Revista Mensual | Número: Febrero de 2021
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Fuentes consultadas:
EE.UU.-Gran Bretaña: The Economist (TE). Alemania: Deutsche Welle (DW).
China: Xinhua (XH). Rusia: Russia Today (RT). Irán: HispanTV (HTV). Líbano: Al Manar (AM).
Venezuela: Telesur (TS). Cuba: Cubadebate (CD). Brasil: Folha de Sâo Paulo (FSP). Colombia: El Tiempo (ET). México: La Jornada (LJ).
Argentina: Clarín (CL); Cronista Comercial (CR); El Cohete a la luna (COH); La Nación (LN); Página/12 (P12).
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En este instante fecundo


Con la guerra total contra el pueblo lanzada abiertamente, las fuerzas del campo popular recorren el camino de asumir sus históricas tareas

En este instante fecundo


Sin ser sabio competente

Tras más de un año de pandemia y con más de 2 millones de muertes a nivel mundial, uno de los hechos centrales del mes fue la llegada de las primeras dosis de la vacuna Sputnik-V al país y el comienzo del proceso de vacunación. Sin embargo, como hemos repasado a lo largo de toda esta edición, el escenario lejos está de ser el ideal. La segunda ola del virus afecta gran parte del mundo y una nueva cepa de más rápido contagio ha sido detectada. A su vez, la nula cooperación internacional entre las potencias que dominan la fabricación e investigación de las vacunas, hacen suponer posibles mutaciones y varias proyecciones pronostican en los años venideros nuevos brotes, .

La situación nacional no era la excepción. El gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, informaba: “Aumentaron los contagios, están creciendo bastante fuerte. No es una segunda ola, pero si está avanzando el nivel de contagios y se está dando como al principio, primero empieza en la ciudad, después sigue al AMBA” (P12 30/12).

Efecto del aumento acelerado de los casos, nuevamente se reunían para evaluar los pasos a seguir Alberto Fernández, Kicillof y Rodríguez Larreta. Entre las posibles medidas se barajaba la de implementar un “toque [de queda] sanitario” (LN 2/1).

Luego de la reunión el presidente puntualizaba que la pandemia seguía siendo la prioridad de su gobierno y que evaluaba poner en marcha medidas con mayor control del Estado en la población para evitar que los efectos de la segunda ola sean peores de lo previsto. En declaraciones agregaba: “Todos tenemos la percepción de que diciembre fue un mes de mucho relajamiento, con reuniones sociales y marchas de distinto tipo” (P12 2/1).

Quiroga, docente de la Universidad Nacional de Córdoba e Investigador del Conicet, señalaba: “Se dicen muchas pavadas del tipo -suben los casos pero no hay tantos fallecidos-, o bien, -el virus perdió letalidad-. En realidad, lo que ocurre es que, al principio de la ola de contagios, los más infectados son los jóvenes porque son los que más circulan. Los mayores de 60 demoran dos o tres semanas en comenzar a infectarse. Recién un tiempo después se empieza a ver la suba en la ocupación de camas de terapia intensiva y, finalmente, de fallecidos. Esto podría ser el principio de un problema serio si no lo logramos controlar” (P12 3/1).

En este complejo escenario de agravamiento de los casos, se distribuían las primeras 300 mil dosis de la Sputnik-V, de forma equitativa en todas las provincias y con prioridad para el personal de salud. Sólo a modo de ejemplo, la provincia de Córdoba, gobernada por Juan Schiaretti, recibirá 23.100 dosis y las encuestas de la provincia señalaban que el 98% del personal médico de Córdoba esperaba poder colocarse la vacuna (P12 27/12). Según la planificación del gobierno, durante el mes de enero se espera que arribe una segunda tanda de 4,7 millones de dosis y en febrero otra de 15 millones más de vacunas. Se estima que la campaña de vacunación masiva implicará el trabajo de 116 mil integrantes de los equipos de vacunación, entre vacunadores y personal de apoyo, y 7.749 establecimientos de salud acondicionados para vacunar, además de 10 mil voluntarios que se sumarán a través de un programa del gobierno (P12 24/12). Al respecto, Cristina Fernández de Kirchner publicaba en las redes sociales: “a esa verdadera pandemia económica y social que representó el último ciclo neoliberal del gobierno macrista se sumó este año, de manera imprevisible, la pandemia del coronavirus (…). Este año que termina fue muy difícil para la mayoría de los argentinos y las argentinas, con la llegada de las primeras vacunas se abre una esperanza, pero tenemos que seguir cuidándonos” (P12 31/12). Por su parte, Alberto Fernández publicaba en las redes sociales: “Se abre un camino de esperanza, pero la pandemia aún no ha terminado. Debemos seguir cuidándonos (…). Gracias al presidente Putin por el compromiso que han demostrado con nuestro país. La campaña de vacunación contra el coronavirus será la más grande de nuestra historia y el papel del personal de salud volverá a ser fundamental” (LN 25/12).

Sin embargo, las expectativas positivas no eran compartidas por todos los sectores. Una dura campaña internacional de difamación era lanzada sobre la vacuna de creación rusa.

El matutino británico The Economist dedicaba una nota a la llegada de la vacuna a la Argentina: “Alberto Fernández, (…) rompió su promesa de ser el primero en vacunarse en el país (…). En vísperas del lanzamiento de la campaña de vacunación, especialistas de la ANMAT filtraron un memo interno a los medios argentinos, expresando preocupación por efectos adversos de la Sputnik V en adultos mayores en los ensayos en Rusia. La geopolítica jugó un rol también. La decisión fue ideológica (…) Cristina Kirchner, que quiere que Rusia y China contrarresten la influencia de los EE.UU. en la región, abrió un canal extraoficial con Putin en noviembre (…). Ella -Kirchner- también apoyó la anexión de Crimea en 2014” (LN 3/1). Por su parte, el periodista estrella de la oligarquía terrateniente, Joaquín Morales Solá, se sumaba a las operaciones: “lo cierto es que por ahora hay solo 300.000 dosis de la Sputnik V para vacunar a una sociedad de más de 44 millones de argentinos (…). Europa está casi paralizada durante gran parte del día, con implacables toques de queda que, en algunos países, como en Francia, comienzan a las 18 y terminan a las 6 del día siguiente. Pero esos países también están en plena operación para vacunar a su población con vacunas serias, autorizadas por los entes autónomos de control de medicamentos de Europa y los Estados Unidos. El horizonte para salir de la pesadilla del coronavirus está cerca para ellos, aunque ahora estén mal. La diferencia con la Argentina es que aquí se abatió un rebrote de la pandemia y la única vacuna que llegó, con dosis homeopáticas, es la rusa” (LN 13/1). La titular de la Coalición Cívica Elisa Carrió, mujer estrechamente vinculada a la embajada norteamericana, durante una entrevista, además de explicitar que jamás se aplicaría la vacuna rusa, denunciaba: “el Gobierno no ha tenido la más mínima seriedad en el tema de la vacuna. Cuando la desconfianza es tal y se juega con la salud de los argentinos es todo tan poco serio (…). Los chinos y rusos se están peleando por inversiones en el territorio argentino. Estamos en una alianza geopolítica muy peligrosa” (P12 16/1).

La operación, replicada por todo el aparato de medio hegemónicos, instaba a que el presidente Alberto Fernández se expidiera: “Logramos que entren 300 mil vacunas para el personal médico y lo único que escucho es poner en duda la calidad técnica de una vacuna que se desarrolló en un instituto que ha tenido varios premios Nobel en su historia. No entiendo por qué tan duros y tan severos con la vacuna de Gamaleya a la que llaman -vacuna rusa- adrede. Es una vacuna de la que todos dudan, pero hay otra que hay que someter a 70 grados bajo cero, que tiene problemas logísticos y de traslado complicadísimos, y cuyos hacedores piden tantas prevenciones como nadie ha pedido para garantizar su inmunidad ante el eventual fracaso, pero es la vacuna que me exigen que traiga. Yo la traería encantado, pero no es por mí que no viene sino por la cantidad que exigencia que ponen las que la hacen” (P12 2/1).

Tal y como repasamos en meses previos, la preocupación por parte de los funcionarios y periodistas del establishment, nada tiene que ver con el problema sanitario mundial o la preocupación por la salud de los habitantes del país. La guerra por las vacunas es un problema de carácter económico vinculado a las necesidades de los grandes laboratorios que buscar garantizar su reproducción a cualquier costo. Las demandas de los grupos de poder nacionales son en función de que nos alineemos con los intereses norteamericanos, subordinándonos a sus cláusulas abusivas y a los altos costos de la vacuna y su logística.

Jorge Rachid, médico cirujano, sanitarista y asesor del Gobierno bonaerense, aclaraba la situación con la vacuna Pfizer: Argentina le ofreció el Hospital Militar Central, que es del Estado; ofreció al mejor equipo científico con el doctor Fernando Polack a la cabeza; se hicieron 6.000 ensayos clínicos de argentinos sin que a Pfizer le cueste un solo peso, para poder colaborar como hizo todo el mundo. Ellos pidieron como garantía una nueva ley con bienes inembargables que incluía glaciares y permisos de pesca. Ellos pidieron bienes naturales como garantía. Vienen acá a pasearse como si fuese una colonia (…). Cuando digo los glaciares no es casual, porque hace dos semanas el agua dulce comenzó a cotizar en Wall Street. No nos olvidemos que el dueño de Pfizer es el fondo Black Rock, el mismo que trató de impedir la reestructuración de deuda argentina (CL 29/12).

La conducta de rapiña en medio de la muerte no debe sorprendernos. Los intereses de esos grandes grupos monopólicos hacen primar la ganancia por sobre los de la vida de las grandes mayorías. Las guerras mundiales que hemos atravesado los últimos siglos fueron en función de que esas corporaciones, chocando entre sí, se repartieran los mercados, llegando al punto de diseñar, fabricar y lanzar bombas atómicas sobre el planeta. La vida de la gente nunca estuvo entre sus prioridades. El ministro de salud, Ginés González García, precisaba el cuadro de situación con respecto al acceso a las vacunas a nivel global: “Hay demasiado acopio de los países ricos. Demasiado. Compraron el 54 por ciento de la producción de vacunas en 2021 y ellos solo tienen el 13 por ciento de la población” (P12 29/12).

Es evidente a ojos de cada vez más amplias mayorías que la conducta de las grandes potencias capitalistas no puede dar respuesta a ninguno de los problemas que la humanidad tiene planteados. Asistimos a un choque histórico, en permanente desarrollo pero nunca más exacerbado, entre dos formas de conducirse para con los otros y la naturaleza. Las formas de la propiedad privada se han tornado irracionales, sólo conducen al caos y la autodestrucción, ¿en qué tipo de genocidio global vivimos cuando los países ricos acaparan la cura y la inmensa mayoría de los pobres no puede acceder a ella? Por otro lado, la otra conducta, estrechamente ligada a los intereses de los expropiados del mundo, puja por hacer primar la cooperación y la solidaridad en el orden decadente del sistema dominante. Esta disputa entre dos conductas surca como nunca la política internacional y la local, mostrando su unidad y el carácter global de casi todos los problemas, frente a los ojos de todos y todas. Posicionarse, conocer los entramados de las disputas geopolíticas mundiales, se vuelve una necesidad cotidiana para todos los hombres y mujeres de todo el mundo.

Nicolás Kreplak, el viceministro de Salud bonaerense, al ser consultado sobre las imágenes de aglomeraciones en la costa bonaerense, declaraba: “Hay algún sector social muy privilegiado que es muy reticente a seguir las normativas. Son sectores que no son habitantes de los distritos, entonces vienen y tienen poco apego al cuidado en el distrito. Son en general de clases altas. Uno ve que los sectores populares son mucho más cumplidores. Por ser más privilegiado económicamente, uno no tiene derecho a no cumplir las normativas” (LN 18/01).

A su vez, según una encuesta de la consultora Poliarquía sobre las medidas contra el Covid-19, el 47% de los encuestados consideraron que las mismas deben “endurecerse más”. El mes pasado solo un 25% reclamaba medidas restrictivas y ahora solo un 24% pide la flexibilización, dato que el mes pasado ascendía al 41% (LN 13/1).

Es decir, a diferencia de lo que recurrentemente se intenta instalar desde el aparato cultural dominante, no todo es egoísmo, competencia e individualismo. Los trabajadores, siempre esenciales, fuimos quienes sostuvimos la producción para garantizar la cuarentena de todos, y quienes más muestra de disciplina y solidaridad dimos a lo largo de este año. Los trabajadores no necesitan explotar a otros para vivir y ni perseguimos ciegamente la ganancia, tiene objetivamente a la cooperación porque en ella radica su posibilidad de sobrevivir.

Sin embargo, la cooperación chocaba contra los dueños del país. El presidente publicaba un decreto de necesidad y urgencia que actuaba como una "recomendación" para establecer un marco general en torno a nuevas medidas de restricción, pero aclaraba que sería cada gobernador quien definiría cómo se implementarían en cada distrito. Frente a la imposibilidad de aplicar una política unificada. Recordemos que en noviembre la corte suprema fallaba contra el gobierno de Formosa (LN 20/11/20) por el supuesto cierre de las fronteras y se iniciaba una campaña mediática, cuando no, contra la provincia y su gobierno, liderado por Gildo Infran. Se acusaba al gobierno provincial de restringir los DD.HH.. y se buscaba demonizarlos. Lo cierto es que la estrategia sanitaria de la provincia se basaba en el ingreso ordenado y administrado por no contar con los recursos económicos para solventar testeos masivos y grandes instalaciones para ubicar a las personas que debían aislarse preventivamente, esa política había resultado muy efectiva. Sin embargo la corte obligo a asumir una política que obligaba a la provincia a comprar masivamente test y exponer a la población a mayores contagios. Con este antecedente tres distritos anticipaban que no acatarían las disposiciones de la Nación: la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba y Mendoza. El jefe del interbloque de Juntos por el Cambio en Diputados, Cristian Ritondo, se sumaba al rechazo, en redes sociales publicaba: “Nuevamente el Gobierno elige restringir las libertades individuales como única respuesta a la crisis sanitaria del coronavirus. Consideramos que faltan alternativas para cuidar a los argentinos sin descuidar la economía” (LN 8/10). En las tres provincias díscolas tienen capacidad presupuestaria, y dominan social, política y económicamente los valores e intereses de la oligarquía y los monopolios. Su rebeldía puede poner en riesgo la situación sanitaria de todo el país y es muestra de que somos aún un país descoyuntado, partido y organizado desde los intereses de afuera y sin cohesión y unidad interna. Donde el mismo aparato de estado, como en el fallo citado de la corte suprema, atenta contra el bienestar de la comunidad, en función de los intereses privados. El desafío no resuelto de nuestra verdadera independencia emerge desde el fondo de la historia, repasemos como ha sido este mes nuestro recorrido en la lucha por finalmente conquistarla y las resistencias de las decadentes fuerzas del imperialismo.

Se va enredando, enredando

En una entrevista televisiva, Elisa Carrio declaraba: “Yo voy a jugar en la elección del año que viene, voy a ser candidata, para limpiar la Provincia”. Vale remarcar que el mes anterior la dirigente de los grupos concentrados había hecho explícita su intención de no ser candidata (P12 22/12). El lanzamiento de su candidatura profundizaba las internas del frente opositor. El diputado nacional del PRO, Sebastián García De Luca, salía a responder declaraciones de Carrió en donde la líder del ARI calificaba a Monzó de “hipócrita” y de “querer la derrota de María Eugenia Vidal” en 2015. Decía el diputado: “Los agravios tienen que ver con su pretensión de enfrentarlo a Emilio Monzó en la provincia de Buenos Aires. Y ojalá que exista democracia interna en Juntos por el Cambio para que la gente decida en las próximas primarias. No vamos entrar en el agravio y la difamación en función de intereses políticos personales” (P12 23/12). Por su parte, Cristian Ritondo, otros de los autopostulados para gobernador de la Provincia, señalaba sobre el estado de la coalición opositora: “Si uno tiene que evaluar lo principal que se produjo este año, después de la derrota electoral, es haber mantenido la unidad. En las PASO se va a determinar quién va a llevar las candidaturas. Me parece que primero las críticas las tenemos que hacer adentro. Tenemos que hacer autocrítica: si creemos que no cometimos errores, ya estamos cometiendo un error” (P12 10/1).

Por su parte, el desterrado ex presidente Mauricio Macri, intentaba no perder protagonismo. Durante un encuentro virtual con dirigentes del PRO señalaba: “Estoy poniendo mi energía en detener el atropello institucional del kirchnerismo, especialmente de la vice. Nos prometieron asado, no va a haber asado y posiblemente muchos se queden sin parrilla. Sacándonos el populismo de encima tendremos 20 años de crecimiento (…). El Gobierno está logrando que como nunca en la historia se vayan los argentinos más preparados a buscar trabajo a otros países (...). Puso en discusión algo que hace siglos que no se discute: el valor de la propiedad privada” (CL 29/12). A su vez, Diego Santilli, vicejefe del gobierno porteño y operador político de Horacio Rodríguez Larreta, cerraba con María Eugenia Vidal y minimizaba la figura de Macri: “Carrió es una mujer trascendental en nuestro espacio. Después de un año y un mes de un gobierno peronista la oposición sigue unida. El objetivo es seguir ampliando nuestra base de sustentación. Nuestra líder en la provincia es Vidal. Sigue muy enchufada, hablando con los intendentes. Este no es el momento electoral. Este primer semestre nuestra cabeza debe estar puesta en cómo tenemos clases presenciales lo antes posible y cómo generamos trabajo genuino (…). No creo que haya que diferenciarse de Macri. Hay que aprender de las cosas buenas, corregir lo que no salió bien y presentar una alternativa” (LN 17/1).

Los intentos por conservar las “formas” son infructuosos para la oposición. Las elecciones de medio término sólo han exacerbado las ya evidentes fracturas de fondo. Mes a mes venimos revisando como los grandes grupos monopólicos no pueden vertebrar propuestas políticas convocantes para las mayorías. Los cuadros que han depositado en el poder han accedido al mismo mintiendo flagrantemente durante sus campañas para luego aplicar planes económicos de ajuste y antipopulares. No pueden hacer otra cosa, y en eso radican sus luchas intestinas y la descomposición de sus personeros. La figura del ex presidente brasilero Temer es representativa, luego de ser usado por las fuerzas norteamericanas terminó preso y abandonado a su suerte. La incapacidad de construir una fuerza política que sostenga las mayorías, incluso bajo las reglas del juego que ellos han elaborado, responde a la incapacidad estructural más profunda de los grandes grupos económicos para sentar a la mesa a sus históricos sectores subalternos. Las propias leyes del sistema conducen a que la única sustancia que crea nuevo valor, la fuerza de trabajo del hombre, se achique incesantemente. Con cada vez menos tiempo de trabajo para repartirse, los grupos hiperconcentrados son empujados a absorber o destruir a los capitales menos competitivos. La lucha entre esos grandes grupos ha superado con creces la escala de los países, estos son ahora una traba para garantizar su reproducción y el acceso a recursos estratégicos. Donde antes podían sentar a la mesa a los capitales nacionales y usarlos como polea de transmisión de su dominio, hoy sólo pueden ofrecer caos y violencia. De ser invitados, sus históricos aliados se han convertido en parte del menú. La lucha interburguesa se recrudece incesantemente y no puede más que profundizarse, los hechos recientes en EEUU son la muestra más palpable. Pero volvamos a la realidad nacional para ver cómo se expresa la crisis irreversible del sistema de relaciones capitalista.

Durante este mes, el sector terrateniente más poderoso del país realizaba un look-out en respuesta a la medida tomada por el gobierno de suspender los registros de exportación de maíz hasta marzo. Con esa medida el Gobierno buscaba asegurarse 4,27 millones de toneladas que quedaban de la cosecha anterior para los sectores que lo transforman en carnes o huevos. Desde el ministerio de Agricultura afirmaban: “esta decisión se basa en la necesidad de asegurar el abastecimiento del grano para los sectores que lo utilizan como materia prima en sus procesos de transformación, básicamente la producción de proteína animal como carne de cerdo, pollo, huevos, leche y feedlot, más actividades en las cuales el cereal representa un componente significativo de sus costos de producción”. El presidente del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), Roberto Domenech, declaraba en apoyo a la medida: “además del precio, el problema es que no se consigue maíz, quienes lo tienen no lo venden” (CL 31/12).

Las tres entidades del campo más importantes, la Sociedad Rural, Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) y Federación Agraria, ratificaban el cese de actividades por 72 horas. Coninagro no se acoplaba a la medida. Jorge Chemes, presidente de CRA, declaraba sobre la medida del gobierno: “Lo que necesitamos es la eliminación total. No lo vemos favorable porque consideramos que estamos dentro de una intervención, que si hoy son 30 toneladas mañana pueden ser 60, 100, lo que quieran”. La medida de fuerza contaba con la movilización de productores en varios puntos del país, entre ellos Pergamino, Jesús María y Bell Ville. También se registraron acampes al costado de las rutas en Armstrong, con control de cargas para quienes circularan por las rutas (P12 12/1).

El diario de la oligarquía, en una de sus editoriales, sentaba rápidamente posición: “La inconsulta y desacertada decisión del Ministerio de Agricultura de cerrar temporariamente la exportación de maíz ha abierto un nuevo capítulo de una política intervencionista que impedirá el normal y transparente desenvolvimiento de los mercados (…). Es fundamental avanzar en la eliminación de trabas innecesarias, costosas y desalentadoras para quienes con su labor contribuyen a la alimentación de los argentinos y a generar exportaciones” (LN 2/1).

El gobierno anunciaba la marcha atrás con el cepo a las exportaciones de maíz, y diez horas antes de lo previsto, los productores agropecuarios levantaban la medida de fuerza. En una conferencia de prensa en el predio ferial de Palermo, Jorge Chemes de la CRA, Daniel Pelegrina de la Sociedad Rural y Carlos Achetoni de la Federación Agraria declaraban: “Hemos cumplido el objetivo”. Por su parte, el ministro de agricultura nacional, Basterra, declaraba: “Ha habido actos de violencia manifiesta, persecuciones de camionetas, de hacer que los camiones paren sin ningún tipo de autoridad, de abrir boquillas por donde se descarga el cereal... Es un ámbito que lo va a tener que resolver la Justicia, pero la Argentina no está para ese tipo de medidas” (CL 14/1).

En línea con la radicalidad de las posiciones asumidas, durante una asamblea de la Mesa de Enlace realizada en Santa Fe, Daniel Stechina, productor agropecuario, expresaba: “Esto no lo vamos a cambiar negociando. En nuestra zona los productores están dispuestos a que esta porquería que está en el gobierno se vaya a patadas… Hay muchos métodos psicológicos y de acción que se pueden implementar para destituir y hacer desaparecer a toda esta gente, porque no es una institución el problema, el problema es la gente que está dentro del Gobierno” (COH 10/1).

A diferencia del conflicto con el campo durante el 2008, las entidades más concentradas del agro no están logrando alinear detrás de sus reclamos a otros sectores de la sociedad. La exacerbación de su violencia es el síntoma de su impotencia. Son capaces de cualquier cosa en pos defender su posición de privilegio. La historia nos ha dejado valiosas y dolorosas lecciones al respecto, cuando vieron amenazados sus intereses no dudaron en bombardear la plaza de mayo o promover las más feroces dictaduras y genocidios.

En medio del conflicto, Héctor Huergo, cuadro preferencial del establishment oligarca, en una nota para el diario Clarín titulada “El campo le agrega valor a lo que se produce en las ciudades”, se explayaba: (…) Katopodis viene del partido de San Martín, que parece no tener mucho que ver con el agro. Está equivocado. Todo tiene que ver con todo (…). Los contratistas de Las Perdices tienen cinco cosechadoras y cambian una por año. Andaban con tres camionetas cuatro por cuatro impecables (…). Esas camionetas se fabrican en Zárate, otro polo metalmecánico. En el eje Zárate Campana hay plantas de fertilizantes y agroquímicos. El progreso del campo viene de la tecnología y la tecnología se fabrica en las ciudades. Y las ciudades prosperan cuando el campo puede consumir lo que ellas producen (…). Cuando en los 90 se unificó el tipo de cambio y se eliminaron los derechos de exportación, explotó la tecnología. Hubo un salto fenomenal, en particular en trigo y maíz. Fueron diez años que cambiaron la historia (…). Pero si le quitás precio, ese paquete es inviable. Entonces no se renueva una cosechadora por año, ni se cambia la Hilux. El metalmecánico de Zarate tiene menos trabajo” (CL 9/1).

Huergo no se equivoca al remarcar la estrecha relación entre la industria y el agro, entre el campo y la ciudad. Sin embargo, al revisar el origen histórico del proyecto agro-ganadero, impuesto a sangre y fuego tras la batalla de Caseros en 1852, podemos ver con claridad como los intereses británicos armaron la estructura productiva del país en función de sus intereses, es decir, los de su ciudad. Allí radica la falacia de Huergo, ellos no son el campo de la ciudad argentina, sino el campo de las ciudades de afuera. Su función fue y es abastecer de materia prima barata a las industrias de las potencias capitalistas. Desde el punto de vista económico, y por tanto también político y cultural, la oligarquía forma parte de la cadena productiva del exterior, no responden a ningún tipo de interés nacional y objetivamente no pueden hacerlo.

No se puede hacer en convivencia con la oligarquía, un proyecto de desarrollo endógeno requiere necesariamente su derrota, ya que la existencia de ese sector de rentistas terratenientes es como se manifiesta en nuestras tierras el dominio de las cadenas imperiales. Ese campo, vinculado estrechamente a los intereses foráneos, es el que impide que se desarrollen nuestras ciudades, actualmente condenadas al atraso, al subdesarrollo y al hambre.

Antonio Aracre, CEO de Syngenta, corporación experta en pesticidas y semillas comprada por los chinos en 2017, en una entrevista dejaba interesantes definiciones: “El campo es un sector muy dependiente (…) porque los commodities tienen precios que están bastante poco influidos por el mercado local. Argentina tiene una ventaja competitiva fantástica en producir commodities de una manera híper eficiente, eso nos permitió tener una buena cantidad de exportaciones, acumular divisas, vía retenciones mejorar el panorama fiscal. Pero hay una posibilidad de hacer de eso algo mejor. Me refiero a una integración vertical hacia la agroindustria, que es produciendo carnes, alimentos, servicios de agricultura de precisión, exportando biotecnología, que permitiría generar mayor cantidad de inversiones y empleo. Por eso me cuesta entender por qué hay una grieta entre industrialización y producción primaria del agro, cuando una debería ser consecuencia de la otra. El 70 por ciento de los productores no son dueños de la tierra que están trabajando, entonces cuando vos decís “el campo” ¿de quién hablamos? ¿del productor que se levanta a las 7 de la mañana, siembra y cosecha? ¿O del dueño que nada tiene que ver con la producción, y que tiene un campo como otra gente tiene un departamento? Respecto al sector, haber montado una mesa de consenso agroindustrial con una participación tan masiva tiene un mérito enorme, justo cuando a Argentina le cuesta sentar a sectores que piensan diferente para acordar algo” (P12 26/12).

Los grandes grupos monopólicos deben absorber a sus históricos aliados, la lucha por la patente de las semillas de Monsanto con la oligarquía es muestra de esa disputa por la cuota de ganancia. Al achicarse la torta a repartirse los sectores subalternos son quienes mayor riesgo corren y luchan por sobrevivir. A su vez el polo económico oriental con China a la cabeza ofrece alternativas sobre la base de un mercado potente de casi 1400 millones de habitantes. Perecer bajo la subordinación de los históricos aliados que me sentaban a la mesa, o intentar sobrevivir acoplándome a los mercados chinos, lo que implica objetivamente enfrentarse a la Sociedad Rural, destacamento de los intereses occidentales. No pueden hacer que el sistema vuelva a funcionar, ha llegado a su fase terminal y no hay forma de rejuvenecerlo. La radicalidad de sus medidas, las fracturas en su núcleo y la incapacidad de generar un consenso siquiera similar al que consiguieron en el año 2008 son síntomas de su agotamiento. No tienen proyecto que proponer a los pueblos y que pueda contener a las grandes mayorías, sin embargo, conservan todavía un gran poder de fuego, que es lo único que pueden ofrecer y que sostiene aún su dominio. Revisemos que forma ha tomado este mes el carácter dictatorial y violento de su decadencia.

Y hasta las duras cadenas, con que nos ata el destino

Como hemos repasado en ediciones anteriores, durante el mes de agosto del año pasado se daba sanción en el senado a una moderada reforma judicial impulsada por el oficialismo. De un tiempo a esta parte nada se ha avanzado en su tratamiento y ejecución. Por su parte, los camaristas Bruglia y Bertuzzi, los jueces removidos de la Cámara Federal por un decreto del gobierno y avalado por la corte suprema en el mes de noviembre, denunciaban al Estado ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Vale la pena remarcar que la CIDH es un órgano consultivo de la OEA, con sede en Washington DC. Es decir, los jueces del macrismo llevaban su caso a los juzgados norteamericanos. En la denuncia presentada sostenían: “Hemos sido removidos por la política de nuestros cargos de Jueces de la Cámara Federal de la ciudad de Buenos Aires, vitales para quienes manejan actualmente el sistema del poder, (…) fueron actos en apariencia lícitos con un vicio originario de ilegalidad, montados desde la estructura máxima del poder del Estado y perfectamente coordinados” (LN 25/12).

La ofensiva desesperada en los tribunales no se detenía allí. El juez Daniel Obligado revocaba al arresto domiciliario del ex vice presidente Amado Boudou y disponía que regresara a la cárcel. La decisión no se materializaba por que el dirigente del Frente de Todos aún puede apelar la medida por medio de un recurso de Casación (LN 31/12).

Amado Boudou declaraba acerca del fallo: “Lo sacaron para tapar la IVE y la vacuna, el Lawfare sigue a pleno (…). Lo otro insólito es que lo sacaron el 30 de diciembre a las 9 de la noche, es un ejemplo de trabajadores del sector público (…). Yo vengo diciendo que están preparando la campaña electoral de 2021 alrededor de las causas judiciales, personalizándolas en Cristina. Un país donde la primera perseguida política es la vicepresidenta de la Nación, es un país que no tiene destino. No hay que callarse, no hay que asustarse, hay que apostar a la organización popular (…). No nos olvidemos que en el gobierno de Macri había una mesa judicial que funcionaba en el mismo ministerio de Garavano. Eso era Lawfare a cielo abierto. (…) yo estoy preparado para cualquier cosa. Si buscan que me doble, me quiebre, me calle, eso no va a suceder. Ni siquiera me van a sacar la alegría de seguir peleando” (P12 2/1).

La toma de nota de los límites del proyecto oficialista y del choque con los poderes reales se profundizaba. La detenida dirigente de Tupac Amaru Milagro Sala, señalaba durante una entrevista: “A pesar de que estamos viviendo con el gobierno nacional y popular, que ya ha cumplido un año, porque el 10 de diciembre se ha cumplido un año de Alberto y Cristina como gobierno nacional y popular, nosotros, los presos políticos, seguimos” (LN 3/10). En la misma línea, la Cámara Federal de Casación Penal confirmaba la condena del exministro de Planificación Julio De Vido a cinco años y ocho meses de prisión por la tragedia ferroviaria de Once (LN 23/12).

La evidente impunidad y arbitrariedad de las medidas generaba la reacción del campo popular, que definía organizar una concentración hacía los tribunales. El coordinador nacional de la organización Tupac Amaru, Alejandro Garfagnini, declaraba: “esta es la Corte del lawfare. Es la Corte que mantiene presos a nuestros compañeros y que mantiene la persecución contra ellos. Lo dice claramente Cristina en su última carta. Es el símbolo de un Poder Judicial que se entregó a la mesa judicial que armó el macrismo para perseguir a los compañeros” (P12 15/1).

Una editorial del matutino oligárquico se posicionada en relación a la movilización por la liberación de los presos políticos: “El vergonzoso ataque a la Corte Suprema de Justicia de la Nación es otro aberrante ejemplo de la batalla que libran quienes solo buscan impunidad. Hace tres años, volaron toneladas de piedras contra el Congreso cuando los legisladores debatían la reforma previsional que impulsaba el macrismo. Hace apenas días, una enorme cantidad de bolsas de residuos fue arrojada contra la sede de la Corte Suprema de Justicia de la Nación por quienes piden la libertad de Milagro Sala (…). Constituyen dos momentos distintos de la historia turbulenta de nuestro país, pero con objetivos idénticos: atacar a las instituciones de la República, horadando la democracia” (LN 19/1).

Pablo Sirvén, en una nota de opinión también para el diario La Nación, profundizaba la línea de argumentación, estableciendo un curioso paralelismo con la crisis acontecida en EEUU: “No hace falta mucha memoria para que la invasión al Capitolio nos evoque el intento fallido de golpe de Estado al Congreso argentino en 2017, cuando se trataba una reforma jubilatoria menos severa que la que el actual oficialismo promulgó hace un par de semanas” (LN 10/1).

Tal y como nos sucedió durante los 12 años de gobierno, los intentos de profundizar en pos de un proyecto para las grandes mayorías chocan de frente irremediablemente contra los grupos de poder concentrado. La propia Cristina ha declarado recientemente que desde el gobierno sólo se tiene una cuota minoritaria del poder, sin embargo, los sectores dirigentes del oficialismo continúan intentando imponer leyes y reglamentaciones a los núcleos duros del poder. Para Implementar una verdadera reforma judicial no alcanza con sacar leyes o decretos, es necesario un profundo cambio en la relación de fuerzas en la sociedad y una fuerza organizada capaz de implementarla. La próxima reforma judicial no será esencialmente una reforma, sino un cambio en la distribución del poder en la sociedad, devenido de un mayor grado de organización de las clases subalternas.

Sino, al igual que nos sucedió con la ley de medios, las buenas intenciones quedan sólo como letra muerta que los grandes monopolios nunca acatan. Como Amado Boudou reflexionaba, el único camino posibles es mayor organización popular, y es allí donde los intelectuales del establishment apuntan sus cañones. Las recurrentes alusiones a las jornadas de lucha del 14 y 18 de diciembre no son ociosas. Fue allí donde objetivamente el pueblo frenó la reforma laboral y comenzó a transitar un ciclo de enfrentamiento a las necesidades del capital concentrado. La tendencia al conflicto, tal y como analizamos, sólo puede profundizarse, por lo cual el ciclo de lucha iniciado en las jornadas del 2017 no ha hecho más que profundizarse y lo seguirá haciendo. Cada vez más amplios sectores del movimiento son empujados a la pelea contra los monopolios, y eso es independiente de que conciencia de ello tengan al respecto. Es decir, incluso así vayamos con anhelos de recomponer la capacidad de consumo perdida, la lucha nos lleva en la dirección contraria y seremos obligados a encontrar los caminos. Las fuerzas concentradas se aferran desesperadamente a que ese impulso “desde abajo” no contacte con las experiencias y herramientas que precisa para coronar sus intenciones. El terror y la confusión son lo único que pueden ofrecer. Repasemos como se ha manifestado este mes este último elemento.

Mi paso retrocedido, cuando el de ustedes avanza

En una extrema editorial del diario La Nación, la oligarquía desplegaba toda su artillería y desnudaba el escenario que intentan instalar. La nota, titulada “Un año crítico para la institucionalidad del país” señalaba: “Se sigue reivindicando la guerrilla de los 70, con el fin de imponer una memoria incompleta y una versión forzada de la historia adoctrinando a alumnos desde los primeros años de escolaridad (…). Se intenta destruir la propiedad privada y el país termina alineándose con varias de las dictaduras más execrables, con una política exterior que poco favorece nuestra inserción en el mundo. (…) el Poder Ejecutivo pone como ejemplos de destacados dirigentes políticos y sindicales a personajes de la estatura moral de Gildo Insfrán y Hugo Moyano” (LN 23/1). En la misma dirección, en una nota de opinión para el mismo diario, Leandro Querido, director ejecutivo de Transparencia Electoral, una de las tantas ONGS financiadas por el imperio, denunciaba: “pasa de naranja a rojo el tablero de control de las elecciones 2021 (…). No es casualidad que la ciudadanía se encuentre movilizada impulsando iniciativas con fuerza de Ley como la de Boleta Única, la de Ficha Limpia y la de Observación Electoral Nacional e Internacional” (LN 21/12). El ataque a las figuras del campo nacional que más directamente plantean la pelea contra los grupos de poder no es casualidad. La estrategia consiste en confundir y fracturar antes que las fuerzas que son empujadas a la lucha desarrollen una cohesión y organización peligrosa. De las elecciones de medio término, las voces del imperio, ya insinúan que serán fraudulentas, que es, sólo para revisar los antecedentes inmediatos, lo mismo que hicieron con Evo Morales antes de ejecutar el golpe de estado y lo que permanentemente hacen con Venezuela.

Por su parte, Pablo Sirvén, nuevamente desde las páginas de La Nación señalaba sin filtros: “Este año la madre de todas las batallas será la provincia de Buenos Aires, ese territorio inviable en cuyo africanizado conurbano se deciden electoralmente los destinos de la Patria. ¿Volverá Juntos por el Cambio a cometer el error de desentenderse de las zonas más populosas del Gran Buenos Aires? Con las marchas del "Sí, se puede", que le significó pasar del 32% de los votos en las PASO al 41% en las elecciones presidenciales de 2019... ni aun así le alcanzó a Mauricio Macri la última vez para intentar otro esforzado triunfo en una segunda vuelta” (LN 17/1).

Si la provincia de Buenos Aires es inviable, y ni siquiera alcanzó con las marchas del macrismo, ¿qué se sugiere desde del diario de la oligarquía que debemos hacer con ella? Es recurrente desde el aparato de medios dominantes la estigmatización del conurbano como un territorio plagado de violencia y narcotráfico. Como venimos repasando, incapaces de vertebrar un proyecto que coincida con los intereses de la mayoría, el decadente imperio y sus lacayos locales sólo pueden ofrecer el caos. De aquello que acusan al conurbano es lo que intentan construir. Los estados narcos en México, las pandillas en los países centroamericanos, los sicarios y las guerras de bandas, todo son políticas estudiadas y promovidas por las agencias de seguridad extranjeras para caótizar las sociedades y poder imponer sus intereses. Se dirigen necesariamente a una guerra total contra todo el pueblo y para eso debemos prepararnos. Repasemos algunos otros hechos.

Este mes un apagón masivo dejaba sin luz a 18 barrios de la Ciudad de Buenos Aires luego de que explotara la subestación eléctrica de Edesur en Parque Avellaneda. Un comunicado de la empresa Edesur denunciaba: “El corte de luz masivo en la zona sur-oeste de la Ciudad de Buenos Aires se produjo debido a un incendio intencional que afectó líneas de alta tensión. (…) el origen fue una quema de pastizales próximos a un puesto de interconexión eléctrica ubicado cerca del Autódromo porteño, en el barrio de Villa Lugano” (P12 23/12). Recordemos que en 2019 se producía un sospechoso apagón masivo en toda la región. Al racconto de llamativos sabotajes de los últimos años se sumaba la pérdida de 400 dosis de las vacunas Sputnik-V ubicadas en la localidad de Olavarría. Según las primeras investigaciones la cadena de frío habría sido cortada de forma intencional. El distrito es gobernado por el intendente del PRO, Ezequiel Galli. El ministro de salud bonaerense, Daniel Gollán, explicaba en una entrevista televisiva: “La perilla que fue dejada a una temperatura a la noche fue girada a 26 grados y la única cámara de seguridad que enfocaba allí fue apagada” (P12 6/1).

Las nuevas modalidades de guerra que el imperio promueve no tienen el centro en la invasión militar, lo que no implica que, de ser necesario, recurran a esa forma. Las nuevas guerras caotizan la vida de la sociedad sin necesidad de movilizar tropas: atentan contra los servicios energéticos, asfixian financieramente al país, promueven grupos radicalizados internos, aumentan los precios de los alimentos y desabastecen, entre otras. No hace falta mucha perspicacia para notar que ese plan ya se encuentra activo en nuestro país y en toda la región.

En la línea de impedir y perseguir cualquier atisbo de acercamiento a las experiencias de liberación de nuestra historia, el diario La Nación denunciaba, a modo de castigo ejemplar, a la Escuela Pública de Gestión Social Nº 2, situada en Resistencia, Chaco. En la nota se señalaba: “Se ha denunciado que en esa dependencia educativa enseñan supuestos maestros, que por lo menos en una parte no contarían con los títulos habilitantes. Con docentes de rojo, con un escudo del Che sobre el atuendo y ante las banderas de la Argentina y de Cuba, se entonó la canción de Carlos Puebla -Hasta siempre comandante-” (LN 27/12). Ya más directamente, en otra editorial, el diario de la oligarquía explicitaba: “Cristina Kirchner se reserva ostensiblemente para sí misma el manejo de todo lo relacionado con Cuba, Venezuela y Nicaragua (...). Nadie discute ya que nuestro jefe del Estado ha tomado posición ideológica como un bolivariano vergonzante, tal como le achaca insistentemente Diosdado Cabello, desde Venezuela” (LN 23/12)

En el marco de la campaña de desprestigio y desinformación, las usinas del establishment intentaban instalar una pobre operación. Revisemos. Infoemba y Clarín afirmaban que el buque patrullero USCGC Stone iba a comenzar a operar en el Atlántico Sur, en asociación con la Argentina, Brasil, Guyana, Uruguay y Portugal para contrarrestar la pesca ilegal, como parte de la Operación Cruz del Sur, alineada de conjunto con el Comando Sur contra la penetración china. El buque zarpaba desde La Florida el 27 de diciembre y Clarín aducía: “la patrulla estadounidense contará con un alto nivel de cooperación del gobierno de Alberto Fernández y su ministra de Seguridad, Sabina Frederic (…) en actividades que contrariamente se habían suspendido o habían mermado durante la gestión de la ex presidenta Cristina Kirchner a raíz de los conflictos —hiper ideologizados— con Washington que habían afectado el intercambio en Defensa y Seguridad”. Sin embargo, el Ministerio de Relaciones Exteriores declaraba que, en sus intercambios con la embajada, “no se hablaba de las actividades que pueda o no tener prevista la mencionada nave ni de aquellas que pueda haber acordado llevar a cabo en el espacio de otros países sudamericanos” (COH 3/1). De más está decir que la operación de prensa buscaba erosionar la relación con el gigante asiático. Sin embargo, este mes se cerraba el acuerdo con la empresa estatal Sinopharm para la compra de un millón de vacunas contra el coronavirus. Según trascendidos, el propio Alberto Fernández enviaba una carta a su par chino, Xi Jinping, para acortar los tiempos de espera del envío (P12 5/1).

A pesar de la desesperación con que buscan cortarnos todos los caminos, las fuerzas populares del mundo se dirigen a pasos acelerados hacía la búsqueda de un porvenir de cooperación y dignidad. Veamos cómo ha sido ese recorrido en el campo de nuestras fuerzas durante este mes.

El arco de las alianzas

Desde el comienzo del gobierno del Frente de Todos, los cañones de las fuerzas concentradas apuntaron con insistencia a erosionar la coalición de gobierno. Fernando Laborda, desde las páginas del diario oligarca arremetía: “El de Alberto Fernández se ha convertido en un liderazgo de la simulación. Su conducción parece condenada a administrar las penurias antes que, a buscar soluciones duraderas, y es castigada por los frecuentes embates de Cristina Kirchner. ¿Cuánta autoridad ha perdido el Presidente, tanto en la opinión pública en general como entre la dirigencia del oficialismo, por estas idas y venidas que no conducen a nada más que a minar la imagen de una gestión sumida en el desconcierto?” (LN 17/1).

Por su parte, durante en un acto en Lomas de Zamora, Alberto Fernández declaraba: “Los invito a que no nos hagan claudicar. Que los agoreros que todos los días suenan por ahí tratando de generar desaliento, de hacernos pelear entre nosotros, tratando de dividirnos, no lo logren. Dense cuenta de todo lo que fuimos capaces de hacer en el peor momento de la historia de la humanidad. Y lo hicimos juntos, unidos, y unidos pusimos todo lo mejor de nosotros. Hace un año que trabajo con Axel; vamos a terminar este año juntos y vamos empezar el año que viene juntos, todos unidos, haciendo la Argentina que nos merecemos” (P12 24/12). Durante una entrevista con Clarín el Presidente Alberto Fernández agregaba: “Hay gente en el Frente de Todos que sueña con una revolución. No es mi idea. Mucho menos con un 40% de la sociedad que no está dispuesta a votarnos". El dirigente de la UTEP, Juan Grabois, respondía a las afirmaciones del mandatario: “Nosotros sí soñamos con una revolución y por ella luchamos, pero sabemos que esta coalición política tuvo el enorme mérito de derrotar al macrismo. Aun con sus limitaciones, sigue siendo la mejor opción para las mayorías populares (…). No fue mi generación la que construyó esta Argentina. Es llamativo cómo ciertos empresarios, periodistas y políticos que sembraron odio y pobreza en este país lacerado proyectan en nosotros sus propias culpas sin recordar que fueron ellos los actores protagónicos de las últimas cuatro décadas (…) los empobrecedores, a coro, nos llaman pobristas; los sembradores de odio nos dicen violentos. Nuestro turno todavía no llegó. A diferencia de las suyas, nuestras ideas aún no han sido probadas en la práctica” (LN 11/1).

Como hemos revisado, todos los actores de la coalición gobernante remarcan la importancia de la unidad en función de que no vuelvan al poder los grupos económicos concentrados. Sin embargo, y también de forma explícita, es evidente que esa unidad no tiene una única estrategia por la positiva. Conviven en su seno diferentes estrategias acerca de qué rumbo seguir, y claro está, cuando la lucha por el poder tiene muchas estrategias no tiene ninguna.

Durante el mes que pasó, el ministro de Desarrollo Social de la Nación, Daniel Arroyo, volvía a convocar a la llamada Mesa Contra el Hambre. Del encuentro participaban un arco amplísimo de sectores: la presidenta del INTA, Susana Mirassou; el monseñor Carlos Tissera, titular de Cáritas Argentina; Sonia Alesso, de CTERA-CTA; Ricardo Peidró y Hugo Godoy, de la CTA Autónoma; entre otros. Por el sector empresario, estuvieron Daniel Funes de Rioja, de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL); Carlos Vila Moret (Sociedad Rural); Víctor Fera (Marolio y Maxiconsumo); Antonio Aracre (Syngenta); Vanesa Noble Herrera (Fundación Noble); y de la Asociación de Semilleros Argentinos, Coninagro y Federación Agraria. También referentes de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT), del Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra y de FECOFE. Durante su intervención, el ministro remarcaba: “Tuvimos un primer logro: cubrimos la asistencia alimentaria en un contexto en el que pasamos de 8 a 11 millones de argentinos. Fue un trabajo conjunto del Estado más la red social de la Argentina, que conforman las iglesias, las organizaciones sociales y las escuelas, y también el sector privado. Sostuvimos la situación, pero tenemos problemas con el costo de los alimentos y la calidad nutricional, y tenemos que fortalecer las economías regionales” (P12 22/12).

La mesa que busca coordinar el fin del hambre “para bien de todos y mal de ninguno”, como diría el Martín Fierro, mostraba a las claras que el problema no era de voluntades, sino de intereses. Solo enfrentando a quienes engrandecen su patrimonio retaceando el alimento a las mayorías del país, puede comenzar a pensarse en terminar con la vergüenza nacional de ser un país netamente exportador de alimentos, mientras 11 millones de compatriotas sufren hambre, y casi la totalidad cambia su dieta en función de un esquema de precios que sirve a unos pocos.

Además, en una sesión histórica, se sancionaba, en el Senado, el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, con 38 votos a favor y 29 en contra. Pero tal como reflexionábamos, las letras muertas de una ley o las buenas voluntades de los ministros no significan que las medidas puedan ejecutarse. Poder implementar las leyes que profundizan los avances del campo popular implica necesariamente tener la fuerza para hacerlo. Eso sólo puede hacerse profundizando en la organización y elevando la conciencia ético-política de las amplias mayorías. El verdadero poder no lo tiene quien puede sacar leyes en el Congreso, sino quien puede ejecutarlas u omitirlas a su antojo. Las transformaciones profundas no se van a poder realizar desde el aparato del Estado, como hemos recorrido en reiteradas ocasiones, todo ese entramado de relaciones e instituciones fue diseñado por quienes desde los orígenes de nuestra historia nos han dominado y explotado.

Durante su exposición en la Cámara de Diputados por el tratamiento de la ley de movilidad jubilatoria, Máximo Kirchner, respondiendo a la chicana de un diputado opositor que, aludiendo a las jornadas del 14 y 18 de diciembre de 2017 llevaba piedras para su alocución, contestaba: “Como sabía que iban a traer una piedra, porque se han vuelto muy previsibles y su electorado no les pide más que eso, les traje las balas de goma. Estas son las balas de goma que ustedes usaron (…). Acá están las balas que tiraron sobre la gente, que son los verdaderos resistentes. Ustedes no son resistentes, ustedes son el poder. Pueden haber perdido una elección, pero son el poder de la Argentina. Resistir resistieron los compañeros y compañeras en la plaza afuera (…) ¿Por qué perdieron si tenían un Fondo Monetario que les daba 44.000 millones de dólares? ¿Por qué perdieron si los dos diarios más grandes de la Argentina decían que era la gestión más exitosa de la Argentina y que en la gobernación de la Provincia había una leona? Veinte puntos de diferencia le sacamos a "La Leona". Eso es la falta de gestión, la falta de sensibilidad, no entender lo que le pasa a la gente” (LN 30/12).

Suppo, en una nota de opinión para el diario de la oligarquía, advertía a los suyos: “Parece cuento, pero el movimiento nacional y popular del fin del mundo empezó a recrear una historia clásica de las historias de las monarquías del pasado. Es transparente que Cristina Kirchner adelantó su herencia en beneficio de su hijo Máximo sin soltar el mando (…). Ser jefe de La Cámpora fue su punto de partida. Su grupo es, dentro del peronismo, el que tiene un proyecto más claro para quedarse con todo” (LN 1/1).

Los ataques de las usinas de poder tanto a Máximo Kirchner como al Gobernador provincial Axel Kicillof, apuntan a atacar la posibilidad de que el proceso trascienda a Cristina y se profundice. En esa línea, y respaldado por el propio Presidente de la Nación, varios actores de peso de la alianza se han pronunciado a favor de que Máximo encabece el Partido Justicialista provincial, hoy a cargo de los jefes comunales Gustavo Menéndez de Merlo y Fernando Gray de Esteban Echeverría (LN 3/1).

Pero no será la suma de cargos y aparatos lo que permitirá al campo popular solucionar el problema del hambre. La institucionalidad construida por el régimen se desintegra con él. El desprestigio de la política y los poderes manifiesta la crisis de toda la superestructura montada sobre un sistema económico en el cual cada vez menos creen. Es tiempo de pensar cómo deben ser los cimientos de un nuevo tipo de Estado, uno en función de los intereses de las amplias mayorías trabajadoras, que supere lo representativo y tienda aceleradamente hacia lo participativo. Las masas deben involucrarse y tomar decisiones, ejercitar en prácticas a las cuales no estamos acostumbrados pero que serán imprescindibles para los tiempos de lucha venideros. La dirigencia que pueda expresar y profundizar ese impulso será la que pueda estar a la altura de las necesidades históricas. No podremos acometer tan inmensas tareas si continuamos sin definir con claridad cuál es el sujeto de las mismas. No hay manera que la burguesía nacional pueda llevar adelante una lucha exitosa contra los monopolios, porque su dependencia económica, política e ideológica se lo impide, esa tarea esta llamada a encabezarla, objetivamente, la clase trabajadora, el pueblo trabajador. Repasemos, por tanto, que recorrido ha hecho la clase trabajadora y sus organizaciones durante último mes.

Sólo el amor con su ciencia

En un escenario de creciente conflictividad gremial, este mes, la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso (FTCIODyARA), el Sindicato de Aceiteros del Departamento San Lorenzo (SOEA) y la Unión Recibidores de Granos y Anexos de la República Argentina (URGARA) realizaban un paro en reclamo de un aumento en los salarios. El paro comenzaba el 9 de diciembre y terminaba el 29 del mismo mes. Daniel Yofra, secretario de FTCIODyARA, detallaba que los gremios exigían un 25% más a partir de enero para alcanzar los 93.000 pesos del sueldo básico mientras que las empresas quieren otorgar esa suba de forma escalonada hasta julio. Según fuentes de la agroindustria, más de 140 barcos quedaban varados a la espera poder embarcar granos y subproductos por US$ 1.700 millones (CL 24/12). Desde los gremios se señalaba en un comunicado: “(…) la intransigencia patronal tiene dos objetivos directos. Por un lado, disciplinar a los trabajadores y conjuntamente enviar un mensaje para el resto del empresariado y la clase trabajadora: la reactivación económica que se espera para el 2021 se la quedarán las empresas (…) irá a engrosar las ganancias del capital concentrado (…). El otro objetivo es extorsionar al Gobierno Nacional, e inclusive desestabilizarlo. (…) pasaremos la Navidad en la huelga, única herramienta de la clase trabajadora para lograr sus objetivos, defendiendo lo que nos llevó años conseguir: un salario que cubra nuestras necesidades y que nos permita una vida digna" (P12 24/12).

Finalmente, las patronales llegaban a un acuerdo con los gremios y las medidas de fuerza se levantaban. Aceiteros conseguía una suba que retroactivamente alcanzaba el 35% durante el 2020 y el beneficio de un bono de 70. 000 pesos -que reciben todos los años- y de otro bono extraordinario de 90.000 pesos a recibir en 9 cuotas por haber trabajado durante la Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). Desde Ciara-Cec, cámara que agrupa a las a las empresas agroexportadoras, se denunciaba: “(…) la metodología aplicada de la toma de plantas en algunas zonas portuarias resultó una acción ilegal y peligrosa” (CL 30/12).

El acuerdo alcanzado es uno de los mejores a nivel general, y no es casual dada la alta rentabilidad que el sector posee. Como solemos remarcar, la lucha económica de la clase trabajadora puede ser embrión de la lucha política o simplemente disputar la mercancía fuerza de trabajo en mejores condiciones dentro de los marcos que el régimen nos propone. La huelga no es la única herramienta que los laburantes tenemos, sino sólo unas de las más desarrolladas para el momento negativo, el de lucha contra el otro. Pero en nuestra larga historia de lucha los trabajadores superamos ampliamente el momento reivindicativo, nos propusimos ser actores de la realidad y armamos consejos en donde deliberando colectivamente desarrollamos planes políticos y económicos desde nuestros intereses. La lucha contra esos capitales concentrados implica necesariamente su derrota, no hay base objetiva para que las grandes mayorías puedan convivir con ellos, está planteado reemplazarlos y es por ello que, del conflicto con aceiteros, lo que denuncian con mayor preocupación es la toma de las plantas.

Los límites que la lucha gremial debe superar tienen como esencia no poner por delante los intereses parciales a los generales. Objetivamente, dada la profunda e irreversible socialización de la producción, no hay forma de que un gremio pueda enfrentarse en solitario a los grandes grupos económicos. Desde esos centros se ha fomentado una política de disgregamiento y diferenciación, haciendo que perdamos de vista el rasgo que nos une y no el que nos diferencia: todos somos expropiados y debemos vender nuestra fuerza de trabajo. El paro de aceiteros mostraba a lo mas encumbrado de la clase trabajadora denunciando a los monopolios y el carácter político de las propuestas que las patronales portuarias impusieron al gobierno.

Además las 62 Organizaciones Peronistas, realizaban un anuncio con motivos de las fiestas de fin de año. El titular de la Federación Nacional de Conductores de Taxis, José Ibarra remarcaba que las 62 Organizaciones quieren “participar en todas discusiones que hay que dar en políticas de trabajo, en políticas de salud y en la política, para defender los derechos y los intereses de los trabajadores desde cargos ejecutivos o legislativos de relevancia (…) ya hemos visto el daño que le hizo Macri a todo el movimiento obrero y a la Argentina y no podemos permitirlo quedándonos de brazos cruzados”. Por su parte, Sergio Sasia, de la Unión Ferroviaria, agregaba: “debemos transitar el camino de la unidad en todo el movimiento obrero, mirando hacia atrás y haciendo una autocrítica; necesitamos un movimiento obrero fuerte, unido y representativo y federal”. Víctor Santa María, del sindicato de los porteros, agregaba: “debemos alejarnos de aquellos que intentan dividirnos para debilitarnos (…). Llevamos una brújula bien clara con las tres banderas que siempre alzó el peronismo: Justicia Social, Independencia Económica y Soberanía Política… la cuarta bandera es la Unidad” (P12 26/12).

Como revisábamos previamente, e incluso sobre la base de distintas estrategias, hay mucha acumulación de experiencia en torno a quien gana cuando como movimiento nos fracturamos. La creciente demanda de unidad no ha hecho más que profundizarse y el cómo se expresa en los sindicatos es tan sólo un emergente de cómo se encuentran esas conclusiones generalizadas en todo el movimiento. Recordemos que ese grito de guerra comenzó en las recordadas, sobre todo por las fuerzas enemigas, jornadas del 14 y 18 de diciembre de 2017. Durante esas fechas de lucha el movimiento daba un salto cualitativo, dejaba de exigirle al régimen de los grupos concentrados reconocimiento y pasaba a enfrentarlos. Desde la conciencia de dicho proceso luchábamos por recuperar los privilegios perdidos, sin embargo, y tal como analizamos mes a mes, los monopolios son incapaces de garantizar a nivel general un regreso al Estado de Bienestar, deben arrasar con todo. Por lo cual, los embriones de lucha iniciados en el 2017, en estos años se han profundizado.

Por otro lado, sindicatos de la CGT y la CTA anunciaban que iban a colaborar con la campaña de vacunación en la provincia de Buenos Aires. Walter Correa, secretario general del sindicato de Curtidores de Cuero, declaraba: “Cuando se trata de organización y de ser solidarios la clase trabajadora tiene mucho para aportar. Por eso vamos a acompañar, ser solidarios y coherentes con nuestra historia”. El secretario de Acción Social de la CTA de los Trabajadores, Ernesto Trigo, señalaba que uno de los objetivos de los gremios al involucrarse con la campaña de vacunación es “organizar un sistema dirigido a todos los trabajadores que son de riesgo y que trabajan en industrias, en su mayoría PYMES, los mayores de 60 años o que quienes tienen enfermedades previas y que hoy no están yendo a trabajar (…) Queremos generar las condiciones para que, cuando ingresen las nuevas vacunas, se pueda acelerar la vacunación poniendo a disposición la infraestructura de nuestros sindicatos” (grupolaprovincia.com 18/1).

Todavía con un largo camino por recorrer, la disposición de los laburantes a “poner el hombro” ha sido permanente durante todo el difícil año transcurrido. Esas inmensas voluntades de cooperación se suman a la conciencia de avanzar, todavía con distintas estrategias, hacia el control del poder. El hartazgo político del 2001 vira aceleradamente al protagonismo de la clase trabajadora y la conciencia sobre la necesidad de la unidad del movimiento nacional frente a las fuerzas imperiales, visualizadas como neoliberales. La clase precisa una estrategia que les permita alcanzar sus objetivos, una estrategia que unifique y estimule la conducta de asumir los problemas comunes y enfrentarlos. Hacía allí nos dirigimos a pasos acelerados, tomando nota de las tareas que el momento histórico nos demanda y dispuestos a forjar en nosotros las cualidades que sean necesarias. 



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