Revista Mensual | Número: Enero de 2019
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Espejos de America

Espejo del mundo
Espejo de la estrategia imperial
Espejo de ilusiones
Espejo del caos
Espejo de lucha
Espejo de cambios


Mientras se agudizan las contradicciones al interior de las fracciones oligárquicas, los procesos emancipadores de la región se aprestan a realizar un nuevo avance sobre las fuerzas del caos

Espejos de America

“Al fin y al cabo,

somos lo que hacemos,

para cambiar lo que somos”
Eduardo Galeano


En la lucha sin pausa de los grupos económicos a nivel mundial, nuestro continente aparece como un terreno en disputa donde continúan agudizándose las manifestaciones de la crisis capitalista. La necesidad de succionar el valor producido por nuestras sociedades y hacerse de los recursos estratégicos es vital para las fuerzas imperiales en pos de seguir controlando, aunque sea sobre la base del caos y el hambre de pueblos enteros, la producción en función de la reproducción de unos pocos.

La batalla por aumentar la productividad, para garantizar las superganancias de los 147 grupos concentrados, continúa ocasionando fracturas entre los centros imperiales y las oligarquías locales. Al mismo tiempo, al interior de las sociedades americanas, esas fracciones subalternas se ven imposibilitadas cada vez más de generar el consenso necesario que garantice su propia reproducción, teniendo que poner en juego hasta sus propios miembros y aliados. En este sentido, sigue apareciendo Brasil como su manifestación más cruda. El gobierno de Bolsonaro, aun antes de asumir, lleva en su interior contradicciones que no tardarán mucho tiempo en estallar. Su programa económico en manos de un puñado de personeros del neoliberalismo llega cargado de profundizaciones del ajuste iniciado hace tiempo, como por ejemplo la entrega de los recursos energéticos y la conclusión de las reformas en contra del pueblo.

Estas cuestiones están generalizadas en todo el continente y deja a las oligarquías locales expuestas en sus fracturas, que aparecen también en la imposibilidad de cerrar los acuerdos de libre comercio con los bloques económicos globales y de acomodarse en el escenario de aceleración de la crisis del capital.

A su vez, los números macroeconómicos de los países donde se aplican cotidianamente medidas en función de los intereses hegemónicos, siguen señalando finales conflictivos, dado el grado de confiscación al que están siendo sometidos grandes sectores de la población, desde los empresariados locales hasta la clase trabajadora.

Mientras tanto, allí donde se siguen librando peleas emancipadoras, con Venezuela y Cuba a la cabeza, continúan los avances en pos de resolver los problemad de la humanidaded mediante la construcción de nuevas relaciones para producir e intercambiar sobre la base del control de la clase trabajadora. En esto, se fortalecen también las alianzas estratégicas mundiales con las naciones que también se están proponiendo alternativas a las relaciones capitalistas.

Espejo del mundo

Como afirmamos siempre, es imperioso para los grupos económicos mundiales el establecerse en nuestro contienente para succionarle el valor que permita su propia reproducción a nivel global. Para ello continúan los intentos de avance sobre el control de la renta del suelo y sus recursos estratégicos mediante planes políticos hechos a su medida por sus emisarios a nivel local. Estos deben garantizar los índices de “productividad” necesarios para tal cometido, mediante tecnologías y desarrollos productivos que son aplicados por y en función de los intereses propios de las corporaciones mundiales. En Brasil siguen apareciendo hechos que se corresponden con esta tendencia. El conglomerado frigorífico más grande de America del Sur, Minerva Alimentos, ha desarrollado un programa en asociación con Philbro Animal Health, que pretende alcanzar un nuevo nivel de eficiencia en la explotacion del cadáver animal que integra a los diversos eslabones de la cadena productiva y que, según ellos, generará más renta al productor ganadero (FSP 28/11). Pero lo cierto es que desde que el grupo económico ha tomado el lugar en el control de los activos que pertenecían a la JBS brasileña, luego del proceso judicial que terminó con el control del mercado de carne bovina y porcina de estos capitales regionales, la aplicación de innovaciones productivas que pretenden desarrollar tiende a mejorar las superganancias obtenidas a partir de las posibilidades de invertir masas de capital cada vez más grandes, profundizando el desplazamiento de vastos sectores de las oligarquías locales que no disponen del capital necesario para competir. Al mismo tiempo, el grupo Minerva, en la voz de su presidente, Fernando Queiroz, ve con optimismo generalizado que con Bolsonaro se elevará el comportamiento de las exportaciones y el mercado interno en 2019. Al respecto afirmó que “Comenzamos a ver un optimismo generalizado, y la carne es un producto que reacciona muy rápidamente a eso. Creo que vamos a tener una recuperación” (FSP 27/11).

Así, se profundiza aún más la matriz primarizante de las economías locales con la garantía de las políticas económicas existentes en el país carioca y las que son propuestas por el electo presidente Jair Bolsonaro. Durante 2018, la economía brasileña registró una elevación en la producción y un aumento en los precios para los principales productos agrícolas, con tendencia a continuar durante 2019, incluso con nuevos récords. La CONAB (Compañía Nacional de Abastecimiento) prevé una cosecha estable de soja, pero pronostica aumentos en las de maíz y de algodón (FSP 22/11). Esta última, que llegó a colocarse segunda a nivel mundial en términos de exportación con una tasa anual de crecimiento del 10% anual, según proyecciones, superaría antes de 2030 a Estados Unidos, que ocupa actualmente el primer lugar. Aunque desde 1970 el área plantada con algodón cayó de 4 a 1 millón de hectáreas, la productividad dio el espectacular salto de 200 kg a 1.800 kg de pluma por hectárea (FSP 24/11).

En la misma línea, ante este aumento de la producción agropecuaria, se auspicia una mejora en la producción de etanol, y según el presidente ejecutivo de British Petroleum para biocombustibles, Mario Lindenhayn RenovaBio, no hay señales de que el futuro gobierno imponga obstáculos para ello. El programa de inversiones tiene como meta duplicar el uso de etanol hasta 2030 y también pretende aumentar la comercialización de otros biocombustibles, como el biodiesel (FSP 29/11). Por su parte, Biosev, fabricante de azúcar y etanol controlada por el trading Louis Dreyfus, contrató la unidad local del banco holandés Rabobank para explorar las oportunidades que involucra a sus nueve unidades de producción en el centro-sur de Brasil, la principal región productora de azúcar del país (FSP 29/11).

Este panorama de avance de los grupos económicos sobre la matriz productiva en el continente en las actuales condiciones de concentración y centralización económica, hace imposible que se pueda sostener la division internacional del trabajo como se conoció hasta el momento. El dominio cada vez mayor de las cadenas productivas por parte de los capitales concentrados mundiales cierra cada vez más la posibilidad de reproducir a sus fracciones nacionales subsidiarias, profundizando aún más la disputa interburguesa. Los cada vez más pequeños nucleos oligárquicos a nivel local deben profundizar los planes económicos que garanticen la succión de riquezas desde los centros imperiales a cambio de recoger migajas de valor, que son cada vez menos a medida que se profundiza la penetración local de los capitales concentrados trasnacionales. Esto genera a su vez una mayor contradicción entre estos núcleos oligárquicos con otras fracciones locales que son desplazadas del mercado por no disponer de las masas de capital necesarias que requiere el ciclo de reproducción, lo que se traduce en la falta de consenso necesario para poder aplicar las políticas económicas que los conglomerados mundiales exigen.

Espejo de la estrategia imperial

Como hace varios meses, en Brasil continúan distintas manifestaciones de los intentos imperiales de avanzar sobre la confiscación de vastos sectores de la sociedad en pos de sostener la reproducción de los grupos económicos globales. A pocos días de asumir el electo presidente Jair Bolsonaro, siguen apareciendo las contradicciones que genera entre las distintas fracciones del capital local la necesidad de aplicar planes de ajuste draconianios al servicio de los monopolios mundiales.

Así, el proceso de privatización de empresas estratégicas continúa siendo un espacio central de la disputa entre el futuro gabinete de Bolsonaro, rodeado de representantes de las grandes corporaciones, contra los sectores de la sociedad que se niegan a la entrega total de los recursos naturales brasileños. Para llevar a cabo sus postulados, el ministro de Economía que llevará las riendas luego del 1° de enero, Paulo Guedes, formuló la creación de una secretaría específica para acelerar la venta de activos, llamada Secretaría de Privatizaciones y Desinversión (FSP 20/11). Si bien el plan es poner al mejor postor la mayoría de los recursos naturales y productivos hasta ahora en manos estatales, el objetivo central del proceso privatizador sigue rondando en la “perla” brasileña: Petrobrás.

La privatización de la petrolera estatal, promovida a partir del escándalo del Lava Jato, continuará con el futuro gobierno siguiendo el camino comenzado por el gobierno de Michel Temer. Tanto el control de la refinación como de la distribucion y comercialización minorista, actualmente en manos de BR Distribuidora, fueron los que aportaban la mayor cantidad de activos financieros para la exploración y la explotación del pre-sal, la cuenca off shore más grande del continente. Y si las arcas públicas dejan de recibir las ganancias como accionista de Petrobrás y sus subsidiarias, poca vida le queda al control de la explotación del crudo por parte del Estado brasileño (FSP 22/11). Para ello, luego de una pulseada con sectores nacionalistas del ejército, finalmente se designó al frente de la empresa al economista Roberto Castello Branco como clara señal de una profundizacion en el ajuste y el proceso de reducción de personal (FSP 22/11), como paso previo a la entrega total. Así, para dar aún más impulso al plan de los grupos económicos, se presentó el proyecto en el Senado para permitir que otras empresas puedan operar en bloques de exploración y extracción que hoy son controlados por Petrobrás (FSP 28/11). Pero a pesar de esto, el mismo Guedes reconoce que todavía no hay acuerdo sobre la division de los recursos petroleros (FSP 28/11), ya que hay resistencias en los sectores empresarios nacionales desplazados de los negocios que le significan que la empresa quede en manos estatales.

Al mismo tiempo, se siguen sumando figuras de corte neoliberal al futuro gabinete de Bolsonaro. Es el caso de Joaquim Levy, quien comenzó el programa de ajuste durante el último tiempo del gobierno de Dilma, quien acorralada por las corridas financieras terminó cayendo en la alternativa de ponerlo como ministro de economía. En el nuevo gobierno encabezará el Banco Nacional de Desarrollo Economico y Social (BNDES), herramienta fundamental a la hora de asignación de recursos productivos (FSP 23/11). En tanto al frente del ministerio de Infraestructura estará Tarcisio Gomes de Freitas, quién afirmó sin tapujos que en los próximos tres años hay que “privatizar toda la red Empresa Brasileña de Infraestructura Aeroportuaria” (TS 14/12).

Pero estos planes, como siempre afirmamos, son sumamente difíciles de sostener, dado que el proceso de ajuste y privatización se corresponde intrínsecamente con las necesidades de los grupos económicos globales, haciendo que las medidas adoptadas por los personeros del imperio tengan cada vez menos consenso en la sociedad, inlcusive en sus fracciones locales subalternas que son inevitablementes desplazadas del reparto de los mercados. Al igual que en otros países del continente, sometidos a gobiernos que intentan garantizar las condiciones de reproducción de los sectores más concentrados de la economía, en Brasil se intensifican cada vez más las contradicciones provocadas por la succion de valor impuestas desde los centros financieros globales en manos de los 147 grupos económicos.

Espejo de ilusiones

Con este escenario, las fracciones de las oligarquías locales que son desplazadas del mercado continúan su derrotero para intentar sobrevivir a grados crecientes de confiscación, que también se manifienstan en las condiciones draconianas que ponen desde los centros mundiales para cerrar acuerdos de libre comercio. Así, mientras el canciller argentino Jorge Faurie se esmeraba una vez más por acercar posiciones diciendo que “el Mercosur se tiene que abrir, es el espacio regional más cerrado del mundo, y nuestras economías tienen altísimos niveles de protección”, el presidente francés, Emmanuel Macron, dejó en claro durante su paso por la cumbre del G-20 realizada en Argentina que el avance de las negociaciones tiene como condición que Bolsonaro revierta su rechazo al Acuerdo de París por el cambio climático. En este sentido, afirmó que no está de acuerdo “con firmar acuerdos comerciales con países que no respetan el Acuerdo de París. Así no se puede avanzar”, luego de la reunión bilateral con Macri (LN 5/12). Pero lo que en realidad ocurre es que el bloque europeo no cede a los pedidos sudamericanos en materia agrícola (cuotas y condiciones de entrada para sus productos) ni tampoco en sus pretenciones de colocación de lácteos, autopartes, servicios marítimos e indicaciones geográficas hacia el Mercosur.

De esta manera, los capitales locales intentan reagruparse hacia el interior del bloque buscando alternativas que les permitan reproducirse, obligados por la situacion mundial marcada por el conflicto comercial entre EEUU, el continente Europeo y China. Así, si bien el presidente electo brasileño afirmó que “China no está comprando en Brasil, es la compra de Brasil”, desde 2009 es el socio comercial más importante del país, habiendo importado en torno a los U$S 47.000 millones durante 2018, más del doble de lo que Estados Unidos compró en Brasil (FSP 22/!1). De esta forma, la nueva ministra de Agricultura designada por el presidente Jair Bolsonaro, Tereza Cristina, adelantó los términos con que Brasil piensa reformular el Mercosur a partir del 1 de enero de 2019. La conclusión que ha extraído Brasil del “conflicto comercial” entre Estados Unidos y China es que necesita duplicar su producción de soja en los próximos 10 años, lo que lo obliga a incorporar más de 17 millones de hectáreas del Cerrado a la estructura del agronegocio, sobre todo en los estados del norte y noreste: Maranhao, Tocatins, Piaui y Bahía. Más de 60% de la producción brasileña de soja y maíz tiene lugar en el Cerrado (un área de dos millones de kilómetros cuadrados) y lo que está en marcha es el hecho de que el área bajo cultivo de la región aumentó 87% entre 2000 y 2015, aprestándose a multiplicar por dos o más esa experiencia (CL 2/12). En el resto del contienete ocurre lo mismo con respecto al pais oriental. Las compras realizadas por China a América Latina aumentaron 24,1 por ciento en 2017 (XH 26/11).

Con este panorama, las oligarquías domésticas se debaten entre continuar siendo parte de la división internacional del trabajo, aun sacrificando a sus propios miembros con menos capacidad de sostenerse en el mercado mundial, en pos de concretar acuerdos con los bloques continentales que dominan los grupos monopólicos o reorientarse hacia el intercambio con China, que pretende fundar nuevas relaciones económicas sobre la base de la ampliación del Cinturón y de la Ruta de la Seda. Pero, dada su naturaleza histórica de subordinación a los centros imperiales, los núcleos locales más concentrados seguirán pujando para sostener sus históricas alianzas ante la amenaza de perecer fundadas sobre el achicamiento del valor mundialmene producido. Esto incrementa su fractura al interior por las implicancias que tiene: la aceleración de los planes de ajuste y endeudamiento hacia vastos sectores de la sociedad que les son funcionales sólo a los grupos económicos que profundizan aun más los conflictos sociales por el hambre y caos que generan en nuestros países.

Espejo del caos

Ese caos, desorden y descomposición de las relaciones capitalistas aparecen reflejados en los índices sociales de nuestra América Latina, más precisamente donde todavía están al frente del gobierno los representantes de los intereses de las corporaciones mundiales y sus lacayos locales. Así, un Informe del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE) reveló que 54,8 millones de brasileños viven en situación de pobreza, lo que representa un crecimiento del 7,4%, en comparación con los dos últimos años, y de ellos, más de 25 millones de personas perciben ingresos inferiores a los U$S 5,50 diarios. Mientras tanto, son unas 15,2 millones de personas las que viven en pobreza extrema y subsisten con menos de U$S 1,90 por día (TS 5/12). Sin embargo, los datos más contundentes de los efectos del ajuste en Brasil son los que arroja la dependencia brasileña del Banco Mundial que indican que la pobreza aumentó en más del 11% solamente en abril de 2018, colocando a más de 14,83 millones de personas en situación de pobreza (TS 5/12). Este panorama se ve agravado por la situacion del empleo que presenta un cuadro general de estancamiento con centro en los puestos de las ramas industriales que dejaron de crecer (FSP 22/11). En la misma línea, de acuerdo con un informe de la DANE colombiana, la tasa de desempleo en el país cafetero marcó en octubre un 9,1%, medio punto porcentual más que en igual período de 2017, cuando se ubicó en 8,6%, representando 142.000 trabajadores menos y llegando a 2.444.000 de desempleados. El informe evidenció que donde más creció el desempleo fue en las 13 ciudades principales y, en general, las más afectadas fueron las mujeres, sobre todo las jóvenes de hasta 24 años (ET 29/11).

De esta forma, la confiscación de vastos sectores de la sociedad se ha convertido en una constante cada vez más creciente de las economías rentísticas. La situacion de empobrecimiento de la población, principalmente en la clase trabajadora, trae aparejados movimientos migratorios en busca de mejores condiciones para conseguir empleo y poder sobrevivir. Si bien el imperio se esmera por mostrar que la situación de Venezuela es de “crisis humanitaria” provocada por la “mala administración” bolivarina, lo cierto es que la crisis migratoria se expresa con mayor peso en los lugares donde los gobiernos oligárquicos han efectuado políticas económicas al servicio de los capitales concentrados. En este sentido, nuevamente aparecen datos reveladores en Brasil: durante 2018 hubo más brasileños que se fueron a vivir a otras naciones (252.000) de lo que extranjeros llegaron a vivir en el país (94.000) (FSP 17/12).

Con este panorama, que dejan los grupos concentrados en su afán de profundizar los ajustes necesarios para su reproducción, es con el que se enfrenta la clase trabajadora y sus aliados cada vez más numerosos en cuanto a la insoportable confiscación y saqueo de nuestras riquezas y nuestro valor producido. Como siempre afirmamos, la solución escencial para la crisis provocada por el imperio radica entonces en la capacidad que necesitan desarrollar los trabajadores de encabezar políticamente la pelea por establecer nuevas relaciones entre los hombres y con la naturaleza que superen las descompuestas, viejas y vetustas relaciones capitalistas, encarnadas en la miseria, el caos y el hambre de las mayorías, en función de la reproducción de una burguesía cada vez más pequeña y concentrada.

Espejo de lucha

Es así como se presenta el proceso venezolano, que continúa profundizando las tranformaciones económicas que tienen como objetivo superar aquella conducta rentística funcional a la repoduccion de los grandes capitales mundiales. En este sentido, a medida que se descomponen las relaciones de producción por ellos empujadas, es que se consolidan las bases de la nueva sociedad, superando una y otra vez los constantes ataques propiciados desde los centros financieros mundiales.

De esta manera, ante la caótica situación de guerra económica impuesta desde hace tiempo por los EEUU y sus aliados, el proceso bolivariano saltea día tras día esos obstáculos y afirma los principios soberanos en esa lucha. Así, a medida que el dólar estadounidense pierde hegemonía a nivel mundial, el Petro se consolida como su remplazo sobre la base del desarrollo soberano de Venezuela y de las naciones que se aprestan a construir esas nuevas relaciones de producción y cambio. Sobre esto, Nicolás Maduro informó que el pais bolivariano venderá su producción de crudo en 2019 en Petro, especificando que la venta en el criptoactivo se realizará de manera progresiva con un cronograma pertinente. Al mismo tiempo, destacó que esto permitirá liberarse de una moneda en referencia al dólar que es utilizada para perseguir financieramente a Venezuela, Cuba, Irán y Rusia y recordó que la comercialización de petróleo y sus derivados necesita una canasta de monedas diferente para que el mundo sea multipolar en el campo monetario, energético y económico (CD 6/12).

Bajo el mismo tenor, se van consolidando las relaciones con China y Rusia. Con esta última se ratificaron los acuerdos estratégicos de cooperacion luego de la visita de Maduro a Moscú y de la reunión que sostuvo con el presidente ruso Vladimir Putín. En este sentido, Maduró informó que la Federación Rusa suministrará 600 mil toneladas de trigo a Venezuela el próximo año para garantizar el pan de los venezolanos y resaltó que “toda esta alianza integral, energética, minera, alimentaria, comercial, de telecomunicaciones y del sistema de armas se ha consolidado. Pudiéramos decir que esta visita, finalizando el 2018, nos coloca en situación ventajosa para las batallas por la estabilidad, el desarrollo y la prosperidad del país para el sexenio 2019-2025” (CD 6/12). Al mismo tiempo afirmó que “el uso del Petro como moneda de intercambio comercial y monetario con Rusia ya entra en el mapa económico” de las conversaciones de la Comisión Mixta Rusia-Venezuela, que se realizará en marzo de 2019 (TS 7/12). Mientras tanto, el presidente ruso sostuvo que “hemos encontrado el punto que nos ayuda a sobrevivir y a lanzar un programa económico más completo e integral que cumpla plenamente con las relaciones económicas entre Rusia y Venezuela” (XH 6/12). La profundización de estos acuerdos se realiza sobre la base de la pelea contra el dominio mundial de un puñado de grupos económicos y esa lucha siegue encarnándose en la construcción a nivel mundial de nuevas relaciones para la producción y el intercambio para superar las capitalistas, aunque esa superación no sea meramente mecánica. La claridad de esta cuestión la expresó la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez, afirmando que los dos países continuarán con sus cooperaciones, basadas en el multilateralismo y en pro de un “mundo pluripolar” (HTV 6/12). Así, los logros realizados en el campo internacional necesariamente tienen que corresponderse con los avances en el orden interno, es decir de cómo la clase trabajadora en cada uno de los países resuelve ese control productivo, tomando en sus manos el manejo total de ese proceso. Esto se asienta en el funcionamiento de cada una de las comunas y órganos de base que articulen constantemente el control día a día de cada uno de los aspectos programados desde el gobierno central, como son el control de las cadenas productivas, el abastecimiento a cada uno de los habitantes del país, teniendo como principal objetivo el desarrollo de la conducta “posrentística” que actúe en función de las necesidades del conjunto de la población y que garanticen la resolución de sus problemas, en contraposición con las necesidades de la burguesía, que solo puede sostener apenas reducidos grupos económicos.

Espejo de cambios

Congruentemente con el proceso bolivariano, se vienen gestando en la región nuevas avanzadas contra la hegemonía de los grupos concentrados. Luego de la asunción de Andrés Manuel López Obrador como nuevo presidente mexicano, se impulsaron las “consultas populares” sobre los temas que debería priorizar en su mandato. En una de ellas, llamada “Consulta Nacional de Programas Prioritarios” con la participación de casi un millón de electores, se pusieron diez grandes metas para el nuevo gobierno. Al respecto el encargado de su ejecución y vocero gubernamental, Jesús Ramirez, afirmó que “las mexicanas y los mexicanos refrendaron libremente su voluntad de participar en la construcción de la democracia participativa”. Los 10 programas consultados fueron: 1. El Tren Maya; 2. El Tren Interoceánico para desarrollar el Istmo de Tehuantepec; 3. La refinería de Dos Bocas, Tabasco; 4. La plantación de árboles frutales y maderables en un millón de hectáreas; 5. El aumento de la pensión para los adultos mayores de 68 años; 6. Otorgar becas y capacitación laboral a 2.6 millones de jóvenes que no tienen oportunidades de estudiar ni de trabajar; 7. Becas para los estudiantes del nivel medio superior de escuelas públicas; 8. Pensionar a un millón de personas con algún tipo de discapacidad; 9. Acceso a la atención médica y medicinas para la población que no cuenta con servicios de salud; 10. La cobertura gratuita de internet en carreteras, plazas públicas, centros de salud y escuelas (TS 26/11). Al mismo tiempo, el asumido presidente presentó el Plan Nacional de Producción de Hidrocarburos que pretende aumentar el procesamiento de los barriles diarios de petróleo a 2,4 millones por día en 2024 y contempla la recuperación de los yacimientos maduros que la empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) consideraba agotados en las costas del golfo de México y en los estados de Veracruz, Tabasco y Campeche. Esto también incluye la rehabilitación y puesta a punto de seis refinerías existentes en el país, más la construcción de la refinería de Dos Bocas en el sureño estado de Tabasco, con una inversión aproximada de 8.000 millones de dólares. Al respecto AMLO afirmó que “es un momento decisivo en la historia de nuestro país y en la historia de la explotación petrolera. No exagero, es algo parecido a lo que tuvo que hacerse en 193”, haciendo referencia a la nacionalización de la industria petrolera llevada a cabo por el entonces presidente Lázaro Cárdenas. En la misma sintonía, el nuevo director de Pemex, Octavio Romero, afirmó que la empresa tiene “muy claro” el mandato del presidente: “rescatar la empresa más importante del país para que se convierta de nueva cuenta en la palanca del desarrollo nacional garantizando la seguridad y la soberanía energética” (TS 15/12). Esto, que había sido anunciado por el presidente mexicano antes de su elección, definitivamente constituye una ruptura con el esquema de privatización impuesto por el gobierno anterior de Peña Nieto, que ponía al servicio de los capitales monopólicos mundiales la explotación del crudo mexicano como nunca en su historia. A su vez, la reforma petrolera va también por la refinación del crudo, que hasta el momento se realiza mayormente en EEUU, constituyendo un golpe fuerte a los holdings petroleros apostados del otro lado de la frontera.

Por otra parte, ante las imposibilidades que tiene el imperio de consolidar sus planes, el avance de China en el continente sobre la base del ganar-ganar la ha convertido en el segundo mayor socio comercial de América Latina, en tanto que ésta ocupa el segundo sitio en la inversión china en el extranjero, sólo después de Asia según informó el Ministerio de Comercio oriental (XH 30/11). Al mismo tiempo, se profundizan las relaciones estratégicas nada menos que con Cuba tras la firma en La Habana de un Plan de Acción para el año 2019, que busca reforzar y consolidar los vínculos entre el empresariado de los dos países. El texto fue suscrito por Chen Zhou, vicepresidente del Consejo Chino para el Fomento del Comercio Internacional (CCPIT, por sus siglas en inglés), y Orlando Hernández, titular de la Cámara de Comercio de Cuba, durante la XIV Sesión del Comité Empresarial bilateral desarrollada en La Habana. Sobre esto, Hernández dijo que las dos partes se adentran en una nueva etapa de ampliación y profundización de las relaciones económicas y comerciales en múltiples áreas: Aspiramos a involucrarnos en este proyecto de la manera más comprometida posible y que ello a la vez implique que el sector empresarial chino participe más activamente en el proceso de actualización del modelo económico cubano” (XH 6/12). Pero, sin duda alguna, estas alianzas tienen como base, al igual que en todos los lugares que se pone la lucha contra los grupos económicos mundiales, la preparación de todo el pueblo y en especial la clase obrera para afrontar el control de la producción en función del desarrollo de toda la sociedad constituyéndose como ejemplos a seguir para todos los procesos emancipadores.

Como momento de esas estrategias y como contraparte de los países donde los designios del capital global dominan, Bolivia terminará el 2018 con un crecimiento de 4,7 por ciento del PIB, situándose entre las economías con mayor expansión de la región (TS 8/12). Este crecimiento es genuino al punto tal que el mismo Fondo Monetario Internacional, subió su previsión de crecimiento económico para Bolivia de 4,3 a 4,5 por ciento en 2018, reconociendo incluso que en los últimos quince años Bolivia ha logrado “fuerte crecimiento y reducción de la pobreza”, al tiempo que señaló la acumulación de considerables reservas internacionales. El vicepresidente boliviano, Alvaro García Linera, celebró el crecimiento señalado en el informe e indicó que el Modelo Económico Social Comunitario Productivo, con fuerte participación del Estado en sectores estratégicos, se contrapone a las recomendaciones del organismo financiero que busca suprimir los subsidios a los servicios básicos y reducir la inversión pública. A su vez, la economía boliviana registró en promedio un crecimiento de 4,9 por ciento en el periodo 2006-2017, y eso se tradujo en que más de tres millones de personas salieron de la pobreza (TS 8/12), poniendo ese desarrollo a disposición de toda la sociedad boliviana.

Así, ante la imposibilidad que tienen los grupos económicos globales de seguir reproduciendo a vastos sectores de la sociedad, la clase trabajadora tiene en nuestro continente cada vez más posibilidades de controlar la produccion en pos del desarrollo de la sociedad toda. Pero esto, a su vez, depende más que nunca de cómo se comporta la clase en tanto tal, asumiendo desde el interés común la resolución de los problemas que nos acojen como sociedad, superando de una vez por todas la conducta rentística que responde únicamente a las necesidades de los cada vez más reducidos grupos concentrados globales. Estos últimos, como bien afirmamos permanentemente, no tienen posibilidad objetiva de superar la contradicción entre la creciente socialización productiva y la apropiación del producto de la cooperación humana por parte de unos pocos.



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