Revista Mensual | Número: Mayo de 2019
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Fuentes consultadas:
EE.UU.-Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW).
China: Xinhua (XH). Rusia: Russia Today (RT). Irán: HispanTV (HTV). Líbano: Al Manar (AM).
Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Brasil: Folha de São Paulo (FSP). Colombia: El Tiempo (ET).
Argentina: Clarín (CL); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Página/12 (P12).
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Cambios tectónicos

Revienta en el centro
Solito vas
Uno contra todos
Viejos problemas en el Viejo Continente
Europa del Este
Sociedad modestamente acomodada


El agotamiento de las relaciones de producción imperialista pone a los EE.UU. en su hora más crítica

Cambios tectónicos

Bueno, no me queda nada que esconder.

Entonces, qué diablos.

Coches de luciérnagas, mujeres corriendo.

El camino fue largo y la carrera rápida.

Poco a poco me quedé atrás.

Era el ciego guiando al ciego.

Sobre las colinas, sobre las praderas.

Abajo en la pampa, arriba en la tundra.

Y en París en primavera, y en el viejo Pekín.

Y en Katmandú, y en Xanadu.

Estoy estallando desde el océano”

(Estallando desde el océano, Sumo)


Revienta en el centro

Aunque los indicadores oficiales mostraron en el primer trimestre de este 2019 una reducción del déficit comercial norteamericano, la crisis en que están encerradas las corporaciones que controlan el mercado mundial, lejos de resolverse, se agrava cada mes.

El Departamento de Comercio estadounidense anunció que en enero se achicó un 14,6% -hasta los U$S 51.100 millones- la brecha entre las mercaderías que se exportan con las que se importan, lo que significaría la mayor contracción en 10 meses para este indicador. En relación a China, el déficit comercial yanqui bajó un 6,4% en el primer mes del año, llevándolo a unos U$S 34.500 millones. Visto desde estos números, se podría pensar que las políticas de “EE.UU., primero” encaradas por la administración de Donald Trump comienzan a dar el resultado pretendido. Sin embargo, el documento consignado detalla que las importaciones estadounidenses descendieron 2,6% hasta los U$S 258.500 millones, por el debilitamiento del consumo doméstico, y que, en el mismo sentido, las exportaciones subieron apenas un 0,9% para el mismo periodo (todo en CR 28/3).

Por su parte, los índices de seguimiento de la producción yanqui muestran un rojo cada vez más virulento: el Dow Jones acumuló un descenso mensual del 8,7% -su peor comportamiento mensual desde febrero de 2009. En 2018 la caída total del índice fue de 5,6%, el año más bajista desde 2008. Y el S&P 500 y el Nasdaq se derrumbaron un 9,2% y un 9,5% en términos mensuales, y un 6,2% y un 3,9% en todo el año 2018 respectivamente. La deuda pública de la sociedad norteamericana rebasa los U$S 22 billones, casi un 110% de su PBI, y la mayor de su historia. Otras instituciones, como USDebtClock.org, la ubican hasta en 122 billones de dólares, lo que sería seis veces más que su economía (CD 3/4). En la esfera privada, más del 41% de los norteamericanos tienen un promedio de deuda de tarjeta de crédito de US$ 5700 (LN 3/4).

Un día D en el hundimiento de la economía norteamericana fue el 22 de marzo último, ya que el rendimiento de los bonos del Tesoro a 10 años cayó por debajo del rendimiento de las letras del Tesoro a tres meses por primera vez desde 2007 (CR 8/4 y CL 14/4). Es decir que el  mercado está demandando asegurar la ganancia de manera inmediata, manifestando una falta total de confianza en el horizonte imperialista futuro.

En consonancia con estos indicadores languidecientes, la jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde,  subrayó que: “La economía global se encuentra en un momento delicado. En enero, el FMI proyectó un crecimiento mundial para 2019 y 2020 de alrededor del 3,5 %, más bajo del que hemos visto en los últimos tiempos (...). Hace sólo dos años, el 75% de la economía mundial experimentó un repunte. Este año prevemos que el 70% de la economía mundial experimente una desaceleración(CL 4/4 y HTV 2/4).

Como venimos señalando, el mundo es cada vez más un solo país y los países cada vez más provincias de éste, integradas en las llamadas cadenas globales de valor. Con las medidas proteccionistas de la gestión norteamericana, sumadas a la reforma tributaria sancionada en diciembre de 2017, va quedando cada vez más en evidencia que el otrora líder indiscutido de la economía global devino hoy en una plaza deprimida y aislada, que para intentar recuperar posiciones y sostenerse, necesita hacer añicos los acuerdos, explícitos y tácitos, que tejió para erigir su hegemonía. Necesita barrer a los que supo incorporar como socios menores -y no tanto- en la succión de la riqueza creada por los brazos laboriosos de la periferia global.

A propósito de la citada reforma fiscal, según la UNCTAD (Organización de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo) se estima que las transnacionales estadounidenses repatriaron más de U$S 2.4 billones en 2018 (CL 14/4). La exorbitante cifra significa que una masa de capital financiero global -que fue a parar a los mercados emergentes como consecuencia del estallido de la crisis en el centro imperialista, explotó fuerza de trabajo de la periferia y engordó así sus ganancias- ahora se retira. Y se retira dejando en el país en cuestión sólo una parte ínfima –la masa salarial- de la riqueza que se creó allí, y llevándose a sus casas matrices o a las plazas bursátiles todo el excedente.

Por si el robo “legal” fuera poco, además hay fuga lisa y llana. La directora del FMI advertía este mes sobre "la facilidad con las que las empresas multinacionales son capaces de evitar los impuestos”, para luego concluir que este afano descarado “socava la confianza en el sistema fiscal en general”. La propia Lagarde reconocía que la situación “es especialmente dañina para los países de bajos ingresos, a los que se sustrae ingresos necesitados para alcanzar un mayor crecimiento económico y reducir la pobreza” (CR 26/3). Las cifras del informe del FMI son contundentes: los países en desarrollo por afuera de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) -que está compuesta por tan sólo 32 naciones- pierden cerca de U$S 200.000 millones al año, o un 1,3 % de su PBI, debido a la fuga de beneficios corporativos (CR 26/3).

La contracara de este saqueo la revelaban los datos de una investigación conjunta entre Thomas Piketty, Emmanuel Saez y Gabriel Zucman, difundida este mes, que concluyó que entre los años 1980 y 2014 el 50% de ingresos más bajos en los EEUU aumentó sus ingresos solo un 21%, en comparación con el 113% del 10% superior. Dentro de ese 10% superior hay un 1% ultra-superior que aumentó aún más sus ingresos: un 194%. Pero hay más: el 0,001% ultra-ultra superior los aumentó en un 617% (TE 6/4).

Esa cadena de expoliación imperialista que funciona así desde la segunda mitad del siglo XIX, cuando el capitalismo ingresó en la etapa de dominio del capital financiero, de los monopolios, está reventando ahora en el centro. Lo que succiona de la periferia ya no alcanza para sostener la acumulación ampliada de una pelota de capitales que se concentra cada vez más.

Si es cierto que son cada vez menos el puñado de corporaciones trasnacionales que dominan más de la mitad de la economía mundial, también es cierto que estos grupos son cada vez más enormes, más diversificados, verdaderos pulpos que se extienden a lo largo y a lo ancho de la cadena de producción global. A la par del proceso de concentración y centralización del capital, se hace cada vez más cuesta arriba la reproducción en escala ampliada. Semejantes colosos precisarían planetas enteros que les compren sus mercancías y no les vendan nada para que los números les cierren…

 El salto tecnológico, el desarrollo de las fuerzas productivas y la consecuente reducción del tiempo de trabajo socialmente necesario para producir el conjunto de mercancías que consume la humanidad –y las que no llega a consumir también- achican la base de sustentación de los monopolios. En este sentido, el estallido en el centro de la producción imperialista norteamericana hace que los mecanismos de control y coerción ideados por el gran capital se vuelvan en su contra.

Solito vas

Cerrando el mes de marzo la Corte Internacional de Justicia (CIJ) fijó el 15 de mayo próximo como fecha límite para que EE.UU. explique cómo va a levantar parte de sus sanciones contra la República Islámica de Irán. La representación iraní ante el tribunal internacional con sede en La Haya comunicó oficialmente que: “La Corte, en una carta enviada el 29 de marzo, pide a EE.UU. explicar qué han hecho hasta ahora para cumplir el fallo de dicho organismo que, de hecho, ordena levantar las sanciones en el área de los alimentos, las medicinas y los servicios de la aviación (…)La CIJ explicitó que Washington tiene la obligación de abolir las sanciones relacionadas con la libre exportación al territorio de Irán de bienes relacionados con las necesidades humanitarias (HTV 30/3).

Las implicancias políticas más profundas de estas medidas serán abordadas con detención en el artículo siguiente de nuestra publicación, pero es evidente que es ese quiebre que describíamos en la base material de sustentación de los monopolios lo que horada su capacidad de construir fuerza social. Es obvio que sin fractura entre las posiciones de Estados Unidos y Europa, en la que el tema Irán es sólo un capítulo, tal fallo de la CIJ sería inconcebible.

 Los ejemplos se repiten por todas partes, y expresan la velocidad con que se desmorona el edificio de la gobernanza mundial imperialista. Ante la intención de Washington de sancionar una normativa para eliminar la inmunidad de jurisdicción de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), con el objetivo de demandar a sus miembros por “manipular” los precios internacionales del petróleo, Arabia Saudita amenazó con dejar de vender su crudo en dólares si el Capitolio aprobaba el proyecto (TE 5/4).

Podríamos mencionar también los cruces con Turquía por la decisión de adquirir los sistemas de misiles rusos S-400, desoyendo las amenazas desesperadas de Trump, y una larga lista de etcéteras que venimos analizando mes a mes, y que van tachando los casilleros del tablero de “aliados” yanquis. “Estados Unidos no tiene amistades permanentes, sino intereses permanentes”, decía el presidente norteamericano J.Q. Adams en la primera mitad del siglo XIX, y sus palabras conservan hoy una vigencia absoluta.

Uno contra todos

Sin dudas, en la disputa por el control del mercado tecnológico, donde enfrenta a China como su principal rival, se manifiesta cabalmente la pérdida de competitividad de la economía norteamericana y la imposibilidad del capital yanqui de defender sus posiciones en el mercado mundial.

La economía digital china ya representa el 38% de su PBI -unos U$S 6.3 billones- y crece 18,6% por año, lo que significa que superaría 40% del producto para 2020 (CL 14/4). Desde este estado de situación hay que analizar la guerra contra la telefónica Huawei, con epicentro en la conectividad de la producción mundial a la red 5G, que llevó a Washington a tratar de disuadir a otros países occidentales de la colaboración con el gigante tecnológico chino en el suministro del equipo necesario para la instalación de la mencionada red, afirmando que Pekín podría robar datos transferidos por los dispositivos de la compañía y espiar para el Gobierno chino.

Tanto Alemania como Gran Bretaña se negaron a prohibirle a Huawei participar en las licitaciones de sus espacios nacionales. Berlín, incluso, reprendió a Washington recordándole que tiene "sus propias normas de seguridad". Francia e Italia también anunciaron que continuarán usando productos de la empresa china (RT 8/4).

Como parte de esta necesidad de defender su cuota de participación en el reparto de la torta global, la administración Trump decidió en este último mes imponer nuevos aranceles a productos de la UE. Luego de que un informe de la Organización Mundial del Comercio (OMC) determinara que los subsidios de la Unión Europea al fabricante europeo de aviones Airbus habían impactado negativamente en Estados Unidos, el Representante de Comercio estadounidense Lighthizer anunciaba aranceles por U$S 11.000 millones a productos de la UE (HTV 9/4).

Al mismo tiempo, el Tesoro impuso sanciones a cuatro empresas para aumentar la presión sobre Venezuela: tres con sede en Liberia (Jennifer Navigation Limited, Large Range Limited y Lima Shipping Corporation) y una en Italia (PB Tankers S.P.A), la tercera economía de la Eurozona (RT 12/4).

Viejos problemas en el Viejo Continente

Cruzando el Atlántico, el panorama no pinta mejor. El gobierno alemán anunció este mes una nueva rebaja de su previsión de crecimiento económico para 2019, que estableció ahora en el 0,5% del PBI frente al 1 % proyectado en enero de este año, que era a su vez una reducción de la estimación inicial: 1,8% (DW 17/4).

Por otra parte, en medio de las sanciones cruzadas y con la multiplicación de voces que alertan sobre un escenario de recesión global inminente, las acciones de los bancos europeos se hundieron en un 22% en los últimos 12 meses (TE 6/4). Cabe señalar que el desplome también responde a la certeza de que un nuevo estallido de la burbuja especulativa en el Viejo Continente será inevitable.

En este sentido, el gobernador del Banco de España, Pablo Hernández de Cos, señalaba: “Los activos dudosos y los inmuebles adjudicados se han reducido desde sus máximos en 2013 y 2012, respectivamente, pero su nivel sigue siendo elevado, por encima del observado antes de la crisis”. La número dos del mismo banco, Margarita Delgado, remarcaba: “Sí, considero que, en el actual contexto de bajos tipos de interés, en el que muchos bancos están operando con rentabilidades por debajo de su coste de capital y con estructuras de costes muy pesadas, las fusiones son una alternativa clara para mejorar la rentabilidad y ganar en eficiencia” (todo en El País 2/4, https://elpais.com/economia/2019/04/02/actualidad/1554202001_312744.html).

La alta exposición a activos tóxicos no es un problema exclusivo de la banca española, sino que, con la decisión política del BCE de sostener las tasas bajas para continuar apalancando la alicaída economía europea –ya vimos que apalancada y todo, la locomotora alemana no despega-, el problema de la burbuja se agranda y abarca todo el continente: 746.000 millones de euros, con las últimas cifras a junio de 2018 de la Autoridad Bancaria Europea (El País 2/4).

Al igual que la administración republicana de Trump, la comandancia del bloque europeo busca hacer un torniquete con medidas administrativas a la crisis estructural de la acumulación monopolista, palpable en el estancamiento de las economías del centro imperialista.

En este último mes, la UE –que, recordemos, no tiene ninguna compañía tecnológica entre las más grandes del mundo- impuso a Google una multa de U$S 1494 millones de euros por abuso de posición dominante en materia de publicidad en línea. Margrethe Vestager, comisaria europea para la Competencia, señalaba: “No había otra razón para que Google incluyera esas cláusulas restrictivas en sus contratos, excepto la de mantener a sus rivales fuera del mercado (LN 21/3).

En el mismo sentido el Parlamento Europeo aprobó una reforma en los derechos de autor que obliga a los gigantes de las redes (¡otra vez Google!) a pagar a los diarios y medios de comunicación por la difusión de sus contenidos. La normativa entraría en vigor en todos los países del bloque a mediados de 2021 (LN 28/3).

Como vemos, las leyes de libre competencia capitalista son anuladas por el desarrollo de los pulpos monopólicos, y los estados nacionales -o un bloque regional en este caso- exhiben brutalmente su carácter de agente de esas corporaciones, su carácter de herramienta para la succión de esos grupos sobre los demás, y sobre la clase obrera a nivel mundial, claro está.

Esa característica es propia de la etapa imperialista, desde la segunda mitad del siglo XIX en adelante. Pero en la medida en que los intereses de esos monopolios podían revestirse de interés del conjunto de la sociedad, o de al menos importantes sectores de la misma, ese carácter permanecía opaco. Ahora, en cambio, cuando las 147 corporaciones tienen que avanzar en la confiscación y la expoliación de capas cada vez más vastas del empresariado mundial, en la liquidación de las patas locales que armaron como regentes de sus intereses en la periferia, en la repulsión del sector de la clase obrera que incorporaron al reparto sobre la base de la súper-ganancia monopolista, cada vez queda más en evidencia que las estructuras estatales expresan los intereses y las necesidades de esas trasnacionales, no de las grandes mayorías.

Europa del Este

Ante el estallido en el centro queda en evidencia, como hemos visto, que la lucha al interior de los monopolios fractura irreparablemente el histórico bloque de alianzas vertebrado en el imperialismo. La estructura de una nueva Franja y Ruta de la Seda impulsada por China se convierte paulatina y sostenidamente en una salida viable para una masa importante de capitales que no tienen lugar en la acumulación monopolista.

Ya habíamos señalado el mes pasado que Italia se convirtió en el primer país del G7 en incorporarse al proyecto, accediendo a la inclusión de sus puertos y aeropuertos en la Franja y Ruta (AM 2/4). Las bases económicas del acuerdo se sostienen en que el comercio bilateral entre China e Italia alcanzó en 2018 el máximo histórico de U$S 54.200 millones. La República Popular es el mayor socio comercial de península itálica en Asia, mientras que Italia es el quinto mayor socio de China en la UE. Roma había invertido U$S 7.210 millones en 5.937 proyectos en Pekín hasta mediados del año pasado. La inversión china en Italia es de más de U$S 11.000 millones, principalmente en los campos de la energía, la manufactura de alta gama, la química y los deportes (XH 22/3).

En claro contraste, la inversión anual de EE.UU. en Europa se redujo de U$S 24.000 millones al año a solo U$S 2.000 millones, mientras que la inversión china en el Viejo Continente es ahora nueve veces mayor que la inversión estadounidense (AM 2/4).

Una buena expresión de esta tendencia es que Francia, la segunda economía europea, superó los U$S60.000 millones de intercambio comercial con China el año pasado, lo que también supuso un récord histórico. China es el mayor socio comercial de Francia en Asia, mientras que Francia es el cuarto mayor de China en la UE. Las compañías francesas poseen inversiones por U$S17.490 millones en 5.647 proyectos en la Republica Popular (XH 22/3). Ante el caos y el estallido en el centro imperialista, en total son una docena los miembros de la UE que ya han firmado memorandos con China sobre la iniciativa de la Franja y la Ruta (TE 23/3).

En este sentido, el Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca repudiaba el ingreso de Italia en la iniciativa, twiteando en su cuenta oficial que “el acuerdo otorga legitimidad al enfoque depredador de la inversión que tiene China y no traerá beneficios al pueblo italiano”.  (TE 23/3).

Ahora bien, la incorporación de Europa al armado geopolítico chino no depende de voluntades sino que está apoyado en el dominio y control de las fuerzas productivas ejercidas por el Partido Comunista Chino (PCCh) mediante la gobernanza del aparato estatal oriental. La apertura europea al desarrollo de la tecnología 5G de la mano de la tech china Huawei tiene como condición de posibilidad que China haya desarrollado esa tecnología picando en punta, primero, y el estallido del bloque imperialista, segundo.

Sobre ese primer punto cabe señalar que, bajo el hostigamiento del imperialismo norteamericano, la empresa china Huawei registró unos US$ 105.200 millones de ingresos de ventas globales en 2018, lo que significa un aumento interanual del 19,5%, mientras que sus beneficios netos crecieron un 25,1%. Sobresale el dato de que el 14,1% de sus utilidades las reinvirtió en Investigación y Desarrollo. Así, a lo largo de los últimos diez años, los gastos de Huawei en la investigación y el desarrollo han superado los U$S 73.485 millones (XH 30/3).

Como referíamos anteriormente, en su disputa con los EEUU, la Comisión Europea (CE) decidió no vetar la participación de la empresa china Huawei en el desarrollo de las redes de tecnología 5G en la zona euro como exigía la administración yanqui (CL 28/3). En la Feria de Hannover, Jochen Köckler, director general de la entidad organizadora, Deutsche Messe AG, señalaba: “Durante los últimos cinco o seis años, hemos estado trabajando para ser la feria comercial más importante del mundo en 'Industria 4.0', o sea, para las redes digitales de una fábrica (…). Ahora se muestra aquí que la red, con el nuevo estándar móvil 5G, vuelve a tener un gran impulso” (DW 2/4).

El jefe de la feria no dudó en meter presión a la gobernanza europea al aseverar que “espera que la política alemana no retrase el desarrollo de la tecnología 5G. Los políticos deben realmente observar si consiguen instaurar el marco correcto para usar también esta tecnología (….). Pues China, de donde proviene la mayoría de nuestros expositores, apuesta completamente por esta tecnología. Y hace bien” (DW 2/4).

En idéntico sentido, Thilo Brodtmann, director ejecutivo de la Asociación de Fabricantes Alemanes de Máquinas y Plantas, afirmó: “Estoy en contra de simplemente excluir a alguien por definición” (DW 2/4).

En su discurso inaugural de la exposición, la canciller alemana, Ángela Merkel, plantó postura con claridad: “Hay dos cosas en las que no creo. Primero, en discutir estas cuestiones de seguridad muy delicadas públicamente, y segundo, en excluir a una empresa simplemente porque es de un determinado país (DW 20/4). En otro discurso, durante el foro “Soluciones globales”, en Berlín, Merkel ya había subrayado que ante la emergencia de nuevas potencias “la respuesta no puede ser la de combatir a aquellos que también son fuertes. Tenemos que pronunciarnos a favor de regulaciones justas y recíprocas sin abandonar el sistema del multilateralismo” (DW 19/3). En la misma alocución la canciller habló de cambios tectónicos, al referirse a la transformación en la correlación de fuerzas global. Toda una definición del momento histórico.

Europa está empujada al Este porque en la competencia depredatoria monopolista el mercado común que el capital alemán blindó como su “zona vital” no tiene posibilidad de mantenerse en pie. Todas las cifras que señalamos sobre la burbuja en la Eurozona dan cuenta de que en términos objetivos ya hoy no está de pie sino sostenida con un respirador artificial que puede reventar en cualquier momento.

Pero siguiendo la metáfora de Merkel, debemos señalar que nadie se salva de un terremoto por saltar de una placa tectónica a la otra. El choque y el cambio son ineludibles, y sería falso pensar que los monopolios europeos pueden salvarse de las leyes de hierro de la competencia imperialista metiéndose bajo la falda china. Cambios tectónicos implican una transición entre este sistema en descomposición y estallado y la construcción de un orden de cosas nuevo; ni vuelven para atrás, ni se emparchan para seguir como antes.

Sociedad modestamente acomodada

Los números estructurales de China se robustecen día a día. De acuerdo a los últimos datos publicados por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), China presentó 48.882 solicitudes en virtud del Tratado de Cooperación de Patentes (PCT) ocupando el segundo lugar mundial. En este rubro estratégico el gigante asiático es el único país que registró un crecimiento anual de dos dígitos: un 13,4% más de solicitudes que el año anterior. (XH 21/4).

Por su parte, la inversión extranjera directa (IED) en la parte continental de China aumentó un 8% interanual y sumó unos U$S14.200 millones en marzo, según anunció el Ministerio de Comercio. En el primer trimestre, la IED creció un 3,7% interanual calculado en dólares y ascendió a U$S35.800 millones en los primeros tres meses del año. La inversión en las industrias de alta tecnología se expandió un 50,6% interanual y representó el 27,5% de la IED total, y entre ellas, el sector manufacturero de alta tecnología atrajo un 14,8% más que en el mismo lapso del año anterior. Las zonas piloto de libre comercio de China experimentaron en el primer trimestre un aumento del 10,5% interanual en el flujo de la IED, con la particularidad de que la IED proveniente de Alemania registró el mayor crecimiento, del 86,1% interanual (XH 21/4).

A contra mano de los vaticinios globales, el FMI prevé que la economía de China crezca un 6,3% este año, una cifra mayor que la anteriormente prevista del 6,2%. (RT 10/4). A su vez, China es el mayor exportador mundial según las últimas estadísticas y ocupa ese lugar en el ranking de exportadores a mucha distancia del segundo. Exporta US$2494 de millones, representando el 13% del total exportado mundialmente (LN 18/4).

Sin embargo, como señalábamos más arriba, China no implica una reedición del imperialismo en el siglo XXI, a la cual le seguirán décadas de consumismo y despilfarro, sino que sustenta su desarrollo y la invitación a la cooperación a los demás países en otros pilares. “Ninguna persona debe ser dejada atrás en la construcción integral de una sociedad modestamente acomodada”, dijo Xi en un discurso sobre la necesidad de incrementar los esfuerzos en el combate de la pobreza, de la que salieron casi 800 millones de chinos en las últimas cuatro décadas. “El socialismo significa desarrollo. El desarrollo debe servir a la prosperidad común de todos”, indicó Xi (XH 18 y LN 28/4).

La singularidad del momento histórico es que quienes proponen socialismo y sociedad modestamente acomodada, es decir desembarazarnos del sistema de gustos y valores con que la hegemonía imperialista nos formó, son los únicos que pueden mostrar una posibilidad de salida al caos y la contradicción, al que nos ha conducido la apropiación por un puñado cada vez más chico de corporaciones cada vez más grandes. Del otro lado, quienes sostuvieron el consumismo, el sueño americano y el Estado de Bienestar como parámetros de progreso de la sociedad y el ser humano, empujan a la miseria a porciones cada vez más vastas de la población mundial y necesitan confiscar, expropiar, ya no sólo a las grandes mayorías, sino también a las categorías que supieron incorporar como aliadas. Con sus bases materiales destruidas, el desmoronamiento del edificio imperialista acontece con una velocidad inusitada. No hay lugar donde esconderse de los cambios tectónicos que suceden ante nuestros ojos. Pasemos a ver cómo se manifestaba este cambio de época en el plano militar y político global.



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