Revista Mensual | Número: Julio de 2019
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Fuentes consultadas:
EE.UU.-Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW).
China: Xinhua (XH). Rusia: Russia Today (RT). Irán: HispanTV (HTV). Líbano: Al Manar (AM).
Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Brasil: Folha de São Paulo (FSP). Colombia: El Tiempo (ET).
Argentina: Clarín (CL); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Página/12 (P12).
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¡Y uno contra todos!

Tres, dos, uno… cero
El ojo del huracán
Eppur si explota
“La tecnología del futuro necesita valores occidentales”
El sendero oriental


El valor tiende a cero y se agudiza la disputa por la supervivencia. El desplome de la gobernanza global imperialista y la necesaria construcción de lo nuevo

¡Y uno contra todos!

“Puede ser que subido a ese cielo

Conozcas el ojo del huracán

Y querrás aferrarte a las piedras

Pero ya nada te podrá sujetar”

(La Renga)


Según el informe del Banco Mundial, las proyecciones indican que el crecimiento mundial va a ubicarse este año en “un 2,6%, 0,3 puntos por debajo de lo proyectado en enero, para alcanzar un 2,7% en 2020, un nivel también 0,1 puntos por debajo de lo calculado por la institución en su informe de principios de este año” (HTV 5/6).

El Banco Mundial “vaticina que el crecimiento de las economías emergentes y en desarrollo descenderá al 4 % este 2019 y anticipa un incremento menor de las economías más grandes por la disminución de las exportaciones y la inversión”. En su estimación, la economía de Estados Unidos crecerá un 2,5 % durante este año, mientras que América Latina y el Caribe alcanzarán un 1,7 % en el mismo periodo. Sin embargo, en 2020 esperan un ligero incremento con la inversión fija y el consumo como principales motores económicos, mientras que destacará el papel de Brasil, Argentina y México.

Pero este pronóstico podría ir aún más a la baja ya que, como resalta el informe, continúan los anuncios de sanciones y nuevos aranceles por parte del gobierno de los Estados Unidos (a China, India, Irán, México, y siguen las firmas…), se registra un aumento de las “tensiones financieras” –burbuja- y se profundiza la desaceleración de algunas de las principales economías y de las cadenas de valor más rentables (todo en RT 6/6)

También el Fondo Monetario Internacional (FMI), ubicaba en 2,6% la proyección de crecimiento de Estados Unidos en 2019, para pasar a un 2% en 2020. Según palabras textuales de la directora del FMI, Christine Lagarde, "En julio, la economía estadounidense va a haber alcanzado su mayor etapa de expansión de la historia". Según consigna el informe, “la expansión fiscal aplicada en 2017-18 con reducción de impuestos y un aumento tanto en el gasto de defensa como el de 'no defensa' ha ayudado a llevar el crecimiento al 2,9% en 2018". También ha ayudado a llevar la deuda pública a la sideral suma de U$S 22 billones de dólares, creciendo en forma constante, y el déficit fiscal al U$S 1 billón, creciendo a 500.000 dólares por minuto (CD 5/6).

El FMI también destacó que “el desempleo encadena casi una década a la baja y ahora está en niveles que no se habían visto en 50 años”. Como contracara, la hora dólar descendió a casi la mitad desde el estallido de Lehman Brothers. La Autoridad de Servicios para Personas sin Hogar de Los Ángeles, Peter Lynn explicó que un empleado con salario mínimo tendría que trabajar 79 horas a la semana, a razón de 13,25 dólares por hora, para pagar el alquiler en un departamento promedio de una habitación (CD 5/6). Además de esto, como advertía The Economist, “los negros más pobres ni son contados en las estadísticas porque ‘cayeron del mercado laboral’. El 10% más pobre sigue ganando sólo un miserable 4.1% más por hora de lo que ganaba (en salarios reales) hace 40 años (…). Ganó el capital sobre el trabajo” (TE 16/5).

Con el último aumento de tasas, la aspiradora de la Fed metió en las arcas fiscales norteamericanas 12.000 millones de dólares. Esos dólares no brotaron de un manantial sino que salieron en estampida de los mercados emergentes, llevándose al norte del Río Bravo los frutos del trabajo de los y las obreras de la periferia mundial. Sin embargo, en el informe, Lagarde evaluó de "apropiada" la pausa aplicada por la Reserva Federal (Fed) en su ritmo de ajuste monetario y apuntó que futuras alzas en los tipos de interés, actualmente entre el 2,25% y 2,5%, no ocurrirán hasta que "no se vean mayores señales de inflación salarial o en los precios que las que actualmente se ven" (CR 7/6). El riesgo es que, retirando el respirador artificial, termine de morir una amplia masa de capital “zombie”, que ya no logra reproducirse en un mercado cada vez más concentrado, por lo que se opta por continuar inflando la brubuja y hacer oídos sordos de las alarmas que los niveles de endeudamiento y déficit público norteamericano encendieron hace rato.

La estrategia de "América Primero", se pregunta el semanario inglés: “¿Muestra una supuesta fortaleza de EE.UU.? ¿O se está disparando en el pie? Esta política económica está destruyendo la confianza del mundo en EE.UU.” (TE 6/6).

La participación de Estados Unidos en el PIB mundial ha disminuido de 38% en 1969 a 24% en la actualidad. Es decir que de cada 100 dólares que producía el mundo, 38 eran “made in USA”. Hoy en día, 50 años después, sólo U$S 24 son generados por la economía norteamericana. Esta es la base material de la política “Estados Unidos, primero”, y del carácter desbocado de su accionar político-militar.

El análisis del semanario británico The Economist apuntaba: “Los enemigos y amigos saben que está preparado para desatar un arsenal económico para proteger su interés nacional (…). Esta visión inflada de una superpotencia del siglo XXI puede ser seductora para algunos. Pero está erosionando el activo más valioso de Estados Unidos: su legitimidad (…). Ya hay indicios de motín: de los 35 aliados militares de Estados Unidos, Europa y Asia, sólo tres han aceptado hasta ahora prohibir a Huawei (…). Los esfuerzos para construir una infraestructura global rival se acelerarán (…). El señor Trump tiene razón en que la red de Estados Unidos le da un gran poder. Tomará décadas, y costará una fortuna, reemplazarla. Pero si sostiene este camino, a largo plazo ocurrirá” (TE 8/6).

Aunque no formula las razones, el órgano de la city londinense es preciso en su caracterización: Estados Unidos está dinamitando todos los acuerdos sobre los que sustentó la gobernanza global a la salida de la Segunda Guerra, y con cada maniobra por intentar recuperar el territorio perdido (los 14 dólares que apuntábamos más arriba) sólo pone más en el centro de la escena internacional la necesidad de reemplazarlo. Y esto no corre exclusivamente para las naciones rivales: 32 de 35 aliados no acompañaron las últimas directivas de Washington.

Sin embargo, para evitar caer en reduccionismos anti-Trump, hay que poder dar cuenta de las causas profundas de ese desplome, que no es de Estados Unidos, sino del sistema imperialista en su conjunto.

Tres, dos, uno… cero

La necesidad objetiva de los grupos económicos concentrados los empujan a romper acuerdos e imponer sanciones que les permitan seguir reproduciéndose de manera ampliada, eso es tanto en Europa como en el interior de los Estados Unidos.

Como señalábamos el mes pasado, el desarrollo de las fuerzas productivas bajo el régimen capitalista exacerba la competencia intermonopolista, acelerándose los tiempos del salto tecnológico y el consecuente desplazamiento de fuerza de trabajo por robots. Esa es la base del achicamiento de la torta de la riqueza social y la caída del valor.

Por eso el que controla el desarrollo tecnológico, controla el eslabón principal de las cadenas globales de valor. En manos de los monopolios occidentales, ese ratio tecnológico es una fuente –agotable- de succión de valor del centro sobre las periferias.

Según estimaciones de cálculo, IDC/2019 (International Data Corporation), se proyecta que el 75% de la población mundial (8.500 millones de personas) estará conectada digitalmente en 2025, y que cada una de ellas tendrá 1 interconexión cada 18 segundos, o más. “Debido a que el costo del capital tiende a desaparecer y la Big Data se torna inmediatamente asequible a través de la ‘nube’ o ‘cloud computing’, cuyos costos marginales se orientan a cero, en tanto la velocidad del acceso aumenta exponencialmente. China ha creado más de 40 millones de nuevos empresarios en los últimos 5 años, de los cuales 15% son start ups de alta tecnología. La Big Data china crece 30% anual, y en 2025 sería superior a la de EE.UU (CAP/XC/USA), la Unión Europea y el ‘Resto del Mundo’ sumados” (CL 2/6).

Si el grueso de las mercancías que la humanidad consume a diario se produce a partir de un software, y la producción de ese software tiende a tener costos cada vez menores, porque reproducirlo requiere milisegundos, es evidente que: A) los grupos monopólicos van a matarse por controlar la producción de ese software (a eso asistimos a diario) y B) el conjunto de las mercancías tiende a tener costos nulos, por lo tanto el valor, el tiempo de trabajo socialmente necesario para producirlas, tiende a cero.

Esto último es una ley inexorable del desarrollo de las fuerzas productivas, pero hace tambalear la posibilidad de supervivencia de la especie humana bajo el régimen del capital, devenido en su propio desarrollo en un puñado de monopolios que se disputan la apropiación del poco valor que queda en el fondo de la olla.

Sin ir más lejos, este mes el Comité Judicial de la Cámara de Representantes del Congreso de EE.UU. anunciaba una completa investigación antimonopolio en la industria tecnológica estadounidense, incluyendo empresas como Amazon, Apple, Facebook y Google. “El crecimiento del poder monopólico en la economía [de EE.UU.] es uno de los desafíos económicos y políticos más apremiantes que enfrentamos hoy. El poder de mercado en los mercados digitales presenta una nueva serie de peligros”, comunicó el presidente del Subcomité Antimonopolio, David Cicilline (RT 3/6). Sólo en la Unión Europea, Google pagó 9,5 mil millones de dólares en concepto de multas (DW 5/6).

A su vez, 4 de las 5 FAANG (Amazon, Facebook, Apple y Google) perdieron U$S134.000 millones en capitalización de mercado en un día, casi el valor total de Netflix, que también cayó. “La caída del 4,5% en el valor de mercado de los cuatro gigantes sugiere que los inversores están más preocupados. Posiblemente las multas estadounidenses más difíciles no son la razón: los miles de millones que Google se ha visto obligado a pagar representan menos de una décima parte de los u$s134 mil millones en ganancias que ha generado desde que se abrió el primer caso en noviembre de 2010” (TE 8/6).

Como se desprende de lo anterior, el valor bursátil de las compañías tecnológicas se infla sobre la base de que las proyectan quedando como locomotoras de un tren fantasma. Por lo tanto, crecen sobre la base de que se proyecta un mundo sin crecimiento. Los derrumbes repentinos, las cotizaciones récord, no deben buscarse en el modelo de negocios FAANG como si estuvieran inscriptos en su código genético, sino entenderse como parte de un sistema que se está desplomando a pasos agigantados. Y no es posible que exista parte que se salve por fuera de un todo que se hunde…

El ojo del huracán

Como venimos señalando mes a mes, el camino de guerra comercial emprendido por la administración Trump como emparche a la incapacidad de Estados Unidos de encauzar en su beneficio la dirección económica global, acelera la fractura al interior del propio país. En especial, los productores agrícolas norteamericanos ven marchitarse la posibilidad de abastecer al principal consumidor de soja del mundo, y braman contra las políticas del magnate.

La respuesta de Donald Trump este mes fue salir a rescatar a los productores agropecuarios que hubieran “perdido mercados de exportación”. Tras haber anunciado una ayuda financiera por U$S12.000 millones, el presidente anunciaba este mes otra por U$S16.000 millones. El Financial Times editorializaba: “Quizás se justifique el recrudecimiento de la guerra comercial que inició la administración Trump contra China. Pero lanzar tal acción y luego compensar a las víctimas locales con dinero público es una mala idea(CR 28/5).

 “En el gobierno de Trump ya no quedan funcionarios que estén a favor del libre mercado (…). Los mismos republicanos empezaron a quejarse de la guerra comercial del presidente. Pero la comunidad empresaria todavía no criticó colectivamente el enfoque hacia China. Los CEO siguen nadando en sus andariveles, con la esperanza de mantener los beneficios de los recortes de impuestos y de la desregulación de Trump sin provocar la ira del presidente por Twitter. Es una táctica equivocada. A Trump le importan poco las empresas. Los halcones de su administración quieren un mundo desglobalizado, alertaba el Financial Times, presionando a las empresas a tomar postura y sacudirse la modorra, comprada con la Reforma Fiscal y la desregulación (CR 11/6).

A los pocos días, más de 500 empresas de Estados Unidos enviaban una carta al presidente estadounidense, Donald Trump, solicitándole que evite una guerra comercial con China y que no imponga nuevos aranceles al país asiático. En sus estimaciones, nuevas sanciones “reducirían el PIB estadounidense en un 1% y costarían más de dos millones de empleos”. La carta está firmada por 661 entidades: 141 asociaciones empresariales y 520 compañías, entre ellas “las cadenas de distribución Walmart y Costco, y las firmas de moda Levi Strauss y Gap. El pasado 20 de mayo un grupo de más de 170 compañías, incluidas las multinacionales Nike y Adidas, reclamaron a Trump que eliminase el calzado de la lista de productos chinos, cuyas importaciones podrían verse afectadas por aranceles del 25%” (CD 15/6).

Con el actual grado de concentración y centralización económica, el imperialismo no puede avanzar sin fracturar su fuerza. Tampoco puede pausar la historia, y esa es la razón por la que, con o sin consensos, debe empujar la guerra comercial, las sanciones, las intervenciones militares, la expoliación financiera. Las idas y vueltas permanentes dan cuenta de la enorme dificultad de vertebrar fuerza social que implica para los monopolios esa tendencia del valor a cero, de la torta a achicarse, de la que hablábamos anteriormente. A su vez, también indican la magnitud de los jugadores en riesgo de desaparecer, que cuentan con capacidad de acción y de obstrucción para nada desdeñables.


Eppur si explota

El Banco Central Europeo (BCE) postergó para el 2020 una subida de sus tasas que se mantienen desde marzo de 2016 en un mínimo histórico. Al mismo tiempo, elevó ligeramente sus previsiones de inflación y crecimiento en la zona euro para este año, pero las rebajó para el año que viene. “El banco prevé ahora un 1,2% de crecimiento y un 1,3% de inflación para este año, respecto del 1,1% y del 1,2%, respectivamente, durante sus previsiones de marzo” (LN 7/6). En el mismo sentido, la Oficina Europea de Estadísticas (Eurostat) anunció que la economía volvió a tomar impulso: “la de Alemania creció en un 0,4 por ciento y la de la UE, en un 0,5%”. Pero prosigue el informe: “El crecimiento de estas naciones no se debe únicamente a su saludable demanda comercial interna o a la estabilidad de su mercado laboral, sino también a los miles de millones de euros en subvenciones que Polonia, Hungría y otros Estados europeos orientales reciben constantemente de Bruselas” (DW 29/5).

Es decir que el crecimiento fue gracias al apalancamiento del Banco Central Europeo, es decir a costa de endeudamiento, es decir: todavía hay que pagarlo.

En cuanto a la situación social, describe: “a lo largo de este año, la Comisión Europea anticipa una tasa de desempleo del 7,7 por ciento en la UEM y una del 6,5 por ciento en la UE, incluida Gran Bretaña. Se esperan lentas mejorías para 2020: si se llega a un 7,3 por ciento de desempleo, se habrá retornado al nivel vigente antes de la crisis financiera de 2008” (DW 29/5). Tanta deuda para… lograr reconstuir niveles similares a los anteriores al estallido de Lehman Brothers. ¡Todo un éxito económico!

La locomotora de Europa, Alemania, no tiene una situación diferente a todo lo anterior descripto: “la actividad se recuperó en los primeros tres meses de 2019, impulsada por el consumo interno. Pero los pronósticos siguen siendo sombríos: el FMI (Fondo Monetario Internacional) prevé un alza de sólo el 0,8% para 2019, mucho menos que el 2,2% de 2017 o incluso el 1,4% de 2018” (FSP 24/5)

Como muestra de las fuerzas centrífugas que despedazan el bloque imperialista, al interior de la Unión Europea este mes se encandecía la puja entre la gobernanza del bloque e Italia, por los niveles de déficit del presupuesto de la península. Italia presenta una deuda equivalente al 132% de su PBI, 73 puntos por encima del umbral del 60% establecido por las normas europeas, y según las últimas previsiones macroeconómicas de la Comisión Europea, crecerá hasta el 133,7% del PIB este año y al 135,2% en 2020.

El procedimiento abierto por Bruselas podría implicar una multa de unos 3.500 millones de euros, el equivalente al 0,2% del PBI italiano. Aunque la decisión final corre por cuenta del Consejo Europeo y aún no se definió, el vicepresidente de la Comisión para el Euro, Valdis Dombrovskis, advertía: “Cuando miramos la economía italiana, estamos viendo el daño que están haciendo las recientes decisiones políticas (…). Lo que le pasa a un país de la eurozona le afecta a todos los demás.

Dombrovskis ha enfatizado que el nivel actual de deuda pública italiana representa una carga media de 38.400 euros para cada ciudadano, a los que hay que añadir 1.000 euros por habitante por los costes de los servicios de deuda. Y que el país paga tanto por los intereses de la deuda pública como por el sistema educativo (RTVE 5/6, cort.as/-L5Lr).

El vicepresidente del Gobierno y líder del M5S, Luigi Di Maio, salía al cruce: “Es inconcebible que a un país con seis millones de desempleados reales y miles de empresas que producen por debajo de su potencial se le ponga una cruz porque quiera invertir en crecimiento, trabajo y recortes de impuestos”. El también vicepresidente del Gobierno, además de ministro del Interior y líder de la Liga, Matteo Salvini, agregaba: “En un momento en que el desempleo juvenil alcanza el 50% en ciertas regiones, Bruselas nos pide, en nombre de las reglas fijadas en el pasado, una multa de 3.000 millones de euros” (DW 28/5).

Si mi hijo tiene hambre y me pide darle de comer y Bruselas me dice 'no, Mateo, las reglas europeas te imponen no darle de comer a tu hijo', ¿para ustedes yo respeto las reglas de Bruselas o le doy de comer? Para mí, primero viene mi hijo y mis hijos son los 60 millones de italianos”, contraponía Salvini (LN 7/6).

Italia es la tercera economía de la Unión, detrás de Alemania y Francia. Según una investigación de los institutos Reprint-Politecnico de Milán-Ice (Instituto para el Comercio Exterior), en 2012 había 12.185 empresas italianas en manos de extranjeros, mientras que en 2017 pasaron a ser 13.052. Es decir, 867 más en seis años, exactamente 144 por año, es decir, una cada dos días. Y Francia es uno de los grandes inversores. De 2007 a hoy, Francia hizo adquisiciones en Italia por 52.000 millones de euros, mientras que Italia sólo por 8000 millones, casi siete veces menos. Ducati y Lamoborghini son ahora alemanas, Telecom es controlada por un grupo francés, Pirelli es propiedad de una compañía estatal china y Parmalat pertenece a la francesa Lactalis (LN 22/6). No es que Italia produzca menos que antes, sino que la producción se concentró y globalizó a una escala que rebalsa la de su mercado nacional. Esa es la base material del déficit permanente del estado italiano, que intenta sostener niveles de vida y estructuras ya caducas, en la medida en que no tienen posibilidades de existencia.

Sobre esa base se asientan la pelea feroz entre la burocracia europea y el gobierno italiano, el derrumbe de los acuerdos históricos, la pérdida de “confianza” o de “legitimidad”, y todo lo que señalábamos más arriba a propósito de Estados Unidos.


“La tecnología del futuro necesita valores occidentales”

 Las tensiones al interior del bloque histórico de los aliados se agudizan permanentemente, graficadas en la guerra comercial y las sanciones cruzadas. Ninguno quiere abandonar la carrera y nadie está dispuesto a no ser parte del reparto y, menos aún, y en el peor de los casos, a pasar a ser parte del menú.

El secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, amenazaba este mes a los socios europeos por HUAWEI. La Unión Europea, a diferencia de otros países como Australia y Japón, no interrumpió el comercio que tiene con la firma china, líder en el desarrollo de la tecnología 5G. Sus países son parte de esos 32 socios declarados en rebelión que señalaba The Economist al principio del artículo.

Estados Unidos asegura, en tanto, que el gobierno chino lo espía a través de los teléfonos celulares que comercializa Huawei, algo que Beijing desmintió. Sin embargo, de fondo de las acusaciones cruzadas está la disputa por la tecnología 5G, el más novedoso estándar de transmisión de datos a través de internet. “El primer paso es asegurar las redes nacionales y el segundo, instar a nuestros socios a que hagan lo mismo. Tratamos de mitigar riesgos de seguridad y en el caso de Huawei la única forma de hacerlo es rompiendo relaciones con él. La tecnología del futuro necesita valores occidentales”, concluyó Pompeo (P12 01/6).

Con esas palabras, uno de los señalados como halcones del gobierno de Trump agitaba la esencia común occidental, contra el Oriente donde se comen niños crudos y se subsidia a las empresas… Un ideario común desvencijado por la fuerza de la competencia y la concentración de capital, que achica el mercado dejando afuera a muchos de los socios que parecían caber hace 50 años. Un ideario común basado en la libre competencia y el libre mercado, aplastados por la fuerza de la historia, que los devino en monopolio y 147 corporaciones que controlan más de la mitad del mercado mundial y cuyas facturaciones superan los productos brutos de unos cuantos países del globo.

Todo esto explica el poco eco de la convocatoria a la cruzada. Como venimos señalando, Huawei era el principal proveedor de la futura tecnología 5G para los países europeos y los destinatarios colaterales en el Viejo Continente tomaban nota de la situación. El presidente de Francia, Emmanuel Macron, denunciaba este 20 de mayo la existencia de “una confabulación entre los nacionalistas y los intereses extranjeros enfilados al desmantelamiento de Europa” (CD 23/5).

Por su parte, España lanzaba este mes la red 5G con Huawei como proveedor. “España se une a los pocos países europeos en estrenar la tecnología 5G. Pero esto no es la única novedad, porque la red se integra por Vodafone España, gracias al gigante chino de telecomunicaciones Huawei (…).Y es que EE.UU. no parece estar teniendo éxito en su lucha contra Huawei” (HTV 16/6). Vale señalar que Vodafone es una compañía inglesa.

En línea con Italia, que decidió ingresar en la iniciativa de la Franja y la Ruta unilateralmente, este mes Portugal emitía deuda en yuanes chinos: “La emisión será a tres años por un total de 2.000 millones de yuanes (u$s290 millones). Para la Comunidad Europea, que trata de poner en funcionamiento distintas herramientas de control de las inversiones extranjeras en sectores estratégicos, la noticia cae como una patada al hígado. Sobre todo porque los chinos ya entraron a Portugal, adquiriendo el 27% del primer banco privado portugués, el 85% de la primera aseguradora y el 25% de la distribuidora de electricidad” (CR 27/5).

Como se ve, ante el desbarranco generalizado del sistema de alianzas y los órganos de gobernanza global montados por el imperialismo a la salida de la Segunda Guerra, China vertebra un eje alternativo, al que corren desesperados los aliados devenidos en heridos.

Alemania, por su parte, reafirmando el carácter estratégico del desarrollo de la inteligencia artificial, anunciaba este mes un incremento de 500 millones de euros en los fondos destinados este 2019 a la inversión en este sector, donde tiene previsto invertir 3.000 millones de euros hasta 2025. “En el ámbito de la IA tenemos que pasar más deprisa de la investigación a la aplicación”, editorializaba la agencia estatal de noticias Deutsche Welle (DW 23/5).

Sin embargo, ya no existen las bases materiales para sostener un mercado europeo en un mundo cada vez más globalizado y con cadenas de producción cada vez más trasnacionales. El sueño de una reserva llamada “Europa” donde la burguesía alemana está protegida de la caza del resto de los 147 grupos que controlan la economía global, y puede permanecer al margen del eje que vertebra China y donde se integran también las naciones más pobres del planeta de las que Europa succionó durante siglos y ahora les debe rendir cuentas, no es posible. Las tensiones en torno al INSTEX para garantizar el comercio con Irán, el repudio a la nueva ofensiva de Estados Unidos con la Ley Helms Burton sobre la economía cubana, entre otras, son todas manifestaciones del quiebre en el bloque otrora aliado.

 El sendero oriental

Por todo lo desarrollado hasta aquí es que el capital no puede más que profundizar en la destrucción de la naturaleza y de las relaciones humanas. La degradación moral que se expresa en niños muertos intentando cruzar una frontera hunde sus raíces en un sistema que está pudriéndose y descomponiendo el conjunto de las relaciones que organizaba. En este contexto, los pueblos del mundo seguimos con atención el desarrollo de la nación China, sustentado en un férreo control de las fuerzas productivas por parte del pueblo trabajador, a través del gobierno del PCCh, y en principios de relaciones entre los pueblos basadas en la lógica Ganar-Ganar. La iniciativa de la Franja y la Ruta de la Seda, que llega a 4.400 millones de personas de 150 países y consta de inversiones en el Asia, Europa y África por más de 1 billón de dólares, es una muestra cabal de ese potencial.

A su vez, China es el acreedor extranjero más grande que tiene el gobierno estadounidense con tenencias de bonos superiores a 1,2 billones de dólares. Este año, sólo en el mes de marzo, vendió 20.000 millones de dólares de títulos de deuda con vencimiento mayor a un año, según datos del propio gobierno norteamericano. “El dato reavivó el temor a que Beijing convierta sus tenencias de deuda estadounidense en un arma en la guerra comercial y provoque un caos en el mayor mercado de bonos del mundo, lo que elevaría las tasas de interés y aumentaría el costo del endeudamiento del gobierno norteamericano. Si China empieza a inundar el mercado de deuda del Tesoro, provocaría una inmensa inestabilidad financiera (CR 24/6).

Sin duda, la capacidad de dañar a la economía norteamericana es fundamental para garantizar la estabilidad. El imperialismo cuenta con dos siglos de ventaja en la expoliación a la periferia, el bloqueo económico, el desabastecimiento, el endeudamiento criminal, las corridas bancarias, la fuga de capitales y demás mecanismos. Cualquier intento de desarrollar un sistema mundial basado en otros principios, debe contener como un momento necesario “preparar lo cruento”, prepararse para el enfrentamiento con las fuerzas monopolistas que no pueden permitir que tales experiencias se desarrollen, que necesitan cortarlas.

Huawei tiene presencia comercial en más de 70 países, una facturación anual de 13 mil millones de dólares y una plantilla que supera los 70.000 empleados. El 98,99% de la compañía se encuentra en manos del 61% de los trabajadores, de nacionalidad china, organizados en comités sindicales. “Los trabajadores reciben sus acciones cuando entran a trabajar. Las acciones no se compran ni venden y la empresa las recompra cuando termina la relación laboral”. Huawei tiene contrato de implementaciones de redes 3G, 4G y 5G en más de 50 países, entre ellos varios europeos, como vimos anteriormente (CD 11/6). Ese desarrollo es el que administrativamente intentan cortar con sanciones y aranceles.

Sin embargo, China avanza a paso firme hacia la robotización de su sistema agropecuario. Lanzó “7 programas pilotos de producción agrícola robotizada” en la provincia de Jiangsu a través de GPS y drones. La población rural china empleada en unidades productivas agrícolas era 55% en 1991, y ahora ha caído a 18% (CL 28/6). El desarrollo de las fuerzas productivas puede medirse por el grado de división social del trabajo. Si la población agrícola es alta quiere decir que hay poco desarrollo de la industria, y que los bajos niveles de desarrollo técnico hacen necesaria una abundante mano de obra para satisfacer las necesidades alimenticias y de suministro del conjunto de la población. Cuando avanza la tecnologización y la productividad, se libera mano de obra en el campo porque el alimento para el conjunto puede producirse con menos fuerza de trabajo que antes, y se produce una migración hacia las ciudades que demandan mano de obra por el empuje del desarrollo industrial. Es decir que en 28 años, China disminuyó en 37 puntos porcentuales el peso de su población agrícola, lo que da cuenta de un proceso de industrialización inmenso en un periodo corto de tiempo.

Este mes tuvo centro la Cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) y la cumbre de la Conferencia sobre Interacción y Medidas de Construcción de la Confianza en Asia (CICA). En el contexto de incertidumbre a nivel mundial estas cumbres tienden a promover los esfuerzos para “crear un futuro compartido de seguridad y prosperidad para todos los países de la región” (XH 11/6). La primera cumbre, con cita en la capital de Kirguistán, Bishkek , contó con la presencia del presidente Chino Xi Jinping, quien recalcaba: “La OCS también debe apegarse a los propósitos y principios consagrados en la Carta de la OCS y en el Tratado de Buena Vecindad, Amistad y Cooperación a Largo Plazo entre los Estados Miembros de la OCS, intensificar la confianza política mutua y el apoyo mutuo, y ampliar sus intereses coincidentes (…). Que la paz, el desarrollo, la cooperación y el enfoque de ganar-ganar siguen siendo la tendencia irreversible de los tiempos a pesar del panorama internacional cambiante” (XH 15/6).

El líder chino dijo que solicitaba a los miembros de la OCS “defender el sistema de comercio multilateral, construir una economía mundial abierta, y presentar más acuerdos institucionales en liberalización y facilitación del comercio y la inversión. Los países de la OCS precisan de implementar los acuerdos alcanzados en el II Foro de la Franja y la Ruta para la Cooperación Internacional, y crear una mayor sinergia entre la iniciativa de la Franja y la Ruta y las estrategias de desarrollo de los otros miembros, así como con las iniciativas de cooperación regional como la Unión Económica Euroasiática, para promover una interconectividad omnidireccional” (XH 15/6). Finalmente, señalaba: “es aconsejable descartar el concepto de un choque de civilizaciones y defender la apertura, la inclusión y el aprendizaje mutuo” (XH 15/6).

Como comunicado final de la cumbre, “los países miembros recalcaron el deber de defender una visión de gobernanza global caracterizada por consultas amplias, contribuciones conjuntas y beneficios compartidos, salvaguardar el sistema internacional con la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el núcleo, promover el multilateralismo y el libre comercio, e impulsar el desarrollo de un orden mundial más justo y equitativo (…). Los participantes reiteraron la necesidad de defender el multilateralismo y seguir los propósitos y principios de la Carta de la ONU, se dedicaron a la creación de un nuevo tipo de relaciones internacionales con base en el derecho internacional, y confirmaron la visión de construir una comunidad de destino de la humanidad” (XH 15/6).

Como venimos analizando, todas las tensiones y contradicciones al interior del bloque imperialista, reafirman que ninguna fracción del entramado monopolista puede resolver la crisis en que el sistema mismo se hunde. Controlar el desarrollo de las fuerzas productivas, la potencia creadora de la humanidad, emerge como una necesidad. Lo fundamental del aporte chino es en la dirección de promover la comprensión cabal del momento histórico que transitamos. Es tarea del conjunto de los pueblos del mundo en general, y de la clase trabajadora en particular, cambiar lo que deba ser cambiado, como premisa necesaria para el desarrollo de la vida y la paz en nuestro planeta. Pasemos a ver cómo se desenvolvía la puja entre estas fuerzas a nivel global.



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