Revista Mensual | Número: Noviembre de 2018
Bajar en formato pdf
Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
[<< Volver a la primera plana]

Qué cosa fuera

Si no creyera en lo más duro
Un instrumento sin mejores resplandores
Si no creyera en lo que duele
Si no creyera en lo que lucha
Si no creyera en la esperanza


El proceso en Brasil como expresión de la lucha entre los grupos económicos por reproducirse de forma ampliada y el papel del ALBA que continúa delinieando el control de las fuerzas productivas

Qué cosa fuera

“¿Qué cosa fuera, corazón, qué cosa fuera

Qué cosa fuera la maza sin cantera?

Un testaferro del traidor de los aplausos

Un servidor de pasado en copa nueva.”

Silvio Rodriguez “La Maza”


La disputa entre los capitales de escala global por el reparto del cada vez más escaso valor de tiempo de trabajo a nivel mundial se profundiza día a día; las manifestaciones de esta lucha en Nuestra América aparecen en los distintos países de manera cada vez más abierta, violenta e irracional. Durante octubre, asistimos al proceso electoral brasileño, donde el descontento provocado por las políticas de ajuste de Temer (en parte iniciadas en la segunda presidencia de Dilma Rousseff), como la durísima reforma laboral, el proceso de privatización de Petrobras, la entrega de los recursos naturales y energéticos a los monopolios trasnacionales, el boicot y posterior enjuciamiento a los grupos económicos locales, entre otras, terminó instaurando entre una importante parte de la población un bajísimo índice de aprobación “de los políticos”, coronado en un ciclo de protestas jamás vistas en el país y sin cauce resolutivo alguno. Esta situación hizo muy difícil al Partido de los Trabajadores (PT) y otros sectores del campo popular positivizar una táctica electoral que lograse, una vez confirmada la proscripción de hecho de la candidatura del expresidente Luis Ignacio “Lula” da Silva, un triunfo que permitiera retomar las riendas del gobierno ilegítimamente arrebatado en agosto de 2016. De esta manera, quedó el camino allanado para la “legitimación” electoral de la profundización del plan de ajuste, extranjerización y concentración de capitales en suelo brasileño mediante la instalación presidencial del ex capitán del ejército y experimentado diputado Jair Bolsonaro, quien inevitablemente es empujado por las fuerzas del imperio a profundizar las medidas políticas y económicas contra el pueblo y sus organizaciones, entrando antes de asumir en un pandemónium de contradicciones con vistas a estallar más temprano que tarde. Porque los grupos económicos concentrados necesitan empujarlo a tomar medidas que garanticen su reproducción como tales, pero eso genera contradicciones insalvables entre aquellos monopolios y las distintas fracciones empresarias de escala nacional, que son quienes mayoritariamente se expresan entre las filas de los distintos “partidos” conservadores brasileños que hoy festejan “la derrota de los rojos”, en alusión al PT, al PCB y otras formaciones políticas del campo popular.

En simultáneo, los tratados de libre comercio de escala regional siguen sin poder dar respuesta a los problemas económicos de las naciones de nuestro contienente. Por ello, ante la imposibilidad de arribar a acuerdos (porque no hay mercado para todos los grupos económicos en pugna), se agudizan las contradicciones entre los miembros de los bloques regionales, por más “voluntad” que tengan los presidentes de las “nuevas-viejas” oligarquías de la derecha continental, máxime con el triunfo en Brasil de una fuerza que ha explicitado que no está entre sus prioridades el Mercosur.

Al mismo tiempo, en correspondencia con lo antes señalado, los niveles de desigualdad social siguen en aumento en nuestras tierras y la presión de los organismos financieros multilaterales al servicio de los capitales más concentrados a escala globlal se hace cada vez más insoportable –como lo atestigua el “acuerdo” con el FMI por parte del gobierno de Mauricio Macri en nuestro país– dado que presupupone una situación directa de confiscación generalizada a las mayorías de nuestras naciones, de la cual no escapan ni siquiera fracciones empresarias otrora poderosas.

En la vereda de enfrente, como siempre, se encuentran los países del ALBA que, junto con China y Rusia, bregan por construir esa fuerza a escala mundial que pueda organizar al conjunto de las fuerzas productivas, controlando los medios de producción e intercambio sobre la base de nuevas relaciones de los hombres y mujeres trabajadores entre sí, y de aquellos con la naturaleza. Repasemos entonces algunos de los principales hechos sucedidos a nivel estructural en nuestra región.

Si no creyera en lo más duro

En Brasil, el plan de ajuste propiciado desde los centros globales y ejecutado por sus más fieles personeros desde el último tramo del gobierno de Dilma Rousseff –ante el acorralamiento financiero con el cual fue espoleada su gestión, con el proceso de Impeachment, y con la posterior destitución de la presidencia y la asunción de su vicepresidente Michel Temer– se aceleró durante el presente año, con la confiscación a grandes sectores de la población, sobre la base de privatizaciones y entrega de los recursos estratégicos de la economía carioca. Así, luego de numerosas operaciones para facilitar a los capitales concentrados el manejo del petróleo perteneciente al pueblo carioca, la empresa estatal brasileña Petrobras alcanzó un acuerdo con las autoridades estadounidenses para que cierren todas las investigaciones de casos de corrupción a los que la compañía se ha enfrentado desde que estalló el escandalo del Lavajato y de las coimas pagadas por Odebrecht a funcionarios de las fuerzas politicas vinculadas al gobierno de Dilma y también del propio Temer. La empresa asignará 853,2 millones de dólares de sus resultados del tercer trimestre para sufragar el acuerdo al que ha llegado con el Departamento de Justicia y la Comisión de Bolsa y Valores (SEC, según sus siglas en inglés) de Estados Unidos para así evitar que la compañía sea procesada por violar la ley de prácticas corruptas extranjeras norteamericana. De aquel monto, el 80% serán pagados al Ministerio Público brasileño y el 20% restante será dividido en partes iguales para el Departamento de Justicia de Estados Unidos y la SEC, aunque la petrolera brasileña aún enfrenta un proceso de arbitraje promovido por inversores en Brasil y una acción colectiva en su contra en Holanda (LN 28/9). Al mismo tiempo, continúa el avance sobre la reserva más grande de petróleo brasileño, la zona del Presal, a manos de British Petroleum (BP) y la China National Offshore Oil Corporation (CNOOC), consorciando un bloque que tiene 1.184 kilómetros cuadrados y está ubicado frente a las costas de los estados de Sao Paulo y Río de Janeiro (ET 28/9).

Sobre esto, Bolsonaro expresó que el “núcleo” de la compañía “tiene que ser conservado” por el Estado, pero que áreas como refinamiento o explotación hay que “abrirlas” a la iniciativa privada porque Brasil tiene la tecnología, pero no los recursos para ello (CR 11/10). Así, donde durante los últimos meses se aceleró el remate de los recursos estratégicos brasileños, entre ellos el Presal y la Reserva Nacional del Cobre y Asociados (Renca), la disputa entre los sectores más concentrados del capital global y las moribundas fracciones de capitales nacionales por el dominio de ellos se intensifica. Se produce entonces un escenario más que contradictorio, ya que mientras Bolsonaro propuso revisar el modelo de contratos de producción compartida de los campos petroleros en áreas Presal del país si ganaba las elecciones y abogó por el control estatal en activos estratégicos como los de Petrobras y Eletrobras, al mismo tiempo podría terminar con el financiamiento entregado por el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), acercándose a la posición de sus asesores, quienes quieren privatizar los activos estatales (CR 16/10), como lo manifestó abiertamente el futuro ministro económico Paulo Guedes, un partidario de la ortodoxia neoliberal, ligado a los sectores financieros más concentrados, fundador del poderoso Banco BTG Pactual y Instituto Millenium, un centro de estudios y lobby auspiciado por los grandes empresarios de Brasil (P12 7/10). Así entonces, por un lado, el plan económico anunciado por el candidato derechista pretende seguir el rumbo que impusiera Temer con una escacísima aprobación por parte del pueblo de Brasil, en manos de los sectores más concentrados brasileños y de sus socios globales, siendo el punto nodal del programa la reducción de la deuda pública en un 20%, mediante privatizaciones, concesiones y la venta de propiedades estatales.

Ante esto, las distintas expresiones del capital en Brasil salieron a exponer sus posiciones. Marcos Muñiz, analista de Comercio Exterior & Latam de Abeceb planteó que “la agenda de política económica que propone Bolsonaro responde a las demandas del mercado, pero la incertidumbre es cómo las llevaría adelante, ya que no tiene mucho consenso en la población” y ello “podría traducirse en mucha volatilidad”. En la misma línea, el director de la consultora DNI, Marcelo Elizondo, coincidió en que “un líder volátil y cambiante como Bolsonaro podría ser riesgoso” para Brasil, pero también aseguraba que su plan económico es “pro-mercado” ya que “podría ser algo proteccionista, porque es un candidato de derecha nacionalista, pero él no manifestó nacionalismo económico” (LN 6/10). Por otro lado, aunque los sectores concentrados de la economía global y sus partenieres locales depositaron en Bolsonaro la responsabilidad de “legitimar” el plan de ajuste iniciado en Brasil, la fractura entre las distintas fracciones del capital no tarda en aparecer. En este sentido, Ricardo Semler, empresario y ex vicepresidente de la poderosa Federación de Industriales de San Pablo (FIESP), escribió una columna en el diario Folha de Sao Paulo donde señala que en el proyecto del PT tambien hay lugar para los empresarios (P12 7/10).

La ferocidad de la disputa entre los capitales determina la velocidad con la cual tienen que expoliar a nuestras economías para obtener el valor generado por los trabajadores. Pero, como siempre afirmamos, esto tiene también efectos certeros sobre las fracciones nacionales y regionales de aquellos capitales, que no tienen ya la posibilidad de reproducirse en las actuales condiciones de concentración y centralización, que no alcanza su disposición de capital a la hora de medirse o entrar en las “grandes ligas” de los 147 grupos económicos mundiales. Así, los núcleos rentísticos oligárquicos locales son cada vez más reducidos y la primarizacion de la producción se intensifica a la orden de las necesidades del capital concentrado. El avance de la nueva siembra de soja de Brasil muestra a las claras qué sectores se continúan beneficiando con el ajuste y las medidas económicas en contra de su pueblo. La cosecha de la oleaginoza avanza a una velocidad histórica y ya alcanzó el 20% del área proyectada, indicó la consultora AgRural, superando el récord previo de 2016, cuando a la misma fecha los productores tenían sembrado el 18% del área proyectada (CR 16/10). De esta manera, la situación de contradicción que se presenta en Brasil, es solo una determinación de lo que viene sucediendo en otras partes del continente, donde si bien triunfaron electoralmente gobiernos que intentan garantizar las condiciones de reproducción de los sectores más concentrados, enseguida chocan de frente con el desplazamiento y confiscación de grandes masas de población, entre ellos sectores de capital que antes eran socios en el reparto de los mercados nacionales y ahora están destinados a perecer.

Un instrumento sin mejores resplandores

Ante esta situacion de eliminacion de la competencia en el mercado mundial, las distintas fracciones locales de la burguesía intentan sobrevivir a cualquier costo, aunque el proceso objetivo de concentración y centralizacion económica por la caída del valor producido a escala mundial les deje cada vez menos margen de hacerlo. Esto se viene traduciendo en la imposibilidad de cerrar en buenos terminos los acuerdos de libre comercio entre bloques regionales y las grietas entre las distintas fracciones oligárquicas crecen día a día. En este sentido, el presidente argentino Mauricio Macri busca que se revoque la clausula del Mercosur que impide a los países miembros negociar sin acuerdo del resto, ante la negativa de la Union Europea (UE) para cerrar un tratado de libre comercio con el bloque sudamericano. Así, luego del estancamiento de las conversaciones con la UE por su intransigencia con respecto a la propiedad intelectual, el comercio agrícola y las compras del Estado (P12 23/9), se abren las posibilidades de negociación pero solo entre el poderoso bloque europeo y los países de manera separada, dejándolos en una posición sumamente débil por impedir posiciones definidas desde los intereses comunes de la región. En esta misma línea, no solamente las naciones del cono sur quedarían entrampadas, sino que todas las reducidas oligarquías locales del continente corren desesperadas a buscar las migajas.

La situación ejemplar para todo el continente la mostró Chile, quien cerró un nuevo tratado de libre comercio con la UE, poniendo como prenda de exportación solamente productos primarios como la palta, el salmón, el vino, el cobre y el litio, mientras que importaría desde la UE coches, maquinaria, productos electrónicos y químicos. También se permiten nuevas inversiones, principalmente en la producción de energía y la utilización de fertilizantes que en la misma UE están prohíbidos, con facilidades para las empresas del viejo continente, eliminando barreras arancelarias, abriendo los mercados de productos y servicios, protegiendo los derechos de la propiedad intelectual y la regulación para la resolución de querellas comerciales (DW 24/9). En otras palabras, en los términos que se plantea el acuerdo, solamente se benefician los reducidos grupos oligárquicos locales y los capitales europeos más concentrados. El mismo secretario del Ministerio alemán de Relaciones Exteriores, Niels Annen, al abrir el Congreso de Latinoamérica celebrado en Alemania, señalaba que es “importante que la UE y América Latina continúen cooperando en el sostenimiento y mejora del sistema global de comercio, que se encuentra actualmente en peligro por el auge del proteccionismo, que genera enormes daños a la economía”. Asimismo planteó que “somos socios convencidos de los valores del multilateralismo. Y eso nos hace fuertes”, afirmando que “los acuerdos de libre comercio son importantes instrumentos para mejorar la cooperación económica porque permiten gestionar activamente la globalización” (DW 11/10). De esta forma, ante la situacion de fractura entre las fracciones mundiales por el reparto del escaso valor generado mundialmente, se hace cada vez más imprecindible para los grupos económicos succionar el valor producido en nuestras economías con dirección a sus centros industriales. Pero esto se ve limitado por las contradicciones que generan hacia el interior de los bloques económicos latinoamericanos que, obligados a firmar acuerdos en condiciones leoninas, se acotan cada vez más sus márgenes de reproducción.

Con este escenario, las contradicciones al interior de los bloques regionales se agudizan a medida que se achican los lugares de participación en el mercado mundial que poseen las oligarquías locales. El presidente electo brasileño, el derechista Jair Bolsonaro, afirmó que no abandonará el Mercosur, pero las negociaciones no serán guiadas por “cuestiones ideológicas”, como supuestamente hacía el Partido de los Trabajadores. Así mismo, afirmó que Brasil tiene “la voluntad de negociar con nuestros hermanos latinoamericanos, con todos” pero en una América del Sur “con cada país independiente, obviamente, pero unida para el bien de todos. Haremos negocios con todo el mundo, y en lo que depende de mí y del Congreso, buscaremos muchas alianzas” (LN 12/10). En este sentido, quiere crear una “alianza liberal” que comulgue con una política económica liberal y gobiernos de línea conservadora entre los cuales se encuentran Argentina, Chile y Paraguay, despegándose a su vez de países con modelos de izquierda como Bolivia, Venezuela y Cuba, estrechando relaciones con EEUU, Israel e Italia (CR 23/10). Inevitablemente, un Mercosur con estas características lo único que puede generar es la desintegración entre sus miembros, porque replicaría hacia el interior del subcontinente el actual nivel de confrontación entre los capitales a escala mundial, convirtiéndose necesariamente en la versión conosur de un “todos contra todos” donde solo minúsculos sectores oligárquicos rentísticos con alto grado de concentración estarían en condiciones de sobrevivir.

Mientras tanto, en el norte, se dieron por finalizadas las negociaciones en el Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN), incluyendo, luego de muchas controversias, también a Canadá. De esta manera, se pasa del actual 62,5% de contenido regional exigido a un 75% de producción local en la industria automotriz; es decir, que menos componentes de los automóviles podrán importarse de otras regiones y un 40-45% de cada auto ensamblado en la región deberá fabricarse en zonas donde haya salarios de al menos 16 dólares la hora, lo que beneficia a Estados Unidos y Canadá, conteniendo a algunos sectores de fabricación en sus países, fundamentalmente los de alta tecnología. Otro de los puntos nodales del acuerdo fue el levantamiento de los aranceles y cuotas para productos agrícolas entre Estados Unidos y México (LN 2/10). El futuro canciller mexicano que integrará el gabinete de Andrés Manuel Lopéz Obrador, Marcelo Ebrard, afirmó que “la culminación de este proceso de renegociación propicia certidumbre en los mercados financieros e inversión y creación de empleo en nuestro país” y añadió que “gracias a este acuerdo, México estará mejor posicionado para dar curso a los programas prioritarios planteados por el presidente electo” (LN 2/10). El acuerdo garantiza principalmente a los grandes capitales sostenerse en el mercado sobre la base del bajo costo de la mano de obra que existe en México, permitiendo maximizar sus superganancias, ya que el mayor porcentaje de los automóviles se producen en el país azteca y en promedio el salario de un trabajador es de tres dólares por hora, diez veces menos que en sus vecinos del norte (RT 2/10).

Inevitablemente, esto tiene una limitación objetiva ya que, en la agudización de la disputa mundial entre los grupos económicos, se hace cada vez más necesario succionar valor desde nuestras economías hacia sus centros industriales, conteniendo cada vez menos sectores de las fracciones locales en los acuerdos comerciales, deglutiéndoselas y avanzando con el control productivo directo en función de su propia reproducción. Ante este nivel de fractura, los tratados de libre comercio, instrumentos que otrora funcionaban para controlar sus ramas subalternas, ahora son cada vez más exclusivos y por lo tanto suceptibles de estallar rápidamente por los aires allí donde se llevaran adelante, dejando con ello a muchos capitales sin posibilidad de reproducirse en escala ampliada.

Si no creyera en lo que duele

Mientras tanto, las economías continentales que sufren sistemáticamente los ajustes draconianos impuestos desde gobiernos que responden a los grupos económicos mundiales, siguen vislumbrando grandes tormentas. En Colombia, la deuda general se duplicó, alcanzando un 40% del PBI en los últimos cinco años y el endeudamiento público del Estado colombiano subió del 12,5% en 2012 a 23.2% en 2017, debido a la dinámicas económicas implementadas durante el mandato de Santos. El resto corresponde a la deuda privada que aumentó del 8,8 al 16,6 % del PBI (TS 20/9). Al mismo tiempo, según un balance publicado por el Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag), más del 47% se encuentra por debajo del salario básico (TS 20/9). Mientras tanto, el El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) indicó que hay un 48,3% de informalidad en la economía colombiana y, al respecto, el presidente Iván Duque afirmó que la mayor formalización laboral “no se puede hacer por decreto sino apoyando a las empresas, que son las que generan empleo” (ET 21/9), es decir, que la solución provendría de quienes generan los problemas. Así, bajo la matriz económica dominante, son cada vez más los desplazados por el capital, al necesitar cada vez menos mano de obra. Lo que antes era ejército de reserva, para controlar el precio de la fuerza de trabajo, ahora se ha convertido en desempleo crónico, o bien en población sobrante para el capital. De esta manera, el crecimiento de la desigualdad en nuestro continente sigue adelante en tanto las economías de base rentística continúen en pie y las oligarquías, aunque tambalean ante sus socios de los grupos económicos, necesariamente tienen que aplicar las recetas que desde los centros financieros globales recomiendan para continuar con su dominio local.

En este sentido, la presión de los organismos mundiales al servicio del imperio, para profundizar los recortes presupuestarios, está a la orden del día. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) presentó un informe llamado “Mejor gasto para mejores vidas”, en donde se analiza el gasto público de América Latina y el Caribe. A niveles generales, en el gasto social del continente equivale al 29,7% de su PBI, bastante menor en comparación con el 43,5% en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) (LN 4/10). En términos absolutos, el organismo calcula en u$s 220.000 millones el costo de la ineficiencia en toda la región, un 4,4% del producto continental (CR 24/9). En el informe, el organismo plantea que “la estimación promedio de 4,4% del PBI es mayor que el gasto corriente promedio en salud (4,1%) y casi tan grande como el gasto promedio en educación (4,8%) en la región” (LN 4/10) y nos recomienda muy sueltamente que “corregir estas ineficiencias sería más que suficiente para eliminar la brecha de la extrema pobreza e incluso para disminuir la pobreza moderada en numerosos países” (LN 4/10). El mismo informe asegura que las transferencias estatales, incluidas las que corresponden a los programas sociales (transferencias monetarias condicionadas y pensiones no contributivas), los subsidios a las empresas (sobre todo, a la energía) y las pensiones contributivas representan cerca del 29,4% del gasto público en promedio en América Latina y el Caribe. Sobre esto sostiene que “los errores, el fraude o la corrupción reducen la eficiencia económica de estas intervenciones, disminuyendo la cantidad de dinero destinada a los beneficiarios focalizados. Un estudio internacional estima que el alcance de los errores en los sistemas de protección social abarca entre el 2% y el 5% del total del gasto público en estas transferencias. El error en la focalización implica la parte de los fondos de un programa de protección social que no llega a los pobres o beneficiarios” (LN 4/10). Estos argumentos son esgrimidos por los gobiernos ajustadores para reducir el “gasto social” que provoca el “déficit” de nuestras economías. Desde luego que los casos de corrupción están presentes en todo el decrépito sistema estatal, pero aquella proviene de las conductas que los grupos concentrados imponen, de las relaciones que encarnan bajo el dominio del capital monopólico.

Por esta misma razón, es imposible pensar que el imperio pueda constituir el consenso necesario para seguir profundizando mucho más los planes de ajuste, recortes, privatización y entrega. Esto les genera contradicciones en su mismo seno por la necesidad de apropiarse de las riquezas del continente y no disponer del tiempo para crear acuerdos en su fuerza social, ya que llevarlos adelante significa comerse sus propios tentáculos. Pero en su imposibilidad no está la fortaleza de la clase trabajadora, más bien es solo el momento negativo de la crisis, que necesariamente debe ser positivizado por los trabajadores, organizando desde el control de las fuerzas productivas una conducta que logre desprenderse de las corruptas y moribundas relaciones capitalistas.

Si no creyera en lo que lucha

En los hechos, los que vienen probando hace tiempo que la construcción de nuevas relaciones es posible son los países del ALBA, justamente los más atacados por el imperio por estar encabezando esa dura labor. Durante el mes transcurrido, además de las nuevas amenazas de bloqueo a Venezuela por parte del presidente de los EEUU, los organismos internacionales hicieron sus proyecciones denostando a la República Bolivariana. De esta manera, el Banco Mundial presentó su informe de perspectivas de crecimiento para 2018 y 2019 en América Latina y el Caribe, en el cual la previsión para este año se mantiene estable desde junio, mes en que había sido recortada del 2,9% previsto en enero al 2,7%. Según el documento, se espera que la región como un todo crezca 0,6 % en 2018 y 1,6 % en 2019, pero sin Venezuela sería del 1,6% en 2018 y 2,1% en 2019. Para América del Sur en particular pronostica una contracción del 0,1% en 2018 y que crecerá 1,2% en 2019, nuevamente sin Venezuela daría un crecimiento de 1,2% en 2018 y de 1,9% en 2019 (ET 5/10). En la misma sintonía, el otro órgano de control del saqueo a nuestras economías al servicio del imperio, el FMI, prevee para 2019 una inflacion del 10.000% para Venezuela, por lo cual la dejaron fuera de las mediciones para la región para que no modifique los promedios. Se estima una contracción del 5% y una retracción cercana al 60% entre 2013 y 2023. Para América Latina y el Caribe, el pronóstico de crecimiento también fue recortado en 0,4 puntos porcentuales a 1,2% para este año y 0,4 puntos porcentuales a 2,2% para el próximo (ET 9/10). Lo que no aparece en estas previsiones son las causas de tales retrocesos en las economías del continente, víctimas de terribles ajustes y medidas económicas que son tomadas directamente desde los centros imperiales y que profundizan el saqueo y la concentración en nuestros países. Para el caso particular de Venezuela, se trata de la constante guerra económica propinada principalmente desde los EEUU al mando de los grupos económicos mundiales. Sin embargo, el proceso bolivariano, lejos de replegarse, continúa su avance contra las fuerzas imperiales.

Así, en cuanto al control de las divisas, el presidente Maduro propuso a los gobiernos que forman parte del ALBA, durante la VII reunión extraordinaria de su Consejo Político, a sumarse a la criptomoneda petro, señalando: “yo pongo sobre la mesa, gobiernos hermanos del ALBA, la propuesta de la criptomoneda el petro, para que la asumamos como uno de los proyectos de integración del siglo XXI de manera audaz, pero también de manera creadora y creativa” (ET 26/9). Días más tarde, el presidente bolivariano inauguró la Sede principal de la Superintendencia Nacional de Criptoactivos y Actividades Conexas y anunció la activación del sistema blockchain del Petro para el intercambio comercial nacional e internacional. Este es un sistema descentralizado, diseñado de tal manera que no lo pueden controlar los mecanismos del sistema financiero internacional como el Banco Mundial o el FMI, pero a la vez permite realizar transacciones complejas a través de la plataforma blockchain. Maduro dijo que se pondra en marcha un “plan especial de fortalecimiento de las reservas internacionales a través del Petro, para que las consolide, las haga crecer y sean soporte del sistema cambiario y monetario del país” y señaló que seis de las casas de cambio virtuales “más importantes del mundo” aceptarán el Petro (TS 3/10). Sobre el anclaje de su valor en el petróleo, el economista Tony Boza explicó que el anclaje es una relación que permite que un sistema de precios se estabilice a través del vínculo con el sistema internacional, por lo tanto “si hay una distorsión cambiaria en relación entre el bolívar y el dólar importa poco, al fin y al cabo el Petro se expresa en barriles de petróleo y estos tienen un mercado mucho más estable que el de las divisas, ya que los precios del petróleo no varían de la noche a la mañana”.

Inclusive, en caso de que el mercado petrolero se desestabilice, la reglamentación del Petro permite que pueda fortalecerse con otros comodities, siendo “el nuevo pivote para el establecimiento de un sistema de precios estables que permee en el resto de la economía, incluyendo el factor trabajo” (TS 3/10). Pero una de las cuestiones fundamentales en materia de soberanía económica es que el Petro profundiza la tendencia que Rusia, China y otros actores están llevando adelante, deslindándose del dólar como moneda de operaciones comerciales, de ahorro y de reservas. Según el economista bolivariano Boza, “la fortaleza del Petro se encuentra tanto en su anclaje en un valor subyacente, que tiene una expresión real de valor como el petróleo, como también en la nueva arquitectura financiera internacional que está buscando alternativa al dólar” (TS 3/10). En este sentido, el vicepresidente del Área Económica, Tareck El Aissami, informó que en el inicio de la nueva etapa del Programa de Recuperación y Crecimiento Económico, se privilegiará el uso del euro, el yuan y otras monedas convertibles, excepto el dólar (TS 16/10).

La pelea planteada por Venezuela no se encuentra separada de la lucha mundial que China y Rusia vienen dando contra las 147 corporaciones mundiales y esto se refleja en la profundización de los acuerdos estratégicos con Venezuela en pos del desarrollo de nuevas relaciones de producción e intercambio. Así, en una reunión con empresarios que asistirán a la Feria Mundial de Comercio de Shanghai 2018, Maduro dejó en claro el significado del conclave en territorio chino. Al respecto dijo: “entiendo a la Feria de Shanghai como el primer paso hacia relaciones de comercio justas, equilibradas y florecientes (...) Venezuela y China son un ejemplo del resultado de las relaciones extraordinarias”. También declaró que la relación estratégica con China ha generado una creciente en las inversiones gracias a las fuentes de financiamiento, una muestra de que las naciones desarrollan una economía sustentable con alianzas externas, desligadas de “la economía del modelo imperial” (TS 19/10). Asimismo, remarcó en relación a la economía bolivariana el “gran cambio de la economía estructural del país, el modelo rentista petrolero atrasado que tiene el país desde hace 100 años, debe ser restituido" y agregó que “debemos crecer desde a adentro y expandirnos para garantizar las necesidades de la nación, los derechos sociales, los ingresos justos de los trabajadores (...). Debemos expandir las riquezas productivas siempre trabajando en un modelo socialista” (TS 19/10).

De esta manera, se vuelven a reforzar los dos aspectos principales del éxito venezolano en la pelea contra el imperio. Primero, el carácter global con el cual se plantea la estrategia contra las fuerzas del caos y destructivas de la naturaleza y de la humanidad, constituyendo una alianza sobre la base del “ganar-ganar” propuesto por China. El otro aspecto es el del dominio de la renta como parte de su desarrollo, con las bases trabajadoras organizadas en torno al desarrollo de las comunas y los consejos productivos que, junto a una dirección centralizada, deben desarrollar el control de esas fuerzas productivas y ponerlas al servicio del común, en tanto única clase en condiciones de hacerlo.


Si no creyera en la esperanza

Como bien mencionábamos más arriba, el papel estratégico jugado por China en el continente es fundamental a la hora de realistar a las fuerzas propias contra el imperio. El papel jugado por la Republica Popular no se limita a Venezuela. Durante octubre, el gobierno chino abrió una embajada en la República Dominicana después de que el país caribeño rompió relaciones con Taiwán para establecer lazos estratégicos con Pekín. Al respecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi afirmó que “hemos contemplado un avance histórico (…). Confiamos en que la cooperación chino-dominicana no solo va a traer mayor bienestar al pueblo dominicano, sino que contribuirá al desarrollo del país, y también inyectará mayor dinamismo a las relaciones con América Latina y el Caribe en su conjunto” (HTV 22/10).

En este escenario también se suman nuevos actores al campo del proceso de liberación continental. Así, el presidente electo mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a un mes de asumir la primera magistratura, anunció la creación del “Tren Maya”, uno de los 25 proyectos estratégicos del próximo Gobierno que hará un recorrido de 1.500 kilómetros, se cubrirán con inversión pública y privada y la construcción no se realizará por licitación, sino por invitaciones restringidas y entre los requisitos estará que las empresas tengan armadoras en México (TS 13/10). Al mismo tiempo, prometió rescatar la industria petrolera, al nivel en que lo hizo el expresidente mexicano Lázaro Cárdenas, cuando decretó en 1938 la nacionalización del petróleo en México. Para ello se invertirán alrededor de U$S 4 mil millones de dólares para reactivar los trabajos de exploración y perforación de pozos petroleros y hacer que la producción de crudo pase de 1,8 a 2,5 millones de barriles diarios. Sobre esta decisión soberana afirmó que “ya no se va a vender, en el mediano plazo, petróleo crudo al extranjero; queremos procesar toda nuestra materia prima” (TS 15/10). En Bolivia, también se anuncian nuevas medidas. Por el crecimiento económico de 4,61% interanual, Evo anunció el pago del segundo aguinaldo a los trabajadores “como justo reconocimiento a los trabajadores” (TS 10/10).

Pero, como bien insistimos mes a mes, no alcanza solamente con la “redistribución de la riqueza”. Para resolver el problema que los trabajadores y la humanidad toda tienen planteados hace falta organizar toda la vida en función del control de las fuerzas productivas en contraposición al caos, muerte y destrucción que los grupos económicos ofrecen como único futuro posible. Así, sobre la base de la experiencia histórica de sus pueblos y la profundización de nuevas relaciones para producir, es que Cuba sigue siendo el faro ideológico continental. En este sentido, la discusion sobre la reforma constitucional en la Isla sigue profundizando los aspectos más importantes en cuanto a la conceptualización de ese control productivo y las definiciones de la propiedad común, a los efectos de perfeccionar modelo económico y social de desarrollo socialista. Dicho modelo apunta ahora a “lograr ese sentido de pertenencia sobre los medios fundamentales de producción, para que no se siga percibiendo este concepto como algo ajeno. Para ello es fundamental implementar toda una serie de mecanismos, estímulos e incentivos que conlleven a apreciar el papel del trabajo y su importancia personal y social. Así mismo es fundamental lograr una mayor participación de los trabajadores en los procesos económicos”, indicó Marta Moreno, asesora de la Comisión redactora del proyecto de Constitución. Agregó también que “hay que tener empresas eficientes no solo desde lo preceptuado en las normas, sino desde el actuar de sus trabajadores y directivos” (CD 20/9).

En la Isla revolucionaria se está discutiendo la implementación de nuevas regulaciones jurídicas para el trabajo por cuenta propia, encaminadas en su mayoría para organizar y perfeccionar la actividad económica privada a partir de una mayor transparencia tributaria. El cuentapropismo ha crecido a un ritmo vertiginoso con la creación de casi 600.000 empleos y se ha convertido en una fuente de ingresos que aporta a la nación. Las medidas fueron tomadas a partir de las inquietudes de los propios cuentapropistas y de la población, a partir de diciembre los aspirantes deberán presentar una descripción escrita de cómo tienen previsto el funcionamiento de su actividad. El cuentapropismo constituye un sector en crecimiento que no sólo crea empleos, sino libera al Estado de actividades no fundamentales, para poder concentrarse en aquellas consideradas “estratégicas o trascendentes para la nación” (XH 8/10). Por último, en la discusion constitucional, se discute la importancia estrategica de la inversión extranjera “como elemento importante para el desarrollo económico del país” e impulsando la Zona Especial de Desarrollo Mariel (ZEDM), simplificando también el proceso para la aceptación de los proyectos de inversión extranjera, agilizando la captación de capital foráneo que impulse la economía de la isla (XH 15/10). Lejos de retroceder hacia el capitalismo, Cuba enfrenta la actual etapa de transición desde su experiencia histórica, poniéndose a la altura de las circunstancias, donde los actuales niveles de concentracion y centralización económica chocan cada vez más con la aceleración de la socialización productiva, lo cual implica el desarrollo de nuevas relaciones que pongan fin a la competencia como medio de sobrevivir en el mundo.

Pero, centralmente, estas nuevas relaciones deben forjarse en todas las partes del continente y del mundo, dado el carácter global de las condiciones materiales. Para ello, los trabajadores como clase mundial deben evitar los cantos de sirena que intentan recomponer un capitalismo que se cae a pedazos, apelando a que se comporten como meros consumidores de mercancías e implementando medidas que van en contra de las mayorías y que rápidamente profundizan el caos y el desastre. Así planteado el problema, la única salida real solo pueden encontrarla los trabajadores, poniendo la producción al servicio de los intereses comunes, con la planificación económica y social como eje del desarrollo pleno del hombre como creador y productor, con una clase que actúe con esperanza.



[ << Volver a la primera plana ]