Revista Mensual | Número: Abril de 2020
Fuentes consultadas:
EE.UU.-Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW).
China: Xinhua (XH). Rusia: Russia Today (RT). Irán: HispanTV (HTV). Líbano: Al Manar (AM).
Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Brasil: Folha de São Paulo (FSP). Colombia: El Tiempo (ET).
Argentina: Clarín (CL); Cronista Comercial (CR); La Nación (LN); Página/12 (P12).
[<< Volver a la primera plana]

Diario del año de la peste

Fuego en su interior
Bolsas de residuo
Lo viejo que no termina de morir
Guerra económica y pandemia: respuesta a los problemas comunes
El mundo con el oriente en el centro, de nuevo
La casa comun


Miserias y virtudes de la humanidad en tiempos de pandemia. Bases globales para construir la casa comun definitiva.

Diario del año de la peste

“En las crisis estalla en explosiones violentas

la contradicción entre la producción social y la apropiación capitalista.

La circulación de mercancías queda, por el momento, paralizada.

El medio de circulación, el dinero, se convierte en un obstáculo para la circulación;

todas las leyes de la producción y circulación de mercancías se vuelven del revés”

F. Engels, 1877

 


La humanidad en su conjunto está transitando la pandemia del CORONAVIRUS (Covid-19). Esta dramática situación no hace más que mostrarnos el mundo -en sus detalles, como con un microscopio; en su extensión masiva, como con un telescopio- y enfrentarnos cruelmente a lo que la especie humana tiene como desafío de vida, a lo que cada país tiene desarrollado para resolver lo necesario y a lo que los pueblos prepararon, como cimientos, para el porvenir común.

Es necesario reiterar, como lo venimos haciendo mes tras mes en los anteriores Análisis..., que esta crisis actual del sistema organizado desde el capital se encuentra en su momento de implosión, que no es una crisis más. La lucha entre las diferentes facciones del capital muestran el desmoronamiento de la hegemonía de la organización de la producción monopólica. El grado de descomposición imperante muestra el estallido como particularidad de la actual crisis capitalista, especialmente en los Estados Unidos de Norteamérica (EE.UU.), como síntesis de expresión de esas relaciones. La muestra del estallido es la puja entre las 17 megacorporaciones y grupos económicos que concentran el 50% de la riqueza producida, apropiándose de U$S 41 billones, exactamente la mitad de la riqueza que se produce en el mundo. Los propietarios de estos grupos monopólicos representan el 1% de la población del planeta y viven de esquilmar al 99% restante. Esa contradicción esencial e insalvable entre el carácter social y global de la producción -cuyo resultado debería ser la producción de mercancías para satisfacer las demandas en cada rincón del planeta-y el carácter privativo de la apropiación de la riqueza por parte de este minúsculo sector, se profundiza y se visibiliza cada vez más. La apropiación de esa riqueza, generada por las grandes mayorías de trabajadores del mundo y que se concentra en execrables pocas manos, es la expresión de este mecanismo de estrangulamiento que asfixia a la humanidad. Este proceso de concentración y centralización económico, intrínseco a la lógica imperial, es la base objetiva e irresoluble de la actual crisis de la realización monopólica. La puja entre las megacorporaciones saca a la luz el carácter irreconciliable entre las diferentes facciones del capital transnacional que se disputan las diferentes cadenas de valor, y toma la forma de guerra feroz y cruel por sobrevivir a cualquier costo.

Este mes el virus Covid-19se mostró como un momento más de la crisis orgánica del capital que hizo tambalear las estructuras de la economía mundial. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) recortó el crecimiento global tomando como excusa al Coronavirus. Según sus perspectivas, es la pandemia lo que frenará significativamente la economía mundial en 2020. En comparación con la epidemia del SARS en 2003, los efectos para la economía global en esta ocasión serán mucho mayores. “China desempeña un rol mucho más importante en la producción y en el mercado turístico. La provincia china de Hubei, epicentro de la epidemia, representa el 4,5% de la producción china. Y los turistas chinos suponen cerca de un 10% de los turistas internacionales en el mundo. Las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, la incertidumbre sobre las futuras relaciones comerciales entre la Unión Europea y el Reino Unido y la persistencia de factores de “vulnerabilidad financiera" son otras de las amenazas registradas”. (DW 2/3). Por su parte, el presidente del Banco Mundial (BM), David Malpass, dijo que el crecimiento económico global en el primer semestre de 2020 probablemente no alcanzará el ritmo del 2,5% que se pronosticó para todo el año. A su vez, el Fondo Monetario Internacional (FMI), y ante la explicación de posibles escenarios que puede dejar en los mercados la expansión del coronavirus a nivel mundial, admite que en cualquier caso el crecimiento del Producto Bruto Mundial (PBM) estará por debajo del 2,9 % que se registró en 2019. La directora del organismo, Kristalina Georgieva, reconoció que el virus es una amenaza para todas las economías. En enero, el Fondo había estimado un crecimiento a nivel global para 2019 del 2,9 % y un 3.3 % para 2020, aunque en febrero ya lo había rectificado después de que el virus entrase en Europa y reducido el avance de la economía en 0,1 puntos porcentuales del crecimiento para 2020.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró que el brote de Covid-19 podría provocar la destrucción de 25 millones de puestos de trabajo en todo el mundo y generar pérdidas de U$S 3,4 billones de ingresos de los trabajadores este año. A su vez, la entidad afirmó: "Vemos una respuesta política coordinada a nivel internacional”. (RT 18/3).

Veamos ahora en qué sentido son “coordinadas” las respuestas del gran capital, cuál es la esencia del estallido imperialista y ahondemos en las particulares respuestas acordes a las necesidades planteadas objetivamente para la nueva humanidad.

Fuego en su interior

Para analizar el derrumbe del centro de poder monopólico es necesario repasar algunos datos: el aporte de EE.UU. al PBM 50 años atrás superaba el 36% del total; las últimas estimaciones colocan hoy ese aporte en el 24% del conjunto y, lejos de detenerse en este decrecimiento, la incidencia de la industria estadounidense sobre la producción planetaria proyecta para su economía que enel año 2030 la tendencia a la baja se acentuará hasta ubicarse en menos del 14%. La pérdida de competitividad del conglomerado yanqui a manos de otros centros de la producción mundial se torna tan palpable como peligrosa para el conjunto de la humanidad. Podemos aseverar entonces que la hegemonía de la forma de vida estadounidense radicaba en controlar, y usufructuar para sus intereses, la riqueza emanada de la realización de más de 3 mercancías sobrecada 10 producidas a escala planetaria. Cuando su futuro inmediato, tan sólo en una década, indica que en su mercado interno se realizará poco más de 1 y ½ de lo que se producirá globalmente se comprende la esencia del desboque de la acción imperialista norteamericana –que data de por lo menos los últimos 50 años-; y es innegable que son éstas las bases materiales de la actual guerra económica que despliega sobre otros centros de producción y el fundamento de la conducta asumida en momentos determinantes para la existencia humana como los que vivimos en la actualidad. Es esta baja en la incidencia en el desarrollo económico global lo que asola al centro del imperio, avivando las llamas del voraz incendio de su interior. El cierre del balance 2019 de la economía norteamericana confirma su decrepitud como modelo de realización para la sociedad global: las deudas contraídas para hacer frente a las obligaciones fiscales, de seguridad social, deuda social, asistencia médica y pensiones, entre algunas de las tantas, equivalen a un endeudamiento real del 2.000% de su PBI, cerrando con un pavoroso aumento del déficit público de un 100% en los últimos 10 años, superando los U$S23 billones de sobre giro anual. Al rojo de estos números habrá que cargarle gran parte de la cuenta negativa que pagará la humanidad tras la nueva manifestación de la crisis imperialista: el Covid-19.

El repaso de estos indicadores nos permite afirmar, sin temor a equivocarnos, que el país gobernado por Donald Trump es el epicentro del estallido de las relaciones de producción capitalista. Dentro de sus fronteras tienen origen y se radican el 80% de los accionistas de las 88.000 empresas que conforman el conglomerado de 17 grupos económicos trasnacionales que someten al conjunto de la comunidad global a las relaciones sociales imperialistas. Hay que señalar también que el restante 20% –principalmente europeo y japonés– está sometido a las mismas circunstancias de eclosión, lógicamente. Los preceptos originales de libre competencia capitalista -supuestamente creadora y generadora de desarrollo social y fuente de bienestar mundial- fueron abolidos por el proceso de concentración monopólica de la producción convirtiendo al mercado global en el teatro de operaciones de una sanguinaria batalla entre las diferentes facciones del gran capital.

Éste es el contenido para entender el porqué de que grandes porciones de inversores se hayan cansado de financiar el déficit competitivo de la industria norteamericana que, como mostramos, se traduce en un déficit fiscal imparable para cualquier fracción que gobierne los EE.UU. Sólo en 2019, en todo el mundo se vendieron bonos del Tesoro yanqui por un valor neto de U$S 128.400 millones. Esto es lo que obliga a la Reserva Federal (FED) a convertirse en el prestamista de última instancia de las facciones menos competitivas del conjunto del capital para sostenerlas en el campo de batalla. Los editorialistas gráficos del capital, por ejemplo los del periódico Financial Time, toman nota del desborde de la situación más el entrampe de la misma y no dudan en sentenciar:“El déficit fiscal ya se salió de todo control, superando el U$S 1 billón, con un crecimiento de más de U$S 500.000 por minuto. Mientras que la deuda pública ya pasó los U$S 23 billones. Esta es la señal que viene preocupando a los tenedores de deuda estadounidense, que ven con suma inquietud que a nadie parece importarle la viabilidad en el pago de la deuda pública, sobre todo porque Estados Unidos sigue gozando del derecho de señoreaje, que le permite emitir dinero y que los inversores de todo el mundo sigan aceptándolo como reserva de valor”. (CR 24/2). La compra de bonos de un Estado se basa en el respaldo y la confianza que da la Nación que los emite y el sustento esencial en el que basa esta confianza es su crecimiento económico, o sea el valor/riqueza que genera y le aporta al conjunto de la comunidad global. Un bono es un instrumento de renta fija para este Estado. En el momento de comprarlo se conoce exactamente la rentabilidad que se va a obtener con su adquisición. Se emite para obtener dinero con el que financiar nuevas inversiones. Por lo tanto, la rentabilidad de los bonos depende de la solidez de este crecimiento económico. Habitualmente, la venta y desprendimiento de esos bonos reflejan la pérdida de credibilidad y de confianza hacia ese país. En el caso de EE.UU. con el ejemplo de China -que supo ser el mayor acreedor/tenedor yanqui, y que hoy cedió gentilmente ese lugar a Japón- desprendiéndose del 10% de sus tenencias en bonos del Tesoro estadounidense, durante los últimos dos años, se puede ver materialmente la decrepitud del otrora autodenominado centro del universo.

Ante la pérdida de hegemonía mundial, con las implicancias políticas y económicas que conlleva tal situación, la FED se está convirtiendo en el prestamista obligado a donde debe recurrir cualquier gobierno estadounidense. Para Stephane Deo, jefe de investigación económica del banco UBS, "si bien el ahorro doméstico está creciendo, lo que puede compensar en parte esta situación, si los inversores externos siguen retirándose la FED tendrá que absorber una parte cada vez mayor del déficit. Las actuales intervenciones, justificadas por una situación de tensión en el mercado monetario, muy probablemente escondan un problema más profundo de absorción de las emisiones de deuda pública. El tamaño del balance de la FED aumentó en U$S 400.000 millones desde hace seis meses. Para tener en cuenta, antes de que comenzara el QE (NdR: QuantitativeEasing, el plan de política monetaria expansiva que impulsó el organismo para evitar que la economía cayera en una recesión luego de la crisis subprime), el balance de la FED alcanzaba los U$S 900.000 millones". (CR 24/2). Los esfuerzos de los CEOs de las 17 corporaciones megamonopólicas por explicar que el rendimiento del bono hipotéticamente más seguro del mundo tocó piso en cuatro años por elCovid-19 es una mascarada más del gran capital para descargar las pérdidas sobre el total de la sociedad. Los retornos de los bonos a 10 años del tesoro de EE.UU. cayeron 11,6 puntos básicos a un 1,3538%, su menor nivel desde mediados de 2016. La inversión de la curva de rendimientos de los papeles de corto y largo plazo se amplió, lo que clásicamente indica una recesión. La curva entre tres meses y 10 años opera en -0,17%, su menor nivel desde octubre 2019. (Todos los datos consignados en CR 25/2).

La pandemia no generó un cambio nuevo en la economía global, no introdujo nada novedoso desde afuera. Lo que generó fue la agudización de las contradicciones propias de la producción capitalista en su fase monopólica, y la exposición trágica y descarnada de las tendencias inherentes a esta lógica de realización, que llevadas a sus últimas consecuencias se tornan inocultables.

Bolsas de residuo

A principios del mes de marzo, la FED decidió bajar la tasa de interés de referencia en medio punto en un nuevo intento táctico para tratar de sacar a la economía norteamericana de su insalvable decrecimiento. Aunque se presentó la medida como una barrera financiera para hacer frente a los impactos del Coronavirus, en reiteradas oportunidades la política de baja de tasas está centrada en apalancar la economía, que no es otra cosa que inyectar dólares en forma de créditos baratos para rescatar a los eslabones industriales menos competitivos. Esta es una política monetarista que genera una falsa estabilidad y un ficticio crecimiento económico en la industria y la producción. Con este recorte de principio de mes, la tasa se ubicó en el rango del 1,00 al 1,25% como dijimos; el informe rubricado por los representantes de la FED se permitía sentenciar: “Los fundamentos de la economía de Estados Unidos siguen siendo sólidos. Pero el Coronavirus plantea riesgos para la actividad económica”. (P12 4/3). Pasados tan sólo 10 días, se volvió a anunciar la baja de tasas de referencia ahora sí con el impacto del Covid-19 asolando el sueño americano ya dentro de sus fronteras.“La FED anunció un nuevo recorte de su tasa de interés, en 100 puntos básicos, para llevarla al rango de 0% a 0,25%. Tiene por objetivo limitar los impactos del Coronavirus en la economía global. La irrupción del Coronavirus ha dañado las comunidades y quebrantado la actividad económica en muchos países, incluido Estados Unidos. Las condiciones financieras globales también han sido afectadas de manera significativa”,(CR 16/3), se voceaba en cada rincón del planeta. Al mismo tiempo el organismo se vio obligado a profundizar su papel de financista de la economía local al tomar la decisión de comprar títulos para apaciguar la desbordante situación. La formalidad del anuncio sentenció que: “También se incrementará sus tenencias de títulos del Tesoro por al menos U$S 500.000 millones y sus tenencias de títulos respaldados por hipotecas por al menos U$S 200.000 millones. Además, bajará los encajes para los bancos comerciales a 0%”. Por su parte, haciendo gala de su negacionismo habitual, el presidente Trump escribió en Twitter: "Estoy muy feliz. Creo que la gente de los mercados debe estar encantada. Somos el país más fuerte del mundo financieramente". Tras conocerse la medida y el mensaje del magnate inmobiliario devenido en máximo mandatario, el mercado de futuros de S&P 500 exhibía una caída de 4,37%. (CR 16/3).

El rescate de la economía norteamericana en base a endeudamiento y emisión indiscriminada llevó también a la Reserva Federal a anunciar planes para proporcionar préstamos a hogares y pequeños propietarios estadounidenses en una escala sin precedentes para oxigenar e intentar sobrevivir al impacto económico de la crisis capitalista agudizada por la pandemia del Covid-19 en ese país. El Comité Federal de Mercado Abierto de EE.UU. empleará al menos U$S 500.000 millones para comprar valores del Tesoro e invertirá un mínimo de U$S 200.000 millones en valores respaldados por hipotecas.Programas que proporcionarán hasta U$S 300.000 millones en financiación para apoyar el flujo de créditos a empleadores, consumidores y empresas donde se asignarán U$S 30.000 millones a estos fines mediante el Fondo de Estabilización Cambiaria. La FED destacó que “seguirá usando toda su gama de herramientas para apoyar el flujo de crédito a hogares y negocios para promocionar al máximo sus metas relacionadas con la estabilidad del empleo y los precios”. (RT 23/3). Luego de no dar importancia real a las consecuencias humanas del virus, el gobierno de los EE.UU. preparó un paquete de U$S 400.000 millones para estimular la economía ante el Coronavirus. El asesor económico de la Casa Blanca, Larry Kudlow informó: "Tenemos cerca de U$S 400.000 millones en medidas fiscales que podemos usar: por decreto y legislación que ahora está ante el Senado. Buscaremos todas las formas disponibles para mitigar y detener tanto el lado de la salud como el económico”. (CR 17/3). La propuesta de Trump de estímulo fiscal, un paquete de U$S 1 billón, superó los US$750.000 millones de Obama en 2009. El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, anunció que “se sumaría a una postergación del pago de impuestos por otros U$S 300.000 millones. El plan incluirá cheques de U$S 1000 o más para trabajadores, préstamos a las pequeñas y medianas empresas, y unos U$S 50.000 millones para las aerolíneas. Los estadounidenses quieren efectivo ahora, y el presidente quiere entregar efectivo ahora. Y cuando me refiero ahora, es en las próximas dos semanas". (LN 18/3).

Los desvaríos del gran capital pusieron de manifiesto su incapacidad para el manejo de la crisis que azota desde ya al conjunto de la humanidad. Los índices bursátiles estadounidenses donde se expresan las diferentes facciones imperialistas tuvieron caídas masivas. En lo financiero, la pandemia se expande de forma proporcional a la sensación de pánico de los mercados. Considerando el índice de las 500 empresas más grandes que cotizan en Wall Street, a la caída inicial del lunes 9 de marzo (-7,6%) se agregó la del miércoles 11 (-4,9%), seguidas por una más aguda aún, la del jueves 12 (-9,5%), la más fuerte desde el derrumbe de 1987. Contando un mes al 12 de marzo se perdió cerca del 26% del valor de capitalización de dichas empresas. Desde el inicio del mes se perdieron cerca de U$S 4 billones en la capitalización de mercado que refleja el S&P 500.(Todo en P12 15/3). En el acumulado, el Dow Jones se desplomó casi 1.200 puntos. Registró caídas por siete días consecutivos. Tan solo este índice de la Bolsa de Valores de Nueva York perdió un 4,05 % y se situó en 24.722 puntos. El Nasdaq también se desplomó ubicando su valor en 234 puntos (un 2,74 %) y se quedó en 8.331 puntos. El S&P 500 tuvo su peor sesión mensual desde febrero de 2018, mientras que el Nasdaq registró su mayor pérdida desde agosto de 2011.El Dow Jones vive su peor mes desde la crisis financiera en 2008. A su vez, los capitales que confluyen en el fondo de inversión altamente especulativo Goldman Sachs pronosticaron un aumento de pedidos de seguro por desempleo que pasaría “de los 281.000 actuales a 2.250.000 en una semana, y la actividad económica tendría una caída del 24% en el segundo trimestre”. (LJ 21/3).

¿Para qué servirá esto y para qué no? Las empresas bajarán la inversión por la expectativa de caída de las ventas y de los beneficios en una posible nueva fase de recesión y por los efectos del coronavirus. Y los hogares por la pérdida de ingresos, de movilidad y por el temor a que vengan tiempos peores. Poner a cero los tipos de referencia en medio de una emergencia sanitaria y cuando no se tiene seguridad de que los bancos trasladen la mayor liquidez a la economía productiva, sino a mejorar su balance, es como tratar de empujar con una cuerda o tratar de salir uno mismo de un hoyo tirándose de los pelos. Es imposible. Por otro lado, gastarse U$S 700.000 millones en comprar activos sí va a tener efectos inmediatos y muy claros: salvar el patrimonio de los grandes poseedores de acciones y bonos, es decir de las grandes empresas y de las personas más ricas del planeta”, (CD 18/3), se preguntaban y afirmaban los editorialistas del portal socialista Cubadebate. La crisis del sistema organizado desde el capital anda con su política de saqueo y sanciones a cuesta y repartiéndola a diestra y siniestra por el mundo, así y todo no logra sostenerse en la necesidad de una reproducción ampliada por las condiciones de concentración, centralización y sobreproducción inherente a su lógica. La gran bola o burbuja de endeudamiento a escala planetaria esla salida de emergencia que encontró el capital para salvarse a a sí mismo y la que está sumergiendo al conjunto de la economía planetaria. Hay un punto insoslayable en la “descarga” de la crisis: el problema es quién paga esa gigantesca deuda. El Coronavirus como excusa para la inyección de miles de millones de dólares sin base real de sustento, por no representar valor alguno ya que serán pagos con trabajo aun no realizado, o sea con tiempo laboral humano comprometido en un futuro a todas luces incierto, pone en cuestión-como nunca en la historia- la viabilidad de la reproducción del sistema capitalista y, por lo tanto, de todos los que decidan seguir sosteniéndose bajo sus designios.

Lo viejo que no termina de morir

En el viejo continente donde se originaron gran parte del 20% restante de los 17 grupos económicos que concentran en sus manos alrededor de U$S 41 billones, lo que representa casi el 50% de la riqueza que se produce en el mundo, los cimbronazos por la llegada del Covid-19 no están siendo ajenos. Las Bolsas europeas cayeron tan o más estrepitosamente que los indicadores bursátiles yanquis. La incapacidad de resolución del régimen imperialista normalizó aperturas diarias de ruedas con hasta un 8% de derrumbe de los mercados, debido a los temores por las consecuencias que podría ocasionar el brote de Coronavirus en la economía y pese a las medidas que tomaron los bancos centrales. Manifestación de esto es que en las jornadas de mediados de mes fue común relevar que el IBEX 35 —índice bursátil que incluye a las firmas que más cotizan en la Bolsa española— abriera en negativo, con una caída del 8,76 %; que en París, el CAC 40 cayera un 8,58% a 3.764,52 puntos básicos; que en Londres, el FTSE 100 se desplomara un 7,14%; y que en Frankfurt, el Daxse desbarrancara un 7.61%. Pero el rasero imperialista no se detendría en los índices locales sino que de la misma manera se expresaría, en las jornadas de mayores pérdidas, en los indicadores de la comunidad: el índice Euro Stoxx 50 bajó un 7,61%, el FTS Eurofirst 300 un 7,53% y el Stoxx 600 un 7,89%. (CD 16/3).

Al igual que en los EE.UU., el Banco Central Europeo (BCE) lanzó un plan de compra de bonos, de deuda pública y privada. Comprará masivamente bonos adicionales por un valor de U$S 600.000 millones como respuesta a la crisis económica y financiera agudizada por la pandemia de Covid-19. Tras el anuncio, el Euro subió un 0,26 % frente al dólar y un 0,6 % frente a la libra. A través de Twitter, la presidenta del organismo, Christine Lagarde, manifestó que “el Banco Central Europeo está decidido a utilizar todas las herramientas que estén a su alcance para defender el euro, dado que no existen límites en su compromiso con la moneda única” (RT 18/3), casi textualmente las mismas palabras utilizadas en el comunicado de la FED y, sin lugar a dudas, la misma receta emanada de la misma concepción de vida. También anunció un "amplio paquete" de medidas destinadas a evitar una crisis de financiación en la zona Euro en el marco de su programa anticrisis llamado de “flexibilización cuantitativa”, puesto en marcha entre marzo de 2015 y finales de 2018 y reactivado en noviembre último. Para evitar una ola de fallos ligados a la epidemia, la institución modificó las condiciones de su próximo programa de créditos a los bancos, y así decidió "apoyar los préstamos para los más afectados por el Coronavirus, en especial las pequeñas y medianas empresas”. El BCE mantuvo sin cambios sus tasas de interés: la principal, que se mantiene en cero desde marzo de 2016; y la de depósitos -la que remunera el dinero que depositan los bancos en la institución-, que quedó en -0,50. (Todo en DW 12/3). En iguales términos que del otro lado del océano Atlántico, las medidas para contener la pandemia y mantener artificialmente el crecimiento económico es defender y salvar al sector financiero y privado. Nada diferente a los salvatajes millonarios utilizados en 2008, cuando se salvaron masivamente las entidades financieras y a sus grupos de accionistas, a costa del sacrificio de las grandes mayorías desposeídas de Europa.

El estancamiento europeo nada tiene que envidiarle al norteamericano. Los últimos relevamientos industriales certifican que, por ejemplo, la productividad británica ha sido la menor desde 1860. El gobierno del conservador Boris Johnson podría utilizar este dato para justificar su tan promocionado BREXIT pero lo que no lograría es eludir las preguntas ante las manifiestas y crecientes desigualdades entre ricos y pobres en la Gran Bretaña. El incremento del ingreso per cápita entre las cuatro naciones que componen el reino es el sexto en el Grupo de los 7 (G-7).Los británicos del Norte disponen de U$S 10.000 anuales menos de ingresos que el promedio nacional, y son casi U$S 5.000 menores a los de Londres, donde está la City, que, después de Wall Street, es la segunda plaza financiera más importante del mundo. Los bancos extranjeros en Londres son 280 (eran 71 en 1913), y los activos de la City son 10 veces superiores al producto británico, previéndose que se multiplicarán por 9 en 2050. De ahí que la productividad londinense sea tres veces superior a la de Manchester/Birmingham/Leeds; y cinco veces mayor que la del Norte de Inglaterra, Escocia, Gales, e Irlanda.(Todo en CL 9/2).

Del mismo modo en que se destinan medidas para contener las consecuencias sociales y sanitarias del virus, el Gobierno francés aprovechó la ola de bullicio para impulsar la reforma de la jubilación propuesta por el presidente, Emmanuel Macron. La pretensión es crear un "sistema universal" de retiro por puntos y suprimir los regímenes especiales que permiten a ciertas categorías de asalariados beneficiarse de una pensión completa antes de la edad legal de 62 años. El texto no pudo ser modificado en comisión especial debido a la obstrucción de los representantes del partido de izquierda La Francia Insumisa (LFI) y sus 19.000 enmiendas. Una situación que nunca se había producido en la historia parlamentaria francesa. (LN 18/2). Los vanos y pretendidos esfuerzos para la salida de la crisis que buscan los países de Europa muestran a España a la cabeza de un desesperado intento por recuperarla intervención estatal, como en la década del 30 y post segunda guerra mundial, que posibilite sacar de las fauces monopólicas a las grandes mayorías trabajadoras y a pequeños y medianos capitales. El presidente español, Pedro Sánchez le pidió públicamente a la Unión Europea (UE) un "gran Plan Marshall de inversiones que dé una respuesta europea a la pandemia. Europa está en guerra contra el coronavirus y no hay excusas que valgan para escatimar recursos contra la pandemia y para reducir sus efectos sobre el tejido productivo y el empleo”. (CR 23/3). Sánchez defendió que la UE debe llevar a cabo "la mayor movilización de recursos materiales de su historia porque Europa está en guerra contra el Coronavirus y tiene que responder con todas sus armas". (CR 23/3). Asimismo, defendió la necesidad de crear un fondo europeo de desempleo como prestación "complementaria" a las prestaciones por desempleo nacionales y, finalmente, abogó porque el Banco Europeo de Inversiones (BEI) "ampare" las medidas de liquidez que están poniendo en marcha los gobiernos nacionales. "Europa es mucho más que compartir un mercado único, es una filosofía de protección de los derechos humanos y tiene que poner toda la carne el asador". (CR 23/3).

Algo que diferencia la situación actual de la crisis de La Gran Depresión del año 1929 es la base estructural objetiva de la misma. Si bien el desarrollo del capital financiero ya era palpable y la gran industria se colocaba en el centro de la producción, la manufactura –con la fábrica como expresión productiva- con miles de obreros que producían mercancías e inmensa cantidad de valor aún se mostraba como un baluarte para las sociedades desarrolladas o en vía de serlo. En 1971 ocurre un cambio central en la base de representación de las riquezas del mundo bajo las órdenes del presidente Richard Nixon, los EE.UU. impone abandonar el Patrón Oro e instaurar el Patrón Dólar convirtiendo así un papel pintado en la mercancía que expresa las riquezas producidas por el conjunto de la humanidad. Como vimos, esta moneda hoy es la expresión de un sistema sin respaldo de valor. Por lo tanto hoy nadie sabe, efectivamente, cuánto vale un dólar.

También en esa década se da de manera generalizada el paso de la manufactura al dominio de la gran industria; el capital financiero como dominante en el mundo pasa a imponer condiciones de realización. Producto del achicamiento del valor, propio del desarrollo de las fuerzas productivas-con el cual las mercancías se producen cada vez en menos tiempo y en mayores cantidades al desplazarse el trabajo humano, el único generador de valor, del centro de la elaboración de todo tipo de mercancías-- las posibilidades de generar y distribuir riquezas disminuyen proporcionalmente. Cada vez tienen que destinarse mayores cantidades de capital para tener ganancias más chicas en proporción. La competencia feroz entre las corporaciones transnacionales, desata a ritmo desenfrenado la innovación tecnológica, la digitalización, para reducir costos de producción, desplazando constantemente mano de obra hacia la pauperización y miseria en un círculo sin escapatoria. Esta es la lógica intrínseca al movimiento de la acumulación del capital. Esa productividad del trabajo disminuye el tiempo necesario para la creación de bienes y servicios y achica el valor socialmente necesario producido y contenido en cada mercancía. Desde esta lógica de realización no se puede volver atrás. Las medidas aplicadas para dar respuestas a la crisis de los monopolios no son efectivas, pensadas en base a los resultados del viejo new deal o sobre inyectar sumas inmensas de capital. Fracasan, primero por el cambio de las estructuras económicas y productivas, y luego porque esta crisis no es salvable; es transición por estar estallando en su centro. No hay más tiempo, ni valor a repartir. Las grandes cadenas de valor no pueden ceder márgenes de sus ganancias como lo hicieron a partir de la década de 40, para recomponer condiciones de vida de las mayorías populares europeas. Las respuestas de occidente, de las grandes potencias globales, no hacen más que corroborar la ineficacia y miserabilidad de los intereses de los sectores del capital concentrado, que se tradujeron en no tomar medidas a tiempo para paliar los daños del Covid-19 sobre las sociedades donde nacieron al priorizar la economía-"su" economía- sobre la vida de los ancianos. Expresión clara de sus intereses.

 

 

 

 

 

 

Guerra económica y pandemia: respuesta a los problemas comunes

"Algunos van a morir, lo siento. Así es la vida.
No se puede detener una fábrica de automóviles
porque hay muertes en accidentes de tráfico"

Jair Bolsonaro, presidente de Brasil

 

En estos momentos de la historia donde la gran mayoría de la sociedad global pone en cuestión el actual sistema de producción organizado desde los intereses monopólicos, el Departamento de Tesoro de EE.UU. continuó con la política de sanciones a empresas que comercialicen con los países que ellos consideran el "eje del mal”. La petrolera Rusa Rosneft Trading SA fue un ejemplo de esto por comercializar con la República Bolivariana de Venezuela. Según explicó el organismo imperial, Rosneft Trading fue un intermediario en la venta y transporte de petróleo venezolano. Por lo tanto, para el gobierno estadounidense, “la compañía apoya el régimen ilegítimo [del presidente venezolano Nicolás] Maduro". (RT 18/2). Al mismo tiempo, exacerbó su odio contra la República Islámica de Irán, uno de los países más afectados por el brote de Covid-19, profundizando las sanciones económicas, esta vez dirigiéndola hacia los sectores de la economía iraní directamente relacionados con el sistema sanitario del país. El secretario de Estado yanqui, Mike Pompeo, declaró que Washington puso en su lista negra a nueve entidades con sede en Sudáfrica, Hong Kong y China, así como a tres personas iraníes, “por participar en transacciones significativas” para comerciar productos petroquímicos de producción nacional (AM 18/3). Tamañas decisiones no son soportables ni para las cabezas de la institucionalidad del régimen imperial. En cuanto a las consecuencias de vidas humanas y económicas que implica afrontar las cuarentenas como forma de detener la propagación del virus, el secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, llamó al levantamiento de los embargos de EE.UU. contra el pueblo iraní para enfrentar el Coronavirus. El canciller iraní, Muhammad Yavad Zarif, envió una carta al portugués Guterres, donde detalló “los efectos de las sanciones de EE.UU. que impiden el acceso de Irán a medicinas y ayuda humanitaria para pacientes que sufren enfermedades raras, víctimas de armas químicas y ahora personas contagiadas por el nuevo coronavirus”. (HTV 21/3). Por su parte, los organismos internacionales de crédito como el FMI y el BM, las dos instituciones financieras más importantes del armado imperialista, pidieron de forma conjunta en un comunicado que los países industrializados “congelen el reembolso de deudas para favorecer a las naciones más pobres, ubicadas especialmente en el continente africano. El BM y el FMI creen que es imperativo en este momento dar un sentido global de alivio a los países en desarrollo así como una fuerte señal a los mercados financieros”. (P12 30/3).

Posiciones tomadas por los líderes de países como los EE.UU., Gran Bretaña o el Brasil del supremacista Jair Bolsonaro, ante la tragedias cotidianas disparadas por la expansión del Covid-19 a nivel planetario, como negarse decretar medidas preventivas como el aislamiento social obligatorio para proteger a sus sociedades, no deben entenderse como caprichos o mala voluntad. Lo que queda en evidencia es que sus gobiernos representan los sectores productivos más atrasados del capital concentrado. Son los menos competitivos en las cadenas de producción global. La irracionalidad, su vulgaridad y desesperación imperialista, la faceta de descomposición más notoria de ésta, son la clara manifestación que el detenerse ante la voracidad de la lógica monopólica les implicaría perecer ante sus rivales directos. Quedarían al menos relegados en la actualización de la cadena de mandos del orden mundial. Como desarrolláramos al inicio del artículo, la pérdida de competitividad de amplios sectores de la producción norteamericana es lo que empuja a Trump hacia la guerra económica abiertamente. Lo mismo podemos asegurar sobre Johnson y su tan mentado BREXIT para la corona, o para el carioca Bolsonaro en su disputa con los sectores paulistas de la economía brasilera. Estos sectores necesitan no quedar más retrasados aún en su proyecto productivo industrialista nacional, por ello no pueden perder tiempo en su carrera por poder utilizar las tecnologías del Big-Data para recuperar el terreno perdido en la economía real. Para estas fracciones del capital, parar es firmar el certificado de defunción, aunque seguir en estas condiciones de reproducción parecería que también.

 En el actual tablero de operaciones global, la guerra económica -por ejemplo en la pugna por el liderazgo en la red de comunicaciones de 5G, que es una lucha por la dominación en el terreno de los Big-Data- los sectores que controlan los eslabones más tecnificados de la cadena son los que pueden permitirse librar la batalla incorporando a su fuerza porciones de mercado que, enfrentados con los primeros, son desechables. Esta posición dominante en los eslabones de punta de la producción les permite absorber grandes porciones de tiempo de trabajo, o sea de valor/riqueza. Tiempo que utilizan en favor de sus intereses y, claro está, en detrimento de sus competidores inmediatos.

El verdadero motivo que subyace en la guerra comercial que Washington mantiene con Pekín es que el control de la fuerza de la producción que se consigue con la planificación socialista china posibilita que se desarrollen empresas como la de telecomunicaciones de Huawei, la que ha tomado la delantera en el desarrollo del Big-Data, y que la misma funcione como herramienta para el desarrollo del proceso de la producción social, económico, político e ideológico-cultural, pudiendo además incorporar a esto a los sectores descartados por los sectores atrasados del gran capital. De consolidarse la posición actual de Pekín, bien se podría direccionar el futuro de la humanidad al contar con el poder material para impulsar y sostener una transición hacia un multipolarismo, que implicaría un cambio rotundo en la organización del mundo.

El mundo con el oriente en el centro, de nuevo.

“Quizás digas que soy un soñador
Pero no soy el único.
Espero que algún día te unas a nosotros
Y el mundo será uno solo”
Imagine, John Lennon

 

Las consecuencias de la pandemia tuvieron su epicentro en China en sus inicios, luego en Europa y ahora se concentran en los EE.UU. Económicamente, para China el parate económico significó un desplome de la producción industrial en enero y febrero de un 13,5% interanual, registrando su peor caída en 30 años debido al impacto del Coronavirus y de las estrictas medidas tomadas por el gobierno para contener su avance. Estos datos no se veían desde el año 1990 y contrastan con los 6,9% de crecimiento de 2019. (RT 17/3). Las ventas minoristas, que reflejan el consumo interno, bajaron un 20,5% en comparación con los primeros dos meses de 2019, "la epidemia del nuevo coronavirus ha reducido la actividad económica en los dos primeros meses del año, cuando decenas de millones de chinos estaban enclaustrados en casa". (LN 17/3). En cuanto a la reserva de divisas de China cayeron hasta U$S 3.107 billones a finales febrero, cuando sufrieron un descenso que rondó los U$S8.800 millones en comparación con el mes anterior. (RT 8/3).

Vimos cómo, ante una situación extrema que pone en jaque a millones de vidas humanas, las naciones representantes del capitalismo más recalcitrante profundizaron su política de asfixia a pueblos que no asumen su subordinación, aprovechando la situación para ajustar el “gasto social”, quitando derechos conquistados, priorizando salvatajes para las instituciones privadas y financieras que viven del trabajo ajeno por sobre las vidas humanas. En la misma lógica, vimos este mes también cómo el laboratorio alemán Cure Vac recibió ofertas directas del Presidente estadounidense para reservar a su país una eventual vacuna contra el Coronavirus. El gobierno de Ángela Merkel había acusado a EE.UU. de haber tratado de apropiarse de un proyecto de vacuna contra el coronavirus que está desarrollando el laboratorio alemán. "Nuestros laboratorios están trabajando para conseguir una vacuna para todos, sin exclusividades" (…) “El interés común es luchar contra la pandemia, que no conoce fronteras", (DW 16/3), sentenció. Al mismo tiempo, en China, autorizaban y compartían con el mundo el inicio de ensayos clínicos de la primera vacuna desarrollada por científicos de ese país para combatir la nueva cepa de coronavirus. (CD 17/3).

China pasó de ser el país con más casos de contagio y muertes, a no tener ningún infectado nuevo autóctono sobre el cierre del mes de marzo. El comportamiento de los diferentes sectores de la sociedad ante la pandemia es más que clara. En el caso chino, las instituciones bancarias (que en occidente pedían salvatajes desenfrenados) ofrecieron más de U$S 106.530 millones en créditos para impulsar la reanudación de la producción. (XH 20/2). En cuanto a las políticas que tienen como fin ayudar a las empresas a sobrevivir a la epidemia, el Gobierno aseguró: “son temporales y condicionales. Los que tengan dificultades para pagar préstamos deberán ser cancelados hasta junio. China cuenta con cobertura por cerca de 6 billones de yuanes (unos U$S 852.700 millones) para hacer frente a préstamos malos y que el coeficiente de solvencia se ubica en 14,64%.” (XH 26/2). A su vez, el Banco Central inyectó unos U$S14.580 millones en el sistema financiero mediante reposiciones inversas de 14 días a una tasa de interés del 2,65%. (XH 20/2). China suma al mundo con un PIB que creció constante al 6%, pero esta crisis difiere de la de hace 12 años por concentrarse más en el aparato productivo-tecnológico que en el financiero. (P12 15/3).

La respuesta a la pandemia puso en juego lo que cada uno venía haciendo previamente, potenciándolo. La principal medida fue reducir los movimientos para limitar la propagación del nuevo coronavirus. Por lo que fueron suspendidas las transferencias de dinero entre provincias y, dentro de algunas áreas de alta intensidad epidémica, se espera que el brote acelere la emisión de una moneda digital. Es decir que el desarrollo del sector tecnológico-digital se puso en función de poder resolver el principal problema. En el mismo sentido de lo que destacábamos en el mes anterior: aquello deque la construcción de un hospital para mil camas en 10 días no era sólo una cabal demostración de la cooperación socialista, sino que mostraba la decisión de poner todo el desarrollo logrado en robótica, en tecnología, para asumir el desafío de resolver la situación. Otro ejemplo de este mes es el del uso de cascos inteligentes que supervisan la temperatura corporal en zonas de alto flujo peatonal. Se trata de un dispositivo de inteligencia artificial que opera durante ocho horas y es más seguro y eficaz que un termómetro de mano. En un radio de cinco metros puede identificar automáticamente a una persona que tiene fiebre; “las alarmas de sonido y luz en el casco se activan cuando cualquier persona dentro de su perímetro tiene una temperatura corporal por encima de los 37,3 grados centígrados. Además, en menos de dos minutos puede identificar y registrar la temperatura corporal de más de 100 personas”. (XH 20/3).

Para compensar el impacto económico por el brote del nuevo coronavirus China aceleró la construcción de las redes 5G y los centros de procesamiento y análisis de macrodatos. Del primer lote de grandes proyectos que se comenzarán a construir este año en la provincia de Zhejiang, el 61% se encuentra en el campo de la alta tecnología. Comenzó también en Hangzhou, capital de Zhejiang, la construcción de la Academia Alibaba Damo. Con una inversión de alrededor de U$S 2.900 millones, se espera que la academia se convierta en una incubadora de industrias estratégicas de innovación como los macrodatos, la inteligencia artificial, los coches sin conductor y la computación cuántica. El estallido del Covid-19 también ha empujado a China Unicom a acelerar la construcción de la infraestructura de red 5G. (Todo en XH 6/3).

El papel de China en este momento de transición es para destacar por varias cuestiones. Logró desarrollar determinadas ramas estratégicas al mismo nivel o superior al de las corporaciones norteamericanas, lo que le permitió entrar en la disputa global por el valor. Es parte de las leyes objetivas que el más competitivo succiona valor/riqueza del resto. Disputar en la competencia con los monopolios estadounidenses, sin un plan diferente al de la propia acumulación ampliada del capital, no haría más que acelerar la descomposición en la que se hunde el imperialismo. Esa productividad la pudo desarrollar concentrando esfuerzos, capacidad, conciencia y comprensión de las necesidades que tiene la humanidad a resolver. Esa superganancia les permitió sacar de la pobreza a 800 millones de personas, desarrollar científicamente nuevas formas enérgicas para cambiar la matriz productiva, constituirse en el mayor inversor en infraestructura en África, entre otros países.

El papel y ejemplo de China es inmenso para mostrarnos que cuando las fuerzas se organizan colectivamente para resolver los problemas no hay contratendencia que pueda frenar la voluntad de los pueblos.

La casa comun

El internacionalismo
es la esencia más hermosa del marxismo-leninismo
y sus ideales de solidaridad y fraternidad entre los pueblos.
Ser internacionalista
es saldar nuestra propia deuda con la humanidad.”

Fidel Castro, 1978

 

Se ha dicho hace más de 150 años que el capitalismo se desarrolla sobre la base de destruir los dos pilares sobre los que se asienta: el hombre y la naturaleza. Si, tal y como se pronostica en actualidad, el calentamiento global excede los 4°C para el año 2100, las consecuencias serán devastadoras debido al aumento del nivel de los océanos, las olas de calor, la proliferación de enfermedades como el paludismo, el dengue, la desnutrición o el Coronavirus. El director de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, declaró: "Con demasiada frecuencia, los responsables de la toma de decisiones en el mundo están fallando a los niños y jóvenes de hoy en día: fallando en la protección de su salud, de sus derechos y de su planeta. Esto debe ser una llamada de atención para que los países inviertan en la salud y el desarrollo de los niños, se asegure de que sus voces sean escuchadas, protejan sus derechos y construyan un futuro apropiado para ellos". (RT 19/2).

Con la actual pandemia en desarrollo y el aislamiento masivo y mundial como medida preventiva y con la correspondiente caída de la producción y consumo desenfrenado, los índices de contaminación bajaron exponencialmente en el mundo. La caída en la demanda de carbón y petróleo a raíz del coronavirus ha provocado en China una reducción de al menos 25% en las emisiones respecto al mismo periodo del año pasado. (RT 20/2). Las aguas de Venecia se vieron cristalinas, con la aparición de delfines y cisnes, para graficar pintorescamente la situación de no intervención humana.

Desde la Revolución Industrial, la actividad humana viene acumulando enormes cantidades de dióxido de carbono y otros gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera, debido al creciente consumo de combustibles fósiles y a la deforestación. La barrera crítica que no debería ser cruzada se estima en 450 ppm (partes por millón), y al ritmo actual se llegaría a cruzarla en apenas 12 años. Cada nuevo decenio ha sido más cálido que los anteriores desde 1850. El mes de enero de este año fue el más cálido del que se tienen datos. Los récords de temperatura estuvieron acompañados de la disminución de los hielos y la fractura de un glaciar, lo que incidirá en la suba del nivel del mar y alteraciones en la distribución de las precipitaciones a escala mundial. Esto amenaza, por esas causas, las zonas costeras y las islas. A la vez que las sequías afectaron a muchas partes de Asia y Australia.

Las emisiones contaminantes vienen creciendo. Las actuales son un 140% mayor a las registradas en 1970. 67% de las emisiones anuales totales, a saber: China (28), USA (14), UE (10), India (6), Rusia (5), Japón (4).El calentamiento global ya afecta a toda la humanidad. Esto significa que cada uno de nosotros no puede ser simple observador, sino que también debemos ser parte de la solución. La humanidad está llamada a tomar conciencia de la urgente necesidad de realizar profundos cambios. Ya no queda tiempo para perder.

La buena noticia es que tecnológicamente es posible un nuevo modelo de producción que acompañe al crecimiento económico pero no devaste nuestra casa común. Como enseña el Papa Francisco, "el clima es un bien común, de todos y para todos”. La pandemia puso el centro en el cuidado de lo común. Nos cuidamos, cuidando al otro. Se expresó en casas particulares, en barrios, distritos, provincias, países, continentes, en el mundo. El ejemplo de internacionalismo lo tuvieron Cuba y China, también Rusia y Venezuela, dispuestos a compartir lo que tienen y disponer las fuerzas necesarias para enfrentar y aportar a la resolución de los problemas en el rincón del planeta que fuera necesario hacerlo. Dejando las bases y principios de cómo proceder ante los problemas que aquejan a la humanidad. El ejemplo internacionalista es guía para los pueblos, pero los pueblos tienen que ser artífices de su propio destino aportando lo necesario para la construcción de la común.



[ << Volver a la primera plana ]