Revista Mensual | Número: Abril de 2019
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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Desplomes burgueses en Nuestra América

Poquito valor, poquita renta
Piden queso, les dan hueso
No dejan ni pepita
Sabotajes saboteados a los “turulecos”
Siempre al frente


Las bases estructurales en América tornan imposibles de sostener a los planes oligárquicos. Mientras tanto, los proyectos emancipadores avanzan en medio de fuertes ataques imperiales

Desplomes burgueses en Nuestra América

“…Y la burguesía no solo forja las armas
que han de darle la muerte, sino que,
además, pone en pie a los hombres llamados
a manejarlas: estos hombres son los obreros, los proletarios…”
Karl Marx, Manifiesto Comunista

 


La constante agudización de las contradicciones inherentes a la burguesía a nivel mundial sigue generando en nuestro continente situaciones de fractura al interior de las fracciones nacionales de dicha clase, resquebrajando cada vez más el dominio de la renta sobre nuestras sociedades. La imposibilidad por parte de los grupos económicos globales de reproducir a las oligarquías locales se expresa en la no resolución de cuestiones que otrora, cuando se producía valor suficiente para repartir, se hacían de inmediato. Nuevamente podemos observar estas fracturas en el conflicto por quién controla la colocación de commodities en el mundo, situación que estalla en las manos del recién asumido gobierno de Bolsonaro, agravado por la liquidación de empresas industriales de capital local, que tampoco tienen posibilidad de reproducirse a escala ampliada y que son desguazadas con una ayudita de la “Justicia” brasileña con “asesoramiento” estadounidense.

En estas condiciones, los países que se encuentran bajo gobiernos que representan los intereses de los grupos económicos trasnacionales aceleran el proceso de confiscación y de succión de valor desde nuestras economías mediante los mecanismos ya conocidos: la privatización y el endeudamiento agudo, caldo de cultivo para futuros (cercanos) estallidos populares: desocupación, desplazados, pauperización y violencia social creciente.

 Esta situación de descomposición abre las puertas a la búsqueda de salidas por parte de los pueblos, especialmente entre la clase trabajadora, que profundizan día a día los planes emancipadores, aunque siempre bajo fuego del imperio. En este sentido, continúa siendo central el papel del pueblo venezolano, que ante los reiterados ataques sale siempre fortalecido, sobre la base de profundizar la construcción de nuevas relaciones que tomen en sus manos las riendas productivas, marchando codo a codo con los países que también asumen esas determinaciones, como Cuba, Bolivia y, recientemente, México.

Poquito valor, poquita renta

Como venimos señalando mes a mes, el proceso de concentración y centralización económica a nivel mundial continúa llevando en nuestra economía continental a la primarización productiva, controlada cada vez más directamente por los grupos económicos globales, empujando con ello a numerosas fracciones locales de la burguesía al cadalzo, por no disponer autónomamente del capital suficiente para reproducirse a escala ampliada. La economía brasileña sigue siendo el caso testigo. Luego de la asunción presidencial del ex capitán del ejército Jair Bolsonaro –y con él de un equipo económico al servicio del poder financiero mundial–, se profundiza el proceso de avance sobre el desarrollo de los agronegocios. Así, más del 50% de las exportaciones brasileñas corresponden a commodities agrícolas y minerales, generando, durante 2018, un ingreso de U$S 120.030 millones (CL 24/2). Todo esto fue bajo el “paraguas” que proporcionó la guerra comercial entre EEUU y China, donde el país oriental impuso el aún vigente arancel del 25% a la soja estadounidense, volcándose masivamente a comprar grano de Brasil y de la Argentina (LN 2/3), situación que no se mantendría si el gigante asiático lograse acordar con los estadounidenses y volviese a comprarles productos agropecuarios como la soja, la carne vacuna y avícola, que actualmente son parte de la pauta de exportación de Brasil a China (FSP 27/2). De tal manera, se vuelve a recrudecer la disputa en los mercados, ni más ni menos, con el principal productor mundial de soja y otros productos agropecuarios, obligando así a acelerar la “productividad” de los campos del continente. Así, según la opinión de Jorge Castro, “la cuestión estratégica central que enfrenta Brasil es cómo lograr que su enorme industria se acerque a los niveles de productividad” en materia agropecuaria (CL 24/2).

De esta manera, la economía brasileña, al igual que la de sus pares rentistas en el continente, queda cada vez más sujeta a la matriz económica primarizante, dependiente de los centros de desarrollo tecnológico en manos de los grupos económicos mundiales. En Brasil, las exportaciones de origen agrario son responsables de prácticamente la totalidad del superávit comercial de U$S 65.000 millones por año o más que se ha registrado en el último lustro, aunque ello no logró parar la brecha negativa en la balanza comercial industrial que es cada vez mayor, con un saldo en rojo de 25.160 millones de dólares para 2018, casi diez veces superior al año previo (CL 24/2); situación que se agrava porque los precios de las commodities agrarias continúan cayendo. En el caso de la soja, la principal producción brasileña, los precios internacionales pasaron de U$S 390 la tonelada en 2018 a U$S 330 a comienzos de 2019.

En Argentina, el panorama también es bastante oscuro. Federico Di Yenno, economista y analista de mercados de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), sostiene que las compras chinas de soja seguirán focalizadas sobre Sudamérica, con ventas de poroto previstas desde la Argentina por la BCR en 14 millones de toneladas. Pero ante la situacion global afirma que “se corre el riesgo de que la industria local vuelva a trabajar con capacidad ociosa y márgenes ajustados o negativos. Solo las empresas más nuevas, grandes y competitivas pueden sobrevivir a este tipo de escenarios totalmente anormales y adversos, más si se tiene en cuenta la pérdida del diferencial arancelario que resguardaba a la industria luego del cambio en los derechos de exportación que tributa el sector, en septiembre último” (LN 2/3).

De esta manera, continúa a pasos acelerados el desplazamiento de los sectores oligárquicos tradicionales que controlaban la renta en nuestros países cómo mediación de los centros industriales imperiales. Ahora, ya no tienen lugar en el reparto del valor producido a nivel mundial, lo cual los deja reducidos en número y con grandes dificultades de imponer rumbos económicos y políticos, ya que son minoría en todos lados y con la posibilidad de ser descartados en cualquier momento por los grupos financieros mundiales, que necesitan succionar cada vez más valor de nuestras economías para su reproducción en el mercado. Como en el resto de las ramas industriales, solo se sostienen los capitales más concentrados y centralizados, de escala mucho mayor que los viejos dueños de las tierras en nuestro continente con control sobre la producción de insumos necesarios para la explotacion agropecuaria.

Al mismo tiempo que los grupos económicos avanzan sobre el control directo de la renta, también lo hacen sobre los sectores productivos del continente, manifestándose esto en el número de fusiones y adquisiciones de empresas. Por caso, solamente en el estado de São Paulo este tipo de operaciones tuvo un alza del 6,3% durante 2018, si se compara con 2017 (FSP 14/3). En este marco, las grandes empresas multinacionales instaladas en nuestros países, que operan aprovechando el bajo precio de la mano de obra, presionan cada vez más a los gobiernos locales para que se les garanticen condiciones de reproducción y, en caso de no hacerlo, no solo amenazan sino que directamente retiran sus capitales de los países, ocasionando grandes desbarajustes en los complejos indutriales. De esta manera, la planta de Ford en São Bernardo (San Pablo) no solo bajará las persianas ocasionando cerca de 3 mil despidos, sino que con su cierre también colapasan los distribuidores y proveedores locales autopartistas y de insumos, porque las demás empresas del sector no tienen las condiciones de sustituir la demanda que venía de la automotriz estadounidense (FSP 20/2).

Las razones atribuidas al cierre de la planta son parte del plan de la empresa de discontinuar la producción de vehículos pesados en toda América Latina y que sólo se utilizó el 12% de su capacidad instalada en 2018 (FSP 27/2).  Así, la automotriz Caona, de capitales brasileños, que produce vehículos con la coreana Hyundai y la china Chery –y además es la mayor distribuidora de Ford en el país–, intentó negociar la compra de la fábrica de Ford (FSP 27/2) sin grandes éxitos. Lo cierto es que la baja abrupta de venta de camiones en Brasil luego de las políticas de ajuste iniciadas por el actual recluso y ex presidente impuesto por los grupos económicos, Michel Temer, ocasionó grandes pérdidas a la multinacional calculadas en U$S 4.500 millones durante los últimos años (FSP 20/2). De esta manera, la multinacional automotriz, al no poder absorber las ganancias necesarias en el mercado interno brasileño, detiene su producción y deja un tendal de subsidiarias que no pueden colocar su producción. Aun más, en palabras del analista del órgano del empresariado paulista, Vinicius Torres Freire, la situación tiende a complicarse: “el sector de mayor peso en la industria, el de alimentos, anduvo muy mal hasta octubre (está en caída de más del 5% en los últimos 12 meses). Los textiles, la ropa, el calzado, los muebles y los electrónicos también están en rojo. La gente está comprando poco, parece obvio, el número de personas empleadas con cartera firmada en la industria volvió a caer en enero, en la comparación anual. La economía ha tenido brotes positivos desde el final de la recesión debido a impulsos circunstanciales y colchones finos que se han deshecho (FSP 14/3).

Esto no se trata de un fenómeno aislado, sino de una de las caras en que se presenta el cierre de miles de plantas industriales que hasta el momento se sostenían de manera subsidiaria a los grupos económicos y que ahora sucumben porque no pueden reproducirse en la escala requerida por los actuales niveles de socialización productiva, que exigen grandes masas de capital para obtener las ganancias necesarias.

Toda esta situación es aprovechada por los pensadores de las usinas imperiales, como Andrés Oppenheimer, que compara la situación de las industrias latinoamericanas con los países de más desarrollo del orbe. En este sentido, afirma que entre ellos la brecha tecnológica es muy grande, poniendo como centro la adquisición de robots por parte de las compañías industriales. Toma un informe de la Federacion Internacional de Robótica (IFR), que muestra a China con 97 robots por cada 10.000 trabajadores; mientras que México tiene 36, y Brasil y la Argentina tienen menos de 20 cada uno (LN 6/3), para afirmar que “los países latinoamericanos deberían ponerse las pilas y empezar a pensar mucho más seriamente sobre cómo mejorar los estándares educativos y capacitar a los trabajadores para los empleos del futuro. De lo contrario, la región será cada vez menos competitiva, y habrá más pobreza” (LN 6/3). En resumen, ante la situación actual de concentración y centralización económica bajo la égida de los 147 grupos financieros, la ejecución de planes a medida de estos es la única manera que tienen de subsistir pocos miembros de los bloques económicos dominantes en cada uno de los países del continente, desde luego, cada vez más dependientes del control ejercido por los grandes centros financieros mundiales, que empujan mecanismos que aseguren la succión de valor desde nuestras economías hacia ellos como única manera de continuar reproduciéndose, aunque esto tense constantemente las relaciones hacia el interior de cada formación económica nacional por la liquidación de vastos sectores empresariales, incluso de fracciones oligárquicas rentísticas.

Piden queso, les dan hueso

Ante esta situación estructural, los gobiernos que en el continente expresan las necesidades de los grupos económicos globales continúan su derrotero de endeudamiento y privatización, mecanismos de manual para el sometimiento económico por parte del capital financiero mundial. Así, Ecuador se anotó nuevamente en la lista de deudores del Fondo Monetario Internacional, cuando su presidente Lenin Moreno acordó un programa stand-by por U$S 4.200 millones que forma parte de un paquete mayor por u$s 10.000 millones acordado con otras entidades multilaterales como el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial (CR 22/2). Al respecto, el presidente ecuatoriano afirmó que “gracias a las firmes decisiones que he tomado, no somos lo que Venezuela es hoy... hemos recuperado la democracia”. Además, agregó que la mayor parte del dinero proveniente del paquete de préstamo se destinará a “inversión social” y que en promedio es a una tasa de interés de 5% con vencimientos de hasta 30 años (CR 22/2). El sucesor de Rafael Correa, definió así los objetivos del acuerdo, profundizando aún más la dependencia del país andino a los designios del capital global, el cual se encuentra con su economía dolarizada desde el año 2000 y que, aunque durante el periodo de Correa logró aliarse con los países nucleados en el ALBA y en el Unasur y mejorar sus perspectivas económicas y sociales, aun tiene altos índices de endeudamiento y depende completamente de la exportación de comodities, de origen agropecuario y petrolero. El préstamo de los organismos multilaterales, aparece una vez más como medio de extrangulamiento económico que ata a las economías continentales a responder directamente a los grupos económicos mundiales.

Con el mismo tenor, en Brasil la ayuda economica a los estados donde la crisis financiera tiene más impacto será financiada por los bancos privados extranjeros, desplazando asi a las instituciones públicas, como Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Banco do Brasil y Caixa, que en el pasado se hacían cargo de sostener los financiamientos locales. De esta manera, las bancas internacionales Citibank, JPMorgan, Bank of America, BNP Paribas y Santander señalaron interés, iniciando un programa donde los estados dejan de pagar sus deudas por tres años y el gobierno asume los compromisos, pero a cambio piden medidas de ajuste fiscal como compensación y los gobernadores deberan privatizar activos para abatir el pasivo acumulado (FSP 6/3). Así, estados con enormes recursos naturales como Rio Grande do Norte, Roraima, Mato Grosso, Goiás y Rio Grande do Sul serán literalmente hipotecados como parte del nodal del plan de ajuste del gobierno de Jair Bolsonaro.

Mientras son impulsadas todas estas medidas, los índices de crecimiento no son los pronosticados. En el caso brasileño, la industria creció, pero todavía está por debajo de lo que se veía antes de mediados de 2018 y su vez, hay señales de enfriamiento en la actividad económica (FSP 28/2). De acuerdo a las cifras dadas a conocer por el IBGE, la economía brasileña creció el año pasado en el mismo ritmo que había crecido en el año 2017, es decir, un 1,1%, muy por debajo de las “expectativas de mercado”, que en enero de 2018 giraban en torno al 2,7% (FSP 7/3). Al mismo tiempo, desde los organismos financieros mundiales, insisten con elevar los pronósticos de crecimiento a sus alumnos más fieles. Para Colombia el Fondo Monetario Internacional elevó sus vaticinios en 2019, pasando del 3,3% anunciado en enero a un 3,5% y manteniendo para el 2020 un alza del 3,6% (ET 8/3). Según el organismo, serán determinantes un “fuerte consumo privado y la largamente esperada recuperación de la inversión empresarial como consecuencia del apoyo que siguen ofreciendo las políticas”. De paso, Hamid Faruqee, jefe de misión del FMI para el país cafetero recomendó continuar con las “medidas estructurales con respecto a los ingresos como al gasto” (ET 8/3).

De esta manera, como afirmó el economista argentino Alfredo Zaiat, el FMI es pieza relevante en el reordenamiento geopolítico de EEUU, condicionando a los países, definiendo acuerdos que brindan negocios a bancos con las reformas previsionales, que mejoran la tasa de rentabilidad de las empresas con flexibilización laboral y entregan áreas estatales privilegiadas a multinacionales de servicios estadounidenses y europeas vía privatizaciones (P12 24/2). Estas condiciones, necesarias para la reproducción ampliada de los grupos económicos concentrados, sólo garantizan efímeramente la susbsitencia de algunas poca fracciones oligárquicas y empresariales de la región, también con los días contados, ya que por la propia lógica del capital, no poseen el nivel de acumulación ni el control de la producción de medios de producción necesarios para sostenerse en el mercado mundial. Por lo tanto, se agudizan las fracturas entre las fracciones burguesas subalternas hacia el interior de los estados nacionales, provocando situaciones políticas adversas para lograr consenso en la construcción de fuerza social. El avance sobre los recursos naturales y la transferencia del valor producido en nuestro continente, directamente hacia los centros financieros mundiales, son la tumba de todas las oligarquías y sus planes dentro de la égida imperial. Así, los planes de ajuste conducidos por ellas a nivel regional dejan tendales de desplazados y generan situaciones de estallidos imposibles de frenar desde su lógica.

No dejan ni pepita

De manera categórica es que los planes imperiales impactan más fuertemente sobre las clases populares. Los recortes presupuestarios con centro en la masa salarial son los que más aceleran el declive de las economías del continente. En Colombia, de acuerdo con los índices exhibidos por el Departamento Administrativo Nacional de Estadistica (DANE), el desempleo de enero fue del 12,8% frente al 11,8% un año atrás, con 298.000 personas más sin trabajo en comparación. Respecto del trimestre noviembre-enero, donde más empleos se perdieron es en las actividades que registraron los mejores crecimientos, como el caso de comercio, donde se perdieron 234 mil puestos pese al incremento del 3,1% en todo 2018 (ET 28/2). Los números reflejan las consecuencias de las reformas implementadas desde la asunción de Iván Duque que, entre otras medidas, también aumentaron el IVA sobre los productos de primera necesidad, agravando aún más la situación de la clase trabajadora. En la misma línea, un informe de la Fundación Grupo Éxito indica que la desnutrición crónica en niños alcanza a uno de cada nueve menores en Colombia, con 560.000 casos de hambre extrema en la primera infancia (entre los 0 y 5 años de edad) en todo el territorio nacional (ET 6/3). En Brasil se observa el mismo panorama, con un aumento de la tasa de desempleo en el periodo noviembre 2018-enero 2019 a 12%, con 12,7 millones de brasileños en busca de trabajo, medio millón más que a fines de 2018 (CL 28/2). Sólo en la propia Ford serán cerca de 3 mil despidos, y según el Sindicato de los Metalúrgicos del gran San Pablo, y el Departamento Intersindical de Estadística y Estudios Socioeconómicos, el cierre de la planta de São Bernardo do Campo, impactaría en una cadena con 24 mil trabajadores (FSP 20/2).

Mientra esto ocurre, Jair Bolsonaro presentó un nuevo tramo de la reforma previsional que ataca a la Seguridad Social. La propuesta enviada al congreso fue atacada por diputados y senadores de varios partidos porque propone el “endurecimiento” de las reglas del Beneficio de Prestación Continua, el beneficio de un salario mínimo que se paga a los ciudadanos de 65 años o más y los ingresos por persona en la familia son inferiores a un cuarto del salario mínimo, que según cálculos del IFI (Independent Fiscal Institution), vinculado al Senado, representa un ahorro de R$ 28,7 mil millones (U$S 7,5 mil millones) en diez años (FSP 11/3).

Las consecuencias sociales que generan cada una de las medidas de los gobiernos que representan objetivamente a los intereses del capital concentrado responden al caos que encarnan las fuerzas del imperio. El proceso de saqueo y confiscación es absolutamente necesario para poder succionar el valor que requiere la reproducción capitalista en sus centros mundiales. Los resultados de este proceso tienden a poner sobre el tapete cada vez más que no existe resolución en los marcos del sistema capitalista, que la contradicción entre la socialización de la producción y su apropiación cada vez más privada solo se resuelve desde conductas que expresen nuevas relaciones, que se salgan de lo rentístico, base de dominio del capital en nuestra región. Toda otra conducta que no sea desde esta concepción, choca de bruces con la imposibilidad de crear un “capitalismo humano”, dando paso a la aceleración de los planes de ajuste y caos, como es el caso argentino o brasileño, que empujan a vastos sectores de la población y millones de trabajadores a la condicion de población sobrante.

Pero, como dijimos, estas condiciones de caos que generan los grupos económicos, en función de mantener su dominio, despierta otras fuerzas que pujan por la construcción de esas nuevas relaciones tan necesarias para el mundo, como en el caso de Venezuela. Es allí donde el imperio concentrará sus ataques sistemáticos, con la guerra económica como cuestión principal, ya no por una mera cuestión de obtener recursos, sino por destruir toda alternativa que se manifieste contra él y que positivice nuevas relaciones con la naturaleza y entre los hombres.

Sabotajes saboteados a los “turulecos”

Con el fin de detener el avance del proceso bolivariano, las fuerzas imperiales no escarmientan a la hora de someter a Venezuela a los constantes ataques a su pueblo. A las formas conocidas que mencionamos mes tras mes, bloqueos y guerra económica, operaciones políticas y mediaticas, intentos (fallidos) de intervención militar, conspiraciones golpistas, provocaciones callejeras, entre otras, se sumó el novedoso ataque electrónico a las usinas eléctricas más importantes del país que provocó un apagón en grandes partes del país. Además, esto generó escacez de agua en la población, lo que se sumó por un momento a los regulares faltantes de alimentos y medicinas a causa del bloqueo económico. Cómo el resto de las embestidas imperiales, no solo se resolvió con el accionar de las fuerzas del pueblo y de los trabajadores venezolanos, sino que nuevamente se pudo identificar desde donde provenía la agresión: directamente de los EEUU.

Estas victorias en el plano político estratégico, desde el punto de vista del desmonte de los planes imperiales, son correspondidas con el avance imparable en lo que refiere a la economía bolivariana. Así, durante fines de febrero, según un reporte de la agencia Bloomberg, la India se convirtió en el principal comprador de petróleo venezolano, alcanzando los 620.000 barriles por día. En este sentido, Nicolás Maduro afirmó que Venezuela había construido años atrás una “ruta exitosa” hacia Asia, un destino que ya considera un “mercado natural” para Caracas (RT 22/2). De esta forma, de la producción que exportaba a EEUU, bloqueada actualmente por las sanciones impuestas desde la administración de Donald Trump, a Venezuela todavía le restan por colocar algo de más 200.000 barriles por día en el mercado petrolero mundial. A su vez, Manuel Quevedo, el ministro del Poder Popular para el Petróleo, explicó que la nueva etapa de relaciones con India se llevará a cabo mediante “el intercambio de bienes” entre ambos países, fundamentalmente con medicinas y alimentos que cancelarían el pago del envio de crudo (RT 22/2).

Al mismo tiempo, la nación bolivariana no cesa de fortalecer las alianzas estratégicas que van en dirección de suplantar las relaciones de subordinación que intentan imponer los grupos económicos. En este sentido, se produjo en Moscú una reunión entre la vicepresidenta ejecutiva de Venezuela, Delcy Rodríguez, y el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, con el objetivo de buscar caminos hacia la solución de la crisis bolivariana. En dicho encuentro, Rusia reiteró el apoyo a Maduro e insitió en que la solución a la crisis en Venezuela debe realizarse sin presiones externas ni ultimátums, y agregó que Rusia está dispuesta a aunar esfuerzos con mediadores regionales e internacionales para establecer un diálogo con el objetivo de resolver la situación del país suramericano. Además, Delcy Rodriguez indicó que “el presidente Nicolás Maduro ha dado instrucciones de que los alimentos y medicamentos que necesita el pueblo de Venezuela sean adquiridos en Rusia” y Venezuela establecerá por su parte una inversión industrial para producir “de forma conjunta” fármacos en territorio bolivariano. Por su parte, Rusia ya mandó a Venezuela 7,5 toneladas de medicamentos como ayuda humanitaria, que según Lavrov “este lote fue enviado a expensas de nuestra contribución a la Organización Mundial de la Salud y al proyecto que está implementando la Organización Panamericana de la Salud” (RT 1/3) y también afirmó que “nos parece que la mejor manera de ayudar a los venezolanos es ampliando la cooperación” (TS 1/3). En este sentido, ambas naciones profundizaron sus lazos de cooperación y asociación estratégica con la expansión de 264 acuerdos firmados en diciembre de 2018, entre los que se encuentra el traslado de las oficinas de PdVSA desde Lisboa hacia Moscú, ante la política de robo de los activos de Venezuela que mantiene EEUU y algunos países de la Unión Europea (TS 1/3). Además, esta medida amplía la cooperación energética que Caracas tenía con empresas petroleas rusas como Rosneft y Gazprom (RT 1/3).

Pero los ataques hacia la soberanía venezolana no cesan. Por caso, mientras que el Tribunal de Arbitraje del Centro Internacional para la Solución de Controversias de Inversiones (CIADI) del Banco Mundial dictaminó que las autoridades venezolanas deben pagar un total de U$S 8.140 millones a tres entidades de la compañía Conoco Phillips Energy Corporation, a una tasa de interés anual del 5,5 %  por la incautación de activos de petróleo y gas de la compañía en 2007 (RT 8/3), el Departamento del Tesoro de EEUU extendió la fecha de vencimiento de una licencia general relacionada con PDV Holding, Inc. (PDVH) y Citgo, la filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA) en el país norteamericano, que permite que sigan las operaciones en curso de Citgo y a la vez prohibirá que cualquier beneficio vuelva a las arcas venezolanas (RT 14/3).

Cómo una nueva respuesta a estas embestidas, Venezuela participa en el Comité Ministerial de Monitoreo Conjunto de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), la que se desarrolla 17 y 18 de marzo en Bakú, capital de Azerbaiyán. Sobre esto, Manuel Quevedo, el ministro del Poder Popular para el Petróleo, detalló en un comunicado que su país espera llevar a cabo el “seguimiento al cumplimiento de la Declaración de Cooperación de Ajuste Voluntario de la Producción Petrolera, suscrita en la 171 Conferencia Ministerial de la OPEP, firmada el 30 de noviembre de 2016 para el ajuste de producción de 1,8 millones de barriles diarios”, que el país “apuesta por la estabilidad del mercado petrolero” y que “el petróleo debe ser usado como una herramienta para el desarrollo de los pueblos y no como un arma para agredir a ningún país” (TS 17/3).

De esta forma, la única salida posible a la situación de restricción y de asfixia que intenta imponer la salvajada imperial es fortaleciendo aún más las relaciones internacionales que buscan desembarazarse de las políticas llevadas a cabo por los grupos económicos globales. Pero para ello, como reiteramos constantemente, también es necesario fortalecer en el plano interno las medidas conducentes al control productivo por parte de la centralidad del gobierno bolivariano y del trabajo en las bases de la clase trabajadora. En este sentido, Maduro firmó 154 nuevas alianzas estratégicas para la producción de diamantes con organizaciones de la minería artesanal venezolana y aprobó 16 millones de euros para la Planta de Matanza de CVG Bauxilum, que empezará a funcionar tras la recuperación hecha por la clase obrera. La firma de los acuerdos se produjo en un encuentro en el Complejo Siderúrgico de Guayana (Comsigua), donde el legítimo presidente venezolano llamó al reimpulso de la producción en las empresas socialistas del país, afirmando que “nuestra mayor victoria es la producción de todas las empresas socialistas. Nuestra victoria es producir y que el imperialismo quede turuleco frente a la capacidad” (TS 6/3).

Pero, como siempre afirmamos, cada uno de los pasos que el proceso bolivariano da en dirección a su emancipación no está al margen del la experiencia que viene haciendo la clase trabajadora, más bien, son su fundamento, el trabajo constante en las bases para organizarse y enfrentar al enemigo, no desde una actitud defensiva, sino constituyendo la fuerza necesaria para reemplazarlos. Sin duda, esto es lo que reflejan los consejos productivos comunales, los CLAP, que en el proceso van profundizando toda la labor ideológica en cuanto le toca a la clase trabajadora, estableciendo relaciones que sustituyan la explotación capital-trabajo con una conducta que supere la rentística y que tome en sus manos el control de los medios productivos en función de las necesidades del conjunto de la sociedad. Esto inevitablemente es lo que contacta internacionalmente con toda fuerza que pelea contra el mismo enemigo y busca suplantarlo positivamente: en el continente, los países del ALBA, y en el mundo, China y Rusia fundamentalmente.

Siempre al frente

En toda Latinoamérica se pueden ver las señales del “cambio de época” vivido actualmente y en este sentido es que el proceso que encaró Venezuela contra el imperio no la encuentra sola. Luego de conquistar el gobierno mexicano con la victoria y asunción presidencial de Andrés Manuel López Obrador, las fuerzas populares se abren camino para resurgir luego de una larga noche neoliberal. El nuevo gobierno realizó una consulta popular en Morelos, Puebla y Tlaxcala que aprobó el Proyecto Integral Morelos (PIM), con el 59,5% de los votos. La iniciativa data de 2011 y se trata de la construcción de una central termoeléctrica en Huexca, Morelos, y de un gasoducto en Puebla y Tlaxcala. El proyecto estaba detenido por las fuertes disputas entre las empresas constructoras y esto produjo serias críticas que incluyeron también protestas de los pobladores. Ante esto, AMLO recordó que no se trata de una empresa extranjera, como intentaron hacer circular, sino que se trata de una obra que se encuentra casi culminada y pertenece a la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en lo que refiere a la planta termoeléctrica en Huexca. Agregó también que, de no poner a trabajar esta planta, le correspondería al Gobierno mexicano comprar a altos costos la energía eléctrica, además de la otorgación de subsidios (TS 25/2). Así como con la construcción del nuevo aeropuerto y del llamado “Tren Maya” que conectaría la totalidad del territorio, las presiones de las grandes constructoras que quedaron afuera del “negocio” fueron sorteadas ante la necesidad que tienen estos proyectos para resolver los problemas de la soberanía económica mexicana.

En el mismo sentido, se lanzó el Plan Fiscal para recuperar Pemex, que actualmente es la petrolera más endeudada del mundo, en U$S 103.000 millones, luego de ser por mas de ochenta años uno de los modelos de empresa estatal petrolera. Dicho plan implica una inversión de 5.200 millones de dólares y sus ejes están centrados en reducir la carga tributaria en U$S 600 millones; usar U$S 1.300 millones para una capitalización, que está incluida en el presupuesto federal del año en curso; una monetización de pagarés del pasivo laboral por 1.800 millones de dólares para 2019. Respecto al robo de combustible, con el plan fiscal se espera frenar hasta en un 80% las pérdidas por el robo de combustible, que ha sido crítica en los últimos seis años, durante el mandato de Enrique Peña Nieto y que le ha costado a la petrolera U$S 3.350 millones sólo durante 2019. De esta forma, se estiman ingresos adicionales por unos U$S 1.600 millones con los cuales Pemex buscará perforar un total de 150 pozos de desarrollo, que añadirían hasta 150.000 barriles diarios a la plataforma nacional de extracción de crudo. También el plan contempIa inversión en refinerías por un total de U$S 3.700 millones de dólares para rehabilitar las seis plantas y la construcción de una nueva, en Dos Bocas, Tabasco, en las costas del Golfo de México, que tardaría alrededor de tres años en ser construída, pero que podría producir hasta 340.000 barriles diarios, casi 40 por ciento de las necesidades del país. Actualmente, México consume unos 800.000 barriles de gasolinas y otros productos refinados al día, de los cuales importa 600.000 barriles diarios. Sobre la deuda, en los tres primeros meses de 2019, Pemex no acudirá a los mercados financieros para evitar contratar más deuda. Además, la petrolera espera comenzar a aumentar la producción de crudo que se derrumbó de 3,4 millones de barriles diarios en 2004 a 1,8 millones de barriles diarios en 2018. López Obrador tiene como meta elevarla a 2,4 millones para 2024 (TS 18/3). Los objetivos principales de esta reforma van directamente en contra de los intereses de las compañías estadounidenses que hasta el momento controlaban gran parte de la producción petrolera mexicana, abriéndose así un nuevo frente de disputa tan solo a unos pocos kilómetros de sus fronteras.

En consonancia con estos avances, en Bolivia, el presidente Evo Morales promulgó este martes la Ley del Sistema Único de Salud (SUS) en todo el territorio para proteger a todos aquellos ciudadanos que no gocen de un seguro médico. La medida modifica la ley de Prestaciones de Servicios de Salud Integral, que estipulaba la cobertura médica asistencial solo a mujeres embarazadas, niños y niñas menores de cinco años, adultos mayores y personas con discapacidad en estatus exclusivo. La titular del Ministerio de Salud de Bolivia, Gabriela Montaño, destacó que el programa atenderá a más de 5 millones de bolivianos y declaró que “el SUS es una posibilidad nunca antes vista en la historia del país, porque se han introducido 8.000 ítems en un año, nunca se han invertido como ahora más de 2.000 millones en infraestructura hospitalaria, entonces es una oportunidad para avanzar y tenemos que ir avanzando paulatinamente” (TS 20/2).

Mientras tanto, en Cuba, se incorporan más actividades al trabajo cuentapropista en el marco de las reformas económicas impulsadas desde el gobierno central. Entre ellas se encuentran Operador y/o arrendador de equipamiento para la producción artística; Agente de selección de elenco (casting); Auxiliar de producción artística; Traductor e Intérprete Certificado; y Productor vendedor de productos alimenticios (incluye la elaboración y venta de embutidos, ahumados, conservas y similares). Luego de la entrada en vigor de las nuevas normas para el reordenamiento del trabajo por cuenta propia, las actividades más representativas continúan siendo las de alimento (paladares, cafeterías, vendedores ambulantes); el transporte de carga y pasajeros; el arrendamiento de viviendas, habitaciones y espacios; los agentes de telecomunicaciones; y los trabajadores contratados, en lo fundamental asociados a las dos primeras actividades (CD 20/2), todas ellas con regulaciones que permiten el funcionamiento dentro de los marcos de la economía planificada. En este sentido, en una reunión con Secretarios del Partido y Presidentes de Gobierno en municipios y provincias, presidida por Diaz Canel y Raúl Castro, se aprobaron 205 medidas encaminadas a actualizar el modelo económico donde se desarrollan ítems como ser la sustituion de importaciones, sobre todo de alimentos; nuevos programas de vivienda, transporte e informatización, entre otras. Diaz Canel afirmó que el sistema empresarial del país está organizado en tres niveles: las organizaciones superiores de dirección empresarial (OSDE), las empresas y las unidades empresariales de base (UEB), que son todas centrales para llevar adelante estas medidas: “El Plan tiene que convertirse en un elemento movilizador —precisó— no en una camisa de fuerza. Por ello puntualizó en que el mismo tiene que hacerse en las entidades, no desde el Ministerio de Economía y Planificación, lo cual lógicamente implica conocer las verdaderas potencialidades de los territorios y los recursos de que realmente disponen las empresas” (CD 13/3). A su vez, entró en operaciones en el Mariel una empresa dedicada a producción de alimentos que al máximo de su capacidad productiva dispondrá de un catálogo de más de 300 productos y podrá elaborar unos 26 millones de unidades anuales (CD 21/2).

De esta manera, las fuerzas de la burguesía tienen cada vez menos posibilidades de continuar con su dominio en nuestro continente. Por un lado, por la incapacidad que tienen de generar fuerza social, ya que las condiciones necesarias de su reproducción se acotan cada vez más a pocos miembros con una gran concentración y centralizacion productiva, puesta solo en función de sostener sus intereses. Esto solo lo pueden lograr sobre la base de encarnar lo que son, la expresión del caos y de la muerte de millones. Por otra parte, la positiva, son cada vez más fuertes las fuerzas encabezadas por la clase trabajadora que se ponen al frente a la hora de tomar en sus manos esas fuerzas productivas para ponerlas en disposición de resolver los problemas de toda la humanidad, sobre la base de nuevas relaciones para producir que parten de una conducta muy distinta a la rentística, que pone énfasis en la superación del capitalismo en una estrategia común, no de la suma de partes, sino desde la totalidad de la resolución de los problemas.



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