Revista Mensual | Número: Abril de 2019
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Fuentes consultadas: EE.UU.: Wall Street Journal (WSJ). Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW); China: Xinhua (XH); Rusia: Russia Today (RT); Irn: HispanTV (HTV) Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Argentina: Clarín (CL); Crónica (CA); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Miradas al Sur (MS); Página 12 (P12); Tiempo Argentino (TA).
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El purgatorio

Incontinuable
Despostando la Vaca Muerta
Aceitando la Pampa Húmeda
Conclusión


La insoluble crisis económica anuncia el final de la alianza oligárquico-financiera

El purgatorio

“Que no se puede absolver al que no se arrepiente,
ni arrepentirse y querer es posible pues la contradicción no lo consiente”.

Dante Alighieri, Infierno, Canto XXVII, sentencia 118-120.

 


Incontinuable

El Fondo Monetario Internacional (FMI) continúa demostrando apoyo al tambaleante gobierno de la Alianza Cambiemos. Este mes, luego de la visita a Washington del ministro de hacienda Nicolás Dujovne, el organismo autorizó una nueva modificación al acuerdo que suscribió con la Argentina. En esta oportunidad se le permitirá al Tesoro realizar subastas diarias de 60 millones, por un monto total de 9.600 millones de dólares  y así contener la presión que la dolarización de las carteras está generando sobre las exiguas arcas del Banco Central (BCRA). Resta la aprobación de un nuevo desembolso de 10.700 millones de dólares a aprobarse a principios de abril.

La preocupación de que el actual gobierno esté encaminándose precipitadamentea un default en ciernes, con su incesante drenaje de reservas, motivó la protesta de la diputada Fernanda Vallejos (FPV) quien denunció la ruptura del acuerdo original: La subasta de dólares viola el convenio constitutivo del FMI”. La diputada debió decir “viola una vez más” el convenio, recordemos que desde mayo de 2018 a la fecha el mismo sufrió varias modificaciones. La más importante tuvo como protagonista a Lucho Caputo quienrifó en poco más de dos meses 15 mil millones de dólares en la timba de sus amigos. Eso llevó a la intervención directa de las finanzas nacionales por parte del organismo con el nombramiento de un ignoto economista, Guido Sandleris, y la instalación de la oficina del FMI en la misma sede del BCRA.

Pese a las demostraciones de apoyo provenientes del organismo multilateral y del gobierno norteamericano, que ve en Macri un aliado geopolítico en su avance contra Venezuela, las declaraciones de respaldo empiezan a perder énfasis. Recordemos que el mes pasado los delegados del FMI se entrevistaron con representantes de la oposición política “para conocer sus opiniones” sobre la actual situación económica. Luego, Trevor Alleyne, el encargado del Fondo que colocó su oficina en el Central declaraba: “Vamos a apoyar al gobierno que esté. No importa quién gane las elecciones.Ahora la urgencia es salir de la recesión en el segundo trimestre, resolver la crisis, pasar el año electoral y, a partir de 2020, discutir las reformas necesarias” (P12 9/3). No caben dudas sobre las preferencias del FMI por el macrismo, el problema es que a éste le da cada vez menos la nafta.

Apenas unos días antes, Alejandro Werner director del Hemisferio Occidental del FMI, se plegaba al un tanto desgastado “relato” y atribuía los problemas a la “pesada herencia”: “La Argentina está evolucionando en la dirección correcta, tanto en los objetivos fiscales, las reformas estructurales y la política monetaria. Pero la herencia era muy pesada”. Sin embargo, en esas mismas declaraciones el burócrata deslizaba que quizá el Gobierno “pudo haber sobrevendido lo que iba a lograr, un panorama que los inversores aceptaron de una manera muy ingenua (LN 1/3). Las reformas estructurales a las que alude Werner son la reforma laboral, una reforma previsional y la modificación de la Carta Orgánica del Banco Central. Esta última es la prioritaria. Como explica Mercedes Marcó del Pont, ex titular del BCRA durante el Kirchnerismo, el objetivo político de la reforma es “garantizar que el próximo gobierno, particularmente si es de otro signo político, se encuentre con restricciones formales para reemplazar financiamiento del mercado por financiamiento intra sector público, o para apartarse de la lógica monetarista en el manejo de la política monetaria y cambiaria, entre otros severos condicionantes” (P12 8/3). Sin embargo, a la luz de la correlación de fuerzas actual esos parecen ser objetivos demasiado ambiciosos. Difícilmente el débil gobierno de Macri esté en condiciones de negociar una ley así en el Congreso. Por eso Trevor Alleyne propone “desensillar hasta que aclare” postergando las reformas hasta 2020 cuando haya un nuevo gobierno.

Sin embargo, lejos está la City financiera de resignarse a un cambio de rumbo. Muy por el contrario, ya se dejan ver las cartas que anticipan redobladas presiones para el futuro Gobierno. Por ejemplo, Diego Ferro, de Greylock Capital planteaba: “En el corto plazo no veo problemas. En el mediano hay que tomar decisiones de país que van a depender de la elección y de cuán fuerte sea el mandato de la gente”. ¿Qué pensará Ferro si el mandato de la gente es contra las políticas actuales? Para Siobhan Morden, Estratega Jefe de renta fija para Latinoamérica en Nomura (holding japonés), eso no es una opción. Además de publicar artículos augurando la pronta conversión de Venezuela en un “estado fallido” (ver: http://www.elmercurio.com 25/3) desestima la posibilidad de un cambio de rumbo en nuestro país: “Creo que en la Argentina existe concientización de que no hay alternativa, de que este es el programa económico necesario. Puede haber diferentes visiones, pero esta es la única alternativa. Los peronistas moderados están obligados a aceptar el programa económico actual. Esa es la realidad. Aunque con Macri habrá mayor confianza para atraer la inversión extranjera.No hay mucha flexibilidad para alcanzar el superávit fiscal primario sin una reforma adicional. Eso será un desafío en 2020” (LN 26/2).

El Banco Mundial también se alista a brindarle su apoyo a un posible nuevo gobierno que continúe con las reformas demandadas por el mercado: “En los últimos años hemos apoyado a la Argentina a través de programas de inversión y de política de gobierno. Básicamente, el tipo de reformas que conduce el país hoy toman su tiempo. El Banco Mundial no es socio de Argentina de corto plazo. No entramos y salimos de un país. Sino que hemos estado desde el inicio de sus actividades y siempre tuvimos programas, como por ejemplo el Jefes y Jefas” (CL 23/2).

Es que es evidente que las perspectivas de reelegirse de Macri son muy bajas. El mismísimo Carlos Melconián alertaba “Ningún gobierno ganó con una economía como ésta” (CR 15/3). Y unos días más tarde decía “el despelote no es ahora, el despelote es el que va a encontrar el que gane el 10 de diciembre, ese es el despelote, porque este plan es incontinuable después del 10 de diciembre (…). Este plan es incontinuable, hay que recalibrar y lograr acuerdo político”, para finalmente volver sobre la idea de la “única alternativa”: “Tenemos que prepararnos para ver si esta vez (desde diciembre) queremos un programa de fondo, ya no importa si son 70 años 12 años, no depende la camiseta, tenemos que terminar de pasarles los problemas al otro” (ver http://www.diario26.com 23/3).

De esta manera se perfila el escenario en los últimos meses de Macri. Mientras tanto el “riesgo país” alcanza ya los 770 puntos básicos, empujado por la alta inflación y por el desprendimiento de las acciones y bonos argentinos en Wall Street (P12 6/3). Pese a ello, Morgan Stanley a fin de mes recomendó a sus clientes que inviertan en bonos argentinos porque “el riesgo de default se encuentra sobre estimado.Creemos que el país tiene margen para seguir pagando su deuda”. La idea del Morgan es aprovechar el “carry trade” (bicicleta financiera) por las altas tasas en pesos con un dólar tranquilo. Los fundamentos que ofrece son los siguientes: “Por un lado el acuerdo del Gobierno con el FMI para que el Tesoro venda USD 9.600 millones en el mercado. Además, esperamos que los exportadores tengan cierto incentivo para vender la cosecha ante las elevadas tasas de interés del mercado. La reducción del déficit de cuenta corriente es otro aspecto favorable” (ver www.iprofesional.com 21/3). Ninguna apuesta a largo plazo, la cosa es llevarse todo lo que sea posible, aprovechando la liquidez de dólares que insufla el FMI hasta que todo estalle por los aires. Recién allí empezarán a discutir sus exigencias con el gobierno que herede realmente un país quebrado y maniatado jurídicamente. Al menos así imagina el futuro el imperialismo.

El mientras tanto es conocido: el Gobierno sigue ajustando sobre el gasto primario (en todos los rubros) mientras el rojo financiero no para de crecer. En febrero se pagaron 11.632 millones de pesos en concepto de intereses de deuda, un 54,9 por ciento por encima de igual mes del año pasado (7.510 millones). Estos pagos equivalen a casi dos veces el superávit primario obtenido durante ese mes (de 6.726 millones de pesos) conseguido a costa de un brutal ajuste en el gasto público que paralizó la actividad económica. Si se suma el resultado de enero, en el bimestre los intereses insumieron 88.328 millones de pesos, un 136,6 por ciento más que en el mismo período de 2018, cuando esos compromisos sumaron 37.328 millones de pesos. En contraposición, por ejemplo, el gasto en inversión durante el primer bimestre del año de agua potable y alcantarillado se retrajo 5,2 por ciento en términos nominales y en Educación se desplomó en 17,1 por ciento. Este ajuste en un escenario inflacionario, del más alto nivel en los últimos en 27 años, profundiza el impacto recesivo, mientras que la devaluación del peso acelera el crecimiento de la deuda pública. Así el resultado primario fue superavitario en los primeros dos meses del año en 23.384 millones de pesos frente a un déficit 16.299 millones de pesos, en tanto que las obligaciones de la deuda generaron un déficit financiero de 64.944 millones, un 21,1 por ciento por encima de igual bimestre del 2018 (de 53.627 millones de pesos) (P12 16/3).

A su vez, la fuga de capitales marca el ritmo del saqueo. Desde diciembre de 2015 alcanza la suma de 64.276 millones de dólares. En enero la salida bruta de divisas para formación de activos externos alcanzó los 5.748 millones de dólares, una cifra que no se alcanzaba desde mayo de 2018, en plena corrida cambiaria. Los ingresos de activos externos, en tanto, sumaron 4.027 millones de dólares, en plena liquidación de los dólares de la cosecha, con lo cual el balance de formación de activos externos arrojó un saldo neto de fuga o de salida de 1.721 millones de dólares (P12 22/2). En febrero la cifra fue menor, en parte porque volvieron a ingresar dólares financieros para la timba por 175 millones y se incrementó el ingreso de Inversión extranjera directa (IED) principalmente en Vaca Muerta por 725 millones de dólares. A su vez, la cuenta corriente cambiaria (balanza comercial) fue superavitaria en 448 millones debido al derrumbe de las importaciones (30%) ocasionada por la profundización de la crisis. Con todo, la salida de capitales fue de 965 millones de dólares para el mes de febrero y se calcula que hasta fin de año saldrán en total 22 mil millones de dólares, un equivalente al 5 por ciento del PBI; siempre y cuando no haya una nueva corrida. Con el respaldo de los 9.600 millones de dólares del FMI, puede entenderse por qué Morgan Stanley recomienda a sus clientes seguir enriqueciéndose con el sufrimiento de los argentinos (www.baenegocios.com 26/3).

La tasa de interés es otro capítulo del saqueo. Como hemos explicado en Análisis… anteriores existe una relación entre el monto de la tasa que paga el Central en pesos y el precio del dólar. La bicicleta (o carry trade) es posible cuando el dólar está estable y la tasa es elevada como ocurre actualmente. A fines de mes la tasa estaba en 67 por ciento, esto equivale a unos 2.000 millones de pesos por día que el BCRA paga en este concepto. Y cuanto más sube el dólar, más se estimula la suba de la tasa de interés para frenar el alza. El argumento es tan absurdo como circular; si no fuese que encubre un robo descomunal difícilmente podría sostenerse.

El último elemento es la inflación fuertemente atada al precio del dólar. Ahora bien, ¿cómo funciona todo el mecanismo? En primer lugar, la elevación de la tasa de interés tiene como objeto absorber pesos del mercado, sustraerlos temporalmente de la circulación. Esto se hace con dos objetivos: se supone que el problema de la inflación se debe a una sobre abundancia de pesos; de modo que, según esta lógica, saco pesos de circulación y reduzco el alza de precios por el achicamiento directo del consumo interno (en 2016 fue de más de 40%, en 2017 fue del 25%, en 2018 fue de 47,6%, en el interanual de enero del 2019 49,3% y de febrero 51,3%), algo a todas luces falso; y también para evitar que los pesos se vayan al dólar (los más de 64 mil millones de dólares de fuga también desmienten esta tesis). El efecto, empero, no reduce la cantidad de pesos sino que lo acrecienta (se fabrican 2.000 mil millones nuevos todos los días con los intereses), fundamentalmente los que poseen el sector financiero abocado precisamente a la especulación. El resultado es que en lugar de relajar la presión sobre el dólar se la alimenta; con el efecto adicional de secar (eso sí) el mercado interno de circulante y de crédito sumiendo al país en una recesión terrible con inflación (el nombre técnico es estanflación). La bicicleta se favorece cuando existen reservas en dólares para pagar la especulación (los 9.600 millones de dólares del FMI que se subastan a 60 millones por día), pero cuando se sospecha que los dólares son insuficientes o la tasa de interés deja de reportar las ganancias justificables por el riesgo (esto siempre se desarrolla en un horizonte de default potencial) los capitales se retiran al dólar forzando la devaluación del peso, seguida casi de inmediato por un incremento aun mayor de la inflación. La salida del país de los dólares (reservas de valor de nuestras exportaciones) y la devaluación de la moneda nacional, reduce el valor de los activos físicos, de los ahorros, de los salarios, etc. En síntesis, se achica en términos relativos el PBI, o sea se empobrece el país. Con el agravante de que además de fugar por esta vía la riqueza nacional, la depreciación del peso agrava aún más la deuda externa (deuda en dólares); así fue que pasamos de un ratio de deuda-PBI en 2015 del 53,5% al 97,7% actuales. La casi duplicación en estos tres años se debe no solo a los nuevos préstamos contraídos, sino al proceso devaluatorio que estamos señalando, la relación entre la economía interna (en pesos) y el endeudamiento en moneda extranjera. Tal es una de las expresiones básicas del dominio de los capitales de EEUU sobre América Latina. Los dueños de la máquina de hacer dólares imponen su moneda como “la moneda mundial”.

Al Estado actualmente le quedan tres vías para ingresar dólares y seguir alimentando el motor: 1) los préstamos del FMI (el mercado de capitales hace un año que está cerrado para la argentina; 2) La IED destinada a Vaca Muerta; 3) la liquidación de los dólares del campo. Sobre el primer punto ya nos hemos referido, veamos que ocurre con las otras dos fuentes de dólares.

Despostando la Vaca Muerta

El viaje de Nicolás Dujovne y Gustavo Lopetegui a Washington no tuvo como único objetivo reunirse con  los funcionarios del FMI. La “gira” tuvo una escala cardinal en Texas, donde se entrevistaron con los principales petroleros norteamericanos a los que les ofrecieron el oro y el moro de Vaca Muerta. De todos los asistentes a la exposición del ministro Dujovne se destacaron el secretario de Energía estadounidense Rick Perry, y los ejecutivos de petroleras como Chevron, Shell, E&P Americas Total, Cheniere Energy y Petronas (P12 11/3). Del encuentro se dejó trascender que Dujovne ponderó la situación política de la Argentina como “mucho mejor que en 2015”; por su parte el secretario de energía, Lopetegui destacó que Vaca Muerta “ya representa aproximadamente un 20 % de la producción de petróleo y un 40 % de la de gas”, y agregó que “es recién la punta del iceberg; sólo estamos explotando el 4 % de la superficie total”. Según el secretario el yacimiento está en condiciones de receptar 30 mil millones de dólares en los próximos años, indispensables para mantener el buen ritmo de crecimiento. Ambos funcionarios invitaron a participar a los monopolios yanquis en la construcción de terminales, gasoductos, oleoductos y trenes bajo el slogan de “Vaca Muerta debe crecer de forma armónica para que se pueda producir, transportar y vender la producción sin problemas”. Sobre este último punto, uno de los proyectos en carpeta contempla la construcción de un gasoducto que lleve el gas de Vaca Muerta hacia Buenos Aires por un costo total de 2.000 millones de dólares. El primer tramo abarcaría el trayecto Neuquén-Bahía Blanca y costaría unos 800 millones. En la prensa se había especulado que esta obra sería adjudicada a Techint para compensar las pérdidas que le infringiera el cambio en la Resolución 46/2017 del precio del gas, que tan solo en 2018 le costara 5.655 millones de pesos. Además, esta obra es de vital importancia para Techint, para poder evacuar los excedentes de gas que ya viene generando en su yacimiento de Fortín de Piedra. Sin embargo, las señales parecen ser otras.

Apenas finalizada la presentación, ministro y secretario argentinos se reunieron en forma privada con Glenn Scott, vicepresidente senior de Exxon Mobil, y otras autoridades de la principal petrolera norteamericana. Exxon ya invirtió unos 850 millones de dólares y compró recientemente parte de Oldelval, la empresa que controla el sistema de oleoductos para evacuar la producción de crudo de la Cuenca Neuquina. Difícilmente el monopolio energético yanqui ceda el control del transporte hidrocarburífero de Vaca Muerta a un grupo local (CR 12/3).

A su vez, los monopolios yanquis avanzan en la toma de control de la obra pública en el país. Como veníamos anunciando en Análisis… anteriores, EEUU se ofrece como garante del financiamiento de la obra pública bajo el formato de Participación Público-Privada (PPP), mecanismo que quedó trabado por el alza del riego país. Estados Unidos progresa en su control por fuera del mercado de capitales del que excluye a la Argentina.

Este mes se conoció la decisión de la Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (Overseas Private Investment Corporation, OPIC), que es la organización que funciona como el brazo inversor del gobierno de los Estados Unidos, de participar en las PPP con un monto inicial de 800 millones de dólares destinados a obras viales, al desarrollo de Vaca Muerta y en el rubro de energía alternativa. Según el portal especializado “enernews.com”: “El secretario de Energía [Lopetegui] se reunió en Washington con responsables de la OPIC (Overseas Private Investment Corporation) y con directivos de BID Invest, el brazo del Banco Interamericano de Desarrollo que destina fondos a proyectos privados. En ambos casos presentó los proyectos de infraestructura necesarios para el desarrollo del sector energético argentino y detectó un fuerte interés en participar de la financiación de un nuevo gasoducto para llevar la producción de Vaca Muerta a Buenos Aires y el puerto. Están súper interesados en participar, declaró el funcionario” (ver: enernews.com 14/3). A cada paso queda más claro el desenganche que esta operándose en Vaca muerta del resto de la economía nacional y la exclusión de competidores locales, frente al gran capital transnacional norteamericano.

Esta tendencia se vio confirmada por los resultados electorales en Neuquén. Tras su triunfo, Omar Gutiérrez candidato del oficialista Movimiento Popular Neuquino (MPN) sentenció: “Hay un trabajo en conjunto y en equipo en el cual compartimos que el futuro de grandeza se construye en la articulación de la inversión pública y privada que genera desarrollo económico y social. El primer plan de competitividad en el país fue el de Vaca Muerta,  ese acuerdo lo llevamos adelante con el presidente Macri, junto a Guillermo Pereyra (senador nacional y gremialista petrolero) y las operadoras. No es casualidad el boom de desarrollo que se está dando en Neuquén”.

Vaca Muerta es clave para avanzar. “Es la segunda plataforma en importancia después de la pampa húmeda para las inversiones. La defensa de este plan estaba en juego en las elecciones” (LN 12/3). Con estas palabras Gutiérrez confirma candidato de quién era realmente en las elecciones. La patrimonialización de los Estados provinciales por el gran capital transnacional es una posibilidad luego de la reforma constitucional de 1994 que otorgó a las provincias la soberanía sobre los recursos del subsuelo. Neuquén parece tener cada vez menos autonomía frente a los pulpos como Exxon.

Aceitando la Pampa Húmeda

La discusión por la cuestión impositiva estuvo en el centro del debate del mes. A fines de enero Daniel Pelegrina, presidente de la Sociedad Rural Argentina, declaraba a los medios de comunicación: “Nuestra postura es diferente con relación al diferencial, al tratamiento impositivo, básicamente por el problema que generan las retenciones. Se lo manifestamos al Presidente y quedamos en trabajar sobre ello, especialmente en un diferencial que para nosotros no debería existir”; y agregó: “Si hay alguna locación de recursos distinta, vayamos a los que están más complicados. Antes de corregir un diferencial como propone la industria, veamos las retenciones de las economías regionales que les está pegando muy duro”. El comentario aludía al reclamo de las industrias procesadoras de algún tipo de diferencial que incentive el valor agregado, para evitar la primarización de las exportaciones y el crecimiento de la capacidad ociosa (CL 28/2). Uno de los que había reclamado en ese sentido fue Dardo Chiesa, presidente de CRA, para quien “Con estos valores, la carga tributaria favorece a los exportadores del poroto de soja, pero perjudica a la industria que genera valor agregado”. La fractura en la otrora monolítica “Mesa de Enlace” es cada vez más manifiesta. Sin embargo, desde las entidades se hacen esfuerzos para preservar algún grado de unidad. Es así que Chiesa, atento al problema pidió por una mesa de acuerdo del sector privado, “así se fijan criterios de las cuestiones comunes e ir con una sola voz para encarar con planteos al Presidente y no mostrar diferentes visiones de los problemas”. En igual sentido opinó Alfredo Paseyro,gerente general de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA): “En estas reuniones no debemos poner al Presidente como juez para que dirima en nuestro tironeo; debemos acordar de antemano e ir verlo con las cosas más claras” (LN 28/2).

En su columna semanal Héctor Huergo vocero del capital financiero en el agro intervino en la disputa. “La soja significa exportaciones por más de 20 mil millones de dólares por año. En el centro estuvo el tema de la desaparición del estímulo al valor agregado por el crushing. Se inició cuando la conducción oficial dispuso eliminar el diferencial arancelario de 3% entre el poroto de soja y sus derivados, el aceite y la harina. A todos los productos primarios les tocó una quita de 4 pesos por dólar exportado, mientras a los bienes industriales la reducción ‘se limitó’ a 3 pesos. Era una oportunidad para recomponer el premio al valor agregado. Pero no llegó: insólitamente, la harina y el aceite quedaron en la categoría de productos primarios, a pesar de que el nomenclador los considera Manufacturas de Origen Agroindustrial (MOI). El resultado es que desde entonces han caído las exportaciones y la actividad de la industria de crushing, y se incrementaron de forma abrupta las de poroto sin procesar. Hoy los derivados industriales pagan, en términos netos, más que la materia prima. Los aceiteros sostienen que con esta tendencia se estimula el agregado de valor en países de destino, y en los competidores” (CL 2/3).

La reunión para un acuerdo del agro ocurrió una semana más tarde en la sede de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA). De parte de los dueños de la tierra estuvieron el anfitrión Dardo Chiesa, su par de la Rural Daniel Pelegrina y el vicepresidente de Coninagro Egidio Mailland. En tanto por el sector empresario participaron Roberto Urquía (AGD), Luis Zubizarreta (Acsoja), Sergio Gancberg (Renova), además del presidente de Ciara-CEC Gustavo Idígoras, quien reconocióa la prensa: “No hay consenso, pero fue una buena reunión de tres horas” (LN 7/3).

Unos días más tarde en una visita a Tierra del Fuego, Pelegrina echaba un poco más de luz sobre el asunto: “Allí [por la reunión arriba aludida], algunos sectores de la industria aceitera propusieron el regreso al diferencial de derechos de exportación para el aceite de soja y pellets, lo que a nuestro criterio constituye un error. Para nosotros, la eliminación del diferencial es un avance, como lo sería la eliminación de todo tipo de retenciones a la producción. Pero volver a subsidiar a una industria competitiva como la aceitera y a sus consumidores del mundo desarrollado con la plata de los productores es un sinsentido. Si hay que ayudar a algún sector, las economías regionales de todo el país, incluidas las de esta esforzada región Patagónica, están primero. Qué duda cabe. Si hemos de reasignar recursos, que vayan a manos de los productores de las economías regionales que son hoy quienes más los necesitan. Necesitamos que nos saquen las trabas, que nos dejen producir, que nos dejen abastecer el mercado interno y que nos dejen exportar” (CL 13/3). La SRA parece entender que el diferencial a la exportación vino para quedarse y no está dispuesta a avalar la ventaja de los capitalistas de la industria aceitera por sobre la de los propietarios de la tierra. Piénsese que son las exportadoras las que ostentan el negocio de la venta de harina de soja no los productores agropecuarios, para los cuales siempre la venta es del poroto (sea este procesado o no). Esta contradicción entre la oligarquía terrateniente y las exportadoras es antigua, y tuvo un antecedente muy importante durante el conflicto por “la Resolución 125”, allá por 2008.

La disputa por la renta agraria se profundiza dada la baja del precio internacional de los granos y sostenido por una tendencia secular: el aumento de la composición orgánica en la producción agropecuaria. Es decir los montos de inversión iniciales, derivados del desarrollo técnico de la rama. Esto deviene en un cada vez mayor peso del capital monopólico en el control del proceso de producción, en desmedro de los propietarios de la tierra. En este sentido, puede observarse el avance de la compañía biotecnológica Bioceres, que está logrando la aceptación de su producto transgénico, el trigo HB4, en el mercado brasileño (el principal destino de la exportación argentina de ese commodity). La afirmación de este evento tecnológico supondrá una mayor dependencia de los terratenientes con los propietarios de la semilla (capital financiero) que necesitarán plantar para mantener los estándares de productividad.

Pero más crucial que el HB4 fue la novedad del acuerdo entre Stine, Nutrien y John Deere, para lanzar una iniciativa absolutamente novedosa y revolucionaria: el concepto de “Semilla Plantada” donde el productor pone el lote, y recibe el cultivo sembrado. Es un servicio que integre todas las tecnologías y entregue un cultivo “llave en mano”. El dueño de la tecnología genética es Corteva (la fusión entre los gigantes Dow y Dupont) quien asegura que no introducirá el evento en la Argentina hasta que no tenga garantías de respeto a la propiedad intelectual (CL 23/2).

Entiéndase lo que significa esto. Es lisa y llanamente la expropiación por parte del capital financiero de toda función en la organización del proceso de trabajo en el campo, esto es la descomposición de la clase de los propietarios del suelo al mero rol de rentistas pasivos. Es en un sentido profundo su liquidación como clase social dirigente. El desarrollo de las fuerzas productivas vuelve este proceso tendencialmente inevitable.

Mientras tanto, las peleas coyunturales por el valor del dólar determinan los movimientos más próximos. Y frente a la inestabilidad creciente de la divisa, el enojo por las retenciones y la incertidumbre electoral, el campo decide retener la liquidación de la cosecha y no proveer de los dólares que el gobierno necesita desesperadamente. Un documento elaborado por Ecolatina sostiene que “si las presiones se intensifican y el tipo de cambio se encuentra dentro de la Zona de No Intervención (ZNI), es probable que los agro-dólares no se liquiden y que los U$D 60 millones diarios del Tesoro no eviten una depreciación del Peso. En dicho escenario, el BCRA podría subir más la tasa de interés y vender dólar futuro (si no superó el tope establecido en el acuerdo con el FMI) pero no podrá intervenir en forma directa (vendiendo hasta USD 150 millones diarios) hasta que el tipo de cambio no supere la ZNI” impuesta por el acuerdo con el FMI (CR 18/3).

Conclusión

“Vuestra fama es como la flor,
que tan pronto brota, muere,
y la marchita el mismo sol que la hizo nacer de la tierra ingrata”
Dante Alighieri, Purgatorio, Canto XI, sentencia 115-117.

El 27 de febrero Mauricio Macri anunció que el Estado ofertaría una línea de créditos barato para las pymes por un monto de 100 mil millones de pesos con la intención de reforzar el dinamismo del mercado interno, fuertemente castigado por la recesión económica. Sin embargo, ese mismo día la tasa de interés comenzó a dispararse y pasó al poco tiempo de 49% (momento en que Macri hizo el anuncio) a los actuales 67%, volviendo inviable la iniciativa (P12 16/3). La semana anterior se conocían los números de la actividad económica para el mes de enero. La caída dela producción industrial llegó al 10,8%. Los sectores más afectados fueron la industria automotriz (28,2%), productos de metal y maquinaria (22,5%), minerales no metálicos (16,8%), muebles (14,5%), textiles (14,4%), alimentos (2,1%), refinación de petróleo y químicos (8%) (infobae 6/3). El derrumbe de la industria fue acompañado (como a lo largo de todo el ciclo macrista) por el desplome del consumo que en febrero se contrajo 10,2%. En tanto que la desocupación ascendió al 9,1%, mientras que el trabajo informal es ya del 35,3% (LN 22/3). En el Conurbano bonaerense la situación es aún peor: el 11,4% de la población económicamente activa no tiene trabajo y el 18,9% tiene, pero necesita otro. La subocupación araña el 13 por ciento mientras el 70 por ciento de los subocupados necesitan otro ingreso (ver: provincianoticias.com.ar 21/3). Durante 2018 la pérdida del poder adquisitivo de los que mantienen su empleo fue del 9,3 por ciento y del 10,1 por ciento para los de los ingresos más bajos (CR 28/2). La pobreza, según el informe elaborado por la Universidad Católica Argentina (UCA) pasó del 27 por ciento en 2015 al 31 por ciento actual, esto son más de 12 millones de personas. En tanto que la indigencia alcanzó el 7,9 por ciento (Perfil 27/3). Pero el cuadro puede agravarse aun mucho más. Según la CAME en 2018 sólo el 32,6 por ciento de los empresarios trabajaron con rentabilidad positiva (P12 11/3), lo que hace suponer que muchas empresas pequeñas y medianas vienen sosteniendo su funcionamiento con pérdidas, lo que anticipa un proceso de cierre generalizado de empresas y despidos masivos, de no mediar un cambio radical del programa económico.

Este cuadro de situación intentó contener el gobierno con su anuncio de 100 mil millones para las pymes, frustrado “in ovo” por la forzada suba de la tasa de interés. De esta manera se entierra el último ardid del macrismo para maquillar la situación económica, y construir alguna chance electoral. La deriva del gobierno es manifiesta. La crisis financiera, monetaria, productiva y social seguirá agravándose semana a semana; sujeta a una sola variable absolutamente independiente de la voluntad oficial “la oferta y la demanda de dólares”. Cada vez más aislada, la alianza oligárquico-financiera se disgrega en sus partes componentes. Y el país se prepara para ingresar en el post-macrismo.



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