Revista Mensual | Número: Febrero de 2019
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Los climas de la región

Calientes escalas concentradas
¿Cuánto va a durar tu “veranito”?
Acuerdos congelados
Se recalienta el ambiente
Preparados contras las inclemencias
Primaveras dispuestas a todo


Se profundiza la crisis capitalista a nivel mundial y con ello se intensifica la lucha entre los planes económicos oligárquicos y los planteados desde las fuerzas populares y la clase trabajadora

Los climas de la región

“Sol colorado, viento del este,
se abren los brazos del gran durmiente,
que al chivo manso siempre lo arrean,
y eso no pasa si es montaraz,
 a tu canto de turpial,
que el pueblo manso ya es montaraz.”

Alí Primera “Canción mansa para un Pueblo Bravo”


En un mes caldeado por la agudización en las tensiones regionales y globales, donde se manifiestan políticamente las disputas entre los capitales por el reparto del cada vez más escaso valor producido mundialmente (Brexit, Medio Oriente, Venezuela), se suceden en nuestro continente más hechos que van confirmando la imposibilidad de sostener a las oligarquías locales por parte de los grupos económicos mundiales. La ocupación de los resortes estratégicos de nuestras economías por parte de estos últimos deviene en imperativo estratégico en pos de mantener el porcentaje de supergananacias. A nivel regional se fracturan aún más las oligarquías locales entre sí ya que, además de no acordar las condiciones de negociación de libre comercio con las potencias imperiales, se disputan los mercados locales de una manera autodestructiva, dinamitando la única herramienta que les podría ser útil, a saber, los “acuerdos comerciales-aduaneros” continentales.

En este marco de situación, el recién asumido gobierno brasileño comandado por Jair Bolsonaro arranca con contradicciones públicas hacia su interior, entre las distintas fracciones del empresariado brasileño. Contradicciones inherentes la escasez creciente del reparto de la torta, imposible de resolver en los marcos dados, ya que el plan privatizador y de reformas del Estado deja a unos cuantos de esos grupos económicos fuera de competencia.

Mientras tanto, el tendal de desplazados que propinan los planes de ajuste en la región deja saldos cada vez más catastróficos, con grandes posibilidades de que más temprano que tarde estallen las crisis en cada uno de los lugares de la región.

Así, la clase trabajadora latinoamericana continúa demostrando que uno de sus pilares al interior de la región es Venezuela, que nuevamente se vuelve a enfrentar a EEUU y aliados, tranformado un ataque en desarrollo de cualidades. Lo mismo ocurre con los países del ALBA, al cual ahora se puede aliar México, luego del triunfo de Andrés Manuel López Obrador, en conjunto con el desarrollo presentado por China y sus relaciones de ganar-ganar.

Calientes escalas concentradas

En el escenario actual de profundización de la concentración y centralización económica, continuamos viendo la acción desenfrenada del capital concentrado mundial para hacerse de los nichos económicos continentales que aseguren su reproducción bajo las cada vez más moribundas relaciones de producción e intercambio capitalistas. El arrasamiento de las economías nacionales por parte de los grupos económicos globales se sigue desatando allí donde no tienen grandes impedimentos políticos hasta el momento. De esta manera, durante 2018 muchas empresas y rubros de la estructura económica colombiana pasaron a manos extranjeras. Un largo listado de ramas indutriales ha caído en manos de capitales foráneos que desviculan cada vez más a los capitales nacionales de los sectores productivos. Entre ellos se encuentran confeccionistas de vestidos de baño; fabricantes de muebles; productores de arepas de maíz; concesionarias de minas de esmeraldas; concesionarios de vehículos; clínicas; plantas de sacrificio avícola; lavanderías; firmas de cannabis medicinal; aseguradoras; productoras de aderezos; fábricas de productos naturales; petroleras medianas; estaciones de gasolina; laboratorios clínicos; distribuidoras de gas natural; empresas de logística y terminales de transporte. Los países de los que provinieron las inversiones fueron Singapur, Francia, Chile, Canadá, Estados Unidos, Dubái, Luxemburgo, Perú, Alemania, Italia y Holanda, entre otros. La multinacional más importante que aparece es Cargill, que adquirió a la colombiana Campollo a través de su subsidiaria Sun Valley (ET 1/1).

Al mismo tiempo, se registró una suba de la producción industrial colombiana en el orden del 4,7% interanual en noviembre, y en el acumulado entre enero y noviembre la producción de la industria subió un 3,3% con respecto al mismo lapso de 2017 (ET 19/1). De esta manera, el desplazamiento de los sectores nacionales no significa necesariamente “desindustrialización”, sino lo contrario: el desembarco continuo de los grupos monopólicos acelera los saltos tecnológicos en cada una de las ramas devorando a los capitales nacionales, al mismo tiemo que se profundiza el carácter primarizador sobre las economías continentales, que funcionan aún más como factorías productoras de comodities alimentarios, energéticos y mineros al servicio de los grupos económicos globales. Esta situación es alentada por sus voceros locales afirmando que en Brasil el objetivo estratégico para los próximos cuatro años es aumentar 20% la productividad, ya que más de dos tercios de su produccion, sobre todo la industria manufacturera, es “incapaz de competir internacionalmente”. Esta última, ha sufrido una continua contracción durante los últimos cuatro años, con un sector productor de bienes de capital que se hundió el 25,1% (CL 13/1).

Al mismo tiempo, se agudiza aún más la lucha de supervivencia de los sectores rentísticos por la tendencia a la baja en los precios internacionales de las materias primas y la pérdida de control sobre su producción. Así, aunque Brasil registró cosechas record luego de importantes incorporaciones extensivas de tierras y de saltos en materia tecnológica durante 2018, el agro brasileño, como también sus pares argentinos y paraguayos, deben competir mano a mano con las cosechas estadounidenses que volvieron a marcar récords en el orden de los 125 millones de toneladas. De esta manera, para sostener los valores en dólares alcanzados en 2018, los tres principales productores de América del Sur deberán recoger cerca de 180 millones de toneladas, contra los 168 millones de la anterior cosecha (FSP 15/1). La cosecha de granos brasileña del ciclo 2018/2019 alcanzaría a 238,4 millones de toneladas y con posibilidades de superar el récord histórico de 2017 (240,6 millones de toneladas). La producción de soja treparía a 122 millones de toneladas, con 36,4 millones de hectáreas sembradas, también un record histórico (CL 6/1). Pero estas condiciones sólo garantizan la reproducción a las fracciones oligárquicas que puedan continuar con los saltos tecnológicos necesarios y sostenerse mundialmente, en un escenario global de bajos precios de los productos agropecuarios. Al mismo tiempo, esos saltos son cada vez más controlados desde los centros productivos mundiales y desde un puñado de grupos económicos que sólo necesitan sostener pequeños nucleos en cada uno de los lugares donde se hacen de ese control, generando inevitablemente contradicciones insalvables con las oligarquías domésticas que, ante el achicamiento del valor producido mundialmente, participan en escala decreciente de esa apropiación. Por lo tanto, se torna cada vez más difícil sostener la división internacional del trabajo impuesta por los centros imperiales y se agudizan las fracturas con las fracciones subalternas, así como también hacia el interior de los estados nacionales.

¿Cuánto va a durar tu “veranito”?

Tomando nota de la situación, los portavoces de los grupos económicos mundiales continúan recomendando recetas allí donde tienen condiciones políticas de imponerlas de acuerdo a sus necesidades. Así, Claudio Irigoyen, jefe de economía y estrategia para América Latina del Bank of America, afirmó que “el año va a depender de las reformas” (FSP 2/1), apuntando precisamente al proceso de ajuste que se ejecuta en varios países de la región alineados con las necesidades de los capitales concentrados, y que esos gobiernos proyectan profundizar. Al mismo tiempo, advirtió sobre los “peligros” que significan algunos gobiernos cómo el de Mexico. Respecto de ello, el funcionario del banco planteó estar “preocupado por lugares como México, donde hay espacio fiscal para medidas populistas y distributivas” (FSP 2/1).

Pero es en Brasil donde, a partir de la asunción presidencial del ex capitán del ejército y ex diputado Jair Bolsonaro, se juegan las cartas más importantes en el intento de avance de los grupos económicos. Allí, el Bank of America pronostica un crecimiento del 3,5% para 2019 siempre y cuando se realice la reforma completa del sistema de seguridad social que, según la entidad, “es la causa estructural del déficit fiscal de menos 6,5% del PBI y la raíz de la insustentabilidad de la economía brasileña” (CL 6/1). El programa económico del nuevo gobierno brasileño comienza a desplegarse con el tan mentado plan de privatización y profundización de las reformas laboral y previsional. Dos días después de asumir, Bolsonaro anunció via Twitter un abanico de privatizaciones que incluirá aeropuertos, puertos y ferrocarriles por un valor de 1.800 millones de dólares, con el objetivo de “reducir en parte el enorme endeudamiento público” (CL 3/1) que asciende a más de 80% del PBI en 2017 y que se proyecta a 106% en 2022 (CL 13/1). Mientras tanto, Paulo Guedes, actualmente ministro de Economía y hombre fuerte del Gabinete, anunció que “los pilares” de su gestión serán la reforma del sistema de jubilaciones, las “privatizaciones aceleradas” y la “simplificación tributaria”. “Brasil tiene que vender activos”, afirmó el superministro, argumentando que esta medida servirá para bajar la deuda pública (CL 3/1). Sin embargo, el nuevo mandatario cuenta en su equipo con varios militares que se oponen a tales medidas y que profundizan las tensiones entre las fracciones locales de la burguesía que ya se anticipaban antes de asumir.

De esta manera, el ministro de Infraestructura, Tarcísio de Freitas, informó la privatización o liquidación de al menos 150 firmas pertenecientes al Estado y afirmó que se trata de empresas que “no tienen tanto sentido" y que “carecen de importancia dentro de la economía brasileña” siendo eliminadas paulatinamente en proyección al 2022 (TS 8/1). Lo cierto es que el gobierno federal tiene 137 estatales, de las cuales 90 son controladas por seis empresas principales, Petrobras con 36, Eletrobras con 32, el Banco de Brasil con 16, el BNDES con tres, la carcasa con dos y Post con una (FSP 9/1). Para el sector de la burguesía paulista hay algunas como Petrobras y Banco do Brasil que son controladas por el gobierno pero son empresas abiertas, deben manejar la venta de subsidiarias “teniendo en cuenta sus planes de negocios y el interés de los accionistas, lo que incluye a los minoritarios privados”. Por otro parte, Eletrobras, la empresa de abastecimiento eléctrico más grande del pais, “debe venderse a la iniciativa privada” aunque no en su totalidad como planteaba Michel Temer. En cuanto a los dos bancos de desarrollo regional (de la Amazonia y del Nordeste), su venta ocasionaría una “guerra civil”. En tanto, de las 18 empresas dependientes que recibieron subsidio estatal en el orden de R$ 15 mil millones en 2017 (U$S 4 mil millones), entre las que se encuentran Embrapa (desarrollo agropecuario), Ebserh (servicios de hospitales) y los trenes urbanos, se deberían privatizar solo algunas. Luego, de las 23 empresas que regularmente no dependen de las transferencias del gobierno, hay “algo vendible” como son las empresas federales de administración portuaria, varias de ellas “ineptas” o “acusadas de corrupción”. Y la lista de “vendibles” continúa: dos “Ceasas” (mercados de distribución frutihortícolas) de São Paulo y Minas, Emgepron (empresa de producción militar dependiente de la Marina brasileña), La Casa de la Moneda, La Telebrás (principal empresa de telecomunicaciones). Luego, vienen las “imprivatizables”, una media docena de prestadoras de servicios para el gobierno (Finep, Serpro, Dataprev, gestoras de activos) (FSP 9/1).

Como observamos, el conjunto del empresariado paulista considera que es necesario privatizar para obtener circulante fresco y rápido, pero no está dispuesto a deshacerse de todas las firmas hasta ahora estatales, sino más bien de las que son “deficitarias”, trasluciendo la contradicción en que caen aquellas fracciones de capitales nacionales que no tienen cabida en la reproducción ampliada mundial a la hora de posicionarse con respecto a la entrega del patrimonio estatal a las necesidades de los grupos económicos globales. Dicha disputa también cobra forma como enfrentamiento en el terreno jurídico. En este sentido, el presidente del Supremo Tribunal Federal (STF), el ministro Dias Toffoli, desestimo una decisión tomada por su propio colega de la Corte, el ministro Marco Aurelio, que perjudicaba la venta de activos de Petrobras al suspender los efectos del decreto, firmado por Temer, que define reglas para la venta de campos de petróleo de la energética, para la compra de equipos por consorcios liderados por la empresa y garantiza seguridad jurídica al programa de desestatización de activos de la empresa estatal, permitiendo incluso la venta de campos de petróleo sin licitación (FSP 13/1). De esta manera la confiscación de los recursos naturales y riquezas encarada necesariamente por los grupos económicos globales, acorrala a las moribundas fracciones de capital locales que antaño eran sus socias, pero que ya no tienen suficiente escala para competir mundialmente y necesitan, por un lado, ajustar para poder tener algo más de tiempo dentro del mercado, y por otro, controlar parte del aparato estatal para garantizar su reproducción. Así, ante la urgente necesidad de transferir mayores cuotas de valor desde nuestras economías hacia los centros económicos y financieros mundiales, se agudiza la contradicción, exponiendo cada vez más la imposibilidad de concensuar la profundización del ajuste inciado por los gobiernos que emulan al capital concentrado global; por lo tanto el tiempo para terminar de aplicar las medidas draconianas se hace acotado.

Acuerdos congelados

Mientras tanto, la lucha por la supervivencia en el mercado de las fracciones locales de la burguesía se intensifica en todo el continente. Los congelados tratados de libre comercio siguen siendo otra manifestación más de la imposibilidad de consensuar planes políticos entre los grupos económicos globales y sus súbditos regionales. Así, luego de no prosperar el promocionado acuerdo entre la Union Europea y el Mercosur, los empresarios nacionales analizan el papel que debe tener el bloque en la actualidad, chocando una y otra vez con las contradicciones inherentes al achicamiento del valor mundial, con su reducida participación en la apropiación de aquel.

En relación a esto, el director de desarrollo industrial de la Confederación de la Industria (CNI) brasileña, Carlos Abijaodi, afirmó que a pesar de su tamaño, la economía brasileña sólo tiene ventajas competitivas en el 3% del mercado mundial y excusó por ello a que “Brasil acabó muy enfocado en el Mercosur y en la región de América Latina”. Brasil es uno de los miembros del G-20 con la mayor disparidad entre el tamaño de su PIB y su participación en el comercio exterior, afirma la CNI, agregando que siendo la 8ª mayor economía del mundo, es el 26º mayor exportador (FSP 24/12). De esta manera, el futuro del bloque económico está lejos de ser integrador, ya que estructuralmente sus dos máximas economías tienen un aparato productivo muy similar, transformándolos en competidores. Desde el lado argentino, también se toma nota al respecto. El presidente de la Cámara de Importadores de la República Argentina (CIRA), Rubén García, define al bloque como “una unión aduanera imperfecta, con dos aduanas, con mucha burocracia y camiones detenidos en la frontera” que ha “perdido negociaciones con otros países” (LN 3/1). Los principales socios del bloque, Brasil y Argentina, tienen sus intercambios bilaterales un 25% más abajo que al inicio de la década y, aunque con diferencias entre sí, son origen del 40% de las principales multinacionales latinoamericanas con injerencia en el mercado mundial (LN 7/1), aunque con una participación muy acotada en él.

De esta manera, las contradicciones entre los grupos económicos globales y las oligarquías locales se expresan en la imposibilidad de consensuar en los bloques regionales una política que agrupe a estas últimas y las posicione en condiciones de negociar acuerdos comerciales desde una fortaleza que las sostenga en el mercado. Por otro lado, la merma en la participación del reparto de valor mundial que se refleja en la caída de los precios de las materias primas, acorrala a los capitales nacionales que se debaten entre sacrificar a sus propios miembros con menor capacidad de reproducirse o perecer. Esto agudiza las contradicciones en su seno ya que, reproduciendo la lógica del capital, compiten entre sí para recoger, como fracciones subalternas, cada vez menos porción de valor generado mundialmente. Al mismo tiempo, dada la velocidad del proceso de succión de riquezas a nuestro continente desde los centros imperiales, sólo queda la posibilidad de subordinar nuestra producción en condiciones aun más desiguales en función de sostener los núcleos oligárquicos cada vez más reducidos, desplazando con ello a vastos sectores de nuestra población y agrandando las brechas de desigualdad en nuestras sociedades.

Se recalienta el ambiente

Pero la disputa interburguesa no queda simplemente entre sus fracciones principales y las subordinadas; necesariamente las consecuencias de su pelea por la permanencia en el mercado son descargadas a las mayorías en nuestro contienente. Ni bien asumió Bolsonaro la presidencia de Brasil, impuso las primeras medidas de gobierno acordes a las necesidades del capital concentrado. En primer lugar, decretó la reducción del salario mínimo a 998 reales (257,5 dólares), un monto inferior a los 1.006 reales (259,6 dólares) contemplados en el presupuesto 2019, calculados en base a la inflación y la tasa de crecimiento del año pasado, tratándose de un ajuste de 96 reales anuales para 48 millones de personas que perciben el monto mínimo. A nivel social, decretó la reforma de la Secretaría de Educación Continuada, Alfabetización, Diversidad e Inclusión (SECADI), que había sido creada en 2004 para abordar temas relacionados a los derechos humanos, la diversidad y las relaciones étnicas, excluyendo en la práctica a lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transexuales, intersexuales y queers, en la nueva política del Ministerio de la Familia, Ciudadanía y Derechos Humanos, comandado por la pastora evangélica Damas Alves.

Tambien quitó potestades a la Fundación Nacional del Indio (FUNAI) y decidió traspasar al Ministerio de Agricultura la tarea de delimitar la demarcación de las tierras indígenas del país, las cuales quedan abiertas para actividades comerciales, hasta ahora prohibidas, como la minería (FSP 2/1). Pero la meta crucial que tiene el nuevo gobierno es llevar adelante la continuación de la reforma previsional que piden como condicion de “estabilidad” y llegada de inversiones los grupos económicos. Al respecto, las aguas se dividen entre quienes plantean la necesidad de concluir esta reforma y quienes advierten los peligros sociales que esto establecería. Algunos sectores, sobre todo el asfixiado empresariado paulista, afirman que Brasil gasta el 12,7% del PIB en protección social contra un promedio del 8% de otros 54 países y esta diferencia de gasto emerge de los “beneficios” por enfermedad e invalidez, jubilaciones concedidas a la población de la tercera edad y con pensiones concluyendo que la responsable del aumento del gasto público fue la Previsión (FSP 19/12). Del otro lado, en el mismo órgano de prensa paulista, se remarca la diferencia entre las jubilaciones de los “ricos” y de los “pobres”, pero haciendo hincapié en la situación de desigualdad, pobreza y marginación que atraviesa el país. Así, cita un informe de la Oxfam brasileña con datos contundentes: el 1% más rico de la población recibe, en promedio, más del 25% de toda la renta nacional, y el 5% más rico percibe lo mismo que el 95% restante. Y el 80% de la población, o sea 165 millones de brasileñas y brasileños, viven con una renta per cápita inferior a dos salarios mínimos mensuales. La desigualdad de riqueza es también vergonzosa: el 0,1% más rico concentra el 48% de toda la riqueza, y el 10% más rico se queda con el 74%. Por otro lado, el 50% de la población posee cerca del 3% de la riqueza del país. Por otro lado, el país verdeamarelho es también el más violento del mundo (63 mil asesinatos al año). En los 18 distritos más pobres, donde viven aproximadamente cuatro millones de personas (33% de la población), la edad media al morir es inferior a 65 años. En los distritos más ricos, la edad media al morir varía entre 75 y 80 años (FSP 2/1). En la misma línea, el informe concluye que “en la propuesta de la reforma previsional, uno de los ítems considerados es el establecimiento de una edad mínima de 65 años para todos. Por sus precarias condiciones de vida, por dificultad de acceso a servicios básicos de saneamiento, de vivienda y de salud, los pobres mueren antes de los ricos… La reforma de la Seguridad Social es necesaria para equilibrar las cuentas públicas, pero debería sobre todo seguir nuestra Constitución y servir para reducir las desigualdades” (FSP 2/1). Este gran contrapunto anticipa conflictos a corto plazo ya que, además de expresar la falta de consenso entre las fracciones de la burguesía para aplicar estas medidas, agudiza aún más la pauperización de la clase trabajadora y los sectores populares, llevando la situación de crisis a niveles insoportables, condición con la cual las masas se levantan contra los gobiernos y las políticas de ajuste.

Mientras tanto, el Banco Mundial (BM) alertó sobre el aumento de informalidad del mercado del trabajo en el continente y afirma que “ha sido asociada con un menor crecimiento, con más baja productividad y con mayores niveles de inequidad” (HTV 9/1). Si bien este punto de vista es desde las necesidades del capital global, lo cierto es que estas condiciones son las que genera el desplazamiento de mano de obra del mercado laboral, sujeto a las “leyes del mercado” que en los actuales niveles de concentración y centralización económica solo tienden a profundizarse. Al mismo tiempo, según el informe Panorama Social 2018 de la CEPAL, la pobreza en nuestro continente llegó a ser de 184 millones de personas (30,2% de la población), de los cuales 62 millones son de situación extrema, un 10,2% de la población, el porcentaje más alto desde 2008. La medición se hace en 17 países de la región y, en general, concluye que “alrededor del 40% de la población ocupada de América Latina recibe ingresos laborales inferiores al salario mínimo establecido por su país y esa proporción es mucho más elevada entre las mujeres (48,7%) y los jóvenes de 15 a 24 años (55,9%)” (ET 15/1).

Estas consecuencias sociales no son más que manifestaciones del proceso de confiscación generalizado al que están expuestas nuestras sociedades, en especial la clase trabajadora. La contradiccion entre la socialización de la producción mundial y su apropiación cada vez más privada se cristaliza en los planes de ajuste que empujan a millones de trabajadores a la condición de población sobrante con situaciones caoticas de migración, hambre y violencia social que no se pueden resolver desde la lógica del capital.

Al mismo tiempo, ese caos es implementado como contramedidas allí donde comienzan a producirse cambios desde los gobiernos populares. En México, apenas dos meses desde la asunción de Andrés Manuel López Obrador, y luego de que tomará medidas en función de recuperar el control de la industria petrolera, explotó misteriosamente un ducto de la estatal Pemex al cual estaba conectada una exploración clandestina, luego de que cerraran otros seis ductos desde donde bandas criminales desviaban combustible por miles de millones de dólares. Luego del “accidente” se definió el traslado en camiones del combustible, pero esto causó retrasos en la entrega y largas filas en las estaciones de servicio (ET 21/1).

De esta manera, para las fuerzas que representan a los grupos económicos globales es cada vez más difícil imponer su dominio sobre las sociedades sin generar situaciones de caos y desorden, tanto donde todavía se encuentran al frente del gobierno como allí donde surgen fuerzas del pueblo dispuestas a pelear contra los planes de ajuste, privatización y entrega. Estas son las condiciones de imposibilidad que tiene la burguesía para resolver la crisis, sin poder constituir fuerza social que garantice la succión “ordenada” de riquezas sin dejar un tendal de desplazados. A partir de ello, las fuerzas populares, con los trabajadores a la cabeza, tienen la responsabilidad de alzarse contra las imposiciones del imperio pero desde una conducta, desde una forma de relacionarse con la naturaleza y entre los hombres que pueda barrer con las descompuestas y moribundas relaciones capitalistas, que tenga por basamento el control de las fuerzas productivas, puestas en función de los intereses de la humanidad.

Preparados contras las inclemencias

A pesar de la situación intervencionista empujada desde los Estados Unidos con respaldo de los gobiernos lacayos en la región, en Venezuela no se detienen las medidas de gobierno y la lucha del pueblo en sus bases tendientes al control soberano de su economía y a la construcción de nuevas relaciones en el orden mundial, que la ponen como cabeza para toda la región. En este sentido, luego de los constantes ataques en forma de guerra económica que causaron el desabastecimiento alimentario, medicinal y de divisas, el gobierno de Maduro continúa convirtiendo esas agresiones del imperio en ofensivas contra él, sabiendo que no existe posibilidad alguna de consensuar prologadamente esas situaciones hacia Venezuela. Uno de los avances del proceso bolivariano durante el mes que transcurrió fue la consolidación de las relaciones con los países productores de petróleo luego de la visita del secretario general de la OPEP, Mohammed Sanussi Barkindo. Al respecto, Maduro dijo que se habló del plan del año 2019 “para equilibrar, estabilizar y gobernar el mercado petrolero de la mejor manera” y aclaró que “es una idea incorrecta pensar que precios bajos de petróleo traen beneficios (…) precios equilibrados y justos permiten renovar la inversión, la exploración, la producción y darle fuerza al sistema financiero del mundo con la petro-economía” (TS 9/1). Esto va en sintonía con la batalla mundial por los precios del crudo, que Estados Unidos empuja a que suban intentando obligar a los países productores que limiten su producción, a lo que la OPEP se opone e intenta desligarse del dominio norteamericano cada vez más. A su vez, se reforzaron las relaciones bilaterales con Turquía durante la visita del ex vicepresidente venezolano, Tareck El Aissami, que junto a Recep Erdogan abordaron el posible refinado de oro venezolano en Turquía, tras las recientes sanciones impuestas por parte de EEUU contra el sector del oro del país suramericano (HTV 19/1). De esta manera, el plan bolivariano busca deterner las pérdidas económicas que ocasionaron las sanciones internacionales al país y que durante 2018 fueron del orden de “20 mil millones de dólares” (TS 2/1). Al mismo tiempo, se fortalecen las bases de la construcción de nuevas relaciones para producir e intercambiar con todas aquellas naciones que se van desprendiendo de la égida norteamericana y de su dominio. Al respecto, en la presentación del plan de empresas mixtas Maduro aseguró que “Aquí nadie vaya a creer que vamos a privatizar, ustedes confían en mí. No soy ni un cobarde ni un pelele. Ni un capitalista ni un neoliberal, pero tampoco soy un obtuso. Si puedo traer capital privado internacional para recuperar una empresa, ¿no lo traigo? ¿Me cierro? Si puedo recuperar Venalum o Bauxilum [empresas básicas del Estado] con capital mixto, inversiones y alianzas con empresarios de China, Rusia, Turquía y Qatar, ¿no lo hago?”. El plan contempla que los aliados internacionales obtendrían la mitad de las ganancias. También se refirió a las empresas yanquis desafiando a que “los Estados Unidos y sus mayores empresas van a venir aquí y van a venir respetando la Constitución y las leyes, y van a traer dinero para ganar-ganar” (LN 15/1).

En el plano interno, se presentó ante la Asamblea Nacional Constituyente, único órgano legislativo soberano luego de que la Asamblea Nacional se convirtió en una usina golpista, la memoria y cuenta 2018 en conjunto con el Plan de la Patria 2019-2025. Entre las principales medidas, se anunció un aumento del Petro a 36.000 bolívares soberanos, y un aumento salarial equivalente a 18.000 bolívares soberanos. Además, Maduro ordenó que inmediatamente las empresas estatales y Petróleos de Venezuela (Pdvsa) vendan el 15 por ciento de su producción en petros. Con respecto a los productores agrícolas, anunció también la aprobación 1.037 millones de euros para 3.235 hectáreas que serán destinadas a más de 25 millones de productos vegetales y “garantizar toda la logística que necesita ese plan”. También señaló que los locales de la Gran Misión Vivienda Venezuela (GMVV) serán destinados a la ejecución de la Gran Misión Chamba Juvenil para crear panaderías, abastos, peluquerías, zapaterías; así como la reactivación de la Misión Transporte. Asimismo, informó la creación de una nueva misión, “Venezuela Bella”, con el fin de embellecer las ciudades del país. Afirmó también que se invertirán 250 millones de euros para el año 2019 en materia de seguridad. También dijo que arribarán al país unos 2.000 médicos cubanos y especialistas, quienes se encargarán de “reanimar la Misión Barrio Adentro”. Finalmente, Maduró sintetizó cuál es la situación moral del pueblo venezolano afirmando que “El nuestro es un destino marcado por la victoria. Estamos venciendo y vamos a vencer (...). Este es el lado correcto de la historia, estamos en el sitio correcto de la historia” (TS 14/1).

A diferencia de lo que ocurre con el resto de las economías de nuestro continente, donde son aplicados salvajes ajustes con dramáticas consecuencias sociales para la clase trabajadora, en Venezuela, a pesar del martirio al que es sometida por el imperio y sus grupos económicos, se redujo la pobreza extrema al 4,4% cuando en 1998 se encontraba cerca de los 12 puntos, antes de la llegada de Hugo Chávez al gobierno. El vicepresidente sectorial de Planificación, Ricardo Menéndez, informó también que el Coeficiente de Gini, índice que mide el nivel de desigualdad en los países, se ubica actualmente en 0,38 mientras que antes de la Revolución este marcaba en 0,49 y que “la meta es reducir el valor a 0,26 para el año 2025” (TS 14/1).

Como viene siendo desde 1998, y a pesar de la situación actual de intentos de desestabilización política por parte del imperio, el planteo estratégico del proceso bolivariano no pierde vigor ya que, por un lado, se presenta como parte de las fuerzas globales que enfrentan el accionar cada vez más descompuesto de los grupos económicos mundiales que son la encarnación del caos, el desorden y la muerte, construyendo alianzas sobre la base del “ganar-ganar” propuesto por China y extendido a todos aquellos pueblos que pretendan librarse de las cadenas hegemónicas del imperio; por otra parte, se desarrolla hacia su interior en las cualidades necesarias para enfrentarse y superar a las relaciones capitalistas, sobre la base de una nueva conducta que viene forjando su pueblo y sus trabajadores en tanto dominio de la renta y de todas las fuerzas productivas, para ponerlas al servicio y desarrollo de la humanidad.

Primaveras dispuestas a todo

Mientras Venezuela se planta firmemente contra los intentos de sojuzgamiento del imperio, el papel de los países del ALBA en relación al resto del continente y a las disputas mundiales cobra mayor importancia por el proceso de articulación y planificación económicas que encabezan a escala regional, y que difícilmente, dado el grado de crisis en los centros hegemónicos, tenga vuelta atrás. En este sentido, a poco tiempo de celebrarse una nueva elección presidencial en Bolivia, el presidente Evo Morales celebró el Día de la Revolución Democrática Cultural, en el 13° aniversario de su primera victoria electoral, con una concentración en el Polideportivo de Quillacollo, Cochabamba. Allí destacó el crecimiento económico gracias a la nacionalización de los recursos naturales, la inversión agrícola, minera y de hidrocarburos. Aseguró que el PIB alcanzó en 2018 los 40.500 millones de dólares, lo que posiciona a Bolivia como “el primer país con el mayor crecimiento económico de la región en los últimos años” y que los logros alcanzados se deben a la unión de los movimientos sindicales, indígenas y del pueblo en general para vencer “el saqueo de nuestros recursos naturales”. Afirmó a su vez que “hace 13 años no levantábamos la voz al imperio. Ahora tenemos dignidad y soberanía económica gracias a las nacionalizaciones” y recordó que desde los movimientos sociales e indígenas “organizamos un movimiento de liberación anticolonialista y anticapitalista” (TS 18/12).

Por otro lado, se abrió un nuevo frente de pelea con la consolidación de Andrés Manuel López Obrador en México. El nuevo presidente azteca impulsó un programa de estímulos fiscales especiales para la Región de la Frontera Norte del país. El decreto firmado por el mandatario reducirá a partir de 2019 un veinte por ciento el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y un cincuenta por ciento el IVA en la zona libre colindante con la frontera de Estados Unidos, afirmando que “en Anáhuac se impulsará la zona libre por estar cerca de Estados Unidos (...) se va a homologar el precio en los combustibles, va a costar lo mismo que en el otro lado de la frontera y los ciudadanos recibirán el doble del salario mínimo” (TS 29/12). A su vez, el Congreso mexicano aprobó el presupuesto 2019, que contempla menos dinero para la Suprema Corte de Justicia y el tribunal electoral, la comisión nacional de derechos humanos, entre otros. Mientras que las secretarías de Cultura, Gobernación, Salud, Marina, Educación Pública y Agricultura, además de la Procuraduría General de la República, recibieron incrementos. Para el próximo año estiman un crecimiento económico de entre 1,5 y 2,5 por ciento, con una inflación de 3,4 por ciento, y una producción promedio de petróleo de 1.85 millones de barriles por día. Al respecto, AMLO afirmó en una rueda de prensa que “todo el financiamiento para el desarrollo descansa en ahorros por no permitir la corrupción y en ahorros por terminar con privilegios” (TS 24/12).

Mientras tanto, se fortalecen las relaciones continentales con China y eso asusta aún más a los voceros imperiales. Dice el órgano de la oligarquía argentina que, a diferencia de sus predecesores, Xi logró que el vínculo entre China y la región sea directo. Antes de su asunción, en 2013, Pekín consideraba a América Latina como el patio trasero de Estados Unidos y negociaba con los norteamericanos las inversiones. Mientras Washington se repliega, la influencia de Pekín crece en la región de la mano de las inversiones, siendo hoy China el principal socio comercial de Brasil, Chile y Perú, y el segundo de la Argentina, México y Venezuela. La presencia de Pekín preocupa a Washington, que advirtió que el régimen ofrece miles de millones de dólares en préstamos para infraestructura, pero con términos opacos y más beneficios para el gigante asiático (LN 29/11). Lo cierto es que todo proceso emancipador latinoamericano tiene como uno de sus pilares la construcción de las nuevas relaciones que propone el gigante asiático junto con Rusia en el armado del Cinturon o Ruta de la Seda, que no solo atraviesa al continente oriental, sino que se extiende hacia América Latina, incluso allí donde hay gobiernos que todavía intentan responder a los intereses del capital concentrado.

El otro pilar ya está en nuestro campo y se trata, como siempre decimos, de la afirmacion de la clase trabajadora en pos de tomar en sus manos el control de todas y cada una de las ramas productivas en función del desarrollo pleno de nuevas relaciones de producción e intercambio que superen las más que agotadas capitalistas. Pero ello se logra con la firme conciencia de comprender que la conducta debe ser en tanto productores y no solo como meros consumidores que compran los productos que “otros” venden y controlan, mientras destruyen las dos fuerzas sobre las que se asienta la producción y reproducción de la vida toda en el planeta: la naturaleza y la fuerzas laborales de la humanidad.



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