje nos puede ayudar a entender la interna que se hace visible con el asesinato del periodista. Ante todo, lo más claro es la fractura al interior de EEUU entre los sectores que apoyan al príncipe MBS, y sostienen los millonarios intercambios comerciales, mientras que otros sectores son partidarios de su destitución. La pregunta que se desata entonces es por qué hay sectores interesados en el cambio de mando en Arabia. Para comprender esto, es necesario analizar el accionar de MBS, quien desde su designación como sucesor al trono, se ha mostrado como un reformista en lo social y en lo económico, planteando la necesidad de superar la dependencia de la venta de crudo así como de diversificar su economía. No podemos olvidar que Arabia fue uno de los principales países afectados por el vertiginoso descenso del barril de petróleo en el año 2014 –impulsado por EEUU–, generándose un déficit que forzó a la casa real a tener que llevar adelante múltiples reformas. En este sentido, el Foro Económico es parte de estos intentos de diversificar la economía buscando superar el Estado petrolero, junto con la creación la ciudad Neom, un mega emprendimiento en el desierto que albergará los desarrollos tecnológicos árabes y será construida con el apoyo de Rusia y China.

Así el desarrollo de tecnología hace a Arabia un país menos dependiente de EEUU, por lo que estaría menos subordinada a estos. En este marco, la implicación saudí en el asesinato del periodista es completamente funcional a los intereses de aquellos capitales interesados en que Arabia continúe siendo solo un productor de petróleo y un comprador de armas, por lo que independientemente de quién haya empuñado el arma, la necesidad de los capitales concentrados es continuar subsumiendo y explotando incluso a sus aliados.

Siria

La crisis desatada en Arabia Saudita, tanto en su interior como en su relación con la mayor potencia imperialista mundial, promueve también cambios en el mapa de las acciones militares en Siria, tanto en el accionar de las bandas del Estado Islámico y del Frente Al Nusra, en el interior sirio, como en la radicalización tanto de Israel como de EEUU.

Como advertimos en octubre, Israel ha radicalizado su ofensiva en la medida en que la virtual derrota de los aliados en el terreno lo ha obligado a “embarrar el camino” para la victoria definitiva de las fuerzas de la paz. Por caso, durante los últimos días de septiembre Israel provocó el derribo de un avión ruso por parte de las baterías antiaéreas sirias, al inducir su activación mediante una maniobra disuasiva que le permitió escudarse tras el avión ruso. El principal fundamento de este accionar por parte de las fuerzas israelí es tensar la inquebrantable relación entre Rusia y el gobierno sirio, como en su momento lo intentara con el derribo del avión ruso en territorio turco. Sin embargo, nuevamente las intentonas resultaron ineficaces ya que el propio presidente ruso, Vladimir Putin ha responsabilizado al gobierno sionista por lo sucedido. Este hecho motivó al gobierno ruso a cerrar el espacio aéreo de las costas sirias y libanesas para evitar nuevas incursiones israelíes, frente a lo cual el gobierno de Netanyahu declaró que no detendrían los ataques (RT 23/9). Por esto, el gobierno ruso acordó con las fuerzas sirias la entrega de 49 baterías anti aéreas S-300, junto con los radares, lanzaderas y vehículos de control, para garantizar que las fuerzas sirias puedan tener un control del espacio aéreo más efectivo y capacidad de derribar aviones invasores con mayor efectividad (RT 2/10).

Lo que esto evidencia es que los intentos sionistas de quebrar el frente antiimperialista en Medio Oriente sólo han logrado su fortalecimiento. Sin embargo, a esta altura del partido, empujar la crisis hacia adelante es la única opción que tienen los capitales concentrados, por eso es que, pese a las derrotas sufridas en el plano militar, solo le pueden anteponer una mayor virulencia.

Ante la posibilidad de que ahora los sirios puedan derribar sus aviones de combate, el Estado de Israel acordó con el gobierno de Trump la entrega de nuevos aviones de combate de quinta generación F-35, supuestamente capaces de pasar inadvertidos frente a las flamantes baterías sirias (HTV 5/10). Para contrarrestar esto las fuerzas sirias ya han iniciado los trámites para la compra de los sistemas de defensa aérea S-400 a Rusia, capaces de detener cualquier artefacto aéreo que intente acercarse a sus fronteras (HTV 28/9).

La escalada armamentística desatada en Medio Oriente muestra que la radicalización imperialista se ha acelerado dramáticamente en el mes de octubre a partir del aislamiento de Israel en la región, así como de la crisis que atraviesa Arabia Saudita, separándola de su otrora aliado norteamericano.

Esta situación de aislamiento y derrumbe de las fuerzas imperialistas en Medio Oriente también ha quedado plasmada en el reciente acuerdo alcanzado en Sochi, Rusia, entre Irán, Rusia, Turquía y Siria en el que se acordó establecer, de forma conjunta, un cerco a la provincia de Idlib, para evitar que las fuerzas del Frente Al Nusra puedan escapar o reaprovisionarse. El acuerdo alcanzado incluye la creación de una zona colchón de 15 km que separará las fronteras sirias y turcas y será controlada por fuerzas turcas. Así, todas las fuerzas presentes en la región deberán entregar al gobierno sirio el conjunto de las armas pesadas que posean, y estas no podrán ser utilizadas; para finalizar, las partes reconocen que es el Estado Sirio el que deberá recuperar el control de la región (HTV 19/10).

Sobre esto es necesario tener en cuenta que la provincia de Idlib es la última bajo control de las fuerzas que actúan en Siria al mando imperialista, por lo que su recuperación resulta la efectiva caída de estas fuerzas. Con el cerco establecido, luego de semanas de negociaciones, el Frente Al Nusra ha aceptado disolverse (HTV 10/10), y aunque el proceso durará meses, marca la finalización de esta etapa de la guerra civil en Siria. Ahora bien, dos reflexiones finales se pueden realizar sobre estos sucesos.

Lo primero es que la disolución del Frente Al Nusra se produce por el cerco final. Sin embargo, también resultó fundamental la crisis que atraviesa Arabia Saudita, uno de sus principales patrocinadores. La segunda reflexión es que la recuperación de la provincia de Idlib necesariamente debe hacerse “por las buenas”. Recordemos que hace dos meses el ministro de Defensa sirio había declarado que la recuperación de Idlib se realizaría por las buenas o por las malas, sin embargo resulta necesario que la recuperación de la soberanía siria sobre Idlib sea por las buenas, por la paz, ya que de otra forma seguirían intactas las contradicciones con partes de su pueblo que han servido en los últimos años como chivos expiatorios de los intereses imperialistas. Es decir que la guerra civil, si bien fue armada desde las oficinas del Pentágono, se montó sobre la base de contradicciones dentro de Siria por lo que, para cerrar la guerra, es central la resolución de dichas contradicciones, impidiendo así que las necesidades imperialistas puedan desatar una nueva guerra civil en territorio sirio.

Irán

Entonces, resulta claro que, ante el grado de crisis en el que se encuentran las fuerzas imperialistas, solo pueden asentar su dominio sobre contradicciones preexistentes en las fuerzas locales, buscando imponer sus necesidades mediante éstas. Pero, en aquellos rincones del mundo donde las mismas no alcanzan para cambiar al orden vigente, demandan un involucramiento directo de las fuerzas imperiales.

Ello resulta evidente en el caso de Irán, con el apoyo que le brindan las potencias a los grupos opositores de la Revolución Islámica, por ejemplo con la agrupación terrorista MKO, que realiza todo tipo de atentados en tierra iraní y sus oficinas se encuentran en París. El 22 de septiembre fue una muestra de este tipo de maniobras, a partir del atentado producido durante un desfile militar en el que desde las tribunas comenzaron a disparar contra los militares que desfilaban y contra el público en general. En el ataque murieron 29 personas y fueron heridas otras 50 (RT 22/9). El mismo fue reivindicado por el EI (HTV 22/9), aunque el gobierno revolucionario no demoró en desmentir esta información, sin quitarle responsabilidad, sino acusando que estas actúan bajo la dirección de EEUU, por lo que ellos son los verdaderos responsables.

En este marco, el gobierno iraní prometió dar una respuesta ejemplar (CD 23/9), y así lo hizo. Tan solo una semana después, realizó un ataque con misiles balísticos contra el bastión que aún conserva el EI en Siria, región en la que, según denuncia Rusia continuamente, las fuerzas del estado islámico reciben apoyo yanqui, así como está comprobado que sus líderes son evacuados de la zona en conflicto. Junto con estas medidas, el gobierno de Rohani en su uso de la palabra en la asamblea de la ONU declaró que para la derrota del terrorismo es necesaria la cooperación de todos los países de la región, que no hay manera de encontrar una solución unilateral, por lo que se amplía la necesidad de construir acuerdos regionales en Medio Oriente.

El otro ataque a Irán se inició con la salida de EEUU del acuerdo nuclear JPCOA alcanzado en 2016, buscando estrangular su economía. Esta virulencia, como advertimos en el caso sirio, proviene de los fracasados intentos de sublevar a la población iraní. Así la intervención imperialista directa se va convirtiendo en la única herramienta posible, aun sin alcanzar un momento armado, limitándose solamente a cercar su economía. Sumado a la salida del acuerdo, el gobierno yanqui implementó sanciones económicas similares al bloqueo contra Cuba en los años 60, ya que implica penalidades para todo aquel que negocie con Irán. El mecanismo de control de estas sanciones es impedir las transacciones en dólares.

Estas sanciones entraron en vigor en septiembre y, según la publicación estadounidense Forbes, el gobierno iraní vende más petróleo que antes, por lo que las sanciones no han surtido ningún efecto (AM 12/10). La inviabilidad de las sanciones responde a la incapacidad de EEUU de continuar construyendo fuerza social a escala global, en la medida en que todos sus otrora aliados pasan a ser ahora plausibles de ser presas. En este sentido, las sanciones fueron desatendidas por China, Turquía y la India, quienes decidieron no cancelar sus compras de crudo iraní; pero fue fundamentalmente la UE quién emitió nuevas normativas que permiten evadir los controles y sanciones yanquis, porque excluyen al dólar como divisa de intercambio. Al respecto, el ministro de Finanzas francés advertía que “el resultado de la crisis iraní será una oportunidad para que Europa cree sus propias instituciones financieras independientes para que podamos negociar con todos los que queramos”, y agregó que “tenemos que trabajar entre nosotros en Europa para defender nuestra soberanía económica europea” (AM 6/10), evidenciando que el cerco que intenta tender EEUU tiene como principales efectos la fractura del bloque imperialista, incluso en su centro, e incluso motivando la independencia relativa de los norteamericanos en la medida en que dichos países van “sacándose de encima” el dólar como moneda de intercambio.

Giro a Oriente

Para finalizar el artículo centraremos el análisis en los sucesos ocurridos tanto en la República Popular Democrática de Corea como en China.

Corea viene dando que hablar hace tiempo por los logros alcanzados en el proceso de paz en la península. Una vez más, durante el mes de octubre los mandatarios de las dos Coreas se han reunido, esta vez en la capital de RPDC, Pyongyang, avanzando entre ellos en acuerdos para la desnuclearización de la región. El gobierno de Kim ha aceptado en este marco que inspectores internacionales verifiquen los avances en la materia y además ordenó el desmantelamiento permanente de las instalaciones principales de sus misiles (HTV 19/9). Junto con esto, también comenzaron el desminado de la frontera que comparten, según anunció el ministro de Defensa Surcoreano (RT 29/9).

Durante los primeros días de octubre se produjo la primera reunión entre Kim Jong Un y el Secretario de Estado yanqui, Mike Pompeo, también en la ciudad de Pyongyang, en la que según ha declarado el propio Pompeo el gobierno norcoreano reafirmó su voluntad de desmantelar sus instalaciones de misiles, por lo que el funcionario ha reconocido que el encuentro fue productivo (RT 8/10).

Pese a estos avances, el gobierno yanqui ha impuesto nuevas sanciones contra RPDC, a la vez que los ha incluido nuevamente en su lista anual de países que fomentan el terrorismo, abriendo una puerta a nuevas y más duras sanciones económicas (HTV 19/9). Este accionar estadounidense muestra claramente que sus motivaciones realmente no están vinculadas a la construcción de la paz, sino a la imposición de sus intereses. Por eso es que a medida que avanza el proceso de paz, aquellos profundizan sus sanciones para intentar doblegar al pueblo norcoreano. Sin embargo, el principal efecto que está teniendo es nuevamente el quiebre respecto de sus aliados ya que, tanto los mandatarios de Corea del Sur como de Japón han intercedido; el primero directamente viajando a reunirse con Trump y solicitándole el levantamiento de las sanciones; en el caso del segundo, Shinzo Abe, un férreo opositor al gobierno comunista, ha planteado que se sentaría a dialogar con Kim Jong Un.

Sin embargo el dato más destacable del mes respecto de la construcción del proceso de paz es el apoyo y legitimidad del mismo entre los surcoreanos! Según un relevamiento, un 80% de los jóvenes y adultos en Corea del Sur acuerdan con los procesos de paz, mientras que en la población de más de 60, es decir, en la generación que vivió muy de cerca la guerra el consenso alcanza el 70% (CD 21/9). La importancia de estos datos radica en que los pueblos son los únicos garantes de la paz. Tengamos en cuenta que el pueblo surcoreano también ha sufrido millones de muertos durante la guerra, y una brutal persecución durante los siguientes 20 años, por lo que, pese a las desgracias que les ha tocado vivir, resulta significativa su férrea voluntad de reunificarse. Resta entonces definir a los pueblos de ambas Coreas el cómo se realizará tamaña tarea histórica.

Tal cual como advertimos al inicio del artículo, es sobre esta conciencia de los pueblos, con China encabezando la dirección política del proceso, que se podrán construir las fuerzas que reemplacen la dictadura del 0,7% sobre el 99% restante de la población mundial.

Este rol fundamental que viene a cumplir Asia se asienta sobre su contribución a la economía global. Desde 2013 el continente asiático ha aportado el 30% al crecimiento mundial. Ha sido el generador de 244.000 puestos de trabajo a lo largo del Cinturón y la Ruta de la seda, 130.000 en África entre el 2005 y 2016, y en América Latina y el Caribe es responsable de 1.8 millones de puestos de trabajo en los últimos 26 años. En síntesis, en las últimas décadas ha sido el principal motor de la incorporación al mundo del trabajo a 2.2 millones de almas, sin contar a los 600 millones de chinos que han salido de la pobreza, mientras la contribución al mundo de EEUU fue la pérdida del 0,5% de sus puestos de trabajo (XH 13/10).

La cruda realidad es que EEUU y los capitales concentrados no han aportado en nada a la erradicación de los grandes males de la humanidad. De hecho es China la única responsable de que en los últimos 45 años se haya reducido el hambre en el mundo.

Sin embargo, crear puestos de trabajo y sacar a porciones importantes de la humanidad de la pobreza solo es dable como resultado de una política. Esto quiere decir que las mejoras en las condiciones de vida de la humanidad solo se pueden dar en el marco de un férreo enfrentamiento contra los intereses y el caos generado por los capitales concentrados, que continuamente desplazan de sus puestos a miles de obreros. Resulta imposible entonces pensar en una coexistencia entre las fuerzas del capital y el campo antiimperialista, porque tal y como venimos analizando desde este Análisis…, las fuerzas del capital necesitan, para garantizar su reproducción, profundizar su virulencia, evitando ser subsumidas por un pez más gordo… por lo tanto, lo que han de aportar al mundo es nada más que caos, hambre y destrucción de la naturaleza, es decir, la decadencia absoluta de las condiciones de vida del conjunto de los habitantes del planeta.

Por eso, el desarrollo futuro de la humanidad solo puede darse en el marco de una implacable pelea contra los intereses de la burguesía. En este marco en que debemos analizar la reconciliación entre el Vaticano y el gobierno de China comandado por el Partido Comunista (PCCH), siendo la primera vez desde 1951 en que el Vaticano admite el nombramiento de obispos designados por los chinos. Por su parte, Sanchez Sorondo, canciller de la Pontificia Academia de Ciencias, declaró sin medias tintas que “en este momento los que mejor realizan la doctrina social de la Iglesia son los chinos” porque ellos, “buscan el bien común, subordinan las cosas al bien general” (P12 14/10).

Estas palabras, lejos de ser un simple piropo, grafican que los motivos que empujan a que el Vaticano recomponga sus relaciones con China están vinculados a la pelea que éstos dan para sacar a las grandes masas de la pobreza. En este sentido, esta nueva alianza refleja una avanzada en la construcción de una fuerza capaz de derrota al “Dios dinero”, tal como lo denomina el Papa Francisco. El hecho de que el capitalismo se descomponga no alcanza para la superación de la etapa en la que nos encontramos, por lo tanto, para la resolución efectiva de la crisis que atravesamos, es necesaria la construcción de una fuerza que pueda reemplazar al enemigo.

Es en esta línea que debemos analizar los sucesos en Medio Oriente, entendiendo que la derrota de las fuerzas invasoras en lo militar y en lo económico, político y social, implica para Siria el retorno de los 12 millones de refugiados que debieron migrar por el flagelo de la guerra. Convertirnos en artífices de la paz, combatiendo sin cuartel a las fuerzas del imperialismo, permite resolver las contradicciones al interior de la clase trabajadora. Para lo cual también es necesaria la construcción de un mundo donde no sobre nadie, solo el 0,7% de la población que se apropia del trabajo del resto de la humanidad.



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