Revista Mensual | Número: Enero de 2019
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Enemistados

Introducción
Entre medio del G20…
La cuestión energética
La supuesta estabilización macroeconómica
Propietarios de tierra vs Propietarios de ideas
Se fractura la Oligarquía
Embriones de unidad


Cunden los síntomas de la fractura al interior del bloque financiero en nuestro país

Enemistados


Introducción

Finalmente, aconteció la decimotercera reunión del Grupo de los 20 (G20) en nuestro país. Y como era esperado, Buenos Aires ofició, por tres días, de teatro para la alta diplomacia mundial. Entre los pasillos y salones céntricos se representó el drama contemporáneo. La lucha a muerte entre un orden mundial corrupto y decadente, pero aún poderoso y mortal, y un mundo naciente, lleno de juventud pero todavía demasiado inmaduro e incompleto para sustituir al existente. Como dijera Bertolt Brecht: la naturaleza de la crisis presente consiste en que “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. El carácter agónico de la transición actual no estriba en la naturaleza fatal de este tránsito hacia una nueva sociedad, sino en la imposibilidad del orden vigente de sostenerse tal cual es actualmente y su necesidad imperiosa de ser superado. Sin derrota de lo viejo no podrá vivir lo nuevo y mientras esto no ocurra se profundizará más y más la descomposición de lo existente.

Por lo tanto, el derrumbe del orden imperialista arrastra consigo todas las formaciones sociales que constituyeron su contenido, tanto en la metrópolis como en la periferia. Tanto aquellas estructuras que integraron los tentáculos de su opresión en los países dependientes, así como las clases propietarias subordinadas que se edificaron en su oposición como reflejo burgués de autodeterminación, es decir, sin plantearse superar la contradicción entre el capital y el trabajo. Así como no puede sobrevivir la oligarquía financiera en el centro, tampoco podrán subsistir las oligarquías dependientes en los suburbios. Mucho menos podrán vivir los industriales engordados de renta y subsidios estatales (capitales medios locales). La burguesía se devora a sí misma, pero no como la serpiente Uróboros que muerde su cola en un ciclo infinito. Ningún renacimiento le espera al capitalismo, su fagocitosis no es infinita. Como anticipara Carlos Marx en El Capital, el capitalismo como fuerza productiva socaba “al mismo tiempo, los dos manantiales de toda riqueza: la tierra y el trabajador”. La crisis social y la crisis ecológica son dos aspectos del mismo sino.

En la Argentina del G20, la dictadura del capital destruye las fuentes renovables de agua potable (con el fracking en la Patagonia) y la diversidad ecológica (con el cultivo transgénico y la defoliación selectiva de la siembra directa en las praderas del centro y norte del país). Mientras, la desocupación y el hambre creciente asolan la vida de millones de trabajadores a los que excluye. A la par, la crisis política y financiera amenaza la subsistencia misma del país como estado soberano, territorialmente integrado, al liquidar las capas burguesas que lo constituyen.

 El colapso del macrismo −como organización política de la fuerza social que expresa los intereses del imperialismo en nuestro país− en su tendencia es −de no mediar una salida revolucionaria− la desintegración del Estado nacional como Estado burgués moderno. La naturaleza imposible de su proyecto, empero, constituye en su derrumbe el reconocimiento de la incapacidad de la élite criolla (sea la fracción que sea) de organizar un proyecto de país integrado compatible con las actuales fuerzas del mercado mundial. Su bancarrota (en el sentido amplio del término) libera las fuerzas centrífugas que hasta entonces se encontraban contenidas en el proyecto de la generación del 80, y dieron unidad al Estado-nación argentino. La reversión del colapso sólo puede ser con arreglo a enfrentar las fuerzas que lo producen; y esto tiene indefectiblemente carácter antiimperialista. Mientras tanto, las fracciones del establishment en su carrera suicida por la subsistencia no pueden más que favorecer dicha disgregación nacional.

Este mes se expresó con mucha claridad la crisis del sistema de dominación, encarnado en la fractura de todo el establishment financiero, cuyas grietas ahondan no sólo las viejas divisiones entre industriales y terratenientes, sino que se adentran hasta el mismísimo núcleo de la oligarquía: la Sociedad Rural Argentina (SRA). Veamos su desenvolvimiento.

Entre medio del G20…

Tal como hemos mostrado en Análisis… anteriores, Estados Unidos está perdiendo progresivamente peso en la política internacional. Sin por ello dejar de ser la principal potencia económica y militar del globo. La competencia con China y los BRICS agudiza las contradicciones al interior de todo el campo imperialista. La traducción económica de esta contradicción se expresa como disputa entre “proteccionismo” vs “libre comercio”. O en lo político entre Unilateralismo vs Multilateralismo. Durante el G20, la disputa entre EEUU y China condicionó toda la cumbre, así como el espacio de maniobra del gobierno argentino, resuelto a atraer capitales que le den un resuello a la crisis financiera en la que sumergió al país.

Para acercar inversiones, el gobierno de los CEOs no dudo en propiciar reuniones de empresarios en forma simultánea a la cumbre presidencial. En algunos casos, en el marco de actividades oficiales como la llamada cumbre del B20 (la cumbre paralela al G20 pero de empresarios), que fue presidida por el empresario de la alimentación Daniel Funes de Rioja y que en rigor representó un trabajo de un año y medio y más de un centenar de encuentros en los que intervinieron unos 1200 empresarios de todo el mundo. En el balance de cierre, Funes de Rioja agradeció la amplia participación de compañías y organizaciones durante el año y destacó que 75% de las recomendaciones consensuadas son implementables a nivel nacional mientras que el resto requieren implementación a través de organismos multilaterales: “Este ciclo ha representado una oportunidad inédita para los empresarios argentinos para insertarse en la agenda global. Quiero agradecer a las más de 1.000 empresas y organizaciones que trabajaron para arribar a estos resultados”, dijo el hombre de la COPAL (CR 28/11). Llegado su turno, Dante Sica, como representante oficial, expresó el compromiso del Gobierno para con el capital internacional: “Desde el Gobierno estamos comprometidos con recorrer un camino que implica transformar la economía argentina para que deje de estar orientada a los mercados interno y regional. En este sentido, las recomendaciones que se han hecho a partir del B20 forman parte de nuestro plan de gobierno: vencer barreras para incrementar la exportación de productos alimentarios; trabajar en cuestiones que afectan a la competitividad, por ejemplo, en materia de transporte y tecnología” (ver: https://www.eleconomista.com.ar). Como puede observarse en ambas participaciones, se mantiene el alineamiento internacional con el multilateralismo, y a nivel interno se continúa aspirando a reemplazar el modelo industrial sustitutivo por uno orientado a la exportación de bienes primarios (Dante Sica se incorpora al gabinete desde esta perspectiva).

Prácticamente en simultaneo con el cierre del B20, el gobierno de Macri participó de la invitación que le hiciera el Council of the Americas (principal foro yanqui de debate sobre cuestiones políticas y económicas de Latinoamérica) a un encuentro con 80 empresarios, entre los que había representantes de fondos de inversión, políticos y economistas del BID y Banco Mundial, que se realizó en el Hotel Alvear. Al encuentro concurrieron el Ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, el Presidente del Banco Central Guido Sandleris, los gobernadores de Salta, Juan Manuel Urtubey; de Jujuy, Gerardo Morales; de Neuquén, Omar Gutiérrez; y los empresarios Miguel Gutiérrez (YPF), Alejandro Bulgheroni (Pan American Energy), Gastón Remy (Vista Oil&amp;Gas), Mariano Bosch (Adecoagro), Eduardo Elsztain (IRSA), Daniel Pellegrina (Sociedad Rural), Gustavo Weiss (Camarco), Federico Braun (La Anónima), Daniel Marx, y Daniel Funes de Rioja (UIA).

Todas las exposiciones rondaron en torno al problema de las perspectivas políticas y se centraron en transmitirles confianza a los inversores. Dujovne, por ejemplo, vaticinó que los bonos argentinos se van a estabilizar: “Cuando se despeje la incertidumbre que genera el riesgo político”; al tiempo que en buen inglés y en tono de familiaridad les dijo: “La respuesta que hicimos a una serie de shocks que recibimos este año es un testimonio no sólo de la convicción de este gobierno sobre el camino a seguir, sino también del compromiso de la sociedad argentina con este viaje de transformación en el que avanzamos”, porque lo fundamental es que “estabilizamos la economía sin romper contratos ni cambiar las reglas del juego”. Este mismo concepto de respeto irrestricto por la propiedad privada sería también reafirmado por el gobernador “opositor” J. M. Urtubey, quien se comprometió a defender, en caso de que pierda el oficialismo, “el tema de lo que es obvio, la seguridad en términos de inversiones y el respeto de la propiedad privada” (CR 29/11).

Las palabras de los funcionarios fueron bien recibidas por el presidente de la Overseas Private Investment Corporation (OPIC), Ray Washburne, una institución financiera del Gobierno estadounidense, destinada a brindar financiamiento a proyectos de inversión. Ese mismo día la OPIC firmó con el gobierno argentino una carta de intención para financiar proyectos por 813 millones de dólares y se prevé que al final se movilizarán más de 3.000 millones. De los proyectos, el que más fondos recibirá es el gasoducto de Vaca Muerta (u$s 350 millones). En segundo lugar quedó el proyecto de PPP vial de José Cartellone (u$s 250 millones), que abarca más de 700 km e incluye la construcción de una autopista en la Variante Desaguadero y la adecuación a autopista de la Travesía Urbana de Junín. Otro fue el proyecto de energía limpia que en las provincias de San Juan y Chubut llevaría a cabo la compañía Genneia, para lo cual tendrá un financiamiento por u$s 118 millones que servirán para la construcción de una planta de energía eólica. También están YPF Luz, con u$s 50 millones para un proyecto de energía eólica de la compañía en Chubut. Y Plaza Logística con u$s 45 millones para ampliar los depósitos de la empresa en el Gran Buenos Aires (CR 29/11). Todos los proyectos están vinculados a la producción y distribución de energía, así como a la infraestructura del transporte.

Pero el gobierno argentino no sólo firmó acuerdos de inversión con Estados Unidos. No menos importantes fueron los convenios firmados con China. Entre ellos, cabe resaltar la renovación del swap por el equivalente en yuanes de 9 mil millones de dólares, lo que convierte a China en el segundo acreedor de la Argentina, sólo detrás del FMI. Además del préstamo comercial se firmaron otros 35 acuerdos por un valor de 5 mil millones de dólares, que prevén inversiones en ferrocarriles, energía térmica, solar, eólica y obras viales, todas a cargo de empresas privadas chinas con apoyo estatal. A su vez, se firmó un PPP por 1200 millones de dólares para financiar obras (infobae.com 25/12). Argentina y China también hicieron acuerdos comerciales que abrieron los mercados chinos a las exportaciones de carne ovina, miel, cerezas, caballos de pie y carne porcina.

Sin embargo, pese a la enorme importancia de los proyectos acordados, no se cumplieron los compromisos en los dos rubros centrales previstos para ser anunciados durante la cumbre. La incorporación de la Argentina “al Cinturón y la Ruta” y la firma del acuerdo para la construcción de Atucha III (de tecnología PWR desconocida en nuestro país y que requerirá la importación de uranio enriquecido que no se produce aquí), que sería el primer rector nuclear chino construido en Latinoamérica. Como antecedente, en mayo pasado el Gobierno había frenado otro proyecto con China para la construcción de otra central nuclear con tecnología CANDU (la misma que la de Atucha II); también se detuvo la construcción por parte de China de las represas hidroeléctricas “Cóndor Cliff” y “La Barrancosa”, a lo largo del río Santa Cruz. Todo por requerimiento de los Estados Unidos. Según la opinión de Adrián Delao, delegado de ATE Nucleoeléctrica SA (NASA), que viene denunciando el vaciamiento de la industria nuclear por parte del Gobierno: “Mágicamente, después de las negociaciones con el FMI se empezaron a poner en tela de juicio las negociaciones con China, que iban a aportar los fondos para la construcción de las plantas 4 y 5. Por eso suponemos que es un interés extranjero que China no tenga una planta nuclear en Sudamérica” (ver: http://www.redeco.com.ar del 11/12). Según el diario Infobae, esto habría ocasionado una interna dentro del gabinete entre Nicolás Dujovne (Hacienda), que es “un soldado de Washington”, y Diego Guelar, Javier Iguacel y Julián Gadano (embajador en China, Energía y Energía Nuclear respectivamente), “que son pro-chinos” (ver: www.infobae.com del 25/11 y mundo.sputniknews.com del 24/12).

Pese a todo lo dicho, en el diario Ámbito Financiero del 4 de diciembre, se afirma que el gobierno habría finalmente acordado con China la realización de las obras luego de cerrar el swap por 9 mil millones de dólares: “En el caso del proyecto Condor Cliff-La Barrancosa, sólo queda un detalle por solucionar: eliminar del listado de socio local chino a Electroingeniería [es una de las empresas mencionadas en el caso de los cuadernos Gloria], y reemplazarlo por otra compañía constructora de capitales argentinos. En el caso de la central nuclear, se buscará el momento para hacer el anuncio, sin que éste genere suspicacias internacionales” (ver: www.ambito.com del 4/12).

Es evidente que el tema no está cerrado y que el Gobierno se encuentra actuando entre fuerzas mucho más poderosas que las suyas. Además, su debilidad se amplifica por su propio oportunismo, un reflejo de la carencia de la misma oligarquía financiera argentina de proyecto propio, en un mundo donde la crisis del imperialismo es cada vez más palpable. Señalemos solamente, a modo de ejemplo, que tras todos los acuerdos de inversión firmados por la Argentina −que ascienden a 8 mil millones de dólares− 3000 millones corresponden a los Estados Unidos, mientras que 5000 millones fueron con los chinos, sin contar las represas y las centrales nucleares. Además, cómo se ha dicho, China es el segundo acreedor del país, el segundo socio comercial y principal destino de las exportaciones agropecuarias. Una verdadera contradicción para la oligarquía pro-yanqui que nos gobierna.

La cuestión energética

Un capítulo aparte se lo lleva la cuestión energética. Durante un almuerzo organizado en el Hotel Sheraton por el Día del Petróleo, el ex funcionario y ex CEO de Shell, Juan José Aranguren, preguntado por la importancia de Vaca Muerta, la definió de esta manera categórica: “Es otra Pampa Húmeda que tenemos y todavía no logramos extraer todo el potencial que tiene, al igual que en el sector minero” (CR 13/12). Unos días después, Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y del Gas (IAPG) daba los siguientes números: Vaca Muerta ya representa el 15% de la producción de petróleo no convencional. Gracias a ello el país aumentara sus exportaciones en un 173%. En gas, los hidrocarburos no convencionales representan un tercio de la producción total, luego de que su volumen creció más de 250%. Esto permitió que este año la Argentina pueda volver a exportar gas luego de más de una década. En 2019, además, YPF proyecta vender gas licuado al exterior por 200 millones de dólares (LN 14/12 y CR 11/12).

Este éxito tiene sus protagonistas. Uno de los más importantes es Techint, que en un solo año pasó de cero a aportar más de 16 millones de metros cúbicos / día, de gas, el 12% de la producción total del país. Según Paolo Rocca, Tecpetrol, la petrolera del Grupo, prevé una inversión hasta 2019 de 2300 millones de dólares, de los cuales ya lleva invertido 1800 millones (LN 13/12). Sin embargo, la fuerte inversión tiene menos riesgo del aparente ya que el Estado Nacional le garantiza un precio preferencial muy por arriba del de mercado (la diferencia entre el valor promedio del gas del mercado y u$s 7,5 del MBTU). Esta “bagatela” representó para las arcas de la empresa 700 millones sólo en un año (CR 5/12). No es descabellado afirmar que los contribuyentes pagamos el emprendedurismo del grupo Rocca. Pero claro, esto no es corrupción; es “políticas desarrollistas”.

Ahora bien, no solo el gas de Rocca es subsidiado por el Estado Nacional. Si ponemos en consideración los montos de capital invertidos en la prospección y puesta en producción de Vaca Muerta, veremos con más claridad el proceso de privatización del yacimiento patagónico. Del 2012 al 2015 YPF pasó de invertir 505 millones de dólares a 2333 millones, mientras que en igual periodo las empresas privadas pasaron, tan sólo, de una inversión inicial de 514 a 1100 millones de dólares; es decir menos del 50%. Todo el mundo sabe que los primeros años de producción son de adaptación de la tecnología al terreno, de “aprendizaje”, un gasto justificado por las ganancias que se obtendrán una vez normalizado todo el proceso. Pero hete aquí que, con la asunción de Macri, la tendencia cambió. Mientras que en 2017 la inversión de YPF en yacimientos no convencionales se redujo a la mitad (1430 millones de dólares), las otras firmas privadas duplicaron sus montos (2135 millones). Luego de que YPF “pagó” el costo de aprendizaje de estos yacimientos, cedió participación al capital privado para que ampliara el proceso de acumulación en no convencionales.

Más grosero es el manejo de los subsidios a la extracción de gas de los pozos no convencionales. Como acabamos de mencionar, el Estado garantiza un precio de 7,5 dólares por MMBTU (Resolución 46/2017 y la reglamentación R.419/2017) a los nuevos proyectos. Por este medio, YPF en 2016 recibió el 57,6 por ciento de los fondos destinados al fomento de la producción, con el 57 por ciento de la producción de gas no convencional. En cambio, en los primeros 10 meses de 2018, con una participación equivalente en los flujos de extracción (54,9 por ciento), percibió apenas el 6,3 por ciento de los subsidios. Como contrapartida, una serie de grupos económicos locales con escasa o nula participación en 2016, ampliaron su cuota de incentivos. Así, Techint pasó de no percibir subsidios a acaparar el 34,2 por ciento en el periodo de 2018. Compañía General de Combustibles pasó del 1,6 a 15,8 por ciento, mientras que Pampa Energía amplió su cuota de 4,9 a 6,3 por ciento. Se trata, en suma, de la utilización lisa y llana del Estado como instrumento para realizar las inversiones de riesgo para luego ceder ese “terreno” al capital privado para que amplíe la formación de capital, una política que tiene fuertes reminiscencias a las privatizaciones periféricas de la última dictadura cívico-militar (P12 10/12).

El tema tarifario, en esta etapa inicial del desarrollo de la industria de los no convencionales, juega un papel vector en la disputa por la apropiación de las rentas en el país. Como mencionamos en el Análisis… pasado, la política tarifaria actúa como la principal herramienta con la que cuentan los capitalistas para realizar la centralización del capital necesario para el despegue productivo de la rama.

Durante estos últimos meses, el precio internacional del petróleo crudo descendió en forma casi ininterrumpida. Sin embrago, como todos pudimos apreciar, el precio de la nafta en surtidores aumentó lo mismo que lo hizo el gasoil. El primero en promedio un 75,4% a nivel país, mientras que el segundo en un 89,1% promedio. Pese a ello, las principales refinadoras (YPF y Axion) acusan pérdidas anuales por 1000 millones y 1500 millones de dólares respectivamente. La razón es que las petroleras evalúan sus ingresos en dólares (pese a que sus ingresos provienen del mercado interno, es decir, en pesos) y este sufrió en el año una apreciación de 27 a 42 pesos. La dolarización del precio de los combustibles es una de las principales fuentes de inflación en periodos devaluatorios como el actual (porque el combustible persigue al dólar, subiendo todos los costos con él relacionados). Este motivo impulsó a la secretaria de energía a violar el credo del “libre mercado” e intentar restaurar los “precios acordados” con la industria típicos de la época “populista”. La intención del gobierno fue presionar al sector para que baje un 10 por ciento el precio en surtidor, amparado en la reducción internacional del barril. Sin embargo, como señalamos, la devaluación afectó la rentabilidad de las empresas que esperan recomponer su tasa de ganancia manteniendo los precios actuales. Por eso, desde la industria le reprochan al Gobierno: “El problema de la inflación no es por culpa nuestra. Es porque la macro no está cerrando” (P12 29/11).

La baja del precio de los combustibles, fundamentalmente del gasoil (con el que se mueven los camiones y la maquinaria en el campo) no sólo tiene por objeto contener la escalada de precios, sino que es un intento por impedir que los petroleros pellizquen una parte de la renta diferencial agrícola en la nueva cosecha de diciembre, ya que constituye el principal costo. La rebaja en el precio del expendio de combustible no impacta en la industria de extracción, sino en la comercialización y refinamiento (recordemos que este año la multinacional Shell se desprendió de este negocio y concentró su actividad en la extracción un sector, como hemos visto, protegido por las políticas públicas). Un efecto indirecto de la caída de la rentabilidad de las estaciones de servicio es la especulación de la cámara del sector de retirar el personal que atiende los surtidores e ir hacia el modelo norteamericano, que es todo autoservicio (CR 5/12).

La supuesta estabilización macroeconómica

Christine Lagarde, Titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), afirmó a fines de noviembre que el plan económico “está funcionando y ha estabilizado la economía” (P12 30/11). El optimismo del organismo financiero coincide con una sensación que puede palparse en la calle y los medios de comunicación: la percepción de un amesetamiento de la crisis. Una estabilización del dólar y una cierta desaceleración de la inflación (noviembre fue de 3,2%, dos puntos por debajo de la de octubre y se espera para diciembre que sea inferior al 3%) (CL 14/12). A su vez, las reservas internacionales del Banco Central de la República Argentina (BCRA) registraron, el 21 de diciembre, un nuevo record al situarse en 66.343 millones de dólares (el incremento corresponde principalmente al ingreso de una nueva porción del préstamo del FMI y al swap con China). El aumento de las reservas hizo que la tasa de interés de referencia descendiera del 74% al 60%. Y aunque sus valores siguen siendo exorbitantes, marcan una tendencia importante hacia la baja.

Estos índices estimularon el optimismo en la City y los funcionarios públicos. Gustavo Cañonero, vicepresidente del Banco Central, entrevistado por Clarín, afirmaba rebosante de confianza en el futuro: “Estamos cumpliendo con nuestra palabra y eso está teniendo efecto”, porque contamos con “un esquema muy simple y austero pero muy contundente” (CL 5/12). Por su parte, Javier González Fraga, titular del Banco Nación, aseguraba que el plan financiero y fiscal impulsado por el Gobierno le dará “enormes posibilidades” de reelección al presidente Mauricio Macri. Y decretó que “La operación quirúrgica [sic] ha terminado, ahora queda la rehabilitación. La operación (de corrección monetaria y fiscal) terminó, ahora comenzamos a recorrer el sendero de la estabilidad cambiaria y me gustaría que el dólar fluctúe en el medio de la banda de flotación. La inflación está cayendo fuertemente, la tasa este mes ya perforó el 60% y también va a caer fuertemente. Pasado el verano, con la llegada de la cosecha fina, la fortaleza de Vaca Muerta, la mejora en las economías regionales y los aumentos salariales, vamos a tener un mejor 2019”. Por último, el economista vaticinó que “el PBI del año que viene va a crecer, de punta a punta, es decir diciembre contra diciembre, entre 1 y 2%, con lo cual el presidente Mauricio Macri tendrá grandes posibilidades de ser reelecto” (CL 5/12). El mismo Mauricio Macri, reunido con los representantes de los principales fondos de inversión mundiales (en el marco del G20) les aseguraba: “Estamos en el peor momento de la economía, pero confíen porque vamos a salir, a partir de ahora empezará la recuperación”; y les trasmitía su optimismo diciendo: “Conservo más de un 30 por ciento de intención de voto, después de todo lo que pasó este año. Por eso somos muy optimistas sobre lo que pasará en octubre del año que viene” (P12 1/12).

Este optimismo, empero, no parece extenderse a los observadores internacionales. La calificadora Moody´s, por ejemplo, mantuvo su nota estable para todos los fondos comunes de inversión de la región, a excepción de los de Argentina. El foco está puesto en la debilidad que puede presentar la economía en los próximos doce meses: “El crecimiento económico estable, el sano incremento en activos bajo gestión y la estabilidad de las comisiones de administración son algunos de los impulsores clave de la perspectiva estable para los administradores de activos en América Latina. Sin embargo, la perspectiva de la industria de administración de activos en Argentina se mantendrá negativa debido a la volatilidad que existe al tiempo que se contrae la economía a 1.5%. El acuerdo con el FMI apoyará el crecimiento de activos bajo administración, pero las elecciones presidenciales de octubre, la volatilidad en el tipo de cambio y las altas tasas de interés significan que las entradas de la industria enfrentarán turbulencias” (CR 14/12). El JP Morgan también se mostró cauto: “Actualmente estamos en un entorno macro muy débil y aunque prevemos un mejor escenario para el futuro, necesitamos más datos para tener convicción sobre el camino de recuperación. (…) Creemos que es demasiado pronto para ingresar al mercado argentino” (CR 22/11). Tampoco la OCDE fue optimista sobre el futuro económico de la Argentina. Según el organismo, el Producto Bruto Interno (PBI) retrocederá 2,8 por ciento este año y 1,9 por ciento en 2019 (P12 22/11). Pero la opinión más lapidaria esta sintetizada en el deterioro de los indicadores de “riesgo país”, que sintetizan la mirada del centro financiero global sobre la Argentina. Al 26 de diciembre, este índice alcanzó el record de 823 puntos básicos. ¡Tan sólo en diciembre acumuló un alza de 100pb! ¿A qué se debe esta situación? Simplemente al real estado y riesgo de la economía argentina, ya que a diferencia de otros contextos políticos, la inocultable afinidad del gobierno de Cambiemos con “los mercados financieros” aleja cualquier especulación que vincule la suba del riesgo país con un ataque desestabilizador de los mercados. Además, basta atender a las variables macroeconómicas fundamentales para comprender la precariedad de la situación actual y desmentir las operaciones psicológicas tendientes a ocultar la verdadera naturaleza de las cosas.

Señalemos aquí sólo la más importante. Cuando las reservas del BCRA aumentaban este mes, lo hacían con deuda, no con recursos genuinos. Esto es tanto por medio del swap con China de 9 mil millones, como por el desembolso de 7600 millones de dólares del FMI (adelanto del 2020). Este crecimiento ficticio de las reservas (las deudas hay que pagarlas) esconde la triste realidad de la pérdida de divisas: ¡en noviembre las reservas cayeron casi 2800 millones de dólares! y acumulan en el año 26.367 millones de pérdida. Consideremos además que para 2019 la Argentina deberá pagar 24.945 millones de dólares en concepto de deuda externa y al menos 21.406 millones de dólares en 2020, otros 25.114 millones de dólares correspondientes a 2021 y 25.308 millones de dólares para 2022. Todo esto sin contemplar la dolarización de las Leliq (unos 700 mil millones de pesos), la fuga de capitales, un nuevo salto en la tasa de interés de la FED y la inestabilidad que le imprimirá a la economía el proceso electoral (ver: www.iprofesional.com 6/12). El default, un poco más tarde o más temprano, parece ser algo inevitable. En conclusión, no existe tal estabilización de la economía; lo que estamos viviendo es una ficción sostenida por una abundancia temporal de dólares fruto del endeudamiento, que no es otra cosa que la destrucción de la soberanía financiera del país.

Propietarios de tierra vs Propietarios de ideas

Mucha repercusión tuvo este mes el debate sobre el uso de la biotecnología en la producción agropecuaria. A fines de noviembre, Gustavo Grobocopatel (del grupo financiero los Grobo y principal accionista de la biotecnológica Bioceres), aprovechó el micrófono de Télam para afirmar: “Soy un luchador a favor de que haya una Ley de Semillas, porque tiene que ver con el progreso de la gente. La discusión de fondo es la siguiente: si entendemos que el mundo que viene es el del conocimiento y la biotecnología, y no tenemos una ley que proteja a los investigadores, no va a haber investigación en la Argentina y otros países sí van a investigar y vamos a tener que ser consumidores de tecnología que se produzca” (CL 20/11). En la misma semana, el jefe de Clarín Rural y hombre de los pools de siembra, Héctor Huergo, publicaba una nota editorial en la que defendía el uso de la tecnología en la producción agropecuaria: “El agro en general y la ganadería en particular están siendo objeto de un ataque feroz a nivel global. Un frente es la tecnofobia. Otro, la apelación a emociones fáciles como ‘los derechos de los animales’. (…) Mike McClosky, un gran productor y dirigente lechero de los Estados Unidos remarcó la necesidad de reconstruir el contrato social entre la gente de las ciudades y los productores del campo. Y para ello, el principal paso es la transparencia, porque no hay nada que ocultar. Y salir al frente, mostrando que el agro con tecnología puede ser el gran filtro para los problemas ambientales generados por el desarrollo humano” (CL 24/11).

Las declaraciones a favor del uso de la tecnología en el campo no fueron ingenuas, se anticipaban a un fuerte debate que se iba a instalar a razón de la presentación de dos “eventos tecnológicos” (como se los llama en la rama): el trigo HB4 (propiedad de Bioceres) que otorga tolerancia a stress hídrico; y la papa Spunta TICAR, modificada genéticamente para lograr resistencia al virus PVY. Apenas unos días después de esa nota, el mismo editorialista fustigaba al Ministerio de Agroindustria con una seguidilla de artículos: “La conducción de Agroindustria le está negando al agro y a la sociedad libar las mieles de un éxito mucho más resonante, ya que un grupo de funcionarios encaramados en el poder se arroga el derecho de decidir lo que los productores pueden o no usar para profundizar la carrera tecnológica como el HB4, el evento de modificación genética del trigo exhibido hace diez días por Bioceres” (CL 29/11). Y la denuncia no se quedó ahí: “Nuestros rindes están lejos, todavía, de los grandes especialistas en trigo como Francia, que está en 74 quintales. En la Argentina recién estamos llegando a magros 30 quintales. (…) En un join venture con Bioceres [se refiere a la francesa Desprez], crearon Trigall, aportando recursos para el desarrollo del gen HB4 que la empresa rosarina exhibió la semana pasada en Pergamino, con gran repercusión. La combinación de la mejor genética del mundo, con la enorme herramienta que puede significar el paquete de genes de tolerancia a stress hídrico, apilado a la resistencia al herbicida glufosinato de amonio, es dinamita pura” (CL 1/12). Finalmente le puso nombre y apellido al asunto: “El Grupo Sidus presentará en la Rural de Palermo la variedad de papa Spunta TICAR, modificada genéticamente para lograr resistencia al virus PVY (…). La gente de Sidus tuvo más suerte que Bioceres con el sonado evento HB4 en trigo: ambos habían sido aprobados por Senasa y Conabia, pero la papa Spunta TICAR logró la autorización para ser cultivada, mientras el trigo HB4 fue explícitamente cajoneado por la secretaría de Agroindustria que conduce Luis Miguel Etchevehere” (CL 8/12).

Dentro del gobierno, quien apoya el Trigo HB4 es Lino Barañao, secretario de Ciencia y Tecnología, para quien “Argentina no puede perder la oportunidad de ser líder en biotecnología. Hoy la Argentina enfrenta situaciones de exposición a sequías crónicas y es imprescindible contar con todas las herramientas para enfrentarlas, no puede ser que suframos consecuencias similares a las que enfrentaban los mayas hace muchos siglos” (LN 15/12).

La oposición que sostiene el ex presidente de la SRA y actual titular de la cartera de Agroindustria, L. M. Etchevehere, parece ser en este caso orgánico a la postura asumida por la entidad de la oligarquía. En declaraciones efectuadas al diario La Nación, Carlos Vila Moret, vicepresidente de la SRA, decía: “Nosotros lo vemos positivo desde el punto de vista del avance tecnológico, en particular, para zonas marginales con bajo régimen de lluvias”. Sin embargo, pidió que se prevea algún mecanismo de segregación que permita “diferenciar el trigo genéticamente modificado del resto para no afectar la comercialización”. La prevención no vino sólo de parte de la Sociedad Rural. Dardo Chiesa, presidente de CRA (grandes y medianos propietarios de tierra por fuera de la zona núcleo) apuntó: “No puede aprobarse si no se lo vendés a nadie”. En igual sentido, Gustavo Idígoras, presidente de la Cámara de la Industria Aceitera y el Centro de Exportadores (Ciara-CEC), señaló: “Estoy a favor de la biotecnología con responsabilidad comercial. La biotecnología sin visión de mercado internacional no es benéfica para la Argentina” (LN 15/12).

Evidentemente, el temor de la oligarquía es que los mercados rechacen la novedad del trigo transgénico; sin embargo, un hecho fortuito estaría mostrando que hay cosas que se agitan en las profundidades, ocultas tras las olas que se debaten en la superficie. Durante una entrevista con la AM 530, Gustavo Grobocopatel deslizó una opinión sobre Cristina Kirchner: “No soy antiperonista, me preocupa que haya un Gobierno peronista de mala calidad. No me preocupa que vuelva Cristina, esperemos que lo haga con otro entorno. No queremos volver a un gobierno inepto para manejar la cosa pública”.

Estos dichos, que en el contexto de la entrevista no pueden de ninguna manera entenderse como un apoyo a un futuro tercer mandato de Cristina, fueron interpretados, sin embargo, por Daniel Pelegrina (presidente de SRA) de esta forma, motivando un fuerte ataque del ruralista: “Sería un retroceso que volviera el gobierno que no solo impulsó políticas que destruyeron buena parte de las actividades del agro sino que además tiene una mirada de enfrentamiento al campo” (LN 26/11). La virulencia de la reacción de Pelegrina, la denuncia a Grobocopatel de apoyo al kirchnerismo en el ambiente agropecuario, obligó a este último a rectificar y aclarar sus dichos anteriores. En esos ambientes corporativos es extraña la sobreactuación de Pelegrina.

En este contexto, la insistencia de Huergo referida al Trigo HB4 y la denuncia a sus detractores plantea una cuestión más de fondo que un simple asunto comercial. El operador de los fondos de inversión está preguntando: ¿en manos de quien debe quedar las decisiones sobre el futuro de la industria agropecuaria, de los dueños de la tierra o de los dueños de la tecnología? La nueva revolución tecnológica parece inclinar la balanza por los segundos en prejuicio de los primeros. La parte del capital vinculado a la producción de bienes de producción siempre ha dominado, en última instancia, a la otra parte, la encargada de producir bienes de consumo; y en la situación argentina el capital monopólico ha “creado” y, por lo tanto, dominado a los grandes terratenientes de la Pampa Húmeda. La novedad es que el desarrollo actual de la tecnología ha alcanzado al diferencial de la renta, restándole importancia a la calidad de origen de los suelos. Esto condiciona progresivamente la posición que los dueños de la tierra ostentan como monopolizadores de la naturaleza. Las ganancias producto del control de las patentes tecnológicas provienen del mismo origen que la renta diferencial, la plusvalía expropiada a los trabajadores; cuando el tiempo de trabajo socialmente necesario se reduce −fruto del salto tecnológico−, la competencia por el valor socialmente producido necesariamente tendrá que delimitar un nuevo escenario económico con ganadores y perdedores. Esta desvalorización del capital y las mercancías (dada la producción cada vez en menor tiempo) empuja a los capitales más concentrados (corporaciones que controlan la producción de tecnología, en nuestro caso) a liquidar las posiciones dominantes de la oligarquía terrateniente local. Los primeros necesitan cada vez más porciones de renta agraria. El capital financiero no puede seguir coexistiendo con sus agentes locales del dominio imperial (la oligarquía terrateniente). Las consecuencias políticas de esta situación inexorable son históricas: evidencian y aceleran una crisis política de proporciones en el dominio de la gran burguesía sobre el conjunto social.

Se fractura la Oligarquía

Hace varios meses atrás, empezó a hacerse manifiesto un malestar que podría estar expresando una fractura al interior del núcleo de la oligarquía terrateniente. A mediados de julio, durante el acto de inauguración oficial de la 132° Exposición Rural de Palermo, en su discurso como presidente de la entidad, Daniel Pelegrina ninguneó al ministro Luis Miguel Etchevehere, al que llamó “Ministro de Agricultura” (en realidad el puesto es Ministro de Agroindustria) y no le refirió durante todo su discurso más nada que los saludos protocolares. Dos días antes, Etchevehere había operado para que Macri se sacara una foto con los candidatos de la lista opositora a la reelección de Pelegrina mientras recorría la Rural (P12 27 y 29/6). Recordemos que Pelegrina era el vice de Etchevehere cuando este era presidente de la SRA y ascendió a la presidencia con la renuncia de éste. El año que viene busca ratificar su liderazgo en la entidad encabezando una lista propia.

La cuestión de fondo reside precisamente en el hecho de la existencia de una lista opositora. Un hecho muy inusual, que tiene su antecedente más cercano en 1990, cuando se enfrentaron Eduardo de Zavalía y Horacio Gutiérrez, en el contexto de una redefinición del modelo corporativo en la Argentina y varios años antes de la implantación de la soja transgénica. Eran años de privatizaciones, hiperinflación y finalmente convertibilidad. Luego de esta elección, en la entidad de 2500 miembros, se acordó que las conducciones se elegirían por consenso. Esta tradición se mantuvo hasta ahora.

A la lista “Unidad y Acción”, que encabezan Pelegrina y Carlos Vila Moret y que cuenta con el apoyo explícito de Luciano Miguens, Hugo Luis Biolcati, Enrique Crotto, Zavalía y Gutiérrez (los ex presidentes de la SRA), se le enfrenta Alberto Ruete Güemes (dos veces presidente de la Sociedad Rural de Cañuelas) y Marcos Pereda Born (presidente del Grupo Bermejo, una empresa vinculada principalmente a la ganadería, pero con intereses también en forestación, apicultura y vitivinicultura, además de miembro de la familia Born, del grupo Bunge & Born). Según los dichos de sus candidatos, la lista opositora que empezó a conformarse a fines del 2017 pretende apoyarse en el “federalismo”, es decir, en los socios que están por fuera de la zona núcleo. De hecho, en su plataforma, los candidatos pretenden cuadruplicar la cantidad de miembros y hacer alianzas con las Sociedades Rurales del interior (enroladas en CRA), lo que manifiesta la intención de organizar como base electoral a los propietarios medios y periféricos en oposición a los terratenientes más grandes de la Pampa Húmeda. Güemes dijo al respecto: “Lo que nosotros sentimos es el apoyo del interior que nos piden por favor que provoquemos el cambio. Muchos productores sienten que La Rural está lejos y no les aporta nada”. En el centro del planteo está la afirmación de la necesidad de dotar a la entidad de un perfil más claramente gremial, que tenga un rol más activo en la defensa de sus socios (ver: www.lapoliticaonline.com 30/6/2018).

Todo lo expuesto indica que estaríamos ante una fractura horizontal al interior del sector más concentrado de los propietarios rurales de la Argentina; expresión del acelerado proceso de concentración que atraviesa al conjunto del régimen económico, amenazando incluso a la dirección de la clase que dio forma al Estado argentino moderno.

Embriones de unidad

“Hay que enfocarse en lo preocupante que es la recesión, que es el problema real de la Argentina”

Miguel Acevedo, titular de la Unión Industrial Argentina (UIA) (CR 14/12).

El 13 de diciembre se hizo público un documento entregado en mano al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA), monseñor Oscar Vicente Ojea, titulado “Una Patria Fundada en la Solidaridad y el Trabajo”. El documento fue elaborado por “la Mesa de Diálogo por el Trabajo y la Vida Digna”, que nuclea a dirigentes empresariales, sindicales, de organizaciones sociales y cooperativistas; reunidos en común con una mirada crítica sobre el rumbo económico del país. Entre los participantes que firmaron la misiva de 11 páginas, crítica del gobierno de Cambiemos y que reclama un cambio de rumbo, se encuentran Guillermo Moretti, vicepresidente de la Unión Industrial Argentina (UIA); Héctor Daer, de la CGT; y dirigentes del Frente Sindical para el Modelo Nacional, el bancario Sergio Palazzo y Ricardo Pignanelli, de Smata. También estuvieron referentes de las dos CTA, de organizaciones sociales como Barrios de Pie, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) y la Confederación de los Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), del mutualismo y el cooperativismo.

Un día antes de que se haga pública la carta, la UIA emitió un comunicado de prensa donde anunciaba el respaldo de la entidad a la misma. Según se informó, de la reunión de la Junta directiva se desprendió un apoyo casi total a la iniciativa, con la firma de casi todos sus miembros, a excepción de Cristiano Rattazzi y de Daniel Funes de Rioja. El presidente Acevedo no la firmará por el momento, para guardar una distancia institucional, no por desacuerdo (LN 12/12).

Estos son algunos de los conceptos contenidos en la misma:

Consideramos que la defensa del Trabajo es la defensa de la humanidad misma, que a través de su actividad transforma el mundo y le pone su sello: la Cultura. Porque el hombre y la mujer no trabajan solamente por una retribución económica, sino también para transformar la realidad y construir el bien común como un servicio a la comunidad. (…) Compartimos el diagnóstico realizado por el Papa Francisco: ‘Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera’. (…) El ajuste y la transferencia de ingresos de los sectores más pobres hacia los más ricos son mecanismos que subordinan la vida humana a la lógica de la renta ilimitada e instaura la ‘naturalidad’ de la pobreza y de sus víctimas. (…) El trabajo es el centro de la cuestión social. Sostenemos fuertemente que no hay posibilidad de una sociedad que viva en Justicia y Paz sin el trabajo como un bien que estructura tanto a las personas como a la comunidad, y se constituye en condición de posibilidad de compromiso con la sociedad y como único factor de generación de riqueza y dignidad (...) De ahí la necesidad de que este modelo parta de un principio compartido que se manifiesta en la comunidad de intereses entre el Movimiento de los Trabajadores y las Organizaciones Empresarias y Sociales de la producción nacional de bienes y servicios. (…) Hacemos un llamado a toda la dirigencia política para defender la producción nacional y el trabajo de nuestro país, factores fundamentales de la construcción del Desarrollo Integral de la Nación Argentina, como Nación Latinoamericana.

Por ello, proponemos un conjunto de criterios de toma de decisión y de políticas para superar este momento de angustia que padece el pueblo argentino, en especial: Subordinar la economía a la política; Defender la Industria Nacional; Acompañar a las empresas en situación crítica, incluyendo a las unidades productivas de la Economía Popular, para que no se pierda trabajo; Reconocer la importancia de los sindicatos; Acuerdo con la Recomendación 193 de la Organización Internacional del Trabajo: ‘una sociedad equilibrada precisa la existencia de sectores públicos y privados fuertes, y de un fuerte sector cooperativo, mutualista y otras organizaciones sociales y no gubernamentales’; Desarrollar el medio rural tanto en la ‘zona núcleo’ como en las producciones extra pampeanas; Implementar el Consejo de la Economía Popular; Reglamentar e implementar la Ley de Agricultura Familiar; Sancionar urgentemente la Ley de Emergencia Alimentaria; Facilitar el acceso a los servicios de salud; Responder a la problemática de los/as jubilados/as y pensionados/as; Fortalecer el presupuesto destinado a la educación; Brindar una solución habitacional y de acceso a la tierra; Poner el sistema financiero al servicio de la producción como condición necesaria para mejorar el producto argentino y la generación de empleo; Facilitar y privilegiar en todo el universo de compras públicas, la participación de PyME, Micro Pyme y unidades productivas de la Economía Popular y Social; Fomentar la inclusión social, el acceso democrático a la información y el desarrollo de procesos productivos que generen más y no menos puestos de trabajo a través de las Tecnologías de la Información; El papel para periódicos y los recursos de la infraestructura pública de comunicaciones deben servir al interés colectivo de la libertad de expresión; La microeconomía requiere mejorar la competitividad; Mercado Interno; Comercio exterior; Revertir el impacto enorme de las tarifas y segmentar el precio de los servicios públicos; Facilitar espacios de diálogo y articulación; Regular eficazmente los procesos de concentración en todos los ámbitos económicos, pues representan una distorsión económica y social, y terminan sirviendo a la especulación financiera” (El documento completo en http://elsubmarinojujuy.com.ar/wp-content/uploads/Documento-Una-patria-por-el-Dia%CC%81logo-y-el-ENcuentro.pdf).

Como puede observarse, el documento en su totalidad es un programa tendiente a articular al conjunto de los sectores afectados por las políticas que lleva adelante el gobierno de la Alianza Cambiemos. Una plataforma para constituir la unidad de un gran frente nacional contra el capital financiero transnacional. Destacamos la participación de la UIA, uno de los puntales del ascenso al gobierno de la alianza Cambiemos. Los grandes industriales (capital medio), varios de ellos organizados como grupos económicos locales, se han visto en este último año sometidos a un ataque de los capitales trasnacionales. Desprotegidos por las baterías económicas liberales del programa macrista y atacados judicialmente por el monopolio, se proyectan como conductores de un acuerdo nacional que garantice las condiciones de su reproducción. Queda en evidencia la fractura del bloque que sostuvo a Macri en estos años.

En tal frente mencionado se reserva a los trabajadores el papel de dotar al conjunto del movimiento de su fundamento moral. En términos políticos, su contenido continúa siendo burgués (aunque sea una burguesía en vías de expropiación/extinción). Los grandes industriales locales ya han demostrado su incapacidad de conducir un frente de liberación; su oposición al ataque imperialista siempre ha sido transitoria, por ser ellos también, así como la oligarquía terrateniente local, hijos menores del capital imperialista.

En esta etapa histórica que se abre, en la que el padre necesita fagocitarse a sus hijos, los grupos locales y los capitales medios reintentan instalarse como alternativa capitalista. Las condiciones históricas para dicha situación son inexistentes. Solamente un gran frente patriótico conducido por la clase trabajadora, que incorpore a los empresarios industriales subordinados a un plan genuinamente anti-imperialista, podrá oponerse y triunfar al devenir horroroso del dominio de la oligarquía financiera. Si algo queda claro en este mes, es la tendencia a disgregarse por parte de la fuerza que la gran burguesía nucleó en el año 2015.



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