Revista Mensual | Número: Diciembre de 2019
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Fuentes consultadas:
EE.UU.-Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW).
China: Xinhua (XH). Rusia: Russia Today (RT). Irán: HispanTV (HTV). Líbano: Al Manar (AM).
Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Brasil: Folha de São Paulo (FSP). Colombia: El Tiempo (ET).
Argentina: Clarín (CL); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Página/12 (P12).
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Volver al oriente

Al rojo vivo
Salir a cobrar
Todos los caminos conducen al oriente
El protagonismo de las grandes mayorias
Construir la casa comun que cobije a todos


Volver al oriente

 

Disculpe el señor si le interrumpo,
pero en el recibidor hay un par de pobres
que preguntan insistentemente por usted.
No piden limosnas, no...
Ni venden alfombras de lana, tampoco elefantes de ébano.
Son pobres que no tienen nada de nada.
No entendí muy bien, sin nada que vender o nada que perder.
Pero por lo que parece tiene usted alguna cosa que les pertenece.
Disculpe El Señor, J. M. Serrat

 


Al rojo vivo

Este mes, como un momento de la crisis estructural del actual sistema, dejó nuevamente en evidencia su constante profundización. Esta crisis del capitalismo no es una más. Se caracteriza por su estallido, en el centro mismo del sistema, con particular fuerza en los EEUU., porque allí está el 80% de los capitales que controlan el grueso de la producción mundial. Lo particular de este momento de la crisis que viene sobrevellevando el sistema desde hace más de un siglo, es el grado de descomposición que alcanzan las relaciones sociales, por el acelerado agotamiento en las bases materiales de la reproducción capitalista. Tienen que barrer con todo, el desarrollo de su reproducción se manifiesta en un caos generalizado. Eso les impide vertebrar fuerza social, dada su manifiesta incapacidad de consolidar un orden, una hegemonía, en la que algún aliado pueda sentirse seguro.

Según las cifras del Departamento del Tesoro, la deuda interna de EE.UU. supera los 23 billones de dólares por primera vez en la historia. Aumentó más del 100 % en menos de una década y  más de un billón de dólares solo en el último año (RT 19/11). “El déficit presupuestario de EE.UU. salta hasta casi un billón de dólares en 2019.  El Departamento del Tesoro estadounidense informó que el presupuesto de EE.UU. aumentó para el final del año fiscal 2019 en 26 %, su mayor índice de crecimiento en siete años, con lo que se situó en 984.000 millones de dólares” (RT 25/10). Esto muestra que desde el derrumbe del Lehman Brothers, la situación se agravó exponencialmente. Duplicandose la burbuja desde los 11 billones de ese entonces, hasta las cifras actuales. Todo vaticina una nueva explosión y más grande que el colapso de las hipotecas subprime. Es decir, la política de apalancamiento y de endeudamiento profundizaron las condiciones de la crisis del 2008, agravándose doblemente.

A su vez, desde otro índice, el actual déficit de los EEUU representa el 4,6 % del Producto Interior Bruto (PBI), mientras que el año pasado, fue de 779.000 millones de dólares, lo que representaba el 3,8% (HTV 26/10). Estos datos fueron difundidos nada más y nada menos que por el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. El organismo afirma que éste resultado se debe al hecho que “los ingresos por impuestos se vieron contrarrestados por un mayor gasto y por el aumento de los pagos del servicio de la deuda” (RT 25/10).

La economía estadounidense está funcionando casi a pleno, en un 85% de su capacidad instalada total. “Es un proceso ‘superintensivo’ según la Reserva Federal, con todos los cilindros desplegados de los factores de la producción” (CL 17/11). Es evidente que la crisis no responde a un parate o un estancamiento en la producción. En la guerra comercial y la pelea frontal con China, los hornos de producción se encuentran al rojo vivo para no perder carrera, para mantenerse a tiro. Pero dar un salto en la matriz productiva implica un salto cualitativo en la organización de la producción, esto es, incorporación de maquinaria y de tecnología, con su consecuente desplazamiento de mano de obra, y nuevo achicamiento en el tiempo de producción socialmente necesario para producir el conjunto de las mercancías, que contendrían cada una, por lo tanto, menos valor incorporado.

Como se ve, no hay salida, y ese atolladero explica el dilema y las vacilaciones de la Reserva Federal, entre prender la aspiradora y succionar los dólares del mundo, vía aumento de las tasas de interés, o mantener el apalancamiento con las tasas bajas, para sostener artificialmente la actividad económica y pelear sus posiciones en el mercado mundial, al alto precio de elevar los niveles de burbuja y el riesgo de estallido a futuro (muy cercano). La FED este mes volvió a bajar las tasas de interés de referencia por tercera vez en el año en un rango de 1,5% a 1,75% por temor a una desaceleración de la economía. Según la FED, “toma esta medida para que la economía norteamericana resista los impactos de la guerra comercial con China” (CR 31/10).

Sin embargo, -sobre llovido, mojado- la nueva baja de tasas llega en un momento en que, como señalábamos más arriba, los niveles de endeudamiento llegaron a un nuevo récord. Cada estadounidense, está endeudado en unos 65.714 dólares (3.615.000 pesos). Es decir, que comprometieron su trabajo futuro para poder sobrevivir hoy. Pero trabajo es tiempo, tiempo de trabajo que todavía no existe. La “salida” de la crisis de 2008 fue, entonces, vivir estos 10 años a crédito limpio.

Esa política de endeudamiento se sostiene hasta que no aguanta más, y el problema luego –ahora- es quién paga. Esa necesidad objetiva los empuja a la agresividad flagrante en la política exterior, así como a imponer sanciones comerciales a propios y extraños, a rivales y a ex socios. Esta es la base que los lleva a declararle la guerra al mundo. Esa es la base de no poder construir fuerza social.

El FMI acaba de advertir a sus Estados Miembros que el crecimiento económico del mundo será este año el menor desde la crisis financiera del 2008. Calificó a la situación económica del mundo de “precaria”, lo que atribuyó sustancialmente a que la “guerra comercial” entre los EE.UU. y China, destacando que “los flujos comerciales internacionales están hoy estancados y que los bancos centrales hacen esfuerzos para estimular el crecimiento en sus respectivas economías”.

En este marco, el Fondo informó que la economía del mundo crecerá tan sólo el 3% este año. Esto es un 0,3% menos que lo que se preveía hace tan sólo seis meses. Ese 3% lo podemos descomponer para comprender a qué y quiénes corresponden. La economía de “China está creciendo al 6,1% anual, con un ritmo decreciente que según las estimaciones del FMI será del 5,5% en el año 2024. Estados Unidos se supone generará un crecimiento del 2,4% del PBI este año y de sólo el 2,1% el año que viene. Respecto de Europa, el FMI proyecta para este año un crecimiento del 1,2% del PBI, que trepará al 1,4% del PBI el año próximo” (todo en LN 24/10).

Según el FMI, la tasa de inversión en EE.UU. absorbió 1,6% del PBI entre 2017 y 2018; y esto como parte de la masa de capitales que recibió EE.UU. en este periodo: 11 billones de dólares entre 2017, 2018 y los 6 primeros meses de 2019. Sin embargo, los efectos de la reforma fiscal no fueron los anunciados ni los previstos… “Más de 2/3 de este aluvión se volcó a Wall Street, y desató un boom accionario que es incluso superior a los que experimentó EE.UU. en la década del 20 y los años posteriores a la 2ª Guerra Mundial. Standard & Poor´s 500 (S&P500) aumentó más de 20 puntos en los últimos 6 meses, y sobrepasó 3.000 puntos, en tanto el Dow Jones Industrial trepó a 26.996 puntos, y el Nasdaq (high tech) alcanzó a 8.170 puntos. Es obra directa del recorte de impuestos dispuesto por Donald Trump y el Congreso republicano en 2017, que implicó una drástica reducción del tributo corporativo a las ganancias, que pasó de 35% a 21%, y acarreó una mejora en el retorno de las empresas norteamericanas y las trasnacionales radicadas allí de más de 30%” (CL 17/11).

¿Qué demuestran estas cifras? Que por mucho que los defensores de la existencia de un capitalismo no especulativo intenten diferenciarlas, especulación y producción en el imperialismo están indisolublemente ligadas. Sobra capital porque se achica el tiempo de trabajo, el valor, y con él, la base sobre la cual se reproducen las distintas fracciones de la burguesía. La especulación financiera es una necesidad de esa plétora de capital, de esa saturación de la esfera de la producción. Evitar la burbuja especulativa sin controlar a esas fuerzas que caotizan todo, a ese puñado de grupos económicos que explican más de la mitad de la economía mundial, es cuento de fantasía.

En cuanto al grado de concentración económica, en los Estados Unidos, el 1% más rico de la población concentra hoy tanta riqueza como la que acumulan en forma combinada la clase media y la clase baja.  “En 2016 el 1% más rico del país poseía más de la mitad del valor total de las acciones y 40% del valor inmobiliario no residencial. Ampliando las categorías: el 10% de las familias posee hoy el 93% del total de las acciones y fondos mutuales y el 84% del total del valor de las acciones. Esto ocurre en circunstancias en que 53 millones de norteamericanos, es decir cerca del 44% de los que trabajan y tienen entre 18 y 64 años, tienen baja calificación y perciben salarios menores a los 20.000 dólares anuales. Un porcentaje enorme de esta población tiene deudas imposibles de saldar y contraídas para el pago de estudios, compra de vehículos y consumo con tarjetas de crédito. El informe de la Brookings Institution concluye que la situación social es crítica y alimenta un descontento social listo para estallar, especialmente en las zonas urbanas” (COH 17/11). Esto es gráficamente lo que estalla, no es crisis financiera, entre bancos que compiten entre sí, sino crisis del conjunto de las relaciones sociales, donde las actuales formas de producción manifiestan su agotamiento histórico.

Salir a cobrar

Como decíamos, los 11 billones de dólares que aumentó la burbuja yanqui desde 2008 a hoy, alguien lo va tener que pagar. En los marcos de la guerra comercial, que es guerra económica y política, las sanciones a troche y moche son “los pagaré-forzosos” que le permiten al capital estadounidense seguir existiendo.

El estancamiento y la desaceleración económica registrados en lo que va de 2019, generó que se empiece a hablar de "los vientos de recesión", que soplan sobre las economías avanzadas y, por ende, sobre la economía mundial. Alemania, México, Italia y Reino Unido son ejemplo de economías de peso en el mercado global que arrastran dificultades serias en la reproducción capitalista. 

Las negociaciones en la UE para el próximo presupuesto del período que va de 2021 a 2027, llevan ya 20 meses. El actual se establece en el 1,02% del PBI de la Unión. “La salida de Gran Bretaña deja una brecha anual de alrededor de €10 mil millones. El gasto en la Política Agrícola Común de subsidios agrícolas cayó de más de la mitad del total a principios de la década de 1990 a menos de una cuarta parte hoy, el gasto en desarrollo regional aumenta con la adhesión de los estados más pobres del sur y el este” (TE 26/10). La imposibilidad de seguir sosteniendo artificialmente a los sectores europeos que no pueden competir en el mercado mundial pone el proyecto alemán contra las cuerdas, porque fractura el consenso político construido en Maastricht.

En Alemania, “el Instituto de Investigación Económica de Múnich estima una contracción  del 0,1 % en el tercer trimestre. En lo que va del año, registra un crecimiento de apenas 0,5 % al tercer trimestre de 2019, según pronosticaba el FMI. En el mes de octubre, Alemania perdió 6.000 puestos de trabajo. En el caso de Italia, su economía tuvo un breve crecimiento de 0,1% en el tercer trimestre y suma un crecimiento acumulado de 0,3 % anual, según el Instituto Nacional de Estadística” (RT 4/11).

Un reciente estudio publicado por Oxford Economics señala que la producción de la economía italiana cayó entre el 20% y 30%, el doble que en el resto de la Eurozona.

A su vez, en el Reino Unido, la incertidumbre generada por los términos en que habría de darse el Brexit “ha generado una desaceleración de la inversión y la productividad, lo que explica en buena medida el estancamiento de la economía británica. Desde el referéndum del Brexit en 2016 hasta agosto de 2019, la productividad del Reino Unido se redujo hasta en un 5%, según un informe del Banco de Inglaterra” (RT 4/11).

Como vemos, las condiciones europeas para cargar con la cuenta de EE.UU. son calamitosas. Sin embargo, la necesidad inexorable de los capitales de luchar por mantener su reproducción en un contexto donde se achica la torta y la disputa se encarniza, permite pronosticar que hacia allí seguirán encaminando sus esfuerzos los personeros gubernamentales de esos capitales norteamericanos. Las sanciones cruzadas desde uno y otro lado del Atlántico, el parate en la negociación de una zona de libre comercio entre EE.UU. y Europa –y la negociación misma-, los portazos del Acuerdo de París y las últimas cumbres globales, las presiones cruzadas por quién sostiene a una OTAN “con muerte cerebral” (la metáfora corresponde al presidente francés Emanuel Macron, no a nosotros), así lo demuestran. No hay condiciones para hacerlo, pero tienen que hacerlo igual.

Como parte del cambalache generalizado en que se sumerje la política exterior norteamericana, la guerra comercial con China tuvo este mes idas y vueltas que, si no fuera porque está en juego la supervivencia de la especie humana y la posibilidad de vida en el planeta, serían blufs desopilantes.

A principios de noviembre, el portavoz del ministerio de Comercio chino, Gao Feng, anunciaba: “En las últimas dos semanas, los principales negociadores mantuvieron debates serios y constructivos y acordaron eliminar los aranceles adicionales en fases, a medida que avanza el acuerdo” (CR 7/11). Versión que ratificaba el asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow: “Si hay un acuerdo comercial de fase uno, habrá acuerdos arancelarios y concesiones”, dijo a la agencia Bloomberg (CR 7/11).

Los mercados reaccionaban con fervor: “El índice Dow Jones tocó su máximo histórico, al cerrar por encima de los 27 mil puntos. En tanto, el S&P 500 avanzó un 0,39, a 3.078,83 unidades; y el Nasdaq, ganó un 0,46%, a 8.424,896 unidades” (CR 7/11).

Sin embargo al día siguiente, Trump, de campaña en Georgia, afirmaba “No he acordado nada” (RT 8/11).  "Wall Street cae tras afirmar Trump que EE.UU y China no acordaron eliminar los aranceles. El Dow Jones sufrió una caída de 45 puntos (0,17 %) hasta situarse en los 27.629 puntos, mientras que el índice bursátil S&P 500 redujo su valor en 3,7 puntos (0,12 %), hasta los 3.081 puntos, y el Nasdaq cayó en 6,4 puntos (0,08%), situándose en 8.428 puntos” (RT 8/11).

Entonces seguimos con la guerra comercial… Pero… A los diez días el gobierno de Trump comunicaba la extensión por 90 días a las compañías del país norteamericano para continuar haciendo negocios con el gigante de telecomunicaciones chino Huawei. “El secretario de Comercio norteamericano, Wilbur Ross, aseguró que esta nueva licencia temporal sería necesaria para evitar problemas con algunos operadores rurales que dependen de las redes 3G y 4G de la compañía asiática y estos pudieran seguir operando” (RT 18/11).

Con las sanciones a Huawei se pone de manifiesto el pantano en el que se metieron los yanquis. No pueden golpear a China sin golpear una parte del funcionamiento de su economía, sin tener daños colaterales puertas adentro. Eso fractura aún más la ya desgajada cohesión interna, y pone en evidencia la supremacía oriental, que ha logrado desplazar incluso dentro de su mercado nacional a las tecnológicas norteamericanas en la operación de telecomunicaciones por la red 4G.

Como golpe final del round de este mes, la OMC autorizó a China a imponer sanciones compensatorias contra EE.UU. valoradas en 3.579 millones de dólares, en respuesta a la persistencia de aranceles norteamericanos a productos chinos: “Un panel de arbitraje de la OMC conformado por tres miembros concluyó que los exportadores chinos sufrieron un perjuicio para el comercio valorado en 3.579 millones de dólares anuales” (RT 1/11).

Todos los caminos conducen al oriente

Ante la embestida de la política económica del gobierno de Donald Trump fronteras afuera, ante la verificación de que Estados Unidos no tiene aliados permanentes, sino intereses permanentes -como dijera el presidente Adams-, se da un viraje de sus históricos aliados hacia el polo de poder asentado en Oriente y el Pacífico, conducido por China y el gobierno del PCCh.

La Canciller alemana Ángela Merkel realizó este mes una visita a la India para fortalecer los lazos económicos y estratégicos en sus relaciones bilaterales. El ministro de Asuntos Exteriores alemán Heiko Maas, declaraba: “Desde el punto de vista europeo, sería peligroso limitar demasiado la política asiática a China, especialmente porque tenemos un socio en la India que está mucho más cerca de nuestros valores y de cómo entendemos la democracia”. Sin embargo, “el comercio entre la Unión Europea y China, por ejemplo, creció a 227.600 millones de yuanes, 15,5% más en los primeros nueve meses de este año” (XH 24/10).

Johann Wadephul, vicepresidente del grupo parlamentario conjunto de la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de la Canciller Ángela Merkel y su partido la Unión Social Cristiana (CSU), declaraba: “Ningún país de Europa o de Asia que desee oponerse al creciente poder de China puede hacerlo confiando sólo en sí mismo. Por eso, buscamos construir una alianza de multilateralistas con valores compartidos”(DW 1/11).

En el mismo sentido, después de mucha presión de Estados Unidos porque declinara, Dinamarca aceptó conceder permiso a Rusia para el paso por su territorio del Nord Stream 2, con el que se podrá abastecer a 26 millones de hogares y reducir el coste de energía de los ciudadanos europeos. Dicho gasoducto permitirá duplicar el suministro de gas natural desde Rusia hasta Alemania a través del mar Báltico (RT 30/10).

 Otro ejemplo es el de los países miembros de la ASEAN, Asociación de Naciones del Sudeste; (Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam). En primer ministro malayo, Mahathir Mohamad hizo declaraciones que demuestran el quiebre de la región con EEUU; “Si esa persona no está aquí, tal vez allí haya un cambio”, en referencia a la ausencia a Trump en este encuentro. El ex ministro de Exteriores de Tailandia, Kantathi Suphamongkhon: “Esto indica que Estados Unidos es un actor menor en nuestra zona” (HTV 1/11). Para 2020 Asean apunta a crear la mayor alianza económica del mundo. “Este acuerdo, que busca contrarrestar la desaceleración provocada en parte por la guerra comercial entre Washington y Beijing, aunaría con India cerca de un tercio del PBI mundial y no incluiría a Estados Unidos entre sus miembros. En el caso de que India finalmente se una, englobaría a 3400 millones de personas -el 47% de la población mundial- y un Producto Bruto Interno de u$s 22,6 billones o el 32,2% del PBI mundial” (CR 5/11). Una parte del planeta se junta, con una consigna clara, sin y contra EE.UU.

Un actor no esperado en el viraje al este, dentro del marco de relaciones carnales de EE.UU., es sin lugar a dudas el acercamiento de Israel con el gigante de Oriente. De acuerdo a los datos este mes, las exportaciones de Israel a China subieron 14,3% en el tercer trimestre de 2019 en relación con el mismo trimestre de 2018, “ascendieron a un total de 2.320 millones de dólares durante el periodo de julio a septiembre de este año, en comparación con los 2.030 millones de dólares del mismo periodo de 2018. A su vez las importaciones israelíes procedentes de China durante el periodo de enero a septiembre de 2019 llegaron a un total de 6.590 millones de dólares" (XH 1/11).

El acercamiento de Europa hacia Oriente viene profundizándose mes a mes tal cuál venimos analizando, particularmente durante noviembre el presidente francés, Emmanuel Macron hizo su segunda visita a China, “en busca de nuevos acuerdos económicos” en el marco de la Expo Internacional de Importaciones de China (CIIE). En el evento participaron 3.000 empresas de 150 países: "En un contexto internacional cada vez más exigente, una cooperación europea más profunda es necesaria para hacer frente con eficacia a los gigantes económicos de China y Estados Unidos” (DW 4/11) afirmaba Macron. También, Hungría hizo público que cooperará con el gigante asiático en la estratégica esfera las telecomunicaciones, Huawei, para construir su red 5G (XH 5/11).

 

El protagonismo de las grandes mayorias

Desde el punto de vista histórico, el mundo tal cuál lo conocemos hoy es muy “reciente”, en tanto el desarrollo de las relaciones capitalistas contiene “tan sólo” 200 años de historia, con el auge de la Revolución Industrial que logró imponer las relaciones mercantil-capitalistas en cada rincón del planeta, incorporando y subsumiendo las formas y relaciones de producción precedentes.

El pueblo ancestral Chino, los Persas, Otomanos, Árabes, los Egipcios, son pueblos de miles de años, donde el centro de la vida económica y social, se desenvolvió en el Oriente. Los Estados modernos como los conocemos hoy, EE.UU. por ejemplo, son pueblos y naciones de no más de 250 años de existencia. En este sentido los pueblos del Oriente contienen en su presente la historia y desarrollo de las formas comunitarias de organización y producción de la vida. Es allí donde la humanidad empezó a desarrollar sus medios de vida, a sacar conclusiones de cómo apropiarnos de la naturaleza (desarrollo de la agricultura, la ganadería, etc), y de cómo ir aprendiendo de nuestra propia experiencia, de nuestra propia historia. Que el 80% de la población del mundo sea de Oriente no es casualidad. Nuestro asombro cuando descubrimos la experiencia de China, Irán, Rusia, Turquía, India, etc, radica en quee nos hiceron creer que la supremacía Occidental en la ciencia, la económica, la política y la tecnológica fue así siempre. Por lo tanto, bajo estos marcos resulta “inexplicable” que los chinos siendo 1/7 de la población, la India con 1.400.000 habitantes, se han convertido en potencias económicas en muy poco tiempo; el desarrollo militar ruso; el poder tecnológico-nuclear de Irán, etx. Sin embargo, nada “más natural” que esos pueblos, de tradiciones milenarias, de relaciones sociales que se constituyeron en gran medida a partir de la comunidad y el respeto de la naturaleza, y que han realizado revoluciones en sus países que torcieron el rumbo de la dominación inglesa y yanquis en sus países, se hayan convertido nuevamente hoy en el eje de las estructuración de las fuerzas globales. Pareciera que el sol vuelve a salir por el oriente.

Nuevamente los datos, dan fe de la vitalidad y enorme acumulación que los pueblos de oriente aportan en la actualidad al resto del mundo. Por su parte, China es responsable del 35% del crecimiento global en los últimos 10 años (EE.UU. del 15%); y se ha volcado al consumo doméstico a partir de 2008, que responde por 98% de la expansión del producto en 2019 (6% anual en el tercer trimestre). Este crecimiento se fundamenta en una economía digital que cubriría 40% del PBI en 2020, a través de la “Inteligencia artificial”, la Internet de las Cosas, y la robotización (CL 17/11). Sus reservas crecen a constantemente, llegando a 3,1052 billones de dólares al final de octubre (XH 7/11). En el marco de la guerra comercial, el gigante de telecomunicaciones chino Huawei reveló que planea invertir 40.000 millones de dólares en Europa para poder disponer de los suministros para la fabricación de sus productos: “Ya no podemos suministrarnos en Estados Unidos, por lo que estamos aumentando nuestra adquisición en China, Japón y Europa para garantizar que nuestras líneas de producción no se vean interrumpidas", según palabras de Ernest Lin Zhang, presidente de Huawei (RT 5/11). En este sentido resulta claro que la guerra lo que produce es un desarrollo de las fuerzas productivas, en general e históricamente, y particulamente en este momento. Ello se grafica en que son momentos en que los saltos cualitativos son desarrollados a niveles gigantescos. La disputa por la tecnología 5G es central en los marcos de una producción altamente socializada en grandes cadenas globales de producción con un altísimo nivel de digitalización del proceso productivo.

En este marco, China ha instalado este año 86.000 bases de Internet móvil 5-G, que alcanzarían a 130.000 en diciembre; y tiene ya operativas 350.000 usinas 5G, 10 veces más que EE.UU. “La República Popular dispondrá de 650 millones de usuarios 5-G en 2025 (40% del total mundial); y debido a la relación causal que existe entre 5-G e Internet de las Cosas/IoT (utilización de sensores para automatizar y monitorear cadenas de producción), desataría un salto de productividad 2 o 3 veces superior al nivel de la tercera revolución industrial. El sector industrial de la Internet de las Cosas (IoT) tenía un valor de US$44.000 millones en 2018 (+25% anual); y treparía ahora a US$ 100.000 millones por año, o más. La 5-G es el instrumento privilegiado de canalización de la Inteligencia Artificial (AI), que es la tecnología decisiva de la nueva revolución industrial, en tanto que la Internet de las Cosas (IoT) es la expresión más avanzada de la manufactura high tech, cuyos niveles de productividad superan en 2 o 3 veces el promedio de la industria tradicional”.  El Departamento de Defensa de EE.UU. señaló que las 10 mayores compañías de Internet eran norteamericanas en 2009, y ahora 5 de las 10 principales son chinas: Huawei, ZTE, Xiaomi, Vivo, y Oppo (CL 3/11).

El gigante asiático liderará la revolución global de la tecnología 5G y contará con 600 millones de usuarios para 2025, el 40 % del mundo:“El mercado móvil chino es casi cuatro veces más grande que el de Norteamérica, con 1.200 millones de usuarios en 2018, de los cuales más de 97 % se encuentran en la China continental” (RT 22/10).

Este desarrollo es ascendente y cada vez más recuersos del gigante sino son volcados al desarrollo de hi-tech. En este sentido, la Asociación Nacional de Finanzas de Internet (NIFA) de China y el Banco Mundial lanzaron conjuntamente el Centro Global de Finanzas Digitales en Hangzhou, capital de la provincia oriental china de Zhejiang.  Se comprometieron a establecer un sistema de finanzas digitales global inclusivo, responsable, sostenible (XH 30/10). No solo el Banco Mundial, tomo partida en empezar a organizar junto a China. A su vez, la OMC dio el visto bueno al país asiático y autorizó a China a imponer sanciones compensatorias contra EE.UU. valoradas en 3.579 millones de dólares: “Por no haber eliminado los impuestos 'antidumping' a productos chinos, informa Reuters. Un panel de arbitraje de la OMC conformado por tres miembros concluyó que los exportadores chinos sufrieron un perjuicio para el comercio valorado en 3.579 millones de dólares anuales” (RT 1/11).

 

Construir la casa comun que cobije a todos

Con esta potencia en pleno desarrollo, durante este mes se desarrollo una nueva Cumbre de los BRICS. A pesar de las tensiones latentes con el gobierno pro-norteamericano de Brasil, su presidente se ve empujado a sostener y profundizar las relaciones con China particularmente, en la medida que EE.UU. no puede cobijarlo bajo su ala, en tanto la guerra contra el mundo expresa la incapacidad de sus capitales de poder reproducirse en escala ampliada, y mucho menos de continuar reproduciendo a sus “socios”. Contrariamente a este panorama los países miembros del BRICS llamaron a dar vuelta la tava de las relaciones mundiales y cambiar dos organismos estrátegicos que hay “digitado” los vínculos comerciales-financieros globales durante décadas: la Organización Mundial del Comercio (OMC) y el FMI. Al respecto advertían, "la urgente necesidad de fortalecer y reformar el sistema multilateral, incluidas las Naciones Unidas, la OMC, el FMI y otras organizaciones internacionales, y seguiremos trabajando para que sea más incluyente, democrático y representativo, incluso mediante una mayor participación de los mercados emergentes y los países en desarrollo en la adopción de decisiones internacionales. Reiteramos nuestro compromiso de crear un orden internacional multipolar más justo, equitativo y representativo" (CR 15/11). Por su parte, el presidente Putin declaró que "la economía mundial se ha visto indudablemente afectada por el creciente uso de los métodos de la competencia desleal y las sanciones unilaterales, además florece el crecimiento del proteccionismo". Agrego que en estas condiciones los países del BRICS se ven obligados a hacer grandes esfuerzos para garantizar el desarrollo de sus economías, impedir que empeore la situación social y el bienestar de los ciudadanos y que baje el nivel de vida (RT 13/11).

En el marco de la desaceleración de la economía mundial, China definió crear una Feria Anual de Importaciones (CIIE), no como algo coyuntural sino como una política de ayuda al crecimiento de las economías y en pos del desarrollo del “libre mercado”. Esta feria es impulsada por la OMC y otros países del mundo. Este año se desarrolló en Shanghai, y participaron más de 3.000 empresas de más de 150 países y regiones participarán en el evento, y de entre ellas hay más de 250 empresas que pertenecen al World Top 500 y empresas líderes de la industria. "China ha reducido aún más los aranceles, ha mejorado el nivel de despacho de aduanas, ha reducido los costes institucionales en los enlaces de importación, ha acelerado el desarrollo de nuevos formatos y modelos del comercio electrónico transfronterizo y ha estimulado el potencial de importación en gran medida. Además, China continúa con la ampliación del acceso al mercado y ha simplificado aún más la lista negativa de acceso de la inversión extranjera"(XH 28/10).

La CIIE es una poderosa medida para promover el desarrollo ininterrumpido de la globalización económica. Desde la profundización de la construcción conjunta de “La Franja y la Ruta” hasta la conformación de la nueva plataforma de cooperación que es CIIE; desde la zona de comercio libre avanzando hasta la implementación de la "Ley de Inversión Extranjera" y la apertura desarrollada de la industria de servicios, la apertura de China no solo permite que su propio desarrollo entre en una nueva fase, sino que también continue empujando el crecimiento y desarrollo global, bajo un nuevo marco de relaciones: “China confía plenamente en ser un importante promotor de la apertura global, una fuente estable para el crecimiento económico mundial, un mercado dinámico en que los países pueden ampliar las oportunidades comerciales y un contribuyente activo a las reformas de gobernanza global, compartiendo oportunidades, desarrollándose, promoviendo la construcción de una comunidad conjunta de destino compartido y permitiendo que el sol de la paz y del desarrollo brille para todos” (XH 1/11).

En el discurso pronunciado por el presidente chino, Xi Jinping, en la ceremonia inaugural de la Segunda Exposición Internacional de Importaciones de China, presentó una perspectiva de la construcción conjunta de una economía mundial abierta mediante la cooperación, con innovación y para beneficio mutuo, y trazó las políticas de apertura de China para la próxima etapa:“expresó su deseo de que los grupos de expertos y las instituciones de medios de comunicación puedan ser defensores de la paz y el desarrollo mundiales, difusores del concepto de la cooperación de beneficio mutuo, contribuyentes a la reforma y la innovación, y promotores del progreso común para la humanidad” (XH 5/11).

El mundo se encuentra virando al Oriente. La pérdida de hegemonía de EEUU, se ve cada vez con más claridad. La actual forma de organización de la producción muestra descarnadamente los límites una forma de organizar la producción, de relaciones sociales y de la relación con la naturaleza. Lo viejo se desmorona y lo nuevo brota del lado de las mayorías. En un mundo que muestra su agotamiento, es objetiva la necesidad de tomar el problema en su esencia, y resolverlo, si no queremos hundirnos en la acelerada descomposición de las relaciones existentes. Los pueblos en su conjunto, y en particular los trabajadores, son actores protagónicos. Las mayorías pasan al frente. La crisis es la propia demostración de la incapacidad del capitalismo de seguir administrando las presentes fuerzas. Por lo tanto, las relaciones de complementariedad, de cooperación y de desarrollo mutuo toman un carácter central en un mundo que se desmorona.



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